miércoles, 26 de febrero de 2014

¿Por qué Peach no le da sexo a Mario?



Hola, amigos. Estamos terminando el Mes del Amor y pos les quiero dejar con una reflexión rebuscada. Como ustedes saben, a mí me gusta tomar tonterías de la cultura pop y usarlas como pretexto para filosofar. Así que aquí vamos.

De seguro todos ustedes han jugado los videojuegos de Super Mario, y si no, pues no sé en qué clase de agujero ha estado metidos los últimos 30 años. Si, al igual que yo, han estado jugando con el plomero italoamericano favorito de todos por décadas, seguro se la han pasado aplastando goombas, pateando tortugas, comiendo hongos y, sobre todo, salvando a la princesa Peach. Durante años Mario ha rescatado a Peach de las garras de Bowser en incontables ocasiones, librándola de un horrible destino que quizá incluiría ser devorada por el Rey Koopa y su progenie, usada en rituales satánicos, torturada para obligarla a firmar la cesión del trono del Reino Hongo, o violada brutalmente por una pinga gigante, escamosa y con pinchos.

Créanme, no quieren ver cómo es la escena que sigue


Es de admirarse el tesón de Bowser, que siempre vuelve a secuestrar a Peach sin importar que cada puta vez Mario se aparezca para partirle la cara, a diferencia del Rey Wart (¿quién? exacto) que al primer fracaso dejó de intentarlo. De igual forma, es desesperante la actitud de Peach que se vuelve a dejar robar una y otra vez.

Mario, como fuera, siempre está dispuesto a salvar a su princesa, no importa cuántas veces sea necesario. Y al final del juego, cuando Bowser es derrotado y la princesa puesta de nuevo en libertad para tiranizar a los Toads, Mario recibe de premio un beso en la nariz o la promesa de un pastel...

Ahora bien, si tú eres hombre y has jugado con Mario por mucho tiempo, te preguntarás indignado: "¡¿Un pinche pastel?! ¡¿Arriesgó su vida para salvarte una y otra vez y tú sólo le das un pinche pastel?! ¡Dale sexo, pinche vieja!" Claro, ese tipo de cosas las decimos en broma, y en broma se han hecho imágenes humorísticas que circulan en Internet denunciando la enorme injusticia a la que es sometido Mario, porque a pesar de su heroísmo Peach no le deja anotar un gol.






Y entonces llegan los chistes sobre qué apretada es Peach, que el pobre de Mario ha de estar bien frustrado, que esa pinche vieja mamona no afloja porque Mario es un simple plomero, y así y así. La idea es que, no mamen, después de todo lo que ha hecho, Mario se ha ganado que Peach le de las nalgas. ¿No?

Bueno, esto es humor, desde luego. Esto es comedia. Pero bajo estos chistes subyace una idea, la de que Mario, por haber salvado a Peach, merece que ella le dé sexo. Es decir, está allí la noción de que el sexo es una especie de premio, de recompensa que el hombre se gana por lo que hace, que un hombre se puede llegar a merecer y que es de mujeres injustas y crueles el negarles ese merecido galardón. Pues resulta, mi querido amigo, que si ésa es tu idea sobre el coito, temo decirte que eres un cerdo machista del tamaño de Oolong.

En la imagen: Tú


Esta noción ha acompañado nuestra cultura machista: la de que el hombre se gana el aparearse con una chica trofeo al llevar a cabo hazañas sorprendentes (más aún si dichas hazañas son hechas en beneficio de la chica en cuestión). Después de todo, la gesta de Mario no es sino una reelaboración de la vieja historia del príncipe o caballero que se enfrenta a un dragón u otro monstruo y salva a una doncella o princesa, para casarse con ella y vivir felices para siempre. El haberle salvado la vida le gana la mano de la princesa, la convierte a ella en propiedad suya. La mujer (y su cuerpo, obvio) es el premio que el hombre recibe por ser tan chingón.

Dicha hazaña no tiene que ser destruir a un lagarto gigante que escupe fuego. Cuando el chico que se encuentra eternamente en la friend zone, se queja de que "es que he hecho tanto por ella", implicando que todo eso que "ha hecho" le debería haber ganado por lo menos un acostón. Y oye, mi androcéntrico amigo, he estado en el mismo lugar que tú. Yo estuve enamorado de una chica por un par de años durante los que no me hizo mucho caso; y yo, con mi mente de adolescente proto-emo que ha bebido mucho romanticismo cursi, sentía que todo lo que había sufrido por ella me hacía de alguna forma merecedor de su amor (y de meterme bajo su falda).

Pero eso está mal. Muy mal. Verás, mi heteropatriarcal camarada, no se trata de lo que tú mereces, se trata de lo que ella quiere. ¿Has sido muy buen amigo? Bien, mereces tener una buena amiga. ¿Mario ha sido muy valiente y ha salvado a Peach? Bien, merece que le den un feudo y lo nombren jefe de los ejércitos Toad o algo así. Pero nada de eso te da a ti o a Mario el derecho a reclamar de sus respectivas chicas favores amorosos o sexuales. Si no le gustas, si no le atraes sexualmente, no importa que seas el mejor oyente del mundo o que puedas matar calamares con bolas de fuego bajo el agua sin tener que salir a respirar: la decisión es únicamente de ella. Y todo lo anterior es suponiendo que a Peach le atraen los hombres, porque no tenemos ningún motivo para asumir eso de antemano, ¿eh? Heteronormativos de mierda  ¬¬




Claro, un hombre que realiza demostraciones de habilidad, talento, valor, fuerza, inteligencia o integridad puede llegar a ser admirable y atractivo para una mujer. Pero de nuevo, eso depende de lo que a ella le gusta y desea, no de lo que tú mereces o crees que te ha ganado. Si piensas que de alguna forma ella "te lo debe" estás muy cerca del game over. Entonces, cuando decimos que Peach le debe un acostón a Mario, porque él se lo ha ganado, estamos revelando una forma de pensar muy, pero muy jodida y machista. Pues cuando un hombre cree que tiene el derecho de reclamar sexo de una mujer la situación se puede poner peliaguda.

Y además luego critican a Peach por ser la pendeja "que se deja secuestrar", como si el oponerse a ser raptada por una tortuga monstruosa estuviera en su poder. A Bowser nadie lo critica por seguir secuestrando princesitas indefensas. ¿O acaso cuando leíste el párrafo más arriba sobre "admirar el tesón de Bowser" y "la desesperante actitud de Peach" no sonreíste y asentiste con la cabeza? That's rape culture, buddy.





