lunes, 18 de abril de 2016

Crossing over / Encuentros extraños I: Alienígenas y depredadores



Qué gran emoción produce a cualquier fan cuando dos personajes a los que admira se encuentran en una misma historia, ya sea para enfrentarse y medir fuerzas, o para hacer equipo. Es como cuando presentas a dos amigos que no se conocen entre sí. Mientras más improbable sea este encuentro, más se disfruta.

A lo largo de la historia estos encuentros entre personajes ficticios, llamados crossovers, han causado sensación o producido resultados decepcionantes. Quizá uno de los primeros crossovers fue cuando el detective más famoso del mundo, Sherlock Holmes, se enfrentó al más grande de los caballeros ladrones, Arsène Lupin, en el clásico Sherlock Holmes llega muy tarde (1906). Por desgracia, el creador de Lupin, Maurice Leblanc, había usado al detective sin el permiso de Arthur Conan Doyle, por lo que le tuvo que cambiar el nombre al poco sutil Herlock Sholmes. Aunque, claro, de todos modos sabíamos de qué iba.

En 1941 los Universal Studios tuvieron la jran idea de hacer que dos de sus monstruos más populares se encontraran en Frankenstein contra el Hombre Lobo. Es un churro hecho y derecho, como se podrán imaginar, pero incluye un número musical y tuvo el suficiente éxito como para que luego los estudios se decidieran a meter a Drácula en la fórmula, y los tres monstruos protagonizaron La casa de Frankenstein (1944) y La casa de Dracula (1945).



Cuando los personajes son de dominio público es muy fácil armar pastiches, así sea enfrentar a Sherlock Holmes con Jack el Destripador en A Study in Terror (1965) o al rey de los vampiros contra una leyenda del oeste en Billy the Kid versus Dracula (1966). Lo que realmente emociona son los encuentros entre personajes que pertenecen a dos obras, medios o compañías diferentes, como cuando se pelearon los reyes de los monstruos en King Kong vs. Godzilla (1962).




A veces las series de TV han hecho crossovers memorables. En los 60 Batman y Robin se enfrentaron a, y luego hicieron mancuerna con, el Avispón Verde y Kato, en un especial de dos episodios. En los 80 y 90, los Picapiedra conocieron a los Supersónicos, Ace Ventura se encontró con La Máscara, los Power Rangers hicieron mancuerna con las Tortugas Ninja, Jimmy Neutrón compitió con Timmy Turner y así por el estilo. El nuevo milenio nos dio esa gloria del cine malo que es Freddy vs. Jason. Los xenomorfos de Aliens y el cazador implacable de Predator ya se habían enfrentado en cómics y videojuegos, pero fue hasta los dosmiles cuando aparecieron juntos en la pantalla grande. Aunque estoy seguro de que a los mexicanos nada nos entusiasmaba tanto como ver a Santo y a Blue Demon juntos:

¡En la Atlántida!

En el reino de los cómics los crossovers son de lo más común entre personajes de una misma casa editorial. Los encuentros entre Batman y Superman, por ejemplo, son cosa de todos los días. Pero los crossovers intercompañías eran, por lo menos en mich tiempoch, eventos extraordinarios que generaban mucha expectativa. Recuerdo hablar de ello con mis amigos en el patio de la primaria: ¿ya viste que Tal peleó contra Tal? En los 90 y primeros dosmiles parecieron florecer como nunca antes ni después.

En una entrada anterior ya les hablé de los crossovers entre Marvel y DC. Esta vez quiero compartirles algunos de los encuentros más sobresalientes entre personajes dispares; en unos casos hay buenas historias, en otros sólo son muy extrañas y muchas otras que se sienten como oportunidades desperdiciadas. Pero eso sí, nos demuestran que en el multiverso de los cómics, como en el reparto de Gossip Girl, todos se han dado contra todos.

La tagline es mentira: queremos que gane Depredador

Un par de invitados constantes no provienen del mundo del cómic, sino del cine; se trata de los más grandes monstruos extraterrestres ochenteros: Alien y Depredador. Siempre es atractivo ponerlos a pelear contra casi cualquier otro personaje y, por supuesto, entre ellos dos. En los crossovers siempre se tiene que guardar un equilibrio, pues ninguna compañía quiere que su personaje resulte derrotado... a menos que el personaje sea un villano y que el público pague precisamente por verlo perder. De ahí la enorme popularidad de estos duelos.

Otros dos íconos de la ciencia ficción hiperviolenta de la década que me vio nacer también harán esporádicas apariciones en las viñetas: RoboCop y Terminator. Los cómics de todos ellos aparecieron bajo el sello de Dark Horse, editorial especializada en personajes provenientes de otros medios (también publicaba Star Wars, por ejemplo). Esta entrada estará dedicada a algunos de los crossovers más sobresalientes entre los monstruos de Dark Horse y los superhéroes de DC.

Aliens vs. Predator de Randy Stradley y Chris Warner (1990): El cómic que inició el desmadre, el primer encuentro oficial entre los xenomorfos y los yautja. No es muy bueno, más bien es regular. La historia se sitúa en un planeta, recién colonizado por humanos, donde se cría ganado que es mitad vaca, mitad rinoceronte. La cultura de los colonos es tipo cowboys, pero es el futuro, así que todo el ambiente se siente muy weird west tipo BraveStar bastante ridículo. Los Depredadores liberan aliens en el planeta para convertirlo en un coto de caza deportiva y el caos se desata. La protagonista, Machiko Noguchi, es la heroína de acción que nos gusta ver, pateando tantos traseros que se gana el respeto de Depredador, y luciendo sexi al mismo tiempo. Pero lo mejor del cómic es el Número 0, una especie de prólogo en blanco y negro en el que podemos ver a los Depredadores haciendo de las suyas mientras leemos una discusión entre dos pilotos interestelares sobre temas éticos y existencialistas. Después de ese cómic, los duelos entre Alien y Depredador se vuelven tan cotidianos como las discusiones entre esposos por dejar arriba el asiento del retrete.

Batman vs. Predator de Dave Gibbons y Andy Kubert (1991): Este cómic es realmente bueno, en serio, uno de los mejores crossovers, incluso una de las mejores historias de Batman. El Depredador está en Ciudad Gótica de cacería, tomando como trofeos las cabezas de los "machos alfa" de la ciudad: atletas, políticos, gángsters... Por supuesto, no hay macho más alfa que Batman. El cómic tiene todos los elementos que nos gustan de una historia del Encapotado y de una historia de Depredador: el misterio, el suspenso, cadáveres deshollados colgados de cabeza, una épica partida de madre que le propinan al héroe (casi mata a Batman y se salva de chiripa), y la climática pelea final. El arte de Andy Kubert sobre fondo negro es perfecto para este duelo de titanes. Ver al Depredador en los tejados cubiertos de gárgolas no tiene precio. Es simplemente excelente. Hay otros dos crossovers de ellos mismos, pero meh...

RoboCop vs. The Terminator de Frank Miller y Walt Simonson (1992): Miren que este cómic me sorprendió por ser bastante bueno. No podría ser de otra forma dados los talentos detrás de su creación. Éste es el Miller de los buenos tiempos, de antes de que se botara la canica, y entiende a la perfección a ambos personajes, en especial a RoboCop como figura trágica, y la hiperviolencia de las obras de las que vienen. No crean que es nada más un crossover en el que se aparece un Terminator y va directo a los trancazos con el bueno de Alex Murphy. Miller crea una historia en la que RoboCop, por ser el primer cyborg de la historia, sirve involuntariamente para crear a Skynet. Una guerrillera de la Resistencia de John Connor viaja al pasado para matar a Murphy, y un trío de Terminators va detrás de ella. Es una aventura llena de drama, acción, viajes en el tiempo y peleas en el pasado y el futuro.

Superman vs. Aliens de Dan Jurgens y Kevin Nowlan (1995): Otro que, contrario a lo que podríamos esperar, es realmente bueno. Lo que parecía el movimiento obvio después del crossover entre Batman y Depredador se convierte en una historia de calidad en sí misma. Supes viaja a una ciudad que flota en el espacio con la esperanza de encontrar supervivientes de Kryptón. En cambio, encuentra a muy pocos habitantes en una ruina oscura infestada por xenomorfos. Para colmo, al estar lejos del sol, Superman va perdiendo sus poderes poco a poco. Tiene suspenso y terror, es trágica y oscura, como debe ser una buena historia de Aliens, pero además logra conjugarse perfectamente con la mitología de Supes en la era posterior a su muerte y resurrección. Nuestro héroe es arrojado al centro de una verdadera pesadilla en lo que constituye una de las historias más oscuras de Superman.


Tarzan vs. Predator: At The Earth's Core de Walter Simonson  y Lee Weeks (1996): ¡Esperen, sé lo que están pensando! Pero no dejen de leer, porque este cómic es realmente bueno, de esos años en los que los crossovers aún tenían calidad. Simonson demuestra sus conocimientos del universo de Edgar Rice Burroughs al incluir no sólo a Tarzán, sino a la tierra mítica de Pellucidar, un mundo perdido en el centro del planeta, que alberga dinosaurios y otras criaturas prehistóricas. Cuando Tarzán recibe un mensaje de auxilio de sus amigos en Pellucidar, viaja hacia allí para sostener un duelo con un grupo de Depredadores que ha hecho del lugar su coto de caza, pero también con los horribles Sauroides, una antigua raza de reptiles alados con poderes mentales. El arte es excelente y la historia conjuga a la perfección la mitología burroughsiana con el personaje del Depredador en una aventura llena de encanto pulp.

Batman/Aliens de Ron Marz y Bernie Wrightson (1998): Éste es bastante bueno, no tanto como algunos los anteriores, pero también tiene lo suyo. Batman investiga la desaparición de un grupo de científicos de Wayne Tech en la selva centroamericana y encuentra una nave extraterrestre que transportaba huevos de xenomorfo. Rápidamente, el terror se libera y Batman tiene que tratar no sólo de sobrevivir, sino de que los aliens no se reproduzcan y acaben con la vida en la Tierra. Vale aunque sea por el gusto de ver a Bats peleando con xenomorfos entre ruinas mayincatecas. Incluye la aparición de un alien monstruoso gestado en un cocodrilo, de tamaño gigantesco y fuerzas descomuniles. Podría equivocarme, pero me parece que es la primera vez que vemos que los xenomorfos toman las características, fuerza y poderes de sus cuerpos huésped, un tópico que se volvería muy común en los años venideros.

Batman/Tarzan: Claws of the Cat-Woman de Ron Marz e Igor Kordey (1999): Otro cómic bastante bueno. Se ubica en la década de los 30, haciendo posible que Tarzán y Batman coexistan. Tienen, por supuesto, una breve pelea reglamentaria, y a lo largo del cómic se pueden apreciar las diferencias entre el Caballero Nocturno y el Rey de la Selva, no sólo en cuanto a métodos y habilidades, sino en cuanto a sus valores éticos. El escritor Ron Marz se anota otro triunfo al conseguir fusionar los mundos de ambos héroes en un ambiente y un estilo totalmente pulp. Por ejemplo, en esta historia Gatúbela es la princesa de una ciudad perdida en medio de la selva africana, mientras que Dos-Caras es un saqueador mercenario. La trama es bastante sencilla, pero el arte de Igor Kordey es maravilloso. Además, nada grita "igualdad de razas" como tener a un par de blancos aristócratas apaleando nativos africanos. Un crossover imperdible.

Green Lantern vs. Aliens de Ron Marz y Rick Leonardi (2000): Bien, no era un enfrentamiento obvio ni que estuviéramos esperando, pero resultó ser un cómic bastante bueno. Hal Jordan había reubicado un montón de xenomorfos en un planeta deshabitado porque, a según, "no son malos, sólo siguen sus instintos naturales". Diez años más tarde los Linterna Verde ya no existen excepto por Kyle Ryner, el chaval que fue un pinche novato durante toda la década de los 90. Kyle es llamado a rescatar a los supervivientes de una nave que se estrellara en el planeta infestado de aliens. Lo que parecía una misión sencilla se convierte en una lucha por la supervivencia cuando el teto de Kyle pierde su anillo de poder en la primera batalla y tiene que ir a buscarlo en el nido de la reina alien.

Superman vs. The Terminator: Death to the Future de Alan Grant y Steve Pugh (2000): Fíjense que este cómic no es tan malo como uno podría esperar. De hecho, es regular, pero bastante entretenido. Sus problemas son principalmente partir de la premisa de que el futuro dominado por Skynet habría podido darse en un mundo que está lleno de superhumanos (o que a Sarah Connor no se le hubiera ocurrido pedir ayuda a Superman sino hasta que se lo topó en Metrópolis). El otro problema es que carece de toda la violencia, horror y tragedia que caracteriza a la saga de Terminator; de hecho, parece un capítulo genérico de "Superman pelea contra unos robots malos". Claro, hay cierta satisfacción en ver al Azulote barriendo con los ejércitos de Skynet y liderando a las tropas de John Connor en el futuro. Si viendo Terminator alguna vez pensaste "¿dónde está Superman cuando se le necesita?" esta historia es para ti.

Aliens vs. Predator vs. The Terminator de Mark Schultz y Mel Rubi (2000): Déjenme confesarles algo: es bastante mejor de lo que esperaba. Le daría el calificativo de regular. De hecho, el argumento no es malo: esto sucede después de Alien Resurrection, así que tenemos no sólo a una Ellen Ripley rediviva con poderes de alien, sino a la androide Call (personaje de Winona Ryder). Las máquinas perdieron la guerra, pero quedó uno que otro Terminator que se mezcló con los humanos y esperó pacientemente el momento de resucitar a Skynet. Un mensaje dejado a través de los siglos por John Connor alerta tanto a los rebeldes de Call como a los Depredadores, los cuales eligen a Ripley para dirigirlos a una batalla contra híbridos de Terminator y Aliens (no sé cómo se puede hibridar un robot con un bicho gigante, pero bueno...) Todo eso está muy cool. ¿El problema? El cómic está apresurado, usa un chingo de exposición para hacer avanzar la historia, los personajes hacen deducciones inverosímiles y son persuadidos de cualquier cosa a la primera, y las viñetas están saturadas de prosa narrativa estorbosa. Se queda uno con la sensación de que si hubieran dado más tiempo para que se desarrollaran la historia y los personajes habría salido una novela gráfica muy buena.

Superman vs. Predator de David Michelinie y Alex Maleev (2001): Es bastante malo, y aburrido, que es lo peor. Para estas alturas la fórmula ya estaba muy gastada. Tanto los aliens como el Depredador habían sido convertidos en personajes de utilería. Nada en este cómic es nuevo: una vez más estamos en América Central, una vez más están las ruinas mayincatecas, una vez más Superman se queda casi sin poderes. Además, el Depredador ni siquiera es el verdadero antagonista de esta historia, sino que lo es un científico loco que quiere eugenizar a la humanidad. Es un cómic de la era Bush y se pinches nota. La única mujer fuera de Lois Lane es una científica de raza negra que se pasea en shorts y top de bikini durante todo el cómic, y que además resulta ser "la mala", pero no se preocupen, que el hombre blanco exmilitar le da su merecido. Incluye la frase "las armas no matan gente, los liberales torpes matan gente". Puaj.

JLA vs. Predator de John Ostrander y Graham Nolan (2001): Este también es malosón, pero por lo menos no está de hueva, y se gana puntos por extraño y absurdo. La cosa va así: unos extraterrestres malos crean unos clones de Depredador, cada uno de los cuales imita los superpoderes de uno de los miembros de la Liga de la Justicia. Tons hay Depredadores con los poderes de Superman, Flash, Átomo, el Detective Marciano, la Mujer Maravilla (calzoncito y látigo incluidos), Aquaman. el Hombre Plástico, Linterna Verde (!?) y Batman (!!!???). Sí, nada tiene sentido, especialmente porque los extraterrestres malos bien podrían haberle dado a todos los Depredadores los poderes de Superman y esto habría acabado en quince minutos. Es bien estúpido, pero está cagado.

