viernes, 3 de julio de 2015

La prueba de que el socialismo no funciona (y el capitalismo tampoco)



Quizá ustedes hayan escuchado esta parábola, con la que inteligentísimos e insgines pensadores de Internet han tenido a bien sacarnos de nuestra ignorancia para demostrarnos que el socialismo es un error terrible capaz de traer sólo injusticia y sufrimiento. La historia va más o menos así [sic]:

Un profesor de economía en una universidad local hizo una declaración de que nunca había reprobado a un solo estudiante, pero recientemente en una clase entera ningún estudiante pudo pasar su examen. 
Esa clase había insistido en que el socialismo funciona y que nadie sería pobre y nadie sería rico, un gran igualador.
El profesor entonces dijo: "Está bien, vamos a tener un experimento de esta clase con el Socialismo. Todas las calificaciones serán promediadas y todos recibirán el mismo grado para que nadie repruebe su examen y nadie recibirá un 10... (sustituyendo las calificaciones por dólares - algo más cerca de casa y comprendido por todos más fácilmente).
Después de la primera prueba, las calificaciones fueron promediadas y todos recibieron un 9. Los estudiantes que estudiaron duro estaban molestos y los estudiantes que estudiaron poco estaban contentos. 
Cuando la segunda prueba se llevó a cabo, los estudiantes que estudiaron poco habían estudiado mucho menos y los que decidieron estudiados mucho decidieron tomarse un tiempo y estudiar menos, así que estudiaron poco. ¡El segundo medio de prueba fue un 7! Nadie estaba contento.
Cuando la tercera prueba llevó a cabo, el promedio era de 4. Las pruebas siguieron y las calificaciones siguieron bajando, aumentaron como nunca las peleas, la culpa y los insultos, todo resultó en resentimientos y nadie quería estudiar para el beneficio de cualquier otra persona. Para su gran sorpresa, todos reprobaron y el profesor les dijo que el socialismo acabaría también así, fallan porque cuando la recompensa es grande el esfuerzo para tener éxito es grande, pero cuando el gobierno saca la recompensa del esfuerzo, nadie va a tratar o querer tener éxito. No podría ser más simple que eso. Acá están las moralejas de esta historia :
1. No se puede legislar los pobres en prosperidad legislando a los ricos fuera de la prosperidad.
2. Lo que una persona recibe sin trabajar, otra persona debe trabajar sin recibir.
3. El gobierno no puede entregar nada a alguien que el gobierno no haya sacado primero de alguien.
4. No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola.
5. Cuando la mitad de la gente tiene la idea de que no tienen que trabajar porque la otra mitad se va a hacer cargo de ellos y la otra mitad se convence de que no es bueno trabajar por que lo que el gane sera dado a la otra mitad, es el principio del fin de cualquier nación.



La historia es muy similar a esta otra, en la que un padre, al demostrarle a su hija que compartir sus calificaciones con su compañera floja sería injusto le dice "bienvenida a la derecha". Y es igual de estúpida: una fábula apreciada por los derechairos que creen que son muy listos y que pueden refutar toda una serie de ideologías políticas con un chiste de Pepito: "Yey, con esto callaré a los pejezombis para siempre, le daré "compartir"; qué inteligente soy porque no soy chairo, ajiú ajiú ajiú". Tres puntos, cada uno más importante que el anterior, nos ilustran de por qué esta fábula es inútil.


1.- Realmente dudo que sea un caso de la vida real. Se me hace una de esas anécdotas falsas como la de la gente que aprendió a creer en Jesús después de un suceso milagroso; en cada versión el escenario es ligeramente distinto y nadie conoce a la persona que le sucedió. El hecho de que las versiones más modernas afirmen que el experimento se llevó a cabo para refutar el socialismo de Barack Obama, sólo aumenta mis sospechas (acuérdense de que los derechairos gringos creen que Obama es socialista). Dudo que haya habido, especialmente en una clase de economía, todo un grupo que hubiera apoyado el socialismo. Dudo que el maestro haya podido llevar a cabo ese experimento y que las autoridades escolares se lo hayan permitido. Dudo que un profesor de economía de nivel universitario hubiera llevado a cabo un experimento tan burdo. Oh, esperen, no hay que dudarlo más: es una leyenda urbana. ¿No se sienten como idiotas?

