lunes, 11 de abril de 2016

Feminismo. Parte II: Luchas y realidades



Parte II: Luchas y realidades

Una vez aclarados los términos, debemos pasar a lo verdaderamente importante, que es demostrar por qué es necesaria una lucha específicamente dirigida a liberar a las mujeres de la opresión para alcanzar la equidad de género. Por tanto, a partir de aquí cuando hable de “feministas” y “feminismo” me estaré refiriendo al activismo militante.

5. ¡Pero si las mujeres están privilegiadas en esta sociedad!


Nope, no estás entendiendo de qué va la cosa.

Hay dos formas en las que las mujeres reciben un “trato especial” en nuestra sociedad. La primera deriva de la visión tradicional de los roles de género y se expresa en la caballerosidad (abrir la puerta, pagar la cena o el cine, etc.), las leyes que favorecen a las madres en caso de divorcio, la exención del servicio militar, o frases como “¡niños y mujeres primero!”. Todas vienen de la idea de que las mujeres son desvalidas por sí mismas y necesitan un hombre que las mantenga, las proteja y sirva de intermediario entre ellas y el mundo.

Por ejemplo, la costumbre de que sea el hombre quien pague la cena viene de que tradicionalmente los hombres trabajaban y ganaban dinero, mientras que las mujeres no, o ganaban menos. El hombre debía demostrar que era capaz de mantener a la dama que cortejaba porque se asumía que ella no podría hacerlo por sí misma. Cuando se espera que la mujer no trabaje, no sólo se le protege de la dureza del mundo laboral; se le condena a encargarse del hogar o la familia (que es un trabajo titánico), se le quita la posibilidad de disponer de su propio dinero y de encontrar la realización vocacional, y se le deja expuesta al desamparo si el hombre del que depende muere o la abandona.

Si todavía las leyes o la jurisprudencia favorecen a las madres en caso de divorcio, se debe a la creencia de que por naturaleza sobre ellas recae la obligación de cuidar y criar a los hijos (recuérdese que tener hijos no es sólo una hermosa experiencia: es también una chinga enorme). Si a los hombres maltratados por mujeres (es muy minoritario, pero pasa) no se les toma en serio, es porque se toma por ridícula la situación de que alguien inferior y débil maltrate a quien se supone que es fuerte y dominante; desde el punto de vista del patriarcado, sería tan ridículo como que a un tigre lo correteara una gallina.

Considerar que personas adultas y perfectamente capaces son desvalidas e inútiles, que necesitan de la protección del “sexo fuerte”, o que sus aptitudes y funciones se reducen al hogar y a los hijos, no es privilegiarlas: es tenerlas como menores de edad. Y como a menores de edad no sólo se les brinda protección, sino que se les quita la autonomía, se reducen sus posibilidades de acción y elección y se les coloca bajo la tutela de alguien más. Obviamente, las feministas no están a favor de nada de eso.




Otra forma en que las mujeres reciben un “trato especial” es progresista y proviene del reconocimiento de que, por el hecho de estar en una sociedad sexista, las mujeres se encuentran en desventaja frente a los hombres. Esto se expresa en políticas públicas o programas sociales, como las cuotas de género en empresas o gobiernos y la creación de espacios seguros exclusivos para mujeres. Idealmente, en un mundo no sexista estas medidas serían innecesarias. Podríamos debatir si son eficaces o no para la consecución de la equidad de género y seguramente habrá algunas que no estén muy bien concebidas o resulten contraproducentes. Pero por lo menos hay que entender la lógica detrás de ellas: no se trata de darle privilegios a las mujeres sólo por serlo, sino de darles la posibilidad para superar las dificultades que contrae el ser mujer en un mundo sexista.

Por ejemplo, las cuotas de género. Obviamente una persona debería obtener un puesto en una empresa o un cargo público por sus cualidades y talentos. Así sería si viviéramos en una meritocracia perfecta en la que cada quien obtiene lo que merece. Pero ay, no es así. Sucede que aún persisten muchos sesgos y prejuicios. Se han hecho experimentos que demuestran que los empleadores juzgan currículos idénticos con criterios distintos si piensan que son de hombres o de mujeres, y que los profesionistas son más duros para calificar el desempeño de sus compañeras (aquí, aquí y aquí). La lógica de las cuotas es contrarrestar esta desventaja: se trata de que cada vez más mujeres tengan acceso a empleos bien pagados y espacios representativos que les permitan prosperar, como individuos y como pertenecientes a un grupo históricamente oprimido.

Decir que estas medidas ponen a las mujeres en una situación privilegiada es absurdo; en el mejor de los casos lo que hacen es compensar por la desventaja en la que se encuentran. Las quejas al respecto son como las de los empresarios ricos que se lamentan de “estar satanizados y perseguidos” cuando se exige que los que más tienen paguen proporcionalmente más impuestos; o como los rednecks gringos que despotrican con que los negros tienen muchos privilegios porque reciben apoyo en forma de programas sociales.



Hay una tercera razón por la que las mujeres reciben un “trato especial” y tiene que ver con su condición biológica inevitable de hembras humanas (hablando de mujeres cisgénero, desde luego), que implican cosas como los permisos de maternidad, el acceso libre y completo a servicios de salud ginecológica y obstetra (los penes no requieren tantos cuidados; cuenten cuántas veces en su vida han necesitado ir al urólogo), las ausencias al trabajo o la escuela justificadas en caso de malestar menstrual, o el derecho exclusivo a decidir sobre la interrupción del embarazo.

Por supuesto que sería estupendo que existieran permisos de paternidad también (como en los desarrolladísimos países del norte de Europa), pero mientras tanto es más urgente que las madres los tengan, porque ellas son las que tienen que gestar, dar a luz y amamantar, y porque no deberían perder sus ingresos ni sus posibilidades de desarrollo profesional. De nuevo: esto no es privilegiar a nadie; es simplemente procurar que seres humanos puedan cubrir sus necesidades. Exigir que se eliminen los permisos de maternidad si no los hay de paternidad (como he leído expresar a algunos antifeministas) es una culerada inexcusable: sólo perjudicaría a las mujeres y a los bebés sin ayudar a los hombres y no tiene más fundamentos que la ardidez y falta total de empatía.

“Ah, pero vivimos en una sociedad capitalista en la que cada quien tiene que ver por sí mismo sin preocuparse por lo demás, y por eso mismo un empresario debería poder contratar a quien más le convenga, y si no le conviene  contratar a mujeres porque se embarazan y se vuelven inútiles, pues nadie debería obligarlos”. Bueno, pues se trata de evolucionar más allá de esas ideas salvajes de que los seres humanos son sólo posibilidades de lucro para alguien más y que quienes están en posiciones de poder tienen derecho a ser cretinos frente a los que no, para progresar hacia una sociedad en la que nos protejamos los unos a los otros y hagamos lo posible para que todos tengamos las mismas oportunidades.

6. ¡Pero los hombres también sufren!




Respuesta rápida: sí, los hombres también sufrimos por el sexismo. Se nos imponen ideas de masculinidad, junto con expectativas y deberes ligadas a ellas, que empobrecen nuestra vida emocional y muchas veces chocan con nuestras formas de ser como individuos, lo que nos lleva a la frustración y a la infelicidad. Está jodido que así como la marca de la feminidad tenga que ser lo frívolo, la marca de la virilidad tenga que ser lo brutal. La abolición de los roles de género sólo pude ser buena para todos los seres humanos, no sólo para las mujeres. ¿Y pos qué creen? Ése es uno de los puntos más importantes del feminismo.

Mire usté, joven, el hecho de que los hombres también la pasemos mal NO es un argumento en contra del feminismo, por lo siguiente:

A.- La lucha del feminismo no sólo no está peleada con la lucha contra los estereotipos que oprimen a los varones: es complementaria. Las personas que quieran actuar contra las leyes que perjudican a los padres en caso de divorcio, o contra el servicio militar obligatorio para varones, o que quieran abogar a favor de los permisos de paternidad en el trabajo, o a favor de que se aborde con seriedad el problema de la violación hombre-hombre en las cárceles, o a favor de que haya apoyo estatal para los padres solteros… En fin, las personas que abracen estas causas no encontrarán oposición por parte del feminismo ni de las feministas (excepto, quizá, de algunas de las más atarantadas), antes bien tendrían su apoyo moral, porque de lo que se trata es de combatir la desigualdad.

B.- No son las mujeres en general ni las feministas en particular las que oprimen a los hombres. Son otros hombres, y aunque sobre un género recaen estas injusticias, la dinámica definitivamente no es la de violencia que ejerce un género contra otro, amén que la mayoría de las veces tiene más que ver con otras estructuras de poder -clase social (ricos contra pobres); edad (adultos contra niños); razas (blancos contra minorías); u otras jerarquías (gobiernos autoritarios contra sus ciudadanos, mandos militares contra sus subordinados)- que con el género en sí. Interseccionalidad, gente.

C.- Aunque la lucha por la igualdad implica lógicamente deshacerse de las inequidades que perjudican a los hombres, las feministas no están obligadas a involucrarse activamente en esa lucha. Están muy ocupadas en resolver los problemas que les afectan como mujeres (que no son pocos) y están en todo su derecho a enfocar su atención y sus fuerzas en ello. Si bien muchas feministas apoyan estas causas en sus discursos y en sus acciones, no es justo reclamar a las que decidan no hacerlo ni ello deslegitima sus propias luchas.



