viernes, 21 de marzo de 2014

Falacias, Parte I: Formalmente estúpido

Bien, ya tuvimos nuestra introducción. Ah, ¿no la han leído? Pues regrésense y háganlo.

Ahora sí, vámonos directo con las falacias que debemos conocer, para que no nos vean la cara de bobos, ni nos engañemos a nosotros mismos. Muchas de ellas tienen nombres en latín, lo cual es muy útil a la hora de apantallar a los incautos, pero recuerden que lo importante es aprender a identificarlas y a evitarlas. Empezaremos por las falacias formales, aquéllas cuyo fallo está en las estructuras de pensamiento como las estudia la lógica formal. Una falacia formal es una estructura que siempre está equivocada.  Debemos comenzar por la madre de todas las falacias:

NON SEQUITUR





Es una locución latina que significa literalmente "no se sigue de", para indicar que una conclusión no sigue lógicamente las premisas que la sostienen. 

Recuerden su Rápido curso de lógica práctica (no se lo brincaron, ¿verdad?). Tengan en cuenta que 2 + 2 = 4, sin importar que estemos sumando peras o manzanas o kilos de mota. O que bh/2 nos sirve para obtener el área de un triángulo de cualquier medida, incluso si el triángulo nada más nos lo estamos imaginando; sin importar que de hecho exista el hipotético triángulo, la fórmula es correcta. Pero además, si tenemos los datos correctos de la altura y la base, el resultado que obtengamos no sólo será correcto, sino verdadero.

Bueno, pues la lógica trata de dar con esas "fórmulas" que nos permitirán siempre obtener un resultado correcto, y desechar esas otras que nos inducen al error. Veamos un ejemplo clásico de un silogismo válido:

Todos los hombres son mortales.
Sócrates es un hombre.
Por lo tanto, Sócrates es mortal.

Cuya fórmula es:

Todo S es P
A es S
Por lo tanto, A es P


Un diagrama de Venn, para que quede más claro



Hasta aquí todo va bien, pues si las premisas dicen la verdad, que todos los hombres son mortales y que Sócrates es un hombre, la conclusión debe ser verdadera también: que Sócrates es mortal. Con este esquema, si las premisas son verdaderas, la conclusión también debe serlo. Vean:

Todo cánido es mamífero.
El lobo es un cánido.
Por lo tanto, el lobo es un mamífero.

¿Pero qué hay con ésta?

Todos los hombres son mortales.
Sócrates es mortal.
Por lo tanto, Sócrates es un hombre.


Nuestra conclusión está equivocada, porque aunque se dice que todos los hombres son mortales, eso no implica que todos los seres mortales sean hombres. Sabemos que Sócrates es un mortal, pero podría ser un perro, por ejemplo. Y es que, cuando analizamos estos razonamientos, sólo debemos tomar en consideración la información que nos brindan las premisas, sin asumir nada más. Eso que acabamos de ver, niños y niñas, fue un non sequitur.






Otro razonamiento erróneo es el siguiente:

Algunos hombres son franceses.
Sócrates es un hombre.
Por lo tanto, Sócrates es francés.


El error es bastante evidente: sólo sabemos que algunos hombres son franceses, de ninguna manera que todos lo sean, y no hay forma de saber si ese tal Sócrates cae dentro de los que son franceses o dentro de los que no, de modo que concluir cualquier cosa al respecto sería falaz, y aparte precipitado e imprudente.




Uy, uy, pero acuérdense que es posible que uno le atine a la respuesta correcta con un razonamiento equivocado:

Algunos hombres son griegos.
Sócrates es un hombre.
Por lo tanto, Sócrates es griego.

Aunque sea verdadero que Sócrates es griego, el razonamiento sigue siendo inválido, sigue siendo una falacia, un non sequitur, porque sus conclusiones no se siguen lógicamente de las premisas. Como el acierto no depende aquí del razonamiento, sino de la casualidad, debemos descartar estas formas como falaces. Es por eso que las falacias son tan peligrosas: dan la apariencia de ser válidas y en ocasiones hasta pueden atinarle.

También podemos concluir algunas otras cosas, por ejemplo:

Todos los félidos son mamíferos.
Los cocodrilos no son mamíferos.
Luego, los cocodrilos no son félidos.

He ahí un razonamiento válido. Pero el siguiente razonamiento no lo es:

Todos los félidos son mamíferos.
El lobo no es un félido.
Luego, el lobo no es un mamífero.

Veamos estos diagramas de Venn para que nos quede más claro:



No podríamos dejar de mencionar formas de non sequitur aún más obviamente disparatadas. Como ésta, que trata de sacar una conclusión general de dos premisas particulares:

Algunos mamíferos son cánidos.
Algunos mamíferos son félidos.
Luego, algunos cánidos son félidos.

O de plano alguna tontería como:

Algunos hombres son mortales.
Sócrates es griego.
Por lo tanto, Sócrates es gay.


Aquí está Abraham Lincoln peleando con un T-Rex.
Tu argumento es inválido.



En realidad, todas las falacias formales son tipos de non sequitur, y dos de las más comunes son:


AFIRMACIÓN DEL CONSECUENTE Y NEGACIÓN DEL ANTECEDENTE


Para saber cómo funciona un silogismo con condicionales, o modus ponendo ponens (más latín para impresionar a los incautos), veamos el siguiente ejemplo de un razonamiento válido:

Si X, entonces Y
X
Por lo tanto, Y.

Entendiendo que Y es una consecuencia necesaria de X, y entonces siempre que se presente X (antecedente) se presentará Y (consecuente). Si nos encontramos con que se da el caso de X, podemos concluir sin lugar a dudas que Y también se dará. Aterricémoslo:

Si llueve, la calle se moja.
Llueve.
Por lo tanto, la calle se moja.





"¡Un momento, Ego! Pero no necesariamente la calle se moja si llueve, podría tener un toldo, o algo así, ¿no?" De acuerdo, eso puede ser, pero si ése es el caso, entonces el problema es que la primera premisa sería falsa: no necesariamente si llueve la calle se moja. Pero aquí estamos partiendo del supuesto de que ya podemos dar por ciertas las dos premisas, y tratando de hallar una forma de obtener una conclusión válida a partir de ellas. En este caso, si aceptamos las dos premisas como verdad, es decir, si en verdad el que la calle se moje es una consecuencia ineludible de la lluvia, y en verdad está lloviendo, entonces nuestra conclusión es verdadera: la calle se moja.

Veamos otro ejemplo:

Si estoy en París, estoy en Francia.
Estoy en París.
Por lo tanto, estoy en Francia.

Sí, ya sé que podría estar el París, Texas, pero para propósitos de este razonamiento, tomemos las premisas como verdaderas, y aceptemos como verdad que si un individuo se encuentra en París, invariablemente también se encuentra en Francia.





¿Cuándo se vuelve una falacia? Cuando hacemos una afirmación del consecuente, es decir, tomamos el consecuente como una prueba de que ocurrió el antecedente. Miren:

Si llueve, la calle se moja.
La calle se moja.
Por lo tanto, llueve.


¿Por qué esto está mal? Porque del hecho que la calle esté mojada no podemos concluir que llovió. Sabemos que si llueve la calle inevitablemente se mojará, pero en ningún lado dice que la lluvia es la única forma por la que una calle puede mojarse (si lo dijera, ya sería otro cantar). Pudo haber pasado el camión que riega los camellones y mojar la calle, o pudo romperse una tubería. ¡No lo sabemos! Sólo podemos tomar en consideración los datos que nos ofrecen las premisas, y no tenemos la suficiente información como llegar a conclusión alguna, así que lo mejor es no concluir nada hasta que la tengamos.

Otro ejemplo:

Si estoy en París, estoy en Francia.
Estoy en Francia.
Por lo tanto, estoy en París.

El error es obvio, porque podría estar en otro lugar de Francia que no fuera París.




Una forma correcta para obtener conclusiones sería el honorable modus tollendo tollens, o sea:

Si X, entonces Y
No Y
Por lo tanto, no X

Si Y es una consecuencia necesaria de X, de presentarse X, siempre se presentaría Y. Al no presentarse Y, podemos concluir que no se dio el caso de X. O sea...

Si llueve, la calle se moja.
La calle no se moja.
Por lo tanto, no llueve.


Si aceptamos la realidad de la primera premisa, es decir, que el que la calle se moje es una consecuencia inevitable de que llueva, entonces una calle que no se moja es señal de que no hay lluvia. Sí, ya sé que en la realidad, podría ser algo hubiera impedido que se mojara la calle aunque lloviese. Pero eso significaría que la primera premisa es falsa, y recuerden que aquí estamos asumiendo que las dos premisas son verdaderas para ilustrar cómo funciona este razonamiento. Quizá quede más claro con este ejemplo:

Si estoy en París, estoy en Francia.
No estoy en Francia.
Por lo tanto, no estoy en París.

Eso es bastante evidente. Como estar en París implica forzozamente estar en Francia (si damos por verdadera la primera premisa), es imposible estar en París sin estar en Francia o dicho de otra forma, no es posible no estar en Francia, pero sí estar en París.




Una falacia  sería la negación del antecedente, en la que se cree erróneamente que por negar el antecedente se puede llegar a una conclusión.

Si llueve, la calle se moja.
No llueve.
Luego, la calle no se moja.


Repitiendo lo que decía más arriba, sólo sabemos que la calle se mojará si llueve, pero en ningún lado dice que la lluvia sea la única forma por la que una calle puede mojarse, y para propósitos de un razonamiento sólo podemos tomar la información que nos brindan las premisas. Si nuestra primera premisa reazara "La lluvia es la única forma posible en que la calle puede mojarse", otro gallo cantaría. Bien puede ser que no llueva, pero se moje la calle por alguna otra razón. En fin, no tenemos suficientes datos y no podemos concluir al respecto.

Siguiendo el ejemplo ya visto:

Si estoy en París, estoy en Francia.
No estoy en París.
Por lo tanto, estoy en Francia.

Por lo mismo, sabemos que estar en París implica necesariamente estar en Francia, pero en ningún momento se afirma que estar en París sea la única opción para estar en Francia. Concluir que no estamos en Francia porque no estamos en París, es una falacia.




"Oye, Ego, pero esto es para niños chiquitos. Nadie va a hablar de esta manera en el mundo real". Es cierto, mes amis. En la vida real nos encontramos con declaraciones como ésta:

Todos los observadores imparciales y los teóricos creíbles coinciden en que cuando las estructuras básicas de una sociedad son justas, los ciudadanos se conforman a ellas por su propia voluntad. El hecho de que los ciudadanos en nuestras sociedades no se rebelan constituye una prueba poderosa y convicente de la justicia de nuestras instituciones, y todos esos supuestos revolucionarios deberían pensar en ello.

Les doy un minuto para encontrar el error ahí.

¿Ya?

¿No? Bueno, de seguro organizar este pensamiento en una estructura de silogismo será de ayuda:

Si las estructuras sociales son justas, la gente se conforma.
La gente se conforma.
Por lo tanto, las estructuras sociales son justas.

Como pueden comprobarlo, al compararlo con nuestros ejemplos anteriores, éste es un caso de afirmación del consecuente. En efecto, podría ser que los ciudadanos no se rebelen porque el sistema es justo, pero también podría ser que estén atemorizados o simplemente no se les ocurra rebelarse. Como sea, la conclusión no se sigue de los argumentos. 


"Desde aquí mis súbditos se ven muy contentos"


Veamos otro caso similar, más obvio quizá:

El psíquico me aseguró que un cambio importante se daría en mi vida. A la semana siguiente, me ofrecieron un ascenso en la oficina. ¡Este psíquico es realmente bueno!

Si el psíquico tiene poderes, se cumple lo que predice.
Se cumplió la predicción.
Por lo tanto, el psíquico tiene poderes.

Esta persona no está teniendo en cuenta que "un cambio importante" es muy ambiguo, y que un pronóstico así tiene muchas oportunidades de atinar sin necesidad de que el supuesto psíquico pueda ver el futuro.

Un ejemplo más:

Arrestar a quien delinque es precisamente el trabajo de la policía. Cuando vemos a las fuerzas del orden llevándose a esos jóvenes, podemos estar seguros de que algún delito estaban cometiendo, por lo que hablar de "abuso de la fuerza" es una tontería.

Si uno comete delitos, es arrestado por la policía.
Esos jóvenes fueron arrestados por la policía.
Por lo tanto, esos jóvenes son delincuentes.

¿Quieren algún ejemplo de negación del antecedente? Cómo no:

Conviene evitar los pensamientos negativos, porque tienen la capacidad de incidir en el mundo real. Si expulsas a los pensamientos negativos de tu vida, ya nunca te sucederán cosas malas.

Si pienso cosas negativas, pasan cosas malas.
No pienso cosas negativas.
Por lo tanto no me pasarán cosas malas.

Una falacia de cabo a rabo, y sin contar que la primera premisa es una reverenda estupidez.


Aquí está Abraham Lincoln cabalgando un oso.
Tu argumento es inválido.

Bueno, hasta aquí hemos tenido con las falacias formales. A mi gusto las falacias informales son las más divertidas, y me parece que también las más comunes. No se pierdan nuestra próxima entrega:

5 comentarios:

Alexander Strauffon dijo...

Me sentí de vuelta en clase de Fundamentos del Razonamiento. A veces tenia que explicarle yo al profe. :P

fre CC dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
fre CC dijo...

Buenos ejemplos.
Lo terrible en nuestra sociedad, es que muchos se sienten unas eminencias, se mantienen engañados y repartiendo la ignorancia.

Pablo Cabañas dijo...

Este tipo de lecturas realmente me sirven para evitar caer en falacias (que de todas formas, siento que caigo en ellas sin querer u.u).

Saludos.

Martín Alejandro dijo...

Sólo una cosa, los diagramas expuestos no son de Venn sino más bien de Euler.

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