jueves, 3 de septiembre de 2015

Los mundos de Ursula K. Le Guin



Ursula K. Le Guin (nacida en Californa en 1929) es una de las autoras más importantes de ciencia ficción y fantasía de todos los tiempos... Y un agujero enorme en mi formación como fan de la sci-fi, que decidí a llenarme este verano leyendo tres de sus mejores novelas.

Famosa sobre todo por su saga fantástica de Terramar, Le Guin también escribió mucha ciencia ficción en la que explora los temas que más le apasionan: anarquismo, feminismo y ecología. Como autora de sci-fi, se preocupa más por las consecuencias sociales de las premisas que imagina, y la tecnología tiene un papel menos protagónico; sus especulaciones no son del tipo científico (como, digamos, Asimov), sino político.

Las tres novelas (todas ganadoras del premio Hugo) que leí recientemente se insertan en el Ciclo del Ekumen; en este universo, la humanidad proviene de un mundo llamado Hain que en algún momento se extendió por la galaxia y colonizó decenas de planetas. Sin embargo, con el tiempo la civilización hainiana se derumbó y la Tierra y otros mundos olvidaron de dónde venían. En un futuro distante, poco a poco los mundos han comenzado a contactarse unos con otros y a formar una confederación de mundos, el Ekumen, con ayuda de una nueva tecnología, el ansible, que permite la comunicación interestelar instantánea.

Cada novela se encuentra en un punto distinto del desarrollo del Ekumen, pero fuera de eso no están conectadas entre sí. De forma muy inteligente, Minotauro las editó según la cronología interna del universo ficcional de Le Guin, en vez de seguir el orden de publicación. Pienso que eso me ayudó a entender y apreciar mejor cada novela.

Además se trata de una edición bellísima, en pasta dura. Por desgracia, tiene muchos errores, sobre todo en el primer texto, en que se confunden los diálogos con la narración, y a menudo no se entiende quién dijo qué.

Ahora les dejo mis comentarios sobre cada una de ellas, con la esperanza de que se animen a leerlas:

LOS DESPOSEÍDOS
(1974)




Tenemos dos mundos, Anarres y Urras. El primero fue colonizado por rebeldes anarquistas que huyeron de este último para fundar una utopía según las enseñanzas de la profetiza Odo. En Anarres existe una sociedad sin gobierno, sin jerarquías, sin propiedad, sin dinero, sin roles de género preestablecidos y sin matrimonio.

Urras, por el contrario, se encuentra dividido en diferentes naciones. A-Io es una potencia capitalista en donde reina una atroz desigualdad y la explotación del hombre por el hombre. Thu es una tiranía comunista en la que un Estado centralizado lo controla todo. Benbili es una país subdesarrollado en cuyas guerras civiles intervienen las otras dos potencias para asegurar sus intereses.

Pero si Urras se antoja como un lugar de pesadillas, Anarres tampoco es precisamente una utopía. Las estructuras de poder se han ido creando sin que nadie se dé cuenta; las jerarquías son oficialmente inexistentes, pero lo cierto es que algunos individuos poseen mayor poder e influencia sobre los demás; el poder que oprime la individualidad y el pensamiento independiente se ejerce a través de la presión social, que busca mantener una suerte de puritanismo ideológico, basado en las incuestionables enseñanzas de Odo.

En este escenario aparece Shevek, un científico de Anarres cuyas teorías podrían dar lugar a tecnologías que cambiarían para siempre la relación entre los mundos. Pero en Anarres desconfían de él y su individualismo, su afán de vivir en una relación monógama y de formar una familia. En Urras cada una de las potencias lo quieren cooptar para obtener sus descubrimientos y usarlos para aplastar a las otras. Shevek se encuentra, pues, ante un enorme dilema.

No hace mucho cavilaba sobre que no hay nada más anarquista que pensar por uno mismo, ni menos anarquista que plegarse a las normas de pensamiento y juicio dictadas por un manual, autoridad o grupo, aunque éstos tengan la etiqueta de "anarquista". Encontré en este libro una serie de experimentos mentales que me hicieron poner a prueba estas ideas.

El dilema de Shevek, un convencido anarquista, entre la lealtad a un orden social que le ha dado todo, y que sabe que es preferible a cualquier otro existente, pero que ahora amenaza con marginarlo y excluirlo, y su lealtad a sí mismo, a lo que cree que es correcto y a lo que sabe que es verdad, constituyen a mi gusto el corazón de esta novela.

Atinadamente, Le Guin nos va relatando de forma paralela cómo el pensamiento de Shevek fue evolucionando desde su infancia y a través de su adolescencia y juventud en Anarres (capítulos pares), y lo que el científico hace a su llegada a Urras y sus encuentros con esta sociedad tan diferente, (capítulos nones).

Esta disposición cronólogica nos permite comparar las acciones del protagonista con el desarrollo de su pensamiento, expuestos de forma simultánea y no secuencial. Quizá, después de todo, y como sostenían las ecuaciones de Shavek, la linealidad del tiempo sea una ilusión y el verdadero viaje sea el retorno.


EL NOMBRE DEL MUNDO ES BOSQUE
(1972)





Un mundo llamado Athshe lleva unos años siendo explotado por colonos provenientes de la Tierra. Sus bosques están siendo talados y su población nativa reducida a la esclavitud. En este contexto surge un líder, Selver, que encabeza una rebelión contra los terrestres.

La novela tiene tres narradores, lo que nos permite asomarnos a tres mentalidades muy diferentes. El mismo Selver; el Capitán Davidson, un militar brutal que cree en la superioridad de su raza y en su derecho a la conquista, y Lyubov, un científico que honestamente trata de entender y ayudar a los nativos.

La novelita peca un poco de caer en la falacia del "buen salvaje"; los nativos no conocen la guerra y viven en armonía con la naturaleza, además de que tienen costumbres místicas de gran profundidad espiritual. Es la presencia de los hombres de la Tierra lo que los convierte en guerreros (para sobrevivir) y cambia su sociedad para siempre. Ello es comprensible dada la época en que se escribió, sobre todo teniendo en cuenta que la autora se inspiró en gran parte en la Guerra de Vietnam.

Sin embargo, la novela no es tan maniquea. Cuando los nativos empiezan a pelear contra los colonos cometen también atrocidades que erizan la piel, aún conociendo y entendiendo sus motivaciones. Como dice Selver, pase lo que pase, Davidson y Lyubov siempre permanecerán en Athshe, porque han dejado dos huellas indelebles en el mundo: la del amigo y la del conquistador.

La brevedad de la obra lleva a que buena parte de los primeros capítulos sea expositiva. No hay problema, después va directo al grano. Además, la historia en sí es muy emocionante, atrapa la imaginación del lector de inmediato y logra involucrarlo en el drama de los personajes. 

Esta historia de rebeldía anticolonialista me recordó mucho a "Avatar", y un poco a la nueva saga de "El Planeta de los Simios". Muy recomendable, pues.



LA MANO IZQUIERDA DE LA OSCURIDAD
(1969)




Ésta es la novela más aclamada de Le Guin, y considerada uno de los textos básicos de la ciencia ficción. Una de sus premisas más interesantes, y que la hacen famosa incluso entre quienes no la han leído, es que imagina un mundo, Gueden, con una civilización humana en la que cada individuo es hermafrodita y no existen los géneros.


Lo curioso es que en esta novela el género no deja de existir a pesar de la biología, sino precisamente por la biología: al ser cada persona un hermafrodita, la distinción entre hombres y mujeres es absurda. Los guedenianos son neutros durante la mayor parte de su vida, pero durante unos días al mes, entran en kémmer, una etapa de celo en la que buscan compañía sexual. De forma completamente azarosa, puede ser que sus genitales masculinos o femeninos se activen y busquen a una pareja cuyos genitales opuestos se hayan activado. A cada persona le puede tocar cualquier situación, y esto tiene consecuencias sociales muy complejas.

Pero además, la novela funciona como un drama de intriga política. Genly Ai es envíado a Gueden como representante del Ekumen. Los guedenianos sospechan de Ai, lo desconocen y él se ve envuelto en las conspiraciones de dos países rivales. La novela intercala capítulos narrados por Genly, con otros narrados por guedeniano Estraven, lo que permite conocer los puntos de vista de ambos, y lo que piensa cada uno del otro. Algunos otros capítulos incluyen mitos, leyendas o historias de Gueden, para dar un panorama más completo de la cosmovisión de sus habitantes.

La imaginación de Le Guin es admirable, por la forma en la que construye todo un mundo, con su naturaleza y su cultura. Pero además de un experimento mental, la novela es un drama humano, una historia de amistades improbables y hasta con un poco de aventura.

Las tres novelas me gustaron mucho, pero creo que la que más me hizo pensar y más ha impactado mi memoria es Los desposeídos. Si ustedes han leído alguna de éstas o les han llamado la atención, por favor compartan sus pensamientos en los comentarios. Saludos y que tengan buenas lecturas.

1 comentario:

Alvaro Murga dijo...

Ya un medico me había recomendado leer la mano izquierda de la oscuridad. Y justo ahora que estoy tan metido en lo que es feminismo machismo o la idea que los roles e identidad de genero son socialmente determinados o no.

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