martes, 27 de octubre de 2015

Arthur Gordon Pym: La novela que Poe no quería escribir



            Edgar Allan Poe (1809-1849) es mejor conocido por sus relatos y sus poemas que por su única novela concluida[1], La narración de Arthur Gordon Pym de Nantucket, compuesta entre 1836 y 1838.  Por diversos motivos ésta es una obra atípica para Poe y el mismo hecho de que haya sido escrita es resultado de una serie de improbabilidades. Y es que Arthur Gordon Pym es la novela que Poe no quería escribir.

            Revisando la obra de Poe podemos encontrar una constante: su brevedad. Poe había dicho que un poema largo que era “una llana contradicción de términos”[2] y asevera en su Filosofía de la composición:

“Si una obra literaria es demasiado extensa para ser leída en una sola sesión, debemos resignarnos a quedar privados del efecto, soberanamente decisivo, de la unidad de impresión; porque cuando son necesarias dos sesiones se interponen entre ellas los asuntos del mundo, y todo lo que denominamos el conjunto o la totalidad queda destruido automáticamente.”[3]
Teniendo tales prejuicios contra la narrativa extensa, ¿qué lleva a Poe a aceptar el reto de componer una obra de largo aliento? La respuesta es simple: dinero. Poe, digno representante del romanticismo tardío, siempre tuvo toda clase de problemas en su vida personal, a los que se sumaba una perenne bancarrota.

Hacia finales de 1836 Poe trabajaba en la Southern Literary Magazine, propiedad de Thomas W. White, con quien tenía constantes confrontaciones, las cuales finalmente llevaron al despido del autor. Es probable que Poe hubiese presentido el fin de esta relación profesional, pues fue por esos días que comenzó a escribir los primeros capítulos de Arthur Gordon Pym.

Ya antes había intentado en varias ocasiones vender un volumen de cuentos a diversas casas editoriales, que rechazaron sus textos por considerarlos “demasiado cultos y místicos para el gusto de las masas”. La editorial Harper and Brothers en particular, le dio el sabio consejo de escribir una sola historia conexa que apelara mejor al gusto del público norteamericano… Algo que en nuestros días equivaldría a aconsejarle “¿Por qué no escribes algo tipo Crepúsculo? Eso vende”.




Por aquella época el público no demasiado educado tenía gusto por historias sensacionalistas de aventuras marítimas en tierras lejanas, cargadas de violencia y exotismo[4]. Poe decidió hacer su versión de tales historias. Así tenemos que Arthur Gordon Pym (cuyo mismo nombre nos recuerda al de su creador) de Nantucket[5], deseoso de salir en busca de aventuras, se embarca como polizón, con ayuda su mejor amigo, Augustus Barnard, en la nave del padre de éste, que se dirige a los mares del Sur. Así comienza una serie de aventuras para Arthur, a cual más grotesca e increíble, hasta el enigmático y perturbador desenlace de su odisea.

Pero Poe, al igual que Pym, no tenía ni idea de por dónde lo llevarían sus aventuras. En Filosofía de la composición, el autor bostoniano declara que:

“Un plan cualquiera que sea digno de este nombre ha de haber sido trazado con vistas al desenlace antes que la pluma ataque el papel.”[6]
            Éste no es el caso de Arthur Gordon Pym: la novela está llena de inconsistencias y errores de continuidad, como el del perro Tiger que aparece y desaparece, el papel en blanco que después tenía una carta falsificada, el cambio repentino de una narración regular al símil de una bitácora, o el testimonio que Augustus le relataría a Arthur “muchos años después”, a pesar de que Augustus muere unos días más tarde. Es más, uno no puede evitar imaginar a Poe, quien toma con muy poca seriedad este proyecto, improvisando los vericuetos que tendría la anécdota: “Es la historia de un muchacho que se embarca… y luego… eh… naufraga… y después… lo rescatan… y… ah… hum… eh… ¡Naufraga otra vez!”.

            La poca o nula planificación del autor da por resultado que la novela sea por momentos una parodia de humor negro del género (como un Quijote macabro), un intento de hacer un relato de viajes verosímil, una historia sobre el paso de la adolescencia a la edad adulta y una novela de fantasía y ficción especulativa.



            En cuanto al aspecto paródico, tenemos al protagonista, un muchacho que ha tenido una vida bastante acomodada, pero que, como se revela desde las primeras páginas, sueña con tener aventuras en alta mar, sobrevivir a naufragios y ser capturado por salvajes. Arthur logra todo esto, sólo para darse cuenta de que no hay nada de romántico y sí mucho de horrible en tales experiencias idealizadas por la misma literatura sensacionalista cuya popularidad Poe quería aprovechar.

            Relacionado con este aspecto está el del ritual de paso: Arthur deja atrás sus concepciones infantiles y románticas del mundo y conoce su lado oscuro y cruel, al tiempo que desarrolla virtudes típicamente viriles, como la valentía y la amistad, en un escenario alejado de la seguridad hogareña.

            En enero y febrero de 1837 fueron publicadas, respectivamente, la primera y segunda entregas de Arthur Gordon Pym en la Southern Literary Messenger, pero el despido de Poe provocó que no hubiera más entregas publicadas en dicha revista. En ese entonces estaba claro que Arthur Gordon Pym era una obra de ficción escrita por un tal “Mr. Poe”. Pero en mayo del mismo año, cuando ya había asegurado que Harper and Brothers publicaría su novela y anunciado que la misma estaba “casi lista”, Poe resuelve dar un giro imprevisto y, para aprovechar la sensación que en esos días causaba la expedición antártica de Jeremiah N Reynolds, decide enviar a su héroe al Polo Sur y hacer pasar la obra como la vivencia auténtica del verdadero Arthur Gordon Pym.

Para lograr este propósito, Poe inserta una nota preliminar en la que explica que él no es más que un humilde escritor que ayuda a Pym a organizar las notas y recuerdos de su viaje. Asimismo, para dotar a su relato de verosimilitud, el autor inserta aquí y allá, material “prestado” (a menudo descaradamente fusilado) de crónicas de viajes auténticos[7].

Pero al final, Poe deja de lado esta pretensión de veracidad y hace derroche de su prodigiosa imaginación para describir una terra ignota cercana al Polo Sur, habitada por gentes y criaturas por demás extrañas. Poe imagina un océano de blanco lechoso, un ave que emite el desconcertante grito tekeli-li, una raza de hombres negros con dientes de ébano para los cuales el color blanco es un tabú, una criatura blanca de grandes zarpas bermejas y una corriente de agua cuya maravillosa descripción incluyen Borges y Bioy Casares en sus Cuentos breves y extraordinarios:

“No era incolora ni era de un color invariable, ya que su fluencia proponía a los ojos todos los matices del púrpura como los tonos de una seda cambiante. Dejamos que se asentara en una vasija y comprobamos que la entera masa del líquido estaba separada en vetas distintas, cada una de tono individual y que no se mezclaban. Si se pasaba la hoja de un cuchillo a lo ancho de las vetas, el agua se cerraba inmediatamente, y al retirar la hoja desaparecía el rastro. En cambio, cuando la hoja era insertada con precisión entre dos de las vetas, ocurría una separación perfecta que no se rectificaba en seguida.”
De hecho, la descripción del círculo polar antártico como una zona en la cual la temperatura se hace más cálida conforme se avanza hacia el sur, y la del mismo Polo Sur en el que se haya un remolino que precipita las aguas hacia el centro de la Tierra, forma parte de la teoría de la Tierra hueca, postulada por John Cleves Symmes Jr. en 1818 y que gozaba de cierta aceptación en su tiempo.

La Tierra hueca


A pesar de los empeños de Poe por hacer de Arthur Gordon Pym una novela apropiada para el gusto de las masas, el libro no tuvo el éxito comercial esperado, ni tampoco fue bien recibido por la crítica. El mismo Poe diría de ella que era “una novela bastante tonta”. El libro fue desdeñado por los estudiosos durante más de cien años, hasta que el crítico Patrick Quinn la sacó del olvido con un ensayo publicado en 1952, colocándola entre los clásicos de la literatura estadounidense.

¿Cómo es posible que una novela hecha con tan poco cuidado, con tan poco interés, se haya convertido en un clásico? ¿Cómo es posible que esta obra se haya convertido en una de las más influyentes de su autor?[8] Estas interrogantes tienen dos respuestas. La primera es que, en cada uno de las cuatro formas antes mencionadas que toma la novela, ésta es excelente. Cuando es una parodia de humor negro, es ingeniosísima; cuando es una historia de ritual de paso, es muy profunda; cuando es una aventura fantástica, es simplemente maravillosa.

