martes, 23 de julio de 2013

Egipto: la revolución que no termina.



El 14 de enero de 2011, la serie de manifestaciones y movilizaciones civiles en Túnez, que habían iniciado el 28 de diciembre anterior, provocaron la caída del dictador Zine Abidine Ben Ali, que había estado en el poder desde 1987. Era el primer triunfo (y hasta ahora, el más sólido) de la Primavera Árabe. 

El 25 de enero, los egipcios decidieron seguir el ejemplo y empezaron las manifestaciones contra el régimen de Hosni Mubarak. Iniciando en la ahora legendaria Plazara Tahrir, el movimiento se extendió por todo el país e incluyó a millones de personas de diferentes estratos económicos, edades y posturas religiosas, aunque la fuerza principal la compusieron jóvenes laicos de clase media con acceso a la educación. El 11 de febrero Mubarak fue derrotado tras haber estado en el poder desde 1981. 



Pero la cosa no acabó ahí. La caída del dictador no trajo la paz ni la democracia al país del Nilo. ¿Qué fue lo que pasó? Para entenderlo hay que comprender los tres componentes que han estado presentes en las revueltas de la Primavera Árabe. En primer lugar, las fuerzas armadas que dan el poder a dictaduras laicas colaborativas con Occidente; en segundo lugar, los islamistas, cuyo compromiso religioso va desde el activismo político institucional hasta el terrorismo fanático; y en tercer y último, la clase media educada, principalmente los jóvenes, con ideales democráticos y laicos que han sido el motor de la Primavera Árabe por toda la región.

Túnez tiene mucho del tercer componente, y su componente islámico dominante es del ala moderada y democrática (algo así como los partidos de democracia cristiana en Occidente), por lo que su transición democrática ha sido relativamente tersa (no exenta de disturbios y homicidios, eso sí) [ver más aquí].

En Egipto hemos visto un precario equilibrio de esas tres fuerzas. Tras el derrocamiento de Mubarak, la junta militar tomó el poder de facto. De hecho, se podría decir que los militares sacrificaron a Mubarak, finalmente una pieza más en la maquinaria que gobernaba el país, para seguir manteniendo el poder. Eso no fue suficiente para los manifestantes. Durante este periodo, laicos e islamistas (encarnados en la figura de los Hermanos Musulmanes) unieron sus fuerzas primero contra Mubarak, después contra la junta militar.

Pero sin Mubarak que pudiera mantener a los musulmanes extremistas a raya, pronto empezó la violencia con motivos religiosos, y los radicales aprovecharon la situación para atacar a los cristianos coptos y exigir que la Sharia (la ley islámica) se aplicara a nivel nacional para todos. Mientras, la junta militar seguía concentrando el poder, en un juego de estira y afloja con los otros dos componentes.



Sin embargo, los manifestantes no dejaron de presionar. Una asamblea constitucional fue convocada, y se prepararon comicios para elegir a un nuevo presidente. En verano de 2012 se dieron las primeras elecciones libres en la historia de Egipto, que dio como ganador a Mohamed Morsi, candidato de los Hermanos Musulmanes. Morsi prometía un gobierno conciliador, incluyente, de diálogo entre los diferentes sectores de la sociedad egipcia. No fue así.

Le pasó lo que a muchos mandatarios novatos en cuestiones de democracia, que creen que ganar una elección equivale a que la totalidad del pueblo le diga "estaré siempre de acuerdo con cualquier cosa que hagas" y le dé un cheque en blanco para tales propósitos. Confundió "democracia" con "gobierno de la mayoría", y he ahí su error, pues no gobernó para todos, sino para sus Hermanos Musulmanes.

Este editorial de El País lo explica muy bien:

Con una herencia de difíciles problemas acumulados tras tres décadas de autoritarismo, Morsi proporcionó abundantes muestras de imprudencia: la peor, incumplir su promesa de gobernar para todos los egipcios. Tomó el voto ciudadano de respaldo como un cheque en blanco, confundió la causa del país con la de los Hermanos Musulmanes y quiso imponer una agenda islamizadora y excluyente mientras Egipto se hundía en la crisis económica, el desabastecimiento y una criminalidad rampante que ha llevado a no pocos sectores a añorar los “tiempos de orden” de Mubarak.
De la historia se puede y se debe aprender, sobre todo cuando esa historia apenas tiene dos años. Las manifestaciones de estos cuatro días contra el Gobierno han sido mayores que las que tumbaron al todopoderoso faraón. También en este aspecto Morsi ha dejado patente su desconexión con la realidad. De nada valieron las llamadas de Obama y de la ONU para que escuchara el clamor popular. Lejos de tender la mano, optó por enrocarse y se quedó cada vez más aislado, abandonado por varios ministros e incluso por los islamistas más conservadores de Nur. El ultimátum de las Fuerzas Armadas fue la constatación del final. 

