viernes, 16 de enero de 2015

Superpotencia



"El hombre mide su fuerza según su destructividad"
George Bernard Shaw, Hombre y Superhombre

Después de notar que hace mucho que no les hablo de cómics, y teniendo en cuenta el panorama geopolítico actual, me decidí a platicarles un poco acerca de un par de títulos que resultaron, en su respectivo momento, sorprendentemente políticos. Siempre llama la atención cuando una publicación comercial, mainstream y por lo general alejada de las preocupaciones mundanas, se sumerge de pronto en asuntos controversiales, aunque sea para abordarlos de forma muy sencilla.

Miren, hubo una época en la que los cómics de superhéroes se atrevieron de vez en cuando a ser críticos con la propia realidad en la que vivían, y esa época fueron los 90. La Guerra Fría estaba terminada y aún no comenzaba la guerra contra el terrorismo de la era Bush, por lo que ya no había enemigos con quien los Estados Unidos pudieran pelearse o a quien pudieran echarle la culpa de todo. En ese contexto, hasta una publicación comercialota podía ponerse crítica sin correr el riesgo de que el público reaccionara patriotero y los acusara de estar de parte de los terroristas-comunistas-nazis.

Ésa fue la época en la que Lex Luthor, el peor enemigo de Superman, era un capitalista sin escrúpulos que podía cometer toda clase de crímenes impunemente y además ganar la presidencia de los Estados Unidos. Por desgracia, luego vino el 11 de septiembre, y entonces ya no era bien visto criticar al presidente, al gobierno, a la política estadounidense o sugerir que los musulmanes eran seres humanos, así que en el cómic de superhéroes se dejaron de ver historias tan arriesgadas y sugerentes (hasta que pasó un poco más de tiempo, pero ése será el tema de otra entrada).

Para no darle más vueltas al asunto, les quiero platicar de un cómic de la Liga de la Justicia titulado SUPERPOWER, que fue publicado en 1999. La historia es de John Arcudi, los trazos de Scot Eaton y las tintas de Ray Kryssing. Chequen el título, por favor, de una ambigüedad muy ingeniosa, pues la palabra puede significar "superpoder", como los que tienen los superhéroes; o puede entenderse como "superpotencia", es decir, un país poderoso como lo son los Estados Unidos. Esto es importante para entender de qué va el cómic, ya lo verán...



Nuestra historia empieza con Mark Antaeus, un joven estadounidense dotado de habilidades extraordinarias, como fuerza, agilidad y resistencia superiores a la de los humanos normales (aunque muy lejos del nivel de poder de, digamos, Superman). Mark es un héroe que se presenta cuando las personas de su comunidad lo necesitan, ya sea deteniendo a secuestradores o rescatando a víctimas de un desastre natural. Los habitantes de su pequeña ciudad lo admiran y están orgullosos de él, al igual que los padres y la novia del muchacho. Pero en una ocasión, Mark no logra rescatar a una familia de un edificio en llamas y todos mueren. Mark se culpa a sí mismo y resuelve que no permitirá nunca más que su debilidad le cueste la vida a otros.

El joven se ofrece como voluntario para que los laboratorios S.T.A.R. (esos centros de investigación y desarrollo científico que sólo existen en los cómics y que hacen de TODO) experimenten con él en un programa para dotarlo de verdaderos superpoderes. Tras el paso de dos años, Mark regresa a casa convertido una criatura de aspecto monstruoso, cubierto de metales, cables y circuitos, pero dotado de poderes que rivalizan con los del mismo Superman. A pesar de su aspecto, Mark sigue siendo el mismo buen muchacho de espíritu noble y generoso, dispuesto a seguir con su carrera de ayudar a los demás.



Convertido en un superhéroe en toda la extensión de la palabra, Mark lleva a cabo toda clase de hazañas que no tardan en llamar la atención de la Liga de la Justicia, el equipo de superhéroes más importante de DC Comics y que  cuenta entre sus filas a Batman, Superman, la Mujer Maravilla, Flash y Linterna Verde. La Liga invita a Mark a unirse a ellos, y junto a este equipo, nuestro héroe sigue con su lucha en pos de la justicia (ya saben cómo es eso).