Por otro lado, quizás la grandeza de Arthur Gordon Pym no se encuentra en su unidad como novela, sino en la genialidad que el autor alcanza en determinados pasajes. Si en algunos momentos se evidencia un Poe que no sabe bien qué quiere hacer con el texto, en otros queda de manifiesto el genio que nos dio El entierro prematuro, El pozo y el péndulo y La máscara de la Muerte Roja.

Episodios así son aquél angustiante en el que Arthur permanece encerrado bajo cubierta, solo, a oscuras, famélico y febril, ignorante de la masacre que ocurre allá en el mundo exterior; aquél en el que los sobrevivientes de un naufragio se ven obligados a recurrir al homicidio y canibalismo, para descubrir después que tenían un almacén de comida a su alcance; aquel momento en el que Arthur y su amigo Peters son enterrados por los negros bajo toneladas y toneladas de tierra[9]; y aquél en el que los personajes atisban esperanza en la visión de un marinero que los saluda desde un buque que se acerca, sólo para descubrir que la tripulación de aquel barco estaba muerta y que el aparente saludo del marinero no era más que el aleteo de una gaviota picoteando la carne de un cadáver.



No obstante, quizá la mayor muestra del genio de Poe se encuentra en las últimas palabras de la novela. Este final, tan misterioso y desconcertante, es uno de los momentos más poderosos de toda la literatura de Poe. El mismo autor debió darse cuenta de que esas líneas eran tan perfectas que continuar la historia trivializaría la obra completa. Se han propuesto muchas interpretaciones de este pasaje: alegóricas, religiosas, filosóficas o racionalistas. En lo personal considero que la imagen literaria es suficientemente poderosa como para prescindir de cualquier explicación, que incluso mermaría la fuerza de la obra.

 Pero Poe tenía un problema: se suponía que Arthur Gordon Pym era un personaje real y que había vivido para regresar a casa y contar sus aventuras. ¿Cómo conseguir que esta ilusión no se rompiera sin echar por la borda el momento mejor logrado de toda la novela? Poe, en una demostración más de su nula planificación, resuelve insertar al final una nota en la que explica que Pym había muerto, de forma súbita y por demás oportuna, debido a un accidente, sin haber terminado de lo que había ocurrido después del clímax de su narración.

Me permito cerrar este breve ensayo con dicho momento climático:

“Y entonces nos precipitamos en los brazos de la catarata, donde se abrió un abismo para recibirnos. Pero he aquí que surgió en nuestra ruta una figura humana amortajada, de proporciones mucho más amplias que las de ningún habitante de la humanidad. Y el tono de la piel de esta imagen tenía la blancura perfecta de la nieve…”





[1] Poe sí comenzó a escribir otra novela, la inconclusa El Diario de Julius Rodman, que se comenzó a publicar de forma seriada en los números de enero a junio de 1840 de la Burton’s Gentleman’s Magazine.
[2] Citado por J Gerald Kennedy en su introducción a la edición de Arthur Gordon Pym de Oxford University Press (1994).
[3] Philosophy of Composition, ensayo publicado por primera vez en la Graham’s Magazine en 1846.
[4] Los infames Penny dreadfuls en Inglaterra y las Dime novels en EUA, de que tanta popularidad gozaron y que son los antecedentes de la literatura pulp.
[5] Punto de partida de otra gran obra de la literatura estadounidense, Moby-Dick (1851), de Herman Melville.
[6] Philosophy of Composition.
[7] Tales como Narrative of Four Voyages (1832) de Benjamin Morrell.
[8] Arthur Gordon Pym inspiró, entre otras obras, el poema de Baudelaire Viaje a Cythera (incluido en Las flores del mal, 1857), y dos secuelas no oficiales: La esfinge del hielo (1897) de Julio Verne, y En las montañas de la locura (1936) de HP Lovecraft.
[9] El ser enterrado vivo es un temor que obsesiona a Poe y que se presenta constantemente a lo largo de toda su obra: El entierro prematuro, La caída de la casa de Usher, Berenice, El barril de amontillado, etcétera.

martes, 20 de octubre de 2015

¡Santa ciencia! La teoría del viaje en el tiempo en "Volver al Futuro"





¡Bievenidos al Futuro! Ahora sí, éste es el 21 de octubre del año 2015, así que oficialmente vivimos en el futuro. En la entrada anterior les hablé de mi amor por la trilogía de Volver al Futuro. En esta ocasión pretendo analizar sus postulados sobre los viajes en el tiempo, desarrollar una teoría que explique cómo funcionan y resuelva de una vez por todas las aparentes contradicciones. Atásquense que hay lodo.

Paradoja: la teoría del viaje en el tiempo

Está claro que en este universo es posible cambiar la historia; es decir, viajar al pasado, provocar cambios y volver a un presente totalmente distinto al del punto de partida. ¿Cómo funciona esto? A partir de observar cuidadosamente lo que sucede en las películas y de cavilar largo tiempo al respecto, he dado con lo que espero sea una teoría total que describa y explique los principios del viaje en el tiempo en la saga de Volver al Futuro.

Para ello me tomé la molestia de realizar el siguiente mapa del tiempo de la saga. Tuve que hacerme el mío propio porque ninguno de los que hallé en Internet me satisfizo. Pretende abarcar todas las líneas temporales alternas. Podría ser más preciso si además de los años hubiera puesto las fechas y horas exactas, y si hubiera decidido no obviar los viajes del Doc sin Marty y las líneas temporales negras que no llevaron a ningún lado. Pero creo que esto debe ser suficiente por ahora:

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Primero podemos descartar la teoría del viaje en el tiempo llamada conocida como stable time loop o lazo temporal estable (para usar términos topológicos), por lo menos en su versión más rígida. Ésta es en la que el viaje el tiempo siempre había formado parte de la historia, y por lo tanto el pasado no puede cambiarse. Aquí algunos ejemplos (cuidado que hay SPOILERS en el siguiente párrafo):

En Terminator, el robot enviado al pasado por Skynet es el que provee a Cyberdine Systems de la tecnología para crear Skynet; mientras que Kyle Reese, enviado al pasado para proteger a la madre de John Connor, termina convirtiéndose en su padre. Otro ejemplo es Interstellar, en que el viaje de nuestro héroe a través del tiempo le sirve para enviarse a su yo pasado y a su hija los mensajes y claves que le permitirán viajar al espacio y, ultimadamente, a través del tiempo. En el cuento de Isaac Asimov La carrera de la Reina Roja un científico envía a la Antigüedad conocimientos actuales para hacer que la civilización humana se desarrolle más rápido de lo que lo había hecho; resulta que esos conocimientos simplemente inspiraron el desarrollo de la civilización humana tal cual la conocemos.

Es decir, bajo esta teoría el viaje en el tiempo había dado forma al mundo mismo que conocían los personajes. No cambian la historia, sino que hacen que la historia haya sido como fue (lo que nos deja con una situación tipo "el huevo o la gallina"). Ése no es el caso de Volver al Futuro, en el que la historia puede ser cambiada con relativa facilidad. ¿Pero cómo es esto posible? 

Una de las explicaciones tentativas es suponer que con cada evento de los que cambian la historia en realidad lo que sucede es que el tiempo se divide en dos líneas paralelas. Esto explicaría por qué la realidad del 2015 en la que Marty, el Doc, Jennifer y Einstein se encontraban en Volver al Futuro II no se transformó de inmediato cuando Biff cambió la historia al viajar en 1955. Según esta hipótesis, lo que pasó es que se creó una nueva realidad alterna.




Esta explicación, aunque tentadora, no se sostiene por lo que se observa en las películas. Si Biff hubiera generado un universo alterno habría llegado al futuro creado por él (línea roja), mientras que Marty y sus compañeros habrían regresado al 1985 de su realidad (línea verde), y no habrían tenido por qué volver al 1985 distópico (línea roja). Aunque represento estas temporalidades alternas como líneas paralelas, no debe entenderse que coexistan de alguna forma, o sea que existan tres versiones de 1985 y cinco de 2015 en sus respectivos universos paralelos. Es evidente que existe una sola realidad, la cual puede ser alterada, creando una nueva historia que reemplaza completamente a la anterior. Si existen universos paralelos en Volver al Futuro no lo sabemos, porque el DeLorean sólo viaja en el tiempo.