Las manifestaciones volvieron a la Plaza Tahrir, esta vez en contra de Morsi y su política islamista. En abril de 2013 un grupo juvenil inició a recabar firmas pidiendo la dimisión de Morsi y la organización de elecciones presidenciales anticipadas. El 28 de junio iniciaron de nuevo las protestas. Y esta vez, oh sorpresa, el ejército se puso de parte de los manifestantes. 

El 3 de julio un golpe de Estado por parte de los militares obligó Morsi a dimitir. No sólo eso, sino que suspendió la Constitución vigente, disolvió al parlamento, detuvo a miembros del partido en el poder y censuró los medios más críticos. Los Hermanos Musulmanes estaban (están furiosos) y han prometido dar batalla. Mientras, los manifestantes de la Plaza Tharir, vitoreaban al ejército golpista. Ahora la ecuación era distinta: militares + manifestantes vs islamistas [ver más aquí].



¿Qué se puede esperar ahora? Un instante de entusiasmo por lo que parecía ser un acto de heroísmo se esfumó rápidamente. Y es que, en los hechos, estamos casi como al principio: los militares tienen el poder y pueden usarlo a discreción. La diferencia es que la alianza entre los laicos y los islamistas se ha roto. ¿Quién puede obligar al ejército a restaurar la democracia? El editorial de El País continúa:

La conversión democrática del Ejército, enquistado en el poder político y económico, es poco creíble. “El Ejército se mantendrá ajeno a la política”, aseguró, con escasa originalidad en la historia de las asonadas militares, el general Al Sisi, que pidió a los manifestantes que le vitoreaban en la plaza Tahrir que no recurrieran a la violencia. Los Hermanos Musulmanes, con cientos de miles de seguidores, han prometido dar la batalla.

Aquí un artículo de Foreign Affairs explica que las razones del levantamiento popular en junio de 2013 y las del de febrero de 2011 son las mismas, pero que también los errores cometidos por los militares y los políticos son los mismos. El "plan" que los militares están planteando ahora tiene las mismas fallas que antes de la elección de Morsi y no parece que los egipcios vayan a poder ponerse de acuerdo pronto.

No debemos olvidar que éste es el mismo ejército que reprimió a los manifestantes de 2011. El desencanto llegará pronto. En su blog sobre asuntos internacionales, Hotel Palestina, el periodista Vicent Montagud opina:

El ejército es parte del problema, de una arquitectura institucional asfixiante todavía por desmantelar, y no puede ser la solución. Los militares gozan de un gran prestigio entre la población y ello les permite seguir siendo, sobre todo, una gran empresa que controla el 20 por ciento del PIB a base de prebendas y corruptelas. Pero es también el enorme aparato represivo que estuvo al servicio de la dictadura de Mubarak. Incluso en sus últimos días. Mientras cubría las revueltas en El Cairo hace dos años me encontré a dos periodistas de la televisión rusa Star que habían sido torturados, no por policías, sino por militares. Les vendaron los ojos, les ataron las manos por la espalda, les golpearon y les trasladaron a un centro de detención secreto donde les amenazaron con violarlos: “¿Sois homosexuales, verdad? Porque si no lo vais a pasar muy mal”. Este es el rostro del Ejército que autorizó después las pruebas de virginidad para las opositoras detenidas y que esta semana dibujaba corazones de colores con aviones sobre la plaza Tahrir.

La represión contra los Hermanos Musulmanes es brutal, tan brutal como lo fue contra los manifestantes de la Primavera Árabe en 2011. Es cierto, son los islamistas y no nos gustaría ver que triunfen sus ideales, pero también tienen derecho a manifestarse y también están protegidos por los derechos humanos. Y que el ejército dispare sobre ellos, matando a 50, es un crimen de lesa humanidad, como se quiera ver [más información aquí]. 

Pueden ver más grafiti revolucionario de Egipto en este enlace


[Lo que no deja de parecerme ridículas son las reacciones del chairismo barato más ignorante en México que repite acríticamente "¿Y en México cuándo?". ¿Cuándo, qué, idiota? ¿Estás esperando ver un golpe de Estado por parte de las fuerzas armadas? ¿Crees que eso sería bueno en México o en cualquier país? O no entienden lo que pasa en Egipto (y en ese caso no deberían abrir la bocota) o les importa poco la democracia y lo que cuenta es que "la ideología correcta" esté en el poder y si para ello es necesario un golpe de Estado, pos chido. Idiotas.]

La esperanza recae, entonces, no en los militares, sino en ese mismo componente laico y democrático que inició y dio fuerza a la Primavera Árabe. Esos que ya conocen su propia fuerza, capaz de derrocar gobiernos y de impulsar cambios constitucionales, los que ya conocen el camino de la Plaza Tahrir. Si ellos no cejan en sus esfuerzos es posible que la democracia en Egipto no muera antes de nacer.



Lo que parece difícil es interpretar estos hechos, tanto en Egipto, como lo que ha estado ocurriendo desde finales de 2010 y lo sucede ahora en Turquía y Brasil. ¿Qué significan? Unos ven caos donde antes había orden, pero ésa es la intepretación del reaccionario. Los conspiranoicos ven, para variar, conspiraciones absurdas, basadas en conocimientos nimios de geopolítica. Los ziquierdistas de vieja guardia ven lucha de trabajadores contra capital para hacerse con la fuerza que significan estas juventudes rebeldes, una visión que en este caso se me antoja tan añeja y superada por el tiempo que me parece entre tierna y ridícula [aquí se pueden leer algunas posturas diversas]. 

Vamos, estos movimientos son tan diversos y fueron tan espontáneos que creo que ni los que participan en ellos saben bien cuáles son sus alcances. De lo que sí estoy seguro es que todo esto significa grandes cambios. ¿De qué tamaño o si son para bien o para mal? Quiero pensar que, ya que estos movimientos tienen en común la búsqueda de empoderamiento por parte de la sociedad civil, que han sentado puesto sobre la mesa de debate cosas que antes permanecían indiscutidas, y que han fomentado la participación masiva de toda una generación en los asuntos públicos de sus sociedades, será para bien. Pero sólo el tiempo lo dirá.

jueves, 11 de julio de 2013

La caída del Gran Hermano



Prólogo

A finales de 2010 la agrupación WikiLeaks empezó a filtrar información clasificada, incluyendo algunos de los miles de cables diplomáticos que había obtenido de forma clandestina de las embajadas estadounidenses. Esta información incluía datos sobre crímenes de guerra cometidos por el ejército estadounidense en Iraq, datos específicos sobre el nivel de corrupción de la dictadura de Ben Alí en Túnez (y que fueron parte del estallido de la Primavera Árabe) y la coalición de empresas y gobiernos para impedir acciones en contra del cambio climático, entre otras revelaciones [ver aquí].

Bradley Manning, el soldado que filtró a WikiLeaks los cables, así como videos y papeles que documentan los crímenes de guerra, está en prisión desde entonces, donde ha sufrido torturas psicológicas y aislamiento, todo por el delito de haber denunciado un crimen. Ahora Manning está a la espera de un juicio, pero no tiene mucho que esperar, cuando la parte acusadora es la misma que lo juzga.



Julian Assange, fundador de WikiLeaks, es perseguido por acusaciones de violación en Suecia (país que lo podría extraditar a EUA donde se le acusa de espionaje) y se refugia desde hace más de un año en la embajada de Ecuador en Londres, pues el país suriano es el único que le ha ofrecido asilo.

Las revelaciones de WikiLeaks provocaron múltiples reacciones en todo el mundo, desde una chispa más para el polvorín de la Primavera Árabe; provocó que el hasta entonces desconocido Anonymous, que hasta el momento se dedicaba casi sólo al hack-vandalismo y cuberbullyng en 4chan, saltara hacia las causas sociales y creciera hasta extenderse por todo el mundo; hizo consciencia de las posibilidades de Internet como una herramienta para luchar por la libertad y la democracia [todo lo anterior, aquí].

El nuevo Cablegate

Ahora surge un nuevo escándalo: Edward Snowden (nacido en Carolina del Norte, en 1983) trabajaba como contratista técnico para la National Security Agency (NSA) de Estados Unidos, y antes de eso, como analista de sistemas para la CIA. En la primavera de 2013, Snowden filtró al periódico inglés The Guardian información secreta sobre el programa de espionaje masivo de la NSA sobre los ciudadanos estadounidenses, los habitantes de otros países y diversos Estados extranjeros, a través de Internet y otros medios.



