martes, 8 de octubre de 2013

Enter the Matrix




Hace algunas semanas me dio por chutarme la trilogía de The Matrix en un solo fin. El resultado fue, como era de esperarse, el alucine total. Pero además, una noche soñé que era Neo, aunque mismo tiempo era yo mismo (me encanta cómo en los sueños se desdibujan los límites del ego y la identidad, ¿a ustedes no?). Como Neo, me tocaba pelear con agentes, y además podía volar, lo que fue bastante chido. Luego se me ocurrió un plan: reclutar para nuestra causa rebelde a personajes de videojuegos. Piénsenlo: en la Matrix, los personajes de videojuegos serían reales, y con sus poderes podrían ayudarnos a vencer a los agentes. Pero justo cuando había concertado una cita con Ralph el Demoledor (sí, ya sé) desperté del sueño.

Con tanta Matrix decidí que era el momento de escribir algo sobre esta película que marcó el final del siglo XX en la ciencia ficción y revolucionó la forma de narrar el cine de acción por la siguiente década. Así que de eso vamos a hablar hoy, no de cosas importantes como Siria o el movimiento magisterial, sino de The Matrix, porque, al fin y al cabo, como dijera Calderón de la Barca:

¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ficción,
una sombra, una ilusión,
y el mayor bien es pequeño,
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

¿Qué es lo que hace a The Matrix tan grandiosa? Tratemos de encontrar la razón. Lo más obvio parecería ser su propuesta: estamos viviendo una vida falsa, un sueño que es una simulación de computadora, y hay que luchar para encontrar la verdad y la libertad (que son una misma cosa). Pero en realidad tal premisa no es muy original que digamos. De hecho, ha estado circulando en la ciencia ficción (y en la filosofía) desde hace algún tiempo.

Es más, a finales de la década de 1990 se estrenaron muchas películas, algunas de ellas muy notables, que trataban sobre el binomio realidad - ilusión, y que metían a los personajes y al espectador en una atmósfera de opresión, en una sensación de estar encerrado en la irrealidad. Películas como 12 Monkeys (1995), Cube (1997), The Game (1997), The Truman Show (1998), Dark City (1998), Existenz (1999) y The Thirteenth Floor (1999). Vamos, en los 90, incluso películas que no se centraban en el asunto realidad - ilusión, tocaban en algún momento el tema: Jurassic Park (1993), The Men in Black (1997), Event Horizon (1997) o Contact (1997). [Nota a mí mismo: hacer un top 10 de las mejores pelis de ciencia ficción de los 90]. Eso, sin mencionar el cómic de Grant Morrison que The Matrix se fusiló sin querer: The Invisibles.

Significativamente mejor que The Matrix


The Matrix vendría a ser la culminación de una tendencia, el punto final sobre un tema que quizá otros no manejaron tan bien. ¿Será ésa la explicación? No, no lo creo. Algunas de esas películas tratan el tema tan bien como The Matrix. A mi gusto, Dark City, del alguna vez genial Alex Proyas, la supera: no sólo la antecede, sino que toca el tema y lo hace mejor, además de ser una película mucho más adulta y realizada con un verdadero sentido del arte cinematográfico, de tal forma que cada encuadre es una pequeña obra maestra. Sin embargo Dark City es una película que pasó desapercibida y que hoy en día casi nadie conoce, excepto fans del género. Lo mismo le sucedió a las otras, mientras que The Matrix se convirtió en un clásico inmortal y referencia obligatoria. ¿Por qué?

Bueno, yo creo que la respuesta está en un talento que los Wachoski poseen y saben usar muy bien: absolute coolness. Los Wachowski saben hacer películas que se vean cool, y The Matrix fue en su momento la epítome de lo cool: el diseño de producción, los vestuarios, las tomas, las secuencias de acción, la música, las patadas voladoras y, sobre todo, el efecto bullet-time son increíblemente cool. No se había visto nada tan cool en mucho tiempo, y en especial la chaviza noventera era vulnerable a alucinarse con tanta chingonería.