Entonces, ¿qué nos queda para explicar que sea posible cambiar el pasado? Bueno, yo propongo que en este universo existen dos dimensiones del tiempo. Estamos acostumbrados a la idea de tres dimensiones del espacio (adelante-atrás, izquierda-derecha, arriba-abajo) y de una dimensión del tiempo (antes-después). Pero la invención del viaje en el tiempo por parte del Doctor Emmet L. Brown permitieron acceder a (¿o crear?) una segunda dimensión temporal.

La primera dimensión del tiempo sería la normal, objetiva, lineal, unidireccional, que va del pasado al futuro, de 1885 a 2015, la de las cosas que suceden año con año, segundo a segundo, en la que los eventos que ocurren en el antes determinan cómo serán las cosas en el después

La segunda dimensión es la de los viajeros en el tiempo, en la que suceden los viajes mismos. Este tiempo es percibido por los viajeros en su memoria y en su experiencia: por eso sólo los viajeros en el tiempo recuerdan cómo era cada época antes de que se hubiera cambiado la historia. Para una mejor comprensión, piensen que la segunda dimensión del tiempo es la de la narrativa de las películas: el orden en el que ocurren las cosas en las tres cintas es el orden en el que ocurren las cosas en la segunda dimensión del tiempo. Así podemos decir que Marty estuvo antes en 1985, después viajó a 1955 y cambió la historia y por último volvió a 1985 diferente al del punto de partida. Este fenómeno queda muy bien expresado por el siguiente diálogo que tienen el Doc y Marty al llegar juntos a 1955 en Volver al Futuro II:

MARTY: Siento como si hubiera estado aquí ayer.
DOC: ¡Estuviste aquí ayer, Marty! ¡Ayer!

Tomada literalmente, la expresión de que había estado allí ayer es absurda. ¿Cómo pudo haber estado 30 años en el pasado ayer? Sucede que para Marty, viajero en el tiempo, habían pasado poco más de 24 horas, durante las cuales había viajado un total de 60 años entre el futuro y el pasado. Para entenderlo mejor, vean el siguiente gráfico:




En el eje X tenemos la primera dimensión del tiempo, la normal, en la que se encuentran los años 1885, 1955, 1985 y 2015. El antes se encuentra a la izquierda y el después a la derecha y los puntos representan las fechas a las que Marty viajó. En el eje Y tenemos la segunda dimensión del tiempo, la de los viajeros. Aquí el antes se encuentra abajo y el después hacia arriba; señala el orden en el que ocurrieron los viajes de Marty: los de más abajo ocurrieron primero y los de arriba, posteriormente.

Es en esta segunda dimensión del tiempo que podemos decir que Marty había estado en 1955 ayer. Pero lo más importante es que aquí podemos decir que 1985 era de una forma antes del viaje en el tiempo y de otra después de que cambiar la historia. Que el 1985 original del que partió Marty no mostraba los efectos de su viaje en el tiempo porque éste todavía no se había llevado a cabo. Nada de esto sería posible bajo una versión estricta del lazo temporal estable

Permítanme usar una analogía: imaginen una corriente de agua que se mueve en una sola dirección y que nosotros somos seres que van flotando lentamente en ella. Ahora, supongamos que descubrimos una forma de transportarnos a algún punto unos metros corriente arriba y lo hacemos. Desde aquí podríamos generar ondas, olas o remolinos que llegan hasta unos metros más adelante, al punto del cual partimos. Esas ondas, olas o remolinos no estaban allí antes de que hiciéramos este viaje, por lo que si llegáramos a ese punto de nuevo nos encontraríamos con una situación distinta. La corriente de agua representa aquí la primera dimensión del tiempo, mientras que el eje del antes y después representa la segunda dimensión.



La más grande duda que surge en los espectadores proviene de la segunda película: el Biff del 2015 (línea verde) viaja a 1955 y cambia el futuro al darle a su joven alterego el Amanaque. Sabemos que cambiar el pasado es posible, así que por ello no hay problema. El problema es que Biff luego regresa al mismo 2015 del cual partió (línea verde). ¿Cómo es esto posible? ¿Acaso no habría dejado de existir ese futuro en el momento en el que Biff lo cambiara? ¿No debería haber llegado al 2015 en el que es rico y poderoso (línea roja)? ¿Por qué se toma la molestia de devolver el DeLorean? Esta paradoja ha atormentado a los fans de Volver al Futuro por 26 años. Trataré de responder, y para tenemos que recordar un principio que estableció la primera película:

Los cambios en la historia tardan en tener efecto sobre los viajeros del tiempo: La noción de que los cambios en el tiempo tardan tiempo en tener efecto parece ilógica, a menos que consideremos la segunda dimensión del tiempo. En la primera película Marty sin querer impide que sus padres se enamoren y poco a poco él comienza a borrarse de la existencia. ¿Por qué poco a poco? ¿Por qué sus hermanos fueron desapareciendo gradualmente de la fotografía? ¿Por qué no simplemente todo cambió de inmediato? 

Bien, no es de pensar que el futuro tardó en cambiar, que gradualmente se transformó en otra realidad. La nueva historia sustituye a la original de inmediato. Si Marty hubiera vuelto a 1985 después de haber impedido que sus padres se conocieran, habría llegado a una realidad en la que él mismo no existe (la no representada línea negra). Esto lo sabemos porque cuando de hecho viaja a 1985, a poco tiempo de haber logrado que George y Lorraine iniciaran su relación, llega a un presente en el que los efectos de esos cambios del pasado ya han tenido lugar (es la línea verde).

Pero esos mismos cambios se toman un rato de la segunda dimensión para tener efecto, y por lo tanto los vemos actuar gradualmente sobre Marty (y sobre los objetos que lleva con él), pues es un viajero en el tiempo. En efecto, Marty pasa una semana en 1955 antes de que él mismo empiece a desvanecerse. ¿Por qué pasa esto?

Yo propongo la siguiente explicación: mientras haya un viajero en el tiempo desplazado de su era, mientras alguien ajeno a una fecha se encuentre en ella, existen muchos caminos posibles, muchas cosas que pueden pasar. Marty evita que sus padres se enamoren como había sucedido en la línea original (azul), pero hasta cierto punto aun era posible hacer que George y Lorraine terminaran juntos, aunque fuera de otra manera. Mientras Marty estuviera en 1955 era como si un dado estuviera girando sin caer definitivamente en un resultado u otro.

Siguiendo este mismo principio, otros cambios son inmediatos (para los viajeros y sus objetos). Cuando Marty destruye el Almanque en 1955 (con Biff del futuro de vuelta en su tiempo) cambia de inmediato tanto la escritura en la caja de cerillos que tiene Marty como la primera plana del diario que tiene el Doc. Esto es porque al eliminar el Almanaque se cancela definitivamente la posibilidad de que Biff se haga rico y poderoso. 



Esto a su vez tiene una explicación: el Universo se protege a sí mismo de las paradojas. La razón por la que los cambios se dan gradualmente es que la continuidad del espacio-tiempo retiene el dado en movimiento mientras sea posible como una forma de protegerse a sí misma de paradojas que pudieran destruirla. El Doc habla varias veces de esta posibilidad, pero él no se da cuenta de qué tan grande tiene que ser una paradoja para destruir el Universo. Que un viajero del tiempo se encuentre consigo mismo no causa más que un shock para quien no está preparado psicológicamente (como le pasa a Jennifer, pero no al mismo Doc cuando encuentra a su contraparte en 1955). Y ya vimos que la historia puede alterarse con bastante maleabilidad. ¿Cuáles son los límites?

Es, por supuesto, la siguiente ley: las acciones de un viajero en el tiempo pueden alterarlo todo excepto la posibilidad misma del viaje en el tiempo. Si las acciones de Marty en 1955 hubieran impedido su propia existencia, no habría viajado en el tiempo para impedir su propia existencia. Eso habría generado una paradoja irresoluble, un desastre de proporciones cósmicas como los que teme el Doc. Por eso las oportunidades de que Marty corrija su error deben quedar abiertas mientras sea posible: de lo contrario el Universo se destruiría. El Universo protege a los viajeros del tiempo para protegerse a sí mismo. Esto no debe entenderse como que estoy atribuyendo conciencia o agencia al Universo, sólo es que así funciona su maquinaria espaciotemporal.