Según declaraciones del mismo Snowden, lo hizo porque su consciencia se lo mandaba, porque lo descubierto durante su tiempo de trabajo en la NSA le mostró que lo que ahí se hacía era un crimen del gobierno en contra de los ciudadanos. Tras arriesgarlo todo, renunciar a su modus vivendi, a su familia, y a su bella novia, Snowden huyó a Hong Kong, y ahora se encuentra en algún lugar de Rusia, pues se le acusa de espionaje y robo de propiedad del gobierno [todo ello aquí].

"Comprendo que se me hará sufrir por lo que he hecho, pero estaré satisfecho si esta alianza de leyes secretas, indultos desiguales y poderes ejecutivos irresistibles que gobiernan el mundo que amo queda expuesta aunque sea por un instante 
Evalué detenidamente cada documento de los que decidí filtrar. Hay muchos documentos cuya revelación podría causar un gran impacto global, pero ésos los guardo, porque dañar a las personas no es mi objetivo. La transparencia lo es." 



¿Cuáles serán las consecuencias a corto y largo plazo de estas revelaciones? Es difícil hacer proyecciones sobre el futuro, pero podemos aprender algo del pasado. En una columna de La Jornada, Miguel Marín Bosch comenta que:

"El antecedente más parecido al caso de Snowden quizás sea el de Daniel Ellsberg, el empleado de la Corporación Rand que obtuvo documentos secretos del Pentágono en los que se demostraba que el gobierno estaba mintiendo acerca de su conducción de la guerra en Vietnam. En 1971 The New York Timesy otros periódicos publicaron esos documentos bajo el título de Los papeles del Pentágono y se desató una tormenta política y jurídica. 

En el caso Ellsberg, el gobierno optó por tratar de detener la publicación de los documentos y, cuando no lo consiguió, llevó a juicio al periódico y al propio Ellsberg. A la postre las cortes estadunidenses fallaron a favor de Ellsberg y los periódicos involucrados."

Pero también hay diferencias importantes entre lo que sucedió entonces y ahora. Más adelante, Marín Bosch añade:

"Quizás Snowden busca que el Congreso de su país lleve a cabo una investigación de las agencias de inteligencia como la que encabezó en 1975-1976 el senador Frank Church, de Idaho. En esos años se logró exponer los excesos de la FBI y la CIA en sus actividades de inteligencia y acciones encubiertas. Church temía que su país cayera en el abismo de la tiranía si la NSA y las demás agencias de inteligencia no operaban dentro de la ley y bajo una supervisión apropiada. 

Empero, la reacción en Estados Unidos ante lo revelado por Snowden ha sido muy tibia. El gobierno ha insistido en que las agencias de inteligencia han logrado detener varios ataques terroristas y las encuestas indican que una mayoría de los compatriotas de Snowden aceptan que el gobierno espíe sus correos electrónicos, mensajes en el Internet y conversaciones telefónicas si ese es el precio que hay que pagar para sofocar la amenaza terrorista. Y muchos medios de comunicación y comentaristas han enmarcado el debate bajo el lema “seguridad versus privacidad”. Mientras los políticos no se atrevan a desafiar a la NSA, Snowden no conseguirá su propósito."

Porque, vamos, no es sólo la información que reveló Snowden, sino el llamado "efecto Snowden" que se refiere a todos los procesos que, a sabiendas o no, puso en marcha con sus acciones. Como dice Jay Rosen en PressThink [leer artículo completo aquí]:

"El Congreso y otros gobiernos empiezan a hablar en público de cosas que anteriormente habían mantenido en secreto. Las compañías tienen que explicar algunos de sus tratos con el Estado. Periodistas que no fueron parte de la revelación de Snowden comienzan a excavar y a añadir información de trasfondo. Surgen debates necesarios que se habían dejado de lado antes de las filtraciones. El resultado es que sabemos mucho más del Estado de vigilancia de lo que sabíamos antes. Algo de la opacidad a su alrededor se desvanece. Éste es es el efecto Snowden."

¿Qué tan grande es el Gran Hermano?

Como sea, es importante entender realmente cuál es el alcance de la NSA y sus programas de vigilancia electrónica. Su trabajo se puede describir de una manera muy sencilla: proteger los secretos propias y develar los ajenos. Por más de medio siglo, su misión ha sido: "prevenir que adversarios extranjeros adquieran acceso a información sensible o clasificada vinculada con la seguridad nacional, además de recolectar, procesar y diseminar información de inteligencia de fuentes externas para propósitos de inteligencia y contrainteligencia y para respaldar operaciones militares”. El espionaje contra ciudadanos y gobiernos de todo el mundo tiene su excusa: detectar posibles actividades terroristas. Es más, la actuación de la NSA es lo que permitió encontrar y finalmente eliminar a Osama Bin Laden. [Leer más sobre la NSA aquí].