Dudo mucho que si el experimento se lleva a cabo tendría un resultado tal cual: después de todo, en clase hacemos trabajos en equipo en los que todos los integrantes reciben la misma calificación dependiendo del resultado colectivo. Sí, siempre hay alguno que no trabaja y deja que su equipo haga todo, o casos en los que uno solo de los alumnos hace todo el trabajo para el equipo (yo fui de ésos, porque no confío en que los demás hagan las cosas bien). Pero esto se acuerda y se soluciona entre los alumnos mismos; cuando uno no trabaja, su equipo mismo lo presiona para que cambie su actitud o lo sanciona no volviéndolo a dejar formar parte. Siendo profesor, no veo un escenario en el que los aplicados del salón dejarían de trabajar, y sí imagino que entre todos empezarán a ejercer presión contra los que no se portan bien. De hecho, eso sucede en situaciones en las que todo el grupo paga por las acciones individuales, como cuando les digo que si no se limpia el salón les voy a bajar puntos a todos por igual.


2.- El socialismo no consiste en tomar lo que todos tienen y repartirlo por igual. No se trata de que los que no trabajan reciban los mismos beneficios de los que sí trabajan duro. Cualquiera que sostenga esto es un ignorante supino o está cometiendo una falacia de "hombre de paja", atacando una versión cómodamente caricaturizada de lo que critica. Por eso decía que no creo que un profesor universitario de economía fuera tan ignaro como para salir con esta estupidez. No es éste el momento ni el lugar para explayarme sobre teoría política, y si quieren empezar a aprender lo que es el socialismo, de perdido léanse la entrada de Wikipedia (en inglés, porque en español es bien chafa). Como "socialismo" no es lo que se ponía a prueba con el burdo experimento del imaginario profesor, la fábula no sirve para probar nada.


3.- Pero la razón más importante por la que este experimento, haya existido o no, es completamente inútil, es que se basa en una falsa analogía. La anécdota iguala a gobierno con profesor, a calificaciones con riqueza y a alumnos con ciudadanía; pero la relación entre los elementos que forman un salón de clases no es análoga a la que existe entre los elementos que conforman un Estado-nación. Sólo un ejemplo: el profesor puede sacar puntos de la nada y ponerle 100 a todos por pura buena onda; eso no se puede hacer con dinero. Lo que sea que suceda en el salón de clases no se puede extrapolar a la forma en la que se organizan el gobierno, la sociedad y la economía. Cualquier intento de hacerlo sería pueril.



Pero, sólo por los lulz y con el ánimo de trolear derechairos anarcocapitalistas escueladeaustriacos, vamos a hacer un experimento mental sobre lo que sucedería si administráramos un salón de clases siguiendo los modelos del libre mercado:

Un profesor de ciencias políticas de la UNAM [obvio] decidió dejar que un grupo de alumnos suyos se organizaran según un modelo neoliberal y esto fue lo que pasó:

+Para empezar un grupo de alumnos exigió que se cancelara el límite de 100 puntos como máximo que se podía acumular en un periodo evaluativo, o para el caso, en un ciclo escolar. Querer limitar la acumulación de puntos sería injusto y perjudicaría los empeños e iniciativas de los emprendedores. A partir de entonces no habría límite en los puntos que se pudieran acumular.