Por eso también el 1985-línea verde puede ser distinto del 1985-línea azul en muchas cosas, pero en otras tienen que ser iguales: Doc tiene que haber inventado la máquina del tiempo, Marty tiene que haber trabado amistad con el Doc, y todo lo de la noche de su viaje en el tiempo tiene que haber sucedido igual para asegurar la estabilidad de la continuidad espacio-tiempo. Después de todo tiene que haber una versión más flexible del lazo temporal estable



Entonces, recapitulando, tenemos que la historia puede ser cambiada por los viajeros en el tiempo, siempre y cuando la posibilidad del viaje mismo no sea eliminada, y que mientras los viajeros se encuentren fuera de su tiempo, pero sobre todo mientras sea posible hacer ulteriores cambios, éstos sólo afectan a los viajeros de manera gradual. Apliquemos lo que hemos aprendido al caso del viaje del viejo Biff en Volver al Futuro II:

¿Por qué Biff se toma la molestia de devolver el DeLorean? 
Ésta es fácil: tras dejar a su joven alterego, Biff regresa a 2015, seguramente esperando encontrarse con un futuro glorioso para él. En cambio, se topa con que todo sigue igual. Quizá piensa que su misión fracasó y por eso decide alejarse de la escena.

¿Pero por qué regresó al 2015-línea verde en vez de llegar a un 2015-línea roja? O más bien, ¿por qué ese 2015 no se transformó con el viaje en el tiempo de Biff?
Por todo lo que ya hemos aprendido. 2015-línea verde no se transformó en 2015-línea roja porque había viajeros del tiempo ahí. Mientras se encontrara allí alguien que no pertenecía a esa época, que aun pudiera con sus acciones cambiar la historia, el futuro no podía transformarse, por lo menos no de inmediato. Si no hubiera habido viajeros del tiempo, Biff se habría encontrado un 2015-línea roja de la misma forma en la que Marty encontró un 1985-línea verde al volver de su primer viaje. Pero la presencia de los viajeros del tiempo impidió que este cambio se efectuara. De hecho, ese futuro sería sustituido por el otro en el momento en el que los viajeros del tiempo se fueran.

¿Que cómo lo sé? Gracias a una escena eliminada en la que vemos al viejo Griff desaparecer de la existencia en el momento en el que Marty y sus compañeros dejan 2015. Según Zemeckis, la idea es que, sin saberlo, Biff se había condenado al cambiar la historia: Lorraine lo habría matado hacia 1990 y entonces para 2015 ya no existiría. Podemos inferir que este cambio no tuvo efecto en él mientras estuviera viajando por el tiempo, ni mientras hubiera viajeros en 2015. Una vez allí, sin más presencias ajenas, desapareció. Es lógico suponer que en ese mismo instante el 2015-línea verde sería sustuido por el 2015-línea roja, si es que de hecho no había sucedido ya, y sólo no era evidente.


Esto resuelve una duda, pero plantea otra: ¿por qué el Doc y Marty no cambiaron al volver a su propia época? En el 1985-línea roja Marty debía estar en un internado en Suiza y el Doc en un manicomio; la máquina del tiempo ni siquiera habría existido. Al llegar a 1985, Doc y Marty debían desvanecerse (como Biff en esa escena) si no para desparecer de la existencia, sí para reaparecer en la situación en la que deberían encontrarse en esa realidad alterna; El DeLorean de plano tendría que haberse esfumado. ¿Por qué no sucedió?
Recuérdese que el Universo protege a los viajeros del tiempo para protegerse a sí mismo de las paradojas. Si la realidad hubiera quedado completamente suplantada por aquella generada por Biff, se habrían dado innumerables paradojas capaces de destruir la continuidad del espacio-tiempo: En la línea roja, Biff no habría vivido hasta 2015 para hacer el viaje que provocó esa realidad. Peor aun: ni el Doc habría podido inventar la máquina del tiempo ni Marty habría estado ahí para hacer el primer viaje, por lo que ninguno de los viajes por el tiempo habría tenido lugar.

Esta paradoja era demasiado grande para que el Universo pudiera seguir existiendo, así que preservó a los viajeros mientras éstos tenían acceso a la máquina del tiempo y existiera la posibilidad de cambiar las cosas (Biff desapareció al perder su acceso a la máquina del tiempo y a toda posibilidad de reparar el daño que había hecho). Por eso el Marty que había viajado a 1955 ayer seguía ahí cuando Doc y el Marty un día más viejo llegaron a esa fecha, a pesar de que en la continuidad creada por Biff él nunca habría podido hacer ese viaje: se encontraba fuera de su propio tiempo, y por lo tanto protegido de los cambios que pudieran realizarse. Afortunadamente Marty quemó el Almanaque antes de que su otro yo regresara a 1985, o de lo contrario se habría encontrado en la línea roja sin saber por qué.



Bien, creo que esto nos deja con un marco teórico lo suficientemente sólido para resolver otras preguntas frecuentes:

¿Por qué Jennifer no desapareció junto con el 1985-línea roja cuando Doc y Marty cambiaron la historia?
Jennifer pertenecía al 1985-línea verde, así que la realidad sólo se modificó a su alrededor sin afectarla a ella.

¿Por qué Marty y Jennifer del futuro no recordaban que habían viajado por el tiempo y que sus contrapartes más jóvenes andaban deambulando por ahí?
Es probable que hubieran olvidado la fecha exacta de su viaje (¡habían pasado 30 años!) y que con la cantidad de problemas que tenían no estuvieran pendientes de que esa fecha era justamente en la que les tocaba viajar por el tiempo.

¿Bueno, pero cómo es que Mary y Jennifer existían en 2015 si habían abandonado 1985? Al llegar a 2015 debieron haber encontrado un futuro afectado por el viaje en el tiempo del Doc y su decisión de llevarse a Marty y Jennifer.
¡Lo están! Lo sabemos porque el viejo Biff recuerda haber visto el DeLorean en 1985, aunque probablemente todos estos años pensó que lo había alucinado. Eso no habría pasado si el Doc no hubiera viajado en el tiempo hasta ese momento, así que cuenta como cambiar la historia. En cuanto a Marty y Jennifer, ellos iban a volver a 1985 apenas hubieran terminado su misión en 2015 y luego a vivir su vida sin más viajes temporales, que no habrían ocurrido si Biff no hubiese intervenido.

Pero no lo habían hecho todavía en la cronología de la segunda dimensión temporal. Y es claro que los viajes que todavía no habían hecho para ese punto no tenían efecto en ese futuro, o de lo contrario ya veríamos el futuro que cambió tras la decisión de Marty de no correr contra Needles (línea amarilla).
Hmm, buen punto. Bien, recordemos lo que sabemos acerca del futuro de la línea verde: sabemos que desapareció después de que los Biff regresó el DeLorean a 2015 y los viajeros del pasado dejaron ese año, porque vemos al viejo Biff desaparecer de la existencia. Sabemos que fue restaurado por las acciones de Marty y el Doc, porque en 1985 Jennifer tenía el papel del despido del Marty del futuro. Sabemos que fue sustituido por la línea amarilla cuando Marty decidió no competir con Needles, porque el mensaje de "Despedido" fue borrado en ese momento. Esto, por cierto, cuenta como cambiar la historia porque Marty no habría tomado esa decisión de no haber madurado como resultado de sus aventuras viajando por el tiempo.

Creo que lo único que podemos concluir es que el viaje en el que el Doc llevó a Marty y Jennifer de 1985 a 2015, aunque sí tuvo efectos en ese futuro (el recuerdo de Biff del DeLorean), entre esos efectos no se encuentran impedir que Marty y Jennifer hicieran esa fracasada vida juntos. ¿Por qué? No lo sabemos a ciencia cierta, y quizá no necesitamos saberlo y era mejor que la película no perdiera tiempo en explicar cada detalle de estos.

Bueno, eso es más bien insatisfactorio.
Lo sé. Perdón.



El primer viaje de Marty provocó que sus padres lo llamaran así ("lindo nombre", dice Lorraine) y que Chuck Berry inventara el Rock N'Roll... ¿No serían éstos indicios de un lazo temporal estable? ¿Que la historia siempre había sido así?
No. En la línea original azul Marty tenía ese nombre porque ya existía en la familia (sabemos que por lo menos el hermano de su tatarabuelo se llamaba así y bien pudo haber otros) y Chuck Berry creaba Johnny B. Goode por sus propios medios. Parece que el viaje de Marty sólo reafirmó o dio un empujón a lo que de todas formas iba a pasar, y sólo sería un lazo temporal estable desde el punto de vista de alguien que sólo hubiera conocido la línea temporal verde.