La parte interesante es que mientras todo esto sucede, Mark se entera de los problemas de la nación de Kirai en el Golfo Pérsico, donde el dictador Gosnar Methan mantiene a su pueblo oprimido y en la miseria, en especial a los miembros de la minoría étnica vudish, que tienen que huir como refugiados a países vecinos, causando una constante crisis humanitaria. Si ustedes tienen tantita perspicacia, se habrán dado cuenta de que Kirai es Irak, Gosnar Methan es Saddam Hussein, y los vudish son los kurdos. Quizá ahora piensen que de lo que se trata esta historia es de lo malo que era Hussein y de lo necesaria que era una intervención estadounidense en Irak. Pero no, y he allí lo sorpresivo y grato del mensaje político del cómic.



Mark expone la situación de Kirai a Superman, y la Liga de la Justicia decide usar sus fuerzas para enviar alimentos y medicinas (en fin, ayuda humanitaria) a las fronteras donde los refugiados vudish sufren en hacinamiento. Pero esto no es suficiente para el nuevo héroe: él quiere que la Liga vaya a Kirai y use su poder para derrocar a Methan. Superman y los otros, obviamente, se niegan, porque la Liga tiene como principio nunca intervenir en asuntos de Estado. Decepcionado de sus héroes, Mark renuncia a la Liga y viaja él mismo a Kirai, asesina a Methan y desbarata su gobierno.

Cuando la Liga se aparece para detenerlo, Mark reacciona de forma violenta y ataca a su antiguo equipo. Para evitar más destrucción, Superman decide dejarlo ir. Esto permite a Mark darse cuenta de las consecuencias de sus actos: con el vacío de poder tras la súbita destrucción del régimen de Methan, Kirai desciende al caos en una cruenta guerra civil que cobra las vidas de decenas de miles de personas. Sin poder soportar esa responsabilidad, Mark se suicida...



Éste es un cómic con una estructura narrativa muy efectiva, y un arte bastante bueno, pero sin duda lo más interesante del mismo son las implicaciones políticas que seguramente ustedes ya han empezado a ponderar. Y es que este cómic, gringo, comercial, protagonizado por los personajes más mainstream del medio, es una pieza antiintervencionista.

Revisemos la historia de Mark desde sus orígenes. Antes de someterse a los tratamientos invasivos que le dieron superpoderes ya era un héroe. No obstante, no pudo tolerar un fracaso (la muerte de esa familia en el incendio) y concluyó que lo que necesitaba era más poder. He ahí su primer gran error: la creencia de que la solución es simplemente tener más poder.

La afirmación de que más poder no es la solución a todos los problemas es bastante fuerte como statement político por parte de un cómic de superhéroes. En el mundo real vemos las consecuencias de la política del "más poder" para combatir la criminalidad o el terrorismo: démosle equipo militar a la policía para controlar disturbios, saquemos al ejército a las calles para combatir al narco, pongamos tropas en tierra para acabar con esos terroristas. Armas más poderosas, ejércitos más numerosos, mayor capacidad de fuego... ¿Y eso a qué lleva? Al desastre continuo, porque crimen y terrorismo son fenómenos muy complejos que no se resuelven simplemente teniendo un garrote más grande que el del terrorista o el criminal.

Además, lo seres humanos somos falibles, y nadie, absolutamente nadie debe tener un poder tal que sea imposible para los demás pedirle cuentas. Por más buenas que puedan ser nuestras intenciones, por más que nos comprometamos a hacer el bien, concentrar demasiado poder en una sola persona o en una sola institución o en una sola nación siempre es peligroso. Cuando esa persona, institución o país comete un error, toma un camino equivocado, se corrompe o enloquece, ¿quién podría detenerla?

Luego está el asunto del intervencionismo. Gosnar Methan es un tirano que tortura a su pueblo, eso es inequívoco. Pero tampoco es el punto. La malignidad del dictador nunca es puesta en duda, lo que se cuestiona es la validez del intervencionismo. Repetidamente se dice a lo largo del cómic que mientras años de embargo y sanciones económicas no han logrado nada, la Liga de la Justicia podría acabar con el régimen de Methan en unos minutos. Sí, pero ¿debería?




"Como extranjeros, sería irresponsable tratar de cambiar el destino de otro país actuando sólo por un impulso" le dice Batman a Mark. Los superhéroes tienen el poder para derrocar a Methan, eso tampoco se pone en duda. Pero no tienen la autoridad ni el derecho para hacerlo, y como ya leímos, el intervencionismo de Mark lleva al desastre, la guerra civil y la muerte de miles de personas. "La violencia no era la forma de resolver esto" dice Batman, y Mark le echa en cara su hipocresía, haciéndole notar que él se la pasa apaleando gente. Es entonces cuando Superman dice "Cada vez que tengo que dar un golpe en nombre de la paz, siento que he fracasado en mi misión".

Cuando Mark luchaba junto a la Liga contra monstruos gigantes que aplastan edificios, hombres lagarto extraterrestres que invaden la Tierra o científicos locos armados de rayos destructivos, repartir karatazos sí funciona. Es decir, funciona cuando se enfrenta a amenazas típicas de un cómic de superhéroes. Pero en los problemas del mundo real, como la guerra, la pobreza, el terrorismo, el crimen, no se resuelven simplemente atrapando al "tipo malo", ni aun cuando se tenga el poder de hacerlo. Ésa es otra gran lección que deja este cómic.




Les recuerdo que Superpower se publicó en 1999, antes del 11 de septiembre y de la invasión estadounidense a Irak en 2003. La invasión dirigida por el gobierno de George W Bush dio lugar a luchas intestinas y aumentó el sentimiento de antiamericanismo en la región (y no encontró ni armas de destrucción masivas ni nexos de Saddam con Al Qaeda, que fueron el pretexto de la "guerra preventiva). Al final, los gringos se tuvieron que retirar con la cola entre las patas y el caos generalizado fue terreno fértil para el empoderamiento del Estado Islámico. Es decir, se cumplió lo que había predicho el cómic.

En un paralelismo bastante curioso con lo que sucedería pocos años más tarde, en Superpower la Liga de la Justicia asume el papel de la ONU, mientras que Mark Antaeus representa a los Estados Unidos. Si ustedes recuerdan, la ONU declaró ilegal la invasión americana de Irak, ante lo cual nuestro vecino del norte atacó de todos modos. Por eso hacía notar que el título del cómic es ambivalente: se refiere tanto al superpoder de Mark, como a la superpotencia que son los Estados Unidos. Tener el poder no significa que esté bien usarlo, ni siquiera con la mejor de las intenciones.



"Un momento, Ego", me dirán "A lo mejor Mark tenía buenas intenciones cuando atacó Irak o como se llame, pero tú y yo y medio mundo sabe que las buenas intenciones no están detrás del intervencionismo yanki"

Y tienen toda la razón. Mark era, en palabras de Superman "No una mala persona, sino una buena persona que hizo algo mal". Pero sabemos que no es el caso de la política exterior estadounidense. Aún cuando intervienen para detener masacres llevadas a cabo por dictadores megalómanos (en Kossovo, o en Kuwait, o recientemente al atacar al gobierno de Gaddafi en Libia), sus acciones están motivadas por intereses geopolíticos, y no nada más por causas altruistas. De ahí que haya otras masacres, otras injusticias, otros tiranos y otras crisis humanitarias que dejan pasar tranquilamente y sin hacer heroicos llamamientos a defender los derechos humanos. Muchas veces, incluso poniéndose del lado del tirano, del genocida y del invasor, cuando así conviene a sus intereses.

Pero ése es el gobierno de Estados Unidos, ésos son los Donald Rumsfeld y los Dick Cheney. El gringo de a pie por lo general se cree que su país en verdad lucha por causas justas, de verdad cree que hace un mundo mejor acabando con los bad guys. Es ése, imagino yo, el público al que querían llegar los autores de Superpower, al que querían transmitirle ese mensaje de que a veces la forma más responsable de usar un superpoder es no usarlo.

La epígrafe que puse al principio de esta entrada es la que originalmente usaron los autores en el cómic del que hemos hablado: "El hombre mide su fuerza según su destructividad". Sería bueno que, como humanidad, empezáramos a medir nuestro poder con base en nuestra capacidad de construir y no de golpear más duro.