+Después los mismos alumnos declararon que era absurdo que el profesor, en su papel de Estado, determinara los puntos que se le atribuyen a cada actividad, tarea o examen, así como que decidiera qué calificación obtenía cada alumno. En cambio, propusieron un sistema de libre mercado de calificaciones, en el que el puntaje asignado a cada tarea quedara determinado por las leyes de la oferta y la demanda. El profesor no tendría por qué intervenir en el control de los precios.

+Se determinó también que los puntos y calificaciones acumulados podían ser transferidos o heredados a gusto de los alumnos, que cada periodo no empezarían de cero, sino que podrían pasarse los puntos acumulados en el periodo anterior; sería injusto y autoritario que el profesor-Estado interviniera en la forma en la que cada alumno hiciera uso de SU riqueza.



+Bajo este nuevo sistema, desde el inicio algunos alumnos obtuvieron ciertas ventajas en cuanto a la acumulación de puntos; esto fue gracias a tareas que, según la ley de oferta y la demanda, eran recompensadas con muchos puntos, independientemente de su mérito académico o utilidad pedagógica. 

+Estos estudiantes aprovecharon tal ventaja para hacer crecer su poderío y empezaron a contratar a otros alumnos para que trabajaran bajo sus órdenes. Los alumnos empleados harían tareas y resolverían exámenes, con los cuales acumularían una enorme cantidad de puntos... para su empleador, el cual les pagaría en recompensa con los puntos suficientes para obtener una calificación aprobatoria. Mientras, el empleador tendría calificaciones contables en los miles o incluso millones de puntos.

+Algunos pequeños grupos de alumnos (en ocasiones uno solo) llegaron a controlar la realización todas las tareas, exámenes y actividades de una o más materias. Es decir, surgirían los monopolios de las asignaturas: Matemáticas, Química, Física, etc. quedaron bajo el control de unos pocos.

+Se dieron muchos casos en los que alumnos trabajaran dura y arduamente, ya fuera como empleados de otros estudiantes o por su cuenta, pero cuya actividad no les retribuía con mayores calificaciones que las necesarias para aprobar cada periodo (y a veces, ni eso), debido a la sabiduría del libre mercado de calificaciones, que no le asignaba muchos puntos.



+Al curso siguiente, los alumnos de nuevo ingreso se encontraron con un escenario en el que ya existen fortunas de calificaciones amasadas, las cuales se heredarían de alumnos egresados a sus hermanos menores, parientes o amigos. Los estudiantes ricos ya prácticamente se dedicaban a administrar el trabajo de sus estudiantes trabajadores.

+Después de unas generaciones se aceptó este orden como natural. Los estudiantes ricos decían que todo lo habían obtenido gracias a su trabajo (aunque lo hubieran heredado) que los que no tenían tantos puntos acumulados como ellos sólo tenían que echarle ganas y ponerse a trabajar (aunque trabajaran, y mucho, sin lograr lo mismo).

+Llegó el momento en el que entre los alumnos desfavorecidos por el orden existente empezaron a murmurar; se plantearon ideas sobre cambiar al sistema radicalmente. Hubo quienes propusieron, con mucho eco, un modelo en el que cada alumno empezara desde cero cada curso escolar y cada periodo evaluativo para que todos tuvieran igualdad de oportunidades; que fueran los profesores los que determinaran cuánto valdría cada actividad y con qué criterio se calificaría el desempeño de los estudiantes; que no se permitiera heredar ni transferir puntos y que se recompensara a los alumnos con base en su esfuerzo y los méritos académicos de sus logros.

+Los estudiantes ricos desestimaron estas ideas como ridículas, utópicas e infantiles; sin embargo se atemorizaron por el éxito que pudieran tener, y recurrieron al poder del profesor para mantener vigilados y controlados a los estudiantes resentidos y, en caso de que fuera necesario, reprimirlos con todo el su poder (única función legítima del profesorado).




Y ya, aquí le paro, porque en una analogía de salón de clases no me cabe toda la complejidad de la sociedad contemporánea. Por cierto, aclaro que el anterior experimento no sirve como argumento en contra del capitalismo neoliberal o similares (tampoco se me entusiasmamen, chairos), es nada más para ilustrar cómo la analogía que usan los derechairos para atacar al socialismo (que ni entienden) y defender su capitalismo (que tampoco entienden) es une reverenda estupidez. Ahora pueden dejar de mamar.

7 comentarios:

Alexander Strauffon dijo...

¡Diste en el clavo! Es lo que suele suceder, la combinación de ataque a versión simplificada caricaturizada, y las mal aplicadas analogías. Buen post, Ego.

martincx dijo...

Lamentablemente estos tiempos de internet y memes en redes sociales facilitan el flujo de concepciones erróneas y "parábolas" infantiles.

Saludos Ego, me hiciste pensar y reír por igual, y eso vale.

Manfaat Daun Sirsak Untuk Tumor dijo...

No sea demasiado larga pesar de que la puerta está cerrada, ya que todavía puede haber puertas abiertas una oportunidad más para usted

Alvaro Murga dijo...

A caricatura, contracaricatura. Esa historia hay que memeficarla y reproducirla en internet para aterrar a los derechistas del mundo.

Anónimo dijo...

Pero es que el capitalismo es la forma mas natural de comercio humano, que cada quien haga lo que quiera con su dinero. Eso trae problemas, pero es el manera menos mala conocida. Me atrevería decir que tu metáfora carece de sentido incluso a un nivel mayor que la primera, porque para empezar no se supone que el dinero tenga un limite (aunque tal vez sea una idea producto de mi mente demasiado centrada en el capitalismo como forma de comercio "natural"). El comunismo y el socialismo nunca han servido a gran escala, y nunca van a servir, eso es lo que yo creo. ¿Que piensas tu que es lo mejor? Y lo pregunto en serio, sin fanfarronear

Maik Civeira dijo...

Bueno, hay algunos problemas con lo que planteas. Empezaré por aquí: mi analogía es aún más disparatada que la primera, porque la seguí hasta sus últimas consecuencias lógicas tratando de adaptar el modelo del capitalismo neoliberal (grosso modo) a un salón de clases. La primero se limita a repartir por igual las calificaciones, y concluye a partir de ahí que el socialismo no funciona. Pero la forma en la que funciona un salón de clases TAMPOCO se parece a cómo funciona el capitalismo, entonces quise ilustrar lo absurdo que sería si así fuera (y repito: socialismo no es repartir todo por igual).

Luego, tú definición de capitalismo es convenientemente amplia: "que cada quien haga lo que quiera con su dinero", "es la forma más natural de comercio humano". El capitalismo no es una forma de comercio, es un modelo socioeconómico. Comercio, dinero y propiedad privada han existido casi desde que se desarrolló la agricultura, mientras que el capitalismo comenzó a desarrollarse a finales de la Edad Media y principios de la Moderna. Además, el capitalismo a lo largo de su historia y evolución ha tenido diferentes formas. No es igual el capitalismo mercantilista del siglo XVI, que el capitalismo industrial del siglo XIX, que el capitalismo financiero del XX, ni éste es igual después de las guerras mundiales que después de la Guerra Fría. Tampoco es igual el capitalismo de Estados Unidos que el del norte de Europa. ¿Cuál de todos ellos sería "el natural"?

El comunismo al estilo soviético fracasó miserablemente. Ya ni Rusia ni China lo practican ya. Eso no significa que las cosas como están es lo mejor que van a estar, o que es el fin de la historia o algo asó. Seguiremos experimentando con formas de organizarnos socialmente, y para ello son necesarios críticas y análisis constantes de los modelos actuales, y no dejar de señalar sus inequidades.

Chumel Nevarez dijo...

Bueno, en el capitalismo se da la competencia para ser el mejor mientras que en el socialismo es conforma y dar responsabilidades para llegar una meta. Esa es solo mi opinión.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails