martes, 19 de febrero de 2013

Crónica de una transición



Saludos, mis estimados contertulios. Hoy les voy a hacer trampa, como lo hacen las series de TV cuando, sin tener algo mejor que mostrar, hacen capítulos que no son más que recopilaciones de buenos momentos de temporadas anteriores. ¿No odian que hagan eso? Yo sí... 

Pero la recopilación de hoy tiene una razón de ser: se trata no sólo del recuento de las entradas que escribi con motivo de la transición presidencial del 2012, y que incluyen comentarios y análisis de sus seguro servidor sobre los acontecimientos más relevantes ocurridos en el contexto de la campaña, las elecciones, la resaca y, desde luego, el movimiento #YoSoy132.

Es que además quiero cerrar ese capítulo con reflexiones nuevas sobre el panorama actual. Enrique Peña Nieto es ya el presidente de México, por mucho que escuchar la frase "el presidente Peña Nieto..." me haga sentir como si me dieran una patada en las bolas. Hay que aceptar este hecho, y una vez aceptado, proceder a mirar las cosas como son.

Es muy pronto para evaluar la presidencia de Peña Nieto, pero algo de ella ya salió a relucir. El PRI de siempre ha vuelto al poder, con los modos típicamente priístas de sus funcionarios y allegados: corrupción descarada y impune, ostentación desvergonzada de su opulencia y poderío. En fin, lo de siempre.



Los que esperaban ingenuamente que la violencia relacionada con el crimen organizado disminuyera al pactar Peña Nieto con el narco, no tardarán mucho en decepcionarse. La violencia continúa, igual de alarmante que siempre. Y es que en este país no hay "el narco", entendido como una sola fuerza, sino una multitud de cárteles criminales que se hacen la guerra entre sí. El gobierno podrá pactar con alguno o algunos, pero no con todos ellos. 

Y mientras el crimen organizado sigue amenazando a la ciudadanía (porque esto hace mucho que dejó de ser una guerra exclusivamente entre criminales, o entre ellos y el gobierno), grupos civiles armados para la autodefensa se han organizado en ocho entidades. Pues si el Estado no puede proteger a los ciudadanos, es de esperarse que ocurran cosas como éstas, que hablan de la incapacidad de los poderes federales para hacerse valer en amplias zonas del país, porque de hecho no vivimos ya en una nación unificada, sino en un territorio asolado por la guerra civil, con todo lo que ello implica.

Por su parte, los ciudadanos que han recurrido a la información y a los medios pacíficos para protegerse de la violencia organizada, son también amenazados por los criminales, quienes la han tomado contra las redes sociales, quizá porque están empezando a darse cuenta (tanto ellos como los ciudadanos que las usan) de su poder para influir en la vida pública de las sociedades. Mientras tanto, ahí tenemos a la Secretaría de Gobernación recomendando a medios de comunicación y a gobiernos estatales que practiquen la autocensura y no den a conocer los alias de los delincuentes, los cárteles a los que pertenecen, o sus ganancias y propiedades, pues todo ello puede entenderse como "apología del delito".



El problema del crimen organizado no fue generado por Felipe Calderón ni surgió durante su mandato, pero sí fue su terriblemente obtusa y errada forma de manejarlo lo que nos trajo hasta donde estamos, y el gobierno de Peña Nieto no pinta para nada ser más competente o comprometido (sí ciertamente menos honesto) para resolverlo. Temo que las cosas sólo empeorarán antes de mejorar.

Elba Esther y su SNTE fueron herramientas muy útiles para el PRI en tiempos de Salinas. El PAN quiso hacer uso de ellos también, pero el tiro les salió por la culata, y la otrora herramienta se convirtió en una fuerza política capaz de negociar con la presidencia, por no decir de chantajearla. Con el regreso de PRI, parecía que Peña Nieto quería eliminar ese poder que habría amenazaba su hegemonía, a través de la reforma educativa (parte del Pacto por México) que ponía en riesgo a los maestros del SNTE. Al final, Elba Esther pactó con el gobierno de Peña Nieto: habrá que ver si el Ejecutivo fue capaz de limarle las garras al león y devolver a Elba Esther a su calidad de útil vasallo del PRI, o es que están negociando en calidad de iguales. De cualquier forma, como dije, no se puede esperar que un partido cuya fuerza está en la ignorancia, como reza el lema orwelliano, le dé tantito apoyo a la educación en este país.



El 2012 no fue tanto el año del triunfo del PRI como el año del fracaso de las demás fuerzas políticas. El fracaso del PAN para consolidar la transición democrática, y el fracaso de la izquierda para lograr acuerdos, generar consensos y ganarse a las mayorías. El PAN perdió cuatro quintas partes de su militancia en las elecciones; dos sexenios bastaron para destruir al partido de oposición más antiguo del país. 

La izquierda quedó dividida en sectas que se miran con recelo y desconfianza unas a otras, con esa intransigencia y esa intolerancia, que llegan a niveles de conspiranoia, clásicas del sectarismo político. La secta más grande de ellas es el Morena de Andrés Manuel López Obrador. Queda por ver si Morena puede ser realmente un movimiento con ideologías y proyectos claros y específicos, y se convertirá el partido de oposición fuerte e incómodo que el PRD parece haber dejado de ser, o se quedará sólo como una plataforma para la megalomanía de su líder, quien, en vista el ascenso de figuras de la izquierda, como Marcelo Ebrard (a quien los que los obradoristas más fanáticos no bajan de traidor y canalla), claramente se dio cuenta de que una tercera candidatura presidencial no sería posible con el partido del Sol Azteca y reunió a sus acólitos y adeptos más fieles para continuar con ellos su cruzada.

El PRD, por su parte, tendrá que demostrar si es capaz de surgir fortalecido después de este cisma; si ahora, sin los elementos más volátiles (que se fueron a Morena) puede funcionar como partido de oposición dentro de las vías institucionales y elevarse en general a la altura de lo que se requiere de una izquierda del siglo XXI en un mundo globalizado, o quedará como otro grupúsculo electorero, como otro parásito de la partidocracia, moralmente derrotado y disminuido por escándalos de corrupción e incompetencia, indistinguible en su quehacer político del PRI o el PAN a los que tanto detesta.

Mientras tanto, varias agrupaciones buscan su reconocimiento como partidos políticos, para contribuir al ya de por sí surrealista merequetengue electorero en México: desde una agrupación dirigida por un pastor evangélico acusado de fraude, hasta un verdadero engendro ideológico compuesto por exiliados de la extrema derecha y la izquierda. Entre todo este barullo, sobresale una propuesta interesante, quizá utópica (pero la utopía nos sirve para seguir caminado hacia el frente), de un "Wikipartido político", construido sin dirigencias ni cúpulas a través de las redes sociales. El mote puede sonar ridículo, no así su propuesta, que les invito a checar.

Con el Movimiento Yo Soy 132 ocurrió lo que temía: tras el triunfo del Dinosaurio se disolvió a su vez en otras sectas políticas, y quedó como grupúsculos aquí y allá, cada uno utilizando calificativos en su nombre para distinguirse de los otros, muchos de ellos convertidos en los típicos colectivos que apoyan cualquier causa que suene a izquierda, desde la oposición anticientífica y desinformada contra los cultivos transgénicos, a la liberación de "perros políticos" y otras causas menos ridículas.

Sin embargo, no creo que el panorama sea del todo desolador. Insisto como antes que el valor del #YoSoy132 estribaba más en la experiencia generacional que marcó a miles de personas en todo el país, que en el camino de las instituciones establecidas y organizadas; existen otros entes para ese propósito y el país necesita del activismo espotáneo y horizontal, así como necesita de instituciones. La experiencia del 132 no fue en vano, ni se la lleva el viento, ni caerá en el olvido con el arribo del Dinosaurio (después de todo, fue algo que tocó a los miles que estuvimos ahí, y que aún estamos aquí, formando parte de la ciudadanía de este país), sino que sus logros y alcances permanecerán, por lo menos como bases para seguir ascendiendo en el proceso de democratización de México.