No se pierdan la próxima entrada, en la que hablaremos de otro cómic politicoso.

7 comentarios:

Zer0MX dijo...

Interesante entrada como siempre ya se extrañaban tus análisis de Cómics y de verdad es curioso como se plantean esas cuestiones políticas en algo tan comercialon y más en el hecho de que generalmente los superheroes se utilizan para justificar las acciones gringas, en fin, por alguna razón, me acordé de The dark knight returns en cuanto al contraste del superman que sale ahí, el superman que no solo se muestra proyanqui sino que incluso lucha contra tropas soviéticas, no se, me parece interesante, en fin, a checar este cómic que recomendaste

Gary Rivera dijo...

que bacan!
Bueno siempre he notado esa constante en los comics, no se si has leido, Injustice, God among us, la trama es buenaza!
Le ocurre a Superman se convierte en el dictador mas grande del mundo por la mejores razones! una nhistoria buenaza! buscare esta que mencionas!!

muchas gracias!

Héctor Coronado dijo...

Es la onda ese comic. Mi diálogo favorito que expone lo contraproducente y la inutilidad del intervencionismo de Mark es el siguiente (después de que Mark mata al dictador y llega la JLA a ver qué pasa):

Mark: Hay un asesino menos en el mundo.
Linterna verde (en esta versión Kyle Rayner): No si contamos bien.

Zetaeme dijo...

Todavia no acabo de leer… estoy en la parte de "Además, lo seres humanos somos falibles, y nadie, absolutamente nadie debe tener un poder tal que sea imposible para los demás pedirle cuentas. Por más buenas que puedan ser nuestras intenciones, por más que nos comprometamos a hacer le bien," y quise hacer un paréntesis por que recordé un par de cosillas… justamente en "El regreso del caballero nocturno" cuando es el enfrentamiento entre Batman y Superman, Batman le dice que sabia que algún día, alguien tendría que poner a Superman en su sitio y ese tendría que ser él, Bruce Wayne ya había intuido esto de que nadie puede ser tan cabron que no te pueda derrotar…

En lo referente a lo de los armas mas poderosas… recuerdo que en un especial de Halloween de los simpson, por un deseo de Lisa, todas las armas son destuidas, lo que provoca que los extraterrestres invadan la tierra armados solo con garrotes, al final Moe se revela usando una tabla con un clavo, all huí Kang dice: estúpidos humanos, seguirán construyendo Tablas con clavos cada vez más y más grandes hasta que finalmente construirán una tabla con un clavo tan grande que se destuiran a si mismos.

bueno, ya… seguiré leyendo.

Alvaro Murga dijo...

Todavia tengo esa revista. La trama es interesante pero no me gusto como colocaban a Kyle. Apreciaciones personales aparte, hay algo que me gustaría señalar sobre la pregunta hipotetica de que si la liga de la Justicia puede viajar en el tiempo, por qué no detiene a Hitler. Es un argumento clásico de la CF pero es un argumento con trampa. Si puedes viajar en el tiempo , ¿matarías a Hitler? Hombre, despues de leer este blog si yo viajara en el tiempo, impediría el asesinato de Francisco Fernando y en una de esas Adolf vive en un universo alterno donde puede vivir de copiar sus pinturas. Pero el mundo es tan complejo que no se si eso impediria las guerras mundiales.
Pero totalmente de acuerdo con la critica de este blog, que a más fuerza, no hay solución a los problemas. Igual que con la intervención armada, con la guerra del narcotrafico, mas armas no significan menos problemas.

Alvaro Murga dijo...

Por cierto, ¿No te parece que este comic fue un poco como respuesta a lo que estaba haciendo Warren Ellis en La Autoridad?

Maik Civeira dijo...

Hola, a todos, gracias por sus comentarios.

Gary: No he leído Injustice. Cada vez estoy leyendo menos cómics de superhéroes... :/

Álvaro: A mí tampoco me gustó cómo retratan a Kyle, como un pendejo chingaquedito. Está bien que Kyle anduviera medio atarantado y se las daba de chistín, pero merece más respeto.

Leí muy de reojo The Authority por esos días (me gustaba mucho más Planetary). ¿A qué te refieres exactamente?

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