¿Por qué el Doc que estaba varado en 1885 no recordaba haber descubierto su propia tumba en 1955 y haber enviado a Marty hacia el pasado?
El Doc de 1955 tenía ese conocimiento porque un viajero del tiempo, o sea Marty, había llegado a su época. No lo habría tenido si Marty del futuro no hubiese ido a verlo, y por lo tanto cuenta como cambiar la historia. El Doc de 1885 estaba fuera de su propio tiempo y por lo tanto los cambios hechos en la historia por otros viajeros tardarían afectarle. En la cronología de la segunda dimensión, Marty y el Doc de 1955 sólo habían hecho el descubrimiento de la lápida un día antes.

Dices que el 2015 de la línea verde no cambió porque había viajeros en el tiempo allí. Sin embargo, el 1955 en el que Marty queda varado al final de Volver al Futuro II sí tiene los efectos del viaje en el tiempo del Doc a 1885. La carta que le envía a Marty, el DeLorean en la mina, la tumba del Doc... nada de eso habría estado ahí si el Doc no hubiera viajada a 1885, y por lo tanto cuenta como cambiar la historia. ¿Cómo es posible que sucedieran estos cambios estando Marty, un viajero del tiempo, en 1955?
Estos cambios sólo ocurrieron después de que el Doc viajara a 1895, es cierto, pero fueron bastante discretos y sucedieron fuera de la vista de Mary. Pero lo más importante es que no son cambios que arriesgaban la continuidad del espacio-tiempo, es decir, no afectaban el viaje en el tiempo mismo que fue posible crear esa realidad, así pueden ocurrir sin peligro.

¿Por qué el Doc de niño nunca se encontró con el DeLorean o su propia tumba si es que le gustaba ir a explorar esa mina?
El DeLorean estaba detrás de una pared muy bien apuntalada; el joven Emmet no lo estaba buscando ni contaba con las herramientas o la fuerza para descubrirlo. Más aun: él mismo dice que de niño nunca había llegado tan profundo. En cuanto a las tumbas, de seguro no les prestó atención porque estaba preocupado por cuestiones científicas, no historiográficas.



¿Por qué el Doc y Marty de 1885 no usaron la gasolina del DeLorean que estaba en la mina para el DeLorean que acababa de llegar desde 1955?
No sabemos, pero tampoco es muy relevante. El Doc había estado ocho meses en 1885, y en ese tiempo pudo haberse acabado la gasolina (en la carta dice que había tratado de reparar el auto) o la pudo haber usado para cualquier otro de sus experimentos. La verdad es que nos basta con saber que no tomaron esa opción y por algo habrá sido.

¿Por qué Maggie McFly, esposa de Seamus y tatarabuela de Marty, se parece a Lorraine Baines, la madre de Marty, si no están emparentadas?
¡Quizá lo están! Marty es bisnieto de William, pero en la foto de su familia se ve que Seamus y Maggie tuvieron otros hijos. Probablemente alguno de ellos haya sido ancestro de Lorraine. Eso haría que George y Lorraine fueran parientes lejanos, lo cual no es inconcebible en un pueblo tan pequeño y con tan poca historia como Hill Valley.

Si el Doc no murió en 1885, entonces Marty y el Doc de 1955 nunca habrían encontrado la tumba ni enviado a Marty a 1885 a rescatarlo. Entonces el Doc habría muerto y sí habrían encontrado la tumba y enviado a Marty a rescatarlo. Pero al no morir entonces la tumba no habría existido... ¿No sería ésa una paradoja de proporciones cósmicas capaz de destruir la continuidad espacio-tiempo?
Sí, pero olvidan que el Doc estuvo en el siglo XIX durante unos 10 años más o menos (lo calculo por la edad de sus hijos). En ese tiempo debió haber ideado algo para asegurarse de que su yo futuro enviara a Marty a 1885 y así preservar la continuidad espacio-tiempo.

ACTUALIZACIÓN: El camarada Sombrerudo ha hecho esta valiosa observación: "...Donde intentas explicar lo de la tumba. Me extraña que, habiendo tomado una teoría de tiempo 2D, regreses a una de tiempo lineal. En esta teoría 2D el Doc murió, así que marty fue y lo salvó, y ya. La tumba desaparece DESPUÉS de que Marty ya viajó." 

En efecto, es una explicación alternativa sencilla y elegante.

El día en el que Marty corrió contra Needles y chocó con el Rolls Royce arruinando su vida para siempre debía haber estado con Jennifer acampando en el lago. Lo sabemos porque cuando sus padres encuentran a Marty tras que él regresa desde 1885 le dicen que pensaron que estaría ahí...
Hemos de suponer que algún otro contratiempo o dificultad le impedirían ir al lago con Jennifer ese fin de semana de todos modos (en la línea original azul, era que Biff había destrozado el auto de George) y que por otra serie de eventos habría terminado compitiendo con Needles.

¿Por qué el Doc no simplemente advirtió a los Marty y Jennifer de 2015 sobe el problema en el que Marty Jr. se iba a meter? ¿O por qué no les dijo a los Marty y Jennifer de 1985 para que estuvieran prevenidos? ¿Por qué sí se embarcó en una misión para cambiar el futuro en 2015, pero no quiso decirle a Marty sobre el accidente que tendría en 1985?
Quizá porque el Doc trataba de intervenir lo menos posible con los acontecimientos históricos. Debió dolerle saber que Marty arruinaría su vida, pero sólo intervino cuando supo que las acciones de Marty Jr. destruirían a toda la familia McFly y pensó que ya era más de lo que podría soportar. Entonces planeó una intervención mínima que evitaría ese acontecimiento, pero ninguna otra cosa. O quizá sólo es que el Doc está medio orate; es decir, sólo mírenlo.



¿Por qué el Doc siempre tiene prisa? ¡Posee una puta máquina del tiempo!
Definitivamente es porque está orate.

¿Cómo resuelves el problema de los doppelgänger?
En Volver al Futuro Marty regresa a 1985 diez minutos antes de su partida y alcanza a verse a sí mismo viajar en el tiempo hacia 1955. Pero éste es el 1985 de la línea verde, y hemos de suponer que ese Marty que acaba de irse era uno que había crecido en esa línea temporal. Hemos de suponer que el Marty (línea verde) hizo en 1955 exactamente lo mismo que había el Marty (línea azul), para que el futuro resultara igual. Para ese Marty (línea verde) la historia no habría cambiado por su viaje en el tiempo, sino que siempre habría sido así; es decir, para él todo habría sido un lazo temporal estable.

Pero, ¿cuándo regresaría el Marty (línea verde) a 1985?
Regresa al mismo tiempo y en la forma que el Marty-línea azul. O más bien, al revés, el Marty de la línea azul llegó en el lugar del Marty de línea verde. Recuérdese que no existen universos paralelos coexistentes, sino que las nuevas líneas temporales sustituyen a las anteriores. El Marty proveniente de la línea azul y el Marty proveniente de la línea verde son en realidad una misma persona. En algún momento, uno se fusiona con el otro. Como los efectos de cambiar la historia son graduales, los recuerdos del Marty-línea verde pronto irían sustituyendo a los del Marty-línea azul. De hecho, es probable que lo hiciera: ¡en las dos secuelas no hay ni un indicio de que Marty recuerde cómo era el 1985-línea azul!

Esto es más fácil de entender en X-Men: Días del futuro pasado, que tiene reglas del viaje en el tiempo similares, pero con la excepción de que no viajan los cuerpos, sino sólo las mentes. Al final de la película no existen dos Wolverines sino que la mente del Wolverine original aparece en el cuerpo de su contraparte en el futuro alterado. Bien, en Volver al Futuro sucede lo mismo: el Marty original ocupar el lugar, en cuerpo y mente, del Marty del futuro alterado.

Ok, es un poco confuso, pero lo voy a dejar pasar. Cuando nuestros Doc y Marty provenientes de la línea verde llegan al 1985-línea roja, ¿existen al mismo tiempo sus contrapartes que crecieron en esa temporalidad alterna?
No lo sé. Quizá el Marty y el Doc de esa línea roja desaparecieron en el momento en el que sus contrapartes de la línea verde llegaron a ese 1985. Quizá coexistieron con ellos durante el tiempo en que estuvieron allí. Como supuestamente estaban muy lejos, no podemos saberlo. Definitivamente creo que si Marty y el Doc de la línea verde hubieran permanecido más tiempo en ese 1985 distópico se habrían desvanecido para ocupar el lugar y la situación en la que debían estar en esa línea temporal.



¿Sí te das cuenta de que todo esto son conjeturas y explicaciones ad hoc?
Oh sí. Como la teología.

¡Pero sólo estás haciendo racionalizaciones excesivas para justificarlo todo porque no quieres admitir que tu obra de ficción está llena de errores y contradicciones!
Por eso, como la teología.

¿Entonces, realmente crees en toda esa teoría inmensa que te armaste?
No. En realidad pienso que los creadores sólo tomaron las decisiones que harían la historia más interesante sin pensar demasiado en ello. Pero me quedó bonito, ¿no?

Eso es lo maravilloso de Volver al Futuro: cómo una comedia ligera y sin muchas pretensiones puede influir tanto en la cultura contemporánea. Se ha hecho mucho fanart, se están preparando celebraciones, ¡hasta van a lanzar la Pepsi Perfect! Una de mis formas de celebrar a una de mis películas favoritas de toda la vida ha sido realizando este ejercicio intelectual. También armé un maratón con mis amigos para mi cumpleaños y en unos momentos planeo subir a mis redes sociales una foto en la que le dé la bienvenida a Marty McFly a 2015. 

Finalmente, con tantas teorías rebuscadas y argumentos enrevesadas el punto de todo esto es que el futuro no está escrito; ni el suyo ni el de nadie. Así que construyan un futuro brillante. Este miércoles hemos llegado oficialmente al Futuro. Compórtense como si así fuera.

lunes, 19 de octubre de 2015

¿Caminos? A donde vamos, no necesitamos caminos...




Señoras y señores, chicos y chicas, mis queridísimos contertulios: hemos llegado al año 2015, al mes de octubre, y a sólo unos días de que Marty McFly llegue desde el año 1985 en su DeLorean capaz de viajar por el tiempo. No podemos dejar de lado tan magno acontecimiento, el más importante hasta la segunda venida de Jesús.

O sea, para los que no están enterados, este 2015 se cumplen 30 años de una película que marcó a una generación, Volver al Futuro. Además, es el 21 de octubre de 2015 la fecha a la que Marty y el Doc llegan en Volver al Futuro II, por lo que la celebración es doble. De modo que he preparado un par de entradas conmemorativas para celebrar a de una de mis sagas cinematográficas favoritas de toda la vida.

Como muchos chavales de mi generación, mi contacto con las películas de Volver al Futuro se dio gracias a la trilogía de Canal 5. Era un clásico que todos los sábados este canal programara tres películas de una misma serie, o con algún tema, actor o director en común, y la trilogía de Robert Zemeckis era un invitado recurrente; me parece que la pasaban por lo menos una vez al año y yo la veía en cada ocasión (la otra trilogía clásica era la de Tiburón). Simplemente, me encantaba. Sólo la saga de Star Wars me era más familiar que la de Volver al Futuro y eso porque aquélla la tenía en VHS y la veía una vez al mes.

Por supuesto, la versión que conocí fue la doblada al español, por lo que también le tengo un cariño especial a ese doblaje. No sé si ustedes recuerden, pero el trabajo de doblaje de la primera película era distinto al de las otras dos, cuando lo pasaban en Canal 5. De la primera usaban el doblaje mexicano, mientras que para las otras usaban un doblaje realizado en Los Ángeles. Ese mismo estudio había hecho un trabajo para la primera película, pero por alguna razón siempre pasaban la mexicana, que se notaba muy diferente. En particular prefiero el trabajo hecho en Los Ángeles; es el que más tengo grabado en mi corazón y el que homenajea Austin TV en esta rola. Pueden leer más sobre el doblaje en Volver al Futuro aquí.

No vi la saga en inglés sino hasta que la tuve en VHS (y entonces sólo la vi una vez) y cuando mi novia me la regaló en DVD... y también la vi sólo una vez, hasta hace un par de semanas. Adrede dejé de verla para que cuando decidiera a chutármela en maratón con motivo del 30 aniversario, me resultara como un viaje de vuelta... de vuelta al futuro, claro está.

¿Cuál fue mi impresión tras volverme a encontrar con estas cintas después de no haberlas visto en algo así como ocho años? Déjenme que les platique...



BACK TO THE FUTURE
(1985)

Dir: Robert Zemeckis
Guión: Bob Gale y Robert Zemeckis
Con: Michael J. Fox, Christopher Lloyd, Crispin Glover, Lea Thompson y Tom Wilson


Cuando era niño/adolescente Volver al Futuro II era mi favorita de toda la trilogía, y excepto por algunas partes emocionantes (como cuando George por fin se enfrenta a Biff, o cuando el DeLorean tiene que recibir el rayo), la primera parte me medio aburría. Realmente sólo la veía esperando que empezara ya la segunda (era un chico muy impaciente y sigo siéndolo de adulto). Viéndola como treintañero me he dado cuenta de que es, por mucho, la mejor de la trilogía.

Primero, Volver al Futuro es una película de ciencia ficción pero sólo de forma tangencial, casi por accidente. Es ante todo, una comedia, y una muy inteligente e ingeniosa, sobre la brecha generacional. La premisa básica es ¿Qué pasaría si un adolescente conociera a sus padres cuando ellos eran adolescentes? ¿Se llevaría bien con ellos? ¿Se adaptaría al tiempo y la sociedad en la que vivieron? ¿Los admiraría o le sacarían demasiado de onda? Alrededor de estos principios es que se desarrolla el genial humor de la película. 

El mundo de 1955 no es del todo incomprensible para nuestro héroe Marty McFly, pero él se siente como un pez fuera del agua; el humor nace de las expectativas que tiene Marty sobre ese mundo y de cómo son frustradas constantemente. Uno de los mejores ejemplos es cuando tratar de quitarle la corcholata a una botella como si fuera una taparrosca, y en general se aplica a toda su interacción con esa era y sus habitantes.

En 1955 Marty descubre que su padre, George, era un nerd fracasado y morboso que espiaba jovencitas, pero también un tipo inteligente y creativo que nunca había sido impulsado para explotar su potencial. Mientras que su madre, Lorraine una chica muy liberada y asertiva, pero un poco casquivana e irresponsable. Tener a un joven encargado de empatar a sus disímbolos padres para asegurar su propia existencia en el futuro es una de las ocurrencias más geniales de los creadores.

Lo más gracioso, a la vez que lo más incómodo de la cinta es la atracción descarada que Lorraine siente por Marty. Cuando era chico lo daba más o menos por sentado, pero ahora me doy cuenta de lo enfermizo, vergonzoso e increíblemente hilarante que es toda la situación. De ésas que te hacen sentir pena ajena y hundirte en el asiento a la vez que no puedes dejar de reír nerviosamente.



Volver al Futuro es una película que en su momento le hablaba a dos generaciones, que a través de esta historia de viajes en el tiempo podían disfrutar de dos épocas y de sus contrastes. Cuando el Doc Brown reacciona incrédulo ante la absurda idea de que un actor de Hollywood como Ronald Reagan llegara a ser presidente de los Estados Unidos, he ahí un punto de referencia para observar lo surrealistas que fueron los 80. Pero también la reacción  incredulidad del dueño de la cafetería ante la posibilidad de que un chico negro pudiera llegar a ser alcalde de su ciudad nos habla del racismo y la segregación que se vivía en los 50 (aunque de una forma muy ligera, claro está).

Uno de los contrastes sociales más grandes se ve en la decadencia de los centros urbanos en los 80: donde en los 50 había cines, cafeterías, tiendas de discos y talleres, tres décadas más tarde encontramos vagabundos, cines porno, negocios cerrados, edificios descuidados; donde antes había un parque con jardines, en los 80 hay un estacionamiento pavimentado.

A su vez, con los lentes del siglo XXI podemos observar ciertas características de los 80, como cierto sexismo que se expresa en la relación entre Marty y su novia Jennifer (ella tiene que aguantar que él ande coqueteando con otras chicas), y en la forma en que está escrito el personaje de Lorraine (que después de ser casi violada por Biff se entrega a George porque, claro, él la salvó). Detallitos que en nuestra infancia nos pasaban desapercibidos, pero ahora no podemos dejar de notar.

Luego está, por supuesto, el componente de ciencia ficción. La historia requería un viaje en el tiempo y pues eso a su vez exigía la presencia de un científico loco, el buen doctor Emmet L. Brown, y de una máquina del tiempo, el majestuoso DeLorean. El Doc es de esos científicos todólogos típicos de la ciencia ficción más ligera, excéntrico y disperso, que trata de inventar toda clase de cosas locas y poco prácticas en la soledad de su laboratorio personal. Estos elementos son también fuente de comedia y de muchas emociones, pero no dejan de ser relativamente secundarios: los padres de Marty y el mismo Biff son más protagónicos que el Doc. Es importante su teoría del viaje en el tiempo, según la cual es posible cambiar el pasado y con ello modificar el futuro, pero ello lo abordaré en una entrada posterior.