D.- Los hombres no están igualmente oprimidos por el sexismo que las mujeres. Muchos de los casos de opresión masculina que suelen mencionar los antifeministas se refieren a leyes muy específicas y en su mayoría en países de tercer mundo. Esto difícilmente puede ser paragonado con la opresión histórica y universal que han sufrido las mujeres. Otros tantos se refieren a prácticas generalizadas, pero ni aún así eso coloca a los hombres en una posición igual de desventajosa.

Voy a desarrollar esto último. Un señor feudal tenía la responsabilidad de proteger a sus siervos e impartir justicia entre ellos, lo que seguramente era una chinga. Pero no por eso decimos que el feudalismo oprimía por igual a siervos y a señores. Sé que la analogía es hiperbólica y desproporcionada, pero síganme la corriente hasta que vean mi punto.

Los roles de género tradicionales implican ventajas y responsabilidades tanto para hombres como para mujeres. Sin embargo, las mujeres han estado siempre en la posición más desventajosa, pues a cambio de cierta seguridad (que por lo demás estaba supeditada a la potestad del hombre) debía renunciar a libertad, autonomía y empoderamiento. El que se considere que el hombre debe ser el proveedor del hogar pone sobre él una gran carga, pero al mismo tiempo implica que es quien puede desarrollarse en la profesión de su agrado, quien dispone de su propio dinero para usarlo como mejor le parezca, quien puede ascender a posiciones de poder en empresas o gobiernos (y cuando no, se debe a otros ejes de opresión, no al hecho de ser hombres). No es igualmente opresivo que se espere de ti ser fuerte, a que se diga de ti que no puedes serlo.

Pienso que los padres solteros deberían recibir apoyos al igual que las madres solteras, porque es muy difícil estudiar o trabajar cuando además se tiene que cuidar a un bebé; es una exigencia válida. Pero, independientemente de eso, nótese la hostilidad que reciben las mamás: son tildadas de putas e irresponsables que sólo esperan la hora de poder dejar a sus bebés encargados para poder seguir puteando (en los Internetz proliferan los memes en ese tenor). En cambio los padres solteros son vistos como individuos heroicos. ¿Por qué? Porque la mujer está haciendo mal lo que debería ser su principal misión: cuidar hijos; mientras que el hombre se está encargando abnegadamente de algo que excede el cumplimiento del deber: cuidar hijos. Además, tampoco el hecho de que existan algunos programas que dan algo de apoyo a las madres solteras significa que ya tienen la vida resuelta; siguen enfrentando múltiples dificultades, tanto por la carga de responsabilidades como por el estigma social que conlleva.



Uno de los ejemplos favoritos de los antifeministas es que en la mayoría de los países en los que aún pervive el servicio militar obligatorio y la leva para ir a la guerra, son los hombres los únicos que sufren por estas políticas. Sí, es atroz obligar a los jóvenes a ir a la guerra, y pienso que estas prácticas barbáricas deberían abolirse; de hecho, ni siquiera deberían haber guerras, ni ejércitos, ya que estamos en ello.

Pero no podemos soslayar que estas políticas de leva y reclutamiento parten de la creencia de que el hombre tiene cualidades heroicas apreciadas socialmente (y de las cuales las mujeres carecen) como la valentía, la fuerza, la habilidad para el combate y la disciplina. Sobre todo, implica para el recluta o el soldado disponer de armas, recibir entrenamiento y, si decide permanecer en las fuerzas armadas, la posibilidad de ascender en la jerarquía de una institución que goza de poder y prestigio social.[1]

Parecería que esas personas que hablan de lo privilegiadas que están las mujeres por no tener que servir en las fuerzas armadas se imaginan las guerras como las llevan a cabo los países del primer mundo: enviando a sus soldados a rincones lejanos mientras la población civil se queda tranquila en casa. Creo que olvidan que las guerras ocurren también en la tierra natal de los combatientes, en el mismo lugar donde viven los civiles.

Ser un civil en caso de guerra implica depender de la protección de las fuerzas armadas y estar sometido a la posibilidad de que el enemigo disponga de uno sin tener la oportunidad de defenderse peleando. Ser mujer en esas sociedades significa por default ser civil y, a menos que ellas decidan tomar las armas (o sea, empoderarse), como las guerrilleras kurdas, se encuentran a merced de las fuerzas enemigas (y muchas veces, de las aliadas), y no olvidemos que es una tradición milenaria tomar a las mujeres del enemigo como botín de guerra para violación o esclavitud.

¿Ahora ven a qué venía la analogía con el feudalismo? Tengo que aclarar, porque me ha sido reclamado muchas veces, que mi propósito con esta exposición no es miniminzar los problemas e injusticias que afectan a los hombres. Son muy reales y deben ser abordados con seriedad, pero no se vale invocarlos para tratar de deslegitimar las luchas feministas. Cuando abordé este tema la última vez me acusaron de malrollero por llamar pendejos a los pendejos. Así que aquí tienen, explicado con toda la buena onda y amabilidad del mundo. Putitos ¬¬

7. Pero si ya pueden votar, estudiar, trabajar, tener propiedades… ¿qué más quieren?




Se dice que en una sociedad moderna y primermundista (o de clase media para arriba en un país “en vías de desarrollo” como México) la equidad de género ya se logró y por lo tanto el feminismo carece de sentido. ¿Qué derecho fundamental no está ya incluido en las leyes de todo país que no sea una teocracia islámica o una república bananera?

Una de las cosas más importantes que hay que entender es que el cambio en las leyes no es suficiente; las feministas también pretenden transformar la cultura. No sólo las leyes prohíben y dictan acciones: también existe la presión social. Por ejemplo, obviamente la ley no permite que un hombre golpee a su esposa, pero eso no es suficiente si muchos maridos siguen pensando que tienen ese derecho y muchas mujeres siguen aceptándolo como lo normal, si vecinos y parientes son indiferentes ante estos hechos, y si las autoridades correspondientes lo minimizan.

De poco sirve la igualdad en la ley si en las familias se sigue difundiendo la falacia de que hay actividades propias de chicas y otras propias de varones; que las niñas deben ser princesas y los niños guerreros; que lo más importante para una niña es verse bonita y ser aprobada por los varones; que la feminidad se expresa en lo frívolo o que una mujer se realiza al convertirse en madre; que los celos son prueba de amor y que a veces los novios maltratan, pero no importa si su amor es sincero; que los hombres por naturaleza son infieles y que ni pedo, hay que aguantarlo; que las mujeres a las que les gusta el sexo casual son unas zorras, mientras que los hombres que cogen mucho son unos chingones.

De poco sirve que la educación y las profesiones estén abiertas a todos si las estudiantes han aprendido que algunas carreras son para hombres y otras para mujeres; si las profesionistas no son tomadas en serio por sus colegas; si los jefes creen que tienen derecho a hacerle insinuaciones sexuales a sus empleadas y que si ellas se ofenden es por “mamonas y apretadas”; si todavía hay políticos que dicen públicamente que cuando la violación “es real” la mujer no se puede embarazar; si los electores no conciben que una mujer pueda ser buena gobernante o si los socios no creen que una mujer pueda ser una buena directora de una empresa. Las feministas luchan contra todas estas prácticas y el sistema de valores que las sostienen.



La violación es un delito, claro, pero hace falta erradicar la cultura de la violación. Éste es un término controvertido, pues muchas personas niegan que exista tal cosa. En efecto, casi cualquier persona a la que le preguntáramos (a menos que fuera el más descarado de los patanes ultramachistas) diría que está en contra de la violación. Sin embargo, hay ciertas nociones, ciertos valores o criterios morales muy arraigados en nuestra cultura que propician que las mujeres sean victimizadas.

Se tiende a minimizar el crimen y a culpabilizar a la víctima: que si la chica se vestía de tal forma, que si era coqueta o promiscua, que si antes ya había tenido sexo con su acosador, que si le gustaba tomar o drogarse, que si se lo estaba buscando… Con estas ideas no sólo la sociedad niega empatía a las víctimas y suaviza la condena moral de los victimarios, sino que las mismas autoridades muchas veces desdeñan las denuncias. Se enarbola el peligro a que los hombres sean injustamente acusados por pérfidas mujeres; situación que sin duda sería terrible, pero que de hecho tiene una frecuencia muy baja como para justificar ese temor (aquí), basado más en concepciones misóginas que en hechos reales.

No olvidemos que hasta hace poco la violación dentro del matrimonio no estaba tipificada como delito en México. A muchos hasta les parecía absurda la idea: ¿acaso si una mujer se casó con un hombre no es porque le gusta tener con sexo con él? Pues ideas de este tipo siguen siendo muy comunes, y son precisamente el objeto de la crítica feminista.

8. Pero las feministas de hoy sólo se preocupan por tonterías frívolas

Un meme tan popular como estúpido

Si tu único conocimiento de lo que hacen las feministas proviene de las redes sociales, es normal que pienses así. Pero en realidad las feministas hacen muchos trabajos de gran importancia: asesoran a mujeres que sufren de violencia doméstica o acoso laboral y crean espacios donde ellas puedan discutir sus problemas en seguridad; impulsan leyes en contra de la discriminación por género o a favor de la despenalización del aborto o del reconocimiento de los derechos laborales de las madres trabajadoras; crean organizaciones para proveer a otras mujeres de servicios de salud ginecobstétrica; buscan abolir prácticas sexistas normalizadas y para ello invitan tanto a mujeres y a hombres a cuestionar ideas sexistas que tienen interiorizadas; critican y ridiculizan a las autoridades eclesiásticas que promueven valores machistas; presionan a las autoridades civiles para que presten la debida atención a los crímenes que victimizan a las mujeres: violación, prostitución forzada, feminicidio…

Claro, no todas las feministas pueden ofrecerse voluntarias para ayudar a niñas de comunidades pobres. Lo que pueden y eligen hacer es mejorar sus condiciones en su ambiente inmediato, y tienen derecho a ello. Sí, reclamar el derecho a decidir no depilarse se ve muy poco heroico junto hacer campañas contra la mutilación genital en África. Pero cada quien hace su lucha desde el medio en que le tocó vivir e incluso algo que parece tan intrascendente como la defensa del vello corporal tiene su razón de ser: va contra el doble estándar de que socialmente se le exige a las mujeres modificar su apariencia natural de formas (a veces dolorosas, e incluso peligrosas para su salud) que no se le piden a los hombres.