Para eso, sin embargo, aún falta construir una cultura política. La experiencia de esta transición me ha demostrado que hasta las personas que deberían ser las más progresistas y cultivadas, son tan ignorantes e incluso tan reaccionarias como los representantes de esas "fuerzas malignas" a las que pretenden oponerse. Si confiamos en las redes sociales, (y no me refiero sólo a Facebook, Twitter y los blogs, sino a lo que podemos leer en los comentarios que lectores dejan en las páginas web de medios noticiosos), el discurso y el debate político por parte de la ciudadanía mexicana son de un nivel menos que basto.

Las opiniones desinformadas, las descalificaciones ad hominen, las intransigencias, intolerancias y fundamentalismos, la conspiranoia, la cerrazón y las reacciones viscerales e irracionales, son los elementos que sazonan la inmensa mayoría de las discusiones sobre política que se tienen en los medios digitales en México. Vamos, es harto difícil encontrar una persona con la que se pueda tener una conversación decente, con un mínimo e coherencia. Y ése es un problema del que padecen por igual los que se dicen de izquierda, como los que se dicen de derecha; ésas son las actitudes que debemos cambiar en nosotros mismos.

Creo que en un principio el Movimiento Yo Soy 132 representaba justamente la oportunidad de generar un cambio en la cultura política de la ciudadanía mexicana, al poner a debate lo que no se discutía, al lograr que se involucraran miles de personas que hasta entonces parecían indiferentes a la vida política del país, al conseguir la participación ciudadana en actividades que hasta entonces habían sido monopolio de la partidocracia y sus medios (las brigadas ciudadanas para vigilar las elecciones y el debate entre candidatos organizado por el 132 no son poca cosa).

En fin, varias de estas ideas y algunas otras están expuestas con mayor amplitud en las entradas que recojo a continuación. Abarcan desde finales del 2011, en que traté de advertir sobre el peligro que representaba el retorno de PRI, hasta diciembre del 2012, después de los disturbios del día de la toma de poder de Peña Nieto, con un añadido especial escrito a un año del ascenso al poder del priista. Sin duda en el futuro estaremos tratando asuntos relacionados con la política nacional, pero corresponderán a a la nueva era (¿el "segundo priato"?); la época de la transición ha terminado.

Breve historia del PRI: Escribí esta entrada a finales de 2011 para dar a conocer a la blogósfera mexicana un esbozo de la historia del partido que gobernó este país por 70 años, con la esperanza de que esa historia no se repitiera. Se convirtió en una de las entradas más leídas de este blog.

De por qué SÍ es importante que un gobernante sea culto: Después de las burradas de Peña Nieto en la FIL, sus fanses y esbirros televisos salieron a defenderlo con el argumento de que no hace falta ser un intelectual para gobernar, sino que lo importante es que Peña es un "Hombre de acción". En esta entrada puse tres ejemplos sencillos de cómo la ignorancia de un presidente puede llevar a un país al desastre, Todos los ejemplos son de la administración calderonista.

Voto femenino: En nuestra analfabeta nación, la cantidad de mujeres que concedieron su voto a Peña Nieto "porque está guapo", es como de risa loca. En esta entrada quise invitar a las féminas a reflexionar sobre la historia del voto femenino, de cómo las mujeres habían tenido que luchar como leonas para que se reconociera ese derecho, y de que por ello no había que desperdiciarlo con chorradas.

Gobernadores priistas: Siguiendo mi intento desesperado para que la gente se diera cuenta de qué clase de mafia es el PRI, presenté una rápida semblanza de cuatro gobernadores recientes y sus hazañas en los campos de la corrupción y el desfalco.

Sobre opciones estúpidas de voto: Con todo y la mucha mierda que le tiro a los pejezombis, yo voté por el Peje e invité a otros a hacerlo. Sigo pensando que su victoria era el escenario menos horripilante, y en esta entrada explico el porqué. Analizo cada una de las tres opciones presidenciables y lo pongo a su consideración. Fue una de las entradas más vistas del blog.

Elba Esther y la sangre del león: Era importante también que la gente conociera qué clase de aliados tenía el PRI en su búsqueda del poder. Para ejemplificarlos, está Elba Esther Gordillo y esta historia cien por ciento real que involucra magia negra, sacrificios humanos y un león muerto en África.

Yo soy 132: Creo que este movimiento juvenil espontáneo nos tomó a casi todos por sorpresa. Entusiasmado, escribí esta entrada para expresar mis pensamientos al respecto, en especial porque se estaban diciendo muchas pendejadas y emitiendo muchas opiniones sin conocimiento de causa.

AMLO en Tercer Grado: Aquí hablo de la participación del Peje en el programa Tercer Grado. Los anti-pejes consideraron que era un viejo grosero y que había sido evidenciado por esos brillantes periodistas. Los pejezombis consideraron que su héroe había dejado callados a ese montón de prostituas televisivas. Yo vi otra cosa: un programa en el que todo mundo quedó más o menos igual de manchado: candidatos, actores de Televisa y hasta el público.

Televisa, el PRI y la defensa del Taladro: Primero Televisa negaba lo que era bastante obvio: su contubernio ilegal con Peña Nieto. Cuando The Guardian reveló que dicho contubernio era muy rela, Televisa cambió de estrategia. Esta entrada analiza brevemente las falacias lógicas y sofismas discursivos a los que recurría catedral de la manipulación para tratar de convencernos de que todo lo que hacen está bien.

#YoSoy132: Logros, críticas y pendientes: Vuelvo a hablar del movimiento juvenil, de mis experiencias en él, de los logros que ha alcanzado, de las críticas que bien pueden hacérsele y de lo que aún tenía pendiente. También lo defiendo de los ataques maliciosos y falaces que solían dirigirse en su contra.


Declive y caída de Televisa y el PRI: #YoSoy132: En esta entrada hablo del fuerte golpe que el 132 le había asestado al PRI y a Televisa, y de cómo ello podía significar el principio del inevitable declive de este dúo de poder. También menciono la relación del 132 con otros movimientos pro democracia a nivel mundial.

Y cuando desperté, el Dinosario había regresado: El primer post que escribí después de las elecciones. Quise encontrar al responsable de la victoria del PRI (derrota moral para México), al mismo tiempo que le buscaba el lado positivo al asunto, y planteaba lo que nos queda por hacer a los que queremos una verdadera democracia.

#YoSoy132: ¿En dónde y hacia dónde? Tras el regreso del Dinosaurio, un fuerte pesimismo nos sobrecogió a muchos. Basándome en mi participación en las últimas actividades del 132 en Mérida, hice una reflexión sobre en dónde nos encontrábamos parados y hacia dónde podíamos navegar.


La indefendible defensa de Televisa y el PRI: Harta hasta la madre de las pendejadas con las que el partido y la televisora defendían sus mamadas, y de los ignaros que no hacían más que repetirlas, escribí esta entrada, en la que analizo sus "argumentos" uno por uno.

El güey ha muerto, que viva el güey: Entrada hecha sin muchas ganas, justo antes de que EPN tomara posesión. Hago una breve valoración del mandato de Calderón y de lo que nos esperaba en el horizonte con Peña Nieto.

¡Peñabots vs Pejezombis! Después de los disturbios del primero de diciembre del 2012, decepcionado por lo paupérrima de la cultura política en nuestro país, escribí esta entrada, en la que por igual tiré mierda a pejezombis, peñabots, panuchos y demás. Como era de esperarse, recibí mierda de todos ellos.

Indígnate, México: A un año del gobierno de Peña Nieto, ¿cómo le va a este país? Nada bien. Aquí va una serie de datos bien documentados que dan razones para indignarse. Desde una mala situación de la economía, pasando por la impunidad y la violencia, hasta un serio peligro de erosionar nuestra democracia.



Así, con esta compilación cierro un breve capítulo de este blog. Espero que revisar estas ideas y esta información aquí expuesta les sea tan útil y provechoso como fue para mí. Ahora, a ver qué nos espera...

jueves, 14 de febrero de 2013

Frikifilia: Crónicas del sexo friki adolescente

Hola, mis queridos contertulios. Hoy les tengo un regalo, se trata de mi nuevo libro Frikifilia. Es una novela breve que narra las andanzas sexuales de un grupo de adolescentes frikis en su último año de preparatoria y que estaré publicando en mi blog de creación literaria Poeta que jugó videojuegos.



