miércoles, 30 de septiembre de 2015

El fantasma del populismo asusta a Peña Nieto

"Entonces le dije '¿Me hablas a mí, perra?'"


El pasado lunes 28 de septiembre, el presidente Enrique Peña Nieto hablo ante la Asamblea General de la ONU, y entre otras cosas advirtió acerca de los peligros del populismo que, según él, tiene amenazado al mundo entero. Y yo me pregunto: Peña, ¿de qué putas estás hablando?

No es la primera vez que EPN trae a colación el asunto; ya lo había mencionado en su tercer informe de gobierno, y la advertencia ha estado presente en algunas otras declaraciones de políticos de su partido. Pues yo me pregunto, ¿a qué viene esto? ¿Por qué advertir contra el populismo cuando nuestro país pasa por crisis de: derechos humanos, inseguridad, economía, desconfianza en el gobierno, y demás? ¿Por qué de pronto le preocupa al gobierno eso del populismo?

Algunos conocidos me han dicho que no se debe confundir "populismo" con el peyorativo "demagogia". Según ellos, "demagogia" es un término indiscutiblemente negativo que implica la manipulación de las pasiones y deseos del pueblo para beneficio del demagogo. "Populismo" sería un término más neutral para describir un tipo de política que se enfoca en el bienestar del pueblo. Como sea, y para no meternos en camisa de once varas, creo que es seguro afirmar que Peña Nieto y sus achichincles usan "populismo" como sinónimo de "demagogia".

Va, pues, a Peña le preocupa mucho que haya demagogos manipuladores aprovechándose de las pasiones de pueblo para destruir el progreso logrado por su magnífico e irreprochable gobierno. ¿De quién está hablando? Pues de Andrés Manuel López Obrador, es de suponer. Pos nada, un político tirándole mierda a un político opositor, cosa de todos los días.

Pero quizá el asunto va más allá. Las acusaciones de "cuidado con el populista, va a entrar a tu casa a robarte tu tele para dársela a los tarahumaras" no tiene nada de novedoso, pues ese mismo discurso ha estado presente desde antes de las elecciones del 2006. Sin embargo, la insistencia de advertir sobre este peligro justo ahora cuando el país está en llamas y los índices de aprobación de Peña están más bajos que nunca, me hace levantar la ceja en un gesto de suspicacia.

Creo que lo que verdaderamente le preocupa a Peña no es la demagogia. Después de todo, el PRI ha sido y sigue siendo el partido de la demagogia en México. El partido jurásico bien podría dar clases de demagogia, con acarreos de públicos para sus eventos, sus programas asistencialistas para mantener tranquila a la gente sin combatir de veras la desigualdad y la pobreza, su alianza con Televisa para tener candidatos galanes y primeras damas de telenovela, y su hábil explotación de los prejuicios, odios y temores comunes de los mexicanos.

Mi opinión de ciudadano que trata de estar informado es ésta: lo que le preocupa a Peña es el descontento social, producto de su escandalosamente corrupta administración y las diversas crisis por las atraviesa nuestro país. Creo que el discurso de Peña y sus esbirros pretenden desestimar el descontento y, sobre todo, deslegitimar sus manifestaciones en forma de activismo social, movimientos políticos, expresiones de protesta, insurrecciones y demás. 

Peña admite que hay razones para estar descontento, PERO que no por ello hay que hacerla de tos. Serán los malvados demagogos los que busquen explotar ese descontento para hacer desmadre y romper la unidad de nuestro país. Una unidad que consiste en callarse la boca y seguir el proyecto del presidente. Los buenos mexicanos hacen esto, los malos mexicanos arman borlote que desestabiliza al país. Ya hemos visto esto antes también, un montón de veces, desde los discursos de Díaz Ordaz en el 68, hasta las llamadas de Calderón a la unidad durante la crisis del 2008. Es un buen fantasma para agitar frente a los ojos del público y hacerlo odiar no al que comete las injusticias sino al que se encabrona por ellas.

Un ejemplo muy concreto: centrar el tema del crimen de Ayotzinapa en la responsabilidad de siniestros demagogos que incitaron a manipulables jovencitos a andar de revoltosos, provocando con ello su muerte. Los malos no son los asesinos, lo indignante no son las condiciones sociales y políticas que llevaron a esos jóvenes a la insurrección; todos estaría bien y tranquilos si los demagogos no los hubieran incitado.

Las expresiones de descontento social pueden ser productivas y progresistas o pueden ser destructivas y regresivas. Que haya causas muy legítimas para indignarse no quiere decir que todas las formas de manifestarlo sean legítimas también. Hay que admitir esto, desde luego. Pero me parece propio de demagogos engañabobos el desviar la atención de los orígenes del descontento hacia las manifestaciones del mismo. Como dije antes, una revolución no se da nada más porque la gente se contagie de pronto con ideologías utópicas; no es como que antes todos estaban muy contentos y que de no ser por los malvados populistas manipuladores nunca se habrían rebelado.

En fin, como el Gran Hermano de Mil Novecientos Ochenta y Cuatro y sus lemas "la guerra es la paz, la libertad es esclavitud y la ignorancia es la fuerza", el gobierno trata de convencernos de un mundo al revés, en el que lo malo no es la injusticia, sino la reacción contra esa injusticia.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Truthers: Cuidado con los verdadosos

Dibujo robado desvergonzadamente de Bully Magnets

"Truther" es un término anglosajón usado en los Internetz para referirse a ciertas personas que, cada vez que ocurre un acontecimiento importante o llamativo, se apresuran a asegurar que todo lo que se dice en los "medios oficiales" es mentira y que ellos mismos tienen la verdadera verdad que verdaderamente te van a revelar (de veras). Así sea el estallido de una guerra civil en el tercer mundo, un atentado terrorista en Europa, el brote de una epidemia peligrosa o prácticamente cualquier cosa, los truthers nos revelarán a todos que los medios comerciales, corporativos y mainstream te mienten a ti y a todo el mundo, y que la mera neta la poseen ellos, la cual podrás conocer en sus blogs, videos de Youtube o fanpages de Facebook.

Como estos individuos hacen mucho daño al desinformar, tergiversar o de plano sacarse cosas del culo, generando que muchas personas se hagan de una visión muy estrafalaria de los asuntos importantes del mundo, ha llegado el momento de que les dedique una palabra o dos. He decidido llamarlos "verdadosos", por analogía liar = mentiroso, truther = verdadoso. Este tema forma parte del de las teorías de la conspiración, o como a los hecécticos de Internet nos gusta llamarlas, "conspiranoias". Pero en vez de dedicarme a la por demás imposible tarea de desmentir conspiranoias, mejor los invito a hacer un ejercicio de sentido común y pensamiento crítico, a la vez que nos deshacemos de algunas concepciones tan comunes como erróneas. 

Aclaro también que esta entrada no pretende cambiar la forma de pensar de los verdadosos y conspiranoicos. Estas personas están más allá de toda salvación y creen en sus realidades alternas con celo fanático. Ninguna prueba, ningún argumento racional les hará cambiar de opinión. Mi público meta, en cambio, son las personas comunes y corrientes que de vez en cuando se dejan engañar por narrativas conspiranoicas, lo cual no es enteramente reprochable pues a primera vista muchas de ellas hasta parecen tener sentido.



¿Por dónde empezar? Bueno, habría que reconocer algunas cosas: los gobiernos ocultan información y mienten a menudo. Lo sabemos por lo que nos ha enseñado la historia y porque constantemente salen a la luz formas en las que nos han estado engañando. Es natural y muy sano desconfiar de las autoridades, y más cuando uno vive en un país como México, con un historial de corrupción gubernamental y autoritarismo que haría ruborizarse a los Lannister. De la misma forma y por los mismos motivos es natural y muy sano desconfiar de las corporaciones, las iglesias y otras instituciones con poder político y económico. Sin embargo, eso no significa que todo lo que digan estas entidades sea mentira siempre y mucho menos que cualquier versión alternativa sea digna de crédito sólo porque contradice la "narrativa oficial".

Los verdadosos alardean de ser informadores libres e independientes, a diferencia de los "medios de comunicación oficiales", que trabajan para los poderes fácticos que controlan el mundo. El tema está también, por tanto, relacionado con el de los medios de comunicación y con nuestros criterios de veracidad y confiabilidad. Así pues, no podemos dejar admitir que muchas veces los medios de comunicación establecen alianzas con los grupos en el poder y que a menudo pertenecen a los mismos. En Estados Unidos es bien conocida la lealtad de Fox News al Partido Republicano, y su cobertura del mismo será siempre favorable, incluyendo elegantes lamidas de huevo a los gobernantes que surjan de ahí. En México Televisa y TV Azteca han sido aliadas históricas del poder; del PRI en su momento, luego del PAN y de nueva cuenta del PRI.

De todos modos hay algo muy importante que vale la pena aclarar y es lo que significa realmente la expresión "medios oficiales". Estrictamente hablando, serían los medios que pertenecen al gobierno mismo, es decir, que oficialmente hablan por él (como también podríamos hablar de, por ejemplo, la gaceta oficial del Colegio de Abogados de México o del Club de Fans de José José). Pero ése no es el caso; los principales medios de comunicación pertenecen a empresas privadas, algunos cuantos a gobiernos y otros tantos a instituciones públicas como las universidades o a ONG's.

Lo que pasa es que los verdadosos llaman "medios oficiales" a todos los medios que no son ellos mismos, desde el New York Times hasta Die Spiegel, pero que lo único que tienen de "oficiales" es que no los produce cualquier pelagatos en el sótano de su casa. Esto es porque los verdadosos se imaginan que todos estos medios pertenecen al poder que controla el mundo, un poder monolítico, unímodo e indivisible. Y es aquí cuando la cosa empieza a ponerse loca, porque los verdadosos conciben un mundo en el que casi todos los medios, casi todos los gobiernos, casi todas las instituciones y casi todas las corporaciones forman parte de un sólo grupo que lo domina prácticamente todo.

Esta idea resulta atractiva para las mentes a las que le gustan las cosas simples, pues le da a todo una explicación sencilla y expedita que, por más aterradora que sea, causa menos vértigo que el pinche desmadre caótico y absurdo que es la realidad; una en la que muchos y muy diferentes grupos e instituciones, con agendas y metas muy disímiles, compiten por muy diversos cotos de poder, hacen o deshacen alianzas, conquistan la hegemonía para luego decaer o permanecen en niveles de relevancia muy variados; y nadie ostenta el control absoluto sobre todo (pero ni de lejos). La teoría de la conspiración viene a sustituir la creencia en los dioses u otras entidades sobrenaturales por cuya agencia sucedían las cosas, y proporciona una falsa sensación de entender qué es lo que está pasando. Al aprender de historia y de política contemporánea podemos deshacernos de esa visión simplista del mundo y aceptar que es un lugar mucho muy complejo.

"Nos controlan los resultados aleatorios de un sistema complejo"


Pero no quiero clavarme con el tema de las teorías conspiranoicas en sí, ni con la psicología de la conspiranoia, que todo ello es como para escribir una enciclopedia (nota mental: hacer un wiki conspiranoico, sería divertidísimo). Si están interesados, les recomiendo volver más tarde a este enlace. En vez de ello, volvamos a los verdadosos y el asunto de los medios de comunicación.

Una opinión simplista e ingenuota es que así como los medios de comunicación pertenecen a empresas privadas, entonces deben transmitir sólo los contenidos que a LAS empresas privadas les conviene que se transmitan. Pero el caso es que, si bien es cierto que las grandes corporaciones son hoy en día entes capaces de influir en los gobiernos de naciones, a veces de forma tal que hasta erosionan la democracia, tampoco hay que hacernos a la idea de que todas las empresas privadas están unidas en un mismo plan malévolo. Lo cierto es que hay muchas y muy variadas empresas de muchos tipos, y no necesariamente tienen los mismos intereses.

O sea, no porque un periódico sea propiedad de una empresa privada significa que por ello defenderá los intereses de cualquier otra empresa privada. Podemos ver el caso del cambio climático antropogénico, una amenaza a la vida y el bienestar humanos mucho más grave y más real que las tonterías que alucinan los conspiranoicos. Empresas petroleras como Shell lo niegan o desestiman el peligro, porque reconocerlo implicaría casi con seguridad reconocer también la necesidad de adoptar medidas que regulen la actividad petrolera, automotriz e industrial. El New York Times y el Washington Post son dos de los diarios más respetables del mundo, pues con todo y pertenecer ambos a sus respectivas empresas privadas, no por ello dejan de reconocer el consenso científico existente en torno a la realidad y el peligro que representa el calentamiento global.

A menudo grandes empresas han tratado de retener información que les sería perjudicial, como las compañías tabacaleras con la relación tabaco-cáncer. Pero finalmente la verdad sale a la luz, porque aunque las corporaciones logren sobornar a algunas autoridades, a algunos científicos y a algunos medios, no pueden hacerlo con todos todo el tiempo. Como vimos en la entrada sobre la conspiración que mató a tranvías, los complots, mentiras, mañas y trucos sucios, por parte de corporaciones o gobiernos, verdaderamente existen y han existido a lo largo de la historia. Pero también vimos que son siempre de una envergadura muy limitada en tiempo y espacio y que no tardan mucho en salir a la luz. Y cuando eso sucede, lo más probable es que nos enteremos todos por esos medios "oficiales", "comerciales" y "mainstream" en los que tanto se cagan los verdadosos.

Piensen, cuando Edward Snowden reveló las mañas de la NSA para espiarnos a todos en línea ¿por dónde se enteraron de estos hechos? Cuando Chelsea (antes Bradley) Manning filtró los archivos que relataban los crímenes de guerra cometidos en Irak por el ejército estadounidense ¿qué medios de comunicación cubrieron la noticia y la analizaron? Claro, Snowden tuvo que huir de Occidente y a Manning le ha ido de la chingada, pero la verdad no pudo ser acallada. O casos históricos, como el escándalo de Watergate, en el que el gobierno de Richard Nixon espíaba a sus rivales políticos. ¿No fueron reporteros del Washington Post los que sacaron al descubierto este complot, lo cual llevó finalmente a la renuncia del presidente mismo?

El británico The Guardian es uno de los periódicos más reconocidos del mundo, y cubre sin empacho las noticias de WikiLeaks y Edward Snowden, aunque no le convenga al gobierno gringo. Y así hacen otros tantos medios mainstream.

Los verdadosos suelen incluir a las organizaciones internacionales, como la ONU, la OEA o la UE como parte del mismo poder siniestro que controla el mundo. Como si desde el Pentágono se dictaran todas las políticas de estas instituciones y todas las noticias que sobre ellas aparecen en los medios. Pero cuando al gobierno de Bush mintió descaradamente sobre las armas de destrucción masiva que supuestamente tenía el régimen de Saddam Hussein (como burdo pretexto para invadir Irak), fue la ONU la que envió inspectores a ese país, los cuales informaron, como muchos sospechábamos, que no había tales armas, y por supuesto fueron los medios comerciales los que nos dieron parte de esto. Al final Estados Unidos fue a esa guerra imperialista sin el apoyo de las Naciones Unidas.

En México, tratándose de la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, la versión oficial (literalmente, la dada por el gobierno) ha sido puesta en duda por un reporte nada más y nada menos que de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, de lo cual supieron ustedes por diferentes medios bastante mainstream y comerciales... ¿o se imaginan que Proceso, Animal Político o Aristegui Noticias son del dominio público? Para más inri, aquí la cobertura por parte otro de "esos medios corporativos que sólo trabajan para favorecer a la hegemonía", CNN.

¿O se han puesto a leer las columnas de opinión o artículos de análisis político en los diferentes medios? Notarán cómo suele haber interpretaciones diversas y opiniones encontradas sobre la política y los políticos gringos, mexicanos o internacionales, muy a menudo con críticas muy duras. Conociéndolos sería absurdo pensar que existe un solo poder que dicta la línea editoral de todos ellos. Documentales como los de Michael Moore, tan críticos con el gobierno y la sociedad gringa, ¿no fueron exhibidos en las salas comerciales, no se pueden rentar en cualquier videoclub, no han sido premiados en festivales internacionales? ¿Creen que sería esto posible en un mundo en el que todo lo que publican los medios nacionales y mundiales es decidido por las altas esferas de un poder global monolítico?

De ninguno de esos chanchullos nos enteramos gracias a los conspiranoicos de Internet que "te dicen la verdadera neta que nadie más te cuenta", ¡ellos ni siquiera sabían! Obvio, porque de hecho los verdadosos no hacen investigación, ni nada que pueda llamarse periodismo ni en el sentido más laxo de la palabra, sino que se sientan frente a sus computadoras a hacerse chaquetas mentales y luego eyaculan sus pendejadas sobre el teclado. Pues sí, el proceso de himbestigasión de los verdadosos consiste en leer cosas en Internet, hacer especulaciones muy fumadas, armar narrativas sustentadas en argumentaciones irracionales, tragarse cualquier rumor, bulo o leyenda urbana como evidencia y luego pasarse unos a otros sus conclusiones alimentando su sesgo de confirmación. Eso no tiene nada de pensamiento crítico, análisis ni investigación: como dije, son chaquetas mentales.



La ilógica de la conspiranoia tiene algunas falacias informales recurrentes (para una lista más completa de falacias, ejemplos y cómo encontrarlas, léanse mi serie al respecto). Los verdadosos venden estos argumentos falaces como si fueran pruebas irrefutables de sus locas suposiciones.

Post hoc ergo propter hoc: Significa "después de, luego debido a" y se refiere a la falacia de creer que si un evento B sucedió después de un evento A, entonces A debe ser la causa de B. Como que si Peña Nieto se reunió con Mark Zuckerberg y días más tarde la página de Facebook de Carmen Aristegui sufrió unas fallas, entonces significa que en la reunión esos dos genios del mal acordaron destruir a Aristegui. Como pensar que si me pongo mis calcetas del Pato Lucas y ese día gano la lotería, entonces gané la lotería porque me puse mis calcetas del pato Lucas.

Falacia teleológica: Creer que todo tiene un propósito, y en particular creer que si un evento A tuvo como resultado una consecuencia B, entonces A se realizó para que sucediera B. Si durante un brote de alguna enfermedad viral aumenta la venta de medicamentos, entonces el brote fue planeado adrede por las farmacéuticas para vender medicamentos. Es como creer que si por la temporada de lluvias se venden más paraguas, entonces las compañías provocan la temporada de lluvias para vender más paraguas.

Non sequitur: Tomar como prueba algo que no tiene nada que ver. Por ejemplo, sabemos que el incidente del Golfo de Tonkin, pretexto de los Estados Unidos para invadir Vietnam, fue un embuste documentado y confeso; pero eso no significa ni es prueba de que todo atentado sufrido por Estados Unidos o sus aliados sea un montaje para entrar a una guerra. En el mejor de los casos puede ser motivo de una sospecha razonable, pero los verdadosos lo plantean como una prueba de que su teoría conspiranoica es cierta.

Explicación ad hoc: Es una explicación muy conveniente que no se puede comprobar ni desmentir por la naturaleza de la misma. Por ejemplo, decir que si no hay pruebas que corroboren mi teoría de la conspiración es porque la conspiración misma las ha destruido todas; o que si la misma conspiración no me ha callado y me sigue dejando publicar mis teorías en todas partes y hasta vender mis libros en los tianguis, es porque lo hace para guardar las apariencias y que todos crean que no hay conspiración. En fin, es como decir que tengo un tercer brazo, y si no lo ves ni lo puedes tocar es porque es invisible e intangible e indetectable por cualquier medio, de forma que es exactamente igual a que si no lo tuviera. ¡Pero no puedes probar que NO lo tengo!


A esas falacias se le suman algunos sesgos cognitivos que son comunes en los seres humanos, pero especialmente fuertes en los conspiranoicos (para aprender más de sesgos cognitivos, checa mi par de entradas al respecto):

Pareidolia: Es la tendencia a descubrir patrones y significados en donde sólo hay estímulos aleatorios y hechos aislados. Desde descubrir el ojo de los Illuminati en todas las expresiones de la cultura pop, hasta pensar que cada acontecimiento importante del mundo forma parte de un mismo plan de los Illuminati para dominarlo.

Sobreatribución de la agencia y la intencionalidad: Es la tendencia a creer que si algo sucede es porque alguien lo provocó a propósito. Desde creer que si llueve es porque Zeus así lo dispuso, hasta creer que si un terremoto sacudió Japón es porque los Illuminati lo provocaron con su HAARP.

Cuando veas argumentos construidos de esa manera o que se basan en esas formas de pensar, puedes estar seguro de que estás leyendo basura y pasar de largo. Por ejemplo, podemos checar conspiraciones muy populares, como aquella de que la llegada del Apollo 11 a la luna fue un montaje elaborado por Estados Unidos para engañarnos a todos (ya fuera porque no tenían la tecnología para llegar a la luna o porque ahí encontraron cosas que se debían mantener en secreto, tipo extraterrestres y así), o aquella otra según la cual los mismos Estados Unidos se autoatentaron el 11 de septiembre de 2001.

Bien, no es imposible que el gobierno hubiera escenificado el alunizaje. Lo que es delirante es imaginar que en casi 50 años desde entonces ninguno de los que participaron en dicha conspiración (desde los funcionarios de gobierno, hasta el que debió ser un numeroso equipo de producción cinematográfica) lo haya revelado; que este complot haya logrado engañar a los gobiernos de todo el mundo (o que los gobiernos de todo el mundo estén coludidos en el complot), pues hasta la Unión Soviética reconoció la hazaña de la NASA; que el gobierno de Richard Nixon, que no pudo impedir que el Washington Post descubriera sus chanchullos políticos, hasta la fecha ha logrado impedir que los medios mainstream revelen sus maquinaciones lunares.

De la misma forma, podríamos preguntarnos cómo es que en un mundo en el que el gobierno gringo no puede evitar que un soldado filtre información sobre sus crímenes de guerra, o que un agente de la poderosa NSA revele los secretos de dicha agencia,  de alguna forma es capaz de engañar o de incluir en su complot a todo mundo... a todos menos a los verdadosos, que ellos sí tienen la información confiable sobre la autoría de los atentados del 9/11.



Así pueden pensar en cualquier conspiración que a ustedes se le ocurra: gente que cree que los gobiernos ocultan a los extraterrestres, que el calentamiento global es un fraude, que los aviones dejan chemtrails para envenenarnos a todos, que los poderosos del mundo usan las vacunas para matarnos y reducir la población humana, que el Holocausto es un invento de los gringos sionistas y que todos los libros de historia mienten, que la Tierra es plana pero nos lo ocultan por motivos políticos...

Uno se pregunta cómo es que esos medios que sacan las corruptelas de los gobernantes, que revelan las investigaciones científicas que ponen en jaque a las corporaciones, que critican abiertamente a los personajes más poderosos del mundo, nunca dicen nada sobre esas otras conspiraciones que le quitan el sueño a los verdadistas. Éstos explican que lo que pasa es que todos los medios de todos los países, que todos los historiadores y los científicos de todas las instituciones, están bajo el poder de la malvada entidad que lo gobierna todo.

Es decir, para explicar por qué no se revela de una vez por todas cada complot, los conspiranoicos se inventan un complot aún mayor, tan grande, tan extenso, tan perfectamente bien planeado y ejecutado, obra de una entidad de poder tan absoluto e infalible sobre el mundo, que uno se pregunta para qué necesita montar complotitos en primer lugar, y cómo es posible entonces que sean los verdadosos con sombrero de aluminio los que los descubren (y que no hayan venido los hombres de negro a matarlos por ello).



Las teorías conspiranoicas surgen en momentos de crisis, y el ejemplo más reciente es la crisis de refugiados sirios que tratan de huir hacia Europa. Esto ha disparado conspiranoias de lo más chifladas, incluyendo pero no limitándose a una narrativa según la cual la crisis misma ha sido orquestada por los Estados Unidos por quién sabe qué malvados fines. Lo más ridículo es que esta teoría es sostenida tanto por la derecha xenofóbica europea como por la izquierda antiyanqui. Vean por ejemplo esto que sale en Voltairenet, un conocido sitio verdadoso.

Apliquemos lo que hemos aprendido. Hay aquí falacia teleológica: la guerra civil en Siria ocasionó una crisis de refugiados; por lo tanto, la guerra civil en Siria se provocó para generar la crisis de refugiados. Hay también non sequitur: toma como prueba algunos hechos inconexos (la fotografía del niño ahogado fue probablemente escenificada para efectos dramáticos [lo cual, de paso, no es cierto], la mayoría de los "refugiados" son emigrantes económicos y provienen de países que no están en guerra, y a un empresario alemán le urge mano de obra barata), para sacar una conclusión que no viene al caso: la OTAN provoca la crisis de refugiados.

Por supuestísimo, para explicar por qué los medios mainstream dan esas noticias falsas y no las verdadosas, es que como ellos están en países a los que pertenece la OTAN, entonces a todos la OTAN les dice qué decir. O sea, tienen su explicación ad hoc, que en realidad nos remite a una conspiración todavía mayor. Y claro, el culpable tiene que ser Estados Unidos y sus aliados porque... pues porque ellos son siempre los malos de todo, por eso.

En realidad la guerra civil en Siria, como todo lo importante que pasa en el mundo, tiene sus orígenes en factores diversos y complejos, como ya hemos abordado aquí. Si de verdad quieren saber más sobre Estado Islámico lean aquí, aquí y aquí. Sobre la crisis de refugiados de Siria pueden leer aquí, aquí y aquí.



Siempre, siempre, siempre, desconfíen de cualquier medio que les diga que les va a contar "la verdad que los demás ocultan". Por lo general esa verdad es sólo un delirio y los demás ni la pelan no porque quieran esconderla sino porque son demasiado serios y sensatos como para siquiera tomarla en consideración. Con esto no estoy queriendo decir que blogs, páginas de Facebook o canales de Youtube sean todos fuentes de falsedades (hola, soy Ego), ni que uno deba creer a pies juntillas todo o que viene de los medios mainstream sólo por tener largas trayectorias y prestigio internacional. Hay blogueros y vlogueros independientes muy buenos y confiables (algunos de los enlaces anteriores llevan a blogs) y medios muy bien constituidos y diseñados con todo y sus puntocom y versiones impresas que dicen pura idiotez, amén de que hasta los medios más prestigiosos naturalmente pueden tener intereses, sesgos y parcialidades o simplemente cagarla de vez en cuando.

Digo que hay que desarrollar el pensamiento crítico y racional para detectar tonterías y mandarlas por un tubo. Después de todo, si ves que diversos medios de diferentes países reportan grosso modo lo mismo, mientras que unos opinadores en páginas con extremismos ideológicos expresos dicen que la realidad es otra, ¿qué es más probable? ¿Que todos los primeros estén bailando al compás de un vals que les dictan los amos del mundo, mientras que oscuros individuos, que lo único que tienen de investigadores es acceso a Internet, son los únicos que dan la verdad verdadera? ¿O que simplemente alguna gente está bien pinche loca?

Lo más irónico y trágico del asunto es que muchas personas que se imaginan que el Pentágono dicta todo lo que sale en las noticias, así sea El País, Le Monde, la BBC o CNN, también se figuran que Russia Today, que de hecho es propiedad de un gobierno autoritario y expansionista, y que en efecto responde a lo que se le dicta desde el mismo (es decir, un medio oficial si es que los hay), es una fuente confiable, imparcial y fidedigna que nunca nos mentiría. Así el mundo al revés.


jueves, 17 de septiembre de 2015

Linkstorm: Una lección de escepticismo en los Internetz

Una de las cosas más curiosas de esta era digital es la forma en la que la gente se construye sus criterios de veracidad. Ya hemos visto en una entrada anterior que las personas tienden a creer casi cualquier cosa que les aparezca en Facebook, incluso cuando a estas alturas todos deberíamos saber que es sumamente fácil poner cualquier texto en cualquier imagen y decir que es cualquier cosa. En otra entrada reciente hablamos de cómo la gente se entusiasma mucho con lo que parecen argumentaciones que apoyan sus posturas, pero que en realidad son balbuceos sin sentido que suenan bonito. Pues hoy quiero llamar la atención hacia la curiosa relación que existe entre los usuarios de Internet y sus links...



No, estoy hablando de los enlaces, ligas o hipervínculos que constantemente compartimos y a los que damos "like" o "retuiteamos". Es que parece que somos demasiado perezosos como para abrir los enlaces que nos pega alguien, y en vez de verificar qué es lo que dicen, respondemos confiazuda o suspicazmente a lo que nos describen que dice el enlace.

