martes, 17 de marzo de 2015

Ciencia y superstición. Espiritualidad y materialismo.



En mi experiencia, una de las razones por las que muchas personas rechazan el conocimiento científico es que, argumentan, va en contra de lo que consideran "espiritual". Una visión científica del mundo, dicen, es materialista, deshumaniza y niega el aspecto espiritual de la existencia. Estoy hablando de personas que buscan esta espiritualidad en prácticas y creencias de la "Nueva Era", misticismos orientales, cosas como los cristales, las energías, los niños índigo, el reiki, las medicinas alternativas, el feng shui, la astrología, el tarot, las auras y otras por el estilo, pero también en las personas que siguen religiones organizadas,  ya sean el catolicismo u otras más exóticas de ésas que les gustan a los hípsters.

Pero la creencia y práctica en todas estas faramallas, las cuales cuando no están demostradas como falsas, tampoco tienen ninguna base para siquiera considerarlas como probables, ¿realmente lleva a la espiritualidad? ¿Por qué la gente cree que creer en magia, dioses, seres sobrenaturales y cosas que no existen los llevará a ser más "espirituales"? ¿Por qué asumen que por carecer de estas creencias uno sería más vacío, materialista, frío, sin alma, una especie de robotito que anda por la vida sin propósito?

¿Qué es lo espiritual? Es una pregunta que puede complicarse mucho, irse por los terrenos de la semántica o la filosofía, o caer en el esoterismo. El ser humano, sin duda, tiene necesidades que van más allá de lo material, de lo físico, de lo biológico. Tenemos necesidades afectivas y psicológicas también. Necesitamos sentir, entre otras cosas, que tenemos un propósito, que formamos parte de algo importante, que nuestras acciones tienen trascendencia.

Les voy a poner tres videos en esta entrada, empezando por éste, que resume muy bien lo que pienso de toda esa gente y su "espiritualidad"

  


En lo personal, yo llamaría "espiritual", a aquello que no tiene un valor material directo y obvio, aquello que no produce una ganancia económica ni "te da de comer" como dicen los más pedestres de los individuos, y que, sin embargo, hacen la vida hermosa y que valga la pena vivirse. Me refiero a valores abstractos, tales como el Amor, la Amistad, la Familia, la Libertad, la Justicia, la Paz, el Bien, el Arte, la Belleza, la Sabiduría... Yo le doy mucho valor en mi vida a todo ello, y es en su búsqueda contemplación y consecución que encuentro lo que la gente llama lo "espiritual", la clase de satisfacción inmaterial y difícil de definir que va más allá de las necesidades biológicas y monetarias.

Ahora bien, no veo cómo es necesario creer en la magia, los dioses, las hadas, los ángeles, las energías o los astros para conocer y apreciar esta clase de satisfacciones. Puedo sentirme sobrecogido por la belleza del cielo estrellado, puedo admirar hasta las lágrimas a quienes luchan por la libertad y la justicia, puedo abogar por la importancia del arte en nuestras vidas sin necesidad de creer que seres sobrenaturales o fuerzas místicas están como principio o destino de cualquiera de estas experiencias.

Entiendo, claro está, que se busque satisfacer las necesidades espirituales en dichas creencias. Sentirse conectado con Dios o el universo, saber que se hace su voluntad, que se salvan almas en su nombre, que se forma parte de una hermandad humana, que se trascienden las barreras materiales en busca de una mayor consciencia y wara wara. De verdad que entiendo el sentimiento subjetivo detrás de todo eso, aunque no lo comparto, y siento que sobra e incluso que muchas veces estorba.



Yo no digo que una persona no pueda encontrar satisfacción a sus necesidades espirituales en tales creencias sobrenaturales y esotéricas, por más falsas que sean. No niego la importancia de lo subjetivo en la vida de los seres humanos. Lo que yo sostengo es que A) Una persona que no cree en lo sobrenatural puede encontrar perfectamente satisfacción a lo que comúnmente se llaman necesidades espirituales en experiencias muy enriquecedoras y B) Muchísimas veces lo que se busca en las supersticiones no es nada "espiritual", sino más bien se pretende cubrir necesidades y deseos bastante terrenales.

Va uno de los ejemplos más claros que me he topado a lo largo de la vida. En una ocasión, que no viene al caso explicar, me encontré de vendedor de matrículas para cursos de inglés. Los talleres de capacitación para los vendedores, así como los rituales (no hay otra forma de llamarlos) que se realizaban antes de mandarnos a cazar clientes, estaban llenos de superstición. Por ejemplo, todas las mañanas una señora dirigía una serie de movimientos de baile que teníamos que hacer para librarnos de "malas energías" y tener buenas ventas. Había que girar sobre nosotros mismos, pero siempre para cierto lado, para que las "energías" se cayeran.

El libro de cabecera del nuestro jefe era "El Secreto" y él era un fiel creyente en la ley de la atracción (que es una creencia sobrenatural y esotérica, aunque use un lenguaje pseudocientífico). Nos decía que él había vivido en una ciudad de la que todos decían que era muy peligrosa, pero que a él nunca lo habían asaltado. ¿Su secreto? Él pensaba "a mí nunca me van a asaltar" y la magia de la ley de la atracción hacía el resto. En una ocasión él iba a visitar a un cliente y se le cruzó por la mente la idea "¿y si al llegar a su casa no está?" Grave error, nos dijo, pues por pensar eso, cuando llegó, no lo halló. Desde entonces siempre pensaba positivo.

El nivel de arrogancia de un sujeto que cree que sus pensamientos son capaces de transformar la realidad y el comportamiento de las personas y, aún más, de suponer que aquellos a los que les pasan cosas malas es porque no "pensaron positivo" es suficiente para causarme náuseas morales de sólo recordarlo. Pero además lo molesto es que estos tipos, con su creencia en las energías y en la ley de la atracción, eran de lo más materialistas del mundo. Seguían estos rituales mágicos no con el propósito de conectarse con el universo o lograr la paz del alma, sino de vender. Eso era todo.



No les interesaba el arte, tener buenas relaciones con sus familias, o la justicia en el mundo. Es más, se nos advertía que para triunfar en la empresa había que dar todo nuestro tiempo, sacrificando a la familia si era necesario y se nos exhortaba a no ver las noticias para no andar estresados ni preocupados por el mundo, porque ¿para qué te vas a preocupar por algo que no es tu negocio? Eso sólo te llena de malas vibras y eso es negativo para tu venta. Mi mentor en este empleo decía "A estas alturas de mi vida yo lo que busco no es amor, ni cariño ni esas mamadas. Yo lo que quiero es di-ne-ro."

En el mundo Godínez esta combinación de superstición y materialismo es muy frecuente por lo que he visto. Un vendedor de otro trabajo que tuve contaba como en una ocasión iba en carretera en un viaje de negocios, cuando vio que le quedaba poca gasolina. Pensó positivo y ¡magia! el tanque le alcanzó para llegar. Ese mismo tipo que nos aseguraba que es necesario creer en algo, nos decía momentos antes que lo más importante para el negocio (¡una escuela!) es captar clientes. Y el dueño de otra escuela en la que trabajé, un tipo déspota y prepotente a quien le importaba poco la educación y que sólo veía cómo le sacaba más dinero al negocio, en una ocasión me mandó una cadena de un sortilegio chino... para ganar dinero reenviándola.

Ejemplos así podemos encontrarlos muchos. Piensen en cuántas supersticiones hay para ganar más dinero, o para que nos vaya mejor en los negocios. Piensen en cómo se recurre a limpias, brujerías y adivinaciones para objetivos de ese tipo. Hay amuletos, rituales, inciensos y hasta cadenas de e-mail, Facebook o WhatsApp (porque la superstición se actualiza con la tecnología). Preparando la presente entrada me topé con esta página, sobre cómo hacer dinero fácil con tonterías supersticiosas (la respuesta es vendiendo remedios inútiles a tontos supersticiosos, digo yo).



Y no sólo eso: piensen en la cantidad de veces en las que se recurre a la divinidad o a la magia para pedir cosas de lo más mundanas: cerrar un negocio, obtener un empleo, aprobar un examen... Se reza al "niño futbolero" para que gane la selección nacional, y los futbolistas mexicanos tienen la costumbre de persignarse después de anotar un gol, como si al ser supremo que creó el universo y lo dotó de leyes le importara un juego de pelota. ¿Es eso ser espiritual?

La salud es algo muy importante de la vida, y es difícil ser feliz cuando la salud propia o la de un ser querido declina. Pero no veo por qué es más "espiritual" buscar un remedio en la acupuntura o en la santería que en la medicina científica, ni entiendo cómo optar por lo segundo a sabiendas de que lo primero son patrañas me haría "vacío" o "cerrado".

El amor es una de las necesidades a la vez más básicas y más elevadas de la existencia, pero creo que se abarata cuando se recurre a amuletos, hechizos, a santos puestos de cabeza para conseguirlo, ¿no? Depender de la intervención de seres mágicos que manipulen la voluntad de la persona deseada, o de plano drogarla, ¿cuál es la diferencia? Que drogarla funciona, por lo menos para poder abusar de esa persona.