Es decir, incluso si una joven tiene toda la vida resuelta y su único problema es que la llaman “puta” porque le gusta el sexo casual, está en todo su derecho de tratar de cambiar esa parte de la cultura.

Por supuesto que es posible que algunas de esas causas resulten ser superfluas o absurdas, pero para emitir un juicio primero tienes que saber por lo menos de qué van, y no simplemente descartar una idea porque te parece inusual, o porque va contra lo que has sido educado para aceptar como “normal”.

9. ¿Por qué las feministas sólo hablan de los “feminicidios”?  Son más frecuentes los asesinatos de hombres que los de mujeres. ¿No todo asesinato es lamentable?




Pues sí, pero presten atención. No todos los homicidios son iguales: el asaltante que mata a su víctima en el proceso de un robo; el sicario de un cartel que elimina a un rival; el fulano que mata a su pariente por la herencia; el político corrupto que manda a silenciar a un periodista incómodo; el borracho que apuñala a un parroquiano por una disputa de cantina; el empresario que hace desaparecer a un líder sindical… Cada crimen es de naturaleza distinta, aunque todos terminen con la pérdida de una vida humana, y si se asesina con más frecuencia a los hombres no es porque la sociedad los odie, sino que hoy por hoy tienen una mucho mayor participación en la vida pública.

De todo el universo de asesinatos, un subconjunto de ellos tienen motivaciones sexistas: el violador que acaba con su víctima porque se le resiste; el exnovio celoso y resentido que mata a la chica que le puso el cuerno o le rompió el corazón; el gángster que “escarmienta” a sus propias víctimas de prostitución forzada cuando éstas se insubordinan o tratan de escapar; las pandillas que colectan señoritas para violarlas, matarlas y tirarlas en el desierto… Y luego está la particular brutalidad y saña de los feminicidios: no se mata a las mujeres con el certero disparo de un francotirador, sino que antes se les viola y se les tortura.

No se trata simplemente de encontrar al asesino y castigarlo. Cuando piden que se emitan alertas de género o se tipifique el feminicidio como una clase particular de crimen, las feministas quieren que se actúe contra las condiciones que permiten que estos asesinatos tengan lugar y queden impunes. Otros tipos de crímenes tienen motivaciones distintas y también se debe actuar para impedir que sucedan o para hacer justicia una vez ocurridos. Las feministas actúan y exigen que se actúe contra la clase particular de crímenes de los cuales las mujeres son víctimas. ¿Por qué? Porque alguien tiene que hacerlo.

10. En fin…




Es necesario combatir las injusticias que atribulan a las mujeres, desde las más sutiles hasta las más atroces. Se puede decir que toda violencia es mala o que se está a favor de la igualdad para todo mundo, pero a fin de cuentas eso no significa gran cosa. No es suficiente con desaprobar la injusticia en general, es necesario luchar contra cada forma particular. Las feministas luchan contra las injusticias que afectan a las mujeres, que les impiden liberarse de la opresión y ocupar una posición de equidad con respecto al género masculino. Yo entiendo que mi deber moral como hombre, como ser humano que quiere un mundo más justo, es apoyarlas. ¿Cuál piensas que es el tuyo?



[1] En México existe servicio militar para los hombres. Es obligatorio, pero no para todos, pues se decide por sorteo, y cada vez tiene menos de servicio militar y más de servicio comunitario, ya que excluye entrenamiento en combate. Definitivamente, a ningún joven del SMN lo van a mandar a la guerra. Sí, es injusto y es un atavismo absurdo que debería ser eliminado, pero tampoco es terriblemente oneroso.

30 comentarios:

Feel dijo...

Funfact: De hecho el servicio militar aunque legalmente es "obligatorio", para fines prácticos es solo obligatorio si quieres ser piloto o trabajar en alguna dependencia de gobierno... y en esos casos, también a las mujeres les piden tener la cartilla liberada en un porcentaje muy alto de los casos (hablando de MX).

Eliza Rain dijo...

A las mujeres no nos piden cartilla para trabajar en gobierno (trabajé en una dependencia federal). En el caso de la milicia, me parece que se puedrn ahorrar el trámite quienes se encuentran inscritos en las preparatorias del ejército y la marina.

Aldo Martínez dijo...

(Pt -1)
No me considero ni antifeminista ni feminista. En general estoy de acuerdo con muchos de los puntos que los y las feministas tratan en la lucha contra la violencia de género y la inequidad, y por supuesto que estoy a favor de la igualdad, pero no estoy de acuerdo con el enfoque tan sesgado y separatista que el movimiento ha tomado en los últimos años. Por ejemplo, leyendo tu artículo, detecto ese afán casi enfermizo que está creciendo en el discurso de los y las feministas que insiste que las mujeres están peor. No digo que no se pueda hacer un caso para esto (probablemente sea cierto), pero pareciera que el motivo detrás de este discurso, en la mayoría de los casos, es el de deslegitimar la lucha contra cualquier injusticia de género hacia los hombres y exacerbar de manera completamente paranoica y desproporcionada la realidad de las injusticias en contra de la mujer. en mi opinión, es este tipo de mentalidad que está haciendo del movimiento feminista un movimiento cada vez más alejado de los hechos, separatista y violento.

El punto 6 de tu discurso es un excelente ejemplo del discurso hipócrita y separatista que me tiene francamente cansado del feminismo de hoy en día. Por un lado, dices que hablar de los problemas del género masculino no va en contra del feminismo y que, de hecho, la abolición de los roles de género es uno de los puntos más importantes del feminismo. Luego, das la media vuelta y te lavas convenientemente las manos diciendo que, los y las feministas no tienen responsabilidad de hacer nada respecto a esas injusticias; porque “cada quien a su lucha”. Finalmente, haces un argumento delirante en el que dices que cosas como el servicio militar (que claramente afecta desproporcionadamente a hombres), son secretamente también consecuencia de ideas de superioridad masculina y de hecho afectan más a la mujer.

Primeramente quiero resaltar la evidente hipocresía en decir: “Sí son problemas que reconocemos y que nos competen, pero no tienen por qué importarnos ni tenemos que hacer nada al respecto”, ¿Te das cuenta de lo difícil que es considerar al feminismo una lucha por la igualdad de género con este tipo de discurso? Tienes que admitir que esto resulta sospechosamente conveniente. Yo no tendría problema con que estas feministas desinteresadas por el hombre simplemente admitieran que a ellas, lo que les importa realmente, es que las mujeres estén mejor, y no que todos estemos libres de las cadenas del sexismo. ¡Pero que lo admitan, caray! A parte de esto, nótese que el sexismo siempre tiene dos lados íntimamente ligados. La lucha contra la inequidad de género es una sola. Si no se reconoce esto, cualquier activismo orientado a luchar contra la inequidad de género, será inevitablemente inútil.
(Continúa . . .)

Aldo Martínez dijo...

(Pt - 2)
Tu discurso se vuelve aún más sospechosamente sesgado cuando haces el argumento en el que dices que, el sexismo en el servicio militar, es de hecho consecuencia de ideas machistas de superioridad. Por supuesto que podría hacer el contra argumento en el que digo que al hombre se le considera carne de cañón y a la mujer una criatura sagrada, pero ni siquiera es necesario. Te lo pongo así de sencillo: incluso si se tratara de ideas de superioridad masculina, el punto es que sigue siendo sexista y afecta negativa y desproporcionadamente a los hombres. Pero pareciera que tú no mencionas esto del sexismo como un simple hecho, tu intención claramente es la de deslegitimar esta injusticia contra el hombre ganando la competencia de las injusticias que tú mismo inventaste. Hacer los problemas del género masculino parecer lo más frívolos posibles y los femeninos, lo más escandalosos posibles. Incluso haces un sin fin de piruetas argumentativas y gimnasia retórica para concluir que, aunque esto parezca afectar negativamente al hombre, en realidad afecta aún más a la mujer. Esto ya no es sólo falaz y absurdo, es malicioso y deshonesto.

Dices que el feminismo no está peleado con la lucha en contra del sexismo que afecta al género masculino, pero entonces, cada vez que dices: “las mujeres están peor”, ¿Qué estás diciendo realmente?, ¿de qué sirve decir esto? Que pienses que esto es una especie de competencia, revela muchísimo sobre lo sesgada que está tu visión en este tópico. Efectivamente no tendrían por qué estar peleados estos dos lados de la lucha contra la inequidad de género, entonces, te pido de favor, deja de pretender que lo están.

Saludos.

Maik Civeira dijo...

Saludos, Aldo:

Sobre "No me considero ni antifeminista ni feminista" y líneas siguientes, me remito a los puntos 1 y 2 (entrada anterior).

