viernes, 2 de mayo de 2014

Falacias, Parte V: Simplemente hacer trampa

Introducción
Parte I: Formalmente estúpido
Parte II: Eso no tiene sentido
Parte III: ¿Ah, sí? ¿Quién dice?
Parte IV: Confundir la gimnasia con la magnesia





Hemos llegado al capítulo final de nuestra maxisaga sobre las falacias, cuyos adalides y avatares hemos estado recorriendo con el objetivo de comprobar si nuestra sociedad se puede volver un poco menos pendeja, pues comprender en qué consisten las falacias y saber identificarlas no sólo nos prepara mejor contra los engaños y la manipulación, sino que eliminándolas de nuestros pensamientos y nuestros discursos podremos entendernos mejor, construir diálogos más efectivos y ser mejores personas. Caray, por lo menos eso espero.

Para esta última sección he dejado algunas de las falacias más comunes, más mañosas y más tramposas de las que se suelen utilizar en discusiones. Aunque se cruzan de distintas maneras con las anteriores, las he clasificado como lo que son: simplemente hacer trampa.

RED HERRING


Cuenta la leyenda que cuando los reos sureños escapaban de prisión, por allá en el siglo XIX, y los policías salían en su búsqueda acompañados de sus sabuesos, aquellos que querían evadir la justicia recurrían a un método para confundir a los canes: dejar un arenque rojo ahumado (red herring) cuyo olor captaba la atención de los perros y los guiaba por un camino erróneo mientras el prófugo escapaba por otro lado.



Probablemente la historia de la expresión es sólo folclor, pero nos ilustra en qué esta falacia o maña argumental: se trata de desviar la atención del contrario, de mover la discusión hacia otro asunto, que bien puede ser verdad pero es completamente irrelevante para la cuestión y no contribuye en nada. Si quien usa el red herring, o como a mí me gusta llamarle, "el señuelo", logra su cometido, la discusión se habrá desviado hacia otros cauces que no tienen nada que ver y al final habrá impedido que se llegara a cualquier conclusión útil.

Ésa es una maña muy amplia, y los ejemplos son muchísimos y muy variados, por lo que sería imposible agotarlos, o siquiera ofrecer una muestra representativa. Pero por algún lado hay que empezar.

Una situación común en los Internetz es que cuando dos personas discuten, una le dice a la otra algo tipo "jajajaja, ni siquiera sabes cómo escribir lo que quieres decir", lo cual puede ser cierto pero no viene al caso, y deriva en que los dos se pongan a discutir sobre si escribieron las cosas como se debe o no, y el punto original del debate se pierde en el limbo.

Recientemente una amiga me ilustró sobre el "not all men...", o sea el "no todos los hombres...", que es una respuesta fácil a cuando alguien critica el sexismo inherente de nuestra sociedad "pues no todos los hombres son golpeadores". Bueno, ¡duh!, eso es cierto, y es obvio, y seguramente la persona que se quejaba sobre el patriarcado estaba consciente de ello. Pero eso no quita que las críticas que se hagan a una sociedad predominante machista sean menos reales, y sólo lleva la discusión hacia otros rumbos que no eran por donde se debía transitar.

Una forma en la que esta falacia se presenta es la que a mí me gusta llamar "pero los niños de África que mueren de hambre...". Consiste en criticar a las personas comprometidas con alguna causa o que señalan alguna injusticia, recordándoles que hay cosas que son más graves o urgentes. ¿Te quejas de que la publicidad objetifica a las mujeres? ¡Pero si en Medio Oriente hay niñas a las que le mutilan los genitales! ¿Tienes un grupo que se dedica a luchar contra el maltrato hacia los animales? ¡Piensa en las fábricas de esclavos en Indochina! ¿Vas a a las escuelas para dar pláticas que promuevan el interés en la ciencia? ¡Pudiendo dedicar ese esfuerzo para llevar comida a los pobres! ¿Protestas porque Peña Nieto quiere controlar Internet? ¡¿Y por qué no protestaste cuando privatizó el petróleo?! ¿Crees que Peña Nieto es represor? ¡Represión la de Putin! ¿Crees que la CNTE es violenta? ¡Violencia hay en Siria, goey! Y así, y así.




El caso es que tratándose de causas y compromisos, uno siempre puede encontrar otras causas más nobles, u otras injusticias más terribles u otras situaciones más graves. ¿Y? Eso no implica que lo que se está haciendo con el objetivo de mejorar la vida de las personas de alguna manera sea automáticamente inútil o fatuo. Ojo: no digo que no pueda haber muy buenos argumentos contra tales o cuales causas a las que se adhiere la gente. Digo que denostarlas porque "están peor los niños que mueren de hambre en África" es una falacia del señuelo.

¿Quieren más ejemplos? Observen esta conversación.

-"¡Goey, es horrible que los gringos hayan usado armas químicas como el napalm en Vietnam!"
-"Jajaja, chairo pendejo. El napalm no clasifica como arma química, tonto. Aprende la clasificación de las armas."

El segundo estaba recurriendo a un señuelo para desviar el punto importante (que el uso de napalm fue una barbaridad) hacia uno que no viene al caso (la clasificación del napalm como arma).

Los políticos son especialistas en tirar señuelos, cuando se les hace una pregunta y cambian el tema respondiendo otra cosa que no viene al caso. Vea o lea usted cualquier entrevista que le hagan a un político y notarán su habilidad para eludir lo que se le pregunta y llevar la conversación a donde quiere.

En una ocasión tuve la desafortunada oportunidad de presenciar un "debate" creacionismo vs evolución con John Pendleton. Alguien del público le preguntó cómo se explicaba desde el punto de vista del creacionismo que los chimpancés tuvieran el 96% de su ADN igual al nuestro. Pendleton respondió "¿Saben lo que le pasa a un chimpancé si cambias ese 4% de su ADN? ¡Se muere!" La poca gente pensante que estaba ahí se quedó con cara de ¿Y?, pero los creyentes aplaudieron este enorme arenque rojo como si fuera un argumento demoledor.

TU QUOQUE


Otro ardid del tipo "mira para allá" que lleva a discutir otra cosa y no la que se debía discutir, es el favorito de las multitudes: Tu quoque, que significa "tú también", como en el famoso Tu quoque fili?, "¿Tu también, hijo mío?", que le dirigió Julio César herido de muerte a su hijo adoptivo Bruto, quien había guiado el puñal hacia el corazón del dictador.



Como falacia argumental consiste en acusar a una persona de lo mismo que esa persona acusa, apelando a la vergüenza para acallar los argumentos del otro. Por ejemplo, quejarse de la corrupción de un político y obtener como respuesta "ay sí, como si tú nunca hubieras dado una mordida". Denunciar a una empresa contmainante y que te respondan "ay sí, como si tú no hicieras basura". La intención es negar la autoridad moral a la persona que se quejó primero, e incluso hacerla callar por pudor, terminando así la discusión. Pero con esta falacia se pierde de vista el punto importante: que independientemente de que quien se queje ha dado mordidas o haga mucha basura, la corrupción del político susodicho o la irresponsabilidad de la empresa en cuestión no son menos reales ni menos condenables.

Si una persona denuncia a otra por robo, el acusado no podrá defenderse diciendo "tú también robaste", ni el juez suspenderá el juicio porque la parte acusadora ha cometido los mismos delitos de la parte acusada: "Dado que la parte acusadora no tiene autoridad moral para hacer la denuncia, se cancela el juicio; todos vuelvan a sus casas como si nada". Más bien, habría que revisar cada caso por separado para decidir dónde hay culpa, y si ambos son realmente culpables, que se les castigue como corresponde, independientemente de quién hizo la acusación.

Cruzándose con el red herring, el ataque falaz no tiene que ser un "tú también", sino "los tuyos también", o "ese güey de allá también". Se usa sobre todo en discusiones acerca de política, especialmente cuando tenemos gente muy comprometida con un bando berreando contra gente muy comprometida con el otro bando.

Junten, por ejemplo, a los clásicos izquierdoso y derechoso. Veremos que caerán pronto en red herrings y tu quoques (y hombres de paja, pero de eso hablaremos en seguida). Si el derechoso empieza señalando que la dictadura de Castro reprime la libertad de expresión y no da lugar a la disidencia política, el izquierdoso responderá que los Estados Unidos también hacen ese tipo de cosas. O si el izquierdoso señala que históricamente la desregularización extrema de la economía ha llevado a crisis económicas, el derechoso señalará que las economías socialistas también han tenido crisis económicas desastrosas.



Imagino que ellos creen que esos "argumentos" y "contraargumentos" funcionan como cuando la materia y la antimateria chocan y se aniquilan mutuamente. Y a veces, uno de ellos cae en la trampa, y en vez de dar la respuesta correcta ("eso es cierto, pero no hace que lo que dije primero sea menos válido") se vaya a discutir por las ramas ("ah, pero es que...").

Tanto tu quoque como el señuelo se dan no solamente en debates de política, religión u otros temas trascendentes. De hecho son bastante recurrentes en las discusiones cotidianas que uno puede tener con sus cónyuges, familiares o vecinos. Piensen ustedes en la última discusión fuerte que tuvieron y recuerden si no les salieron con alguna de ellas, ustedes mismos no las usaron para su beneficio.

EL HOMBRE DE PAJA

El nombre de esta falacia deriva de los monigotes que los soldados usaban para entrenarse en combate, sin necesidad de correr riesgo alguno. Es una de las formas más facilotas de hacer trampa en un debate es  tomar los argumentos del oponente, reducirlos a una absurda caricatura de sí mismos de tal forma que nadie sensato los quiera admitir. 