Prism, el programa de espionaje de la NSA, obtiene su información en parte gracias a los titanes de la informática que colabora con ellos: Facebook, Yahoo, Google y Microsoft, así que sí: todo lo que pones en Internet, en las redes sociales, en tus correos, en tus chats, puede ser leído por el gobierno de los Estados Unidos (aunque estoy segurísimo de que la MAYOR parte de lo que se topan debe serles de lo más aburrido de la vida). 

No son sólo computadoras, sino teléfonos inteligentes, consolas de videojuegos y cualquier dispositivo conectado a Internet (mi reproductor de blu-ray me cachó el otro día viendo piratería). Es más, cuando subes una foto hay etiquetas invisibles para ti, pero visibles para quien sabe cómo verlas. Una foto dice con qué tipo de dispositivo la tomaste, cuándo, dónde, a qué hora, con qué luz y hasta el idioma en el que está configurado tu aparato [checar aquí] Con base en pequeños datos como con quién te comunicas y qué información intercambias, puede crear un perfil de tu persona. Incluso es posible encender los micrófonos y cámara de tu dispositivo sin que tú lo sepas (hasta cuando te masturbas viendo hentai en YouPorn), y todos los datos que alguna vez estuvieron en tu computadora siguen ahí, aunque los hayas borrado (eso incluye el video porno que hiciste con tu novi@ en la universidad) [más info aquí].



Desde luego, es poco probable que tú y yo, que andamos por la vida sin molestar a nadie y elogiando las bondades de pay de manzana, seamos alguna vez fichados por la NSA, pero aún así se corre el riesgo de que te hagan pasar un mal rato porque tienes en tus contactos a alguna "persona equivocada" o compartiste un enlace inadecuado, o hiciste algún comentario que se entendió mal (les reto a poner en Twitter "Voy a bombardear el consulado americano" con el hashtag #laNSAmelasuda).

Que nos espíen casi ni es sorpresa. De hecho, en su libro del año 2000, Rogue State: A Guide to the World's Only Superpower, William Blum dedica un capítulo completo a explicar cómo se da el espionaje por Internet (chats y correos, pues en ese entonces no existían las redes sociales como Facebook) y señala que cuando se usan ciertas palabras o combinaciones de palabras (bomba, ántrax, Casa Blanca) se activan "alarmas" en los centros de espionaje que llaman la atención de los vigías. 

Blum (nacido en 1933) trabajó con computadoras en el Departamento de Estado durante la administración de Richard Nixon. Según él, decepcionado por las acciones de su país en Vietnam, decidió renunciar; poco después filtró información clasificada de la CIA a través de su diario, el Washington Free Press, y siguió siendo crítico de la política exterior estadounidense a través de sus libros. Aquí pueden leer un artículo reciente del autor, en el que habla sobre el caso Snowden (tan parecido al suyo) y añade algunos fragmentos del capítulo del que hice mención.

Pero volvamos a nuestro tema. Sabemos que EUA espía a sus propios ciudadanos, a los ciudadanos de otros países e incluso a gobiernos extranjeros. ¿Qué tan grave es esto? Algunos dirán que el que nada debe nada teme, y como Prism se usa principalmente para buscar terroristas, entonces ¿a quién le importa si me espían cuando hablo de pendejadas por Internet? Digo, tampoco es como si viviéramos en una dictadura orwelliana en la que nos fueran a encarcelar y torturar por decir cosas como "Mao Zedong mama pingas en el Infierno". Vamos, que ni a este humilde bloguero, que se la pasa diciendo que Peña Nieto es un idiota y que el capitalismo apesta, no se le han aparecido los ninjas de la CIA.



Pero yo pienso que ése no es el punto. No me parece que debamos o podamos confiar en que quien tiene el poder de la omniscencia decida siempre usarlo para "algo bueno", precisamente porque como ciudadanos no tenemos forma de asegurar que siempre sea así. No podemos ponerle límites a ese poder, y si bien ahora está en manos de Barack "buena onda" Obama, en el futuro podría estar en manos de gobiernos más autoritarios, que usen ese poder contra sus enemigos políticos, o contra ciudadanos que difundan ideas o información incómoda. 

