jueves, 28 de mayo de 2015

El culo de la Mujer Araña (Parte II)



En la primera parte de esta serie proveí de suficiente material gráfico como para demostrar que existe un verdadero sexismo en los criterios con los que se dibuja a los personajes femeninos en los cómics de superhéroes, toda vez que (en general) su aspecto, sus atuendos y sus posturas se escogen con motivo de que se vean sexis para un público masculino heterosexual, mientras que a los personajes masculinos se les da un trato muy distinto.

Ahora viene la parte difícil: definir si esta práctica es mala, por qué y qué tan mala es. Les decía la vez pasada que decir “es malo porque es sexista” realmente no nos dice mucho. Tenemos que superar una visión reduccionista del asunto y empezar a ver sus diferentes aristas y sus tonos grises, y para ello hay que aclarar ciertos puntos.

El público comiquero ha sido mayoritariamente masculino



Casi desde sus inicios[1] y hasta tiempos muy recientes, los creadores y consumidores de cómics de superhéroes han sido principalmente varones, y en especial los lectores han sido adolescentes o jóvenes adultos. Por lo tanto, se han enfocado en satisfacer los gustos e intereses de los varones heterosexuales.

En los 50 y 60 no se ven personajes muy sexualizados, porque la censura no lo permitía. En los 70 comenzó a haber más libertad y conforme fueron avanzando las décadas de los 80 y los 90 se pudieron tocar temas sexuales más abiertamente y hacer a los dibujos más cargados de sexualidad. La aparición de personajes femeninos hipersexualizados era, en su momento, algo que demostraba que la publicación estaba en onda, que era atrevida, edgy, liberada y “para grandes” (piensen en cómics como los que salían en Heavy Metal). Hoy lo podemos ver como un cliché ridículo y de mal gusto, pero back in the day en realidad se estaban rompiendo con las restricciones y prejuicios moralinos de las generaciones anteriores.

Hoy por hoy, los artistas dibujan imágenes que les parecen sexis teniendo en mente que a su público con toda seguridad le parecerán sexis también. Un público satisfecho compra más. Ésa es la explicación más sencilla y honesta del origen de este cliché. No hay que darle muchas vueltas a la hoja: se trata de fanboys haciendo fan service para otros fanboys.

En tiempos recientes esta situación comienza a cambiar: hay cada vez más mujeres creadoras y lectoras de cómics. Entonces ya no es buena idea producir algo de forma que ignora a una buena parte de tu público potencial. Esto es muy importante y uno de los puntos fundamentales de lo que voy a argumentar más adelante, así que ténganlo en cuenta.

Sí hay mucho machismo en la nerdósfera



Esto hay que admitirlo, y se puede notar en su renuencia a admitir que hay sexismo en los cómics y sobre todo en las reacciones violentas de los comiquieros contra las críticas feministas. A menudo éstas pueden parecer exageradas o completamente erróneas, pero cuando los niños rata reaccionan ante ellas con insultos misóginos y amenazas de muerte y violación, se cumple la vieja máxima: “los comentarios a un texto feminista justifican la existencia del feminismo”.

Por ejemplo, las chicas cosplayeras con frecuencia reciben malos tratos en las convenciones por parte de fans varones. Si una tiene un cuerpo escultural la acusan de ser una falsa geek que sólo está ahí para hacer dinero, o piensan que por tener un atuendo sexy están disponibles para que les griten improperios o las toquen. Si no está súper buena, le gritan que es una gorda fea (o flacucha fea), que su traje de Power Girl hecho en casa le queda muy mal, que no tuvo bien todos los detalles porque no es una fan verdadera y que mejor se vaya a la cocina a preparar un sándwich.[2]

Cuando se anunció el casting de Gal Gadot como la Mujer Maravilla, hubo muchas quejas en Internet porque la actriz no está “lo suficientemente buena”. Cosas similares se dijeron de Amy Adams cuando fue electar para interpretar a Lois Lane. Cuando Marvel anunció que la nueva Thor sería mujer, hubo mucho despotrique y no faltó la expresión “pinches feministas, todo lo arruinan”.

Y recientemente, la ComicCon de Denver cometió la inmensa pifia de armar una mesa panel sobre la mujer en el cómic… con puros panelistas hombres. No es que los varones no puedan decir cosas valiosas sobre el tema (¡hola, soy Ego!), pero se pierde totalmente el punto del evento al no incluir a mujeres expertas, que las hay y muchas.

Lo que pasa es que la nerdósfera ha sido por muchísimo tiempo un Club de Toby, y ahora es como si los varones sintieran que están invadiendo su terreno, y que los están persiguiendo y oprimiendo. Uno pensaría que los nerds serían más civilizados que los fans de Tecate, pero ya vio que no.

Muchas críticas vienen de fuentes ajenas al mundo del cómic



No es que esto invalide en sí las críticas que alguien pueda hacer contra el sexismo en los cómics. Pero lo cierto es que a menudo tales críticas se hacen desde la ignorancia: lxs críticxs (pun intended) no conocen contextos ni orígenes, simplemente echan un vistazo rápido al medio, sacan conclusiones y emiten condenas basándose en algunas imágenes que van en contra de sus valores.

No puedo encontrar los enlaces, pero cuando hubo la tormenta de arena de #ChangeTheCover sobre la infame portada del cómic de Batgirl, una opinadora feminista que estaba en contra de la ilustración escribía en respuesta a otra opinadora feministas que estaba totalmente a favor de la misma (para que vean que feminismos y feministas hay muchas y muy diversas). A lo largo del texto, la autora confesaba nunca haber leído el clásico The Killing Joke (al que la portada homenajeaba) y afirmó categóricamente que los cómics deben ser para niños. Es decir, no se ofenda señorita, pero usted no sabe ni papa.

Es perfectamente posible que una crítica de alguien externo a este mundillo pueda ser válida… pero es poco probable, además de que me parece intelectualmente honesto conocer antes de condenar.

Los artistas tienen derecho a crear lo que les dé la gana


Un artista tiene derecho a dibujar lo que quiera de la forma que quiera. Ningún creador está obligado, ni siquiera moralmente, a que su obra sea incluyente. Un artista crea lo que le satisface y lo comparte con otras personas, esperando que a éstas también les guste. Si a alguien no le parece bien, es porque no era el público meta (y si al público meta no le parece bien, el artista lo pierde). Ultimadamente cada quien puede escoger las piezas de creación que sean compatibles con sus valores y sus gustos.

Eso sí: al exponer sus creaciones al público, un artista está aceptando que su obra será susceptible de ser criticada. Cualquiera puede acusar a una obra de ser mala, estúpida, mediocre, aburrida, racista, misógina u ofensiva, y aunque estas críticas puedan estar en lo correcto o completamente equivocadas, el acto de criticar siempre es válido y necesario.

Lo que no se vale es recurrir a la censura, al acoso, al linchamiento moral. Cualquier objeción que tengamos a los contenidos de una obra debe quedarse en el plano de la crítica inteligente. El mundo no necesita más grilla, lo que me lleva a que…

Éste es un problema de primer mundo



Cuando se discute sobre este tema, no falta el machirrín indignado que señala a las feminazis criticonas que el mundo está lleno de problemas de abusos y opresión contra las mujeres, y que no mamen con este asunto de los dibujos, que mejor se indignen por las adúlteras lapidadas en Arabia Saudita. Ésta es una falacia del señuelo: que existan problemas más graves no quiere decir que el que se está tratando no valga la pena.[3] Cada quien hace lo que puede en su entorno para mejorarlo como considera adecuado.

Pero también hay que poner las cosas en proporción. El sexismo en los cómics es muy real pero no es algo por lo que valga la pena arrancarse las togas, ni organizar turbas linchadoras en Internet. No es como si hubiera que acosar a creadores y editores para cambiar la portada YA o se le hará un gran daño a la sociedad. No es como si estuvieran a punto de pasar una ley injusta, o si hubiera que liberar a un preso político, razones por las que habría que movilizarse cuanto antes para presionar a las autoridades a que hagan lo que se necesita. Un artista que dibuja un culo no es igual a un violador que ha salido impune: no es alguien que merece un linchamiento moral expedito. En serio, gente, a veces se ve tan ridículos como los que iniciaron una campaña en change.org para que no pongan a Ben Affleck como Batman.

Así que, por favor, pongan las cosas en proporción. En necesario que exista la crítica, pero que pasemos a tomar antorchas y tridentes por cosas como ésta nos deja muy mal parados como civilización.

A todos nos gusta ver imágenes sexis del género que nos parece atractivo



Ésta es una verdad ineludible: a todos nos gusta. Si ustedes han leído este blog sabrán que tengo una debilidad por las mujeres dibujadas. ¿Por qué tengo una colección de arte erótico en mi página de Facebook? Porque me gusta disfrutar de la belleza del cuerpo femenino además de la grandeza de la creación artística. ¿Por qué tengo una colección de imágenes pulp en esa misma página? Porque además de que disfruto de la estética kitsch me gusta cómo se ven los personajes femeninos. ¿Por qué me gustan las películas de cavernícolas? Porque además de que me gustan los dinosaurios y el stonepunk, me encanta ver a esas chicas en bikini de piel.

¿Y por qué las adolescentes tienen posters de One Direction (o la que sea la banda de moda)? Porque les gusta ver a chicos guapos. ¿Por qué muchas mujeres suspiran cada vez que Ryan Gosling aparece sin camisa? Porque les gusta contemplar su anatomía. ¿Por qué se ha vuelto cada vez más común que mujeres contraten stripers masculinos para las despedidas de soltera? Porque les gusta ver cuerpos viriles luciéndose para ellas. ¿Por qué mi novia y sus amigas se fueron al Foxxy’s a ver hombres encuerados bailando? Usted adivine.



El cómic de superhéroes vende una fantasía masculina, así como muchos otros productos de la cultura pop. Otros tantos venden fantasías femeninas, desde las portadas de las novelas eróticas de Arlequín, pasando por las comedias románticas en las que una mujer puede hacer que un guapo mujeriego y granuja, pero de buen corazón, cambie su forma de ser por ellas. O no más piensen en Crepúsculo, saga en la que una jovencita insulsa es codiciada por un par de sexis seres fantásticos, uno de los cuales tiene problemas para mantener la camisa puesta. Y ni siquiera me hagan empezar con 50 sombras de Grey.

Ojo: esto no quiere decir que ya exista equidad ni mucho menos. Eso de usar la belleza masculina, en particular de una forma altamente sexualizada, para atraer y satisfacer al público femenino heterosexual es algo muy reciente y aún minoritario. En general los productos de la cultura pop siguen estando dirigidos a los hombres por default, y casi únicamente en subgéneros dirigidos de forma específica hacia las mujeres se les toma en cuenta (he hablado de esto cuando traté sobre el Test Bechdel y sobre la Girl on Girl Action). Además, que se haga tanto para unos como para otras no quiere decir que esté bien, pues esas fantasías que se nos venden están bastante torcidas y jodidas si las piensan un poquito.

Los personajes ficticios no son reales




Pues resulta que es necesario recordarlo, porque hay algunas personas que parecen tener problemas con eso. Los personajes ficticios no existen: no tienen sentimientos que puedan ser dañados, no tienen derechos que puedan ser violados. Si lo piensan bien, son sólo líneas, puntos, trazos y palabras, que nuestros cerebros interpretan y completan para crearnos la ilusión de que son personas reales, con vivencias, pensamientos y sentimientos. Pero no lo son.

Miren, Everyday Feminism, esa página que lo mismo puede decir cosas muy sensatas como otras absolutamente delirantes (y a veces en el mismo texto), publicó esta infografía para saber cuándo una mujer está siendo objetificada y cuándo no. Todo muy bien hasta que llega a la parte de los personajes ficticios, y pone de manifiesto que un hombre tiene la obligación moral de no objetificarlos de la misma manera en la que tiene que respetar a las mujeres reales.



Y yo pienso que es absurdo, porque si bien sucede que se diseña un personaje de forma que no sea mucho más que un objeto de satisfacción para el consumidor (lo que cuadra con la definición de “objetificar”), lo cierto es que al hacer eso no se está dañando al personaje. No es como si se estuviera forzando a una mujer contra su voluntad a mostrarse con poca ropa, ni como si se hubiera fisgoneado en su privacidad o robado fotos suyas que no se supone que nadie debería ver, ni como si se aprovechara de que la pobreza o los problemas familiares la hubiesen obligado a exhibir su cuerpo para ganar dinero y sobrevivir.

Cuando un artista dibuja a una mujer escasamente vestida o exageradamente proporcionada, no es como si existiera en universo paralelo en el que tal personaje fuera real y entonces el ilustrador la estuviera obligando a vestirse de formas que violentan su dignidad y sus derechos.

Sin embargo, las personas reales sí nos conectamos emocionalmente con nuestros personajes ficticios. Ello es lo que nos permite disfrutar de historias que sabemos que no son reales, y por eso nos emocionamos con la ilusión de acción, aventura y heroísmo; nos conmovemos con la ilusión de romance, sentimientos y relaciones humanas, y sufrimos con la ilusión de tragedia y dolor. A mí no me gustaría ver que en un número de Batman saliera en la portada el Encapotado vestido como un esclavo sexual sadomaso, y me parecería horrible que en ese mismo número viéramos al Caballero de la Noche siendo sodomizado por el Dr. Light (quien sería el que le ponga el traje de esclavo sexual, obvio). Me indignaría que DC cómics decidiera publicar esa historia porque sentiría que le está faltando al respeto y destruyendo a un gran personaje que me gusta mucho.

Y ése es precisamente el punto; hay que entender que si se pide que nuestros personajes ficticios sean tratados con respeto y dignidad es para beneficio de su público, por el apego emocional que éste tiene por ellos;  no es para beneficio de los personajes mismos. Es importante entender esta diferencia para lo que vamos a discutir después.

Ahora, si tomamos la imagen de Everyday Feminism como una receta para construir un personaje femenino realmente fuerte y empoderado, pare beneficio del público, puede tener sentido. Es decir, si el personaje es construido como alguien que toma sus propias decisiones sobre vestimenta y actitud, entonces se le estará tratando con respeto, a diferencia de ponerle ropa que nunca usaría o pintarla en posturas que nunca adoptaría, sólo para satisfacer el morbo del artista y el público…

ENTONCES, ¿QUÉ TIENE DE MALO?

Ahora, teniendo en cuenta lo anterior, abordemos algunas de las razones que se arguyen para condenar los dibujos altamente sexualizados de personajes femeninos en los cómics de superhéroes.

A.- La representación de mujeres con medidas imposibles hace sentir inadecuadas a las lectoras al no poder cumplir con tales estándares



Soy bastante escéptico con respecto a este argumento. Es que creo que los lectores de cómics son en general lo suficientemente inteligente para saber que lo que están leyendo es una forma de ficción, y una particularmente fantástica e hiperbólica. El cómic de superhéroes, a diferencia de, digamos, la publicidad, no plantea patrones ni estándares de normalidad y belleza: creadores y lectores saben que están tratando con cosas absolutamente irreales.

Seamos honestos: muchos de los lectores de cómics hemos sido muchachitos nerdosos, ya sea flaquitos o regordetes, muy lejos de la figura idónea del superhéroe. Dudo que haya habido muchos de nosotros que se hayan sentido mal con sus cuerpos por no poder tener la fisionomía de Batman. Si, como todo adolescente, llegamos a sentirnos mal con nuestra imagen no fue por los cómics (un espacio en los que muchos chavitos inseguros, como su servidor, encontramos consuelo y sentido de pertenencia), sino por otras razones.

Dije que soy escéptico, pero no descarto el argumento del todo. Tengo en cuenta que históricamente los hombres hemos tenido mucha menos presión para ser bonitos de la que han sufrido las mujeres y supongo que eso puede hacer más vulnerable a una chica ante las imágenes de belleza femenina inalcanzable. Pero para comprar este argumento necesitaría estudios psicológicos serios que demostraran que en efecto la lectura de cómics de superhéroes puede debilitar la autoestima de las muchachas. Es una afirmación muy fuerte y se necesita un sustento sólido para defenderla.

Y, en todo caso, si ello ocurre de verdad, el problema no son los dibujos de las superheroínas. Si la autoestima de una señorita es tan baja que una imagen de una muchacha voluptuosa la puede destruir, el problema no está en la imagen, ni la solución en censurarla, sino en la forma en la que se le ha educado: debe aprender que lo que está viendo es fantasía, que no tiene que verse así, que para nadie es humanamente posible verse así, y descartarlo como yo he aceptado el hecho de que nunca tendré un Anillo de Poder (y vaya que me ha costado trabajo).[4]

¿Han escuchado la historia del niño que se colgó una sábana a los hombros y saltó por la ventana pensando que podría volar como Superman? Bueno, sé por lo menos de un caso real: mi tío, que de niño hizo justamente eso y se rompió un brazo. Bueno, pues la culpa aquí no es de los cómics, sino de que a esa tierna edad está difícil diferenciar entre fantasía y realidad, y nadie se tomó la molestia de explicarle que eso de volar no es posible y que los poderes de Superman no vienen de la capa.

Entender esto requiere de menos sutileza que comprender que una no puede ni tiene porqué estar tan buena como Power Girl, pero el camino es el mismo: educación, no censura.

B.- Las representaciones de las mujeres, objetivadas y sexualizadas, educan a los varones para la misoginia



Se dice que al estar expuestos a personajes femeninos que son poco más que objetos sexuales los jovenzuelos aprenden que las mujeres deben ser precisamente eso: objetos para su placer. De nuevo, soy muy escéptico ante esta postura, por lo mismo que dije antes. Los lectores de cómics sabemos que estamos consumiendo fantasía, no los tomamos como guía para la vida y sabemos que no vamos a tener una novia como Power Girl.

Esta actitud me parece tan ridícula como la de las señoras religiosas que creen que los videojuegos vuelven violentos a los niños o que el heavy metal los convierte en delincuentes. Además, me recuerda a algo de lo que ya les he hablado antes:

En 1954 varios de los principales líderes de la industria del cómic fueron citados a declarar ante el Senado de los Estados Unidos. Los cómics de superhéroes, horror y policiacos eran culpados de fomentar la violencia, la homosexualidad y el comunismo. La única base que se tenían eran las fraudulentas himbestigasiones del psiquiatra Fredrich Wertham, quien había hecho muestras selectivas, falseado testimonios, ignorado a propósito datos que contravenían sus hipótesis e inventado evidencias para sostener sus prejuicios.

En el contexto de la "caza de brujas" contra los cómics, William Gaines, el primer editor americano en publicar cómics de horror, dijo ante el Subcomité de Delincuencia Juvenil del Senado americano: "Aquellos que quieren prohibir los cómics ven a los niños como pequeños monstruos sucios, taimados y perversos que usan los cómics como pautas para sus actos [...] ¿A qué le tememos? ¿A nuestros propios niños? ¿Creemos que nuestros niños son tan malvados, de mentes tan simples que basta una historia de robos para que roben, una historia de asesinatos para que asesinen?"

Entonces, ¿de verdad creemos que los chavos son tan malvados y simples de mente que basta ver a unas damas embadurnadas en trajes de espándex para que crean que las mujeres sólo sirven como objetos de placer?

De nuevo, no descarto que pueda ser. Después de todo, sí existe mucho sexismo en la nerdósfera, aunque creo que la causa no son los dibujos de mujeres en los cómics; éstos más bien son un síntoma. Es más, estoy seguro de que una cosa no está necesariamente relacionada con la otra; los superhéroes resuelven sus problemas usando la violencia, pero el comiquero promedio no es particularmente violento, y tengo muchos amigos comiqueros que, como yo, son de izquierda, y eso no les impide disfrutar de las historias de Batman, con toda la ideología aristocrática que se cargan.

Entonces, si quieren argumentar que los cómics vuelven misóginos a los chamacos, tendrán que demostrarlo con estudios muy serios y bien armados. De lo contrario, se quedan sólo como suposiciones y prejuicios moralinos.

C.- Las imágenes sexistas son negativas en sí mismas



¡Anda! Éste es un argumento difícil de abordar porque se presenta como un axioma, como una verdad tan evidente en sí misma que no admite demostración ni refutaciones. El hecho mismo de que las imágenes de superheroínas sean sexistas las hace malas en sí, independientemente de si causan un daño o no.

Simplemente diré que mi racionalismo no acepta tales argumentos tan dogmáticos. A mí me parece que es como decir que el pecado es algo malo en sí mismo, porque es pecado y va contra la ley de Dios, aunque no le haga daño a nadie (como la conducta sexual no reproductiva, condenada por la religión cristiana).

Supongo que se podría entender este argumento de la siguiente manera: se trata de un cliché indigno de gente decente. Si cuentas un chiste homofóbico en privado entre tus amigos heterosexuales no le estás haciendo daño a nadie. Pero ese tipo de expresiones ya no se consideran propias de la gente educada, porque se le relaciona con ciertas actitudes y conductas que sí son dañinas. Pero los políticamente incorrectos como yo sabemos que tal relación no es categórica, y que uno puede hacer comentarios, chistes o escribir libros enteros sobre cosas terribles sin que ello signifique que las apoya. Aún así, entiendo que una persona se pueda sentir incómoda ante expresiones que van contra sus valores morales, y el sexismo indudablemente es una cosa horrible.

Pero esta postura me parece peligrosa porque parece haber muchos que piensan que la representación de mujeres sexis es pecaminosa en sí misma, que importa poco si está fuera de lugar o no, si es que aparece en una publicación mainstream que se vende a todo el público o si es el fanart que alguien publica en su sitio web personal: toda expresión de este tipo debe ser perseguida y sus creadores linchados moralmente. Y esto como que me asusta.

Dicho todo lo anterior, ahora trataré de encontrar razones válidas por las que deberíamos cambiar la forma de representar a las mujeres en los cómics de superhéroes. Realmente, me parece que se pueden reducir a dos:

UNO: Se trata de tomar en cuenta al público femenino



No todas las lectoras de cómics se sienten terriblemente indignadas por el sexismo en el diseño de personajes. Muchas de ellas lo toman simplemente como parte de la estética del medio. Entre las que se indignan hay muchos niveles, desde las que nada más ruedan los ojos y dicen “qué mamada”, hasta las que se ponen muy agresivas en las redes sociales (las actitudes de los varones son igual de diversas).

El cómic de superhéroes había sido tradicionalmente un producto para los varones, como ya dijimos. Pero esa situación ha comenzado a cambiar. En efecto, no hay razón para opinar que las historias de personajes con habilidades extraordinarias que combaten al mal vestidos de trajes coloridos tengan que estar dirigidas exclusivamente a varones. Así que cada vez hay más lectoras y creadoras.

De modo que que cuando una fangirl toma un cómic porque le gustan esas historias, y se encuentra constantemente con que aristas y escritores están trabajando como si solamente un varón heterosexual lo fuera a leer, solamente teniendo en cuenta los intereses, gustos y fantasías masculinas, sin tener en cuenta lo que a una chica le podría incomodar, ¿cómo no se va a sentir excluida?

Déjenme hacer una analogía y ya ustedes me dirán si es válida. Soy mexicano, soy latinoamericano, y leo cómics desde el año 1992 (cuando murió Superman). A menudo (ahora menos), me he topado con representaciones incorrectas, injustas, o de plano despectivas de Latinoamérica y los latinoamericanos. No destruía mi autoestima, pero sí me parecía más bien molesto, me hacía rodar los ojos y preguntarme “Bueno, ¿pero es que acaso estos gringos no pueden investigar un poquito? ¿No se dan cuenta de que sus cómics los leemos en todo el mundo?”

Entiendo que muchas lectoras de cómics piensan así cuando se topan con material que está solamente pensado para un público masculino “Bueno, ¿pero es qué no se dan cuenta de que habemos mujeres a las que nos gustan los cómics? ¿Nunca se ponen a pensar en lo que nos interesa y nos gusta?”




Dije al principio que ninguna obra de creación está obligada a ser incluyente y lo sostengo. Si te desagradan los cómics eróticos de Milo Manara o Paolo Serpieri, si sientes que son pendejadas y no están pensados para alguien como tú, tienes todo el derecho a criticarlos, pero también tienes siempre la opción de ignorarlos y seguir con tu vida.

Pero hay una diferencia muy importante aquí. Los cómics de superhéroes, especialmente los de Marvel y DC, no son obras de autor. No pertenecen a sus creadores, ni siquiera a sus respectivas compañías aunque éstas tengan los derechos exclusivos de lucrar con ellas. Los universos superheroicos de Marvel y DC tienen una relevancia cultural tan grande, han incidido en el imaginario de millones de personas en todo el mundo a lo largo de décadas, se han convertido en íconos y arquetipos de referencia poco menos que universal, que casi podríamos decir que son patrimonio cultural de la humanidad.

En otras palabras menos dramáticas: hay muchísimas personas, de toda raza, género y nacionalidad, que AMAN los cómics de superhéroes y sus personajes, que han hecho suyas sus historias, que cada vez van ilusionadas al puesto de revistas para adquirir sus títulos favoritos y ver qué otros les pueden llegar a gustar; es decir, son personas que ya son el público comiquero, y como tal tienen derecho a esperar que se les tome en cuenta.

¿Recuerdan lo que les dije acerca de los personajes ficticios y la conexión emocional que su público tiene con ellos? Pues de eso se trata: los lectores (hombres o mujeres) quieren ver que los personajes que aman sean tratados con dignidad y respeto, saber que sus artistas los ven como algo más que eye candy.

Otros medios están más conscientes de esto y por eso se incluye algo de fan service para las damas en las películas y series de superhéroes: Green Arrow muestra su tonificado torso a menudo, tanto en su versión de Smallville como en la nueva serie; Wolverine sale casi desnudo en cada película, además de que es mucho más bonito que su contraparte del cómic; Thor muestra todo entre los hombros y los oblicuos a la mínima oportunidad. Sigue siendo un recurso baratón, apenas una consideración al público femenino en películas que son principalmente fiestas de salchichas, pero algo es algo.



No, los escritores, artistas y casas editoriales no están obligados a tomar en cuenta a su creciente público femenino. Pero sí sería considerado, cortés y, sobre todo, inteligente que empezaran a hacerlo.

DOS: Es realmente un cliché gastado, tonto y ridículo

No son sólo las mujeres quienes se sienten incómodas con este asunto. Cada vez más somos más los hombres a los que nos parece mal. Confieso que cuando era un adolescente calenturiento me encantaba este fan service que nos hacían los creadores.[5] Ahora lo veo y realmente me parece que está mal, no en el sentido de “maligno” o “malvado”, sino simplemente equivocado. No como para iniciar una revolución, sólo para rodar los ojos y decir “chale”.

En lo personal, me parece que es un recurso vulgar y de mal gusto que abarata los cómics que me gusta leer. Cuando se trata de cómics específicamente eróticos como Druuna o Vampirella, o de parodias como Stripperella, el uso de estas imágenes no me parece fuera de lugar; cuando no son estos casos, se me hace una forma obvia y chafa de atraer lectores y tener más ventas, como los desnudos gratuitos en las películas malas.



¿Saben por qué me cago en Mark Millar cada vez que tengo la oportunidad? Su uso excesivo de violencia y sexo, y su abuso de la violación como tropo me parecen formas en las que un escritor malo y superfluo se las da de atrevido y adulto, y busca atraer lectores con morbo. Bueno, pues por lo mismo pienso que es criticable el sexismo en los cómics.

Como les dije, tengo una debilidad por las mujeres dibujadas. Disfruto del pin-up y hasta de la regla 34. Cuando la sexualización de una heroína se da en el fanart o en la fanfic, me puede gustar o no, pero siempre puedo ignorarlo[6]. Sin embargo hay obras en las que el cachondeo va bien y otras en las que es sólo un recurso barato para complacer a un público facilote.[7]

Puedo apreciar las fotos de Kim Kardashian desnuda que casi rompieron Internet, pero no espero ni me parece deseable ver el trasero de Kim Kardashian, o una imagen equivalente, en cada película que veo. El problema no es que nos gusten las chicas pin-up, el problema es querer que todas las representaciones de las mujeres en todos los productos culturales de nuestro consumo no sean mucho más que chicas pin-up.

No hay una línea definida que divida la vulgaridad pornográfica del erotismo artístico, ni una receta para saber distinguir la una del otro. ¿La imagen cachonda se justifica por la historia? ¿Va con el producto que estamos leyendo? ¿La guía un interés artístico o sólo el morbo? Son preguntas difíciles de responder en muchos casos, pero que pueden servir de ayuda.

Pero además, cuando para cumplir con el cliché se sacrifica la calidad del arte, violando los principios de la proporción y la perspectiva, o cuando de plano se contradice con la coherencia de la historia y del personaje, lo que nos queda es que el cómic se imbeciliza.

En dos de mis últimas entradas les he hablado de Grimm Fairy Tales, y les he dicho que son unos cómics muy estúpidos y aburridos que dependen de sus dibujos cachondos y sus historias “oscuras” para mantener a su público. Y aunque es cierto que disfruto como placer culpable ver las portadas y una que otra ilustración de estos cómics, la verdad es que no les tengo mucho respeto. Pero a mis cómics de superhéroes quiero tenerles respeto y que respeten mi inteligencia como lector.[8]

Por eso uno de los proyectos que más me han gustado es el de Less Tits n’ Ass, More Kickin’ Ass, en el que la artista Karine Charlebois, que “corrige” ilustraciones de cómics superheroicos, arreglando la anatomía y la perspectiva, para hacer de un dibujo tonto, uno de buena calidad. Noten que las heroínas siguen siendo bonitas, tienen bustos grandes y caderas pronunciadas; lo que se corrige son las posturas en las que se encuentran, privilegiando la calidad del dibujo por encima del taco de ojo. Lo mejor es que también nos muestra el proceso y hasta el por qué de las decisiones que toma:







El cómic ha superado otros clichés estúpidos antes. Al principio la moral comiquera era en blanco y negro: los héroes eran buenísimos y los malos malísimos. Esto no era muy inteligente y se empezó a probar nuevos enfoques. Durante décadas muchos villanos eran estereotipos nacionales y raciales. Esto ya no está bien visto, y entonces lo dejamos atrás.

Un nuevo cambio ya se está dando, y está ocurriendo desde adentro. No lo están logrando lxs críticxs feministxs (pun intended once again) que sin conocer el cómic lo condenan, sino el público y los creadores, y más específicamente las lectoras, las artistas y las escritoras. Cada vez se toma más en cuenta al público femenino y hay proyectos muy interesantes desde dentro de la industria para dejar atrás el cliché y hacer que el género sea un poco más inteligente. E incluso hay cada vez más fangirl service.

Ésta podría ser totalmente una portada de Arlequín


Se trata de evolucionar, de mostrar que el género tiene mucho potencial, más allá de ser entretenimiento fácil para adolescentes hormonales. Podemos superar esto sin grandes pérdidas y con mucho que ganar.



[1] Había muchas más mujeres creadoras en la Edad Dorada del Cómic (décadas de 1930 y 40), parte de la historia de este medio, olvidada por culpa de, ¿qué creen? el puto sexismo.

[2] En realidad (y no puedo creer que tenga que hacer esta aclaración a estas alturas del partido), cualquier mujer tiene derecho a vestirse como le dé la pinche gana. Si es porque le gusta el cómic o porque quiere impulsar su carrera como modelo, o porque quieren verse bonitas, o porque YOLO, ninguna persona tiene derecho a acosarlas ni molestarlas por eso. Si piensas que se ven bien o mal, puedes discutirlo con tus amigos en privado y sin hacerlas sentir incómodas ni faltarles al respeto.

[3] Y si las mujeres en Arabia Saudita son más importantes, ¿por qué no estás tú haciendo algo por ellas en vez de dedicarte a criticar las críticas femnistas? ¿Eh, eh? [sé que ésta es una falacia tu quoque; nada más quiero mostrar lo absurdo del argumento].

[4] Una vez un evento de ciclohípsters usó la imagen de la guapa Eva Longoria en bicicleta para promocionarse. Una maestra escribió indignadísima y exigiendo que se retirara la imagen porque dañaba la autoestima de las chicas. O sea, ¿de lo que se trata es de censurar las imágenes de gente atractiva para no hacer sentir mal a los demás? No mamen.

[5] Cuando estaba en la pubertad tenía un amigo llamado Rubén que dibujaba bien chingón, casi a nivel profesional. Los demás chicos le comisionábamos dibujos cachondos de chicas de cómics.

[6] Por lo mismo me parece absurdo indignarse por cosas como el dibujo que Frank Cho hizo de Spider-Gwen. ¿Qué me importa el fanart que alguien hizo por gusto? ¿Qué me importa si T.Catt ha hecho carrera dibujando superheroínas desnudas? No es el arte oficial de una publicación que los lectores están siguiendo y disfrutando, sino algo que pueden simplemente ignorar si no les gusta. Sí, tienen derecho a criticarlo, pero ¿para qué perder tiempo y energías en algo que ni te debería importar? ¿O acaso vamos a instituir una Policía de la Moral que vigile todo lo que los fans dibujan para gusto de otros fans? No mamen.



[7] Por ejemplo, al notar que esta entrada me estaba quedando demasiado larga, decidí llenarla de dibujos de heroínas para que por lo menos los hombres heterosexuales siguieran leyendo. Todas las imágenes, por cierto, son de material oficial de las compañías comiqueras, nada de fanart.

[8] Hay muchos otros aspectos de los cómics que insultan mi inteligencia y que no tienen nada que ver con el sexismo, como esto de Batman que no tiene sentido o cualquier cosa que escriba Mark Millar, pero no hay tiempo ni espacio para hablar de esto.

jueves, 21 de mayo de 2015

El culo de la Mujer Araña (Parte I)




Oh, rayos. Me he estado haciendo pato con esta entrada durante algo así como dos años, pero ya no puedo seguir callándome. Éste es un tema que tiene encendida la nerdósfera desde hace tiempo y ahora parece más ruidoso y candente que nunca. Tan candente como el culo de Spider-Woman. Je.

No, en realidad éste es un asunto que he estado pensando y masticando desde hace mucho porque, aunque usted no lo crea, yo no escribo nomás lo que me viene a la mente conforme me va chorreando de los dedos, sino que le echo coco con mucha anticipación porque soy de ésos que piensan despacio. Muy despacio.

Precisamente es pensar despacio lo que se necesita en estos casos de guerra cultural. Para los recién llegados a Internet, “guerra cultural” quiere decir “mucha gente mentándose la madre en Twitter”. Así que vamos a tratar de llegar a conclusiones bien razonadas. O racionalizadas, que para eso sí soy bueno.

El tema de esta entrada es, pues, el sexismo en los cómics de superhéroes. Me voy a enfocar en las representaciones gráficas de los personajes femeninos, ya sean heroínas, villanas o civiles, y voy a tocar sólo muy tangencialmente la construcción de esos personajes desde el punto de vista de la narrativa, porque ésa es harina de otro costal.

La pregunta es ¿la representación de los personajes femeninos es sexista? Y la respuesta rápida, en mi opinión, es SÍ. Pero ésa es una respuesta poco interesante que va a dejar todo mundo jalándose las medias. Sí, creo que hay mucho sexismo en el diseño de personajes femeninos; no, no creo que suceda en todos los casos por parte de todos los artistas, pero sí creo que es un fenómeno lo suficientemente generalizado como para que valga la pena abordarlo.

Es que me parece bastante claro que cuando se diseña un personaje femenino, tanto en su apariencia, en sus atuendos y en las poses que adopta en las viñetas, la directriz que guía a muchos artistas es hacerla ver sexi. También creo que en ese afán se deja en segundo plano valores artísticos como la proporción, la perspectiva y la anatomía; peor aún, se traiciona la coherencia con el personaje mismo, su personalidad y sus motivaciones, y los requerimientos de la historia que se está contando. Es decir, se sexualiza exageradamente a los personajes femeninos, de una forma que no se aplica a los masculinos, y esto se hace para brindar un eye candy, taco de ojo o fanservice a un público de varones heterosexuales. No estoy, por ahora, condenando ni defendiendo esta costumbre, sólo estoy señalando que existe.

Esto no es una conclusión a priori, sino el resultado de mucho pensar, mucho leer cómics y mucha chaqueta mental. Pero para probar mi punto, acompáñenme en un recorrido por (maravillosas) imágenes de tetas y culos ceñidos en espándex.

Hay que empezar hablando de la apariencia física de los personajes y de sus atuendos. Las críticas feministas arguyen que es sexista representar mujeres con proporciones imposiblemente perfectas (desde el punto de vista del canon de belleza occidental) en trajes ajustados que prácticamente es como si tuvieran el cuerpo desnudo pero pintado de colores. Los defensores del cómic dicen que los personajes masculinos también son representados así. Ambos tienen un punto, pero creo que los comiqueros se niegan a ver algo importante.

Miren, el traje de superhéroes, imposiblemente ajustado, es una convención del género que se remonta hasta sus orígenes y una tradición que difícilmente podría ser cambiada (y no tiene por qué). El objetivo era que los personajes (como los artistas del circo o los gimnastas) pudieran lucir su musculatura y el poder de su cuerpo en movimiento. Personajes masculinos y femeninos son diseñados con estos atuendos por igual, así que me parece que aquí no hay sexismo por el uso del traje ajustado en sí. Sin embargo, hay diferencias importantes a la hora de diseñar los atuendos de hombres y mujeres.

Si tanto héroes como heroínas usaran trajes espándex de cuerpo completo que permitan admirar su anatomía, en efecto no habría sexismo. Pero resulta que muy a menudo los disfraces de los personajes femeninos tienen grandes escotes, piernas descubiertas, faldas muy cortas o calzones chiquititos, chiquitititos. Y es que si uno puede aceptar que los justicieros superpoderosos usen trajes ajustados porque ya nos acostumbramos a la idea, es muy difícil justificar el porqué una heroína escogería un atuendo en el que está mostrando todo el tiempo media teta (menos el pezón, que ahí sí opera la censura), o que deja ver la línea del traje de baño muy bien depilada, sino es que de plano se le mete el calzón entre las nalgas.

Estos diseños no responden a las necesidades de los personajes, a las actividades que realizan o a las circunstancias de la historia, sino que están ahí para hacerlas ver sensuales y complacer al público masculino heterosexual. Por otro lado, los personajes masculinos no son tratados de esa manera.

Miren estos ejemplos. Las Zafiros Estelares son grosso modo las equivalentes femeninas de los Linternas Verdes: guerreras espaciales con gemas que les otorgan poderes fantásticos. Vean cómo se visten unas y otros:



O el clásico traje de Power Girl, creado por el artista Wally Wood, quien también es famoso por sus cómics porno, y que lo hizo deliberadamente probando qué tanto le dejaría la censura mostrar las bubis de la heroína:



¿O cómo se explicaría, dentro de la coherencia interna del cómic, que Catwoman y Black Cat salgan a saltar por las cornisas con esos escotes?



¿O que la hechiera Zatanna se vista prácticamente como conejita Playboy?



¿O estos trajes de Maxima, Starfire y Sue Storm?[1]



¿O que Lois Lane salga a hacer reportajes vestida así?



“Oye, Ego, un momento. ¿No se supone que las feministas luchan por el derecho a vestirse como quieran, incluso con ropa muy reveladora, sin que nadie las juzgue por eso?” Sí, es cierto. Pero vean las ilustraciones anteriores: estos personajes no usan tales atuendos porque les sean cómodos o prácticos, ni porque estén manifestando que ellas tienen el poder sobre su sexualidad. El móvil del arista es hacer eye candy. Es cierto que personajes como Starfire o Psylocke son mujeres muy sensuales y sexualmente abiertas y que eso es parte importante de sus personalidades; también es cierto que las Zafiros Estelares tienen poder del amor y la seducción[2]. Pero ¡vamos! Seamos honestos, sabemos realmente que lo que pasa aquí en la mayoría de los casos es que un dibujante varón y heterosexual diseñó estos atuendos así para hacer puro taco de ojo. Sería deshonesto y obtuso negarlo.

Es difícil justificar que el traje de la Mujer Maravilla incluya un calzoncito con estrellas y creo que sólo la costumbre hace que no se le pueda cambiar (piensen en las décadas que tomó quitarle a Superman la trusa roja). Pero si es problemático que una princesa amazona griega use lencería con bandera de Estados Unidos, es más difícil aceptar que vista una prenda que se le estuviera metiendo entre las nalgas todo el tiempo. En años recientes, el calzón de la Mujer Maravilla se ha reducido de tamaño, dejando cada vez menos a la imaginación:




Eso no es cosa de todos los dibujantes, cabe aclarar. Muchos, como el actual Cliff Chiang dibujan a Diana con mucha dignidad. También el traje que ostenta Gal Gadot en la próxima película tiene mucho más sentido: se ve como lo que usaría una princesa guerrera (está muy parecido al de Xena), aunque la nerdósfera ha despotricado mucho al respecto.

Puede verse guapa y a la vez fuerte y poderosa


Desviándonos del género de superhéroes, pero siguiendo en los cómics y sobre la misma línea, no podría dejar de mencionar otro cliché clásico de la fantasía heroica: los armaduras-bikini. A menudo se representa a una mujer guerrera, como una elfa o una bárbara, usando una armadura que sólo le cubre lo absolutamente necesario para que el cómic (o videojuego) no sea material exclusivo para adultos. Este atuendo carece de sentido desde el punto de vista de la historia y el personaje y se hace, una vez más, para darle a los fans un eye candy.




Por ahora no vamos a discutir si esto es válido o no, si es una terrible afrenta contra la dignidad de las mujeres o si va a traernos el apocalipsis: basta con reconocer que con estos trajes lo que se busca es que los personajes femeninos se vean sexis, mientras que este criterio mismo rara vez se aplica a los masculinos. Es un criterio sexista, pues.

Hablando de cuerpos imposiblemente perfectos, que son otra convención del género de superhéroes, es cierto que mientras las mujeres son diseñadas con grandes senos y caderas pronunciadas, los hombres son representados con músculos enorme y muy marcados. Me parece que hay menos objeciones en esto que en lo de los trajes; después de todo, el arte siempre ha buscado representar la belleza ideal, según los cánones de cada época y cultura. Pero esto no quiere decir que haya un trato igualitario en los cómics de superhéroes; en realidad, lo que sucede es que los personajes masculinos son diseñados para verse poderosos, chingones, madreadores; los personajes femeninos, a su vez, son diseñados para verse chenchuales.

“Oye, Ego, pero siendo fuertes y poderosos es que los personajes masculinos se ven sexis”, y es verdad, hasta cierto punto. Pero sucede que detrás de la creación de chicos y chicas está la perspectiva exclusiva del varón heterosexual. Al momento de crear a un personaje masculino, nuestro artista de cómic no está pensando en lo que le parecería sensual a una chica, sino en lo que le va a parecer cool a sí mismo. El héroe es diseñado como lo que el varón heterosexual quisiera ser, y la heroína es diseñada como lo que al varón heterosexual le gustaría tener. Esta tira cómica lo expresa elocuentemente:



Miren estos dibujos de la serie Marvel vs DC, obra de Claudio Castellini. Superman y Hulk son moles de músculos (ni siquiera sé si todos ésos existen en el cuerpo humano), pero Catwoman y Elektra son tetas y culos ambulantes.





“Oye, Ego, pero el arte siempre ha estilizado el cuerpo humano; no tiene por qué realista ni anatómicamente exacto.” Es cierto, pero la licencia artística que se toman aquí tiene propósitos diferentes en el caso de hombres y en el de las mujeres: en el primero se exagera para hacer ver al personaje más poderoso; en el segundo, para hacerlo ver más sensual. La anatomía masculina está tan desproporcionada como la femenina, pero ambas sirven a complacer las fantasías de un público de varones heterosexuales: sus fantasías de poder y sus fantasías eróticas.

Para ser justos, estas viñetas provienen de los 90, una época en la que las proporciones exageradas estaban muy de moda. Ahora la tendencia es que los personajes masculinos se parezcan más a lo que le gusta a las chicas: carilindos y más del tipo “delgado-pero-musculoso” que del tipo “chuarcheneguer”.



Como les he dicho antes, la cultura pop será sexista, pero de verdad que en los últimos años ha evolucionado para serlo cada vez menos. Aún así persisten muchas diferencias en la forma de dibujar a personajes femeninos y masculinos. Piensen: si los artistas de cómic tuvieran en mente hacer hombres que resultaran sexis a las mujeres no se verían como masas hipermusculosas y desproporcionadas, sino como modelos de Hugo Boss. Y si quisieran dibujar mujeres guerreras de forma realista, se verían como Brienne de Tarth.

En un mundo al revés, los cómics tendrían más personajes así


Por ejemplo, está el hecho de que los hombres tienen derecho a no ser hermosos, pero las mujeres no. ¿No me creen? Chequen la galería de villanos de cualquier superhéroe. Sí, hay uno que otro galán y muchos tienen un aspecto bastante normal, pero otros tantos son adefesios que dan miedo. Por otro lado, las villanas suelen estar bien mamis; incluso su buenez suele ser parte de su malignidad.[3] Para muestra, un botón. Veamos la galería de villanos de Batman, los cuatro principales contra las cuatra principalas:






De los hombres, el único que, ya no digamos es guapo, sino que no es un puto engendro, es el Acertijo. En cambio de las mujeres todas tienen figuras esculturales. Súmenle a eso que dos de ellas son intereses románticos del héroe, una más tiene el poder maligno de la seducción[4] y la otra es el objeto de abuso físico y emocional de un payaso psicópata. Si eso no les parece desigual y sexista, debe ser porque se están tapando los ojos y diciendo “no veo nada, soy de palo”.

Es tradicional en nuestra cultura (mucho antes y mucho más allá del pop) relacionar la malignidad con la fealdad y las malformaciones físicas, pero parece que las villanas del cómic están exentas de este cliché. Piensen en villanas o antiheroínas como Mystique, Emma Frost, Cheetah, Giganta, Chessire, Silver Banshee, Livewire, Mercy y Hope, Scandal, Circe, Enchantress, Elektra, White Rabbit (tanto la de Spider-Man como la de Batman), seguidas de un larguísimo etcétera. Sí, claro, hay algunas que son realmente espantosas como Abuelita Buena, Mad Harriet, Stompa, Furia, Orca y… ya no me viene ninguna otra a la mente.

O sea, vean la composición de los equipos de “linternas malos”, los Sinestro Corps y los Red Lanterns. Vean cómo se ha diseñado a estos a veces villanos y a veces antihéroes, y noten las diferencias entre los hombres y las mujeres:



Prácticamente todos los personajes masculinos son unos monstruos horribles (Sinestro es el único que parece persona). De los Sinestro Corps hay una monstruo femenino; las otras dos están súper buenas, con todo y que una de ellas no tiene labios; de los Red Lanterns la única mujer es un bomboncito. ¿Ven a lo que me refiero?

Pero la cosa no se queda sólo en los villanos. Aunque los héroes tienden mucho menos a la deformidad, hay varios que tienen una apariencia, digamos, inusual.

No precisamente modelos de Hugo Boss...


En cambio las heroínas no tienen derecho a ser feas, ni siquiera si son mutantes, robots, o miembros de razas extraterrestres. Miren no más la diferencia entre Hulk y She-Hulk.



Ahora, honestamente, ¿creen que Hulk está diseñado con el mismo criterio que She-Hulk? ¿Qué ambos están igualmente sexualizados, que ambos han sido creados para lucir atractivos al sexo opuesto?

Esto no sucede solamente con los héroes y villanos, sino que los civiles son víctimas del mismo cliché. Durante años el profesor Emil Hamilton fue el mentor científico de Superman y su aliado cuando necesitaba consejos o entender asuntos cientificosos. Pero en los Nuevos 52, el buen profesor fue sustituido por una mujer, la Doctora Veritas. Pues qué bueno que aparezca una mujer de ciencia en los cómics, pero vean las diferencias:



Incluso cuando un personaje femenino es creado para no verse muy guapa que digamos (por feas, gordas o viejas), eso cambia tarde o temprano. Miren a Marrow, a Amanda Waller o a Madame Web. Del lado izquierdo, cómo fueron introducidos estos personajes; del derecho, como quedaron después de un extreme make-over.



Sería injusto acusar a los artistas del cómic de ser unos machistas que sólo valoran a las mujeres por su atractivo físico. Tal conclusión no puede extraerse solamente de observar su obra. Lo que sí parece es que piensan que no vale la pena tener a un personaje femenino a menos que sea sexualmente atractivo, mientras que tal criterio no aplica para los masculinos. Digan lo que digan, lo cierto es que no se trata igual a las mujeres que a los hombres.

Un aspecto en el que esto queda muy claro es en el diseño de los culos. Las mujeres SIEMPRE tienen culos redondos, pachoncitos y notorios, incluso cuando están en poses en las que sus glúteos no deberían abultarse tanto. Pero a los hombres muy rara vez les pintan culos apetitosos, a pesar de que son una de las partes de nuestra anatomía en la que más se fijan las mujeres.[5]

Es decir, vean el culo de Spider-Man, uno de los personajes que, por las posturas arácnidas que suele adoptar, deja con frecuencia las nalgas al aire:




Como ven, el culo de Spidey es apenas notorio, y más bien flacucho y huesudo, a pesar de que nuestro amigable vecino trepamuros luce muy bien el resto de sus músculos. Por cierto, lo irónico es que obtuve esta imagen de un post en el que el autor lo usaba como prueba de que el sexismo en los cómics no existe porque tanto héroes como heroínas muestran el trasero. Es frustrante toparme con estos hinchas del tebeo, tan ciegos a diferencias importantes. Lo que nos lleva una vez más la Spider-Woman que nos dibujó Milo Manara y que da título a este post:


Milo Manara es un artista erótico (uno excelente, además), así que naturalmente hizo un dibujo erótico, y como tal es muy bueno. El problema del dibujo de Manara es que es un ejemplar caso del criterio con el que se dibuja a las mujeres en los cómics. No sólo es que Spider-Woman esté buenísima, sino que su pose está pensada para que pueda lucir toda su buenez. Miren, aquí tengo otra estupenda pieza de Manara, parte de un cómic francamente erótico, hecho con la intención de que su personaje luciera sensual:



¿No ven el parecido en pose, proporciones, en las intenciones mismas del dibujo? De nuevo, el arte erótico de Manara es maravilloso, pero ése es precisamente el punto: que escogieron para la portada del cómic de una superheroína un dibujo erótico. La de Spider-Woman no es la pose de una guerrera que está a punto de entrar al combate, sino la de una chica pin-up luciéndose para su público. Vean las siguientes fotografías; no se puede menos que admitir que hay una diferencia importante entre la postura de una modelo y la de una atleta.




En los cómics de superhéroes los personajes femeninos son muy a menudo retratados siguiendo el modelo de la imagen de arriba. El objetivo de colocarlas en esas posturas no es que se vean fuertes y poderosas, sino como taco de ojo… quizá incluso todo a la vez, pero privilegiando el taco de ojo. Y para ello, muchas veces las ponen en poses que serían incómodas e imprácticas, cuando no son de plano anatómicamente imposibles; definitivamente son posiciones que una heroína o villana no adoptaría y mucho menos en el momento de una pelea.



Hay que admirar la creatividad de los artistas de cómic, que se las arreglan para colocar a las heroínas en poses en las que se pueden apreciar a la vez los culos y las tetas. Como en el caso de Psylocke:



En casos ya extremos podemos ver a las heroínas en poses e imaginerías directamente sacadas del porno. Por Darkseid, vean esta portada de Heroes fo Hire, totalmente un momento hentai. Y esta portada de Catwoman, en la que parece que Batman le está dando "sexo sorpresa". Cthulhu sabe que no tengo nada en contra del porno per se, así que no discuto eso: me basta con que vean cómo a los personajes femeninos se les pone una carga sexual exagerada.

He visto suficiente hentai como para saber de dónde viene esto

A los hombres, en cambio, no suelen ponerlos en posturas que sirvan para que se vean sexis. Se podrán ver atractivos en todo su poder y esplendor, pero su objetivo no es servir como eye candy.




Digo, ¿cuándo fue la última vez que vieron a Batman, Thor o el Capitán América posando así?



Hasta que no veamos a los héroes y villanos dibujados como los chicos de aquí arriba, no se podrá decir que se trata igual a los personajes femeninos que a los masculinos. Por eso me exasperan tiras como ésta:



Esto es hilarante viniendo de un cómic que se trata de un muchacho flaquito y nerdoso que vive con dos chicas exageradamente voluptuosas. No es que eso haga inválido su argumento (su argumento es tonto por otras razones), sino que es un ejemplo de la ceguera que aqueja a los hombres comiqueros de hueso colorado. Living with Hipstergirl and Gamergirl es una tira divertidísima, pero es al fin y al cabo una fantasía masculina (a mí me encantaría vivir con estas dos nenorras) y tan es así que la página oficial tiene su sección NSFW. Y tanto el autor de estas viñetas como muchísimos fanboys comiqueros parecen estar ciegos a que los cómics de superhéroes también se guían por fantasías masculinas. Vamos, sólo miren esa misma tira en la que el autor hace justo lo que dice que no es cierto que pase en los cómics: vean cómo dibuja al hombre y cómo a la mujer.

Cierro con el más reciente ejemplo descarado de esta tendencia. En un cómic de Superman que compré hace un par de meses se introduce a una nueva raza extraterrestre. Primero aparece un hombre, y más tarde, una mujer. Miren cómo presentan a cada uno en todo su esplendor:


Casi podríamos ir tachando una checklist: Hay un dimorfismo sexual extremo, check. El hombre es una masa de músculos, check. La mujer es esbelta y curvilínea, check. El hombre está cubierto con una armadura de la cabeza a los pies, check. La mujer trae una armadura-bikini, check. El hombre está en una pose que demuestra fuerza y poder, check. La mujer parece estar desfilando por una pasarela, check. Ahora, después de todo lo que hemos visto y leído, ¿pueden negar sinceramente que la hipersexualización de los personajes femeninos en los cómics de superhéroes es una cosa real?

Eso a lo que se reduce toda esta exposición: las mujeres en los cómics están sexualizadas de maneras en las que, ni de lejos, se aplican a los hombres. Me gustaría que todos los fans del cómic hiciéramos un ejercicio de honestidad y admitiéramos que a los personajes femeninos no se les trata igual que a los masculinos, que en el diseño de su apariencia, sus atuendos y sus poses la directriz es hacerlas sexis a los ojos de varones heterosexuales, muchas veces sacrificando detalles como proporción, perspectiva, anatomía o, peor aún, coherencia con el personaje y la historia.

Pero a fin de cuentas ¿qué tan malo es todo esto? ¿Es de verdad una forma horrenda de misoginia? ¿Es el causante de la inequidad de género en los círculos geeks? ¿Es realmente como para rasgarse las vestiduras? ¿Amerita que nos saquemos los ojos y aplastemos los cráneos los unos a los otros?¿Vale la pena tanto mame?

Primero hay que dejar en claro que esto no es misoginia violenta, ni mucho menos, sino mero heteroandrocentrismo[6]: yo, artista varón heterosexual dibujo cosas que me parecen sexis para el disfrute de otros varones heterosexuales. Es decir, se trata de fanboys haciendo fan service. Y no podemos acusar a los artistas ni a los lectores de cómic de ser unos cerdos misóginos, de violentar a las mujeres o de promover su objetificación basándonos sólo en sus dibujos.

También es importante aclarar que aunque este fenómeno es muy frecuente no es absoluto. No todos los personajes femeninos tienen atuendos de teiboleras, ni todos los dibujantes las ponen en poses forzadas por el puro afán de lucir sus culos y sus tetas. Muchos artistas tratan a los dos géneros con bastante parejura. Y claro, hay personajes, situaciones y tramas en las que la cachondez está más o menos justificada.

Decir que esto "es malo porque es sexista" sería tan simplón y perezoso como argumentar que algo “es malo porque es pecado”; o sea, realmente no nos aclara por qué esto que pasa es negativo, qué daño se hace contra quién y por qué deberíamos cambiarlo (si es que). Hace falta un análisis sensato, explorando los diferentes argumentos y puntos de vista, todo lo cual haremos en la próxima entrada.


En el ínter, los dejo con una imagen del tipo que veríamos más seguido si de verdad hubiera parejura:




CONTINUARÁ



[1] Ya sé que todos estos personajes han usado trajes que no son del tipo “injustificablemente cachondo”. Recuerden que no estoy diciendo que todos los cómics sean así todo el tiempo, sólo que esto pasa con mucha frecuencia.
[2] Además, eso de que una mujer tenga “el poder de la seducción” es también una fantasía / pesadilla masculina. Y algo bastante sexista.
[3] Es el complejo del súcubo. Juro que un día escribiré al respecto.
[4] Explota el miedo que tenemos los hombres a que las mujeres usen su sexualidad (y el hecho de que cuando vemos tetas se nos apaga el cerebro) para destruirnos. El súcubo, les digo.
[5] Razón por la cual yo me esfuerzo haciendo sentadillas.
[6] Acabo de inventarme esa palabra. Heteroandrocentrismo = androcentrismo + heterocentrismo. Ya con esto me gano el título de teórico del mame, ¿no?

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