Ah, pero no es sólo eso. Es que combinan muy bien esa chingonería con un contenido filosófico de cierta profundidad, que es perfectamente accesible para el público promedio, al que bien puede resultarle algo novedoso y que puede ponerlo a pensar en cosas que no se le había ocurrido; y además a varios niveles, pues alguien con más inclinaciones metafísicas, puede clavarse penetrando en los mensajes e implicaciones de las películas y cavilar un buen rato.

¡Awesome!

Creo que por ello los Wachoski nunca me han decepcionado (con excepción de The Matrix Reloaded, pero ya llegaremos a ello): V for Vendetta es otra de mis películas favoritas y Cloud Atlas me encantó también. Y aunque algunos se quejan de que estas adaptaciones le bajan al nivel de complejidad de las obras originales (y sin duda lo hacen), lo cierto es que ello es inevitable en toda adaptación cinematográfica de una obra literaria y que los Wachoski lograron un equilibrio perfecto entre la profundidad del mensaje y lo cool del espectáculo visual y narrativo. Vamos, que hasta Speed Racer, que es en esencia un entrañable homenaje que dos niños le hacen a la caricatura que veían los sábados por la mañana, tiene por ahí unos rollos sobre corrupción corporativa y de cómo el desarrollo industrial aplasta al artesano independiente.

Y otra cosa: los Wachowski saben contar una historia con mucha eficiencia (excepto en The Matrix Reloaded, pero ya llegaremos a ello). V de Venganza será mucho más simple que la novela gráfica, pero a diferencia de otras adaptaciones de cómics está estructurada y narrada de tal forma que, aún habiendo leído la obra original, uno no siente que a la peli le falte coherencia interna, o que queden cabos sueltos o explicaciones al aire. 

Confieso que no he leído Cloud Atlas, pero tengo entendido que las historias están estructuradas a manera de cajas chinas; en la cinta, por el contrario, se intercalan, lo cual me parece una decisión bastante sensata, pues el cine tiene un lenguaje distinto al de la literatura. Uno de los aspectos mejor logrados de la película es precisamente este montaje, pues consigue interesar al espectador en cada historia y mantenerlo en suspenso cuando cambia de una a la otra, además de que el clímax y ciertos momentos de significado emotivo coinciden a la perfección.

Lana y Andy Wachowski


Pero dejemos por ahora la obra de los Wachowski y volvamos a The Matrix y a nuestros versos de Calderón de la Barca. O mejor aún, vámonos más para atrás, a Platón. En su célebre obra La República, el filósofo griego nos relata su famoso mito de la caverna. Unos hombres viven encadenados en una caverna oscura, mirando siempre a una pared. Una luz detrás de ellos proyecta sombras en la pared, de forma que todo lo que ellos ven son sombras de la realidad. Pero ellos creen que esas sombras son la realidad, pues no conocen otra. Hasta que uno de los prisioneros logra escapar de la caverna y ver el mundo real. Cuando regresa con sus compañeros y les cuenta que lo que han estado viendo son sólo sombras y que la realidad está allá afuera, se enfrenta a su incredulidad, en incluso a su hostilidad.

Pues bien, el mito platónico ha tenido una influencia ENORME en el pensamiento occidental. Es en sí una metáfora de la misma filosofía de Platón, quien creía que este mundo material, mutable, diverso e imperfecto era sólo una sombra de un mundo formado por ideas, esencial, inmutable y perfecto. Pero ha tenido otras encarnaciones. El cristianismo nos decía que la vida en este valle de lágrimas no es la importante, sino la que será en el más allá, en el mundo verdadero. Las teorías de la conspiración contemporáneas sostienen que vivimos en un mundo controlado por poderes inmensos que nos tienen prisioneros en una especie de alucinación. Pero sus encarnaciones no son sólo en el plano de lo esotérico y lo delirante: detrás de todo movimiento o ideología revolucionaria yace la noción de que el mundo como está ahora no es como debería ser, sino de que debe y puede existir un mundo mejor.

"La Caverna de Platón" es también un buen nombre para un tugurio...


La caverna de Platón funciona también como una metáfora de un mundo en el que muy pocas personas se percatan de una compleja realidad social (en la que existe corrupción, opresión, injusticia, violencia, enajenamiento, explotación, manipulación mediática, etcétera), pues la mayoría prefiere optar por la frivolidad y lo superfluo. "Hacer consciencia" equivale en este sentido a "salir de la caverna" y ver el mundo tal cual es.

The Matrix es en principio una exploración más de la caverna de Platón, pero adaptada al mundo actual, con sus símbolos y sus significados. La Matrix es la caverna, en la que los seres humanos viven encerrados en un mundo de ilusiones, sombras, vagos fantasmas. El Elegido (The One, del cual Neo viene a ser la más nueva encarnación -y de ahí su nombre), es el primero en despertar por sí mismo, y que ayuda a los demás a abrir los ojos, ver la realidad y salir de la caverna.

Pero las relaciones no se detienen ahí. The Matrix plantea el problema de si en realidad vale la pena luchar por salir de la prisión. Está claro que Morpheus (nótese, su nombre es el del mismo dios del sueño), considera que realidad equivale a libertad, que vale la pena sufrir todas las penurias del mundo real, pues vivir libre de engaños ya valioso en sí mismo. Pero a él oponemos el personaje de Cypher, quien cree que vivir en un mundo de pesadilla no vale la pena. Él preferiría vivir en la irrealidad que pasar hambre, frío y miedo afuera de la caverna. "La ignorancia es dicha", reza su frase más famosa. Al fin y al cabo, tiene un punto, y el mismo Morpheus lo dice: "si lo real es algo que puedes ver, sentir, oler, entonces la realidad son sólo impulsos eléctricos en el cerebro". Y siguiendo esa lógica, ¿por qué preferir los impulsos que vienen del mundo físico a los impulsos que vienen de la Matrix?

Y tú, ¿cuál píldora escogerías?


Cypher escoge la prisión del sistema, porque la libertad acarrea demasiados riegos, mientras que la prisión implica seguridad, comodidad, incluso un poco de poder (ilusorio, como todo). Pero si bien uno puede simpatizar con Cypher y su deseo de vivir en la dicha, no le podemos perdonar que traicione a su equipo, causa le muerte de sus compañeros y ande de morbosón siniestro con Trinity.

Podemos tomar The Matrix como una alegoría de la lucha por la libertad, en la que el conocimiento, aceptación y transformación de la realidad son parte fundamental de esa lucha. Justo como ocurre en nuestro mundo y la realidad social: para vivir en libertad es necesario conocer el mundo, reconocer su complejidad y luchar por transformarlo. Y la lucha no es fácil, implica carencias, peligros, esfuerzos que pueden llevar al agotamiento, y nada garantiza que quienes participan de esa lucha vivirán para gozar de sus frutos.

Morpheus advierte que cualquiera que no ha sido desconectado de la Matrix se resistirá a aceptar la verdad, e incluso luchará por la prisión en la que se encuentra. Tal como los prisioneros del mito platónico, o como los Godínez conformistas que dicen que así las cosas ya están bien y que se pongan a trabajar, pinches revoltosos. Quienes, como Cypher, a sabiendas escogen acomodarse dentro de "el sistema", a cambio de una vaga promesa de poder gozar de comodidad o privilegios en el mismo, quienes creen que "la ignorancia es dicha", son individuos mezquinos y rastreros, dispuestos a avalar la destrucción de los que luchan por la libertad, siempre que no se trastoquen sus mediocres vidas. No sé ustedes, pero a mí esto me recuerda siempre a los movimientos sociales y a quienes prefieren ignorar las causas de la lucha o de plano abogan por la represión de quienes les estorban (pero igual y son mis chaquetas mentales, recuérdese que yo me defino como "izquierda friki").



La lucha por la libertad siempre es un tema que apela a los seres humanos, pero The Matrix tiene otros que se suman a éste para hacerla una historia tan llamativa. Es que, de hecho, y al igual que toda gran obra de fantasía heroica que dio el siglo XX (El Señor de los Anillos, Star Wars e incluso Harry Potter), The Matrix sigue la estructura y el parámetro fijado por el mito clásico. Desde que empezamos a ver la película, encontramos referencias que nos remiten a un pasado que precede a esta historia en específico. Empezamos por los nombres, de origen mítico o antiguo: Morpheus, Niobe, Nabuconodosor, Zión, Trinity, Merovingio, Perséfone... Existen ciudades míticas, guerreros valerosos, oráculos, amores que superan todos los osbtáculos, seres que nos recuerdan a demonios y poderes que bien podrían ser mágicos.

Luego tenemos que The Matrix es un mito mesiánico (como las otras obras mencionadas, y mucha de la ciencia ficción y fantasía contemporánea más popular). Hay un Elegido, poseedor de un poder y un destino extraordinario, pero que ignora dicho potencial hasta que se encuentra con un mentor, el cual lo introduce en un mundo hasta entonces desconocido para él.

Todos estos elementos remiten a estructuras y códigos de significación que, por el sólo hecho de haber crecido en esta cultura occidental, tenemos ya interiorizados y apelan a nuestras emociones más básicas. Por eso nos emocionamos tanto con estas historias. Pero además, The Matrix logró vestir todos esos significados con elementos del mundo contemporáneo, de una forma que nadie había logrado desde la Trilogía Original de Star Wars.  Junto a los nombres míticos están los modernos: Cypher, Mause, Switch, Dozer, Tank... Junto a oráculos y Elegidos tenemos naves voladoras, armas de energía y monstruos mecánicos. Música electrónica y rock pesado suenan para acompañar las hazañas de un héroe que viste a la moda y sabe Kung-Fu.



Aún podemos mencionar un aspecto más que contribuye a que The Matrix sea tan extraordinario: crea un ambiente esencialmente juvenil y diverso. Con excepción de Morpheus y otros capitanes, y de los vejetes del consejo, nuestros héroes, "los buenos", son puros jóvenes que no aparentan mucho más de treinta. Además, de una forma que contrasta notablemente con a lo que la ciencia ficción y la fantasía nos tiene acostumbrados, el equipo de los héroes es étnicamente diverso. Sí, la pareja heroica, Neo y Trinity, son blancos (de hecho, Keanu Reeves es de ascendencia hawaiana), pero Morpheus, Niobe y la Pitonisa son de raza negra. La mitad de la tripulación del Nabuconodosor no es blanca, y más tarde, en Zión, vemos otros personajes relevantes que son negros, asiáticos o morenos. Las proporciones entre blancos y personas de otras razas son mucho más equitativas que en el común de las películas, no sólo de fantasía, sino de cualquier género en Hollywood.

Por el contrario tenemos a los Agentes, que son el brazo mismo del sistema: todos cuarentones, todos blancos, todos vestidos y peinados igual. ¿Cómo decía aquella frase de Abie Hoffman? "Nunca confíes en alguien de más de 30"... Juventud, rebeldía, pasión y diversidad equivalen a humanidad, mientras que adultez, represión, apatía y homogeneidad equivalen a lo mecánico. La humanidad es vida, es libertad; la máquina es opresión.

Bien, estos comentarios se centran sobre todo en la primera película y en el universo al que dio lugar. Traté de encontrar lo que hace que The Matrix se tan grandiosa. Sostengo que esa primera película es genial y casi impecable (ya alguna vez mencioné que su premisa básica no tiene sentido, pero uno puede ignorar esas cosas). Ahora dediquemos unas palabras a sus secuelas.



Empezaré por establecer dos cosas 1) Las secuelas son absolutamente innecesarias 2) Animatrix es bastante mejor que las dos películas. Las secuelas son innecesarias porque la primera película funciona bastante bien por sí misma: no necesitamos saber qué pasó después. Pero bueno, aún así había material para hacer buenas películas... ¿qué salió mal?

Pues resulta que los Wachowski solamente quería hacer una secuela y una precuela. Pero los estudios querían seguir capitalizando con la primera cinta y consideraban que películas que no tuvieran el mismo reparto que la primera no serían comerciales. Así, la precuela pasó convertirse en Animatrix y la secuela se dividió en dos películas... Dos películas producidas al mismo tiempo, con el gasto de una sola, pero que podría vender el doble de boletos en taquilla... Y esto queda como un ejemplo más de cómo los avariciosos ejecutivos de Hollywood echan a perder algo chingón.