Más aún: la NSA no solamente le pasa la información recabada al gobierno y otras agencias estatales. Entre sus "clientes" (ésa es la palabra que utiliza) están corporaciones privadas contratadas por el gobierno [ver aquí] El pedo es que esas corporaciones no estarán siempre trabajando con el gobierno y sí podrán usar la información que les dé la NSA para sus propios fines. Es no es todo: esas empresas privadas negocian información con el gobierno, e intercambian datos que deberían ser confidenciales y clasificados [como reveló Bloomberg aquí], y programas similares e igualmente imposibles de controlar para los ciudadanos también facilitan información para gobiernos que no son tan buena gente con sus ciudadanos: dictaduras y regímenes autoritarios. Jesús Robles Maloof, en un artículo de Sin Embargo, explica:

"Antes incluso de las revelaciones de Snowden, conocimos por el programa “Citizen Lab” de la Universidad de Toronto en Canadá, que la multinacional de seguridad Gamma International Ltd, ofrece sin rubor productos de intrusión digital, supuestamente vendidos solo a las democracias para la lucha contra el terrorismo. Defensores de derechos humanos alrededor del mundo hemos reunido evidencia sobre “Finfisher” programa estrella de Gamma dirigido a combatir el crimen, pero en realidad usado contra disidentes. En Bahréin se encontró este spyware en el dispositivo de una activista del Centro de Derechos Humanos de Bahréin. Tuve la oportunidad de conocerlos en Pettenasco al norte de Italia en una reunión de activistas de todo el mundo auspiciada por Tactical Tech. Varios de sus integrantes enfrentan prisión y uno de ellos cadena perpetua. El precio de defender los derechos humanos. Habrá que informarle a Gamma que Bahréin es una monarquía autoritaria, no una democracia. En Pakistán, Egipto y Siria, se encontraron evidencias del uso de Finfisher contra periodistas y defensores de derechos humanos. Este spyware accede a tu información tanto en dispositivos fijos como en móviles. Copia tus contraseñas e incluso puede encender la cámara y el micrófono sin que lo adviertas. Se instala a través de actualizaciones encubiertas de iTunes, por ejemplo."

Finalmente, este sistema de vigilancia se demuestra poco eficaz. No sirve mucho para atrapar terroristas, pero sí invade la vida privada de las personas y permite el tráfico de información personal. Como dice Alan Moore en una entrevista reciente:

"Si monitoreas cada cosa que ocurre dentro de una cultura, si tienes toda la información que es posible obtener, entonces tienes el equivalente a no tener nada. ¿Cómo procesarás tamaña información? Es así como surgen todas esas encantadoras paradojas. Recientemente aquí, hubo un caso en el que se sospechaba que las personas que monitorean cámaras de seguridad se tomaban descansos innecesarios y se ponían a platicar en vez de vigilarnos. Así que se decidió que la única acción sensata era poner una cámara de vigilancia en el cuarto de monitoreo. Esto es responder a la vieja pregunta que Juvenal hizo hace tantos años: ¿Quién vigila a los vigilantes?" diciendo "Más vigilantes".

O como exponen Penn y Teller en un simpático experimento social que llevaron a cabo; es difícil que los vigilantes no cedan al morbo y se pongan a dar seguimiento a "escenas candentes" en vez de estar vigilando a los terroristas [ver video aquí].



¿Cuál es el efecto Snowden?

La otra cuestión importante es cómo afectan estas revelaciones las relaciones diplomáticas de Estados Unidos con otros países. La verdad, parece ser, que no mucho, salvo algunas excepciones. Es una realidad aceptada tácitamente que las naciones se espían unas a otras. El analista político Lorenzo Meyer explica que cuando se revelan los casos de espionaje, los gobiernos deben aparentar indignación, y de ahí que Alemania, Brasil y hasta México pedirán explicaciones a los Estados Unidos sobre este asunto [aquí]. No obstante, el mismo Snowden señala que la mayoría de las naciones occidentales y Estados Unidos están juntos en esto de la NSA y los problemas diplomáticos no pasarán a mayores [aquí].



Con quien sí parece haber íncomodo roce es con América Latina, por el caso de Evo Morales, el presidente boliviano. El dos de julio de este año, al avión presidencial del mandatario boliviano se le impidió aterrizar en los territorios de Italia, Francia, España y Portugal, dejando al avión en peligro de no encontrar sitio de aterrizaje antes de que se acabara el combustible y de esta forma arriesgando la vida del presidente. La aeronave tuvo que detenerse finalmente en Austria. Todo porque había rumores de que Edward Snowden podría estar en el avión [ver aquí]

Esta situación surreal nos deja entrever algunas cosas: De entrada, que los sistemas de inteligencia de dichos países europeos son tan ineficaces que no pudieron ni siquiera confirmar si Snowden estaba o no en el avión. Imagínense cuánto ha de poder viajar alguien como el Chapo por todo el mundo sin que los gobiernos estén ni cerquita de sospecharlo.



Luego, esto nos lleva a preguntarnos, ¿por qué los países que son víctima del espionaje no están apoyando a quien reveló la trampa? Uno espera servilismo del "tercer mundo europeo", Portugal, Italia y España, pero Francia y Alemania son potencias capaces de ponerse al tú por tú con los Estados Unidos, por lo menos en cuestiones diplomáticas. ¿Por qué Francia le tendría tanto miedo a que Snowden esté en su territorio? Porque, como dicen tanto Meyer como Snowden [en los enlaces arriba colocados], todos estos países intercambian inteligencia cuando les conviene con una política de "sin hacer preguntas", y a ninguno, pero ninguno de ellos, les conviene que se sigan revelando más secretos. Vamos, días después de que François Hollande, presidente de Francia, hiciera su simulacro de indignación, Le Monde reveló información sobre el programa de espionaje del gobierno francés sobre sus ciudadanos [oh, lala, aquí].

Por eso mismo Alemania, que hace de cuenta que está indignadísima por esta situación, y que, como tercer nación más poderosa de la Tierra bien podría hacérselo sentir a EUA si quisiera, no tenga intención alguna de ofrecer asilo al vato que le informó de la transa que se cometía en su contra.



Por otro lado, las modestas naciones latinoamericanas son las que sí están expresando de manera más ruidosa su indignación. No solamente la negación al avión de Morales fue un insulto y un fallo diplomático y una muestra de la discriminación que los europeos siguen guardando hacia los latinoamericanos (pues, como se ha señalado, tal afrenta nunca se habría cometido contra el presidente de un país primermundista), sino que además, como indica Ban Ki-Moon, el Secretario General de la ONU, la aeronave de todo jefe de Estado tiene inmunidad e inviolabilidad [ver aquí].

Así que los mandatarios Bolivia, Venezuela, Argentina y Ecuador exigen una disculpa pública tanto a Estados Unidos como a las naciones europeas que le negaron el permiso de aterrizaje a Morales. Y, desde luego, Ecuador y Venezuela ya le ha ofrecido asilo a Snowden. A mí me queda claro que no lo hacen por estar comprometidísimos con la democracia y la libertad de expresión (antes al contrario, son gobiernos bastante autoritarios), sino por el puro gusto de pintarle el dedo a los gringos. Y debo decir que aunque ninguno de los presidentes de esos cuatro países me simpatiza, he de reconocer que están mostrando la dignidad frente a las presiones de EUA que ni Francia ni Alemania parecen tener [más info aquí].

Epílogo: Hacia la distopía



En 1948 el británico George Orwell, gran crítico del imperialismo, escribió su novela Mil Novecientos Ochenta y Cuatro, una de las mayores obras literarias del siglo XX y una de los mejores libros de ciencia ficción jamás escritos (a mi gusto). En ella el autor imagina a un Estado totalitario (una especie de stalinismo, llevado a sus últimas consecuencias - Orwell era socialista, pero un feroz crítico del régimen soviético) que controla a su población mediante la vigilancia constante e ininterrumpida de todos y cada uno de sus ciudadanos. 

No es casualidad que Blum iniciara su capítulo sobre el espionaje vía Internet con una cita de Ochenta y Cuatro, ni que actualmente se compare las acciones de la NSA con el Gran Hermano orwelliano, o que las ventas de esta novela clásica se hayan incrementado al 4,000 % a raíz de las revelaciones de Snowden (lo cual sólo puede ser bueno; siempre he pensado que Ochenta y Cuatro es uno de esos libros que si todo el mundo los leyera, la humanidad sería menos estúpida).

Pero tenemos una ventaja sobre la distopía de Orwell: no hay policía del pensamiento suprimiendo a los disidentes, ni se ha creado una población de fanáticos sin criterio que se vigilen unos a otros, ni se ha implantado una sola forma de pensamiento y lenguaje preaprobados. Hoy empezamos a tener consciencia de lo que está sucediendo y comenzamos a preguntarnos qué significa. Podrán espiar nuestras redes, pero aún somos dueños de nuestras mentes. Ahora nos queda plantearnos una pregunta: ¿podemos derribar al Gran Hermano?

POSDATA: En este interesante texto de la revista Foreign Affairs, los analistas Henry Farrell y Martha Finnemore consideran probable un escenario en el que el fin de la hipocresía en la política exterior de Estados Unidos, el verse bajo el escrutinio público internacional, obligará a la gran potencia a practicar verdaderamente los valores democráticos que tanto predica, todo esto gracias a las filtraciones de Assange, Manning y Snowden.

lunes, 8 de julio de 2013

Criptonita con C: Da Sicret Guars

En nuestro capítulo anterior (muy anterior, Chakz anda muy ocupado y tarda un buen en sacar las tiras), nuestros héroes, Cal y su padre, llegaron ante las puertas de Joe Quesada. En estas seis tiras veremos el final de esta saga épica.

¡Pero alto! Si eres nuevo en esto, revisa la presentación de Criptonita con C, y no te pierdas el inicio de esta aventura, la saga de Los Vengadores:







viernes, 5 de julio de 2013

¡Use piedras: los martillos de la naturaleza!




¿Ha notado usted que el ser humano es el único animal que utiliza martillos? Sí, martillos, hechos en fábricas por máquinas de alta tecnología y vendidos en masa en tiendas y centros comerciales por grandes corporaciones trasnacionales. Martillos hechos de plástico y metal, ruidosos y antinaturales, que causan miles de accidentes al año en los Estados Unidos. ¿Por qué es así? ¿No puede ser de otra manera? ¿En qué momento de nuestra historia perdimos el rumbo y le dimos la espalda a la Madre Naturaleza para empezar a usar martillos? 


Si vemos nuestra vida, nos daremos cuenta del vacío espiritual que la caracteriza, una vida llena de problemas como cáncer, depresión y estrés. Y noten: esto empezó cuando empezamos a usar martillos artificiales. ¿Coincidencia? No lo creo. 

Los animales no usan martillos. En cambio, animales como los monos, e incluso las nutrias, usan piedras. ¡Sí, piedras! Provienen de la Naturaleza y los animales las usan naturalmente. La Naturaleza es sabia, y si ella, en su sabiduría nos ha dado piedras, ¿por qué vamos a preferir martillos, hechos por máquinas en grandes fábricas? Los martillos no son naturales y, como todos sabemos, lo no natural no es bueno para nosotros.

Las nutrias de mar usan rocas para romper las conchas de los moluscos

Nuestras manos están hechas para sujetar cosas de la Naturaleza, no objetos elaborados por máquinas. Lo músculos de nuestros brazos evolucionaron para levantar productos naturales, no herramientas construidas por un robot en una bodega fría e impersonal. No es de extrañarnos que en el mundo de hoy suframos tantos problemas como dolores musculares y cáncer. 

Y tú, ¿de dónde prefieres que provengan los objetos que llevas a tu casa y pones al alcance de tu familia?
¿De un campo 100% natural o de una sucia fábrica?


¿Cuál es la solución? ¡Volver a la naturaleza! ¡Volver a usar piedras! Científicos tibetanos han demostrado que el uso de piedras mejora nuestra postura, fortalece los músculos, elimina el estrés y las toxinas y eleva nuestra calidad de vida.

En EcoStone distribuimos piedras 100% naturales y orgánicas, sin sustancias químicas, plásticas ni metales pesados como los que usan los martillos comerciales. Las piedras son seleccionadas por chamanes huicholes de la Wirikuta por sus propiedades ergonómicas de aprovechamiento de las energías bioetéreas de la Tierra.


¡Ojo! Obvio que los cínicos te dirán que es mejor usar martillos. Esto es así, porque la industria manufacturera de herramientas, la Big Hardware, no quiere que conozcas las ventajas del uso de piedras. Mira esta gráfica con las ganancias de Black Decker: ¡son millonarias! Lo cual demuestra que los martillos comerciales son malos para la salud y que nuestro producto es mucho mejor.




Nuestros ancestros conocían bien estas verdades, ¿por qué no escuchar su sabiduría?

¡No lo pienses más! Recupera tu armonía con la Madre Naturaleza, mejora tu vida, haz un mundo mejor. ¡Compra piedras naturales EcoStone!

(Costo de cada piedra, $199.95, pero ¡hey, la Tierra lo vale!)







PD: Por si no se dieron cuenta, todo esto fue pura burla.

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