Sobre el punto 6: no hay contradicción ni media vuelta. La lucha contra los roles tradicionales de género implica también acabar con aquellos que perjudican a los hombres, y por eso mismo ambas luchas son complementarias. Pero no es responsabilidad de las mujeres feministas llevar a cabo la lucha contra las injusticias que afectan a los hombres. OJO: no quiere decir que no les importe ni que las desprecien, no quiere decir que se desentiendan ni mucho menos que se opongan; de hecho, algunas de ellas deciden abrazar esa lucha. Quiere decir que no están obligadas a hacerlo, porque ya de por sí enfrentan muchísimos problemas y tienen que enfocar su atención y esfuerzos a ello. Es injusto exigirles que luchen por nuestros derechos, y condicionar la legitimidad del feminismo a que lo hagan. A los hombres nos toca esa lucha. Si estás genuinamente preocupado por el servicio militar, tienes todo el derecho de enfrentarte activamente a ello; ninguna feminista te lo va a impedir.

"Por supuesto que podría hacer el contra argumento en el que digo que al hombre se le considera carne de cañón y a la mujer una criatura sagrada" Claro que lo podrías decir, pero sería falso. En sociedades en las que todavía prevalecen con fuerza los roles de género tradicionales, las mujeres son una propiedad preciada en tiempos de paz, y botín para el vencedor en tiempos de guerra.

Mi objetivo no era trivializar los problemas de los hombres, sino mostrar que el hecho de que los hombres tengamos problemas no quita que las mujeres reciben lo peor de la injusticia sexista. Eso es un hecho, no afán de competir. Y lo menciono no para implicar que no haya que trabajar por los problemas de los hombres, sino porque uno de los pseudoargumentos frecuentes del antifeminismo es que no es cierto que las mujeres estén peor que los hombres. Sí lo están y lo han estado.

Por otro lado, muy a menudo quienes traen a colación los problemas que padecemos los hombres por causa del sexismo, en realidad se preocupan poco por ello, y sólo pretenden deslegitimar las luchas del feminismo. Rara vez alguien que habla de ello lo dice con el objetivo de "vamos a organizarnos para abolir el servicio militar" sino para decir "¡cállense, malditas feminazis!". Parece sacar de onda los hombres que por una vez en la vida, un movimiento no se trate de ellos. Por ejemplo, toda tu objeción al feminismo se podría resumir en una queja por demás común: "Soy hombre, ¿qué hay de mí?"

Aldo Martínez dijo...

Gracias por referirme a la parte uno de tu post, me ayudó a aclarar unas cosas sobre tu postura. Una disculpa por no haberla leído antes; mi error.

Yo sigo sin poder considerarme ni feminista ni antifeminista, por pura semántica, como bien dices; no estoy del todo de acuerdo con tus definiciones. Bajo las definiciones que propones, supongo que la etiqueta que más me queda es la del antifeminista liberal, que yo no cosideraría antifeminista, pero no tengo problema que me llames así. Dicho esto, hay varias cosas que no mencionas en tu definición que quisiera agregar y una fatal contradicción que quisiera hacer notar.

Mi primer objeción al enfoque actual del feminismo, es una que no mencionas en tu bosquejo de la postura antifeminista liberal; por lo menos no explícitamente. Para mí el partir de la premisa de que las mujeres están peor que los hombres es un terrible error; especialmente en la actualidad. Insisto, ni siquiera estoy diciendo que no sea el caso, de hecho, admito que seguramente lo es. Mi punto es que, cada vez veo a más feministas como tú, hablando de los ideales de igualdad de género mientras hacen piruetas retóricas y citan información de dudosa procedencia para justificar de maneras completamente absurdas que todo, incluso las injusticias que se cometen contra el hombre, de alguna forma son realmente peores injusticias para la mujer. Así, de pronto todo es inevitablemente otra prueba de la opresión femenina, incluso la muerte violenta de millones de hombres. Me parece que esta necedad casi enfermiza, nace del afán de proteger a cómo de lugar este planteamiento inicial (que las mujeres sufren de mayor injusticia), ya que este se ha transformado en la esencia misma del movimiento feminista y la manera perfecta de justificar lo evidentemente sesgado que se ha vuelto. En mi humilde opinión, con lo complejo que resulta el problema del sexismo en la actualidad y con las injusticias ocurriendo desde todas direcciones, esta mentalidad tan limitada resulta no sólo insuficiente, sino ocasionalmente contraproducente e irónicamente separatista. Mi punto es que, a como yo lo veo, esta actitud se ha generalizado dentro del feminismo y claramente representa un intento de deslegitimar las injusticias cometidas contra los hombres y hacerlo todo acerca de la mujer, y en la lucha por la igualdad, eso sí está mal.

Sobre las contradicciones que te mencionaba. Primero defines el antifeminismo liberal como aquel que: “está a favor de la equidad, pero piensa que ésta ya se ha logrado, por lo menos en las sociedades desarrolladas, y/o que no es necesario el activismo en forma de movimientos feministas militantes para alcanzarla”. Hasta aquí, tú me llamarías antifeminsta, debido a que, sí estoy a favor de la igualdad, no creo que se haya alcanzado aún, pero no considero necesario el activismo en forma de movimientos feministas para alcanzarla. Luego dices que “las feministas (y tú también) responden que si una persona está a favor de la equidad de género y en contra del sexismo y la opresión, entonces es feminista”. Yo estoy a favor de la equidad de género, en contra del sexismo y de la opresión y por lo tanto . . . ¿también me considerarías feminista? Creo que es importante que hagas una revisión de tu postura al respecto, porque bajo tus criterios actuales, te verías forzado a decir que existen personas que son simultáneamente feministas y antifeministas, y eso sí que es absurdo.

Aldo Martínez dijo...

(Continuación)
Cuando descartas mi contrargumento sobre el hombre como carne de cañón, mencionas las sociedades en las que prevalecen los roles de género tradicionales. Primero que nada, aclaro que ni siquiera puse sobre la mesa esta otra interpretación de la realidad del sexismo en la guerra para insinuar que mi interpretación es la correcta. El punto que se te escapó, es que así de gratuitamente como tu puedes decir que “las mujeres son una propiedad preciada en tiempos de paz, y botín para el vencedor en tiempos de guerra”, yo también puedo decir que en estas sociedades tradicionalistas, en las que la madre es una figura sagrada y a la mujer no se le toca con un pétalo de rosa, el hombre se considera carne de cañón y la mujer un ente divino e intocable. Así como tú, yo también puedo escoger de manera conveniente las ideas sexistas que más me ayuden a respaldar mi postura e ignorar el resto, ¿te das cuenta de por qué me parece tan deshonesto y mañoso esto? Este es el ejemplo perfecto de lo que no me gusta del feminismo de la actualidad. Obviamente a todos nos afecta la guerra, pero pareciera que te niegas a aceptar el hecho de que los hombres históricamente han sido más perjudicados por ellas. Checa las cifras, dime si me equivoco.

Estamos de acuerdo con que esto es una competencia, e incluso estoy dispuesto a decir, sin estar seguro de ello, que posiblemente las mujeres sufren de peores injusticias. Sólo quiero preguntarte si reconoces que problemas como: el indice de suicidios, el indice de gente sin hogar, el indice de víctimas de crimenes violentos, el indice de muertes en el trabajo y de condiciones peligrosas de trabajo, la esperanza de vida, el indice de presos, las falsas acusaciones de violación, el tamaño de las condenas por el mismo tipo de crimen, etc. Afectan claramente de manera negativa y desproporcionada más a los hombres que a las mujeres. Si insistes en hacer maniobras para decir que de alguna manera todos estos casos son en realidad opresión contra la mujer, te convertirás para mí en otra prueba de que el feminismo ha tomado un camino muy equivocado.

Considero que “¿qué hay de mí?” no es un resumen justo de mi postura, porque yo no estoy queriendo callar a ninguna “feminazi” (me parece asqueroso y segregacionista el término), ni pidiendo que alguien más pelee por mí, lo que quiero es inyectar algo de sensatez y devolver la discusión a su punto central: la igualdad. Mucho más acertado sería: “¿qué no el punto era la igualdad?”.

Por otro lado, quiero aclarar que nuestras discrepancias son minucias en comparación a los verdaderos problemas que afrontamos en la lucha por la igualdad. Posiblemente no lleguemos nunca a un acuerdo sobre esto, pero reconozco que hay que ser responsables y saber distinguir entre amigos y enemigos. Ambos estamos a favor de la igualdad y eso es lo que más importa.

Muchas gracias por responder. Saludos.

Aldo Martínez dijo...

*Correción al comentario pasado: Estamos de acuerdo con que esto NO es una competencia.

Sombrerudo dijo...

Justo hace poco te puse en un comentario sobre la espiral de silencio, y después me quedé callado sobre un punto en el que discrepo contigo. Tuvo que llegar Aldo Martínez para que me animase a contestar:

Sobre la primera entrada — Discrepo bastante con tu definición de feminista. Minimizas el asunto como una cuestión semántica, pero a mí no me parece tan inofensivo. ¿Qué ganas con incluir a gente dentro de tu corriente política? Gente que ni siquiera quiere ser incluída.

Ojo, que no solo tengo aversión hacia el feminismo, sino también a todos los -ismos. Como dijo Unamuno: "no es que no me adscriba a ninguna corriente política, sino que ninguna corriente política me adscribe a mí".

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Sobre esta entrada (y la discusión que aquí acontece).

Veo en tus discurso varias señales de sesgo. Comentas varias veces sobre los antifeministas ("pendejos" y "putitos" les llamas en esta entrada), hablas sobre que la mayoría pide que las feministas luchen por los derechos de los hombres. La verdad no sé de dónde sacas eso. A mí me parece muy claro lo que dijo Aldo: las feministas deberían aclarar que luchan por los derechos de las mujeres, no por la igualdad en general. Es decir, no se les pide que luchen por todos, sino que no se anuncien con ese eslogan.

Vamos a asumir que tienes razón, y que los antifeministas en realidad sí exigen a las feministas que luchen por sus derechos. Me parece (a riesgo de sonar muy godinez) una gran "área de oportunidad". Si admitimos que los roles de género afectan a hombres y mujeres, ¿por qué no trabajamos sobre esa base? Dices que las feministas sí lo hacen, pero luego niegas que existan problemas de género para los hombres. Lo admites y después lo escondes bajo el paraguas de interseccionalidad. Un hombre es más proclive a suicidarse que una mujer de su misma raza, credo y nivel económico. ¿Eso no es un problema de género?

Hablando de esconder cosas bajo el paraguas: feminazis. Cada que pones un meme de las feminazis, creo yo que el que lo elaboró denuncia un feminismo muy específico, y no creo que vaya dirigido a las ONG que luchan por los derechos de las mujeres. Englobas a todos los críticos del feminismo como retrógradas irremediables ("la mayoría de los que critican el feminismo" repites una y otra vez).

Discrepo.

Conviertes el objeto de tu discusión en caricaturas sin pies ni cabeza, hombres de paja que no merecen respeto. Curioso, porque es exactamente lo mismo que hacen los antifeministas: ponerse a discutir como si el otro lado estuviera loco.
Por eso soy alérgico a todos los -ismos. A esa manía de tener siempre la razón, sin considerar los puntos del otro.

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Las fallas fatales en el feminismo.

Esto es lo que yo considero que las feministas deben cambiar en su razonamiento.

Cambiar el "lucha por la igualdad de género" por "lucha por los derechos de las mujeres".
Reconocer los problemas de género de los hombres. (ni siquiera luchar por ellos, sólo reconocerlos)
Repudiar a las feminazis.

Y ya.

Por cierto, que no me explayé sobre las feminazis. Tanto los antifeministas locos (que forman una parte minoritaria de los críticos del feminismo), como los feminazis (que forman una parte minoritaria de las feministas), merecen nuestro repudio. Hace poco hiciste una entrada de burla y saña contra los antifeministas locos. ¿Por qué los críticos de las feminazis no pueden hacer lo mismo?

Ganarían mucho, creo yo, si cada vez que las feminazis fueran traídas a colación, las feministas las pusieran en su lugar. Me parece algo muy similar a lo que hizo la comunidad negra con Malcom X, del que varios comediantes y escritores negros se burlan constantemente. Incluso tiene una entrada en TV tropes como "malcom xerox".

Hay un tropo similar para las feministas: straw feminist. Sugiero que las feministas se adueñen de ese tropo para dejar bien en claro que, cuando se habla de femininazis, no se habla de ellas.

Sombrerudo dijo...

Por cierto, debería aclarar que, a diferencia de Aldo, yo sí considero que se necesitan movimientos específicos para la lucha de los derechos de las mujeres, y que estos deben ser los movimientos feministas. Mi queja son los tres puntos que mencioné: la presunción de igualdad (cuando solo es por la mujer{ni siquiera lo menciono como algo malo, pero si va a ser sólo por la mujer, pues díganlo así}); la negación de los problemas de género del hombre (que insistes en llamar interseccionalidad); la falta de repudio de las feminazis.

Pensando en ello creo que tu respuesta, de nuevo, será que todo eso sí lo hacen y blablabla. Supongo que si delimitamos a las feministas a ONGs, entonces sí que lo hacen, pero si hablamos de facebook, entonces no lo hacen. A todo esto: no es como si uno tuviera que hacer un examen para declararse feminista; cualquiera lo hace y muchas locas dejan muy mal a las demás. Pero, de nuevo, esas locas existen y merecen ser repudiadas. Igual que los antifeministas locos.

Quiero decir: creo que defiendes un feminismo que no está bajo ataque. Y creo que el feminismo que está bajo ataque merece ser atacado.

Sombrerudo dijo...

(última parte)

También, noto bastante fastidio, sesgo y hartazgo en tu entrada. Entiendo que te sientas así, pero no seré condescendiente: ¿a quién va dirigida tu entrada? ¿a ti mismo o a los antifeministas locos?, ¿a los locos a los críticos cuerdos del feminismo?, ¿por qué defiendes el feminismo?, ¿por qué implicas que la única manera de luchar por la igualdad es dentro del feminismo?

Dije yo que los movimientos proderechos de la mujer son necesario; mas no creo que el mundo sea una dicotomía en pro-X, anti-X. Yo puedo entender y apoyar tu causa sin ser parte de ella. De hecho, me recuerda mucho a una entrada que hiciste hace mucho tiempo, criticando la actitud dentro de las marchas. Decías que las marchas deberían ser para causas específicas y que, por ejemplo, si marchaban contra el asbesto en las tuberías, nadie debería estar marchando por el 2 de octubre (por lo menos no dentro de esa marcha que no tiene nada que ver). Es una actitud de "si esta marcha es de izquierda, será toda la izquierda que sea". Vaya, que creo que sería más efectivo un "vamos a derogar la mamada esa de 'protección de la vida desde la concepción', vamos a despenalizar el aborto"; con lo que yo si brinco de inmediato a apoyarlo, y no un "ya que estás aquí, eres feminista, y los feministas hacen X cosas". No señor, yo evaluo caso por caso; a otra casa con sus ideologías, sea de derecha o de izquierda.

Es más fácil convencer a alguien de un punto en específico que de toda tu agenda. Y es más fácil si los respetas y los comprendes. Tengo años diciendo eso, pero ahora ya hay evidencia científica al respecto.

http://www.theatlantic.com/science/archive/2016/04/no-wait-short-conversations-really-can-reduce-prejudice/477105/

Escucha al canibal, no importa que tan loco esté. Incluso podría ser que el canibal seas tú.

Hablando de eso, ¿te has puesto a pensar que estés equivocado? Veo que este es uno de los asuntos que más te molestas (trigger). Mi trigger es la "medicina" alternativa. Hay evidencia científica a mí favor, pero aun así debo admitir que simplemente me descontrolo. No hay manera que discuta eso sin enojarme. Creo que deberías evaluar eso en ti.

Y hablando de sesgos (ya para callarme de una vez), una vez estaba leyendo sobre mindfulness, que de entrada por el pinche nombre se ganó mi desconfianza. Es una especie de meditación curativa, muy al estilo de las otras seudociencias... pero resultó que en está si tenían razón. Estudios científicos y todo; tenían razón. Pasó de seudo a ciencia verdadera. Hombre, yo me quería volver chango del coraje. Ni sabía por qué, pero ahora lo sé: tengo un sesgo tremendo contra esas pendejadas hippies.

Deberías analizar tus sesgos. Porque, a pesar de que tengas buenos argumentos, partes de una suposición: el feminismo está en lo correcto. Si haces esta suposición a priori, debes admitir que, incluso si tienes razón, partes de un sesgo.

Maik Civeira dijo...

Hola, Aldo. Veo que vamos alcanzando algunos puntos de acuerdo y eso me alegra. Te respondo, pues creo que hay más malos entendidos que discrepancias:

En las definiciones, no hay contradicción: por eso empecé diciendo que por “feminismo” se pueden entender dos cosas 1.- Un conjunto de actitudes y valores tal 2.- Corrientes de pensamiento y movimientos emanados de ella. Así, uno puede ser antifeminista no sólo porque se opone a las corrientes de pensamiento y a los movimientos, sino porque además rechaza que el compartir esos valores lo defina como feminista. Finalmente, todo vuelve a cómo se identifica una persona.

Creo que la premisa de que las mujeres están peor que los hombres es un hecho tal cual. En la primera parte aclaré que el patriarcado varía mucho, y que no todas las mujeres están igual de oprimidas ni todos los hombres están igual de privilegiados, pero a final de cuentas, hoy por hoy, las mujeres están en mayor desventaja.

Puedes consultar el índice de equidad de género:
https://en.wikipedia.org/wiki/Gender_Equality_Index

Disculpa, lo de los roles de género en la guerra no lo digo gratuitamente. Basta ver el trato que reciben las mujeres en su propia sociedad o si son tomadas por el enemigo, basta ver el valor que ocupaba la figura del guerrero en casi todas las culturas y en casi todas las épocas, para darse cuenta. Pero si necesitas más referencias, te recomiendo el libro “The Better Angels of our Nature” de Steven Pinker, que dedica vastos capítulos al progreso de los derechos humanos, incluyendo los de las mujeres y los cambios de concepción que ha habido y que han permitido una reducción de la violencia.

No niego que los hombres hayan sido más perjudicados por la guerra, basta con ver las cifras: siempre han sido más los hombres que mueren. No niego eso. Tampoco dejo de reconocer la los problemas que mencionas, y creo como tú que deben ser abordados y tomados en serio. Mi ataque va contra los antifeministas (y puede ser que, como dice el buen Sombrerudo, la mayoría no sean así y que es sólo que me he topado con muchos de ellos) que se cuelgan de los problemas de los hombres para deslegitimar el feminismo. El punto es que esos problemas, aunque reales, No quitan que sean las mujeres el grupo histórica y universalmente oprimido. También quise mostrar que ese argumento de que “las mujeres se la pasan muy bien, mientras los hombres pelean” es una mentira; y quizá es sólo mi experiencia, pero lo he leído enarbolado con mucha frecuencia. O sea, que hasta en esos casos en los que parece que sólo hay problemas de hombres las mujeres también se ven perjudicadas.

Por cierto, Sombrerudo, no dije que todos los problemas de los hombres sean de interseccionalidad: dije que muchísimas veces lo son. También que no pueden abordarse con la misma lógica que la violencia de género, porque aunque son problemas que sólo atañen a uno, no se trata de violencia ejercida por un género al otro.

¿El feminismo lucha por la igualdad? Sí. ¿Lucha por los derechos de las mujeres? Sí. No hay contradicción: lucha a favor de la igualdad que actualmente las mujeres no gozan frente a los hombres. ¿Debería lucharse contra las injusticias que sufren los hombres? Por supuesto. ¿Debe ser ése el objetivo del feminismo? No, y creo que por lo menos ahí estaremos de acuerdo.

Sombrerudo: antes de entrar a detalle para responderte, quiero decir dos cosas. 1.- El despotriquismo siempre ha sido mi estilo en este blog, y creo que ha sido mi marca mentar madres y tachar de pendejo a medio mundo. No estoy descontrolado, créeme. 2.- En la primera parte lo aclar “Trataré simplemente del feminismo como yo lo entiendo, de los valores que yo defiendo y de los hechos que yo conozco.”

Maik Civeira dijo...

Ahora sí, mi estimadísimo Sombrerudo:

“¿Qué ganas con incluir a gente dentro de tu corriente política? Gente que ni siquiera quiere ser incluída.” Sip, por eso empecé diciendo que “feminismo” se puede entender de ambas formas y que no todos están de acuerdo con la primera definición que di.

Bien puede ser que me equivoque, y que esos antifeministas tarados sean sólo una minoría ruidosa, como lo son las feminazis deschavetadas. Puede ser que la mayoría sean muy lúcidos y que opongan argumentos muy válidos al feminismo. En todo caso, si respondo a los argumentos estúpidos, sólo los que los esgrimen deben sentirse aludidos. Pero me disculpo por cualquier generalización injusta.

“no se les pide que luchen por todos, sino que no se anuncien con ese eslogan” Hmmm, no recuerdo que lo hagan…

“creo yo que el que lo elaboró denuncia un feminismo muy específico, y no creo que vaya dirigido a las ONG que luchan por los derechos de las mujeres.” Ahí sí discrepo: esos memes abundan compartidos personas y las páginas que se van contra TODO el feminismo, y que quieren hacer pasar como que todo el feminismo es eso, y que meten en el mismo costal a Emma Watson, con su discurso tan moderado y de sentido común. No niego que haya personas que dirigen sus ataques exclusivamente contra el feminazismo delirante (yo lo he hecho, y lo seguiré haciendo), pero hay muchos que lo usan para deslegitimar todas las posturas y causas feministas. Me parece hasta ingenuo que no lo veas.

Fíjate que en algo estoy de acuerdo contigo: creo que desde el feminismo debería hacerse más por denunciar y repudiar las posturas extremistas. La respuesta usual, que esas exremistas no existen, que es una calumnia inventada por la derecha, es o ingenua o deshonesta. Creo que viene del celo de no querer “darle argumentos al enemigo”, pero les sale contraproducente, porque la gente que no sabe muy bien, o que tiene mala intenciones, tiende a confundir esas periferias con el centro.

Maik Civeira dijo...

“Pensando en ello creo que tu respuesta, de nuevo, será que todo eso sí lo hacen y blablabla. Supongo que si delimitamos a las feministas a ONGs, entonces sí que lo hacen, pero si hablamos de facebook, entonces no lo hacen” Yep, por eso dije que si tu único contacto con el feminismo son las redes sociales (es decir, la epítome de la frivolidad y la inmediatez descerebrada), pues sí. También si nos podemos a ver lo que hacen los izquierdistas en facebook nos vamos a quedar con una idea muy mala de lo que hace la izquierda. Por eso aclaré en la primera entrada que existen varias cosas dentro de los feminismos que me parecen debatibles y otras que me parecen equivocadas. Por eso empecé diciendo que iba a defender el feminismo en el que yo creo.

“Quiero decir: creo que defiendes un feminismo que no está bajo ataque. Y creo que el feminismo que está bajo ataque merece ser atacado.” De nuevo esa ingenuidad: claro que está bajo ataque. No por parte de personas ilustradas como tú y Aldo, pero sí por parte de muchas otras personas. Y no me refiero a los que hacen críticas puntuales, sino a los que hacen generalizaciones idiotas y quieren echar todo a la basura.

“¿por qué implicas que la única manera de luchar por la igualdad es dentro del feminismo? Vaya, que creo que sería más efectivo un "vamos a derogar la mamada esa de 'protección de la vida desde la concepción', vamos a despenalizar el aborto"; con lo que yo si brinco de inmediato a apoyarlo, y no un "ya que estás aquí, eres feminista, y los feministas hacen X cosas". No señor, yo evaluo caso por caso; a otra casa con sus ideologías, sea de derecha o de izquierda.”

Sí, señor, a eso respondí desde la primera parte: “Si tú defiendes los valores que llevan hacia la equidad de géneros, pero crees que esos valores no tienen por qué ser etiquetados de feministas, y entonces prefieres llamarte “humanista” o “equidista”, aunque pienso que no es lo más acertado, ¿qué te puedo decir? Si crees que puedes aportar a la lucha contra las injusticias que sufren las mujeres sin necesidad de usar un nombre con el que no te sientes identificado, ¡enhorabuena!”

Saludos!

Maik Civeira dijo...

Pensándolo bien, y aceptando la posibilidad de que mi defensa del feminismo se oponga a los ataques de una minoría ruidosa y delirante a la que no valga la pena tomar en cuenta, por lo menos servirá para aclarar ideas y evitar que personas que no saben mucho del tema se dejen confundir por los desvaríos de aquéllos.

Aldo Martínez dijo...

Qué tal, Maik.
Admites que las guerras evidentemente afectan más a los hombres que las mujeres; supongo que eso ya es progreso, pero siento que todavía estás dándole vuelta al asunto. Sigues empeñado en que esto de alguna forma se vuelva otro ejemplo opresión femenina y eso es justamente lo que te digo que me parece deshonesto, limitante y peligroso del feminismo de hoy en día.

Hablas de la figura del guerrero en las culturas como justificación de que, de hecho, el reclutamiento casi exclusivamente masculino es una maniobra opresiva contra la mujer. Es exactamente lo mismo que te decía antes, tienes que admitir que tu retórica es evidentemente mañosa; sólo usas las ideas sexistas que te ayudan a hacer tu caso e ignoras el panorama completo descaradamente. Por ejemplo, estarás de acuerdo con que la figura sagrada de la madre dadora de vida y la mujer delicada es tan (o posiblemente más) persistente en las culturas que la del guerrero. Yo puedo admitir que hay una combinación compleja de estos dos polos sexistas en acción en este tipo de fenómenos: hay algo del hombre como el único poderoso y valiente y algo de la mujer como la única sagrada, intocable y no digna de violencia. Tú por tu parte, parecieras empeñarte en decir que esto no es cierto, que lo que realmente está sucediendo aquí, es que la mujer está siendo tratada como menos. Las cosas simplemente no son así de sencillas, y si se pretende hablar de las injusticias cometidas por ideas sexistas, es indispensable ver el panorama completo, tomarse los hechos en serio y no dejarnos cegar por nuestro afán de meter todo en ese esquema de “la mujer es el género más oprimido”. Esto es justamente lo que estaba diciendo antes: es por esta evidente necedad de convertir todo en otro ejemplo de injusticia contra la mujer, que el feminismo de hoy en día se ha vuelto sesgado, ignorante, paranoico, manipulador, segregacionista, ineficiente y hasta violento.

Aparte de esto, basta notar que todos los ejemplos de los que hablas en los que la mujer (civil) es víctima de violencia durante una guerra, son considerados hoy en día crímenes de guerra. Evidentemente el hecho de que se les consideren crímenes de guerra no hace que no se cometan estos crímenes, pero qué mejor ejemplo de sexismo instucionalizado que aquel en que las víctimas de guerra que son mujeres (civiles), se consideran crímenes, y las víctimas que son hombres (soldados), se consideran simplemente parte de la guerra. Dicho esto, por supuesto que las mujeres tampoco la pasan bien en la guerra; nadie la pasa bien en la guerra. Cualquiera que diga lo contrario es evidentemente un ignorante. Mi punto es que en el caso de la guerra, en la que el ser el fuerte implica asesinar y correr el riesgo de ser asesinado, frases tan gratuitas y simplistas como: “No es igualmente opresivo que se espere de ti ser fuerte, a que se diga de ti que no puedes serlo”, para nada son ciertas.

Sigo sin estar del todo persuadido de que las mujeres estén en mayor desventaja que los hombres (por falta de información, tal vez), pero ya concedí varias veces que es muy probable que sea cierto; en esto estamos de acuerdo. Mi punto no era sobre el hecho en sí, sino sobre la manera en que esta idea de la mujer como eterna y única víctima se ha vuelto central en el feminismo, lo cual ha causado que el movimiento se obsesione con defender esta premisa a como dé lugar: manipulando información, desacreditando la realidad de las injusticias contra los hombres, utilizando retóricas mañosas y argumentos falaces, etc.

Aldo Martínez dijo...

Otra cosa:
Si todo vuelve a cómo se define una persona, francamente ya no entiendo ni qué querías lograr con referirme a tus definiciones. Yo ya te dije que no me considero ni feminista, ni antifeminista. No me considero feminista porque creo que el feminismo es irremediablemente, no sólo un conjunto de actitudes y valores, sino una corriente de pensamiento y movimientos emanados de ella. Comparto los valores, pero no estoy del todo de acuerdo con la corriente de pensamiento ni con algunos de los movimientos emanados de ella. También creo que los valores efectivamente no son propiedad exclusiva del feminismo, por lo que puedo compartir esos valores sin considerarme feminista. Hasta aquí estamos de acuerdo, la diferencia es que para mí esta postura no califica como antifeminista y creo que para ti sí (aunque no estoy seguro). Ciertamente no me siento parte del movimiento, no estoy de acuerdo en la manera cómo están haciendo algunas cosas, creo que están haciendo otras muy bien y creo que podrían mejorar un montón, pero no es como que lo quiera destruir o algo así. Para mí, en este caso, decir: “si no estás con nosotros, estás en nuestra contra” es una falsa dicotomía que me niego a aceptar. Total que es complejo: estoy a favor de unas cosas, en contra de otras y no me considero ni perteneciente, ni opositor.

Mi punto sobre la contradicción en tu postura sigue en pie; creo que ahora más que antes. Primero dices: “Ante estos reveses, las feministas responden que si una persona está a favor de la equidad de género y en contra del sexismo y la opresión, entonces es feminista”, “Yo comparto esta opinión, y por tanto alegar “sí estoy a favor de la equidad, pero no soy feminista” me parece un poco tonto”. Ahora me dices que por “feminismo”, se pueden entender dos cosas: 1.- Un conjunto de actitudes y valores tal 2.- Corrientes de pensamiento y movimientos emanados de ella. Pero esto es un decir, porque por las citas anteriores, puedo inferir que tú personalmente lo entiendes como (1.-) y rechazas (2.-), ¿o ya cambiaste de opinión? Ahora dime, ¿cómo concilias el hecho de que compartas la opinión de las feministas cuando dicen que: “si una persona está a favor de la equidad de género y en contra del sexismo y la opresión, entonces es feminista” y que a la vez creas que: “uno puede ser antifeminista no sólo porque se opone a las corrientes de pensamiento y a los movimientos, sino porque además rechaza que el compartir esos valores lo defina como feminista”? Tal vez cuando dices que uno puede ser antifeminista de tal y tal forma, no estás diciendo que tú consideres que esa sea la definición de antifeminista, sino que algunos así lo consideran. Si este es el caso, debo suponer que hay personas que se hacen llamar antifeministas, que tú considerarías feministas, lo cual no es una contradicción de tu parte, sólo un poco odioso, jaja. En todo caso, tu postura personal sigue sin quedarme clara y es sumamente confuso lo que estás diciendo.

Maik Civeira dijo...

"Sigues empeñado en que esto de alguna forma se vuelva otro ejemplo de opresión femenina" FALSO. Ya expliqué lo que quise decir ahí. "Hablas de la figura del guerrero en las culturas como justificación de que, de hecho, el reclutamiento casi exclusivamente masculino es una maniobra opresiva contra la mujer." FALSO. Te vuelvo a poner lo que dije, en caso de que te lo hayas perdido:

"Mi ataque va contra los antifeministas (y puede ser que, como dice el buen Sombrerudo, la mayoría no sean así y que es sólo que me he topado con muchos de ellos) que se cuelgan de los problemas de los hombres para deslegitimar el feminismo. El punto es que esos problemas, aunque reales, No quitan que sean las mujeres el grupo histórica y universalmente oprimido. También quise mostrar que ese argumento de que “las mujeres se la pasan muy bien, mientras los hombres pelean” es una mentira; y quizá es sólo mi experiencia, pero lo he leído enarbolado con mucha frecuencia. O sea, que hasta en esos casos en los que parece que sólo hay problemas de hombres las mujeres también se ven perjudicadas."

Si tú no eres de los que sacan a colación los problemas del hombre para deslegitimar el feminismo, si no niegas que histórica y universalmente las mujeres han estado han estado oprimidas (dices que lo dudas, pero me concedes la gracia de admitir que podría ser así), entonces, ¿qué es lo que estás discutiendo?

"Yo puedo admitir que hay una combinación compleja de estos dos polos sexistas en acción en este tipo de fenómenos: hay algo del hombre como el único poderoso y valiente y algo de la mujer como la única sagrada, intocable y no digna de violencia. Tú por tu parte, parecieras empeñarte en decir que esto no es cierto, que lo que realmente está sucediendo aquí, es que la mujer está siendo tratada como menos."

Lo está. Piensa un momento en las figuras de guerrero valeroso y madre sagrada, ¿cuál tiene más autonomía, más libertad de acción o decisión? ¿Cuál puede acceder a lugares de poder? ¿cuál recibe reconocimiento público? Sí, a la madre se le protege, se le evita en lo posible entrar al mundo violento de los hombres (sólo el marido tiene derecho a violentarla), pero queda bajo la potestad de un hombre. De ahí que mi frase “No es igualmente opresivo que se espere de ti ser fuerte, a que se diga de ti que no puedes serlo” es completamente cierta.

"Aparte de esto, basta notar que todos los ejemplos de los que hablas en los que la mujer (civil) es víctima de violencia durante una guerra, son considerados hoy en día crímenes de guerra." Sí, se considera crímenes de guerra atacar a los civiles (hombres o mujeres). Los soldados (hombres o mujeres, en ejércitos que lo permiten porque han ido superando los roles de género) son personas armadas y entrenadas para matar o morir ante otras personas armadas y entrenadas. Fallo en ver cómo esto es un argumento a favor de... lo que sea que estés sosteniendo con esto.

"Sigo sin estar del todo persuadido de que las mujeres estén en mayor desventaja que los hombres (por falta de información, tal vez)" Sí, es exactamente por eso. Tampoco todas las feministas lo niegan.

"esta idea de la mujer como eterna y única víctima se ha vuelto central en el feminismo" Más bien, los feminismos se centran en las formas en que las mujeres han sido victimizadas, lo cual tiene todo el sentido del mundo, porque de eso se trata su lucha. Es cierto que algunas causas interpretan mal la realidad actual o histórica para ajustarlas a sus narrativas. Por ejemplo, interpretar el "manspreading" como violencia de género me parece una necedad. Recuerda que desde mi primera entrada yo dije que hay cosas dentro de los muchos feminismos con las que no estoy de acuerdo y que señalé la importancia de usar el propio criterio para juzgar qué nos parece sensato y qué no.

Y, por enésima vez: no estoy negando la existencia de problemas para los hombres ni que deban ser tratados.

Maik Civeira dijo...

No hay contradicción, gallo, ni cambios de opinión. Es no más que tú no entiendes y ya no sé cómo ponértelo más claro. Ya lo dije es un "lo que YO entiendo por..., contra lo que TÚ entiendes por...". Se vuelve una discusión sobre nombres y en ese mismo instante se vuelve estéril.

"Ahora me dices que..." no te lo digo ahora, lo dije desde mi primera entrada. "puedo inferir que tú personalmente lo entiendes como (1.-) y rechazas (2.-)" No, no sé de dónde sacas eso. Muchas palabras pueden tener varias acepciones y ser entendidas de distintas maneras. No son acepciones mutuamente excluyentes, aunque muchas personas aceptarían una y no la otra. Sólo te puedo pedir que vuelvas a leer cuidadosamente esas partes de esta serie.

Te la has pasado o haciéndome repetir cosas que ya dije en mis textos o respondiendo a cosas que yo nunca he dicho. Ya no sé si le sigues dando vueltas porque no te queda claro o porque estás trolleando.

Sólo voy a pedirte que reflexiones un momento: las feministas hacen una petición muy importante a los hombres, que es que dejen de tratar de convertir toda causa, toda discusión sobre las injusticias que ellas sufren en un asunto de hombres. Ve lo que tú has estado haciendo en todos tus comentarios: desviando la atención de los problemas de las mujeres y de la necesidad de abordarlos para insistir "hablemos de los problemas de los hombres, hablemos de los problemas de los hombres", cosa que, por cierto, no recuerdo haber visto en otro contexto que no sea criticar al feminismo.

Para ejemplificar lo que has estado haciendo:

http://egosumqui.blogspot.mx/2015/09/los-ninos-pobres-de-africa-que-mueren.html

Sombrerudo dijo...

Disculpa mi ausencia.

Creo que esta discusión se puede resumir en "pa' que tanto brinco estando el suelo tan parejo". Y ya que estas últimas semanas he estado expuesto a cierta clase de sexismo, uno que me parece debe ser erradicado de inmediato, me parece aún más infructuoso discutir sobre el feminismo, una causa que, podrás inferir, discrepo en métodos mas no en fines. Aunque ¿qué es la política sino la discusión eterna sobre cómo llegar a "un mundo mejor"? Los cómos, los jodidos cómos.

Sólo quiero sellar esto —y pasar a tus nuevas entradas, que una discrepancia no cuenta como enemistad— sellar esto, pues, con estas acotaciones.

1.-Me ofendió que tu definición de feminismo me incluya, porque quiero conservar mi derecho de no-afiliación. Por supuesto, seguir incidiendo en eso es ya bizantino. Así que ya ahí muere.

2.-Gracias por aceptar que las feministas deberían deslindarse de las feminazis. Duh, es obvio, pero... bueno, no es tan obvio. Ya ni sé qué es obvio.

3.-Admito que fue ingenua mi creencia de que ciertos ataques al feminismo sean solo a cierto feminismo torcido (feminazismo, válgame el neologismo), y no al feminismo en general. Pero quisiera defender, no la postura, sino mi ingenuidad, que no es ingenuidad sino beneficio de la duda. Beneficio de la duda para escuchar, sin juzgar antes de tiempo.

No sé, igual y sí es ingenuo. Pero esa es mi aproximación al discurso, como la tuya es el despotriquismo.