Superman/Tarzan: Sons of the Jungle de Chuck Dixon y Carlos Meglia (2001): Éste es bastante malo. Es un Elseworld con una premisa interesante: la nave de Kal-El cae en medio de la selva africana y el pequeño kryptoniano es criado por gorilas. Entonces, básicamente tenemos a un Tarzán con los poderes de Superman. Mientras tanto, John Clayton es criado por sus padres en Inglaterra. Pero luego Dixon ya no sabe para dónde llevar la historia y todo se siente como un enorme desperdicio. No sé cómo no se le ocurrió usar a villanos como Grodd o Titano, teniendo el escenario tan puesto. Con decirles que al final Clayton y Kal-El se encuentran e intercambian lugares porque ése era su destino... ¿O sea que John Clayton no tenía que haber sido criado por simios para convertirse en Tarzán? ¿O sea que Kal-El, a pesar de haber vivido en la selva por 20 años, sólo tenía que mudarse a Metrópolis para ser Superman? Es bien estúpido. Lo mejor del cómic es el postfacio de Robert R. Barrett, el archivista de Edgar Rice Burroughs, que habla de la relación entre ambos personajes. Y hasta él sólo alcanza a decir que la historia está "entretenida" y que el arte es "interesante".

Superman/Aliens II: God War de Chuck Dixon y Jon Bogdanove (2002): Como habrán notado, a principios de los dosmiles los crossovers entre los extraterrestres de Dark Horse y todos los demás se dispararon. No eran buenos, y éste tampoco lo es. Es un cómic completamente meh, en e que Darkseid utiliza un ejército de xenomorfos (gestados en las entrañas de los parademonios) para atacar Nuevo Génesis. Para nada una historia de horror cósmico, es más bien una épica de superhéroes genérica, y así como Darkseid escogió a los aliens bien pudo haber metido a cualquier otro monstruo y todo habría ido igual. Ni siquiera el drama de que a Orion se le mete u fetito de alien le da emoción a este blandengue cómic. No pierdan su tiempo.

Batman/Aliens Two de Ian Edginton y Staz Johnson (2003): Yep, lo que ven en la portada es un alien joker, muestra perfecta de lo absolutamente ridículo que es este cómic, que sin embargo pasa como placer culpable. En esta historia hay una tipa sexi pero mala tiene poderes de alien e inmortalidad porque un día se le metió un xenomorfo y por alguna razón en vez de brotar se fusionó con ella o algo así. El caso es que esta chica quiere crear un ejército de soldados híbridos alien-humano. ¡Y quién mejor que los internos del Asilo Arkham para proporcionar el material genético! Siguiendo con la moda de hacer cosas mitad alien mitad otra cosa, y demostrando que nuestros monstruos extraterrestres favoritos ya no impresionaban y que había que ponerles pendejada y media no más para seguir llamando la atención.

Superman and Batman vs. Aliens and Predator de Mark Schultz y Ariel Olivetti (2007): Well, fuck it. El cómic en sí está regular y definitivamente es mejor que los encuentros entre DC y Dark Horse de los años anteriores. Tiene la ventaja de que el arte de Ariel Olivetti es hermoso, y la historia no carece de cierto interés: 14,000 años atrás, una nave de Depredadores se estrelló en los Andes, y quedó sepultada bajo la cordillera; en el sistema de cavernas, los Depredadores desarrollaron una civilización muy primitivota, que incluía la cría de xenomorfos para la caza. La actividad volcánica los hace resurgir, y entonces Batman y Superman tienen que ir a evacuarlos a todos. Sip, los terribles monstruos extraterrestres que poblaron las pesadillas de todo niño de los 80 son aquí pobres damnificados que requieren ayuda superheroica y que presentan inconvenientes más que amenazas para nuestros héroes. La cosa había decaído bastante en la última década.

No dejen de sintonizarnos la próxima entrada para más encuentros extraños. Créanme cuando les digo que esto apenas está comenzando. Mientras tanto, pueden checar mi álbum Duelos improbables sobre peleas que nunca sucedieron, pero que debían haber sucedido, y mis entradas sobre la serie cinematográfica de Alien. Hasta la próxima.

Parte II: Tormentas salvajes
Parte III: La bruja, la daga y la oscuridad
Parte IV: Diosas y monstruos
Parte V: Neostalgia

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