Quizá el componente cienciaficcionero más importante de Volver al Futuro sea metaficcional. La película hace muchos comentarios y pequeños homenajes a la ciencia ficción en sí. Marty viaja a los 50, la era dorada de la sci-fi; al llegar es confundido con un extraterrestre como los que aparecían en las revistas pulp; George escribe relatos del género y Marty explota eso (incluyendo referencias a Star Wars y Star Trek) para incitarlo a salir con Lorraine; el Doc hace constantes suposiciones sobre el futuro que corresponden a las ideas de la ciencia ficción de la época (habrá lluvias ácidas por las guerras nucleares, se podrá comprar plutonio en las farmacias); el mismo DeLorean fue escogido para ser la máquina del tiempo por su diseño tan de ciencia ficción (ése nunca llegó a ser el aspecto cotidiano de los automóviles). La cinta en general es un bonito gesto de cariño al género.

Volver al Futuro fue un inesperado éxito en taquilla, y ello llevó a que se diseñaran un par de secuelas que no estaban planeadas desde el principio. La secuencia final, en la que el Doc llega por Marty y Jennifer para llevarlos de vuelta al futuro, pretendía ser sólo un último chiste y no el inicio de una nueva aventura. Vamos a ver cómo quedaron...



BACK TO THE FUTURE PART II
(1989)

Dir: Robert Zemeckis
Guión: Robert Zemeckis y Bob Gale
Con: Michael J. Fox, Christopher Lloyd, Lea Thompson y Tom Wilson



Zemeckis y Gale pasaron un buen par de años desarrollando la historia de Volver al Futuro II, pues los estudios los habían presionado para repetir el éxito de la primera cinta, la cual ya daba pie para una segunda parte. Decididos a probar nuevos caminos, se fueron ahora de plano por una premisa de ciencia ficción total: la paradoja temporal. La historia quedó demasiado épica y al final decidieron dividirla en dos partes, gracias a lo cual podemos disfrutar de una trilogía completa. Veamos sus virtudes y un poco de sus defectos.

Como dije, de niño ésta era mi favorita de las tres. ¡Y cómo no! La cinta está llena de acción, suspenso, emociones, comedia; en ella visitamos el futuro, un presente alternativo y el pasado. Era simplemente maravillosa y, a diferencia de la primera, ésta sí es una cinta plenamente de ciencia ficción.

Ahora que la volví a ver, sin embargo, noté que es en realidad menos buena que la original. El tono es más infantilón y el humor es casi de caricatura, más basado en golpes y gags visuales que en la situación.  Biff pasa de ser un bravucón de poca monta a convertirse en un verdadero jefe criminal, y la historia y la actuación de Tom Wilson, con sus gesticulaciones grandilocuentes, corresponde a la de un villano de caricatura. En general, la película está más exagerada, over the top, como dicen los gringos. Es también un poco confusa y desordenada, y como Robert Zemeckis estaba dirigiendo la tercera parte mientras ésta aun continuaba en posproducción, se nota que salió un poco en chinga, además de que algunas escenas maravillosas quedaron fuera (incluyendo algunas que servían para comprender mejor la trama).

No es que sea mala, para nada: sigue siendo divertidísima y emocionante, llena de creatividad y con un diseño de maquillaje y unos efectos especiales sobresalientes incluso para nuestros días (¡con tres Michael J. Fox interpretando a tres personajes distintos en el mismo cuadro!). Sólo no es tan buena como la primera. Con todo, sigue siendo la más interesante para analizar por dos cosas: la visión del futuro y la teoría del viaje en el tiempo. Empecemos con lo primero y dejemos la teoría del tiempo para otro momento.



La visión del futuro: 2015 según 1989

Hay que entender algunas cosas antes de proseguir. Primero, Robert Zemeckis ha dicho en múltiples ocasiones que no le gusta eso de representar el futuro, porque uno nunca le atina; segundo, la visión del futuro en la ciencia ficción de los 70 y 80 era profundamente pesimista. 

Si recordamos películas como Naranja Mecánica (1971), Soylent Green (1973), Logan's Run (1976), Mad Max (1979), Blade Runner (1982) y The Terminator (1984), podrán ver cómo por esos años dominó la visión de un futuro oscuro, marcado por la violencia, en el que la civilización humana habría descendido a la barbarie y en el que la tecnología era un arma más de la opresión. Incluso Star Wars (1977-1983) que es una saga fundamentalmente optimista, nos muestra escenarios sucios y desgastados y sociedades que viven al margen de la ley en un universo gobernado por una tiranía fascista.

No es de extrañarnos, si tenemos en cuenta que los 70 y sobre todo los 80 fueron una etapa bastante oscura para Estados Unidos, sobre todo si se le compara con los dorados 50 y 60: crisis económica, violencia y criminalidad en ascenso, la sombra de Vietnam y sus atrocidades, y los temores renovados de la Guerra Fría y la aniquilación nuclear.

Robert Zemeckis quería hacer algo distinto, un futuro que no fuera malo a causa de la tecnología, sino uno en el que los problemas fueran básicamente los mismos que en el presente y en donde si había algo mal era porque siempre habría personas violentas. Quería también evitar hacer profecías y tomarse el futuro más a la ligera, más bien como una parodia de las tendencias de su época y de lo que sabía que eran los cambios y permanencias a lo largo de las generaciones.



Una de las cosas que más llamaron mi atención esta vez que vimos la película es que de hecho previó que el entorno urbano mejoraría. El centro de Hill Valley se ve restaurado después de que había decaído, como vimos en el apartado anterior. De nuevo vemos a muchos peatones por calles limpias, negocios florecientes (el teatro porno vuelve a ser un cine común) y hasta un jardín con un estanque donde antes había un estacionamiento. Éste es un proceso que se ha observado en la actualidad en los centros de ciudades europeas y norteamericanas: después de haber sido abandonados por la migración de la clase media hacia los suburbios, ahora están experimentando un renacimiento y convirtiéndose en lugares de comercio, cultura y encuentro.

O sea, sin quererlo Robert Zemecki imaginó un futuro más limpio y luminoso que su presente ochentero... ¡y le atinó! En efecto, a pesar de lo que pudiera parecer por los encabezados de los periódicos y de evidentes problemas que deberíamos tratar de resolver (calentamiento global, desigualdad económica), hay varias tendencias que indican que vamos hacia un futuro cada vez menos violento y con mejor calidad de vida, incluso en los países del tercer mundo.

Volver al Futuro II le atinó a varias cosas: pantallas de TV gigantes para ver varios canales a la vez, videollamadas telefónicas, lugares retro como el Café de los 80's, tiendas vintage en las que cosas como computadoras y cassettes VHS son considerados objetos de colección, videojuegos que se usan sin controles, drones de uso doméstico, materiales como ropa de secado rápido o papel repelente de polvo, dispositivos digitales portátiles, incluyendo unos algo-así-como Google Glasses (y adolescentes que no pueden separarse de ellos ni a la hora de la cena), pronósticos del clima bastante acertados, tratamientos rejuvenecedores... Aún no hay pizzas rehidratables, pero sí hay pizzas y toda clase de alimentos instantáneos para microondas. 



No ha salido Tiburón 19, pero es cierto que en esta década Hollywood ha dependido mucho de franquicias que fueron exitosas y revolucionarias hace 30 años o más, y seguimos viendo secuelas y refritos de las mismas películas. ¿O a poco este verano no fueron a mamar nostalgia con Jurassic World en 3D y 4D? Además, sí ha habido muchas películas absurdas sobre tiburones asesinos como Sharktopus o Sharknado... y el tiburón todavía se ve falso.

Zemeckis supo muy bien que el cambio es constante: no le atinó a la forma de vestir exacta, pero sabía que la moda siempre evoluciona y que en 2015 los atuendos cotidianos seguramente serían ridículos para la gente de los 80; lo mismo con el caló juvenil. Supo que los barrios que alguna vez fueron prósperos podrían decaer y viceversa, y que la brecha generacional, la falta de entendimiento entre padres e hijos, sería una constante.