Lo Wachowski tuvieron que expandir artificialmente una historia que iba a dar para sólo una película más. ¡Y se nota! Hablemos (ahora sí) de The Matrix Reloaded. Lo que pensé en su momento al ver esta cinta, y reafirmé al volverla a ver hace poco es que es una gran pérdida de tiempo. La peli sólo está ahí para hacer de puente entre la primera y tercera. Casi no pasa nada importante y para colmo termina de la forma más anticlimática posible.

Sí, hay algunos momentos muy buenos, como cuando Neo habla con el consejero acerca de cómo en realidad seguimos siendo esclavos de las máquinas, o como cuando Neo habla con la Pitonisa, o como cuando Neo habla con el Arquitecto (en fin, las partes filossoficosas de la peli). Pero el resto es puro relleno, que se nota que está ahí para hacer tiempo: la pelea con el japonés que ayuda a la Pitonisa (pointless), la larguísima pelea / persecución para conseguir al Cerrajero (pointless), ¡el puto rave / escena sexual! (fucking pointless!). La pelea de Neo con los chingos de Agentes Smith estuvo chida en su momento, pero hoy se ve sacada de un videojuego (neta, hay juegos de X-Box que se ven mejor). En fin, toda la película se resume en unos momentos que hacen avanzar la trama o dan cierta profundidad a la historia, aislados por relleno de paja.



El conflicto principal en The Matrix Reloaded, "hay que encontrar al Cerrajero y entrar al edificio tal para que Neo pueda accesar a la computadora de la Ciudad de las Máquinas", se podía resolver en media hora. Hasta entiendo que para quitarle el Cerrajero al Merovingio y entrar al edificio tal eran necesarias unas buenas secuencias de acción, pero no tan laaaaaargas. Vamos, en la siguiente película nuestros héroes también tienen que obtener algo del Merovingio y lo logran sólo entrando a su antro y apuntándole con una pistola en la cabeza, no teniéndonos que chutar una pelea más otra pelea, más otra persecución, más otra pelea. Los Wachowski están haciendo tiempo y es embarazosamente muy obvio.

Por otro lado, Monica Bellucci en vestido de látex.


Supongo que debía ser difícil para ellos encontrar algo para hacer con Neo, porque al final de la primera cinta lo habían dejado muy poderoso. Pero en vez de enfrentarlo a retos dignos de sus nuevos poderes, hacen lo mismo que los escritores que no saben qué hacer con Superman: lo dejan de lado, lo neutralizan o apartan de la acción, de forma que participa poco en la historia y sólo llega en el último momento a salvar el día (piénsese en series como Lois and Clark o Smallville).

The Matrix: Revolutions es igual de innecesaria que Reloaded, pero a mi gusto, mucho mejor. La única razón por la que tolero la segunda parte es por llegar a la tercera. Y aún así tiene sus defectos, en particular lo que hacen con Neo, que al final de la segunda cinta ya tenía el poder de chingarse a los Centinelas con sólo pensarlo, y sin embargo en ésta lo mandan a negociar la paz con las máquinas en vez de usar sus poderes para defender Zión de un ataque de, adivinen, Centinelas.

Pero Revolutions se pone realmente épica, con secuencias de acción y heroísmo enormes. Y aunque sí tiene algo de paja, en especial en cuanto a subtramas de personajes que nos importan un carajo, en general va directo al grano. La pelea final tipo Dragon Ball entre Neo y Smith me parece magnífica, y lo mejor de todo es que el tema mesiánico se cierra: el héroe ofrece su vida para salvar tanto a la humanidad como a las máquinas, que se verán obligadas ahora a convivir en paz (hay una referencia a la crucifixión bastante obvia). Y la criatura mecánica con la que Neo parlamenta hacia el fina es Dios. No es broma, el personaje se llama oficialmente Deus ex Machina, o sea "Dios desde una Máquina".



La relación entre Neo y Trinity alcanza nuevos niveles. No es sólo el chico que salva a la chica, sino que ambos se acompañan, apoyan y guían mutuamente, ambos están dispuestos a dar la vida por el otro. El héroe no se queda con la chica, sino que ambos mueren luchando por lo que creen. Esto es algo que no se ve en otras historias de fantasía heroica.