Por cierto, si se me permite la observación, no quiero que se malentienda mi crítica como cátedra; que no vengo a pontificar, todo lo contrario. Si vengo aquí es por tu estilo de exposición y despotrique. Aun así, siempre se vale la crítica, que se puede tomar como grano de sal al gusto, reconsiderar y desechar. De eso se trata la conversación.


Eso es todo por hoy. Mi trabajo aquí está terminado. Beam me up, Scotty!

Jimena del Solar dijo...

Dos semanas discutiendo quién se ve más afectado con diversas situaciones para ver si vale la pena o no que hayan mujeres y hombres buscando defender los derechos de las mujeres: derecho a cobrar el mismo sueldo que cobran los hombres por realizar un mismo trabajo, derecho a vestirse como se les dé la gana sin que nadie les diga ni les toque nada, derecho a una vida donde una mujer no sea violada cada 18 segundos, etc; sin embargo creo que es necesario que se deje claro que esta lucha no desmerece otras ni otras luchas tienen porqué desmerecer ésta. Un claro ejemplo es la ley del servicio militar obligatorio que claramente es totalmente absurda...

Un abrazo, buen post!

GinHindew110 dijo...

En todos los debates sobre el feminismo nunca veo que alguien mencione el peso de las acciones de las mujeres, por ejemplo: en mi pueblo (y los pueblos aledaños) nunca he visto mujeres que decidan entrar a trabajar el campo por voluntad propia sino por pobreza y lo abandonan tan pronto cómo pueden, siendo que los hombres continúan trabajando el campo hasta que consiguen sacarle beneficios razonables (no son pueblos muy jodidos y hay algunos ganaderos que viven bien), dado que los hombres pueden realizar ese trabajo desde adolescentes está claro que la diferencia de fuerza es poco importante y se requiere mas bien resistencia

La cuestion es que los trabajos mas pesados generalmente pagan mas que los trabajos relativamente cómodos y mientras las mujeres no abarquen esos trabajos nunca van a tener igualdad pero los movimientos feministas se enfocan en las mujeres de carrera, ¿crees que van a demandar igualdad de mujeres en una cantera?

¿Podrías hablar sobre las mujeres no escogiendo trabajos pesados?

Otro punto es que las mujeres inician muy pocos negocios en comparación con los hombres, es obvio que eso sería la solución para la discriminación laboral y es un área donde cualquier sexismo es irrelevante ¿entonces por qué no lo hacen? es la parte más espinosa ya que cualquier argumento sobre lo que retiene a las mujeres se puede aplicar a los hombres

Expectativas sociales - No esperamos que todos tengan negocios
Discriminación - Es obvio que debemos desconfiar de cualquiera que inicia un negocio
Capital - Se pueden iniciar negocios de todos los tamaños
Fuerza Física - se pueden iniciar negocios en todos los niveles de fuerza
Educación - se pueden iniciar negocios en todos los niveles de educación

¿Cúal es tu opinion al respecto?

Maik Civeira dijo...

Te refieres a las mujeres como si cada una de ellas, de manera individual, decidiera no escoger ese tipo de trabajos, quizá por comodinas o ventajistas. Se te olvida la parte que es cultural: está socialmente acostumbrado que las mujeres (débiles, frágiles) sean protegidas de esos trabajos peligrosos por parte de los hombres (fuertes, poderosos). No es solamente que las mujeres no quieran esos trabajos, es que culturalmente no pasa por la cabeza ni de ellas, ni de los hombres de sus comunidades, que los tomen.

Ahora bien, ¿quién querría tomar trabajos peligrosos con mayores riesgos para la salud y la vida? Pero sobre todo, ¿por qué para legitimar la exigencia de no discriminación laboral tendrían las mujeres que escoger más trabajos riesgosos? El punto no es ése, el punto es que los puestos de trabajo deberían estar abiertos para quien quisiera tomarlos y tuviera las aptitudes para ello. Es decir, tanto trabajar en la cantera, como en los laboratorios de ingeniería mecatrónica, deberían estar abiertos para todos.

En cuanto a las mujeres que inician pocos negocios, volvemos a lo mismo: es cultural. No estamos acostumbrados a que haya muchas mujeres emprendedoras, a las niñas no se les educa para eso, y crecen sin que siquiera pase por sus mentes. Eduquemos a las niñas y jóvenes para que sepan que pueden desempeñar cualquier profesión u oficio que les guste, y poco a poco veremos más en diferentes actividades.

Marquezdesade dijo...

Hola a todos, en mi humilde opinión creo que toda esta discusión sobre que si y que no es muy entretenida.
El feminismo para mi símplemente es una postura de actitudes, ideas y/o accion que como todo, se fundamenta entre realidades e imaginarios, y que de igual manera que el resto de las acciones/ideas, tiene sus pros sus contras y excesos. Mientras no exista verdadero autoconocimiento esto seguirá así tal cual, mejorará, empeorará u otro.

Con respecto a que si es bueno o malo, por principio la pregunta debería ser si es beneficioso o no; y entonces la respuesta es si pues crea conflicto y por tanto necesidades que obligan a buscar soluciones a algo que por naturaleza es desigual y por tanto a la vez se responde a la idea de la búsqueda de igualdad de género, la cual es negativa, no puede haber igualdad de género por que no somos iguales; ellas en promedio por naturaleza son menos capaces para algunos campos de acción y mejores para otros, y eso cultural y organizacionalmente se tiene que ver reflejado en la sociedad por consecuencia.

Pero el problema no es ese si no, la tendencia a la rigides que esas diferencias tienen en el colectivo mental.

Concluyó por sueño con un par de observaciones; 1.- Debido a que en la sociedad actual las reglas y objetivos son tendenciosos a la igualdad y equidad se crea el problema de la desigualdad; si somos diferentes diferentes reglas y ventajas, en lo que uno de los dos géneros tenga menor potencial mayores ventajas.
2.- Para poder ver el problema cualquiera que fuese se tienen que analizar los 6 factores que influyen en todo análisis: objeto/suceso, problema/conexión, receptor/conflicto, ambiente/entorno, trasfondo/origen del objeto/suceso y conocimiento/interés del receptor/origen. Por eso la gente no entiende bien sobre estos temas.

Bye

Maik Civeira dijo...

Marquez: Existe un debate científico muy interesante acerca de las diferencias entre los sexos, qué tanto son de origen biológico, y qué tanto son de origen cultural, o qué tanto tienen que ver con la epigenética. Sin embargo, aún ante el caso de que algunos rasgos sean innatos, son irrelevantes para la cuestión de igualdad de derechos y oportunidades, y de la necesidad de combatir la violencia y la opresión contra las mujeres. Es decir, quizá resulte que en general los hombres sean mejores por naturaleza para el pensamiento espacial. ¿Eso qué relevancia tiene cuando se habla de violencia o derechos? El feminismo no crean conflictos; los conflictos ya existen en esta sociedad y el feminismo busca resolverlos. Claro, a muchos les parece que estábamos mejor cuando se aceptaba el "orden natural" y parecía que no había problemas, pero eso lo dicen quienes de una forma u otra se beneficiaban (o por lo menos, no se veían perjudicados) por ese orden. El sufrimiento de quienes han estado oprimidos no se toma en cuenta. Tampoco la desigualdad en la sociedad tiene su origen en "lo natural". Esas nociones fueron usadas en el pasado para justificar la esclavitud o la segregación. Sería mucha coincidencia que las desigualdades del pasado fueran sólo culturales, pero querer decir que hoy en día ya todo ha sido resuelto y que las desigualdades que quedan son naturales.

Marquezdesade dijo...

El debate científico al respecto, es absurdo, ni biológico ni biologico ni epigenetico, sólo consecuencia de seguimiento de todo ello, un poco más de por aquí o allá, sólo es domino tirando a la pieza que sigue. Y por tanto es completamente relevante con las decisiones y problemas consecuentes, el hecho de que los pensadores no hayan tenido la suspicacia de comprender los patrones de seguimiento, no significa que no esté relacionado.

Por otra parte creo que piensas que desprensió el movimiento feminista, por lo que sería bueno reporteras Mi comentario pasado, pues yo digo que crea problemas y conflicto, por que ambos son positivos, siempre y sin importar el daño, mientras la vida (que es la que inventa los valores entre las cosas) se conserve y pueda aprender y por tanto mejorar.

En general yo opino que a cada quien lo que más convenga a todos en general y también en lo individual, ni bueno ni malo, benéfico- dañino- neutral- multicolor, es más grande el problema de querer redondear - englobar e empatar sólo por que las cosas son complejas y lo ideal y fácil es eso, generalizar para terminar pronto, pensarlo menos y acabar más rápido.

Nadie es igual a nadie sólo parecidos a nivel de escala, una escala basada en el nivel de interés atención al observar los detalles.

Me explique o confundí más?

Marquezdesade dijo...

Maldito autocorrector, me cambió palabras :p:

1desprendió- era desprecio
2reporteras- ree leyeras

Maik Civeira dijo...

Pues sí, vaya galimatías.
Sobre el debate científico, que te arrogas la autoridad de calificar como absurdo, aquí hay algo para leer: https://www.edge.org/event/the-science-of-gender-and-science-pinker-vs-spelke-a-debate

Bicho dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Bicho dijo...

¡Maik! Sería fabuloso leerte argumentando porqué no estás a favor del lenguaje incluyente. Yo no lo ocupo porque, sinceramente leer "somos sujetas" "nuestra cuerpa" "Amigues" "Amigxs" me hace mucho ruido. Sin embargo algunos argumentos no parecen tan disparatados, y no he encontrado mucho debate al respecto, como lo hay en torno a los feminismos, en especial al radical y libertario, o sobre los puntos que mencionaste.

¡Saludos!

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