Aunque el sexo tiene un papel central en estas historias, quise ir más allá y abordar los temas que tienen importancia para la vida del adolescente: la soledad, la inseguridad, el sentirse desadaptados o marginados, la intolerancia, la rebeldía, el acoso escolar, las relaciones familiares, los escalafones sociales, el uso de drogas, la grilla, la amistad, el amor…

Quise, por un lado, escribir historias realistas, basadas en parte en mis propias vivencias como adolescente, y en parte también en lo que he atestiguado como profesor de secundaria y bachillerato. Por otro lado, salpiqué estas historias con elementos fantásticos provenientes de mis pasiones: los videojuegos, los cómics, el manga, la cultura pop de Internet y todo lo que nos hace frikis. Por todo ello, siento que Frikifilia es lo más personal y honesto que he escrito hasta ahora.
La novela está compuesta por cinco cuentos, cada uno de ellos dividido en varios capítulos. ¿De qué van? Echen un ojo:

YUMBINA: Un par de chicos escuchan historias sobre una legendaria droga que vuelve locas de deseo a las mujeres. Esperanzados de conseguir sexo con ello, emprenden una odisea en su busca.

TENTÁCULOS: Una chica solitaria, despierta sin querer despierta a un monstruo tentacular que vive en su bañera. Los tentáculos pueden ser una fuente de terror... o de placer.

YAOI: Decepcionado tras una relación que acabó mal, un jovencito redescubre una amistad de la infancia. Pero quizá halle en su viejo amigo algo más que sólo camaradería...

HENTAI: Un adolescente de increíbles habilidades intenta hackear un sitio web que contiene el hentai más hermoso... Pero sin preverlo, trae al mundo real a una chica de anime dispuesta a satisfacer todos sus deseos.

AMOR: El cuento en el que se cruzan todas las historias. ¿Qué pasará con cada uno de nuestros héroes y las cosas increíbles que han encontrado?

Espero que se animen a leer, y confío que los disfrutarán.

domingo, 10 de febrero de 2013

Cinco libros de HG Wells que deberías leer




Cuenta la leyenda que cuando le preguntaron a Julio Verne qué opinaba sobre su colega Herbert George Wells, el francés respondió airado “Il invente!”, o sea “¡Él se lo inventa”. A don Julio le molestaba que su contraparte británica se tomara tantas licencias creativas para la confección de sus novelas, sobre todo cuando Monsieur Verne se esforzaba tanto para proveer a los lectores con información técnica y científica que dejara sin lugar a dudas que todo lo que decía en sus historias era razonable, probable y para nada fantástico.

Lo que Verne no alcanzó a entender es que a Wells no le importaba especular con mucha rigidez sobre nuevas posibilidades científicas o tecnológicas. A él le bastaba con dejar en claro que las extrañezas que proponía eran suficientemente plausibles para que el lector pudiera sumergirse en la historia y disfrutarla. Hecho esto, Wells se dedicaba a filosofar sobre la naturaleza y la sociedad humanas, casi siempre de forma desfavorable para éstas, aunque siempre con la intención de impulsarlas hacia la mejoría, como quien regaña a un niño para procurar que éste se porte mejor y crezca como un hombre bien.

Herbert George Wells nació en 1866 en Bromley, Inglaterra. Hijo de un tendero, conoció la vida de la clase media-baja del Londres victoriano y se habría visto condenado a una vida como dependiente o pequeño comerciante de no haber sido por su enrome talento y sus esfuerzos incansables. Fueron sus cualidades intelectuales las que le ganaron una beca en la Normal School of Science de South Kensington, donde aprendió biología de Thomas Huxley, el célebre colaborador y discípulo de Charles Darwin.

Fue profesor de biología antes de convertirse en escritor y periodista profesional. A lo largo de su vida escribió más de cien libros, incluyendo novelas, ensayos, cuentos y proyectos para la regeneración mundial. Sus ensayos abarcaron temas políticos, sociales y científicos. A parte de ser un impulsor del avance científico, Wells era un comprometido socialista y un feminista enérgico. Cuando alcanzó fama y prestigio por su trabajo literario, se entrevistó con líderes mundiales de la talla de Roosevelt y Lenin.

De su vasta obra literaria he escogido cinco novelas correspondientes a su periodo de juventud, que es cuando gozó de una mayor creatividad. Estas cinco obras de ciencia ficción (en esos tiempos, “scientific romance”) demuestran la gran imaginación y el enorme talento literario de Wells.


LA MÁQUINA DEL TIEMPO (1895)



 Primera historia que nos plantea la posibilidad de viajar por la cuarta dimensión, el tiempo, de la misma forma como lo hacemos por las otras tres dimensiones espaciales. Un narrador anónimo nos cuenta la historia de un conocido suyo, a quien sólo da el nombre de Viajero del Tiempo. Este individuo presenta en su casa, ante un público de ilustres invitados, una máquina capaz de realizar viajes por el tiempo. Poco después, el inventor hace un viaje hacia el año 802,701 después de Cristo y regresa, herido y con la ropa hecha jirones, para contar una historia llena de emoción y suspenso en un mundo totalmente distinto al conocido.

Todo vestigio de civilización ha desaparecido; no existe más que un prado florido habitado por una nueva raza humana compuesta por seres hermosos, pequeños y débiles, casi como elfos, que sólo se dedican a juegos infantiles y diversiones inocentes. ¿Será posible entonces que la felicidad haya sido alcanzada por otro camino? Mientras el Viajero pondera esta posibilidad, descubre que estas delicadas criaturas, llamadas Eloi, son frívolas, egoístas e inútiles, sin visión ni iniciativa, que sólo existen para complacer placeres fugaces. Y lo peor es que los Eloi son depredados por los Morlocks, unos humanoides albinos y casi ciegos que viven bajo la superficie de la tierra y que salen a cazar por las noches.

Poco a poco aprendemos, junto con el Viajero del Tiempo, la terrible verdad: tanto Eloi como Morlocks son dos subespecies que descienden del Homo sapiens. Los primeros descienden de la burguesía explotadora cuya privilegiada posición la fue transformando en una raza bonita, pero inútil y estúpida, mientras que los Morlocks descienden del proletariado, obligado a trabajar durante toda la vida operando máquinas subterráneas hasta que se convirtieron en bestias brutales, que aún operan la maquinaria casi por instinto y que se alimentan de los Eloi en un irónico juego de macabra justicia poética.

Wells utiliza esta fábula del viaje por el tiempo para revelarnos que la organización social de su época no puede conducir a nada bueno. Los burgueses, cada vez más superficiales e inconscientes, seguirán aprovechándose de los trabajadores que, sometidos a una vida de trabajo alienante, se convierten poco a poco en bestias (la animalización del ser humano es una constante en la obra de Wells). El autor lanza una alerta a sus contemporáneos al mostrarles las consecuencias lógicas de la forma de organización social que llevaban.


LA ISLA DEL DOCTOR MOUREAU (1896)



Un náufrago, Edward Prendick, es rescatado en altamar por una nave misteriosa que lleva una carga de animales salvajes a una isla en el Pacífico. Prendick es invitado a quedarse en la isla por Montgomery, asistente del misterioso doctor Moreau. Pronto Prendick descubre que la isla está habitada por abominables hombres-bestia, engendros producidos por Moreau mediante avanzadas técnicas de vivisección. Es decir, Moreau ha tomado animales y los ha operado, vivos y sin anestesia, y mutilado hasta convertirlos en adefesios mitad hombre, mitad bestia con un poco de capacidad de raciocinio. Moreau no lo hace por puro morbo, sino que quiere demostrar su teoría de que la diferencia entre lo animal y lo humano no es cualitativa, sino cuantitativa: que de lo animal a lo humano sólo hay un paso. Wells, nos plantea, por su parte, la desconcertante implicación de tal premisa: que de lo humano a lo animal también sólo hay un paso.

Borges llamó a esta novela “un atroz milagro”, mientras que el propio Wells la definió como una “blasfemia juvenil”. Es mi obra favorita de cuantas he leído de Wells. En primer lugar, disfruté con los escalofríos que me produjo esta obra de horror proto-gore. Wells tiene el decoro de nunca describirnos el proceso quirúrgico con el que Moreau transforma a sus víctimas, pero sí que nos describe los resultados y uno puede empezar a imaginarse la clase de horribles torturas a las que fueron sometidos los animales. Por largos momentos tortuosos, Wells nos obliga a escuchar los alaridos de agonía de un puma al que Moreau opera, sólo para que de pronto esos rugidos bestiales se conviertan en aullidos humanos. En lo personal, hubo momentos de la obra en los que me sentí realmente mareado por el horror.