Es cierto que no previó Internet, ni la telefonía celular, los dos aspectos más característicos de la cultura actual. En definitiva falló bien gacho (o fallamos nosotros), porque hoy en día no hay autos voladores y seguimos dependiendo de los combustibles fósiles para generar energía (nos hace falta un Señor Fusión). En cuanto a la patineta flotante... bueno, estamos muy cerca de lograrla. Una cosa que no he visto que nadie haya notado es que a pesar de que Marty llega a sólo 10 días de Halloween no se ve adornos por ningún lado, ni promocionales o referencias a esta celebración. Raro, ¿no? Bueno, pero a fin de cuentas lo que no se puede negar es que el 2015 de Volver al Futuro II es mucho más parecido a nuestro 2015 que el que quisieron predecir otras películas de ciencia ficción de esos años.



La película, después de todo un viaje en montaña rusa por pasado, presente y futuro, nos deja con un final intrigante, uno de los cliffhangers más emocionantes que he visto en mi vida. A los pocos segundos de que el DeLorean desaparece, un cartero llega con un mensaje que había estado esperando por Marty durante 70 años. La aventura continuaría en la tercera parte.


BACK TO THE FUTURE PART III
(1990)
Dir: Robert Zemeckis
Guión: Robert Zemeckis y Bob Gale
Con: Michael J. Fox, Christopher Lloyd, Mary Steenburgeb, Tom Wilson y Lea Thompson



La tercera entrega de la saga es a menudo vilipendiada como la peor. Creo que ésa es una apreciación injusta. Si bien es cierto que Volver al Futuro III carece de la originalidad y el humor ingenioso de la primera, y de la creatividad y sentido de aventura de la segunda, sigue siendo una película muy divertida. Es cierto que  las situaciones que presenta ya se sienten repetitivas y cansadas, pero también plantea algunas novedades que hacen que verla valga totalmente la pena. 

Para empezar esta película cierra el arco narrativo de Marty, que había crecido poco en la primera parte y sólo empezado a madurar en la segunda (la verdad es que al principio era medio cretino el muchacho). Es ésta en la que nuestro héroe termina de crecer como personaje y alcanza la madurez que le permite cambiar su propio destino. Sus aventuras en el tiempo le proveen de experiencias y enseñanzas que lo llevan a tomar la decisión de no competir con Needles en la carrera de arrancones, y así evita el accidente que habría arruinado su carrera musical. Lo cual, por cierto, haría desaparecer todo el futuro 2015 que conocimos en la cinta anterior. Quizá eso haga parecer que toda esa aventura fue inútil, pero no es así: si Marty no hubiera viajado con el Doc hacia 2015 en la segunda película, no se habría desencadenado toda una serie de eventos que lo llevó a tener distintas aventuras y finalmente a madurar para tomar las decisiones correctas sobre su futuro.

Esta cinta es también en la que conocemos más sobre el Doc Brown, quien adquiere también mucho más protagonismo. Escuchamos sus anécdotas de la infancia como pequeño admirador de Julio Verne y podemos imaginárnoslo como un niñito explorando las minas cercanas a Hill Valley. Aprendemos más sobre sus gustos y pasiones, profundizamos en su entrañable amistad con Marty (una de las más bonitas del cine) y hasta lo vemos enamorarse de Clara Clayton, en una relación por demás enrevesada y cómica.

Clara es el personaje femenino más interesante desde Lorraine (Jennifer carece por completo de agencia o personalidad). Una maestra de escuela que recorre el salvaje oeste, una mujer independiente, aventurera y decidida, que combina su amor por la ciencia y el conocimiento con su espíritu aventurero: toda una alumna de Julio Verne. También es notorio que, en esa época, sea soltera a una edad relativamente avanzada. Parece que no había conocido a un hombre tan adorable y fascinante como el Doc.




Michael J. Fox había dicho en una entrevista cuando salió la primera película que si tuviera una máquina del tiempo le gustaría conocer el viejo oeste y los creadores tomaron nota de ello. La cinta es un bonito homenaje al cine de vaqueros, como la primera homenajeaba a la ciencia ficción cincuentera, y está llena de momentos chuscos y emocionantes. Cuenta con un clímax espectacular, con Doc, Marty y Clara en un tren fuera de control mientras tratan de volver al futuro. Pero sobre todo, ¡qué final! Es simplemente perfecto, una de las mejores maneras de cerrar una saga. Esa última escena, en la que el Doc y Clara aparecen en su tren volador, para decirle a Marty y a Jennifer, y a nosotros que el futuro no está escrito y que cada quien es dueño de su destino. Cada vez que llegamos a ese final, me conmuevo hasta sentir escalofríos de emoción y me deshago en aplausos y vítores.

No quiero dejar de mencionar que esta cinta hizo un gran aporte al subgénero Steampunk, ahora tan de moda. No era la primera vez que se hacía un sci-fi western (tenemos la serie original de Wild Wild West), pero los ejemplos anteriores son poco conocidos y de no tan amplio alcance. Volver al Futuro III tiene muchos de los elementos que harían característicos a este subgénero, incluyendo referencias a la obra de Julio Verne, invenciones imposibles que operan con vapor, como el mismo tren volador o la maquina para hacer hielo del Doc, y por supuesto, el viaje en el tiempo. Nada despreciable para una tercera parte.



Bueno, pero ¿qué hay más allá de estas películas? Esta entrada no estaría completa si no hablara de otras dos cosillas más:


Back to the Future: The Ride
Universal Studios (1991)
Dir: Douglas Trumbull y David DeVos
Con: Christopher Lloyd, Tom Wilson y Darlene Vogel



Si alguna vez tuvieron la oportunidad de viajar a alguno de los parques de Universal Studios antes de 2007 habrán podido subirse a una de las atracciones más geniales de cualquier parque de diversión, y mi favorita: la de Volver al Futuro. Era un viaje alucinante, en el que increíbles efectos especiales creados por el mago del cine Douglas Trumbull te hacían sentir que viajabas en un DeLorean a través del tiempo. La misión: detener al Biff de 1955 que se había robado la máquina del tiempo para sus perversos propósitos. 

La anécdota no aporta nada nuevo ni interesante a la historia que nos cuenta la trilogía, y prefiero no tomarla como parte del canon, pero la atracción era maravillosa. Es una lástima que hayan cerrado y trasladado a Japón. Fue sustituida por un paseo muy similar de Los Simpson, pero nada será igual como la original. Deberían reabrirla para el aniversario, junto con un Hill Valley de 2015. ¿No estaría genial? Para mayor disfrute, les dejo con el video correspondiente:




Back to the Future: The Series
(1991-1992)
Con: Christopher Lloyd, Dan Castellaneta, Mary Steenburger y Bill Nye



Para ser sinceros no recuerdo mucho de esta serie. Era a principios de los 90 y la verdad es que en esa época había muchas series animadas mucho más destacadas que ésta. Me gustaba verla, pero tampoco me emocionaba demasiado; si mal no recuerdo la pasaban por algún canal de cable, tipo ZAZ o UNO o algo así. Guardo en la memoria algunos capítulos y algunos chistes, en especial la vez  que notan que Marty se parece "al actor Michael J. Fox".

Se ambientaba después de la trilogía, cuando el Doc y Clara se habían asentado definitivamente en Hill Valley en el tiempo presente. El show giraba alrededor de los dos hijos del matrimonio Brown, Julio y Verne, el primero de los cuales era un nerd y el segundo uno que siempre se metía en problemas. El argumento era básicamente el mismo: los niños o Marty tomaban alguna de las máquinas del tiempo por alguna razón (ahora había dos: un nuevo DeLorean y la locomotora) y causaban algún desastre que debían reparar. En todos los episodios y en todas las épocas que visitaban el villano era algún ancestro o descendiente de Biff Tannen.

Christopher Lloyd hacía el papel del Doc en la introducción y cierre de cada episodio, que eran segmentos en vivo. Ahora me vengo a enterar que el que hacía de su asistente era nada menos que Bill Nye, "The Science Guy", quien hacía experimentos científicos para darle un toque didáctico al programa. Chévere, supongo.


Más allá de secuelas y spin-offs, no se puede negar el impacto de Volver al Futuro en la cultura de la nuestra generación. Es sorprendente que una película más bien ligera y bonachona haya logrado calar tan profundo, una fuente de referencias en forma de chistes, conceptos, diseños... Yo se lo atribuyo sobre todo a que es muy entrañable, una película que se gana el corazón de su público. Y para mostrar que la saga sirve también como pretexto para reflexionar sobre elevados conceptos de ciencia ficción y filosofía (bueno, más o menos), en mi próxima entrada hablaré de la teoría en el viaje en el tiempo. Mientras tanto, los dejo con un hermoso mensaje por parte del buen Doc Brown:






Sigue festejando la llegada de Marty al futuro con mi entrada sobre la teoría del viaje en el tiempo.

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