Creo sinceramente que si los Wachowski hubiesen decidido eliminar la paja y se quedaban sólo con lo importante, habrían podido hacer una sola películas bastante buena, quizá un poco más larga de lo habitual. Aunque, de todas formas, de elegir me quedaría sólo con la primera.

Y bien, eso sería todo. The Matrix tiene aún muchas aristas que pueden ser analizadas (por las redes se ha usado mucha tinta digital para hablar del tema), pero el punto es, al final, que es mucho más que una cinta de patadas voladoras y bullet-time: es una obra cinematográfica en la que puede profundizarse y apreciarse a distintos niveles. Los invito a ello, a descubrir qué tan profunda en la madriguera del conejo blanco.

9 comentarios:

Gary Rivera dijo...

que bacan! yo pienso que la primera es la mejor de todas! y la ultima deberian borrarla!

Para mi marco un hito en mi adolescencia!
agradezco mucho la explicacion!!!

Anónimo dijo...

una increíble y original franquicia de su época ( igual que star wars, que curioso) , que se volvió peor conforme seguían saliendo más películas ( igual que star wars también y Terminator ... y alíen... y tiburón... Y, bueno muchas otras)
como sea, buena entrada.
P.S. Sabía que no era el único que tenía sueños en los que era Neo

Syous dijo...

Buena entrada, muy completa. Estoy de acuerdo con lo de Dark City que es a mi gusto una gran película y si le buscan pueden encontrar el bluray en 70-90pesos en walmart, aunque a muchas personas les puede parecer algo es genial para la reflexión.

Saludos!

Alvaro Murga dijo...

Dark city es en efecto una joya que pocos conocen. Pero al igual que con ciertos productos no es lo bueno lo que vende sino lo que es mejor publicitado.
Confieso que este post cae justo en un momento en que la unidad realidad-ilusión me martillea el cerebro, sobre hasta que punto la máscara es una ilusión o solo un aspecto de la realidad. ¿Son realmente opuestos o una contiene a la otra?
Con respecto a la película, a mi también me quedó la sensación de que si se hubieran detenido en la primera, no habría daño. Era tan buena película y me recordó tanto a Terminator. (hay muchos temas comunes entre Matrix y Terminator, las primeras).
Buen post como siempre profesor. Y me has obligado a ver por un lado Speed Racer y a leer los Invisibles por el otro. Gracias.

Alexander Strauffon dijo...

Como te dije una vez que platicamos: debió quedar en una sola pelicula, sin secuelas. Habria resultado mejor así.

Quizá complementarle solamente con Animatrix, la cual tengo en DVD. Me agrada.

Juan Calvera dijo...

No sé si lo habrás visto, Everything is a Remix versión Matrix. Está buenísimo. Yo le perdí un mucho a mor a la película después de verla. Sin embargo, según lo plantea el video, sigue siendo interesante la capacidad de síntesis de los guachousqui.

http://www.youtube.com/watch?v=yrW3E6BN5Dg

Maik Civeira dijo...

Pues sí, como lo decía en este mismo post, Matrix hace cosas que ya se habían hecho antes, pero sobresale porque mezcla a la casi perfección todos esos elementos tomados de otras fuentes. Si acaso, este video me ha hecho admirar esa capacidad de síntesis que mencionas.

Juan Calvera dijo...


Bueno, creo que confesaré que es la primera vez que leo uno de tus posts al chilazo, y no noté que habías mencionado el mismo punto del video.

Describes la película con harto amor. Le daré una nueva vista. Checaré también Cloud Atlas, no sabía de su existencia. =)

A ver qué sucede con la nueva Jupiter ascending.

Maik Civeira dijo...

Y bueno, como dirían por ahí "no hay nada nuevo bajo el sol". Igual "Star Wars" es un remix de la cultura pop de la primera mitad del siglo XX, y "El Señor de los Anillos" es un remix de la épica fantástica anterior, y "Don Quijote" es un remix de la literatura de caballería del siglo que le precedió. Chidos los remixes, pues :D (Y)

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