En segundo lugar, esta obra es mi favorita por la reflexión que Wells hace de la naturaleza humana y de la noción que el hombre tiene de sí mismo. Los hombres-bestia se creen humanos auténticos y murmuran por lo bajo letanías y mandamientos: “no andarás en cuatro patas”, “no beberás el agua a sorbos”, “no comerás carne”, “no cazarás a los otros hombres”. “Pues somos hombres, ¿acaso no somos hombres?” dice la gente-bestia y se responde a sí misma “Somos hombres, somos hombres”.

Con todo esto, Wells no sólo nos recuerda de nuevo nuestra naturaleza animal y nos exige humildad para reconocerla, sino que nos plantea una idea inquietante: que nosotros, como los hombres-bestia de Moreau no somos más que un montón de animalitos mutilados por alguna inteligencia perversa para hacernos creer que somos seres racionales, mientras repetimos mandamientos que no comprendemos y nos creemos similares a la divinidad porque tenemos manos con cinco dedos (por lo menos la gente-bestia tenía con quién compararse, nosotros, ni eso).

Cuando Pendrick logra escapar de la isla y volver a la civilización, no puede ya soportar la compañía humana, porque en cada acción, en cada gesto, presiente que en cualquier momento las personas se convertirán en bestias. Por ello, Pendrick se dedica a la astronomía, esperando encontrar sosiego en la contemplación de las cosas eternas. Entonces, Wells nos trae La guerra de los mundos.


EL HOMBRE INVISIBLE (1897)


Aquí tenemos a Griffin, un brillante científico sin un centavo que encuentra la forma de volverse invisible (una buena explicación del Wells científico nos permite creer que esto sea posible) y la usa para escaparse de su casera.

Pero lo que al principio parecía ser una ventaja extraordinaria se revela como una trampa terrible. Para que Griffin pueda ser realmente invisible, debe andar desnudo bajo el inclemente invierno londinense. No puede dormir, porque la luz atraviesa sus párpados; no puede comer, porque la comida es visible en su estómago hasta que la digiere; no puede andar en la niebla o bajo la lluvia, porque se revela como una burbuja; ¡hasta la mugre de sus uñas podría delatarlo!

En El hombre invisible, Wells nos hace reflexionar sobre el aislamiento y la soledad de las personas en una sociedad de individuos egoístas y ensimismados. De hecho, Griffin trata de encontrar una forma de volver a la normalidad, intento que se ve frustrado por los entrometidos vecinos de Bramlehurst, así que cuando el protagonista finalmente desciende a la locura, la culpa no es totalmente suya, sino que lo es en gran parte también de la sociedad.

La locura, por cierto es otro tema básico de la novela; llega el momento en el que Griffin, a pesar de todas las desventajas evidentes de la invisibilidad, se cree invencible e impunible, un superhombre sin ataduras morales, listo para cometer toda clase crímenes, llevado por la ilusión de que “un hombre invisible puede dominar el mundo”. Obviamente, su intento fracasa y Griffin encuentra un final bastante innoble. A fin de cuentas, Griffin es sólo otra víctima de la alienación en la que vive la sociedad de tiempos de Wells.


LA GUERRA DE LOS MUNDOS (1898)


La historia es muy bien conocida: los astrónomos avistan una serie de extrañas explosiones en Marte y unos días después comienzan a caer en la campiña londinense cilindros metálicos que transportan invasores marcianos y sus invencibles máquinas de guerra. Los marcianos arrasan rápidamente con la población y el ejército británico les opone una valerosa, pero inútil resistencia. Al final, sin embargo, los marcianos mueren, víctimas de los virus y bacterias terrestres.


En tiempos de tanto “progreso”, las buenas gentes victorianas creían que el ser humano era el ser más perfecto de la creación y a la raza británica como la más perfecta de todas. Wells llega para recordarnos que así como nosotros evolucionamos a partir de seres inferiores, habrá criaturas que estén por encima de nosotros en la escala evolutiva, que así como los europeos han masacrado a otros pueblos, alguien más podría venir a masacrarlos a ellos y que así como los seres humanos hemos tratado a nuestras bestias, seremos tratados de igual manera por “intelectos vastos, fríos y sin empatía”. Nos recuerda que nuestros días en este mundo están contados por el proceso natural de enfriamiento de nuestro planeta, y que, al final, tanta evolución y tanto progreso podría no servirnos de nada, pues, al igual que los marcianos, bien podríamos ser víctimas de “las criaturas más humildes que Dios puso en la Tierra”.


La religión y las fuerzas armadas son duramente criticadas por Wells en esta obra, a través de los personajes de un cura y un artillero. El primero se derrumba moralmente ante la invasión marciana y cede a la locura. El segundo se animaliza y resuelve sobrevivir como una rata de alcantarilla en el mundo dominado por los marcianos. Así, la religión y el ejército, instituciones que deberían salvaguardar la integridad moral y la integridad física de una nación, son los primeros en doblegarse ante la furia destructiva de los marcianos.

Lo más perturbador de lo que plantea Wells con esta fábula no es que la raza humana no pudiera sobrevivir al ataque de una civilización superior, sino que quizá no lo merece. Wells presta poca atención a las máquinas marcianas destruyendo ciudades y diezmando ejércitos (aunque son episodios memorables), y se concentra en las reacciones de los seres humanos ante la invasión. Lo que nos muestra Wells no es alentador.


Los buenos y civilizados ciudadanos del país más avanzado del mundo no sólo actúan de forma irracional, sino egoísta y hasta malvada: se pisotean en estampidas provocadas por el pánico (un niño muere pisoteado cuando los marcianos comienzan el ataque), saquean las casas y almacenes de sus vecinos, intentan arrebatarse vituallas y transportes unos a otros, y se atropellan literalmente por los caminos. Como en La máquina del tiempo y en La isla del doctor Moreau, Wells echa mano de su recurso de animalizar a las personas para demostrar lo absurdo y grotesco de sus conductas y actitudes. El autor compara a los seres humanos con dodos, ovejas, hormigas, vacas y otros animales a lo largo de su novela.


Por lo demás, La guerra de los mundos es una excelente novela, ya sea que se le lea como una obra de ciencia-ficción, de desastres, de suspenso, o hasta de terror psicológico. Su prosa es especialmente soberbia y escalofriante, y sobresalen los primeros párrafos, escritos con un tono ominoso.


LOS PRIMEROS HOMBRES EN LA LUNA (1901)


Aquí tenemos a dos hombres disímbolos: el señor Bedford y el señor Cavor. El primero es un empresario en bancarrota que se retira a la campiña inglesa a escribir una pieza teatral, con la esperanza de hacerse de algún dinero con ella. En su retiro conoce a Cavor, un ensimismado y distraído científico empeñado en encontrar un metal capaz de bloquear la atracción gravitacional. Bedford, movido por la idea de que tal material podría ser fuente de riquezas, ayuda a Cavor con sus experimentos hasta que por fin logran inventar la “cavorita”. Con ella, construyen un vehículo y viajan a la Luna, que descubren habitada por una sociedad de seres insectoides que viven bajo la superficie de nuestro satélite natural. Hasta aquí la anécdota.

Después de que Wells el científico nos explica la posibilidad de que un material como la cavorita puede ser creado y especula sobre qué formas de vida podrían evolucionar en la Luna, y de que Wells el narrador nos cautive con extravagantes aventuras dignas de un proto-pulp, Wells el filósofo interviene para hacer una dura crítica de la sociedad de su tiempo. Bedford representa al capitalismo y al imperialismo. No al gran capital, pero sí a la mentalidad burguesa materialista, ambiciosa, que no concede validez más que al dinero y que es capaz de lo que sea por obtener riquezas. Todo lo que hace Bedford es movido por el afán de lucro. Cuando Cavor le propone el viaje a la Luna, Bedford imagina un imperio interplanetario como el de los españoles en América, que explote los recursos de otros mundos.

En la luna, Bedford no puede resistir el hambre (símbolo de la insaciabilidad del capitalismo), a pesar de que él y Cavor se ven acechados por los selenitas y come unos capullos de una planta lunar parecida al nopal. La planta resulta ser tóxica y sumerge tanto a Bedford como a Cavor en un estado alucinógeno que da pie a uno de los episodios más divertidos de la obra. En ese estado psicodélico, Bedford expresa la necesidad de anexar a la Luna, para cumplir “la carga del hombre blanco”, de la que se hablaba en aquellos tiempos: dominar y civilizar a los pueblos inferiores. Aquí Wells representa al imperialismo como una especie de embriaguez. Sabemos bien que Bedford no cree en ninguna “misión civilizadora” y que sólo quiere apropiarse de los abundantes recursos minerales de la Luna, pero también sabe que necesita una mentira para justificarse; la eterna mentira imperialista es el autoengaño de una sociedad narcotizada.


Los selenitas viven en paz y prosperidad, pero esto es posible gracias a un sistema de clases exageradamente estricto, en el que cada individuo es tomado desde la infancia y manipulado física y psicológicamente para convertirse en un especialista. Cada especialista conoce sólo su trabajo y ama sólo su trabajo, y considera que quienes no conocen su oficio son inferiores. En la sociedad selenita no se puede escoger el propio futuro y no existe la movilidad social. Es pues, una fábula sobre la superespecialización del mundo en el que vivía Wells… y en el que aún vivimos.        Así, Wells critica no sólo la sociedad que es, sino la que puede llegar a ser si la humanidad sigue tomando decisiones equivocadas.



EPÍLOGO

“¡No te importa la humanidad, sólo crees que debe ser mejorada!” le dijo una vez Joseph Conrad a Wells, medio en broma. Yo, en cambio, me permito pensar que Wells ansiaba con desesperación mejorar a la humanidad porque le importaba demasiado. Le importaba tanto la humanidad que no dejaba de señalar sus defectos, de fustigar sus vicios, de ridiculizar todo aquello que merece ser ridiculizado, al mismo tiempo que proponía formas para mejorarla. En otras palabras, Wells era un filántropo cuyo amor por la humanidad rayaba en la misantropía.

lunes, 4 de febrero de 2013

El Circo Psicótico







¡Hola! Aquí estoy, aquí estamos, todos somos uno. He estado esperando a que llegue esta noche. ¡Levántense! Ahora es momento de que tome mi lugar, con mi maquillaje corriéndoseme por el rostro, junto a los otros exiliados de la raza humana.

¡Porque ahora están en Circo! ¡El Circo Psicótico! ¡Les doy la bienvenida al show!

Empezamos la función con un texto de Monica, que en su blog De la realidad aparente y de la realidad real cuestiona si es cierto eso que dicen las abuelitas acerca de que "ya no hay valores", con motivo de un reciente anuncio de la Conferencia del Epicospado Mexicano, que junto con el Sindicato de Trabajadores de la Educación se ha propuesto "rescatar, promover y difundir los valores en México". Díganme no más si eso no es psicótico.

Nuestro siempre confiable TORK en su blog Círculo Vicioso nos habla de la originalidad, y de que para qué tratamos cosas nuevas si lo de siempre sigue funcionando... Incluso cuando se trata de fraudes y timos, por algo seguirán ahí, ¿no?

Como entremés tendremos un interesante podcast desde el blog La Fogata, en el que se aborda por qué la charlatanería no es una cosa inocente y pintoresca, sino un verdadero peligro con costo social, como por ejemplo, con el caso del sida. Y hablando de charlatanería peligrosa, no se puede dejar de lado esta nota sobre el delirante movimiento de los antivacunas, que Adrián Robles nos regala en Divulgando el pensamiento.

El acto principal corre a cargo de Sir David von Templo, quien en su bitácora mordaz hará malabares con tres entradas a la vez: Una pequeña entrada para los creacionistas, a ver si de una buena vez entienden lo que significa la palabra teoría; otra sobre la ilusión que nos hace creer que todo tiempo pasado fue mejor y que en nuestros días no hubo equivalentes de Justin Bieber; y finalmente, la más peligrosa, una compilación de profecías del fin del mundo que no hicieron los mayas (y que fallaron, faltaba más).

Para terminar nuestra orgía de pensamiento crítico, como postre les dejo dos entradas de mi autoría, sobre esas debilidades mentales que nos hacen ver cosas que no están ahí y tomar decisiones con muy poco juicio.

He esperado esta noche para ser su guía. ¡Así que vengan! Revelen los secretos que se traen por dentro. ¡Levántense! Nadie se va hasta que la noche termine. Los amplificadores empiezan a zumbar... ¡El Carnaval acaba de empezar!

viernes, 1 de febrero de 2013

Girl on girl action






Cierto lunes, mis alumnos de secundaria tenían preparada para mí una deliciosa caterva de chismes, botín de una fiesta de XV años que se había puesto muy alocada el fin de semana anterior. Entre las cosas locochonas y medio salvajes que habían ocurrido, no dejaba de mencionarse el besuqueo causal y espontáneo que dos risueñas muchachitas de primero de secundaria ejecutaron frente a todo mundo. No es que las chicuelas fuesen lesbianas, sino que el hacerlo les pareció sexy y divertido y les ganó la admiración de los demás pubertos calenturientos que por ahí andaban. 

Ahora bien, "en mich tiempoch", este suceso habría sido suficiente para desatar un escándalo, con chismes aderezados al máximo (como decir que las chicas habían sido encontradas desnudas o algo así), con marginación social para las susodichas, o por lo menos para ganarnos un sermón de parte del maestro de Formación Humana y Cristana. Pero ahora se convierte en un suceso aplaudido y festejado, repetido con emoción por los varones y entre risitas por las señoritas. De hecho, por lo que he podido juzgar sólo con videos de Yotube, tal comportamiento por parte de colegialas, incluso tan jóvenes, no es muy inusual... Y así, de esta anécdota baladí se desprende el siguiente debraye.

Cuando yo era un mozalbete, por ahí de la década de los 90, hubo dos películas que llamaron mucho la atención de todo mundo y escandalizaron a más de una buena consciencia: Una de ellas fue Criaturas salvajes (Wild Things, 1998) y la otra fue Juegos sexuales (Cruel Intentions, 1999). De las películas no se decía gran cosa, excepto que eran indecentemente cachondas y, sobre todo, que en ellas había sendas escenas en la que dos mujeres (actrices famosas, juveniles y guapetonas, además) se besaban con lujo de lengua.

Neve Cambpbell + Denise Richards en Wild Things

Creo que ambas películas son olvidables y habrían sido rápidamente olvidadas de no ser por esas escenas que tanto escandalizaron a la sociedad del siglo pasado. De hecho, no se hablaba de otra cosa sobre ellas, y les reto a encontrar cualquier otro elemento memorable en dichas cintas. Para ustedes, rapazuelos imberbes que están acostumbrados a este tipo de interacciones chica-chica hasta en la sitcom más ñoña de la TV por cable (y ni hablar de Internet...), les parecerá extraño que dichas cintas (o más bien, las señeras escenas pseudolésbicas de las cuales el resto de la película es mero pretexto) hayan causado tanto impacto.

En efecto, me parece que las escenas de "acción" entre mujeres son ahora mucho más frecuentes en el cine y la TV comerciales, cuando antes eran propias sólo de: A) Cine alternativo, artistoso, en particular el cine LGBT; y B) Porno. Más aún, parecería que este tipo de comportamientos son cada vez más comunes entre las mujeres jóvenes que just wanna have fun... O más bien, ésa es la impresión que quiero poner a debate.

Selma Blair + Sarah Michelle Gellar en Cruel Intentions


¿Por qué? ¿Por qué se ha dado este fenómeno sexy y del que no me quejo para nada, pero que aún así es igual de intrigante? ¿Por qué a muchos hombres les (nos) excita presenciar la interacción fémina+fémina? ¿Es más común ahora en los medios o es sólo idea mía? Y si no es idea mía, ¿por qué se da? Las mujeres de ahora, ¿están más abiertas a estos comportamientos heteroflexibles o bicuriosos, o es solo idea mía? Y si no es idea mía, ¿qué pedo?

Éstas son las cuestiones sobre las que quiero cavilar a lo largo de este debraye. Cabe aclarar que aunque tengo experiencia en el análisis de obras de la cultura pop y que mis estudios me han capacitado para ello, no soy sociólogo ni antropólogo ni psicólogo ni nada por el estilo, y a mi choro no se le debe exigir más rigor que a cualquier chaqueta mental. Allá me dirán ustedes si mis planteamientos tienen sentido o no...

¿Por qué a los hombres nos gusta ver a chicas siendo cariñosas las unas con las otras?

Éste es un buen momento para recordar un principio básico: los hombres somos unos cerdos, y se nos ha inculcado (desde la religión hasta la publicidad) la idea de que las mujeres existen para complacernos, que muchas veces las valoramos basándonos en ese retorcido fundamento, y que es muy difícil romper esos barbáricos esquemas mentales y acabar con estas nociones. Dicho esto, pasemos a tratar de analizar qué hay detrás del gusto masculino por las escenas homoróticas entre mujeres.

La respuesta más obvia parecería ser "porque les gustaría estar entre ellas". Y en efecto creo que a muchos hombres, si no la mayoría, les gustaría sentirse rodeado por bellos cuerpos femeninos que lo consintieran como unas odaliscas a su sultán. Sin embargo, no creo ésa sea razón suficiente.

 Amanda Seyfried + Megan Fox en Jennifer's Body

En la estética de la fantasía erótica (desde las cosas que te imaginas por las noches cuando abrazas a tu almohada, pasando por el porno más básico y dándole la vuelta hasta llegar al arte erótico), cuando se trata de situaciones en las que hay dos o más mujeres con un solo hombre, no basta la interacción de éste con cada una de ellas para lograr el efecto deseado en público y participantes. O sea, cualquiera que haya fantaseado con un trío, o que haya tenido la buena fortuna de encontrarse en uno, o que los haya visto en los medios, sabe que la fantasía no está completa si no hay también interacción entre las chicas.

En la pronografía que incluye tríos mujer+hombre+mujer lo común es que las mujeres interactúen entre sí, pero cuando se trata de tríos hombre+mujer+hombre, es más raro que haya interacción entre los hombres. Es más, en el porno de orgías masivas con muchos hombres y muchas mujeres, éstas se besuquean, manosean y chupetean unas a otras, pero los hombres no hacen lo mismo por sus camaradas. Y en muchas ocasiones al público masculino le basta que haya dos o más mujeres dándose una mano amiga, sin necesidad de agregar hombres a la ecuación. [Deben creerme, pasé horas investigando en YouPorn y en RedTube para llegar a estas conclusiones].

Una obra del artista Lorenzo Sperlonga
(nacido en 1969)


Entonces, no es solamente que el hombre se quiera ver entre dos o más mujeres, sino que el cachondeo entre ellas ya es muy excitante en sí mismo para quien lo contempla.

Esto me intrigó durante mucho tiempo, hasta que por casualidad di con una respuesta tentativa al leer Crossing the Abyss: Erotica and the Intersection of Evolutionary Psychology and Literary Studies (de Catherine Salmon), un ensayo sobre el erotismo y la pornografía y que incluye una sección dedicada a analizar la slash fiction y el yaoi.

Slash fiction se refiere a historias eróticas escritas por fans de alguna serie de TV, película, saga cinematográfica, trilogía de libros, o cualquier otro fenómeno mediático, y que involucran a dos personajes de dicho universo ficticio. Muy a menudo estas fantasías de los fans son homoeróticas, y muy a menudo involucran a dos personajes masculinos, y más a menudo todavía, están escritas por y dirigidas hacia mujeres. [El nombre slash viene de la palabra inglesa se refiere a la diagonal (/) que se pone para indicar qué personajes participan en cada fantasía; verbi gratia: "Hary Pottter / Draco Malfoy"]

El yaoi, por otra parte, es un género del manga y animé japonés, que consiste en historias románticas y eróticas entre dos (o más) varones. Los hay dirigidos hacia hombres homosexuales y los hay dirigidos hacia mujeres. No me voy a clavar con definiciones y descripciones de estos géneros y sus subgéneros, porque no es el propósito de esta entrada, sino que sólo voy a retomar la interesante hipótesis que planteaba la autora del análisis mencionado.

Sadie Frost + Winona Ryder en Bram Stoker's Dracula

Para llegar a esa conclusión, señala que el erotismo (o porno) dirigido a hombres y el dirigido a mujeres tienen ciertas características, sin importar si trata de material hetero u homoerótico. Los hombres tienden a ser más visuales y por ello su material se basa más en el sexo explícito, y menos en la trama. Las mujeres suelen interesarse más por las historias y los sentimientos, y por ello hay más de ello en el material dirigido a las féminas. Esto se nota hasta en los subgéneros del yaoi: el dirigido hacia hombres homosexuales suele ser más explícito, más centrado en el coito en sí, mientras que el dirigido hacia mujeres suele contener romance (y en ocasiones, mucho drama), sin por ello dejar de lado el sexo explícito.

Curiosamente, lo mismo sucede con el yuri, es decir, el manga o animé erótico con historias mujer-mujer: las que están dirigidas al público femenino tienen una historia romántica, y las que son para hombres se centran más en en morbo.

Ejemplo de Yuri


Entonces, básicamente a los hombres homosexuales les gusta lo mismo que a los heterosexuales en su porno: mucho sexo y poco bla, bla, bla. Y a las mujeres heterosexuales les gusta lo mismo en sus historias eróticas: mucho sexo, pero además sentimientos y una historia congruente, independientemente de si sus personajes son un chico y una chica, o dos chicos.

Pero, ¿por qué las mujeres querrían fantasear sobre dos chicos, con los mismos esquemas con los que fantasean sobre relaciones chico-chica? Según la autora, se trata de erotizar a la figura masculina al máximo, es decir, de crear una situación idónea que estimule la imaginación y el deseo de la mujer, pero en la que ambos elementos sean masculinos, para que su erotización sea total, sin "intromisión" de elementos femeninos.

Esto tiene mucho sentido cuando lo trasladamos al gusto de los hombres por ver a mujeres cachondeando: nada es más hermoso para nosotros que la figura femenina, y ésta es aún más atractiva cuando se encuentra disfrutando de los goces sexuales; de ahí que a los hombres les guste ver escenas de sexo. El non plus ultra de lo chachondo es entonces ver a una mujer hermosa disfrutando de y haciendo disfrutar de otra mujer hermosa, pues se tienen los elementos de belleza femenina y goce sexual, sin la intromisión del elemento masculino. 

Natalie Portman + Mila Kunis en Black Swan

Por eso nos gusta ver a una cara bonita besando a otra cara bonita, a un par de bellas piernas enredándose en otro par de bellas piernas, o unas voluptuosas bubis frotándose contra otras voluptuosas bubis. Hasta se puede llevar a cabo la penetración, con la ayuda de dildos y otros juguetes, o en el caso del hentai (porno dibujado japonés), con el subgénero futanari, en el que mujeres con pene penetran a otras mujeres; (esos penes suelen ser de origen mágico o incluso pueden ser "clítoris elongados", es decir, no son penes "de verdad", masculinos)  

O sea, cuando los hombres heterosexuales quieren ver porno entre mujeres, desean ver lo mismo que cuando ven porno de hombres y mujeres (incluidos sexo oral y penetración), pero sin los elementos masculinos para poder disfrutar de la erotización total de la figura femenina. El hombre puede unirse finalmente a la fiesta, pero no antes de que se pueda disfrutar del espectáculo de las dos féminas haciéndose rico. No tiene que llegarse al porno duro, un beso cachondo, un faje con ropa o hasta una pose sugestiva, como sucede en los medios mainstream, bastan para lograr el efecto deseado en el espectador. 

Ah, eso sí: las mujeres no pueden ser exclusivamente lesbianas, tienen que ser bisexuales, porque la "lesbiandad" absoluta quita la posibilidad de que el hombre pueda disfrutar de ellas. Recuérdese que los hombres son unos cerdos y valoran a las mujeres en la medida en que puedan resultarles sexualmente satisfactorias. En una fantasía o en cualquier producto que se valga de este recurso para llamar la atención del público masculino (desde la publicidad hasta el porno), las mujeres tendrán que brindarle satisfacción al hombre (o por lo menos, que quepa la posibilidad). Esto se ve hasta en las series de TV y películas mainstream que incluyen escenas entre chicas: éstas siempre son bisexuales o heterosexuales que están experimentando.

Laura Harring + Naomi Watts en Mullholland Drive


Queda un misterio: ¿por qué el gusto de las mujeres por historias y escenas eróticas entre hombres está menos generalizado que el gusto de los hombres por ver a chicas gozándose? Quizá es que en esta sociedad patriarcal la sexualidad femenina está bastante más reprimida que la masculina, y las mujeres no pueden expresar tan fácilmente estos deseos, y menos satisfacerlos. Quizá de cualquier modo este tipo de gustos serían menos usuales entre las mujeres, dadas las diferencias existentes en las psiques de cada sexo. No lo sé, pero ése no es el tema de esta entrada, así que se los dejo de tarea.

Las escenas eróticas entre mujeres, ¿son ahora más comunes en los medios? Si es así, ¿por qué?

A la primera pregunta creo que puedo responder con un fácil SÍ. No tengo estadísticas ni nada de eso, pero a ojo pelón me parece ver que las escenas e historias de interacción chica-chica son más comunes ahora, pues se les puede ver en los medios más mainstream y comerciales, en la publicidad, en las series de TV (desde las sitcoms hasta los dramones juveniles), en el cine (desde las cintas de acción hasta las comedias bobaliconas), en los videojuegos y en los cómics.

Winona Ryder + Jennifer Aniston en Friends

Responder el porqué tampoco se me antoja tan difícil. Conforme avanza el tiempo los medios de comunicación se van volviendo menos mojigatos en temas de sexualidad, lo que causa que las buenas abuelitas se persignen asustadas. Temas que antes eran tabú, ahora son discutidos con mayor apertura en el cine y la TV. La publicidad siempre ha recurrido al sex-appeal, pero cada década se vuelve más atrevida (mujeres con menos ropa, en poses o situaciones más sugestivas, muchas veces tomada directamente de la imaginería del porno).

El cine, la TV y otros medios siempre han sabido que el sexo vende y conforme los estándares de la "decencia" se han ido relajando, es natural que se recurra a formas cada vez más candentes para llamar la atención. Que los medios echaran mano del homoerotismo femenino era sólo cuestión de tiempo.

Kristy Swanson + Brandy Ledford en Zebra Lounge

Y ése es un asunto que nos recuerda que vivimos aún en una sociedad muy desigual. Los medios han utilizado el sexo para llamar la atención... de los hombres heterosexuales. La belleza y la sensualidad femeninas es utilizada como ardid publicitario, no sólo con productos dirigidos hacia los hombres (como una loción para caballero), sino incluso para objetos que podrían consumir tanto hombres como mujeres (como un auto, una cerveza o hasta unos pinches Ruffles).

Sólo hasta hace un par de décadas se empezó a explotar la belleza masculina con cierta carga de erotización para llamar la atención de las mujeres (es más frecuente que se apele a ellas recurriendo a ideales de familia, moda, prestigio social o a la frivolidad como valor femenino). Aún así las imágenes que hacen de los hombres pedazos de carne son mucho menos frecuentes que las que hacen lo mismo con las mujeres, mientras que las imágenes que resultarían atractivas para hombres homosexuales o son prácticamente inexistentes.

Chrstine Taylor + Scarlett Chorvat en DodgeBall

No se engañen: el uso de las escenas "mujer contra mujer" es un servicio prestado a los hombres heterosexuales; se trata de llamar nuestra atención, de estimular nuestras fantasías, con imaginería que nos agrade a nosotros. Por eso se hace con mujeres atractivas, ajustadas a los cánones de lo que los hombres heterosexuales consideran sexy (siendo sinceros hasta la incorrección política, debemos admitir que la mayoría de las lesbianas no se ven como el reparto de The L Word...), y de preferencia que interpretan a personajes que no sean exclusivamente lesbianas, sino bisexuales, bicuriosas o heteroflexibles.

Los gustos eróticos de las mujeres, y más aun los de personas con orientaciones sexuales diversas, siguen siendo alegremente ignorados, quizá por discriminación, quizá porque con ellos la sociedad sigue siendo muy mojigata, pero más probablemente porque siguen siendo públicos con menor poder adquisitivo que los hombres heterosexuales.

Natalie Press + Emily Blunt en My Summer of Love

Si algún producto cultural tiene ciertas pretensiones artísticas (como algunas de las cintas cuyas imágenes les compartí más arriba), la interacción erótica entre mujeres tendrá una razón de ser. Por ejemplo, en Criaturas celestiales (Heavenly Creatures, 1994), la ambigua relación erótica entre las protagonistas es resultado de que están alienadas del mundo y que sólo se tienen la una a la otra;  en Drácula (Bram Stoker's Dracula, 1992), el beso entre Mina y Lucy en medio de la tormenta se da para mostrar cómo las chicas y su mundo están comenzando a transformarse bajo el poder erótico del vampiro; en Vicky Cristina Barcelona (2008), las protagonistas experimentan con los threesomes como parte de su liberación de una vida rígida y predecible; y en Pasión Prohibida (Lost and Delirious, 2001) se da una trágica historia de amor entre dos adolescentes, en una sociedad represora e incomprensiva. Pero cuando se trata de productos totalmente comerciales, el cachondeo entre chicas cumple la misma función que las edecarnes semidesnudas de la WWF.

Piper Perabo + Jessica Paré en Lost and Delirious

En muchas sitcoms y en un muchas series de dramas juveniles se dan estas escenas, así como en películas, ya sea comedias, ya sean de acción. No dudo que en series como One Tree Hill, Heroes, Two and a Half Men, Desperate Housewives o House, (que son totalmente comerciales) o en películas como Triple X, The Girl Next Door, o DodgeBall (ídem) estas escenas estén ahí para estimular la imaginación del público masculino. De hecho, el toparse al final con el descubrimiento de la que chica por la que se siente atraído el héroe es bisexual y está dispuesta a compartirse, es una especie de recompensa para él, y algo con lo cual puede fantasear el público.

En las series de HBO sucede mucho; en la primera temporada de Game of Thrones hay una escena tan explícita que parece sacada de la programación de Golden Choice (y que no está en el libro); también hay una buena dosis de escenas de sexo hetero, mientras que la única de sexo gay entre hombres es bastante corta y discreta. Sólo en el primer capítulo de Spartacus, hay muchos desnudos femeninos frontales, escenas de sexo hetero y por lo menos una interacción mujer-mujer. ¿Por qué? Porque se trata de complacer al público masculino.

Los cómics de superhéroes son leídos principalmente por varones jóvenes, y sus personajes femeninos suelen ser absurdamente sexis (no me quejo, para ver gente fea están las películas de Marisa Sistach), mientras que de personajes masculinos los hay tanto atractivos como repulsivos. Por lo general, los villanos son horrorosos, pero las villanas son muy sensuales, y esto es porque el del cómic es un mercado principalmente para hombres. Así, cuando hay escenas chica-chica, está bastante claro que los editores, autores y dibujantes no están queriendo hacer un comentario sobre la diversidad sexual en la sociedad contemporánea, sino poner contentos a sus lectores.

Superchica + Hiedra Venenosa en Superman/Batman

Y no hace mucho, hubo un pequeño escándalo (más bien, algunas personas se indignaron), por el videojuego de Mass Effect. En éste puedes escoger todo sobre el personaje con el que jugarás, incluyendo el sexo. El hecho llamativo es que si escoges que tu personaje sea mujer, ésta puede cachondear con otros personajes femeninos; pero si lo escoges hombre, éste será estrictamente hetero. ¿Por qué? Pues porque los gamers siguen siendo en su mayoría hombres, y se trata de complacerlos a ellos.

A principios de los dosmiles se puso de moda un video en el que las jovencitas del dueto TATU se besaban. Supuestamente ellas eran lesbianas y sus canciones trataban de su amor prohibido y cómo éste era incomprendido por la rígida y moralina sociedad de su tiempo. Pero como se demostró tiempo después, y como ya en su momento denunciaban y criticaban muchas personas (entre ellas agrupaciones de gays y lesbianas verdaderas), todo ello era un truco publicitario para llamar la atención (de los hombres, sobre todo) hacia este par de jovencitas (muy guapas, eso que ni qué), y a su por lo demás poco notoria música.