En cambio, en el conocimiento que brinda la ciencia uno puede encontrar satisfacciones profundamente espirituales. En el entender que somos literalmente polvo de estrellas, que a pesar de nuestra insignificancia e intrascendencia para la totalidad del universo estamos aquí y podemos contemplarlo y empezar a comprenderlo. ¿Acaso la búsqueda del conocimiento, del entender sólo por entender, por desentrañar el misterio, sin importar la ganancia o el lucro que nos pueda generar, no es algo poderosamente espiritual?

Quiero ahora compartirles otro video, fragmento de la serie Cosmos, de uno de mis héroes personales, el astrónomo y divulgador Carl Sagan. Sólo véanlo y díganme si no hay en sus palabras mucha más espiritualidad que en las de todos los gurús de la Nueva Era, pensamiento místico oriental, oshos y deepak chopras:




En conocer la humildad de nuestro origen está el entusiasmarse con las posibilidades de nuestro destino. No somos la criatura formada a imagen y semejanza del Todopoderoso y no perdimos la perfección y el paraíso por comer una manzana, ni manchamos nuestra alma otrora pura. Somos el eslabón presente de una larguísima cadena que poco a poco se ha hecho cada vez más compleja. Fuimos moléculas sin mente ni sensación flotando al azar en el caldo primigenio. Fuimos bestias aullando en el bosque, mirando estúpidos y aterrados los fenómenos del cielo sin comprender. No éramos nada y ahora somos la forma en la que el universo se conoce a sí mismo. ¿No es ésa una mayor epifanía que la de cualquier profeta?

Déjenme compartirles este fragmento de la obra de teatro Heredarás el viento, de Jerome Lawrence y Robert E. Lee:

-Pero, ¿es que existe algo sagrado para el renombrado agnóstico?
-¡Sí! ¡La mente humana individual! En la facultad de un niño para dominar las tablas de multiplicar hay más de sagrado que en todos sus proclamados "amén", "santos" y "osanas". Una idea es un monumento más grande que una catedral. En el avance del conocimiento humano hay un mayor milagro que palos convertidos en serpientes o en la partición  de las aguas.
Diría que amo la ciencia, pero eso sería injusto para quienes hacen ciencia. Más bien, amo que haya gente haciendo ciencia y que puedan comunicar ese conocimiento, provocando maravilla y asombro en mi mente.

Tampoco quiero decir que la ciencia sea EL camino hacia la espiritualidad, o que los científicos sean siempre sabios del tamaño de Carl Sagan. Están el arte y el amor, sólo por mencionar dos experiencias que pueden llevar al éxtasis espiritual. Pero sí digo que acercarse a las ciencias puede ser una manera de hallarse ante la contemplación de lo sublime, como lo entendía el filósofo Immanuel Kant, y tener vivencias que sólo se podrían describir como espirituales.

Ahora sí, para finalizar y recalcar todo lo que acabo de decir, les dejo este otro video:





Que tengan una bonita vida.

6 comentarios:

El Moncho dijo...

Excelente texto, y muy buena selección de material de apoyo.
Gracias por compartirnos, y reforzarnos, esta convicción.
Saludos desde Cuautitlán Izcalli, Estado de México.

Eibon dijo...

Muy bueno! Haria falta que entradas de este tipo se difundieran en todas partes. A juzgar por lo que he leido en la National Geographic, hay una verdadera cruzada contra la ciencia en estos dias, en especial en estados unidos por parte de los fundamentalistas religiosos.

Anónimo dijo...

Buenísima entrada muchachon, le diste al clavo, ya le deberias de entrar al videobloging! Aunque tus textos son buenisimos no me malinterpretes. Tú descripción de la espiritualidad es fenomenal (literalmente) ;).

Unknown dijo...

Gran entrada. Felicidades por el trabajo del blog.

Alvaro Murga dijo...

MUy buena entrada y muy entretenida. Y gracias por los videos, sobretodo el de JP Sears.

Antonio dijo...

Excelente entrada. A mí también me desespera que cuando quieren descalificarme por ser ateo me digan que desprecio la espiritualidad, o que no siento interés por el misterio y la última, la única con la que me he sentido cómodo: que sólo me interesa el dinero (me etiqueta de forma gratuita, pero por lo menos lo hace en términos en los que no me tengo que desgastar para intentar, en vano, conciliar términos). Voy a traer siempre conmigo el enlace de esta entrada para metérselo por la nariz al próximo que me diga que para tener espiritualidad hay que ser crédulo.

Un abrazo.

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