miércoles, 4 de diciembre de 2013

Con A de Anarkía



En la entrada anterior abundé sobre el clásico cómic anarquista V de Vendetta. Hoy les quiero presentar otro cómic, menos conocido pero también muy interesante: Anarky. Creación del escritor Alan Grant y del artista Norm Breyfogle, la aparición de este personaje en los cómics en Detective Comics obedece a las inquietudes filosóficas y políticas de Grant, y a la premisa "¿Qué pasaría si Batman se enfrentara con V?" De hecho, el diseño de Anarky está totalmente inspirado en el de V, sólo que en vez de blanco y negro sus colores son rojo y dorado. Claro que pronto el personaje se convirtió en algo mucho más que una referencia / homenaje a la obra de Alan Moore y David Loyd y adquirió una identidad propia.

El filosísimo Alan Grant, uno de los mejores escritores de DC en los 90, es, curiosamente al igual que Alan Moore, británico (escocés, para ser precisos) y anarquista. En 1989 Grant militaba en el British Anarchist Party (¿Un partido anarquista? ¿Cómo funciona eso?), y fue entonces que se dio a la tarea a crear a Anarky como un antagonista para Batman. Su intención no era hacerlo un villano, sino un antihéroe con cuyas motivaciones Batman pudiera sentir empatía, pero cuyos métodos no pudiera aprobar. Anarky, por su parte, si bien respeta a Batman, considera que está equivocado porque éste combate las consecuencias de un sistema fallido e injusto, en vez de combatir al sistema en sí.



Esta oposición irreconciliable se fundamenta en que Batman está obsesionado por traer orden a un mundo caótico, mientras que Anarky está en contra de forma de jerarquía, elitismo y coerción. Se encuentra también en que Anarky es un jovencito, hijo de familia de clase media, llamado Lonnie Machin, que tiene una vida común y corriente (eso sí, el chico es extraordinariamente inteligente), y que decide convertirse en vigilante tras muchas lecturas sobre historia, filosofía y política; todo ello en obvio contraste con el aristocrático, trágico y atribulado Batman. En efecto, Alan Grant quería crear un héroe cuya motivación no fuera la tragedia ni algún trauma de la infancia, sino que fuera alguien que decidiera luchar por la justicia al "crearse conciencia" sobre lo que está mal en el mundo. Como por esos años recién habían matado al segundo Robin, Grant incluso acarició la idea de convertir a Anarky en el nuevo patiño para Batman (cosa que no sucedió, desde luego).

En su primera aparición en Detective Comics #608 y #609, Anarky establece uno de sus principios: vox populi, vox Dei, la voz del pueblo es la voz de Dios. Así, nuestro joven héroe se dedica a atender las demandas de la población a la que nadie se escucha, y para ello se dedica a leer las cartas que ciudadanos preocupados escriben al editor de un diario local. Atendiendo a sus demandas, Anarky en su primer número ataca a una estrella de rock que trafica con drogas y a un empresario corrupto que arroja contaminantes a un río. En el número siguiente, y última parte del primer arco argumental, Anarky intenta sabotear la construcción de un gran banco en un terreno antes ocupado por gente desposeída. Batman lo detiene y lo obliga a ir a una correccional juvenil.



En su siguiente aparición, en The Batman Chronicles #1, se narra una noche en la vida de Lonnie en la correccional. El chico aparece educando a otros jóvenes infractores sobre el anarquismo y las injusticias del orden contemporáneo, al tiempo que se revela que Lonnie aún se da sus escapadas para llevar a cabo pequeñas misiones como Anarky.

Una tercera aparición se da en Batman: Shadow of the Bat #40 y #41. Han pasado un par de años y Lonnie se encuentra viviendo de nuevo con su familia, tras salir bajo palabra de la correccional de menores. El joven ahora usa su inteligencia sobresaliente para fundar una compañía que vende información a través de Internet, y dona el dinero de las ganancias a diversas organizaciones ambientalistas, feministas, pro-derechos humanos o anti-armas. Para su enorme de decepción, termina donando grandes sumas al líder de un culto apocalíptico que planea un atentado terrorista contra Ciudad Gótica. Anarky aparentemente pierde la vida evitando el atentado.

Lo volveremos a ver en su propia miniserie de cuatro números titulada sencillamente Anarky, en la que el personaje abunda más que nunca en sus ideales anarquistas. En su búsqueda por comprender la naturaleza del mal, nuestro héroe se ve cara a cara con seres de enorme poder en el universo DC: el Demonio Etrigan y el mismísimo Darkseid; para después enfrentarse a Batman en un intento por "despertar a la consciencia" a los ciudadanos de Gotham mediante una máquina mental que elimina la irracionalidad e hipocresía. Sus planes, fracasan, por supuesto, y Lonnie aprende a no jugar a Dios y a dejar que cada individuo escoja su propio destino mediante su libre albedrío.



Un intento de protagonizar una serie continua fracasó en crítica y en ventas; era 1999 y aparte de que Grant estaba empezando a perder el toque, esta serie la hizo a regañadientes, presionado por la editorial, que además le obligó a "bajarle" al contenido político y filosófico de sus historias y a hacer crossovers forzados con personajes populares del Universo DC. Grant dejaría la compañía poco después.

Existe por ahí un Elseworld en el que Batman es un tirano fascista y Anarky el líder de una rebelión en su contra. También aparece Anarky en un número de Flecha Verde; siendo que este último héroe es socialista (¡Ah!, no lo sabían, ¿verdad? Sólo lo conocían mostrando los pectorales en Smallville, ¿eh?) debe ser muy interesante cómo interactúa con el aún más radical Anarky. Por desgracia, no he leído ninguno de los dos.

Uno de los aspectos más interesantes de Anarky es que, a diferencia de V, no vive en un futuro distópico ni bajo una dictadura fascista; vive en los Estados Unidos contemporáneos. El cómic americano de superhéroes trata en la medida de lo posible que el mundo en el que habitan sus personajes sea un reflejo del mundo real (con el añadido de superhumanos, extraterrestres, magia y tecnología imposible, desde luego). Así que cuando Anarky está criticando el mundo en el que vive, también ataca al statu quo del mundo real.



En este sentido, Anarky no tiene ningún empacho en romper leyes que le parecen injustas. El industrial que contaminaba el río de Gotham obedecía los reglamentos y estándares que mandaba la ley. Pero eso no era suficiente, pues a pesar de que la ley dijera que eran válidas, las acciones del empresario estaban destruyendo un recurso invaluable. Como bien dice otro personaje en el mismo cómic, el banco era dueño del terreno y podía construir allí lo que quisiera, mientras que los desposeídos que se refugiaban en sus casas de cartón estaban allanando propiedad privada. Anarky lo ve desde otro punto de vista: el desahucio de los pobres es un acto de injusticia, sin importar de quién sea la propiedad según las leyes.

El anarquismo del joven Lonnie Machin es del tipo más clásico (e ingenuo): está en contra de toda forma de autoridad y jerarquías, y a favor de la absoluta libertad del individuo; considera que el poder siempre corrompe y que las élites (políticos, empresarios, líderes religiosos) trabajan para sí mismas y se enriquecen y empoderan a costa de la explotación del "hombre común". Además, señala, dichas élites han construido un mito de su propia superioridad que hace que los demás los necesiten en el poder.



Para Anarky, las guerras, la pobreza, el crimen y otros desastres son producto de este sistema opresivo; completamente rousseauniano, Lonnie cree que el ser humano es bueno por naturaleza y que dejando en absoluta libertad las personas, éstas desarrollarán al máximo su potencial moral e intelectual, y no tendrán que recurrir a la violencia o a la irracionalidad. No existe nada peor que renunciar a la propia autonomía y poner el poder sobre uno mismo en manos de otro. El bien y el mal sólo pueden ser intencional; un ser privado de libre albedrío podría ser dañino y destructivo, pero no malvado. La libertad llegará para el individuo cuando asuma la responsabilidad por sus propias acciones.

En su ingenuidad y arrogancia adolescente, Anarky considera que esa revolución debe darse cuanto antes, pues de continuar con las viejas formas la humanidad estará condenada a la extinción, ya sea mediante una catástrofe ambiental o con alguna guerra global. Contagiado de cierto complejo mesiánico, Lennie se siente el indicado para llevar a la humanidad hacia ese brillante futuro. La dura lección que recibe al final de la miniserie le enseña que sus planes eran demasiado ambiciosos.



Para 1997, cuando apareció la miniserie, Internet ya era un medio en rápida expansión. Es curioso que Anarky hubiese visto su potencial desde tan pronto: aparte de hacer una fortuna (perfectamente legal) a través de sus negocios en línea, el chico es un experto hacker que ha accedido a toda la información que está por ahí, sin importar cuán secreta o clasificada sea. Expresa que el nuevo medio servirá para mostrar que las élites no tiene nada de especial, y que de hecho tienen toda clase de secretos vergonzosos y criminales. Internet, al poner información al alcance de casi todos por igual, acelerará el proceso hacia una sociedad cada vez más igualitaria. Así, Anarky se adelantó al ciberactivismo y a personajes como Julian Assange y Anonymous (también de tendencias anarquistas).



Entre los autores que aparecen en las historias de Anarky, ya sea mencionados por él u otros personajes, ya sea que un libro suyo se muestre en la viñeta, se encuentran Lao-Tsé, Platón, Aristóteles, Emmanuel Swedenborg, Karl Marx, Mikhail Bakunin (but of course!), Ayn Rand y Scudder Klyce. Desde luego, no falta un ejemplar de V for Vendetta de Moore y Lloyd que se aprecia claramente en un estante en el cuarto de Lennie.

Pero mejor dejemos que el mismo Anarky nos explique sus ideas y sus motivaciones. Para no poner a sus padres en peligro, Lennie finge su muerte y se despide de ellos con una carta que transcribo (y traduzco) a continuación:

Queridos mamá y papá:
Me he dado cuenta desde hace tiempo de que la peligrosa vida que llevo implica que una noche no regresaré a casa. Parece que ésta fue esa noche. Sé que les he causado mucho dolor y pena en los últimos años y lo lamento. Ustedes pensaban que me estaban criando para ser un chico americano perfecto, jugando al béisbol los fines de semana, estudiando duro para ser doctor o abogado. En vez de ello, obtuvieron un criminal. Sus recuerdos sobre mí han quedado manchados, mis buenas intenciones, diluidas. Y, probablemente, estoy muerto. 
¿Cómo puedo empezar a explicar cómo me siento? El mundo es como un planeta extraterrestre para mí, como la irritable risa y el entretenimiento vacuo de un parque de diversiones superpuesto a una pesadilla de guerra, discriminación y brutalidad. La gente a la que la sociedad respeta, los grandes y los buenos, son a mis ojos, en su mayor parte, mezquinos y malvados. Es como si yo mirara con ojos de rayos láser, desintegrando las capas superficiales de ilusión que ocultan el hecho de que somos zombis, marionetas controladas por alguien más. 
De nuevo, lo siento, porque sé que los he atribulado. Ustedes son buenas personas, casi todos son buenas personas, y de ello es de lo que las élites se aprovechan. Ellos tuercen y deforman sus percepciones hasta que el blanco es negro y el negro es blanco. El poder corrompe y siempre lo hará. 
Pero la sociedad está cambiando. La revolución de la información permite a cada hombre ver que los "grandes y buenos" no son mejores que él. Las viejas estructuras de poder y sus maneras fascistas no pueden competir con la anarquía de la tecnología del mañana. La era del hombre común está por llegar. Ya no tendrá que marchar a la guerra como carne de cañón para los banqueros y los fabricantes de armas. Ya no tendrá que vivir en una niebla de engaño alimentada por las mentiras de los políticos. El futuro es libertad y todo lo que siempre he querido ha sido acelerar su llegada. 
Creo que todo empezó con Xuasus. Tenía once años cuando me hice su amigo por correspondencia. Cada mes le escribía para contarle acerca de las maravillas de América. Cada mes él me escribía de vuelta para contarme historias de barrios pobres y soldados y la brutal represión que constituía su vida. Después de unos años, sus cartas súbitamente dejaron de llegar. Las mías eran devueltas con la leyenda "desconocido".
Un año más pasó antes de que supiera por qué; Xuasus escribió una vez más, una única hoja garabateada en algún callejón de mala muerte. Su padre había sido arrestado y nunca más supo de él. Su madre se enfermó. Su hermana murió por desnutrición. A la edad de 11 años, Xuasus luchaba por su propia supervivencia en las calles. 
¿Recuerdas que te pedí que me ayudaras a encontrarlo, papá? Me dijiste que era otro país. Las reglas eran diferentes ahí. No podíamos hacer nada. Pero yo no podía olvidar a un amigo así nada más. Empecé a frecuentar la biblioteca. Me enteré de que el país de Xuasus estaba bajo una dictadura en guerra con guerrillas marxistas y con la gente ordinaria atrapada en medio. Descubrí que las armas provenían de Europa, y de Rusia... y de aquí. Unos cuantos obtenían grandes ganancias y, a medio mundo de distancia, la gente pobre sufría. 
Leí acerca de la guerra y la historia de la guerra y la psicología de la guerra y el horror de la guerra. Ustedes nunca lo supieron, pero fue entonces que pasé por esos meses de pesadillas, ¿recuerdan? De cualquier forma, pronto me di cuenta de algo... Casi todas las guerras fueron causadas por un solo hombre, o por un grupo pequeño de hombres. Y cada vez que las élites ordenaron "¡peleen!" fueron los hombres ordinarios los que se convirtieron en carne de cañón. Y familias ordinarias las que los siguieron hacia el olvido. 
Aprendí que el Estado es más importante que el individuo. Aprendí que la política está empapada en sangre. Pero no pude aceptar que tuviera que ser de esa manera. ¿Recuerdas lo loco que me puse por los libros, papá? Solía hacer que me llevaras a la librería cada sábado. Platillos voladores, cultos, teorías de la conspiración, religión, ocultismo... Me lo bebí y traté en vano de encontrar un sentido a todo ello. Entonces descubrí El Universo de Scudder Klyce... y las piezas del rompecabezas comenzaron a caer en su lugar. 
Scudder Klyce encontró el secreto de la humanidad: Vox populi, vox Dei; la voz del pueblo es la voz de Dios. ¡Las élites son parásitos, vampiros que chupan la vida del hombre, convirtiendo todo lo bueno y decente en podrido y corrupto! Fue entonces que Anarky nació. No pude ayudar a Xuansus, pero podía dar a la gente de Gotham una voz, sin importar cuán pequeña, contra las fuerzas que la oprimen. 
Y si estoy muerto, por favor no piensen mal de mí. Sólo quise traer un poco de cordura a un mundo demente. Por un corto periodo, fui algo que nadie más había sido... la voz del pueblo. Un día, y no falta mucho, los tiranos perecerán, escarnecidos y mofados por sus antiguas víctimas. Algún día ustedes verán que estaba en lo correcto; entonces se sentirán orgullosos de decir "Mi hijo lo hizo". 
Con todo mi amor,
Anarky
(alias Lonnie Machin)



A lo mejor es la nostalgia del vejete hablando, pero me parece que los cómics de superhéroes en los 80 y 90 eran bastante más osados y sesudos que en la década y media que ha seguido (sobre todo comparando con el mojigatísimo y políticamente correcto periodo post 9/11). Anarky no es de lejos tan bueno o tan complejo como V for Vendetta, pero no deja de ser un ejemplo singular de cómo en un cómic bastante mainstream como es Batman se planteaban una serie de ideas bastante espesas al público de ese entonces (en versión light y juvenil, pero algo es algo). Si pueden, chéquenlo, es una pieza que vale la pena.

5 comentarios:

Alexander Strauffon dijo...

Él aparece en el actual juego, "Batman Arkham Origins". Los discursos que le pusieron son muy buenos, parecidos en gran parte a lo encontrado en los comics que ya mencionaste.

Me encanta su aparicion en Knightfall, cuando es Batman-Azrael quien se lo topa. Madrea al Espantapájaros, madrea a Anarkia, y le dice "Te podría romper el cráneo. Si vuelvo a verte, lo haré." La cara de miedo de Anarkia ahi no tiene precio.

Moisés dijo...

Quizas no entendí, las acciones de anarky son anarquistas en cuanto a su motivación pero en la practica son simples actos justicieros al estilo punisher ¿no? a diferencia de V que si realiza un plan sistemático para derribar un gobierno.

Maik Civeira dijo...

Creo que lo entendiste muy bien, Moisés. Igua es que hay que tener en cuenta que ni Punicher va a acabar con el crimen, ni Anarky va a cambiar la sociedad, porque el formato ad aeternum de las historias de cómics no permiten cambios importantes en el mundo en el que viven.

Anónimo dijo...

También hay una serie de comics donde Anarky decide obtener un anillo de los green latern, para destruir una aberración que amenazaba el universo entero. Primero va buscar ayuda de la liga de la justicia, pero ellos no lo ayudan por considerarlo un criminal. Al final Anarky logra aliarse con otro linterna verde para destruir con dicha aberración, salvando a la tierra y al universo.
Otro dato: Los padres de Anarky. en realidad son adoptivos. Sus verdaderos padres son El guasón y una bailarina que se volvió loca. En un episodio anarky decide visitar a su padre (el guasón) en la prisión. Pero al final termina cooperando sin querer en la fuga de varios criminales (2 caras, scarface, etc)

Maik Civeira dijo...

Conozco esas historias por referencias, y supe que el creador Alan Grant las odia, así que decidí ignorar que existieron.

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