Es decir, nunca falta la persona que en vez de abrir la liga que se le comparte, responde al encabezado en cuestión para rebatirlo. Por ejemplo, si alguien pega un enlace a un artículo titulado Estudio indica que la gente adinerada tiende a ser menos generosa, no faltará aquel defensor de los pobrecitos y satanizados millonarios que empiece a rebatir la tesis implícita en el título sin haber leído el contenido.

No es que uno deba confiar plenamente en cualquier texto que le rolan por Internet. De hecho, muy a menudo se da el fenómeno opuesto; o sea, cuando alguien da "like" o comparte un enlace sin haberlo leído. Por ejemplo, como Peña Nieto nos caga de la puta verga, entonces si vemos un enlace que dice Psicólogos demuestran que Peña Nieto es estúpido, probablemente nos emocionemos y lo compartamos antes de saber siquiera qué dice. Un reporte estadístico de Twitter reveló que la mayoría de las personas retuitea enlaces sin haberlos abierto (y Twitter sabe bien estas cosas).

Lo correcto es ser escépticos al respecto de encabezados que dan sentencias sensacionalistas y extraordinarias. Notas así por lo general provienen de fuentes no especializadas que ponen carnadas para recibir clicks. Por eso es mejor siempre ir al texto original, o por lo menos contrastar la información con alguna fuente seria y confiable, reconocida por tratar asuntos afines.

Pero para saber eso hay que entrar a leer el enlace primero, y el problema es que la gente nada más ve encabezados y piensa "esto está en contra de lo que yo pienso, ahora verán" o "sí, a huevo, esto es algo que respalda lo que creo". Y a darle. El problema es que al hacer eso, la persona está "rebatiendo" o "apoyando" a tontas y a locas, y quizá se pierde de la oportunidad de encontrar algo que le haga pensar un poco o ver las cosas de diferente manera.



Por ejemplo, cuando publiqué mi taquillera entrada sobre el sexismo en los cómics, titulada El culo de la Mujer Araña, en un grupo de comiqueros de Facebook, muchos se apresuraron a decir "¡son mamadas!" y a soltar una retahíla de argumentos manidos y gastados, que yo mismo ya había considerado y a los que ya había respondido en esa misma entrada. Y así pasa todo el tiempo.

Es cierto, el tiempo es corto y uno no puede darse el lujo de revisar cada enlace que te ponen en Internet. Además, hay cosas que a estas alturas de la vida podemos descartar como tonterías. Por ejemplo, si alguien pone un enlace a una cura milagrosa, o a nuevas evidencias sobre el fraude del Apollo 11, o a prácticamente cualquier cosa de Pijamasurf, sé que no tengo ni qué molestarme en revisarlo porque son las mismas maguferías de siempre, de los mismos sitios conspiranoicos de siempre.

Pero a veces es necesario revisar. Por ejemplo, yo hace unos tres años me aficioné al sitio de humor  y curiosidades Cracked, que por cierto ha ido decayendo bastante. En especial sus entradas sobre historia son muy poco confiables, porque en su afán de ser muy iconoclastas y mostrar que "todo lo que pensabas está mal" terminan defendiendo versiones exageradas de los hechos históricos, pero diametralmente opuestas a las versiones simplistas que suele tener el vulgo. En fin, el caso es que un día me leí uno de esos artículos sobre cómo todo lo que pensamos sobre prehistoria está equivocado. En él se afirmaba que la vida de los humanos paleolíticos era más segura y cómoda que la de los pueblos agricultores que vinieron después. Pues vaya, eso en efecto contradecía mis conocimientos al respecto.



Para sustentar sus afirmaciones, el texto de Cracked contenía un enlace a un artículo de una revista de divulgación seria. Pues hice lo sensato: ir a ver directamente ese texto. ¡Sorpresa! Resulta que aunque al principio del artículo se tomaba en consideración la tesis de que los paleolíticos vivían mejor que los agricultores, en su desarrollo presentaba las evidencias que la contradecían y al final llegaba a la conclusión totalmente opuesta. 

Voy a suponer que el autor del texto de Cracked no tenía malicia al engañar y desinformar a su posible público, que simplemente era medio menso y medio perezoso, que no entendió y/o no leyó completo el artículo que estaba citando. Pero esto por desgracia sucede muy a menudo con los textos de Internet, en especial de páginas poco serias y sitios en los que cualquier pelagatos puede escribir (como un blog), pero también pasa en medios bastante mainstream y reconocidos.

Una vez compartí una nota de Sin Embargo en la que se decía que los índices de bullying en México son de los más altos del mundo. Un amigo me hizo notar que el texto era tendencioso, y que revisando el artículo original (cuyo enlace se incluía en Sin Embargo) estaba claro que no se podía llegar a tales conclusiones. Y pues ahí tenemos a la otrora irreprochable Proceso, que se fusiló una noticia falsa sobre que Snowden había dicho que Bin Laden seguía vivo, porque a algún editorcillo se le olvidó checar si la fuente de la que estaba fusilando era confiable.



Mira, los enlaces en los artículos de Internet son como la bibliografía de tu tesis: cuentas con que te den cierta legitimidad y respaldo, pero confías en que nadie se va a poner a revisarlos para desmentirte. En efecto, uno como lector ve que si un texto tiene muchos enlaces, es porque éstos llevan a información que respalda lo que dice el autor, que de otra forma no se atrevería a ponerlos. Confiamos en que no nos engañarían.

Confiar es natural y en muchos casos es lo más sensato, porque no podemos pasarnos la vida verificando por nosotros mismos todo lo que nos llega como información. Pero a veces sí tenemos que hacerlo y tal es la importante lección de escepticismo que les presento hoy: revisen los enlaces siempre que puedan, especialmente cuando se trata de temas polémicos, afirmaciones extraordinarias o asuntos que desafían el sentido común. Y si no me creen, revisen todos y cada uno de los enlaces que les puse en este post. Eso probará mi punto.

jueves, 10 de septiembre de 2015

¡Los niños pobres de África que mueren de hambre!

MARGE: Pero siento pena por los niños que mueren de hambre
HOMERO: Ahora están con Dios


¡Ya! Estoy hasta la madre de que para todo saquen a los niños que mueren de hambre en África. No es falta de empatía, ni es que no reconozca la inmensa tragedia de los niños que sufren en todas partes del mundo. Es que me emputa sobremanera la forma sensiblera, manipuladora, chapucera y de mal gusto en el que medio mundo en los internetz usa la imagen de pobres infantes para argumentar alguna pendejada. Vean, empezaré por uno de los casos que más me encabrona:

A juzgar por la cantidad de gente que comparte este meme, no mucha.

Estas cosas... estas cosas realmente me sacan de quicio, y más porque aparecen muy a menudo, cada vez que hay algún logro importante en el campo de la exploración espacial. Y yo me pregunto, ¿por qué? ¿Por qué tanta pinche saña contra la exploración del cosmos? ¿Cuál es el problema de las personas que hacen estos memes contra la ciencia?