Cuando Maddona se besó con Britney Spears y con Christina Aguilera; cuando Katy Perry canta I Kissed a Girl and I Liked it, y cuando The Veronicas cantan el estribillo "I wanna kiss a girl" en su rolita Take me on the Floor, lo hacen para llamar la atención, para ser sexis, para no pasar desapercibidas.



Pero que en los medios comerciales la girl on girl action esté ahí (como casi todo) para complacer al público masculino heterosexual, no significa que muchas chicas no disfruten de (o no fantaseen con) besar, fajar o tener relaciones con otras chicas. Después de todo, a lo mejor a Madonna, a Britney, a Katy Perry y a las Veronicas sí les gusta besar chicas, independientemente de si además lo hacen por farolas. Lo cual nos lleva a nuestra siguiente pregunta.

¿Ahora las mujeres tienden más hacia conductas homoeróticas con otras mujeres? Si es así, ¿por qué?

Éste es el gran misterio para su seguro servidor. Y es que si de por sí soy despistado y poco perspicaz, las mujeres constituyen para mí el misterio más misterioso del universo, y la verdad nunca sé lo que hacen o piensan a menos que lo hagan frente a mí y me lo digan con peras y manzanas (pregúntenle a mi esposa). 

Podría decirles que en mi vida de adolescente y de puberto, si esto del besuqueo entre chavas sucedía, no me di cuenta, mientras que ahora me parece encontrarlo por todas partes. Varias amigas y conocidas mías (y por lo menos tres exes) han satisfecho su curiosidad sobre el cachondeo sáfico por lo menos alguna vez en la vida, otras son heteroflexibles dependiendo de su estado de ánimo o del nivel de alcohol en su sangre, y otras son de plano bisexuales.

Pero podría decirse que a lo mejor lo que pasa es que me llevo con puro hípster indecente, que vivo en un submundo de promiscuidad que no conocía cuando era un adolescente ñoño y que de todos modos mi experiencia personal no prueba nada. 

Hayden Pannettiere + Madeline Zima en Heroes

Es medio lugar común repetido en las series y películas gringas, medio leyenda urbana repetida por pubertos atolondrados, que en las pijamadas adolescentes hay encuentros lésbicos menores, o que las chicas a veces practican con otras chicas para aprender a besar, o que cuando van a la universidad las mujeres prueban de todo, incluyendo el besuqueo, faje o sexo con otras mujeres. Y ningún juego de botella está completo sin que se logre hacer que dos muchachas se besen. Sólo que ahora se ve más, quizá porque la sociedad se va volviendo menos mojigata, y si los gringos ya lo hacían antes, es porque sabemos que están varias décadas avanzados con respecto a nosotros en cuestiones de promiscuidad.

¿Y si nos vamos más atrás? Sabemos que siempre han existido lesbianas y bisexuales, pero ¿qué tan común ha sido que las mujeres practiquen la bicuriosidad o sean heteroflexibles? Existe arte homoerótico sobre mujeres en las civilizaciones de Grecia, Roma y la India, pero no podemos estar seguros de si representan lesbianas o mujeres bisexuales o sólo las fantasías de los artistas.

Vámonos a los siglos XVIII y XIX. Las historias de mujeres que experimentan con el sexo lésbico están presentes en la obra del Marqués de Sade (1740-1814). En Fanny Hill (1748), la novela erótica más popular del mundo anglosajón, nuestra heroína es "iniciada" en las artes amatorias por otra mujer y se la pasa muy bien.

Ilustración de una obra del Marqués de Sade,
hecha por Paul-Émile Bécat (1885-1960)

Probablemente estas obras tenían como mercado meta hombres heterosexuales que pudieran excitarse con historias y escenas de este tipo, mas si estas representaciones están presentes desde tan antiguo, quizá nos indica que no es una conducta del todo extraña nueva. ¿Pero, por qué ahora parece ser más frecuente?

Quién sabe. Quizá se trata de una moda. Quizá se trate de algo impuesto por la sociedad patriarcal a las mujeres para satisfacción del hombre. Ya otras cosas se han impuesto para que las mujeres se amolden a lo que los hombres de su sociedad consideran atractivo: corpiños, sostenes, zapatos de tacón, depilación, dietas, implantes de senos... ¿Podría ser que las mujeres contemporáneas son presionadas o influidas por la sociedad para adoptar conductas heteroflexibles o bicuriosas, porque es lo que los hombres consideran sexi? Según este estudio, así parece, por lo menos en muchos casos en los que las chicas ceden a la presión para estar en onda y lucir sexis ante los hombres, pero en realidad no lo disfrutan. Aunque, por lo que he visto, otras tantas chicas le entran al desmadre con mucho gusto, independientemente de si los hombres las miran o no.

Las tres Gracias, de Antonio Canova (1757-1822)


Quizá la respuesta sea otra. Quizá las mujeres tienden de todos modos a buscar estas experiencias, y lo único que ha pasado es que nuestra sociedad ha relajado la mochez, permitiéndoles expresar esta característica de su sexualidad con más soltura y libertad. ¿Pero cómo saberlo? 

Bueno, si bien es cierto que existen hombres y mujeres heterosexuales, bisexuales y homosexuales (y un montón de nombres más que no cuadran en estas categorías), resulta que según los estudios citados en este artículo, también se cierto que los hombres tienden más a la homosexualidad, pero las mujeres tienden más a la bisexualidad, (lo cual no significa que no haya hombres bisexuales o mujeres lesbianas, obviamente, sino que proporcionalmente son menos) y que es más común que mujeres que se identifican como heterosexuales sientan atracción hacia otras mujeres, o se decidan a probar experiencias homoeróticas.



Es más, estudios han demostrado que mientras los hombres heterosexuales se excitan con escenas eróticas hombre-mujer o mujer-mujer y los hombres homosexuales se excitan con escenas hombre-hombre, mujeres heterosexuales responden a escenas eróticas hombre-hombre, un gran número de mujeres heterosexuales se excitan con escenas eróticas mujer-mujer tanto como con las de hombre-mujer. O sea, en general, las mujeres tienen una mayor plasticidad erótica que los hombres (¡Ojo! Éstas son tendencias, no reglas). 

Siguiendo esta lógica, aunque el recurso de la girl on girl action en los medios comerciales sea para agradar principalmente al público masculino, eso no quita que represente un fenómeno muy real. Y éste es el momento en que hablamos de monos.

En la popular serie de Cartoon Network Hora de Aventura, se ha sugerido que la Dulce Princesa y Marceline alguna vez formaron pareja, lo que ha dado lugar a mucho fanart...

De todos nuestros parientes primates, los que tienen una sexualidad más parecida a la nuestra son los bonobos o chimpacés enanos. Entre ellos se da la homosexualidad, la bisexualidad, la promiscuidad y hasta la prostitución. Una escena clásica, descrita en el libro Higher Superstition de Paul Gross y Norman Levitt, va así: Un bonobo está copulando con una bonoba muy contentos de la vida. Llega una segunda bonoba y le dice al bonobo que se apure. El bonobo termina su asunto y se va; entonces las dos bonobas se quedan divirtiéndose de lo lindo.

La bisexualidad no sólo está presente entre los bonobos, sino que, al igual que con los humanos, es mucho más común entre las hembras que entre los machos. Pero eso no es todo: resulta que hasta tiene una razón de ser. A las bonobas no les da por follarse a otras bonobas sólo porque sean muy casquivanas; esta conducta fortalece las alianzas y reduce las rivalidades entre las hembras. O sea, la girl on girl action tiene una importancia fundamental para la sociedad de bonobos. Así es que, féminas, si tienen una amiga a la que quieren mucho, o una rival con la que les gustaría limar asperezas, ya saben cuál es el mejor curso de acción a tomar...

Eowyn y Arwen, en mis fantasías nocturnas...

Ya en serio, todo esto suena muy bien, pero la verdad no me atrevería a afirmarlo, pues conociendo mis propios sesgos personales, no quisiera decir categóricamente que el comportamiento homoerótico entre mujeres es natural y benéfico sólo porque a mí me parece muy bonito. Como les advertí desde el principio, ésta es una chaqueta mental sin muchas pretensiones. Así que voy a responder con un humilde y sincero NO LO SÉ.

Es verdad, no lo sé, no tengo yo una respuesta, sólo un montón de ideas que quería exponerles. Y ya lo hice. Ahora es su turno. ¿Ustedes qué opinan?

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