domingo, 27 de octubre de 2013

Scooby-dooby-Do!





Hola, mis estimados contertulios. Este día voy a hablarles de algo que he querido compartirles desde hace algún tiempo. Se trata de una de mis series animadas, personajes y conceptos favoritos de la cultura pop: ¡Scooby-Doo!

Siendo desde el jardín de infantes un apasionado de todo lo que tuviera que ver con el terror, no es de extrañarse que las múltiples encarnaciones del gran danés más famoso de la TV me fascinaran. Sus historias podían ser aterradoras, pero divertidas, sus personajes fueron siempre entrañables, los misterios eran creativos y lejos de la obviedad, y hasta sus clichés se vuelven encantadores.

Y aunque he de reconocer que el concepto se ha explotado hasta las naúseas, y dejado tras de sí una serie de variaciones extrañas, ridículas o de plano espantosas, lo cierto es que no puedo dejar de sentir cariño por Scooby y su pandilla. No sigo cada nuevo show o película para la TV que hacen sobre el grupo, pero cuando pesco algo de eso, me le quedo viendo y soy muy feliz.

Es por eso que esta temporada de brujas quiero compartirles la hsitoria, el drama, el misterio y los disfraces inverosímiles de Scooby-Doo.

El origen y el éxito: 

Scooby-Do, Where are you! (1969-1971)




Scooby-Doo fue creado por Joe Ruby y Ken Spears para la creciente compañía de animación Hanna-Barbera en el año de 1969. El concepto era brillante: las series de policiacas y de misterios eran muy populares en ese entonces (y aún ahora, vean cuánto pinche CSI existe...), así que bien podría venderse una serie de misterio para niños. No podían haber asesinatos, claro, y simples robos serían muy aburridos. Entonces los creadores se fueron por el camino de lo sobrenatural. Las películas de terror de Hammer Films estaban aún de moda y ese ambiente gótico podía ser aprovechado. Sólo que habría una condición: los monstruos nunca serían reales, siempre habría una explicación material de lo que pareciera sobrenatural. 

Por otro lado, ¡eran los sesenta! El rock estaba en su mejor época y la popularidad de bandas juveniles era algo muy explotable. La fórmula no podía fallar: un grupo de adolescentes roqueros viajan por el país resolviendo misterios. Claro, finalmente se dejó de lado eso de la banda de rock para centrarse de lleno en los misterios, lo cual fue una afortunada decisión, pero que dejaba inexplicable el hecho de que un grupo adolescentes anduviera vagando por todo el país sin aparente propósito.

Hanna-Barbera se ha caracterizado a lo largo de su historia por el plagio. Los Picapiedra empezaron siendo un plagio de The Honeymooners, por ejemplo. Pero también sus creaciones han trascendido al material original en el cual se inspiraron y han alcanzado una vida e identidad propia. Así fue con Scooby-Doo, que en su origen fue construido con elementos fusilados de otras fuentes: series de misterio como I Love a Mystery y de adolescentes como The Many Loves of Dobie Gillis. De hecho, el diseño de los personajes es un fusil descarado de esta última:

En la imagen: Fred, Daphne y Shaggy
(o como quiera que se llamaran los personajes de esa serie)


Los creadores presentaron el proyecto en numerosas ocasiones, y constantemente los productores les dijeron que hicieran algunos cambios, por ejemplo, en el número y nombre de los personajes, o en el tono aterrador de la serie. El último cambio fue el más importante: el nombre del perro, un gran danés bobo y cobarde, iba a llamarse Too Much. Pero el productor Fred Silverman tuvo una inspiración súbita mientras escuchaba la canción Strangers in the Night de Frank Sinatra. Hacia el final de la canción Frank tararea algo que suena como dooby-dooby-doo. Así, Too Much pasó a convertirse en Scooby-Doo y en septiembre de 1969 nació un clásico.

Fred es el líder, el escéptico incurable y el entusiasta diseñador de complicadas trampas; Velma es la nerd, la que suma la información y encuentra la solución del misterio; Daphne es la damisela en peligro, favorita para ser secuestrada por los monstruos, que tiene una ímplicita relación romántica con Fred. Pero los verdaderos protagonistas son Shaggy y Scooby-Doo. Scooby es la mascota, pero también el alma del equipo: un perro grande, cobarde y bobalicón, pero de buen corazón, leal a sus amigos y que puede dar muestras repentinas de valor.




¡Y Shaggy! Mi personaje favorito. Es todo un hippie pachecote. Claro, en la serie nunca se muestra explícitamente que fume marihuana, pero ello se deja clarísimo desde el principio. Y no es sólo su imagen desgarbada y el hecho de que viaje por el país sin oficio ni beneficio en una van pintada con colores psicodélicos. Es que Shaggy siempre tiene munchis, y por más que come no engorda, además de que no importa cuántas veces resulte que los monstruos son de mentiras, siempre se aterra y huye despavorido, como haría alguien que no está en sus cinco y no puede distinguir la realidad de la alucinación. En fin, por eso Shaggy es mi personaje favorito.

Bien, la dinámica de la serie es por todos conocida: los chicos llegan a algún lugar desolado que recientemente ha sido aterrorizado por algún tipo de aparición o criatura. Nuestros héroes comienzan a indagar, buscan pistas y entrevistan a sospechosos, de cuando en cuando siendo sorprendidos y correteados por el monstruo. Esto incluye a menudo una secuencia de persecución acompañada de música rock-pop (la favorita del público incluye a los personajes entrando y saliendo de varias puertas). Hacia al final Velma da con la solución del misterio y Fred le tiende una trampa al monstruo (usando a Shaggy y a Scooby como carnada). El villano es atrapado, se le quita el disfraz y se revela como alguien que ya conocíamos (menos frecuentemente, como uno desconocido) que usaba el miedo para encubrir alguna acción delictiva. El chiste es resolver el misterio antes que la pandilla.


"Y ahora, descubriremos la identidad de este mal imitador de Kiss..."


Y bien, la fórmula fue un éxito, porque a pesar de ser repetitiva en cuanto a su esquema, los misterios y las situaciones llegaban a ser muy creativas. Esta serie mezclaba con inteligencia el humor, el misterio, la aventura y situaciones e imágenes a menudo aterradoras, pues como los creadores bien sabían, a todo niño le gusta sentirse asustado de vez en cuando. Más importante aún, el fundamento escéptico de Scooby-Doo le enseñó a generaciones y generaciones de chicos que siempre hay una explicación material para todo lo que parezca sobrenatural. El mismo Carl Sagan, en su monumental El mundo y sus demonios, alabó este concepto, y no me avergüenza admitir que las aventuras de Scooby y sus amigos influyeron tanto en mi inclinación por el escepticismo como en mi gusto por la ficción de terror y suspenso.

Dos temporadas de éxito convencieron a la productora de que Scooby-Doo era algo grande, y el gran danés pasó a convertirse en uno de los personajes icónicos de Hanna-Barbera junto a los Picapiedra y el Oso Yogi, además de que engendró toda una serie de imitaciones (porque ése era el modelo d HB: copiarse a sí mismos hasta el cansancio), como Josie las Gatimelódicas o Mandibulín.  Así que la casa decidió apostar por un proyecto grande y ambicioso, algo jamás visto en la TV hasta el momento...

The New Scooby-Doo Movies (1972-1974)

Se trataba de épicos episodios de una hora completa estelarizados por Scooby-Doo y la pandilla. Lo mejor: cada episodio, y por eso quiero decir TODOS contaban con la participación de alguna estrella invitada. Y no estoy hablando solamente de otros personajes de Hanna-Barbera, como Jossie y las Gatimelódicas o el Súper Buggy Veloz. Estoy hablando de celebridades de la talla de Dick Van Dyke, Don Adams (a.k.a. Agente 86), Sonny y Cher, Lawrence y Hardy, los Tres Chiflados, los Harlem Globe Trotters y, por supuesto Batman y Robin.

Teniendo en cuenta la época, éste es uno de los momentos más dignificantes para Batman en décadas.