¿Por qué creo que es una estupidez? Bueno, porque no tiene nada que ver una cosa con la otra. No es la exploración espacial la que le quita comida y agua a los niños que mueren de hambre en África. No es como que si el gobierno de Estados Unidos disuelve la NASA ya se van a solucionar los problemas del hambre y la pobreza. "Ah, pero ese dinero y esfuerzo podría usarse para ayudar a ese gente" responderá algún despistadillo. Pues sí... Pero muchas otras cosas consumen de dinero y esfuerzo que podrían ayudan a otras personas, ¿por qué ensañarse contra los viajes espaciales? 

Miren, imágenes como ésta podría tener algo de sentido si sirvieran para mostrar la contradicción tan común de que muchas veces como humanos nos preocupamos por cosas frívolas y no por las importantes. Pero la investigación científica no es una actividad vana ni frívola, aún cuando sus beneficios no lleguen a corto plazo. ¿Por qué en estos memes rara vez atacan otras cosas como campañas políticas millonarias, eventos deportivos faraónicos, gastos militares demenciales, superproducciones de Hollywood (que tampoco tienen nada que ver con los niños de África, pero bueno...)?

Mire usted, los homofóbicos también recurrieron a los niños que mueren de hambre para criticar a los que nos congratulamos por la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo. La (i)lógica es la misma: "¿Por qué se preocupan por darle derechos a los gays cuando hay niños muriendo de hambre?", como si una cosa tuviera que ver con la otra.

Pero no, no voy a poner esa imagen de mal gusto. Mejor les pongo otra que es sólo estúpida.


Aquí tenemos por lo menos tres falacias lógicas. En primer lugar hay un red herring, o señuelo, una falacia que consiste en decir algo que no viene al caso para desviar la discusión del punto central y llevarla hacia otros terrenos. En segundo lugar hay un falso dilema, una falacia que trata de convencer al escucha de que tiene que escoger entre dos opciones mutuamente excluyentes, de que si escoge una tendrá que renunciar a la otra: como si la humanidad tuviera que decidir entre legalizar el matrimonio igualitario, explorar el espacio o resolver el hambre mundial. Y finalmente, hay un ad misericordiam, una apelación a la lástima, un ardid cursi y manipulador que pretende conmover al escucha para convencerlo de algo que finalmente no tiene nada que ver con la misericordia: la compasión que puedo sentir por el niño no quita la importancia de la investigación científica ni de la igualdad de derechos para todas las personas.

Miren, si nos ponemos punketos, siempre habrá alguna causa más importante, alguna tragedia más desgarradora o algún asunto más vital al cual podríamos estar dedicándole nuestra atención. Es más, podríamos preguntarle a cualquiera por qué invierte dinero en tener una computadora y tiempo en reenviar memes, en vez de usar ese dinero y ese tiempo para ayudar a los niños pobres que mueren de hambre.

Muchas personas hacen lo suyo para mejorar al mundo, y ello depende de sus capacidades, de sus alcances y también de sus intereses y aptitudes. Algunas personas llevan comida a los pobres, otras defienden los derechos de las mujeres, y unas más luchan para acabar con el maltrato a los animales; algunas personas buscan la cura contra enfermedades, otras divulgan la ciencia o promueven el gusto por la lectura y unas más se dedican a la exploración espacial. Somos humanos y somos limitados; no todos nos podemos preocupar por todas las causas justas al mismo tiempo.



También me caga cuando los hateos vriyantes usan imágenes parecidas para mamar. Sí, la existencia de tanto sufrimiento humano es incompatible con la creencia de un Dios que es a la vez todopoderoso y absolutamente benévolo. Pero en primera ya sabemos que los creyentes tienen preparadas explicaciones ad hoc para esto y que la imagen no va a convencer a nadie. En el fondo, el ateo tiene razón, pero utilizar la imagen de una tragedia humana para demostrar su punto, es no sólo de mal gusto, sino inútil. Ese mal gusto e inutilidad se enfatizan cuando recordamos que existen grupos religiosos que sinceramente se preocupan por las demás personas y se organizan para ayudarlas de verdad. Eso es más de lo que el hateo vriyante de Facebook puede decir (también hay organizaciones laicas y ateas que ayudan a la gente, y lo hacen sin poner memes pendejos).

Y es que hay que ser sinceros: a las personas que hacen y comparten esos memes les importa un comino el niño que muere de hambre. No están tratando de generar conciencia sobre la situación de estas personas, no pretenden reclutar a nadie para proyectos que las ayuden. Simplemente quieren sentirse muy chingones y joder a los que tienen posturas opuestas: el homofóbico quiere joder a los que se alegran por la legalización del matrimonio gay; el anticiencia quiere joder a los que se entusiasman por la exploración espacial; el hateo vriyante quiere joder a los creyentes; todos quieren hacer ver a los demás como pendejos o desalmados, pero ayudar a la gente no podría importarles menos.

La cosa no es sólo con los niños de África que mueren de hambre. Por ejemplo, seguramente habrán visto la foto de Aylan, el niño sirio que murió ahogado, junto con su madre y hermano, cuando su familia trató de cruzar el Mediterráneo para huir de la guerra civil en Siria. Ahora bien, yo comprendo y apoyo los motivos de la fotoperiodista que capturó esta imagen: mostrar al mundo el nivel de la tragedia humana que se está viviendo en Siria. Si el propósito es generar conciencia e invitar a la gente a hacer lo posible por ayudara a estas personas, o por lo menos a informarse e informar a los demás, no me parece mal. Con todo, no la comparto porque yo tengo corazón de pollo.

El caso es que la imagen ha sido utilizada en las últimas semanas de la misma forma en que lo han sido las de los niños de África: manipulación emocional desvergonzada (aunque no siempre se muestra la imagen, a veces sólo se le hace alguna referencia). Uno de los usos que se le da va en la línea de "¿Por qué se preocupan por el niño sirio y no por....?" aquí pueden rellenarlo con "los normalistas de Ayotzinapa", "los migrantes centroamericanos en México" o "los niños palestinos". Esto ocurre cada vez que alguna tragedia humana sacude la conciencia colectiva de las redes sociales; siempre habrá alguien que quiera decir que "esa tragedia no es la que debería preocuparles, sino ésta otra". Lo cual tiene un dejo hipsteril de superioridad moral y self-rightousness tipo "yo soy mejor que ustedes porque me preocupo por las cosas importantes".



El sofisma no es solamente usado con referencia a los niños de África o al niño asiático; se emplea maliciosamente para atacar una causa mencionando otra que se está olvidando. Como decir ¿por qué te preocupas por esto y no por esto otro? ¿Acaso crees que estos muertos de acá valen más que estos muertos de por acá? Como Luis González de Alba clamando una y otra vez que por qué se lamentaban por los muertos de Ayotzinapa y nadie se acordaba del pobre empleado de la gasolinera que murió quemado; o como otros igualmente malintencionados que por esos días se preguntaban por qué no se había hecho escándalo esa matanza y no con aquella otra. Como si la indignación por un crimen no fuera legítima hasta que se manifestara indignación por aquel otro; implicando alguna forma de malignidad indefinida en las intenciones de los demás. "¿Es que acaso piensas que esos muertos son más importantes? ¿Que los otros no importan? ¿Que no merecen nuestra consideración? ¿Es porque no son [inserte aquí algún rasgo como nacionalidad, raza, religión, ideología, género etc.]? ¿Es eso, verdad? ¿Eh? ¡¿EH?!"

