martes, 15 de octubre de 2013

Mórbido Mérida 2013



Mórbido, el festival de cine fantástico y de terror, es una de las cosas más geniales que ocurre cada año en nuestra ciudad, para deleite de todos los frikis, macabros y demás gente extraña como su seguro servidor. Con una mezcla de emoción y envidia (porque ya me gustaría haber ideado algo así) he tratado de asistir a los festivales. 

El primero, en 2010, cuando era pequeñito (no yo, el festival) y tenía sede en la Cineteca del entonces Teatro Mérida, hoy Teatro Manzanero, fue toda una novedad, un hecho sin precedentes que nos tenía a muchos contentos. Sólo pude asistir a una función, en la que se presentó la película Coreana Sed de sangre (2009, Dir. Chan-woo Park), una variación muy interesante del tema vampírico que es además una retorcida y trágica historia de amor. Desde entonces el festival ha crecido hasta llenar la sala principal de dicho teatro, mientras al mismo tiempo llena otros espacios culturales del Centro Histórico de la ciudad.

En 2011 no pude ir, pero en 2012 no quise perderme la estupenda cinta cubana Juan de los Muertos (2011, Dir. Alejandro Burgués), una comedia de humor negro grandiosa y una de las mejores películas de zombis jamás hechas (mejor que Shawn of the Dead, que a su vez es mucho mejor que Zombieland). El caso es que a pesar de que las probaditas que tuve del festival fueron siempre muy frugales, éste siempre me dejó un buen sabor de boca. Así que cuando me contactaron para cubrirlo como prensa en su edición de 2014, no dudé en aceptar.

Función especial que organizó Mórbido en el Panteón Florido de esta ciudad y a la que por mala suerte no pude ir.


Aprovecho aquí para agradecer a Ale Can, a quien tuve el placer de conocer en las asambleas del #YoSoy132, y que colaboró como contacto de comunicaciones del festival. Fue ella quien me consiguió pase de prensa, para poder asistir todas las funciones que el tiempo me permitiera (y decían que el movimiento no nos iba servir de nada, ¡ja, ja, ja! .... Chale :-/ ). Claro que siendo padre, esposo y profesor, tiempo no es lo que me sobra, pero traté de ir a por lo menos una función diaria. Ahora cumplo mi parte del trato con una reseña de este magnífico evento.

Cuando los organizadores de Mórbido se preparaban para realizar su cuarta edición, no se imaginaron que se toparían con un horror más abominable que todas sus pesadillas cinéfilas: la burocracia local. Resulta que los chavos de Mórbido había reservado el Teatro Mérida desde el mes de febrero, pero se tuvieron que enfrentar con la politiquería local, la cual de cultura no sabe / no le importa, y eso les dio muchos problemas. 

Por ejemplo, resulta que la noche de inauguración no había proyector en el Teatro. Los organizadores de Mórbido tuvieron que alquilar su propio cañón de último momento, lo que resultó en que la película se veía muy oscura y ligeramente fuera de foco. Otra pequeña desgracia fue que cierto día, los administradores del teatro decidieron por sus huevos que simplemente no respetarían la reservación que había hecho Mórbido y los sacaron de la sala principal para poner un ballet. Es loable que se ponga ballet en la ciudad, desde luego, pero debieron organizarse bien y no portarse con tanta falta de profesionalismo y cortesía. Es inaudito y habla de falta de seriedad que todavía afecta a las instituciones culturales del estado.

Otra cosa: en oposición a como debería ser, las salas se abrían a la hora que marcaba el inicio de la película, no antes. Es decir, que si los programas decían que la peli era a las 8:00, la sala se abría a esa hora, y el público, numerosísimo, que venía haciendo de esas filas que literalmente le dan la vuelta a la esquina, aparte de tener que esperar de pie, luego tardaba en acomodarse en las muchas butacas, de modo que las funciones siempre empezaron media hora o cuarenta minutos tarde. Y es que a pesar de que los funcionarios locales no se den cuenta o no se quieran dar cuenta, Mórbido es un evento ya muy importante que reúne a mucha gente. No puede seguir ningunéandolo.

Fila para entrar a una función de Mórbido.


Pero con todo, el festival salió muy bien. Eventos muy interesantes tuvieron lugar, como conferencias sobre historia del cine, presentaciones de libros, un taller de maquillaje, un concurso de cortometrajes y, quizá lo más importante, la presentación de una antología de cineminutos hechos por videastas locales, demostrando que en Mérida sí se hace cine, y que puede ser de muy buena calidad. Y hablando de cine, es momento de pasar con las reseñas.

El festival abrió el jueves por la noche, y de forma muy atinada, con la ya clásica cinta Cronos, la ópera prima del gran Guillermo del Toro, uno de mis directores favoritos y una inspiración para todos los nerds mexicanos. Cronos demuestra a la perfección la capacidad de Del Toro para concebir y realizar hermosas pesadillas. En esta cinta, el director tapatío retoma el viejo mito vampírico y le da un giro original y novedoso. Aunque tiene momentos que horrorizan, más que una película de terror es la tragedia de un hombre normal y bondadoso que se convierte lentamente en un monstruo. De producción impecable y actuaciones extraordinarias. Una verdadera obra maestra.


CRONOS
(México, 1993)
Dir: Guillermo del Toro
Con: Federico Luppi y Ron Perlman


El viernes en la noche había dos funciones paralelas: VHS en el Teatro Mérida, y una doble presentación de mediometrajes franceses en La 68, el centro cultural de Elena Poniatowska en esta ciudad. Escogí la segunda opción. El lugar estaba, como de costumbre, lleno de hípsters. No es broma, delante de mí había dos chicas discutiendo quién era más vegana orgánica y en la oscuridad de la sala la luz de la pantalla se reflejaba en multitudes de gafas de pasta. Lo señalo como curiosidad porque la demografía del festival en general era más de frikis de hípsters, pero volvamos al punto. Lo importante es que la sala estaba llena; no, repleta: hubo que traer sillas extras para los que se habían quedado a pie. Ésa es buena señal de la vitalidad de Mórbido.

Ambos mediometrajes fueron de animación y el primero fue El asesino de Montmarte, una obra de surrealismo y humor negro simpática, curiosa, divertida y muy interesante. Su imaginería y subtramas surrealistas eran un deleite total. La animación es un poco tiesa y eso es molesto al principio, pero luego un se acostumbra. [No les pongo su enlace a IMDB porque no tiene; así undergorund es.]

LE TUEUR DE MONTMARTRE
(Francia, 2007)
Dir: Borislav Sajtinac


El segundo mediometraje fue Chronopolis, una obra maestra casi desconocida de animación cuadro por cuadro. El adjetivo que mejor describe esta película es ALUCINANTE. La imaginería es tan hermosamente surreal y onírica que uno se siente transportado a un sueño enteógeno. Aunque quizá la duración de la cinta resultaba un poco cansada al final: una hora de puras imágenes que estimulan la imaginación y los sentidos, pero sin una trama verdadera a la cual seguir, pueden terminar por adormecer a cualquiera que no se haya comido un ácido. Pero me dio mucho gusto que Mórbido explore obras de orígenes y estilos diversos.

CHRONOPOLIS
(Francia, 1983)
Dir: Piotr Kamler

Esa misma noche, a las 12:00, tendría lugar una función sorpresa. Ni el título de la película ni los nombres de sus creadores fueron dados a conocer. Sólo se sabía que era japonesa. Me encantó el concepto, de modo que me lancé de nuevo para el Teatro Mérida cuando acabó la función en La 68. Había mucho tráfico en las inmediaciones porque mucha gente había ido al espectáculo de ballet por el cual sacaron a Mórbido de la sala principal. La entrada al estacionamiento Colonial era un caos, y lamenté como nunca que mi bicicleta estuviera estropeada. Lo iba a lamentar más cuando me di cuenta de que los 40 pesos que acabé pagando de estacionamiento habían sido un desperdicio.

Resultó que la película era Dead Sushi, una ridícula farsa de horror. Admito que tiene el encanto de las películas malas que son malas a posta y que me reí mucho la primera media hora. Después de todo esta peli tiene mucho gore, humur negro, artes marciales, chicas bonitas y sushi zombi mutante volador que come gente. Pero ese sentido del humor definitivamente no es lo mío y es que lo estúpido y mamón deja de ser divertido después de un rato para volverse simplemente estúpido y mamón. Además, supongo que la idea de función sorpresa de media noche y el hecho de que pidieran credenciales de elector a la entrada me habían inducido a esperar una película de terror que de verdad resultara aterradora, no una babosada con chistes como los de las imitaciones de Scary Movie.

MIERDA
(Mierda, mierda)
Mierda: mierda
Mierda: mierda y mierda


La función del sábado fue la que más disfruté. De nuevo en la sala principal del Teatro Mérida se proyectó la antología de cineminutos Sajkil (sin relación con aquel cuento que escribí). De los quince cineminutos, el mejor en mi opinión, y creo que el público compartió conmigo el juicio, fue el de Miguel Ventura titulado Obsessio. Hermoso y macabro a la vez en sus imágenes, está perfectamente narrado con un sentido preciso del ritmo desde el principio hasta el final. Mis felicitaciones reiteradas a este talentoso cineasta yucateco. 

Otro de los cortos que me llamaron la atención fue el primero, Afelio, del director Daniel Peraza, y que cuenta con la participación magistralmente perturbadora del maestro Paco Marín, director y actor de teatro. También me pareció sobresaliente por lo visual el corto titulado Vampiros: La última frontera, de Gerardo García, un homenaje a aquellas películas que mezclaban ciencia ficción con horror y de las que ya no hay ejemplos buenos. Las secuencias en el espacio son todo un logro. Y no puedo dejar de mencionar el corto animado del ilustrador y animador Juan Fleites B, que fue divertidísimo y cachondo. Del resto, los hubo buenos y regulares, pero la verdad es que la mayoría sólo me causó una reacción de "¿Huh?".

Luego inició la función principal, Ahí va el diablo, una película realizada en México por el argentino Adrián García Bongliano. Aparte de la frescura de ver una peli mexicana que no sucede en el DF, y que transcurre en el norte del país pero no trata de narcos, ésta me pareció una cinta bastante buena y notable. Es de esas cintas de horror que sabe mezclar con equilibrio la creación de una atmósfera opresiva con una poderosa imaginería de horror, violencia y satanismo. Las actuaciones son estupendas, y la trama se desarrolla con el ritmo adecuado. Quizá de forma paradójica, me parece que los mejores momentos de la cinta son los eróticos. Indignante que haya ganado premios en diversos festivales y esté lista para estrenarse en Estados Unidos, mientras que en México no tenga distribución.


AHI VA EL DIABLO
(2012, México / EUA)
Dir: Adrián García Bogliano
Con: Laura Caro y Francisco Barreiro

Su único pecado es que cae en dos de los clichés que más me irritan en el cine de terror contemporáneo. Uno, que esa dinámica de la mujer que vive y sufre realmente la historia de horror, mientras el hombre es un idiota incrédulo que no se da cuenta de nada hasta que es demasiado tarde, ya está muy choteada. Segundo, que muchas veces los personajes no actúan como personas reales sino como, valga la rebuznancia, personajes de película de terror, tomando las decisiones más ilógicas según conviene a la trama y no como una persona real reaccionaría en tal situación.

Ya el domingo no tuve oportunidad de ir a las funciones. De hecho hubo varias películas que se veían muy interesantes y las que no pude asistir, además de los otros eventos como los que ya mencioné arriba. En conclusión el festival de Mórbido vive y seguirá creciendo, quizá no todo lo que proyecta sea del gusto de todos y habrá cosas de calidad variable, pero sin dudarlo es un evento único e ideal para todos los que gustamos de sentir un buen susto. Saludos y felices fiestas de Muertos.

1 comentario:

Alexander Strauffon dijo...

Hey, bastante completo, por lo visto.

A pesar de la burocracia local y sus cosas que mencionas, los buenos eventos deben seguir dándose. Qué bueno que asi fuera.

Cronos está aun pendiente de entrar a mi colección de movies.

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