Antes de que me acuses de que sólo estoy siendo cursi y mamón porque a lo mejor quiero impresionar y ligarme a una feminazi, aclaro: Ciertamente no creo que hacer chistes sobre que Peach debería dejarle ver pelos a Mario de automático te convierta en un apólogo de la violación. Yo sí sé la diferencia entre una obra de ficción, un chiste y la violencia real. Además, la razón por la que Peach no le da sexo a Mario es porque ambos viven en un videojuego para niños, ¿qué mierda esperaban? Y la razón por la que vuelven a secuestrar a Peach una y otra vez, es porque queremos que sigan haciendo juegos de Mario y cuando le cambian mucho al esquema, salen cosas como Super Mario Bros. 2 o Super Mario Sunshine, y nos emputamos.

Pero por otro lado, eso de concebir que el sexo es un premio que el hombre se gana y no entender que depende totalmente de lo que la mujer quiere, desea y le gusta, sí es muy real y sí está muy del nabo. No caigas en eso, amigo. Quise tomar esta tontería como pretexto para hacerte reflexionar sobre algo que quizá no te había cruzado por la mente, pues, como te dije, a mí de chavo también me tocó tener toda clase de nociones estúpidas sobre la vida, de ésas que le joden a uno la oportunidad de tener una relación sana y madurar.

PD: Escribí un cuento sobre este tema. Y también un poema, ya que estamos en esto.

PD 2: Mi princesa por fin me hizo caso. Vivimos felices juntos y tenemos Toads. Digo, por si tenían el pendiente.

PD 3: Todo lo anterior aplica también para Link y Zelda.




lunes, 24 de febrero de 2014

Marvel Movies en 2013



Saludos. Ando en finales de periodo escolar y eso me tiene sin poder escribir en este Blog como ustedes se merecen. Para no dejarlos colgados y temeroso que al aburrirse vayan a hacer algo productivo con sus vidas, he decidido dejarles esta mini entradita de relleno.

Hace tiempo solía escribir críticas de películas en este Blog, bajo la etiqueta Reseñas retrasadas, porque como soy padre de un tropel de chiquitos y profesor de un tropel aún más grande, rara vez tengo la oportunidad de ver películas nuevas, sino con mucho retraso. Desde el año pasado mudé las reseñas a mi página de Facebook (para los que no la conocían), y desde entonces es allí donde hago publico mis opiniones cinéfilas.

Por otro lado, desde casi el comienzo del Blog he mantenido una sección titulada Películas de superhéroes, y he escrito reseñas y comentarios de casi todas las que han salido desde el Superman de Richard Donner en 1978. Por si alguien de casualidad topa con este sitio y quiere hacer el recorrido desde entonces hasta lo más reciente, se toparía con que después de Superman: El Hombre de Acero ya no seguí reseñando películas nuevas. Esto es porque las reseñas más recientes se encuentran en la página de Facebook antes mencionada. 

Pensando en la felicidad de ese hipotético lector, decidí recopilar mis reseñas sobre películas de Marvel en esta breve entrada, aunque sea no más para darle continuidad. Y así iré haciendo recopilaciones de las reseñas que publique en el feis. Bien, comenzamos.


IRON MAN 3
(2013, EUA)



Dir: Shane Black
Con: Robert Downey Jr. y Guy Pierce

¿Recuerdan esas películas de superhéroes que se hacían antes del 2000? Ya saben, ésas en que por falta de presupuesto o comprensión del medio original no parecían películas de superhéroes, sino que sólo copiaban la fórmula de películas de acción convencionales y le metían un poco de colorido... Es más, ¿se acuerdan de "Lois & Clark: Las nuevas aventuras de Superman"? Bien, así es IRON MAN 3: humor chabacano que raya en lo idiota, poco despliegue de acción superheroica (cada vez que Tony Stark se pone la armadura, la pierde a los dos minutos), un villano y una trama que sólo tangencialmente tienen algo que ver con el cómic (ya había escuchado que el Mandarín era una decepción, pero no pensé que fuera un insulto descarado), y llena de todos los clichés de películas tipo imitación chafa de James Bond (por tercera cinta consecutiva, el villano es un científico menos brillante que Stark, y resentido por eso). Tony Stark evolucionó más en la primera hora de la primera película de lo que lo ha hecho en las tres cintas subsiguientes, pero supongo que eso se debe a que el gran público no quiere conocer al personaje profundo y maduro que ha evolucionado en los cómics, sino que quiere seguir disfrutando con el acto de ese eterno Charlie Harper con superpoderes. Aburrida, repetitiva y sosa, para colmo de males renunció al soundtrack metalero.

THE WOLVERINE
(EUA, 2013)

Añadir leyenda


Dir: James Mangold
Con: Hugh Jackman, Tao Okamoto y Rila Fukushima

Ay, Cthulhu... Ya a estas alturas sólo veo películas como ésta por no dejar, porque son cosas de geeks. Bien, vamos al grano: ¿Es mejor que la anterior cinta de Wolverine? Sí, lo es, pero eso no es mucho decir. Definitivamente es más oscura y violenta (aunque aún muy lejos de lo oscuro y violento que es el cómic), al contrario de la otra, que era más bien chistosona y amistosa. Está entretenida en lo general, pero abundan momentos aburridos y/o cursis. Con todo la acción está padre e introducir a Jean Grey fue un bonito detalle. Yo diría "Meh, no está mal".

Su problema real es que no aporta nada. Es decir, creo que ya llegamos a ese punto en que las pelis de superhéroes ya no cuentan las historias relevantes, las que marcan a los personajes, sino que se van a episodios anecdóticos tipo "En el capítulo de hoy, Wolverine viaja a Japón, donde tendrá increíbles aventuras..."

Lo mejor de la película (por no decir "lo único bueno") es la escena final pos-créditos, que da un avance de lo que sin duda será la película de X-Men que hemos esperado desde que a Bryan Singer se le ocurrió la mongólica idea de irse a dirigir Superman: hablo de nada más y nada menos que de Days of the Future Past. Pero si pueden ahorrarse esta película y sólo ver esa escena, háganlo. Es más, aquí les dejo el enlace:


THOR: THE DARK WORLD
(EUA, 2013)



Dir: Alan Taylor
Con: Chris Hemsworth, Natalie Portman y Tom Hiddleston

Pues me gustó bastante. Me pareció realmente cool. Me gustó que se enfocara más en el aspecto fantasía heroica / space opera que en lado de supehéroes típico. Me gustó que hubiera más tiempo para el desarrollo de personajes y sus relaciones. Me gustó que sucediera en Londres y no en Nowhere, New Mexico (donde no tenía sentido). En fin, me pareció una peli de Marvel bastante divertida, justo lo que debe ser. Mucho mejor que "Iron Man 3", definitivamente. Dicho esto, lo único que me cagó fue que en el momento épico y climático de la peli le metieran tanto humor ñoño. Casi parecía que había revivido Richard Lester, con escenas como la del metro. Ok, todas las mujeres quieren ser penetradas por Thor, entiendo, pero coño, en esta película murió su madre, muestren algo de respeto.


Y ya, true believers. Nos vemos en las próximas reseñas retrasadas de películas de superhéroes. Excelsior!

martes, 11 de febrero de 2014

Neostalgia: Videoclubes



Hola, niñatos. Hoy vamos a hablar de videoclubes, ¿se acuerdan de los videoclubes? ¿Han pisado alguno recientemente? Si tu respuesta fue un "sí" y un "no", estás como yo. los videoclubes van rápidamente para convertirse en cosa del pasado, como las arcadias, los autocinemas, lo blogs y los buenos modales. Pronto desaparecerán y reaparecerán en unos años como una "experiencia vintage" para los hipsters del futuro. Hagamos un recorrido neostálgico por los videoclubes a lo largo de mi vida. Si no son demasiado jóvenes ni demasiado viejos nuestras experiencias serán similares, espero.

El primer videoclub que recuerdo era un Video Centro que estaba en la Plaza Galerías de Villahermosa. Debía ser principios de los 90, pues recuerdo que lo que yo quería rentar era Dick Tracy, que estaba en la sección de Estrenos. La tienda era bastante pequeña, no más que el local promedio de cualquier centro comercial: prácticamente un solo pasillo con anaqueles a ambos lados.

Después se trasladó a un local mucho más grande, dentro de la misma Plaza Galerías, y se llamó Macro Video Centro. Ahora tenía muchas más películas. La mitad de la tienda estaba reservada para Beta y la otra para VHS (y en esos tiempos había que rebobobinar las películas antes de devolverlas; teníamos hasta un rebobinador para ese propósito). Es raro: nunca he vuelto a ver video clubes así al interior de los centros comerciales grandes. Por lo regular están en sus propios edificios, o en placitas pequeñas, de forma que uno accede a ellos directamente desde la calle. Pero ese Video Centro y su versión digievolucionada estaban en medio del centro comercial. Ir a rentar películas era todo un paseo. De hecho, por lo regular iba con mis padres y hermanos a pasear por la plaza, y el paseo terminaba con una visita al Macro Video Centro para rentar unas pelis.



Así fue desde el principio para mí: ir a rentar películas era un paseo familiar. Significaba prepararnos para salir, vestirnos, viajar en coche hasta la plaza, pasearnos entre los pasillos en busca de la película deseada, experimentar el proceso de elegir una, y salir. A menudo veíamos las películas todos en familia, o por lo menos mis hermanos y yo juntos. Y mi hermana nos hacía palomitas de olla. Sin importar cómo cambiaran las tiendas, rentar películas fue casi siempre para mí una experiencia de ese estilo.

Años después abrieron un Blockbuster Video casi en frente de la privada donde vivía. Ello hizo que dejáramos de ir por completo al Video Centro de Plaza Galerías, el cual cerró poco después. Ya andaba por la segunda mitad de mi primaria cuando esto pasó. Blockbuster fue una experiencia un poco distinta. Al no estar en la plaza, no formaba parte de un paseo, aunque a veces alguna salida por otras partes de la ciudad (ir a cenar, por ejemplo), podía terminar en una visita a Blockbuster.

Además, allí se tenía un sistema distinto al de Video Centro; si en éste tomabas la cuja original de la película y la llevabas al cajero para te cobrara, en Blockbuster tenías que tomar la cuja del videoclub, que estaba detrás de la cuja original. Pa' colmo, la tienda no estaba dividida en secciones de Beta y VSH, sino que había cujas de cada formato detrás de las originales. Eso me sacó mucho de onda la primera vez. Por cierto, en ese entonces los videoclubes te pedían toda clase de documentos, requisitos y firmas de contratos para poder sacar hacerte socio y empezar a rentar.

De todas formas, pronto nos acoplamos a la dinámica del Blockbuster y éste se convirtió en nuestra fuente principal de películas, sobre todo por la cercanía. Creo recordar que para entonces mis papás ya casi no nos acompañaban a rentar, sino que mi hermana era la encargada de llevarnos. En auto, pues Villahermosa es una ciudad peligrosa y mis padres no querían que nos arriesgáramos a salir caminando de la privada ni aunque fuera unas cuadras más allá. Esto fue así hasta que tuve "edad suficiente" (unos 10 u 11 años) para ir caminando yo solo, siempre y cuando aún fuera de día. De hecho, en esos años prepúberes, cuando alguno de mis amigos Toño o Mario iba de pasadía a mi casa, era tradicional salir a la calle a rentar alguna película.



En esos años empezaban a rentar juegos de Super NES en el Blockbuster. Recuerdo que la tienda era tan grande que hasta había una sección para que los niños esperaran; era un área alfombrada con uno o dos balancines y una tele con un SNES y dos controles, en la cual los chicos podían esperar mientras los grandes escogían sus películas. Mi hermano, que desde entonces ya era gamer, por lo general se quedaba ahí.

Recuerdo también que en ese entonces muchas caricaturas que no pasaban en la tele (no había Canal 5 en Villahermosa y no teníamos cable) se rentaban en volúmenes en Beta, cada uno de los cuales incluía tres o cuatro capítulos del show en cuestión. Así vi Alvin y las Ardillas, Los Osos Gummi, Los Wuzzles, Garfield y sus amigos, y otras.

Algo curioso, en ese Blockbuster había en una esquina una sección llamada "comedia picaresca". O sea, porno. Y, obvio, mis prepúberes amigos y yo alguna vez nos fuimos a curiosear a esa sección con MUCHO miedo a ser cachados, para ver a las señoras encueradas que aparecían en las contraportadas. Bueno, debieron haber sido una o dos veces, porque yo ni era tan osado. Nunca he vuelto a ver una sección de porno en ningún Blockbuster; en videoclubes pequeños, si las hay, se encuentran en algún pasillo oculto al público en general. Yo atribuyo la necesidad de tener porno a plena luz en el Blockbuster a la mundialmente famosa cachondez de los tabasqueños...



Cuando nos mudamos a Mérida teníamos tanto un Macro Video Centro como un Blockbuster a muy poca distancia de casa, sobre la misma avenida, y casi el uno en frente del otro. Bueno, Mérida es otro pedo, y en esos años de primera adolescencia yo solía perderme paseando en bicicleta sólo por el gusto de hacerlo, mucho antes de que los hipsters lo pusieran de moda. Ir a rentar pelis en bici era algo que hacía normalmente.

Recuerdo que uno de mis paseos favoritos era ir a Video Centro a ver qué tenían de nuevo. Por un tiempo se les ocurrió promocionar sus películas con minifolletos en cuya portadita aparecía el póster de la película y en cuyo interior proporcionaban una breve sinopsis. Me dio por coleccionar estos folletitos, muchos de ellos con películas que jamás vi. Supongo que no les funcionó porque al poco tiempo dejaron de hacerlos.

No fue sino hasta entonces, para mi primer año en secundaria, que tuvimos una videocasetera VHS. Nuestras primeras películas en ese formato fueron, obviamente, la Trilogía de Star Wars. Poco después llegó Jurassic Park, y a partir de ese momento comencé a hacerme de una pequeña videoteca con mis títulos favoritos, que de cualquier forma nunca pasaron de la veintena, de las cuales muchas de ellas siguen en casa de mis papás. Hoy en día tengo una colección de DVD nada despreciable.





Antes de eso, en Villahermosa, mis papás nos compraban películas piratas del Chetumalito, no porque fuedan papad pidatad, sino porque no había donde conseguir las originales. Nos compraban películas o episodios de series de Disney, de ésas que venían en cujas de cartón de casset virgen marca SONY (en el mejor de los casos), pero con una fotografía de la carátula original pegada en la misma (no fotocopia, una foto Kodak, de ésas que revelaban en las tiendas especializadas antes de que hubiera cámaras digitales). Gracias a Blockbuster, empezó a haber películas originales en Beta, y entonces mis papás nos compraban películas de pura calidad. No muchas, pero teníamos, por lo menos, El Rey León, que mi hermano y yo veíamos casi cada semana.

Volviendo a los videoclubes. En Mérida me reencontré con un primo bastante cultoso que no se cansaba de decirme que las películas que veía eran pura mamada y que debía ver más cine clásico y de arte. ¿Pero dónde conseguirlo? Video Centro tenía un catálogo patético en ese entonces, con películas no más viejas que una década. Bluckbuster estaba un poco mejor, pues tenía algunos clásicos y una sección para "películas extranjeras" (Curiosa categoría teniendo en cuenta que la inmensa mayoría eran películas extranjeras: de Estados Unidos. Pero el título se refería a cintas europeas.)

El lugar adecuado para conseguir ese cine del que hablaba mi primo era Video Ted. Éste era un videoclub IN-MEN-SO, tres pisos llenos de películas en VHS y Beta. Lo más impresionante de Video Ted es que era el único especializado en cine clásico y de arte, que tenia películas antiguas que nadie más tenía, que traía películas europeas y de realizadores cultosos que nadie más traía. Allí pude ver varias, incluyendo algunas de mis películas favoritas: Ciudadano Kane y King Kong, entre otras.




Pero Video Ted cerró bastante poco después de que yo lo hubiera "descubierto" y como además me quedaba lejos de casa y dependía de que un adulto me llevara, lo aproveché más bien poco. No sé por qué cerró. Quizá no tenía en Mérida el público suficiente para mantenerlo con vida. El Macro Video Centro siguió por el mismo camino. Primero redujo su tamaño, y luego fue absorbido por el Omega de al lado (ambos pertenecen a la misma compañía). Finalmente hasta el Omega desapareció y hoy el mismo local cambia de giro constantemente. Mi vida videocinéfila en la prepa, a finales de los 90 y principios de los dosmiles (o sea, ya en tiempos del DVD), estuvo dominada casi exclusivamente por Blockbuster.

Tan es así que hasta teníamos cuenta en el Blockbuster de Cancún para cuando íbamos a pasar las vacaciones allá. Mi papá trabajó en Cancún por unos tres años, y teníamos una casita allí, así que pasábamos largas vacaciones de primavera, verano e invierno en esa ciudad. Ir muy seguido a la playa, a las plazas, a las discos o a otros atractivos para el turista que visita Cancún no era viable para quien permanece allí por varias semanas, de modo que ver películas era nuestra principal diversión.

El año que viví en Italia, tras concluir la prepa, no lo iba a pasar sin ver cine. En los países de Europa la gente no subtitula las películas extranjeras, sino que las dobla todas impúdicamente. Y, contrario a lo que uno podría imaginar de este lado del charco, los cines europeos están llenos de la misma mierda que acá, sólo que como las pelis europeas que nos llegan son lo mejor de lo que producen, nos figuramos que todo lo que sale en sus pantallas ha de ser una maravilla y que los europeos son gente cultísima, sin imaginarnos que tienen a sus equivalentes a Eugenio Derbez y Ádal Ramónez acaparando las pantallas.



En fin, si uno quería ver pelis gringas, francesas o británicas en Florencia, había que ir al Odeón, que cada semana ponía dos o tres funciones de películas hollywoodenses en su idioma original. La otra opción era rentar. El principio, mis roomies y yo sacamos nuestras credenciales de Blockbuster. Meses más tarde, me mudé de depa (y de roomies) y el Blockbuster me quedaba muy lejos, así que mi roomie Gladys nos sacó una cuenta en un videoclub pequeñito de ésos "del barrio". Seguí usando su cuenta para rentar y ver películas incluso cuando ella se hubo regresado a México.

Fue curioso, porque hasta entonces nunca había recurrido a esos videoclubes pequeñitos de la localidad, excepto cuando iba a Campeche y mis primos me llevaban a rentar en alguno de ésos, porque en esa linda ciudad durante muchos años no hubo Blockbuster, ni siquiera Video Centro.

De vuelta en Mérida, decidí abrir mi propia cuenta en Blockbuster, para ya no tener que usar una tarjeta adicional de la cuenta familiar. Durante más o menos un año me puse a ver una película casi diario. Sólo no veía películas cuando asistía a algún evento importante, como una fiesta, obra de teatro o concierto. Vi muchísimas películas en ese entonces, lo que me ayudó a superar un poco la ignorancia en la que me encontraba. 

Ésa fue una era dorada del video para mí, en la que podía ver las películas que yo quisiera sin depender de los antojos de nadie más. Para mejorarlo todo, en esa época pareció haber una especie de "boom" de la cinefilia en Mérida. Cursos de apreciación, historia o realización de cine aparecieron ofrecidos por distintas instituciones. Se formaron cineclubes en diversas escuelas y centros culturales. Hasta se llevó a cabo un primer festival de cortometrajes de Yucatán. Para mí, por esos día, abrió Redicom.



Redicom fue el primer videoclub desde tiempos de Video Ted que se especializó en cine clásico, de arte y alternativo. Allí tenían gran cantidad de películas que nunca había visto, y promociones fabulosas, como 5 películas por 10 días a 100 pesos y cosas así. Obviamente, comencé a devorarlas. Y Redicom tenía un amplio mercado entre una nueva generación de cinéfilos con ganas de volverse cultosos. Su éxito fue tal que la tienda se amplió en seguida a un local del doble de tamaño, y poco después abrió una segunda sucursal bastante cerca de mi casa.

No mucho después apareció El Cairo, también especializado en buen cine, y que además de ser videoclub, tenía sala de proyecciones y cafetería, y en donde frecuentemente también se impartían cursos sobre el séptimo arte.

Como Redicom era una competencia real, Blockbuster tuvo que responder inaugurando su propia sección de "Cine de Arte". Que tenía sus bemoles, de seguro, como que allí metieran cualquier cosa que no fuera gringa o cualquier pseudodocumental tipo El Secreto. Pero era muy respetable, sobre todo la del Blockbuster que estaba por mi casa, el cual era de los más grandes de la ciudad. En esa sección las películas estaban organizadas por país y por director, y la gran mayoría de ellas eran completamente nuevas en el catálogo de la tienda.



Así que ahí andaba yo, feliz de la vida con mi casi una película diaria. Pero luego tuve novia. Y como ustedes saben, las novias demandan atención. Y sexo. Mucho sexo. El caso es que ya nunca pude volver a mi viejo ritmo de ver pelis como loco; por más que lo he intentado, la vida, la paternidad, el trabajo, este estúpido blog y demás vicisitudes me lo han impedido. Ah, mas nuestra historia no acaba ahí.

Llegó Internet. Bueno, ya tenía rato existiendo, pero fue a partir de la segunda mitad de los dosmiles que el intercambio de contenido gratuito (pirata) en la WWW se hizo más fácil, cómodo y accesible, en especial el de películas, pues el de música y software igual ya tenía rato. También aparecieron los hipsters, desesperados por presumir a todo mundo que eran muy originales y que veían películas que no estaban en los videoclubes y de las que nadie había oído hablar. Bueno, lo cierto es que la piratería en Internet ponía al alcance de muchos, un cine muy variado que hasta entonces resultaba inaccesible.

A mí nunca me ha acomodado ver películas en la compu. Prefiero verlas en una pantalla de cine, como se debe, pero si no, de perdido en una buena tele. Además, me cansa mucho eso de estar buscando el enlace de descarga correcto, que no sea fraude, que no tenga virus, que la película esté en buena resolución, que no se desfase el sonido, etc. Por eso no empecé a ver realmente películas en Internet sino hasta el año 2011, en que tuvimos una tele grande que podía conectarse a la compu, y cuando los sitios de películas para descargar o ver online eran más cómodos, rápidos y mejor surtidos. Sí, tuve también mi buena dosis de Cuevana y Taringa para ver cine.




Cuando atacaron MegaUpload, todo volvió a irse al caño. De nuevo se volvió para mí demasiado trabajoso y cansado estar buscando el enlace correcto y bla, bla, bla. Sé que Cuevana sigue ahí, y que existen otros sitios similares, pero las últimas veces que he intentado ver una peli surgen todos esos problemas frustrantes. Volví a los videoclubes. En 2012 me llevé una agradable sorpresa. A la vuelta de mi casa, en Chuburná, había ¡un Video Centro! Sí, un Video Centro. Un señor muy amable y amistoso aún mantenía la franquicia, o algo así. Sus películas eran originales, y aunque de estrenos no tenía muchos, disponía de un catálogo nada despreciable que nunca llegué a agotar. Además, rentaba muy barato, y tenía películas viejitas que no se encontraban en ninguna otra parte. Para acabar con la joya nostálgica, el señor aún tenía los cassettes en VHS con los comerciales de Video Centro de los 90, en los que salían Gariabldi y la Bibi Gaitán y toda la cosa. Los reproducía en las dos teles de la tienda los domingos por las tardes, que era cuando había más clientela.





Ya para entonces tenía a mi hijo mayor y el segundo hizo su aparición por esos años. Ir al videclub, ya fuera Redicom, Blockbuster, El Cairo o el Video Centro, significaba revivir esa bonita experiencia que cuando era niño: un paseo que se hacía en familia, para luego ver películas en familia. Sólo que ahora yo era el papá.

Pero esos días estaban contados. Redicom fue el primero en caer. La segunda sucursal cerró, y la primera volvió a su primer local diminuto, para luego desaparecer por completo. Incluso el gigante Blockbuster se redujo a la mitad de su tamaño, y con él se fueron muchas de sus películas. Poco después, la compañía cerró en Estados Unidos, y en México ya hasta lo compró Elektra, por lo que sólo es cuestión de tiempo para que, como dice mi esposa, empiecen a vender películas "en abonos chiquitos para pagar poquito" y a aceptar envíos de dinero. Hace poco, cuando salí a caminar después de la comida, me topé con que el Video Centro ya había cerrado; tenía meses sin visitar al buen caballero, que me hacía recomendaciones y se ponía a platicar conmigo sobre películas y sobre la vida. Poco después, el Blockbuster cercano a mi casa desapareció. Sólo El Cairo permanece en pie. [Nota de 2015: Blockbuster, que sobrevivía en México, se transformó ahora en The B Store (qué nombre más mamón). De plano ha muerto una parte de mi infancia, adolescencia y juventud.] Descorazonado, decidí escribir esta entrada.




En diciembre del año pasado abrí por fin una cuenta en Netflix. La verdad es que es una idea muy brillante: tomar lo que ya estaba haciendo la piratería y empezar a hacerlo legalmente y cobrando. Vale la pena pagar esos 100 pesos mensuales a cambio de no tener que estar buscando el enlace que no esté roto y el torrent que esté completo y que tenga subtítulos y así. Pero su catálogo sigue siendo muy limitado, y los estrenos siguen llegando primero al Blockbuster. Yo la he usado principalmente para ver series, porque me gustan, pero la TV me da hueva, con sus comerciales y con que yo tenga que estar pendiente de sus horarios y canales. Y claro, tiene la ventaja de que uno no tiene que estar apresurado para ver la película pronto antes de tener que devolverla. Supongo que es cuestión de tiempo para que el servicio vaya mejorando y los catálogos sean más completos. Si no, sigue habiendo sitios de cine para los cultosos que odian lo mainstream.

Y los videoclubes desaparecerán. Entiendo que es algo inevitable, que servicios como Netflix son más prácticos y convenientes pero no deja de ser triste cuando desaparece toda una forma de vida, una experiencia única. Los ñoños que odian el contacto humano estarán complacidos de poder ver todas las películas que quieran sin tener que despegar sus planos culos de sus sillas con rueditas ni tener que hablar con personas existentes. Pero para mí, rentar películas involucraba experiencias más allá de sólo ver la película. Ya fuera ir al cine, o a un cineforo, o a rentar en un videoclub; ya fuera en familia, con amigos, o yo solo, ver una película implicaba contacto, diálogo, salir a ese lugar de encuentros y encontrar a las otras personas con quienes comparto mi amor por las películas. Así que sí, hoy estoy triste, estoy nostálgico. Lo bueno de todo esto, es que hay cosas que no cambiarán:




miércoles, 5 de febrero de 2014

Grandes FAILS del Oscar

[Iba a poner de título "Grandes cagadas del Oscar", pero no hay que ser tan vulgares...]



Cuando me convertí en un pequeño cinéfilo, por ahí de la segunda mitad de mi primaria, mi guía para saber si una película valía la pena eran los premios Oscar. En esos tiempos de prepúber no existían los Internetz, y mucho menos Wikipedia, ni siquiera revistas como CineManía, de modo que para saber cuáles eran las películas que habían ganado el Oscar a lo largo de los años, uno se tenía que esperar a que una lista apareciera en alguna publicación de interés general. Así, un buen día la Muy Interesante se animó y publicó la lista completa de las películas ganadoras, desde la primera entrega hasta principios de los 90. Sin esperar más copié la lista en una libreta y me propuse que a partir de ese momento vería todas las películas ganadoras para aumentar mis conocimientos cinéfilos.

No era una misión fácil, pues en ese entonces sólo existía VideoCentro, y poco después Blockbuster, que no acostumbraban a tener películas clásicas, sino solamente estrenos (eran días del Beta; ni siquiera VHS). Fuera de algunas pocas que conseguí en video, la mayoría las vi en las funciones de los domingos de Canal 5. Logré tachar varias de mi lista y eso me tuvo muy contento a lo largo de mi infancia y pubertad.

Pero luego uno se da cuenta de que los Oscar no son la gran cosa. Sobre todo cuando ve la ceremonia y no gana la película que uno quisiera sino alguna otra que nada que ver. Y uno se topa con películas maravillosas que el Oscar ni pela. En fin, con el paso del tiempo fui dejando de lado esa figura de autoridad que significaban los premios del cine, que aún muchos toman como "lo que te debe gustar". Los considero recomendaciones, pero me formo mi propio criterio para decidir si una peli me gusta o no. Por ejemplo, hoy por hoy me importa más lo que me pueda recomendar Sundance que lo que me pueda decir Cannes. Pero ése soy yo.



El caso es que uno no debe esperar gran cosa del Oscar. Después de todo, se trata de Hollywood premiándose a sí mismo y haciendo de cuenta que el resto del mundo no existe. Es un premio desde el cine comercial para el cine comercial. Sin mencionar que está bien politizado el asunto, y muchas veces se dejan llevar por lo que hará que la ceremonia gane rating (sí, de eso sacan buena lana). Además la Academia la forman un montón de millonarios, viejitos, blancos y hombres en su mayoría, muchos de los cuales ya ni se dedican al cine. O sea, de Academia no tiene nada, es un club de magnates.

Pero uno esperaría que dentro de la esfera del cine comercialón y hollywoodense, la Academia premiara a lo mejor. Y que supiera reconocer un clásico cuando lo tiene en frente. Y por lo general así ha sido a lo largo de carrera. No creo que haya muchos que nieguen que películas como Casablanca, Lo que el viento se llevó, Lawrence de Arabia, El Padrino o El silencio de los inocentes son grandes clásicos. Digo, a menos que sean muy alternativos, pero ésa no es gente de verdad. Y bueno, a veces no gana la mejor película, pero sí le dan el premio a una que es muy buena. A veces había realmente dos grandes películas nominadas el mismo año. Pero difícilmente le dan el Oscar a una película realmente mala. Mediocre, sí. Olvidable, también. Pero casi nunca premian porquerías.

El Oscar tiene varias cosas muy chafas. Como que tres de mis directores favoritos, Charlie Chaplin, Alfred Hitchcock y Stanley Kubrick, nunca se llevaron la presea. O que el Oscar a mejor película sea para los productores y no para el director, lo que lleva a que muchas películas ganan un premio y no otro, lo cual no tiene el menor sentido. O que para tener un Oscar asegurado sólo hay que actuar como loco, inválido o retrasado mental (y tener una escena en la que todos griten mucho). O que actores talentosos y con gran trayectoria, como Leonardo Dicaprio o Brad Pitt, son ignorados (porque son guapos, supongo), mientras actrices guapetonas con carreras de mérito dudoso son premiadas en cuanto hacen alguna película medianamente seria (tú síguele Selena Gómez; en una de éstas te sacas un Oscar), como recuerdo de que los señores de la Academia son puros viejitos libidinosos.

Hoy voy a hablarles de esas grandes pifias del Oscar. Me concentraré sólo en el galardón a la mejor película, dejando de lado las injusticias cometidas contra actores y realizadores. Y es que ha habido ocasiones, y bastantes, en las que la Academia ha ignorado películas destinadas a convertirse en grandes clásicos y premiado alguna cosa tonta, olvidable, cursi o de plano Mala, con M mayúscula. Las ordené teniendo en cuenta la proporción entre lo mala u olvidable que es la película ganadora y lo buena, clásica y memorable que fue la película ignorada. Acuérdense claro, que esta lista está hecha a mi gusto. También recuerden que mi gusto es mejor que el de ustedes U.U

Dicho esto, señoras y señores, les presento las diez cagadas más grandes del Oscar:

#10 En 2012 le dieron el Oscar a...

Argo


Voy a empezar por la película del año pasado, porque es un excelente ejemplo de un filme que no tiene nada de notorio y cuya victoria sólo se explica porque le lame las bolas al mismo tiempo a los Estados Unidos y a Hollywood, convirtiendo en heroico un suceso que a lo más daba para curiosidad histórica que se podía contar en 20 minutos, los cuales prolongan con conflictos inexistentes de relleno y con Ben Affleck haciendo el papel que correspondía a un hispano. Eso debería ser suficiente para ni siquiera considerarla nominada.

Cuando ese año había salido...

La vida de Pi


Una película verdaderamente ex-tra-or-di-na-ria, de uno de los directores contemporáneos más interesantes, el gran Ang Lee. Un ejemplo de belleza creada con cinematografía y un hito en la historia de los efectos especiales como arte verdadero. Bien, pongo esta pifia en un lugar bajo porque, la verdad sea dicha, es muy pronto para decir que La vida de Pi llegará a ser un clásico. Pero es seguro que Argo no lo será. Y bueno, si Pi no les parece la opción indicada, ya teníamos también Beasts of the Southern Wild, que es otro milagro de película. Y es que vamos, ese año hasta Avengers estuvo mejor que Argo.


#9 En 2010 le dieron el Oscar a...

El discurso del Rey


Una película hecha con receta de Oscar, que cuenta la historia del underdog que triunfa a pesar de las limitaciones. Que ese underdog fuera el puto rey de Inglaterra y que sus limitaciones fuera la tartamudez y su triunfo fuera un discurso que no tiene la menor importancia histórica, es lo de menos. Es una buena oportunidad para lamerle las bolas a la familia real británica y hacerlos quedar a todos como gente de lo más simpática metiendo un montón de inexactitudes históricas, cuando en realidad sabemos que son reptilianos de Alpha Draconis con el plan de conquistar el mundo a través del Nuevo Orden Mundial. En fin, es una película bonita y simpática,

Pero ese mismo año había salido...

Inception


Una de las mejores películas de ciencia ficción de los últimos años, destinada a convertirse en un clásico del género, y que hizo que todos los que quisieran verse intelectuales intentaran discutir sus implicaciones filosóficas y sus capas tras capas de significado (desde "¿qué es la realidad?" hasta "¿cómo se hace una buena película?"). Bueno, no sé si es una obra maestra, y quizá es muy pronto para decir que es un clásico, pero sin duda ha dejado más huella en la cultura pop que todos los discursos de El discurso del Rey.


#8 En 1998 le dieron el Oscar a...

Shakespeare enamorado


Una comedia romántica cursi para nenas que le da en la madre a la biografía del más grandes escritor del mundo occidental, siguiendo la ley de Hollywod según la cual ninguna persona que haya hecho algo importante en la historia de la humanidad podría no ser guapo. Bueno, para ser justos, la película es ingeniosa y simpaticona. Pero, no mamar, ese año simplemente ignoraron a un clásico obligado de todos los cineclubes juveniles.

Pues por entonces se había estrenado...

El Gran Lebowski



Esa obrita maestra de los hermanos Coen que se ha convertido en un clásico  contemporáneo e ícono de la cultura pop (que hasta Alan Moore la referencia en sus cómics de La Liga Extraordinaria) ni siquiera fue nominada. Tesoro del humor negro y pachecote que permanece con nosotros en nuestros negros y pachecotes corazones, y como les dije, es hoy en día una de esas películas iniciáticas para jovenzuelos que están aprendiendo lo que es el buen cine. Mientras que esa tonta comedia de Shakespeare ya sólo la ven las mamás y las abuelitas.

#7 En 1960 ganó...

The Apartment

Miren, no voy a ser yo el que le haga el feo a Billy Wilder, un realizador estupendo y uno de los mejores directores americanos que hubo. No creo que sea una gran "cagada" darle un Oscar a su película. La razón por la que incluyo el año de 1960 en esta lista fue porque en ese entonces la Academia cometió un gran error, otro de sus grandiosos casos de tener a un clásico ENORME frente a sus narices y ni voltearlo a ver siquiera cuando los estuviera apuñalando,

Pues ese mismo año se había estrenado...

Psicosis



Que ni siquiera estuvo nominada, a pesar de que se convertiría en el clásico más famoso de Hitchcock, un ejemplo casi perfecto de cómo se hace una maldita película, un filme que rompió cánones, escandalizó a la censura, nos entregó actuaciones memorables en el relato edípico por excelencia y nos dio una de las secuencias más icónicas de toda la historia del cine, referente básico del séptimo arte. Para que tengan una idea, el American Film Institute cataloga Psicosis como la número 14 de las mejores películas gringas de la historia, mientras que a The Apartment le da el puesto número 80. Pero en ese entonces la gente biempensante de la Academia consideró esta obra maestra como nada más que un churro de un loquito que apuñala mujeres semidesnudas. ¡Qué poca visión! Hitchcock se quedaría para siempre sin ser reconocido por la Academia, incluso después de que muchos años antes le dieran el premio a una película suya. Oh sí, hablamos de eso también...


#6 En 1940 le dieron el premio a...

Rebecca



Una película relativamente menor de Hitchcock de la que la gente sólo se acuerda por ser "esa única película de Hitchcock que ganó el Oscar". Pasó tan de largo que los de la misma Academia sólo le concedieron otro galardón, el de mejor fotografía. O sea, no entiendo cómo la seleccionaron para ser mejor película si pensaron que lo único que tenía mejor que las demás era la fotografía, pero en fin. Mientras tanto, sus grandes obras como Psicosis, Vértigo o La ventana indiscreta se quedaron sin siquiera ser nominadas. Pero ésa no es la única razón por la que pongo esta peli aquí...

Es que además, ese año sacudió las pantallas...

El Gran Dictador



La película en la que Charles Chaplin tuvo los huevos de romper el silencio y decirle a Hitler que se fuera a chingar a su madre. Como les conté en esta entrada, ésa fue una época en la que todo el mundo mamaba al Führer, y poca gente, como Chaplin tuvo el valor de ponerse de pie y denunciar las atrocidades del fascismo. Además, es una película tremendamente divertida y conmovedora, cuyo discurso final sigue inspirando a generaciones de personas que luchan contra la tiranía y quieren un mundo mejor. Pero era una cinta demasiado polémica para el gusto de los vejetes de la Academia. Aún así, ésa no fue ni la primera ni última mamada que la Academia le hizo a Chaplin.Ya llegaremos a eso.


#5 En 1968 ganó...

Oliver!



Un musical basado en Oliver Twist. Porque en ese entonces la Academia mamaba a los musicales y hacer uno casi seguro te ganaba un Oscar. Eso y las películas de la Segunda Guerra Mundial. Si juntabas musical con Segunda Guerra Mundial, los de la Academia se corrían. Y así fue como sucedió The Sound of Music. De acuerdo, es un musical particularmente bueno, pero no deja de ser indignante que la Academia lo siguiera considerando su género predilecto, pero no dirigiera la mirada a la ciencia ficción que justo entonces alcanzó la cumbre dentro del séptimo arte.

Porque ese mismo año había salido...

2001: Una odisea del espacio



Una de las películas más cabronamente bien hechas de la puta vida. Una obra maestra, un hito cultural de proporciones tan monumentales que se siguen escribiendo tesis sobre él, que sigue maravillando a los espectadores, y que la mitad de la gente no entiende a menos que sean muy listos o se hayan metido un ácido para verla por tercera vez y probar si así ya le agarran el pedo (dicen). A mi gusto, la mejor película de ciencia ficción que se ha hecho y un ejemplo supremo de lo que es el cine, carajo. Ah, pero la Academia no premia ciencia ficción porque eso es para niños. Es más, esta peli ni siquiera estuvo nominada. Debe ser porque los de la Academia no la entendieron, por falta de inteligencia, o de ácidos, supongo... Un caso más en el que la Academia no se dio cuenta de que tenía una obra maestra en frente. De nuevo, para que tenga una idea, el AFI considera a 2001 como la número 15 de las mejores películas, mientras Oliver! ni siquiera aparece en la lista. Bueno, ¿para qué perder el tiempo con tonterías filosóficas-simbólicas podemos premiar ¡otro musical!?

#4 En 2005 le dieron el Oscar a...

Crash
(y no la de David Cronenberg)


Puuu... Una de las pocas películas ganadoras del Oscar que puedo decir que es realmente MALA. Cursi, obvia, estereotipada y predecible, pretende ser un discurso moralino de por qué el racismo es malo, llenado la pantalla con estereotipos racistas. La película es tan obvia en su cursilería panfletera que nada más les falta a los personajes llevar pancartas diciendo "el racismo es malo". Una verdadera porquería y pérdida de tiempo.

Pero además ese año había salido...

Brokeback Mountain


Una joya más del gran director Ang Lee, uno de mis directores actuales favoritos. Una tragedia amorosa que deconstruye las identidades sexuales del heteropatriarcado anglosajón subvirtiendo el dogma de virilidad precisamente de uno de sus íconos culturales. O sea, es sobre vaqueros gay. Es una cinta hermosa y triste que sigue dando de qué hablar, a diferencia de aquella otra. Pero supongo que una película hecha por un chino que trata sobre vaqueros practicando alegremente la sodomía no es oscareable. En cambio, Sandra Bullock y Brendan Fraiser lamentando en lo difícil que es ser blanco porque no puedes denunciar a los negros que se robaron tu auto sin que te tachen de racista, son dignos de aplausos.


#3 En 1936 el Oscar se lo llevó...

El Gran Ziegfelf



Una película sobre un extravagante productor de extravagantes espectáculos. Una película que se apoya casi exclusivamente en la extravagancia para dejar tantita huella. Aclamada en su momento, hoy tiene apenas un 61% en Rotten Tomatoes. Larga, estereotipada y estridente, es un ejemplo clásico de una película galardonada que no soportó el paso del tiempo, y de la que ya nadie chingados se acuerda.

Pero ese mismo año había salido...

Tiempos modernos



Quizá la obra maestra de Charles Chaplin, una crítica dura y ácida, pero divertidísima al capitalismo salvaje de tiempos de la Gran Depresión. Una película sin pelos en la lengua que muestra las adversidades por las que pasa un hombre común de la clase trabajadora, de la que Chaplin provenía y a la que siempre dedicó especial atención en sus obras. Venga, que Sartre y Simone de Bouvoir llamaron a su pnafleto con el título de esta cinta. ¿El problema? Eso: que era una película demasiado crítica, y que hasta olía a comunismo, y eso no cae bien. ¿Saben qué sí les cae bien...?


#2 En 1976 ganó...

Rocky



Sí, Rocky. La de Sylverster Stalone haciendo de boxeador. Sí, no es broma. Una cosa con Stalone ganó a mejor película. De hecho, él estuvo nominado por actor y guionista. De hecho, en esa época le auguraban al muchacho una brillante carrera tras su interpretación de un fortachón buena gente con ligero retraso mental. Luego se dieron cuenta de que Stalone no estaba actuando. Él, por su parte, se fue a hacer churros de acción de la era Reagan, con lo que todo se fue a la mierda. Y no es que Rocky sea mala, para nada. Es un pequeño clásico, sin duda...

Pero ese mismo año había salido...

Taxi Driver



Oh, fuck. Probablemente la obra maestra de uno de los directores que definieron a Hollywood: Martin Scorsese. Un drama psicológico e hiperviolento sobre Robert DeNiro haciendo de vigilante justiciero y Jodie Foster haciendo de prostituta adolescente (por lo cual esta película ya debería ser catalogada como un milagro). Por supuesto, una cinta que ganó la Palma de Oro en Cannes y que aparece una y otra vez entre las mejores películas de toda la historia de todo el mundo. Una de las obras más influyentes del séptimo arte. Pero una película muy cruda, eso sí. O sea, no precisamente un retrato que Gringolandia quería ver sobre su sociedad. Oh, y adivinen las otras películas que estaban nominadas ese año: Network de Sidney Lumet y Todos los hombres del presidente de Alan J Pakula, otros dos retratos nada halagadores de la realidad americana. ¿Quién quiere amargarse la vida pensando en lo que está mal con el país cuando podemos ver la clásica historia del underdog que triunfa a pesar de ser Stalone? Entonces Scorsese se quedaría sin que le reconocieran su trabajo hasta que hizo Los infiltrados. Y ese Oscar se lo dieron porque Spielberg, Coppola y Lucas tomaron por asalto la tribuna, ¿se acuerdan?

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Y nuestra número UNO, el premio a la cagada más grande, el FAIL más EPIC de los Oscar en toda su historia va para...

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#1 El año de 1941, en que le dieron el señor desnudo de oro a... 

Qué verde era mi valle



Una película cursilona sobre cómo una malvada fábrica destruye una apacible y bucólica comunidad rural en Gales. Dirigida por John Ford, el director favorito de la derecha americana, famoso por hacer todas las películas de vaqueros de John Wayne, odiar a todos los rojillos y enunciar citas como "el único indio bueno es el indio muerto". Y pues ya, una de esas historias de "la Revolución Industrial es mala". Para mérito suyo, fue una de las primeras cintas con temática ambientalista, aunque con una visión conservadora, ni se diga...


Pero ese mismo año había salido...

Ciudadano Kane



Por muchos considerada la mejor película de todos los tiempos, y no habrá alguno capaz de negar que es una cosa brillante. Con su impresionante dirección de cámara y fotografía, Orson Welles estaba creando un lenguaje cinematográfico completamente novedoso. Una película perfecta e impecable, en la que toda la realización es digna de que nos echemos de rodillas al piso para adorarla. Ah, pero la cinta era un ataque nada velado contra el magnate de los medios William Randolhp Hearst (y por extensión, al capitalismo culero de Estados Unidos), que era algo así como el Rupert Murdoch de aquel entonces. Así que no había forma en que esa película pudiera ganar. Hoy, ni quien se acuerde de la película del verde valle, mientras que Ciudadano Kane es una obra o-bli-ga-to-ria para quien pretenda dárselas de persona con una embarradita de cultura. Los de la Academia deben sentirse como idiotas. En sus tumbas, claro.

...

Admito que esta entrada pudo llamarse "Ego hace un berrinche porque no les dan el Oscar a sus películas favoritas". Pero vamos, los ejemplos de películas que no debían ganar cuando otras sí son muchos y muy notorios. Ustedes no más búsquenle.

Y ya... a prepararnos para la siguiente anodina entrega de unos premios insignificantes y a rabiar porque no gana quien queremos. Pero por el lado bueno, Billy Crystal ya no presenta la ceremonia...

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