Claro que hay ocasiones en las que vale señalar la contradicción, como cuando vemos que algunas personas se indignan por las tropelías y corruptelas cometidas por políticos de otra ideología o partido, mientras ignoran alegremente las que cometen los de su mismo equipo. En México tenemos muchos izquierdistas que se indignan por las violaciones a los derechos humanos en nuestro país, pero que hacen admirables malabares mentales para negar o justificar las que se cometen en Venezuela; y derechistas que hacen exactamente lo mismo, pero al revés. Es válido, incluso necesario, señalar estas incongruencias.

Hay personas que parecen preocuparse más por lo que sucede en otros lugares del mundo que lo que sucede en su entorno, y eso puede parecer poco sensato. A menudo saca de onda que asuntos superfluos llamen tanto la atención, mientras que otros realmente importantes sean ignorados por las mayorías. Si todos están hablando de los chismes de los famosos o de un torneo de futbol mientras hay una crisis de derechos humanos en el país, por supuesto que ello exaspera y frustra a cualquier persona decente y consciente. Pero cuando la cosa es entre dos casos de tragedias humanas, ¿qué derecho hay a decir que las personas deberían alarmarse por uno y no por otro? Pues si una persona se preocupa por una causa tal, no necesariamente significa que crea que aquella otra es menos importante o menos digna de nuestra atención y esfuerzo. Y, sobre todo, que no le presten atención a esa otra causa que a TI te gustaría, no hace que la suya sea menos justa, menos noble o menos necesaria.



Esto no quiere decir que todas las causas sean igualmente válidas. Claro que la gente a menudo se suma a causas que son frívolas, inútiles o de plano perniciosas; muchas veces las personas tienen objetivos nobles, pero sus métodos o sus argumentaciones son ineficaces o contraproducentes; a veces de plano ni siquiera entienden de qué se trata la cosa y ya tienen opiniones muy fuertes al respecto. Esto amerita análisis y crítica, pero en tales casos se debe evaluar cada causa con sus diferentes aspectos en sí misma, y no simplemente descartarla porque hay alguna otra que se me antoja más importante.

Los seres humanos somos empáticos, ésa es la clave de nuestra naturaleza de animales sociales. Y no, no nos "estamos deshumanizando" como gritan los apocalípticos de Internet cuando ven imágenes de tragedias, como si antes no hubiera habido tragedias humanas terribles e indeferencia general ante ellas. De hecho, como civilización, nos estamos volviendo cada vez más empáticos. La empatía, sin embargo, no siempre está guiada por la razón, sino que a menudo es puramente visceral.

Algunos se preguntan por qué la gente reaccionó con tanta vehemencia ante la foto del niño sirio cuando alrededor del mundo mueren miles de niños todos los días. Bien, les explico: porque somos humanos. Miren, yo he seguido con regularidad las noticias de Siria desde 2011: aquí está la primera entrada en que mencioné a este país, y aquí la más reciente, además de que en mi página de Facebook comparto de vez en cuando noticias al respecto. Es decir, yo no era ignorante del estado de cosas en ese país de Medio Oriente; ya había leído lo que estaba pasando, la guerra, las atrocidades, los miles de muertos. Y sin embargo, cuando vi la imagen de Aylan me puse a llorar. ¿Por qué? Bueno, porque no es lo mismo leer y entender que "miles de personas han muerto" de forma abstracta e impersonal, que sentirlo cuando la víctima tiene un nombre y un rostro. De pronto, emotivamente hablando, la situación se vuelve más real. Uno ve al niño y piensa en su hijo, su sobrino, el vecinito (de hecho, Aylan tenía la misma edad que uno de mis hijos). No es lo mismo conocer los datos sobre cuánta gente murió en el Holocausto que leer las memorias de un sobreviviente. No es lo mismo saber que hubo un genocidio en Ruanda que ver una película que retrate a las personas que lo sufrieron. Intelectualmente, la comprensión del asunto no cambia gran cosa, pero emocionalmente la conexión se hace más real.

Aylan Kurdi


No es que la gente sea tonta y mala y piense que el niño sirio es más importante, más digno de nuestra empatía que la niña centroamericana prostituida por el narco mexicano, o que el niño palestino acribillado por el soldado israelí, o que el que el niño africano que muere de hambre; sólo sucede que una imagen reciente ha resultado muy efectiva para conmover a las personas; a veces sólo es cuestión de que aparezca en el momento apropiado para volverse viral. Es cierto, mucha gente que vio esa foto olvidará el asunto cuando pase de moda, y sólo quienes de verdad se preocupan y quieren ayudar se quedarán ahí mientras los demás subirán al siguiente tren del mame. Pero eso no hace que su empatía, aunque momentánea, sea menos sincera, y es injusto atribuirles alguna malignidad para explicarse por qué no están haciéndole caso a "esta otra tragedia". Finalmente, nada impide que esa misma persona que ayer se conmovió por el niño sirio mañana se conmueva por un reportaje sobre los migrantes centroamericanos en México; de hecho, la coyuntura internacional puede servir de pretexto para empezar a mirar los problemas que tenemos en nuestro país. Es más, veo que está ya sucediendo, y que el tema comienza a abordarse y a prestársele mayor atención. Y definitivamente, los que se quejan de que le están haciendo más caso al niño sirio que a cualquier otra cosa, tampoco parecen estar haciendo nada por nadie.

Así que, por favor, ya párenle de mamar con estas imágenes. Son tramposas y de mal gusto, convierten a las redes sociales en espacios desagradables, al igual que otros memes mal razonados de este tipo sólo hacen sentir listillos a los que ya están de acuerdo con el mensaje, no logran persuadir nadie y no ayudan a las personas cuyas imágenes explotan sin pudor.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Los mundos de Ursula K. Le Guin



Ursula K. Le Guin (nacida en Californa en 1929) es una de las autoras más importantes de ciencia ficción y fantasía de todos los tiempos... Y un agujero enorme en mi formación como fan de la sci-fi, que decidí a llenarme este verano leyendo tres de sus mejores novelas.

Famosa sobre todo por su saga fantástica de Terramar, Le Guin también escribió mucha ciencia ficción en la que explora los temas que más le apasionan: anarquismo, feminismo y ecología. Como autora de sci-fi, se preocupa más por las consecuencias sociales de las premisas que imagina, y la tecnología tiene un papel menos protagónico; sus especulaciones no son del tipo científico (como, digamos, Asimov), sino político.

Las tres novelas (todas ganadoras del premio Hugo) que leí recientemente se insertan en el Ciclo del Ekumen; en este universo, la humanidad proviene de un mundo llamado Hain que en algún momento se extendió por la galaxia y colonizó decenas de planetas. Sin embargo, con el tiempo la civilización hainiana se derumbó y la Tierra y otros mundos olvidaron de dónde venían. En un futuro distante, poco a poco los mundos han comenzado a contactarse unos con otros y a formar una confederación de mundos, el Ekumen, con ayuda de una nueva tecnología, el ansible, que permite la comunicación interestelar instantánea.

Cada novela se encuentra en un punto distinto del desarrollo del Ekumen, pero fuera de eso no están conectadas entre sí. De forma muy inteligente, Minotauro las editó según la cronología interna del universo ficcional de Le Guin, en vez de seguir el orden de publicación. Pienso que eso me ayudó a entender y apreciar mejor cada novela.