¡Era fantástico! Y mucho antes de que los Simpson lo pusieran de moda, este show ya contaba con las verdaderas celebridades (si estaban vivas) para doblar sus propias voces. ¡Extraordinario! Ciertamente, una de las mejores series de Scooby, aunque se fueron más por la comedia que por el misterio. También está el pero de que, debido a lo que los crossovers implicaban, el show se desvió de su vena "realista" para admitir la existencia de robots, coches que hablan y poderes mágicos.

Recuerdo en particular cuando la pandilla se encuentra con los Locos Addams, y creo que es Daphne quien exclama "¡Son los de la televisión!". ¿Eso significa que en el universo de Scooby los Addams salían en un reality show o algo así? ¿O qué pedo?


The Scooby-Doo Show (1976-1978)


La familia es la familia...

La tercera encarnación de Scooby-Doo seguía la dinámica de la serie original, excepto tal vez que se sentía más "caricaturesca", alejándose a cada paso del tono tétrico de los primeros años. Como dato curioso, fue en este show en el que por primera vez intentaron vendernos una de las alocadas imitaciones de nuestro gran danés favorito: Scooby-Dum. Dum, por supuesto, viene de dumb, o sea "menso", y no es para menos, porque este primo sureño, evidente producto de la endogamia, no tiene bien desarrolladas sus facultades mentales.


Tríos, homoerotismo, incesto y zoofilia, todo en una sola serie...

A pesar del evidente fracaso de Dum, la casa productora seguiría presionando para incluir a un personaje que fuera comerciable, para mantener los ratings a como diera lugar... Eso fue lo que inició la decadencia de la alguna vez grandiosa serie.

El declive y los años oscuros: 

Scooby-Doo and Scrappy-Doo (1979-1980)

Odio al chingado Scrappy-Doo y lo culpo de haber echado a perder la franquicia. Maldeciré su nombre en mi lecho de muerte. Lo curioso es que TODO MUNDO odia al chingado Scrappy-Doo, es el Jar-Jar Binks del universo Scooby, y eso incluye a los creadores de las series más recientes. Entonces no me explico cómo mierda le hizo un personaje que a todos nos cagaba para mantenerse a lo largo de toda una década. Por otro lado, esa década eran los ochentas, cuando todo era horrible y decadente...

GFT&%#HNSH!!!


De cualquier forma, el truco inescrupuloso de meter a Scrappy funcionó de maravilla, y los ratings se dispararon. La dinámica original de los resuelve-misterios fue quedando cada vez más de lado frente a las peripecias de Shaggy, Scooby y el insufrible cachorrito. Así, Hanna-Barbera llegó a la decisión que la fórmula original del show podía irse a la mierda y que lo mejor era concentrarse en la ahora nueva fórmula ganadora.

The New Scooby-Doo and Scrappy-Doo (1980-1983)

Pues como les dije, todo se fue a la mierda. Sin misterios para resolver, sin la pandilla original, sin explicaciones racionales de los misterios en apariencia sobrenaturales (a menudo los monstruos o brujas eran reales) y con el chingado Scrappy en cada pinche capítulo. Sólo eran Shaggy, Scooby, y el chingado Scrappy metiéndose en problemas y viendo la forma para salir de ellos, los primeros siendo unos pusilánimes y el tercero siendo un bravucón insoportable. Los líos en los que se metían nuestros héroes eran cosas como huir de personas molestas porque sin querer les habían ensuciado la ropa con mostaza u otras motivaciones por el estilo. De vez en cuando, uno que otro bicho era un monstruo verdadero.

F¡GTOYH/&/U%SKMUFNIFUCKEJDHUADIUG!!!!!!!!!!!

Scooby era más caricaturesco y antropomórfico que antes, y el humor era chabacano y de pastelazo. Lo peor es que teníamos Scrappy hasta cuando no teníamos Scooby. En esta serie los capítulos ya no eran de media hora, sino tres cortos de siete minutos. El corto de en medio narraba las aventuras de Scrappy con su tío Yabba-Doo (¿entienden? Yabba-daba-doo... Puaj) que era otro bravucón idiota como él, acompañando al comisario Dusty que era una especie de Shaggy vaquero, pero igual de pusilánime. El peor momento para el mundo de Scooby, si me preguntan...

The All-New Scooby and Scrappy-Doo Show (1983-1984)


En esta serie, Daphne era la inteligente...

Con este show quisieron regresar un poco al formato original. Shaggy, Scooby y Scrappy ahora acompañaban a Daphne a resolver misterios, pues ella era reportera de una revista para adolescentes, o algo así... Para la segunda temporada, que se cambió a The New Scooby-Doo Mysteries, Velma y Fred aparecieron como invitados en algunos capítulos. Pero, joder, seguía apareciendo el chingado Scrappy.

The 13 Ghosts of Scooby-Doo (1985)

Ok, ésta es la serie que pasaban en la tele cuando yo era un niño, y es de hecho la primera encarnación de Scooby de la que tengo memoria. Así que eso bien podría estar nublando mi juicio cuando les digo que ¡estaba muy chida! En serio, no estaba nada mal, con todo y que tenía al chingado Scrappy y un niñato igualmente molesto llamado Flim-Flam.

Shaggy, Scooby, los dos mocosos del infierno y Daphne tenían que encontrar y atrapar a los 13 peores fantasmas del mundo y regresarlos a un cofre del cual ellos los habían accidentalmente liberado. Ahora contaban con la guía de un hechicero inmortal, llamado Vincent Van Ghoul, que era interpretado por nada más y nada menos que ¡Vicent Price!

¡¡¡Vincent Price!!!
(Uno de los ídolos de este blog, por si no lo sabían)

El tono del programa era muchas veces macabro. Me puedo ver a los tres o cuatro años, y es uno de los más vívidos recuerdos que tengo: estaba viendo este programa y hubo una parte en la que toda la gente dentro de un bar se convierten en hombres-lobo, incluida Daphne, y eso me aterró tanto que salté y me escondí debajo de la cama. O.O

Dejando de lado que con esto el concepto se fue de plano por lo sobrenatural, lo cual no deja de ser una lástima, esta serie fue de lo mejor que se ha hecho sobre Scooby. Por desgracia, como se trataba de atrapar a sólo 13 fantasmas, la serie sólo tuvo trece episodios. Pero valió la pena.


Scooby-Doo y la Escuela Fantasma

Lo que vino después se trata de un retroceso a la época de The New Scooby-Doo and Scrappy-Doo. Por esos años Hanna-Barbera produjo una serie de largometrajes animados para la TV, protagonizados por sus personajes más icónicos. Tres de estos largometrajes fueron estelarizados por Shaggy, Scooby y el chingado Scrappy, y en todos ellos tenían aventuras cómicas con monstruos reales. Estas películas fueron Scooby-Doo Meets the Boo Brothers (1987), cuya trama no recuerdo muy bien, excepto que transcurre en el sur entre puro hillbilly y que había una chica redneck que acosaba a Shaggy; Scooby-Doo and the Ghoul School (1988), gran favorita de mi chica, y en la que nuestros amigos llegan como entrenadores a una escuela de señoritas en la que estudian las hijas de Drácula, Frankenstein, el Hombre-Lobo, la Momia y así... de hecho, está simpática; Scooby-Doo and the Reluctant Werewolf (1988), en la que Shaggy es convertido en hombre-lobo para obligarlo a participar en una carrera de coches cuyos pilotos son puros monstruos.

La esencia de Scoby-Doo hacía mucho que se había perdido. Los niños de esa época no concebían un mundo sin el chingado Scrappy, ni sabían nada sobre Fred o Velma, como tampoco conocían la dinámica de resolver misterios. Por suerte, alguien decidió tomar un camino distinto...

Un experimento curioso: A pup named Scooby-Doo (1988-1991)

A finales de los 80 y principios de los 90 se dio una moda loca de hacer versiones mini de personajes de caricatura clásicos: Muppet Babies, The Flintstone Kids, Tom and Jerry Kids, Yo Yogi! y los Tiny Toons son los ejemplos más obvios. Bien, pues Scooby-Doo no escapó a esa tendencia.




Un cachorro llamado Scooby-Doo fue una serie que reintrepretó todo el concepto de Scooby-Doo. Scrappy quedó de lado de una vez por todas y el reparto original regresó, ahora como pequeñuelos de primaria. El tono de la serie era mucho más caricaturesco que lo anterior, con un sentido del humor irreverente, bromas sin sentido, rompimientos de la cuarta pared y una animación exagerada tipo Tex Avery, lo cual no es de extrañarnos, pues los creadores de esta serie luego estarían detrás de proyectos como Tiny Toons y Animaniacs.

Shaggy y Scooby eran los mismos pusilánimes de siempre, pero hubo cambios importantes en los otros personajes. Fred era un conspiranoico fan de las revistas sensacionalistas sobre cosas paranormales, y cada vez que había un caso estaba seguro de que el monstruo era real. Daphne era una chica muy rica mimada, amante de la moda y de verse fabulosa, que contaba siempre con la ayuda de un mayordomo llamado Jenkins y que aparecía apenas mencionaban su nombre. Velma era una pequeñita súper inteligente que cada vez que decía "¡chispas!" significaba que había encontrado una pista, y era ella quien resolvía el misterio.



La serie fue un éxito: cuatro temporadas, más que cualquier encarnación anterior. Supongo que se debió a que resultaba una muy graciosa y divertida caricatura para niños. Yo la veía por Cartoon Network y la recuerdo con cierto cariño.

Renacimiento:

Durante años no se volvió a producir material relacionado con Scooby-Doo. Pero con el auge de Cartoon Network, en el que pasaban al principio puras caricaturas viejitas, el buen gran danés empezó a recuperar su popularidad. Las repeticiones eran un éxito y, hacia el final de la década, se empezó a considerar en serio el proyecto de revivir a Scooby, pero dejando atrás todo lo que había sucedido a lo largo de los horrorosos ochenta y regresar a los orígenes.

Scooby-Doo on Zombie Island (1998)




Esta película es genial. Se trata de un largometraje producido para la TV en el que la pandilla original regresa a la acción después de haber pasado años sin resolver misterios juntos. Claro, todo lo sucedido en los ochenta es alegremente olvidado, y parece que retoma las aventuras de estos muchachitos entrometidos donde se quedaron al final de la serie original. La diferencia es que, como rezga la tagline, esta vez los monstruos son reales (habían sido reales los últimos veinte años, pero recuerden que ahora eso nunca pasó). 

Scooby y sus amigos investigan un misterio en una isla del Bayou. Vudú, adoración a demonios, magia negra, asesinato, monstruos y, por supuesto, zombis, hacen de esta película una joya para los fans de Scooby-Doo y una de las mejores películas de miedo para chicos que he visto. Además, la animación es estupenda.

O sea, sólo chequen lo cool que se ven esos monstruos

Tres películas siguieron a ésta. En todas ellas los chicos inician tratando de resolver un misterio y al final se topan con que había elementos sobrenaturales de uno u otro tipo. Todas tenían una excelente animación y diseño de arte, pero para mí perdió novedad después de La isla de los zombis. En fin, sus nombres eran: Scooby-Doo and the Witche's Ghost (1999), Scooby-Doo and the Alien Invaders (2000) y Scooby-Doo and the Cyber Chase (2001). El éxito de estos pryectos llevó a los nuevos dueños de la franquicia (ahora pertenencía a Warner) a probar nuevos caminos. Uno de ellos sería una porquería; el otro, un verdadero renacimiento.

Scooby-Doo (2002)




Es una película boba, con un sentido del humor bobo, que quiere ser "picante" en ocasiones, pero que queda totalmente fuera de lugar, como eso de meter chistes colorados en las adaptaciones de Dr. Seuss que se hizo por esos mismos años. Los personajes, la ambientación, la trama, el humor... nada corresponde con el espíritu de la serie original o siquiera de cualquier otra encarnación. Además, vuelve a ese recurso de esta vez los monstruos son reales, lo que ya había dejado de ser novedad desde hacía años.

Como Shaggy le dijo en Looney Tunes Back in Action al actor que lo interpreta, Matthew Lillard, "me hacer ver como un idiota". Lo único gracioso fueron las referencias directas a la pechequez de Shaggy y el hecho de que Scrappy-Doo fuera el villano, porque nadie chingados lo aguanta. La segunda parte fue igual de sosa y desagradable.

La única otra cosa buena: el escote de Velma

What's new Scooby-Doo? (2002-2006)

Este serie significó el regreso al espíritu original de la serie. Hubo cambios, claro, en el diseño de los personajes y el aspecto visual. La serie ahora se ambientaba en el siglo XXI, con todas las modernidades tecnológicas y culturales: ya había computadoras y teléfonos celulares, y Daphne ya no era una inútil damisela en peligro. Por lo demás, era una actualización fiel de aquella lejana Scooby Doo, Where Are You? con un sentimiento a la vez de cariño y de autoparodia.

Esto pasó de verdad

Ver esta serie se sentía exactamente como ver nuevos capítulos de la original, si acaso incluso más creativos, con un ritmo más veloz y más llamativos para las nuevas generaciones. Y, siguiendo la tradición de las películas de Scooby de los 70, contaron con actores de doblaje invitados, como la banda Kiss, Topher Grace, Mark Hammil, Vincent D'Onofrio y Ron Perlman, entre otros.

Me gustaba ver este show, cuando lo cachaba por casualidad en la serie; me gustaba revivir los viejos clichés, como las persecuciones con música y la vieja frase del villano "y lo habría logrado..." ahora repetidos a sabiendas de que eran clichés. De verdad fue un deleite, una forma novedosa de revivir viejas nostalgias, y fue un éxito, como se puede ver por las cuatro temporadas que vivió.

Shaggy and Scooby-Doo Get a Clue! (2006-2008)

Bueno, esta madre ni la vi, porque me parecía estúpida, y por lo que leí en Internet, a todo mundo pareció estúpida, así que sólo les comparto lo que leí en Wikipedia. Shaggy y Scooby heredan una fortuna de un tío inventor, pero hay unos malvados que quieren quedarse con el invento del tío inventor, y cada episodio tratan de robarlo, mientras Shaggy y Scooby frustran sus planes malvados. O sea, ¿qué pedo?

Scooby-Doo! Mystery Incorporated (2010-2013)




Aclaro que para estos años ya casi no veía tele y lo que veía era de chiripa cuando cazaba canales sin nada mejor que hacer. Cuando supe de este proyecto, al principio pensé "ay, ¿otra serie de Scooby-Doo?" y me causó desconfianza el nuevo diseño de los personajes, como muy angulares. Luego me tomé el tiempo de verla.

Fue una sorpresa muy grata. El tono de la serie era macabro, más que cualquiera de sus encarnaciones anteriores. Estaba llena de referencias al cine y a la literatura de terror, y a la cultura pop en general. Era una serie dirigida a los fans de Scooby, pero que igual los chicos iban a disfrutar mucho

Las referencias incluían a Lovecraft y a un actor llamado Vincent Van Ghoul
(conmovedor homenaje al grandísimo Vincent Price)
.
Lo mejor, por primera vez hay desarrollo de personajes. En vez de tener a un grupo de adolescentes viajando por el país sin ninguna justificación aparente, los vemos en un pueblo natal, un lugar llamado Crystal Cove. Sabemos de sus familias y sus relaciones. Tienen conflictos interpersonales, no sólo los espantos a los que persiguen. Daphne y Fred tienen un romance; también Shaggy y Velma (quien en esta serie es notoriamente más delgada y tiene las bubis notoriamente más grandes). Scooby deja de ser protagónico y regresa a su papel original de ser una mascota del equipo.

Velma Dinkley, de nerd a sex-symbol.

Y también: por primera vez había un arco argumental que se extendía a lo largo de toda la serie. Sí, había el típico caso raro de cada semana, pero éste se insertaba en un misterio mayor que sólo se iría revelando hacia el final. Por cierto que entonces la serie se puso bien extraña; lo sobrenatural regresó y por un momento eso no me agradó, pero luego vi la forma en la que lo manejaron y fue brillante. Conspiraciones, traición, crimen, homicidio... la serie lo tenía de todo, y no me extraña que se la haya comparado con The X-Files, Twin Peaks o Lost. Probablemente sea la mejor serie de Scooby que se ha hecho.


Conclusiones:

Scooby-Doo ha sido uno de mis personajes favoritos desde chico y veo que no soy el único. Su influencia en la cultura pop ha sido duradera, en especial la de sus clichés, que todo el mundo conoce y que han sido homenajeados y parodiados un sinfín de veces. Espero que tengamos Scooby para rato, pues estoy seguro de que en manos de talentosos creativos todavía tiene mucho que dar.

Ahora, con su permiso, me voy a comer unas Scooby-galletas. Los dejo con lo que querían ver: ¡escenas de desnudos!





El artista se llama Biran LeBlanc. Pueden ver más de su trabajo en su web oficial.

martes, 22 de octubre de 2013

La sombra de Drácula

Vlad III de Valaquia, el Empalador


Vlad III fue un voivoda (es decir, príncipe gobernante) del reino de Valaquia en el siglo XV, la era que presenció la transición del medioevo a la modernidad. Famoso por la crueldad extraordinaria que mostraba contra súbditos y enemigos por igual, recibía el apodo de 'El Empalador' o Tsepes (pronúnciese Tsepesh), pues éste era su método de ejecución favorito. Terror de los turcos otomanos, héroe de su natal Rumania, se le conoce más en Occidente por el nombre que heredó de su padre y que significa, ominosamente, 'El hijo del Dragón': Drácula.

Así es, si es que queda alguien por ahí que no lo sepa, éste es el verdadero Drácula, el histórico, el que inspiró al inmortal vampiro de Bram Stoker, a cuya imagen ha quedado inseparablemente unido por siempre.

Vlad nació en Transilvania en 1432. Su padre, Vlad II de Valaquia había sido ungido en la Orden del Dragón para proteger la cristiandad en Europa Oriental, y de ahí vino el patronímico Drácula. Vlad tenía dos medios hermanos mayores y uno menor.

El principado de Valaquia, tal como los Drácula lo heredaron de su fundador Mircea el Viejo

Los Drácula tenían una familia enemiga con la que estuvieron disputándose el poder durante generaciones, los Basarab. Esta rivalidad fue aprovechada por los turcos del Imperio Otomano y los Habsburgo del Reino de Hungría, como parte de sus juegos de ajedrez político por el control de los Balcanes y la región de los Cárpatos. Los húngaros apoyaron a los Basarab, mientras que los turcos le dieron su apoyo a los Drácula. Como parte del trato, Vlad II envió a sus dos hijos menores, Vlad y Radu, como rehenes a la corte del sultán de Turquía. Se dice que fue allí donde el joven Drácula aprendió exóticas técnicas de tortura.

En 1447, los boyardos (nobles y señores feudales) se rebelaron contra el reinado de Vlad II, con ayuda de los húngaros. El voivoda y sus dos hijos mayores fueron asesinados. En respuesta, los otomanos instalaron a Vlad III en el trono de Valaquia, pero su reinado no duró mucho tiempo, pues los húngaros, al mando de Janos Hunyadi, invadieron el reino e instalaron a su propio títere, Vladislav II. Vlad Drácula huyó hacia Moldavia, donde vivió bajo la protección de su tío Bogdan II. Cuando el tío fue asesinado en 1451, huyó en esta ocasión a Hungría.

Tiegoviste, capital de Valaquia en el siglo XV


Allí entabló relaciones con su antiguo enemigo, Janos Hunyadi. Vlad demostró lo mucho que conocía de los turcos, sus costumbres y su organización, además de que hablaba la lengua turca a la perfección y había estudiado el Corán durante su etapa de rehén. Hunyadi quedó impresionado con la inteligencia del joven valaco, así como del odio que sentía por el nuevo sultán, Mehmed II. Con 20 años de edad, Vlad se convirtió en consejero del regente húngaro.

En 1453 los turcos de Mehmed II tomaron Constantinopla y destruyeron el Imperio Bizantino, evento que se considera el fin de la Edad Media. La Media Luna islámica se erigía sobre la antigua Basílica de Santa Sofía. Los turcos parecían imparables, invencibles en su rápido ascenso por los Balcanes, y amenazaban a toda Europa. Pero la cristiandad ahora tenía una nueva arma: Drácula. En 1456 Vlad dirigió sus contingentes hacia Valaquia y tomó por asalto el reino. Se enfrentó y mató a Vladislav en combate singular y recuperó el trono, declarando a Valaquia independiente de dominio otomano. A la edad de 25 años había iniciado su reinado de terror.

La caída de Constantinopla


Éste fue una colección de atrocidades. Hablemos, por ejemplo, de eso de empalar. No es nada más clavar a una persona a una estaca. La estaca afilada por lo general era introducida por el ano; después se ponía en posición vertical y se dejaba que la víctima fuera resbalando por su propio peso mientras la estaca se abría paso entre sus vísceras. Era una muerte muy lenta y dolorosa, pues las heridas eran internas y la presión de la estaca impedía que las víctimas se desangraran demasiado rápido.

Las anécdotas de sus crueldades son numerosas. Es bien sabido que cuando los emisarios del sultán fueron a pedirle tributo, Drácula les ordenó que se quitaran los turbantes y se descubrieran la cabeza ante él. Como bien sabía Vlad, los emisarios no podían hacerlo por su religión y se negaron, de modo que él les dijo algo así como "Pues no podéis quitaros vuestros turbantes, ¿eh? ¡Bien, no os los quitaréis jamás!" Y los mató haciendo que les clavaran los turbantes a la cabeza.

Vlad y los emisarios turcos

Se cuenta que una ocasión decidió acabar con todos los pobres y mendigos de su reino. Los invitó a celebrar un gran banquete. Luego le prendió fuego al salón con todos adentro. Ninguno sobrevivió. Otra historia cuenta que tras sofocar una rebelión de los boyardos, sin importarles que sus prisioneros fueran de familias nobles, los esclavizó y obligó a construir su castillo. Fueron muriendo de uno en uno por los trabajos extenuantes y sus cuerpos fueron enterrados bajo los cimientos.

Una anécdota cuenta que un día, cabalgando por sus tierras, Drácula vio a un campesino que labraba vestido con una camisa sin mangas. Le preguntó al labriego si no tenía frío y por qué su camisa no tenía mangas. El pobre hombre contestó que sí tenía frío, pero que su esposa le había cosido esa camisa sin mangas. Ni tardo ni perezoso, Vlad mandó empalar a la esposa y le regaló al campesino otra mujer. Qué considerado.

También se dice que Drácula había logrado erradicar el crimen en sus tierras. Nadie se atrevía a romper la ley, pues su búsqueda de los culpables era impacable. La siguiente anécdota lo ilustra muy bien: en su capital de Tirgoviste Drácula había hecho construir una fuente de agua fresca para que todos los pueblerinos pudieran beber de ella. También dejó una copa de oro incrustada de joyas para que quien quisiera pudiera usarla. La copa se dejaba a la orilla de la fuente, sin ataduras de ningún tipo. Pero todos sabían que si alguien la robaba, el Empalador encontraría al culpable y lo sometería a suplicios horribles. El día en que la copa desapareció, los súbditos supieron que Drácula había sido derrotado.

Vlad, almorzando junto a un campo de empalados.

Entre 1459 y 1462 Drácula estuvo en guerra con el Imperio Otomano y se convirtió en el terror de los turcos. Brillante estratega, logró derrotar los inmensos ejércitos del sultán con tácticas guerrilleras y emboscadas. Vlad cruzó el Danubio y venció a los turcos en sus propias tierras, haciéndolos batirse en retirada. Tampoco ignoraba el poder del miedo: campos de enemigos empalados eran dejados como testimonios de su crueldad. La gente murmuraba que las huestes de Vlad no estaban compuestas por hombres sino por licántropos.

Pero tras su retirada, los turcos habían dejado su propia arma en tierras valacas: a Radu Drácula, el hermano menor de Vlad, quien se había convertido al Islam y puesto al servicio del sultán. Con recursos, armas y guerreros otomanos, Radu levantó una rebelión en contra de Vlad, apoyado por la nobleza local que resentía la política absolutista del voivoda.

La rebelión de Radu prosperó hasta convertirse en una verdadera amenaza. En 1462, Radu tomó el famoso castillo de Poenari, y Vlad tuvo que huir a toda prisa. Para no ser tomada presa por los turcos, su esposa se arrojó desde una torre y murió al caer contra los acantilados. En la huida, el hijo de ambos cayó de su montura y fue arrollado hasta morir por los caballos turcos que lo perseguían. Vlad viajó una vez más a Hungría a pedir ayuda a Matthias Corvinus, entonces rey de Hungría y sucesor de Janos Hunyadi. Corvinus tenía intenciones de negociar la paz con los turcos, así que arrestó a Vlad y lo mantuvo prisionero durante más de 10 años en Buda.

El auténtico Castillo Drácula


Tras la muerte de Radu en 1475, Vlad intentó de nuevo conquistar su reino. Pero fue asesinado a los dos meses, y los turcos restablecieron a los Basarab en el trono... ¿O no fue así? Ni la fecha de su muerte ni el lugar de su entierro son conocidos. ¿Dónde pues, está la tumba de Drácula, si es que la hay? ¿Fue por la traición de los húngaros que abjuró de su fe? ¿Fue por la negativa de la Iglesia a sepultar a su suicida esposa en suelo cristiano lo que lo llevó a vender su alma al diablo y hacer de la sangre su alimento? ¿El que sólo se le pueda matar con una estaca es porque su método favorito de tortura era estacar gente? Si no se sabe dónde ni cuándo murió, y no hay tumba suya, ¿fue porque entonces inició su vida como un vampiro? ¿Será que Stoker escribió su novela a sabiendas de que Vlad se había convertido en un nosferatu?

...

Nah, lo mataron y enviaron su cabeza a Estambul, y su cuerpo fue enterrado sin ceremonias por sus enemigos en Comana. A menos que...

...

Cuatrocientos cincuenta años más tarde, un escritor y productor de teatro poco notable llamado Bram Stoker, andaba buscando inspiración para una novela de vampiros. En realidad ya tenía armada la trama general, una historia sobre un malvado Conde Vampyr, un nombre que habría sido tan estúpido como ponerle a un supervillano Mr. Bad Guy. Afortunadamente para él, su amigo húngaro Ármin Vámbéry le habló acerca de Vlad Drácula, lo que motivó a Stoker a investigar su historia. La figura del Empalador cautivó la imaginación de Stoker, quien lo usó como modelo para la creación de uno de los personajes más memorables de la literatura. Un clásico había nacido y el resto es historia.

Algunos críticos sostienen que Bram Stoker tomó de Vlad Tepes poco más que su nombre. Otros piensan que la intención de Stoker era hacer del Empalador el vampiro de su libro y que su elección no es casual. Habiendo leído la biografía de Tepes y la novela de Stoker, me inclino por la segunda opinión.



Drácula es un héroe nacional en Rumania. De hecho, para proteger su imagen, durante la dictadura de Nicolae Ceausescu, tanto la novela de Stoker como sus adaptaciones fílmicas estuvieron prohibidas en Rumania. Hoy en día, sucede lo contrario: Rumania, a sabiendas de que los occidentales sólo conocen al encapotado conde versión Bela Lugosi, han explotado la historia con fines turísticos. Parafernalia vampírica puede encontrarse por todo el país, así como varios castillos que aseguran ser el auténtico Castillo Drácula y diversos sitios que juran ser su lugar de descanso. Todo por un personaje de ficción creado por un extranjero. Es como si México basara su industria turística en la imagen de Speedy González.

Pero la creación de Stoker, aunque sea tan comerciable, si lo pensamos bien, resulta sólo una sombra del verdadero Drácula, en cuanto a malignidad se refiere. Sí, el Drácula literario se ha convertido en un arquetipo, y es una figura satánica e inifinitamente malvada. Pero el Drácula histórico tiene un conteo de víctimas reales que alcanza los cientos de miles. Más aún, vivió en un mundo en el que podía hacerlo con toda impunidad, y en el que gobernantes contemporáneos eran solo ligeramente menos crueles y creativos para aplicar el terror. Esa mezcla de crueldad y poder puede ser superlativa en el caso de Vlad, pero no excepcional en la historia humana. Piensen en todos los Dráculas reales que ha dado la historia, incluso recientemente, como Hitler y Stalin; u hoy mismo, las horribles formas de ejecución y tortura de los narcotraficantes. Finalmente, el Drácula histórico nos enseña que los monstruos existen: son de carne y hueso.


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POSDATA: Drácula, tanto el literario como el histórico, es uno de mis personajes favoritos. La mayoría de la información que usé para escribir esta entrada fue tomada de un maravilloso libro que me impactó en mi adolescencia y que se titula Tras los pasos de Drácula de Fernando Martínez Laínez, en el que el autor viaja por Rumania y visita los sitios históricos más importante al tiempo que nos narra la historia de Vlad el Empalador.

También les recomiendo este relato que descubrí hace poco, Much at Stake de Kevin J. Anderson, quien imagina un encuentro entre Bela Lugosi y Tepes.

jueves, 17 de octubre de 2013

Somos Leyenda



Conduces por las calles desiertas de la ciudad después de otra jornada de cumplir tu funesta misión. El sol se oculta detrás de ti; debes volver a casa antes de la oscuridad. Te metes a tu refugio, revisas que todas las ventanas estén tapiadas y te preparas para el asalto. Debes sobrevivir, protegerte y ocultarte de las cosas que merodean durante la noche. Después de todo, eres el último hombre en la tierra. Al día siguiente, reanudas tu trabajo: recorrer la ciudad, encontrar los nidos en los que duermen y darles muerte definitiva. Ésa es tu misión, pues eres el hombre Omega. Pero un día te percatas: ahora las cosas han cambiado, ahora ellos son la mayoría, la normalidad, y tú eres la excepción, el otro, tú eres el monstruo desconocido que se aparece cuando ellos duermen y los mata en sus sueños. Tú eres el ser al que temen y del cual cuentan historias. Y entonces murmuras para ti mismo: "soy leyenda".

Ésa es la idea principal del clásico de terror / ciencia ficción del maestro Richard Matheson Soy leyenda, publicado en 1954. En síntesis: Robert Neville es el último sobreviviente de una plaga que ha acabado con toda la humanidad, hasta donde él sabe. Los que perecen por la enfermedad regresan como muertos vivientes sedientos de sangre, vampiros sin mente que sólo conocen su hambre y deambulan por las noches en busca de víctimas.

Uh, cabe añadir que la plaga vampírica no es la única causante del Apocalipsis. Se menciona una guerra previa, probablemente atómica (para cumplir con uno de los temas predilectos de la sci-fi cincuentera) y esta situación permite que el germen de vampiro (que siempre había existido, lo cual explica las leyendas) se propague libremente.



La novela se ha vuelto un clásico por varios motivos: porque es un hito en la literatura apocalíptica, por la aproximación al viejo tema vampírico desde un paradigma de ciencia ficción, y porque es uno de los antecedentes más directos a la ficción de zombis. En efecto, los vampiros de Matheson tienen mucho de los muertos vivientes de George Romero, quien ha citado abiertamente tanto esta novela como la adaptación fílmica de 1964, como las fuentes de inspiración principales para su propio clásico, La noche de los muertos vivientes (1968).

Pero además de su importancia histórica la novela tiene sus propios méritos literarios. Matheson introduce al lector con maestría en la psique del personaje principal; todo está narrado desde su punto de vista (aunque en tercera persona) lo que nos permite compartir sus sentimientos de soledad, desesperación, miedo, claustrofobia y melancolía. Neville es por momentos verdaderamente patético: a veces se aferra hasta la obsesión con tareas que sabe que no tienen propósito, pero que lo mantienen ocupado, y más al rato pierde toda esperanza, lo manda todo a la mierda y se emborracha hasta quedar inconsciente en charcos de alcohol y autocompasión. Neville ansía la compañía más que ninguna otra cosa, aunque sea la de un perro; tras años sin ver a una mujer viva, sus entrañas lo torturan con deseo sexual, a sabiendas de que afuera hay vampiras lascivas mostrando su piel para atraerlo hacia sus labios y colmillos. En este sentido Soy leyenda es una gran novela sobre la soledad, la soledad más absoluta.

Pero es también, al final de todo, una historia que reflexiona sobre la normalidad y la monstruosidad, sobre el bien y el mal, el yo y el otro (en algún punto de sus delirios, Neville compara a los vampiros con una minoría perseguida). Éstos son conceptos relativos y dependen de lo que la mayoría conciba. En un mundo en el que todos son vampiros, Neville es el monstruo que los depreda mientras duermen y cuyas acciones se juzgan criminales a los ojos de la sociedad de vampiros (resulta que no todos habían perdido sus facultades mentales y estaba reconstruyendo una civilización nocturna). De ahí viene el título: Neville se da cuenta de que él ahora es la criatura aterradora de los mitos, de la que los miembros de la nueva sociedad seguirán murmurando con escalofríos en los siglos venideros. "Soy leyenda", es la última epifanía de esta historia.

Bien, una historia tan llamativa y bien lograda no podía quedarse sin ser adaptada al cine para el gran público. De hecho, ha sido adaptada en tres ocasiones (cuatro, si contamos el fusil de Asylum, I Am Omega). A continuación haremos un recorrido por esta trilogía.

THE LAST MAN ON EARTH
(Italia / EUA 1964)
Dir: Sidney Salkow y Ubaldo Ragona
Con: Vincent Price y Franca Bettoia



No le busquen, ésta es la adaptación más fiel que se ha hecho del libro, y no es de extrañarse ya que es la única cuyo guión fue aprobado por el mismo Richard Matheson. Es una película de bajo presupuesto que se filmó en Italia, con un reparto y equipo italianos, aunque en inglés para poder contar con la siempre maravillosa actuación de Vicent Price.

Aunque con algunos detalles cambiados o suprimidos (por ejemplo, el nombre de Neville es inexplicablemente cambiado a Robert Morgan), la película sigue a la novela paso a paso, con excepción del final. De hecho, mientras en el libro Neville se resigna a su destino, en la película Morgan lucha hasta el último momento. Otro detalle, y que en realidad tiene sentido, es que en esta historia Morgan es un científico, lo que justifica que con sus experimentos encuentre una explicación de la plaga vampírica, en contraste con el Neville literario que es sólo un tipo común y corriente que aprende ciencias leyendo libros de la biblioteca pública durante sus muchas horas libres en el mundo apocalíptico; eso es algo más difícil de tragar. Eso y que la guerra atómica no es mencionada: la plaga aparece sólo de pronto.


Recuerden: en principio es una historia de vampiros.


El Morgan de Vincent Price no llega a ser tan patético y decadente como el Neville literario. Pero Vincent Price es un actor ENORME, y refleja mejor que las otras dos encarnaciones la soledad, melancolía y desesperación que sufre el personaje. Sólo en él se percibe ese sentimiento de no saber ni por qué continúa con vida cuando lo ha perdido todo. Eso sí, el aspecto sexual está por completo ausente de la adaptación.

Quien vea esta cinta se dará cuenta de por qué es considerada un antecedente de las películas de zombis. Los muertos vivientes que gimen y deambulan torpemente por las noches nos recuerdan de inmediato la ficción de zombis que vino después. La imaginería de la ciudad abandonada con sus calles desiertas también fue muy influyente.

Un momento típico de película de zombis


Eso sí, la peli ha envejecido mucho desde entonces: los monstruos son demasiado bobalicones y no asustan para nada, y no logran penetran la vivienda de Morgan con todo y que apenas tiene un tapiado endeble, de modo que parece que en realidad no hay mayor amenaza. Además, la ciudad en la que transcurre es pequeña, más bien suburbana, por lo que el sentimiento apocalíptico no es tan completo. 

Con todo, tiene algunos momentos muy buenos, en especial gracias a la actuación de Vincent Price, la creación de una atmósfera de desolación y ciertas escenas en verdad espeluznantes; en definitiva es mi favorita de las tres.

THE OMEGA MAN
(EUA, 1971)
Dir: Boris Sagal
Con: Charlton Heston, Rosalind Cash y Anthony Zerbe



Es una película muy extraña, que por momentos le tira a churro. Tiene todo el encanto de las películas de ciencia ficción setenteras, con ese ambiente sucio y depresivo, pero al mismo tiempo muy camp (con música funk y toda la cosa), como la posterior Soylent Green, también con Charlton Heston. 

La trama se desvía muuuucho de la obra original. Aquí Robert Neville es un científico militar, lo cual tiene más sentido, pues no sólo investiga científicamente la enfermedad, sino que tiene el entrenamiento para enfrentarse a los monstruos. La plaga en sí, por su parte, es resultado de una guerra bacteriológica entre China y la Unión Soviética y los que sobreviven a ella se transforman en mutantes albinos fotofóbicos fanáticos religiosos anticiencia... Un momento, ¿qué? Ok, entiendo que puedan mutar en albinos fotofóbicos y que pierdan el uso de sus facultades mentales, pero ¿por qué su locura se manifiesta como fanatismo religioso anticiencia? ¿Por qué sólo por el hecho de mutar y volverte loco ya te pasas al equipo de los fanáticos religiosos? Bueno, algún sentido ha de tener, pues la guionista tiene un doctorado en química y ha de saber de lo que habla... supongo...

Mutantes albinos fotofóbicos fanáticos religiosos anticiencia


Bien, pues estos mutantes albinos fotofóbicos fanáticos religiosos salen durante la noche y se dedican a quemar libros y tecnología y anunciar el inicio de una nueva civilización sin ciencia ni tecnología. Vergue, eso sí da miedo, sobre todo porque fuera del hecho de ser fanáticos religiosos anticiencia no son completamente estúpidos, sino que son bastante astutos y pueden planear estratagemas para atrapar a Neville. De hecho, al líder de los mutantes albinos fotofóbicos fanáticos religiosos de repente se le ocurren dos que tres frases para pensarse sobre la humanidad y su dependencia de la tecnología.

De acuerdo, Charlton Heston es uno de los pateatraseros más grandes de la historia del cine y es siempre un deleite verlo en acción. En especial cuando lo vemos disparando contra fanáticos religiosos como el lunático amante de las armas que fue. Y Los Ángeles desierto es una imagen mucho más poderosa que la pequeña ciudad italiana de la cinta anterior. Quizá lo más interesante de la película sea la relación interracial entre Neville y la heroína Linda, que es de raza negra. De hecho, ustedes no lo creerían, pero el que se besaran en pantalla era algo muy incómodo para las buenas consciencias de la era Nixon. Es más, y en palabras de los creadores, la elección de esta heroína responde a la conyuntura de la época, con el ascenso del black power.

Depicted: Black Power

Fuera de eso, la peli es un enorme WTF?. Abandona por completo el punto central de la novela; aquí los malos y los buenos están bien diferenciados: hay que matar a esos pinches mutantes albinos, no hay dudas al respecto, pues ni siquiera se les puede considerar humanos. Neville no se topa con una sociedad de vampiros, sino con un grupo de supervivientes a los que la plaga no ha terminado de infectar porque son jóvenes y resistentes. No se trata de ver las cosas desde otra perspectiva, sino de matar a los malos para que los humanos verdaderos sobrevivan.

Charlton Heston tiene momentos en los que se le bota la canica, pero no refleja ni de lejos el sentimiento de desolación que Vincent Price había logrado a la perfección. No, es Charlton Heston y es un pateatraseros pateando traseros a lo largo de 98 minutos. Y hacia el final de la película, ofrece su sangre como vacuna para salvar a la humanidad en un muy extraño y fuera de lugar paralelismo con Jesucristo. En fin, más una curiosidad o placer culpable que una buena película. Pero me gusta, a quién engaño.

Heston > Jesus


I AM LEGEND
(EUA, 2007)
Dir: Francis Lawrence
Con: Will Smith y Alice Braga



Éste es un buen ejemplo de una película que tenía todo para ser buena y desperdició las oportunidades. Los efectos especiales son mucho mejores que hace 30 años y la inversión en producciones es mucho mayor. Eso permitió a los creadores lograr un par de cosas que los anteriores no habían podido a una escala tan grande: Uno, la ciudad de Nueva York desierta es un espectáculo hermoso y a la vez perturbador. En vez de un Neville que tenga comida enlatada, tenemos a uno que tiene que cultivar sus vegetales y cazar a sus presas de entre la fauna feral. Y es una ciudad que, si bien de día puede verse esplendorosa y hasta paradisiaca por la serenidad durante el día, de noche y en sus rincones más oscuros se convierte en una jungla llena de depredadores.

Lo segundo: los monstruos son mucho más aterradores que en las versiones anteriores. Rápidos, fuertes y astutos (y feos). Los enfrentamientos que Neville tiene son más intensos, con mucha más adrenalina. Y él no está guarecido en una cabañita con las ventanas tapiadas, sino que realmente tiene que acuartelarse en su fortaleza personal. Más aún: tiene que esconderse. Mientras que en el libro y las dos versiones anteriores los vampiros / zombis / mutantes albinos fotofóbicos fanáticos religiosos anticiencia acostumbraban merodear por la casa de Neville / Morgan sabiendo que ni ellos pueden entrar ni él salir, el Neville de Smith tiene que ocultarse antes de la noche, sabiendo que si los monstruos encuentran su "lugar de descanso" lo destruirán sin remedio (lo cual acentúa su condición como el nuevo monstruo de leyenda en un mundo en que los otros son los normales).

¡Waaaaaaaaa!


¿Qué salió mal? Bueno, que es una película de estudio, en la que productores ejecutivos toman decisiones sobre creación artística basándose en estadísticas de lo que vende y lo que no, escogiendo fórmulas seguras antes de innovación o personalidad, olvidando que los grandes éxitos a los que están copiando lo son precisamente porque fueron innovadores y con sello personal. En particular, esta película está tratando de capitalizar (y se nota mucho) en el éxito del renacimiento zombi iniciado por 28 Days Later (2002). 

Así, casi todo el contenido vampírico se deja de lado para hacer "Will Smith contra los zombis de Exterminio". Will Smith no lo hace nada mal. De hecho, lo tengo por uno de esos actores que son muy buenos pero que parecen incapaces de escoger una buena película. Y es que, al igual que Heston, es un pateatraseros y está más encabronado y con ganas de patear traseros que deprimido y angustiado (PD: esa escena de Shrek fue una mamada).

Desolado no se ve...

El tema de la soledad está atenuado para no herir demasiado al público: mientras el Neville literario está enfermo de soledad, a Smith le ponen un perro amigo desde el principio de la película; sí, muere, pero poco después encuentra a humanos normales. En el libro y la primera adaptación, Neville ve morir lentamente a su hija por la plaga y tiene que incinerar su cuerpo; también ve fenecer a su esposa, pero como no se atreve a cremarla, ella regresa como vampizombi y él tiene que darle muerte. Esta versión nos ahorra tales emociones duras de llevar, matando a los dos personajes de zopetón en un bobo accidente.

Finalmente, todo la reflexión sobre la otredad se pierde, ya que, al igual que la versión del 71, esta película establece que los monstruos son malos y Smith el bueno sin lugar a dudas. Lo peor es que originalmente no era así. El final auténtico incluía a Neville dándose cuenta de que ahora él era el monstruo que exterminaba a los otros mientras dormían, y que el líder de los mutantes sólo quería que le devolvieran a su hembra, a la que Neville había abducido para experimentar inmisericordemente con ella. Por desgracia, ese final original fue mostrado a un público prueba y a éste no le gustó. Supongo que porque el público hollywoodense se siente muy incómodo con la idea de que quizá "el otro" no es sólo el malo al que hay que matar a balazos, y prefiere que le pongan las cosas en blanco y negro. Ello hizo que los productores cambiaran el final, en el que hay esperanza para la "humanidad verdadera".


Bien, eso es todo lo que quería compartirles acerca de Soy leyenda y sus adaptaciones. Espero que les haya gustado y despertado el interés por checar este pequeño gran clásico y sus vástagos cinematográficos.

Portada de la edición en español, para que la ubiquen ;)


martes, 15 de octubre de 2013

Mórbido Mérida 2013



Mórbido, el festival de cine fantástico y de terror, es una de las cosas más geniales que ocurre cada año en nuestra ciudad, para deleite de todos los frikis, macabros y demás gente extraña como su seguro servidor. Con una mezcla de emoción y envidia (porque ya me gustaría haber ideado algo así) he tratado de asistir a los festivales. 

El primero, en 2010, cuando era pequeñito (no yo, el festival) y tenía sede en la Cineteca del entonces Teatro Mérida, hoy Teatro Manzanero, fue toda una novedad, un hecho sin precedentes que nos tenía a muchos contentos. Sólo pude asistir a una función, en la que se presentó la película Coreana Sed de sangre (2009, Dir. Chan-woo Park), una variación muy interesante del tema vampírico que es además una retorcida y trágica historia de amor. Desde entonces el festival ha crecido hasta llenar la sala principal de dicho teatro, mientras al mismo tiempo llena otros espacios culturales del Centro Histórico de la ciudad.

En 2011 no pude ir, pero en 2012 no quise perderme la estupenda cinta cubana Juan de los Muertos (2011, Dir. Alejandro Burgués), una comedia de humor negro grandiosa y una de las mejores películas de zombis jamás hechas (mejor que Shawn of the Dead, que a su vez es mucho mejor que Zombieland). El caso es que a pesar de que las probaditas que tuve del festival fueron siempre muy frugales, éste siempre me dejó un buen sabor de boca. Así que cuando me contactaron para cubrirlo como prensa en su edición de 2014, no dudé en aceptar.

Función especial que organizó Mórbido en el Panteón Florido de esta ciudad y a la que por mala suerte no pude ir.


Aprovecho aquí para agradecer a Ale Can, a quien tuve el placer de conocer en las asambleas del #YoSoy132, y que colaboró como contacto de comunicaciones del festival. Fue ella quien me consiguió pase de prensa, para poder asistir todas las funciones que el tiempo me permitiera (y decían que el movimiento no nos iba servir de nada, ¡ja, ja, ja! .... Chale :-/ ). Claro que siendo padre, esposo y profesor, tiempo no es lo que me sobra, pero traté de ir a por lo menos una función diaria. Ahora cumplo mi parte del trato con una reseña de este magnífico evento.

Cuando los organizadores de Mórbido se preparaban para realizar su cuarta edición, no se imaginaron que se toparían con un horror más abominable que todas sus pesadillas cinéfilas: la burocracia local. Resulta que los chavos de Mórbido había reservado el Teatro Mérida desde el mes de febrero, pero se tuvieron que enfrentar con la politiquería local, la cual de cultura no sabe / no le importa, y eso les dio muchos problemas. 

Por ejemplo, resulta que la noche de inauguración no había proyector en el Teatro. Los organizadores de Mórbido tuvieron que alquilar su propio cañón de último momento, lo que resultó en que la película se veía muy oscura y ligeramente fuera de foco. Otra pequeña desgracia fue que cierto día, los administradores del teatro decidieron por sus huevos que simplemente no respetarían la reservación que había hecho Mórbido y los sacaron de la sala principal para poner un ballet. Es loable que se ponga ballet en la ciudad, desde luego, pero debieron organizarse bien y no portarse con tanta falta de profesionalismo y cortesía. Es inaudito y habla de falta de seriedad que todavía afecta a las instituciones culturales del estado.

Otra cosa: en oposición a como debería ser, las salas se abrían a la hora que marcaba el inicio de la película, no antes. Es decir, que si los programas decían que la peli era a las 8:00, la sala se abría a esa hora, y el público, numerosísimo, que venía haciendo de esas filas que literalmente le dan la vuelta a la esquina, aparte de tener que esperar de pie, luego tardaba en acomodarse en las muchas butacas, de modo que las funciones siempre empezaron media hora o cuarenta minutos tarde. Y es que a pesar de que los funcionarios locales no se den cuenta o no se quieran dar cuenta, Mórbido es un evento ya muy importante que reúne a mucha gente. No puede seguir ningunéandolo.

Fila para entrar a una función de Mórbido.


Pero con todo, el festival salió muy bien. Eventos muy interesantes tuvieron lugar, como conferencias sobre historia del cine, presentaciones de libros, un taller de maquillaje, un concurso de cortometrajes y, quizá lo más importante, la presentación de una antología de cineminutos hechos por videastas locales, demostrando que en Mérida sí se hace cine, y que puede ser de muy buena calidad. Y hablando de cine, es momento de pasar con las reseñas.

El festival abrió el jueves por la noche, y de forma muy atinada, con la ya clásica cinta Cronos, la ópera prima del gran Guillermo del Toro, uno de mis directores favoritos y una inspiración para todos los nerds mexicanos. Cronos demuestra a la perfección la capacidad de Del Toro para concebir y realizar hermosas pesadillas. En esta cinta, el director tapatío retoma el viejo mito vampírico y le da un giro original y novedoso. Aunque tiene momentos que horrorizan, más que una película de terror es la tragedia de un hombre normal y bondadoso que se convierte lentamente en un monstruo. De producción impecable y actuaciones extraordinarias. Una verdadera obra maestra.


CRONOS
(México, 1993)
Dir: Guillermo del Toro
Con: Federico Luppi y Ron Perlman


El viernes en la noche había dos funciones paralelas: VHS en el Teatro Mérida, y una doble presentación de mediometrajes franceses en La 68, el centro cultural de Elena Poniatowska en esta ciudad. Escogí la segunda opción. El lugar estaba, como de costumbre, lleno de hípsters. No es broma, delante de mí había dos chicas discutiendo quién era más vegana orgánica y en la oscuridad de la sala la luz de la pantalla se reflejaba en multitudes de gafas de pasta. Lo señalo como curiosidad porque la demografía del festival en general era más de frikis de hípsters, pero volvamos al punto. Lo importante es que la sala estaba llena; no, repleta: hubo que traer sillas extras para los que se habían quedado a pie. Ésa es buena señal de la vitalidad de Mórbido.

Ambos mediometrajes fueron de animación y el primero fue El asesino de Montmarte, una obra de surrealismo y humor negro simpática, curiosa, divertida y muy interesante. Su imaginería y subtramas surrealistas eran un deleite total. La animación es un poco tiesa y eso es molesto al principio, pero luego un se acostumbra. [No les pongo su enlace a IMDB porque no tiene; así undergorund es.]

LE TUEUR DE MONTMARTRE
(Francia, 2007)
Dir: Borislav Sajtinac


El segundo mediometraje fue Chronopolis, una obra maestra casi desconocida de animación cuadro por cuadro. El adjetivo que mejor describe esta película es ALUCINANTE. La imaginería es tan hermosamente surreal y onírica que uno se siente transportado a un sueño enteógeno. Aunque quizá la duración de la cinta resultaba un poco cansada al final: una hora de puras imágenes que estimulan la imaginación y los sentidos, pero sin una trama verdadera a la cual seguir, pueden terminar por adormecer a cualquiera que no se haya comido un ácido. Pero me dio mucho gusto que Mórbido explore obras de orígenes y estilos diversos.

CHRONOPOLIS
(Francia, 1983)
Dir: Piotr Kamler

Esa misma noche, a las 12:00, tendría lugar una función sorpresa. Ni el título de la película ni los nombres de sus creadores fueron dados a conocer. Sólo se sabía que era japonesa. Me encantó el concepto, de modo que me lancé de nuevo para el Teatro Mérida cuando acabó la función en La 68. Había mucho tráfico en las inmediaciones porque mucha gente había ido al espectáculo de ballet por el cual sacaron a Mórbido de la sala principal. La entrada al estacionamiento Colonial era un caos, y lamenté como nunca que mi bicicleta estuviera estropeada. Lo iba a lamentar más cuando me di cuenta de que los 40 pesos que acabé pagando de estacionamiento habían sido un desperdicio.

Resultó que la película era Dead Sushi, una ridícula farsa de horror. Admito que tiene el encanto de las películas malas que son malas a posta y que me reí mucho la primera media hora. Después de todo esta peli tiene mucho gore, humur negro, artes marciales, chicas bonitas y sushi zombi mutante volador que come gente. Pero ese sentido del humor definitivamente no es lo mío y es que lo estúpido y mamón deja de ser divertido después de un rato para volverse simplemente estúpido y mamón. Además, supongo que la idea de función sorpresa de media noche y el hecho de que pidieran credenciales de elector a la entrada me habían inducido a esperar una película de terror que de verdad resultara aterradora, no una babosada con chistes como los de las imitaciones de Scary Movie.

MIERDA
(Mierda, mierda)
Mierda: mierda
Mierda: mierda y mierda


La función del sábado fue la que más disfruté. De nuevo en la sala principal del Teatro Mérida se proyectó la antología de cineminutos Sajkil (sin relación con aquel cuento que escribí). De los quince cineminutos, el mejor en mi opinión, y creo que el público compartió conmigo el juicio, fue el de Miguel Ventura titulado Obsessio. Hermoso y macabro a la vez en sus imágenes, está perfectamente narrado con un sentido preciso del ritmo desde el principio hasta el final. Mis felicitaciones reiteradas a este talentoso cineasta yucateco. 

Otro de los cortos que me llamaron la atención fue el primero, Afelio, del director Daniel Peraza, y que cuenta con la participación magistralmente perturbadora del maestro Paco Marín, director y actor de teatro. También me pareció sobresaliente por lo visual el corto titulado Vampiros: La última frontera, de Gerardo García, un homenaje a aquellas películas que mezclaban ciencia ficción con horror y de las que ya no hay ejemplos buenos. Las secuencias en el espacio son todo un logro. Y no puedo dejar de mencionar el corto animado del ilustrador y animador Juan Fleites B, que fue divertidísimo y cachondo. Del resto, los hubo buenos y regulares, pero la verdad es que la mayoría sólo me causó una reacción de "¿Huh?".

Luego inició la función principal, Ahí va el diablo, una película realizada en México por el argentino Adrián García Bongliano. Aparte de la frescura de ver una peli mexicana que no sucede en el DF, y que transcurre en el norte del país pero no trata de narcos, ésta me pareció una cinta bastante buena y notable. Es de esas cintas de horror que sabe mezclar con equilibrio la creación de una atmósfera opresiva con una poderosa imaginería de horror, violencia y satanismo. Las actuaciones son estupendas, y la trama se desarrolla con el ritmo adecuado. Quizá de forma paradójica, me parece que los mejores momentos de la cinta son los eróticos. Indignante que haya ganado premios en diversos festivales y esté lista para estrenarse en Estados Unidos, mientras que en México no tenga distribución.


AHI VA EL DIABLO
(2012, México / EUA)
Dir: Adrián García Bogliano
Con: Laura Caro y Francisco Barreiro

Su único pecado es que cae en dos de los clichés que más me irritan en el cine de terror contemporáneo. Uno, que esa dinámica de la mujer que vive y sufre realmente la historia de horror, mientras el hombre es un idiota incrédulo que no se da cuenta de nada hasta que es demasiado tarde, ya está muy choteada. Segundo, que muchas veces los personajes no actúan como personas reales sino como, valga la rebuznancia, personajes de película de terror, tomando las decisiones más ilógicas según conviene a la trama y no como una persona real reaccionaría en tal situación.

Ya el domingo no tuve oportunidad de ir a las funciones. De hecho hubo varias películas que se veían muy interesantes y las que no pude asistir, además de los otros eventos como los que ya mencioné arriba. En conclusión el festival de Mórbido vive y seguirá creciendo, quizá no todo lo que proyecta sea del gusto de todos y habrá cosas de calidad variable, pero sin dudarlo es un evento único e ideal para todos los que gustamos de sentir un buen susto. Saludos y felices fiestas de Muertos.

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