Es el quivalente a usar "substituto" en Pokémon


Si el oponente trata de explicar que no había sido eso lo que quería decir, la reacción más común del otro será negarle esa oportunidad, ignorar cualquier intento de aclaración e insistir una y otra vez en el mismo punto.

Por ejemplo, los creacionistas por lo general atacan no a la evolución biológica como la entiende la gente educada, sino una versión puñetera estilo Pokèmon (ver imagen de arriba), como si los evolucionistas creyéramos que un animal de repente "evolucionó" como evoluciona un Pikachu en un Raichu. Y entonces dicen cosas como "pues nunca se ha visto a una especie transformarse en otra", cuando desde luego que no es así como funciona la evolución.

Pero este tipo de actitudes no son exclusivas de fundamentalistas religiosos. Veamos el siguiente ejemplo:

-El sistema socioeconómico imperante es injusto.
-¡Ah! ¿Entonces quieres que vivamos como en Cuba?
-No, yo no dije eso...
-¿Oyeron? ¡Quiere que vivamos jodidos como en Cuba!
-Si me permites explicar...
-¡CUUUUUUUBAAAAAA!

¡Cuba Cuba Cuba Cuba Cuba Cuba Cuba Cuba Cuba!


En aquella memorable discusión sobre el Infierno, mi ex jefe religioso loco me preguntó si yo creía en el diablo, a lo que dije que no. Él me planteó "¡Ah! ¿Entonces no existen el bien y el mal?". Yo no había dicho eso, pero es una postura fácil de atacar porque pocas personas excepto budistas y relativistas radicales dirían que no existen actos buenos y actos malvados y personas que los cometen.

Otras formas populares de hombre de paja incluyen atacar al feminismo creyendo o haciendo creer que su objetivo es sojuzgar a los hombres, o criticar las ideas de izquierda creyendo o haciendo creer que de lo que se trata es de tomar las posesiones de todos y repartirlas por igual.


EL FALSO DILEMA

Una vez que te pusiste a atacar a un hombre de paja, que es una opción abominable y ridícula, puedes además proponer tu propia postura como si fuera la única opción posible, y ya que suena muy sensata comparada con al hombre de paja que construiste para demeritar a tu rival, saldrás muy bien de ese debate, sobre todo si tu audiencia está muy despistada.



Eso es llevar a las personas hacia un falso dilema, una falacia de la que he tratado ampliamente. Consiste en creer o hacer creer que sólo existen dos opciones mutuamente excluyentes sobre un asunto, y que una de ellas es tan repugnante o absurda que ninguna persona sensata o decente aceptaría tomarla. Parte de una forma de pensar binaria del "todo o nada" que no admite terceras, cuartas o múltiples opciones.

"Ama a tu país o déjalo", que le gritaban los gringos conservadores a los hippies y activistas que protestaban contra la guerra de Vietnam. Es un ejemplo clásico de falso dilema, pues da dos opciones:

A) O amas a tu país, y amar a tu país incluye considerar como bueno todo lo que hace el gobierno, así sea matar niños vietnamitas con napalm,
B) O no amas a tu país, y entonces mejor te largas, maldito comunista de mierda.

Recuerden el ejemplo de hombre de paja de más arriba, el del que implica que la única otra opción al sistema socioeconómico imperante es el socialismo estilo Cuba. Como si no pudieran existir otras opciones. Pero a menudo los izquierdistas son iguales: como el capitalismo no es óptimo, hay que alinearnos con el comunismo estilo Guerra Fría, porque no hay otra opción.

Las frases "si no eres parte de la solución eres parte del problema" o "si no estás conmigo estás contra mí" son ejemplos de falso dilema y de una noción binaria y maniquea de la realidad, que ni siquiera piensa en otras opciones. El considerar que "el enemigo de mi enemigo es mi amigo" parte de esta noción equivocada en la que sólo pueden existir dos bandos, y eso es lo que lleva a muchos izquierdistas despistados a elogiar a algunos gobiernos sólo porque son enemigos de Estados Unidos (como Irán o Corea del Norte).



Una variante del falso dilema es la falsa oposición, que plantea dos opciones como mutuamente excluyentes cuando no necesariamente lo son. El sofista en cuestión entonces ofrece argumentos que respaldan una de las opciones y, bajo el supuesto aceptado a priori de que no pueden ser verdad al mismo tiempo, cree demostrar que la segunda opción es falsa.

Un ejemplo común es: "No son los movimientos sociales ni las ideologías las que cambian al mundo, sino los hombres con poder, dinero y tecnología. Miren la forma en la que Henry Ford o Bill Gates han impactado en nuestra sociedad."

Una idea similar, y esgrimida por personas similares, es ésta: "No han sido las feministas con sus protestas, panfletos y arte pretencioso las que han logrado una mejor calidad de vida para las mujeres, sino desarrollos tecnológicos como la anticoncepción, que permitió a las féminas tomar control sobre su reproducción."

Nótese el esquema que siguen ambas argumentaciones:
  1. Asume que dos opciones son mutuamente excluyentes, que no pueden ser verdad al mismo tiempo.
  2. Ofrece ejemplos que demuestran que una de las opciones es verdadera.
  3. Asume que como una de las opciones ha sido demostrado como real, la otra queda refutada.
Pero esto no es necesariamente así: las personas que presentan argumentaciones pasan por alto que bien puede ser que tanto los hombres ricos y poderosos, como los movimientos sociales y los desarrollos en las corrientes de pensamiento pueden influir en el cambio social. O que tanto los avances tecnológicos como los esfuerzos de las activistas del feminismo han incidido en una mejoría en la calidad de vida de las mujeres.

¿Ser o no ser? ¡He ahí el dilema!


Claro que pueden existir dilemas verdaderos, situaciones en las que tenemos que elegir entre dos o más opciones mutuamente excluyentes. Recuerden las dos características de las que carecen las falacias: coherencia y relevancia. Si las tienen, entonces no son falacias. Imaginemos este ejemplo:

-¡Doctor, ayúdeme, me hice una cortada en el dedo!
-¡Lo siento, tenemos que atender este hombre que está sufriendo un infarto!
-Ay sí, ay sí: ¡red herring!

-Oficial, detenga a ese hombre, tiró basura en la calle.
-No podemos, estamos persiguiendo a una pandilla que asaltó un banco.
-Ay sí, ay sí: ¡red herring!

-Este gobierno invertirá cinco millones para la construcción de un momento al finado exgobernador.
-¡Oiga, señor alcalde, pero con ese dinero podríamos llevar agua potable a colonias marginales!
-Ay sí, ay sí: ¡red herring!

Si de verdad el médico, el policía o el gobernador podían hacer sólo una cosa a la vez, y de verdad una es obviamente más urgente que la otra, entonces en esos casos no hay falso dilema ni señuelo. Tampoco lo es cuando a huevo tienes que votar por algún candidato (o no votar, claro, ésa es una opción, al igual que anular su voto), si alguien se da una conversación así:

-El candidato Fulano es un egocéntrico sin autocrítica.
-Pues sí, pero el candidato Mengano tiene una historial de corrupción y violaciones a los derechos humanos.
-Ay sí, ay sí: ¡red herring!

Claro que la corrupción y despotismo de Mengano no hacen que el egocentrismo y cerrazón de Fulano sean menos reales y menos condenables, pero cuando de verdad tenemos que elegir entre ellos, estos datos se vuelven relevantes, si no definitorios.

En conclusión siempre conviene preguntarnos si realmente no pueden existir más opciones que las que se nos plantean, o si realmente dos opciones no pueden ser verdaderas a la vez.

CHERRY PICKING



Significa literalmente "recoger cerezas" y es una de las trampas más peligrosas, porque en ella caen a menudo no sólo personas legas como usted y yo, sino que hasta científicos e investigadores la cometen. Se trata de tomar las piezas de información que apoyan o parecen apoyar nuestras posturas e ignorar alegremente los datos que la contradicen. Oh, sí: el sesgo de confirmación es una debilidad mental muy humana y hasta los científicos entrenados son vulnerables a ella cuando en busca de confirmar sus hipótesis maximizan la importancia de los hallazgos que la apoyan y hacen como si las evidencias en contra no existieran.

Un caso famoso muy reciente fue el del científico Gilles-Éric Séralini, quien publicó un controvertido estudio sobre los efectos cancerígenos del maíz transgénico en ratas de laboratorio. En efecto, las ratas desarrollaron horribles tumores después de haber comido el maíz transgénico. Lo que Séralini ignoró y quiso que todos ignoráramos, era que esa variedad de ratas era especialmente proclive a desarrollar tumores, que las ratas que comieron maíz no desarrollaron más tumores que las ratas que no lo comieron, y que las que comieron más no desarrollaron más tumores que las que comieron menos. Es decir, escogió sólo los datos que favorecían su hipótesis y desechó los demás.

Por su parte, los activistas anti-transgénicos se la pasan citando el ya muy devaluado estudio de Séralini como la prueba de que los organismos genéticamente modificados son del diablo, sin tener en cuenta los muchos otros estudios científicos que han demostrado lo contrario. Es decir, también hacen cherry picking.

Los creacionistas suelen presentar cerecitas recogidas para hablar en contra de la ciencia evolutiva. Sus favoritos son casos aislados en los que los métodos de datación fallaron por alguna u otra causa, o los casos de fraudes científicos que presentaron "eslabones perdidos falsos" (como el hombre de Piltdown). La inmensa mayoría de casos en los que los métodos de datación dan resultado, o el hecho de que los fraudes fueron descubiertos por científicos evolutivos y no por himbestigadorez creatas queda fuera de la mesa.


Los religiosos escogen con pincitas las partes de la Biblia que vienen bien con el mundo moderno, como todo eso de amar al prójimo, y que hay que darle al César lo que es del César, y así. Mientras, órdenes divinas como matar a las brujas, esclavizar a los demás o masacrar a todos los varones de una ciudad conquistada, son alegremente ignoradas.

Los fans de políticos suelen ponerse a recoger cerecitas cuando hablan de sus caudillos favoritos, resaltando sus virtudes e ignorando sus defectos, lo cual me es bastante comprensible. Lo que me parece esquizofrénico es cuando derechosos e izquierdosos hardcore se ponen a defender y atacar dictadores con la única base de que "si el dictador es de los míos es bueno, y si es de los otros no". Si el dictador es "de los míos", hablaré de sus logros en materia económica o de cómo puso orden en una situación caótica, y culparé de sus problemas a los enemigos internos y externos que conspiraban para destruir su obra. Si es "de los otros", haré énfasis en su opresión a las libertades de los ciudadanos, en su despiadada persecución de sus rivales políticos, en los asesinatos, las torturas y las prisiones ilegales.

Así tendremos a derechosos defendiendo a Porfirio Díaz, Francisco Franco y Augusto Pinochet, y a izquierdosos defendiendo a Iósiv Stalin, a Muammar Al Gaddafi y a Fidel Castro. Los que no tienen perdón de Marx son los que se dicen izquierdistas y dicen que "Hitler no era tan malo, que lo que pasa es que los gringos y los judíos..." Hágame el puto favor. Es más, no me extrañaría que después de leer esto chairos y derechairos se vayan directo a la sección de comentarios a echar sus cerecitas.



Finalmente, una situación clásica de cherry pickin se da cuando uno está discutiendo con su pareja. "Es que tú siempre..." te dicen o dices para luego acusar a esa persona especial de alguna cosa que "siempre hace", cuando si tuvieran la mente ambos se darían cuenta de que esas cerecitas elegidas no son representativas de la calidad de su relación. Piensen en eso la próxima vez ;)

LA CUESTA RESBALOSA

Esta falacia consiste en hacer creer que si se admite una proposición A, ésta llevará inmediatamente al punto B, que no podrá evitarse caer hasta el punto C, y así hasta el Z. La idea es que el punto Z sea tan abominable o ridículo que sería inimaginable para cualquier persona decente o sensata aceptarlo. Y si no se quiere llegar al punto Z, hay que rechazar el punto A.

Un ejemplo usual de esta falacia va en torno al matrimonio gay. Si se acepta que los homosexuales puedan casarse legalmente, ¿qué vendría después? ¿Legalización de la poligamia? ¿Matrimonio con menores de edad? ¿Matrimonio entre humanos y animales, o entre humanos y objetos? ¡Un desastre de proporciones bíblicas!



El sofista en cuestión nos marea con sus predicciones apocalípticas con el objetivo de hacernos olvidar la cuestión importante: nada indica que el hecho de reconocer la legitimidad de los matrimonios homosexuales llevará a permitir que las personas se casen con sus perros. Simplemente una cosa no se sigue de la otra. Ni siquiera poniendo todos los pasitos y escalafones forzados que se están inventando. Nada impide que nos detengamos en el punto que nosotros elijamos. La cuesta no es resbalosa.

Otro ejemplo divertido: si se legaliza la marihuana, tendremos todas las drogas legalizadas, vendiéndose en las farmacias, en los Oxxos, a los niños, habrá conductores drogados, profesores drogados, médicos drogados y obreros drogados mientras operan maquinaria pesada...

En fin, es una tontería. Contra esta falacia hay que recordar que en realidad podemos detenernos en cualquier punto, nada implica que una cosa llevará a la otra; no es algo que se pueda inferir lógicamente.

INCONSISTENCIA

Una inconsistencia se da cuando un sofista utiliza dos argumentos mutuamente contradictorios para sostener la misma tesis. Es lo que se llama en inglés "eating the cake and having it": querer dos cosas al mismo tiempo que no son compatibles.



Un ejemplo recurrente nos lo proveen los negacionistas del cambio climático. Como suelen ser personas que claman racionalismo y alegan que su escepticismo es científico, aceptan el consenso científico sobre prácticamente todo. Excepto, claro, sobre el cambio climático. Cuando se les menciona, empiezan a decir que el consenso científico no es la gran cosa, filosofan rebuscadamente sobre su validez, advierten que ha estado antes equivocado, que apelar a él es una falacia ad vercundiam y demás. Es decir, quieren comerse el pastel, pero seguirlo teniendo.

Antes de las elecciones de 2012 en los medios de comunicación en México, en particular Televisa, y TV Azteca, aparecieron insistentemente mensajes que invitaban a los ciudadanos a votar, especialmente a los jóvenes, y hablaban del poder del voto para cambiar lo que no nos gusta en el país. Después del movimiento Yo Soy 132 y de las inconformidades manifestadas por la victoria priista, el mensaje cambió radicalmente: la idea ya no era la importancia del voto sino todo lo contrario; ahora se nos decía que no importaba quién había ganado las elecciones, sino que el cambio lo hace uno en la vida privada. Inconsistencia de la más descarada.

O bueno, tenemos el ejemplo de este chavo, un conspiranoico clásico que en 2009, durante la epidemia de influenza porcina estaba seguro de que todo era un teatro del gobierno. Pero como pueden ver si se leen su mamotreto, por momentos sus argumentos van hacia que no existía la enfermedad sino que era una invención de los medios, y por otros hacia que la enfermedad había sido creada y liberada entre los mexicanos por el gobierno. Ambas apuntaban a su objetivo conspiranoico: decir que el gobierno es malo y tiene la culpa de todo, y las decenas de personas que me reenviaron la cadena no repararon en que estaba sosteniendo a la vez dos tesis incompatibles.



En las pseudociencias (astrología, ley de la atracción, pseudomedicinas...) los ejemplos de inconsistencia son el pan de cada día. Pero muchas de ellas tienen en común que quieren hacernos creer que lo ellos practican es ciencia hecha y derecha, acorde a los principios científicos establecidos; pero en caso de que ello no convenza, tienen un as bajo la manga: decir que la ciencia no es la gran cosa, porque es demasiado cerrada y no alcanza a comprender cosas tan extraordinarias o sutiles como aquellas con las que estas "otras formas de conocimiento" trabajan.

O qué tal ésta: No debería haber programas sociales que beneficien a gente pobre, porque les quita el estímulo para trabajar y superarse, y porque una economía de mercado requiere que cada quien vea por sí mismo. Pero, por otro lado, hay que subvencionar a grandes empresas y bancos que se encuentren en apuros, porque sin el apoyo del Estado no sobrevivirían, y su quiebra causaría problemas a la comunidad.

Los chairos son especialistas en inconsistencias, aplicando dobles estándares para juzgarlo todo. Así, en las redes sociales seguro se han topado con que la misma persona publica mensajes a favor causas anarquistas tipo "acabar con las divisas y volver al trueque" o "derribar al Estado y que no haya gobiernos ni fronteras", y luego memes a favor de políticas estatistas de tipo socialista como "más dinero de los impuestos para la educación y la salud" o "más inversión del gobierno en arte y cultura". Tienen en claro que el gobierno es malo, pero no se deciden en si quieren abolir el Estado, o crear un Estado de bienestar o qué o cómo. 



Una forma especialmente neurótica de inconsistencia es la que a mí me gusta llamar "la defensa del taladro". Supongamos que tenemos a Juan y a Pedro. Juan le presta un taladro a Pedro y cuando éste lo devuelve, el aparato está averiado. La defensa de Pedro es presentar alternativamente tres coartadas contradictorias, con la esperanza de ver si alguna pega:

A) Juan nunca me prestó su taladro.
B) Pero además, el taladro ya estaba roto cuando Juan me lo prestó.
C) Y para finalizar, cuando yo le devolví el taladro, estaba en perfectas condiciones.

Si les parece que esto es demasiado bobo para engañar a alguien, es porque en la vida real la argumentación no se presentará de esta manera. Cada una de estas alegaciones se hará por separado, con suficiente espacio entre cada una para que no sea fácil notar la inconsistencia. La clave consiste en extraer los argumentos por separado y colocarlos en forma de esquema para detectar la trampa.



Volvemos con los negacionistas del cambio climático, que tienen su defensa del taladro chulísima:

A) El calentamiento global es una mentira.
B) Pero además, el calentamiento global no es provocado por la actividad humana.
C) Y para finalizar, el calentamiento global antropogénico es algo bueno porque permitirá que tierras antes heladas ahora queden accesibles al cultivo.

Ya en una ocasión había hablado de la defensa del taladro, tomando como ejemplos las formas en que Televisa y el PRI recurrieron a ella durante los procesos electorales del 2012. En cuanto a las acusaciones de que Televisa tenía negocios con el PRI para inflar la imagen de Peña Nieto (y que fueron confirmadas por The Guardian), la televisora tenía su defensa:

A) Nosotros no hacemos esos tratos con políticos.
B) Pero además, aunque los hagamos, no es nada ilegal.
C) Pero aunque es ilegal, todo el mundo lo hace, no sólo nosotros.

La última premisa, como habrán notado, es a su vez un tu quoque. El PRI, por su parte, tenía problemas con su oscuro y sangriento pasado. Por ello también tenían su defensa del taladro: El Partido Revolucionario Institucional se ha reinventado. Es un partido nuevo, con rostros jóvenes, democrático, que ha dejado atrás los errores del pasado.

Pero además, los gobiernos priistas construyeron en este país instituciones de seguridad social y evitaron que se México cayera en las garras del comunismo o del fascismo, como ocurría en otras naciones de América Latina.

Pero además, Andrés Manuel López Obrador proviene del PRI, y no renunció a él ni con la matanza del 10 de junio, ni con el asesinato de Carlos Madrazo, ni con todas las barbaridades que cometió el PRI en esa época.

O sea:

A) El PRI de ahora ya no es el PRI de antes.
B) Pero el PRI de antes era fabuloso.
C) Pero el Peje proviene de ese PRI de antes que era horrible.

AD NAUSEAM



Es una falacia que consiste en repetir y repetir el mismo argumento hasta las náueas (de ahí el nombre), aunque éste no sea coherente ni verdadero. Sigue la vieja conseja atribuida a Joseph Goebbels, el ministro de propaganda de Hitler, "una mentira repetida un millón de veces se vuelve verdad". La idea es que si alguien escucha la misma afirmación muchísimas veces, pero de distintas maneras y desde diferentes plataformas, las personas quedarán convencidas de que debe ser verdad pues "por algo lo dicen tanto".

No importa cuántos fósiles de transición se hayan encontrado, los creacionistas siempre dirán "nunca se han encontrado fósiles de transición". No importa cuántas evidencias haya del cambio climático, en principio todo negacionista dirá que "no existen evidencias sobre ese tal cambio climático". Lo mismo con los negacionistas del Holocausto. Y los anti-transgénicos citan una y otra vez el estudio de Séralini, sin importar que ya haya quedado desprestigiado y rebatido.

APELACIÓN A LA SENSIBILIDAD

Finalmente, llegamos con las formas de ardides argumentales más bajos y mezquinos que hay: la apelación a los sentimientos del oyente. Se trata de despertar en la persona emociones como lástima, misericordia, miedo o culpa para aceptar como válida una proposición que no viene al caso.

Es el viejo truco del abogado mañoso de película de juicios: "miren ustedes a mi cliente con su carita de miedo e inocencia, ¿realmente creen que pudo ser culpable del crimen que se le imputa?". O fíjense en cómo nos muestras niños con discapacidades para apelar a nuestra simpatía los días en los que hay que donar al Teletón.



Hablar sobre el martirio de Cristo ("¡Jesús murió por tus pecados!") o de los sufrimientos de los santos son formas de apelar a la misericordia, pues simpatizamos con la pobre gente torturada sin detenernos a pensar que tales suplicios brutalmente inflingidos no hacen que sus creencias sean verdaderas. Cuando se menciona el Infierno y sus tormentos, el objetivo es apelar al miedo del oyente, y que ante tal horror prefiera mejor irse por lo seguro, aunque nunca nos hayan dado pruebas de que el Infierno exista.

Las cadenas de correo electrónico o de las redes sociales también apelan al miedo: órganos de niños transportados en camiones de helado, celulares que explotan por contestar una llamada mientras están conectados, agua que estalla después de haber sido calentada en microondas, agua que se vuelve cancerígena por haber sido dejada en su botella de plástico dentro de un auto durante un día caluroso... los ejemplos son muchos y todos tienen en común en que no ofrecen pruebas de sus extraordinarias afirmaciones, sino que confían en que el miedo nuble el juicio del público.

Ya para terminar, un simple ejemplo de apelación a la misericordia y a la culpa: señalar que las creencias pueblos indígenas del mundo, incluidos sus rituales mágicos o sus prácticas curativas, no pueden ser verdaderas, es considerado un tabú por muchas personas de izquierda (que por otro lado, no tienen empacho en cagarse sobre el cristianismo). ¿La razón? Estos pueblos han sido oprimidos, exterminados, explotados y marginados por los occidentales. Si además el que se pone escéptico con los chamanes mayas o los brujos de Catemaco es un blanquito citadino clasemediero, ¡ni hablar! Pertenece a la misma raza de gente que oprimió, exterminó, explotó y marginó a los indígenas, y el acto mismo de no querer aceptar que sus creencias pueden ser verdaderas es una forma de opresión, exterminio, explotación y marginación. O sea que si dices que los nahuales no existen o que las limpias no sirven para nada estás siendo cómplice del imperialismo. Estas personas apelan a la culpa y la misericordia para hacernos olvidar que, venga del príncipe Carlos de Inglaterra o de don Felipe el chamán de Oxkutzkab, toda afirmación tiene que estar respaldad por evidencias y ser sometida al mismo escrutinio (hay todo un capítulo de South Park sobre eso).



Bien, creo que con eso podemos dar por terminada esta larga serie sobre las falacias. No son todas: hay muchas más, y los ejemplos podrían ser infinitos. Quise darles sólo un rápido recorrido. Esperemos que conocer estos errores de argumentación y pensamiento nos ayude a todos a evitarlos y podemos construir una sociedad menos pendeja. Ahora los dejo con una serie de principios y consejos para debatir como gente decente:

1.- Los debatientes no deben impedirse los unos a los otros defender o atacar las tesis que se debaten. No se puede descartar a priori ningún argumento, ni afirmar que algunas cosas son "indiscutibles" de antemano.

2.- Si vas a plantear una tesis, debes defenderla si se le ataca, sin desestimar las críticas del opositor. No evadas la responsabilidad de dar pruebas y argumentos, ni pretendas trasladar esa responsabilidad al contrario. Contraejemplos: "¡Es que es obvio!" "¿Ah sí? Tú demuestra que lo que digo es falso".

3.- Si criticas una tesis, la crítica debe ser sobre la tesis que de hecho fue planteada. No pongas palabras en la boca de tu interlocutor, ni ataques cosas que no dijo. Es deshonesto atribuir al contrario una versión exagerada o simplificada de lo que en realidad dijo y después atacarlo por ello (falacia del "hombre de paja").

4.- Debes atacar o defender una tesis por la tesis en sí misma. Es deshonesto concentrarse en las características, cualidades o defectos personales de quien sostiene una tesis (falacia ad hominem), o en el origen de las tesis y argumentos (falacia ad verecundiam), o desviar la atención hacia detalles que no tienen relevancia para los argumentos (falacia del señuelo). Contraejemplos: "Noam Chomsky vive en EUA y por lo tanto se beneficia de sus guerras intervencionistas; por lo tanto, sus argumentos en contra de tales guerras carecen de validez" ó "Los Indignados tienen iPhones, y por lo tanto no pueden estar en contra de la corrupción financiera y corporativa".

5.- Puedes criticar las premisas implícitas en una tesis planteadas por tu interlocutor, y estás obligado a defender las premisas implícitas en las tesis planteadas por ti mismo. Pero hay que asegurarse de que esas premisas estén realmente implícitas y no sean casos de hombres de paja, señuelos y demás falacias.

6.- Para defender una tesis, utiliza argumentos que comparten un punto de partida. No te vayas por las ramas ni tienes por qué discutir detalles insignificantes.

7.- Además, para un mismo debate, tus argumentos deben ser construidos dentro de un mismo marco. No se vale utilizar criterios diferentes, ni cambiar de definiciones a los términos a lo largo del mismo debate.

8.- Ten en cuenta la lógica: los argumentos deben ser lógicamente válidos o debe poder probarse su validez a través de la explicación de una o más premisas implícitas. No confundas las condiciones necesarias con las condiciones suficientes, ni las propiedades de alguna de las partes por las propiedades del todo.

9.- El fracaso en defender una tesis debe llevar a quien la sostiene a retirarla; el éxito debe llevar al antagonista a retirar sus objeciones en cuanto a la tesis en cuestión. Si una tesis ya fue rebatida o demostrada, no hay por qué volverla a traer a colación, a menos que haya nuevas evidencias o argumentos al respecto.

10.- Las declaraciones nunca deben ser vagas, incomprensibles, confusas y ambiguas. Deben ser planteadas de tal forma que todas las partes entiendan lo mismo.



FIN

7 comentarios:

Alvaro Murga dijo...

Gracias por esta entrada Ego, ha sido muy educativa.
A modo de acotación, no es la primera vez que mencionas a tu ex jefe religiosos loco. Parece que ese tipo realmente te tocó las partes sensibles para dejar esa impresion. Si alguna vez te lo topas de nuevo, recuerdale que fue dios quien creo al diablo, con todas las características que lo definen. Entonces el origen del mal no es el diablo, quien estaba de antemano diseñado para ser de la manera que es, sino que Dios es el origen del mal (al crear al diablo). Claro no lo va a aceptar a la primera, pero tal vez la idea le de pesadillas un par de noches en su vida. Je je.
Por cierto, ¿cual es el capítulo de Southpark que habla de las evidencias? No lo recuerdo.

Alexander Strauffon dijo...

El señuelo y la pista falsa son recursos muy utilizados, sobre todo en los vendedores y aquellos que hacen acuerdos de negocio entre A y B. Y vaya que saben disimularlo.

Compartí recientemente tu serie de entradas de falacias, en distintos lugares. Ha quedado muy bien.

Antonio dijo...

El artículo de Seralini ya fue retractado por la revista (http://en.wikipedia.org/wiki/Seralini_affair#Retraction).

Excelente serie de posts.

Un abrazo

Yussef dijo...

excelente la serie falacias muchas gracias.

Fefnir dijo...

Genial, tanto estas como las de las debilidades mentales. Mucha gente a mi alrededor necesita empaparse un poco de esto, voy a encargarme de que pase

Anónimo dijo...

Si quieren un vasto catalogo de ejemplos, dejo este (me cuesta llamarle...) "Documental" creacionista. A todas esas falacias hay que sumarle que el tipo tiene total control de la edición del vídeo, con lo que eso implica. Aunque no tarda en tirar el tema de la evolucion al garete y centrarse en que el ateísmo es malo:
https://youtu.be/UyIGJyhtQvI

Míralo, primero vas a reír, luego te vas a enojar, y posiblemente termines llorando. Ademas, por alguna razón (aunque sabemos exactamente cual) le tiene mucha saña a Richard Dawkins, y saca de contexto un montón de frases del mismo.

Maik Civeira dijo...

Jajaja, gracias, pero paso, ya bastante coraje hago de por sí :P

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