Además se trata de una edición bellísima, en pasta dura. Por desgracia, tiene muchos errores, sobre todo en el primer texto, en que se confunden los diálogos con la narración, y a menudo no se entiende quién dijo qué.

Ahora les dejo mis comentarios sobre cada una de ellas, con la esperanza de que se animen a leerlas:

LOS DESPOSEÍDOS
(1974)




Tenemos dos mundos, Anarres y Urras. El primero fue colonizado por rebeldes anarquistas que huyeron de este último para fundar una utopía según las enseñanzas de la profetiza Odo. En Anarres existe una sociedad sin gobierno, sin jerarquías, sin propiedad, sin dinero, sin roles de género preestablecidos y sin matrimonio.

Urras, por el contrario, se encuentra dividido en diferentes naciones. A-Io es una potencia capitalista en donde reina una atroz desigualdad y la explotación del hombre por el hombre. Thu es una tiranía comunista en la que un Estado centralizado lo controla todo. Benbili es una país subdesarrollado en cuyas guerras civiles intervienen las otras dos potencias para asegurar sus intereses.

Pero si Urras se antoja como un lugar de pesadillas, Anarres tampoco es precisamente una utopía. Las estructuras de poder se han ido creando sin que nadie se dé cuenta; las jerarquías son oficialmente inexistentes, pero lo cierto es que algunos individuos poseen mayor poder e influencia sobre los demás; el poder que oprime la individualidad y el pensamiento independiente se ejerce a través de la presión social, que busca mantener una suerte de puritanismo ideológico, basado en las incuestionables enseñanzas de Odo.

En este escenario aparece Shevek, un científico de Anarres cuyas teorías podrían dar lugar a tecnologías que cambiarían para siempre la relación entre los mundos. Pero en Anarres desconfían de él y su individualismo, su afán de vivir en una relación monógama y de formar una familia. En Urras cada una de las potencias lo quieren cooptar para obtener sus descubrimientos y usarlos para aplastar a las otras. Shevek se encuentra, pues, ante un enorme dilema.

No hace mucho cavilaba sobre que no hay nada más anarquista que pensar por uno mismo, ni menos anarquista que plegarse a las normas de pensamiento y juicio dictadas por un manual, autoridad o grupo, aunque éstos tengan la etiqueta de "anarquista". Encontré en este libro una serie de experimentos mentales que me hicieron poner a prueba estas ideas.

El dilema de Shevek, un convencido anarquista, entre la lealtad a un orden social que le ha dado todo, y que sabe que es preferible a cualquier otro existente, pero que ahora amenaza con marginarlo y excluirlo, y su lealtad a sí mismo, a lo que cree que es correcto y a lo que sabe que es verdad, constituyen a mi gusto el corazón de esta novela.

Atinadamente, Le Guin nos va relatando de forma paralela cómo el pensamiento de Shevek fue evolucionando desde su infancia y a través de su adolescencia y juventud en Anarres (capítulos pares), y lo que el científico hace a su llegada a Urras y sus encuentros con esta sociedad tan diferente, (capítulos nones).

Esta disposición cronólogica nos permite comparar las acciones del protagonista con el desarrollo de su pensamiento, expuestos de forma simultánea y no secuencial. Quizá, después de todo, y como sostenían las ecuaciones de Shavek, la linealidad del tiempo sea una ilusión y el verdadero viaje sea el retorno.


EL NOMBRE DEL MUNDO ES BOSQUE
(1972)





Un mundo llamado Athshe lleva unos años siendo explotado por colonos provenientes de la Tierra. Sus bosques están siendo talados y su población nativa reducida a la esclavitud. En este contexto surge un líder, Selver, que encabeza una rebelión contra los terrestres.

La novela tiene tres narradores, lo que nos permite asomarnos a tres mentalidades muy diferentes. El mismo Selver; el Capitán Davidson, un militar brutal que cree en la superioridad de su raza y en su derecho a la conquista, y Lyubov, un científico que honestamente trata de entender y ayudar a los nativos.

La novelita peca un poco de caer en la falacia del "buen salvaje"; los nativos no conocen la guerra y viven en armonía con la naturaleza, además de que tienen costumbres místicas de gran profundidad espiritual. Es la presencia de los hombres de la Tierra lo que los convierte en guerreros (para sobrevivir) y cambia su sociedad para siempre. Ello es comprensible dada la época en que se escribió, sobre todo teniendo en cuenta que la autora se inspiró en gran parte en la Guerra de Vietnam.

Sin embargo, la novela no es tan maniquea. Cuando los nativos empiezan a pelear contra los colonos cometen también atrocidades que erizan la piel, aún conociendo y entendiendo sus motivaciones. Como dice Selver, pase lo que pase, Davidson y Lyubov siempre permanecerán en Athshe, porque han dejado dos huellas indelebles en el mundo: la del amigo y la del conquistador.

La brevedad de la obra lleva a que buena parte de los primeros capítulos sea expositiva. No hay problema, después va directo al grano. Además, la historia en sí es muy emocionante, atrapa la imaginación del lector de inmediato y logra involucrarlo en el drama de los personajes. 

Esta historia de rebeldía anticolonialista me recordó mucho a "Avatar", y un poco a la nueva saga de "El Planeta de los Simios". Muy recomendable, pues.



LA MANO IZQUIERDA DE LA OSCURIDAD
(1969)




Ésta es la novela más aclamada de Le Guin, y considerada uno de los textos básicos de la ciencia ficción. Una de sus premisas más interesantes, y que la hacen famosa incluso entre quienes no la han leído, es que imagina un mundo, Gueden, con una civilización humana en la que cada individuo es hermafrodita y no existen los géneros.


Lo curioso es que en esta novela el género no deja de existir a pesar de la biología, sino precisamente por la biología: al ser cada persona un hermafrodita, la distinción entre hombres y mujeres es absurda. Los guedenianos son neutros durante la mayor parte de su vida, pero durante unos días al mes, entran en kémmer, una etapa de celo en la que buscan compañía sexual. De forma completamente azarosa, puede ser que sus genitales masculinos o femeninos se activen y busquen a una pareja cuyos genitales opuestos se hayan activado. A cada persona le puede tocar cualquier situación, y esto tiene consecuencias sociales muy complejas.

Pero además, la novela funciona como un drama de intriga política. Genly Ai es envíado a Gueden como representante del Ekumen. Los guedenianos sospechan de Ai, lo desconocen y él se ve envuelto en las conspiraciones de dos países rivales. La novela intercala capítulos narrados por Genly, con otros narrados por guedeniano Estraven, lo que permite conocer los puntos de vista de ambos, y lo que piensa cada uno del otro. Algunos otros capítulos incluyen mitos, leyendas o historias de Gueden, para dar un panorama más completo de la cosmovisión de sus habitantes.

La imaginación de Le Guin es admirable, por la forma en la que construye todo un mundo, con su naturaleza y su cultura. Pero además de un experimento mental, la novela es un drama humano, una historia de amistades improbables y hasta con un poco de aventura.

Las tres novelas me gustaron mucho, pero creo que la que más me hizo pensar y más ha impactado mi memoria es Los desposeídos. Si ustedes han leído alguna de éstas o les han llamado la atención, por favor compartan sus pensamientos en los comentarios. Saludos y que tengan buenas lecturas.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails