martes, 17 de mayo de 2016

Crossing over / Encuentros extraños II: Tormentas salvajes


Parte I: Alienígenas y depredadores

A principios de los 90 surgieron muchos nuevos personajes de cómic americano que alcanzaron una gran popularidad. Títulos como Hellboy, Spawn, Savage Dragon, Wild C.A.T.s y Gen 13 marcaron las tendencias del noveno arte durante los últimos años del siglo XX. Una forma de ayudar a su popularidad, o incluso de mostrar la relevancia de un cómic clásico, era poner a alguno de esos personajes nuevos a pelear o hacer equipo (o ambas) con alguno ya conocido. Si en la entrada anterior les hablé de los crossovers de Dark Horse, hoy quiero platicarles de los que hicieron los personajes de Image y WildStorm, especialmente con Marvel y DC, pero también con algunos de nuestros otros conocidos. Al hacer esta entrada sin querer vi que se puede apreciar la historia de Image en algunas viñetas, desde sus irregulares orígenes, hasta que se separaron los universos WildStorm y Top Cow. Constituye un rápido recorrido por los 90 y primeros dosmiles.

Spawn/Batman de Frank Miller y Todd McFarlane (1994): Este cómic debe ser uno de los más decepcionantes de la historia. Todo mundo estaba esperando un encuentro entre estos dos oscurísimos personajes y nos figurábamos que sería algo épico. Pos no, resulta que es sólo malosón. Y eso haciendo un promedio entre el arte de McFarlane, que como siempre es irreprochable, y la delirante escritura de Miller. De hecho, creo que podemos señalar este cómic como el momento justo en el que a Miller se le empezó a botar la canica. Los diálogos que le pone a Batman son ridículos (su primera línea es "Vagos. Tienen suerte de que no los maltrate") y durante toda la historia él y Spawn se la pasan intercambiando bravatas como niños en el patio de la primaria. Quizá deberían vender ediciones sin textos para apreciar los dibujos de McFarlane. O mejor aún, una colección de tarjetas o afiches. Lo que sea para quitarnos este mal sabor de boca.

Batman/Spawn: War Devil de Doug Moench, Chuck Dixon, Alan Grant y Klaus Janson (1994): Este segundo encuentro es bastante mejorcito, pero aún así se queda en regular. La trama por lo menos es coherente (aunque me saca de onda que hayan necesitado a tres de los escritores estrella de DC) y el arte no está nada mal, aunque admito que no es mi estilo. La historia va de un demonio que quiere invocar las puertas del infierno o una cosa de ésas en Gotham, por lo que Spawn y Batman tienen que unirse para detenerlo. Por cierto, esta historia ignora por completo la anterior, y es como si ellos se encontraran por primera vez en la vida. Me gustó que Spawn confundiera a Batman con un demonio, y que al final tomara inspiración de él para ser un mejor héroe (Bats se madrea a Spawn, por cierto). Fuera de eso, no es muy memorable.

Spawn/WildC.A.T.s de Alan Moore y Scott Clark (1996): Éste no es un crossover intercompañías, ya que en ese entonces tanto Spawn como los C.A.T.s formaban parte del mismo universo. Pero sobresale por dos cosas: es el primer encuentro entre las creaciones de McFarlane y Jim Lee, y fue escrito ni más ni menos que por Alan Moore. Para no hacerles largo el cuento, diré que es bueno a secas. Moore no se esforzó demasiado, y en vez de eso utilizó un escenario clásico ya probado, en el que héroes del futuro (¡el futuro es 2015!) llegan al pasado para alertar a sus contrapartes de un destino distópico y posapocalíptico. El giro es que en esta historia Spawn es el malo, y se ha hecho con el poder de los demonios para declararse Dios del Infierno en la Tierra o algo así. Le toca a los C.A.T.s del presente y al joven Spawn viajar al futuro para derrocar al tirano. No es el guión más brillante, y por momentos abusa de los diálogos, pero Moore echando hueva es mejor que muchos escritores promedio, y el dibujo de Clark está muy padre, con el dimorfismo sexual exagerado que caracteriza los cómics de la época. Como plus, aparecen los personajes de Gen 13 y otros de Image.

Spider-Man/Gen 13 de Peter David y Stuart Immonen (1996): Gen 13 es un cómic tan noventero que uno de los personajes se llama Grunge. Se esfuerza tanto por ser cool en su época que con los años no ha envejecido bien. O se ha convertido en una hermosa cápsula del tiempo de los 90, como usted lo quiera ver. Siendo Spider-Man el superhéroe juvenil por antonomasia, un encuentro entre estos personajes era de esperarse. El cómic no está nada mal, es divertido y simpático. El gran acierto de Peter David es que más que centrarse en Spidey o en los insufribles chavales de Gen 13, hace de Glider su protagonista. Ella es una antiheroína, madre divorciada que lucha por la custodia de su hija durante el día y ofrece sus servicios como mercenaria el resto del tiempo. Realmente ésta es su historia. Hubo por esos días un crossover entre Gen 13 y Generation X, pero tener a dos grupos de adolescentes noventeros en una misma historia era demasiado para mí.

Mars Attacks Image de Keith Giffen, Andy Smith y Bill Sienkiewicz (1997): Ah, chinga. Creo que nadie estaba esperando este crossover en el que los extraterrestres de Mars Attacks! invaden el universo de Image Comics. E hicieron bien en no esperarlo, porque es una reverenda porquería. Es tan malo que ni siquiera es divertido como placer culpable, y señalar todo lo que está mal en él sería casi tan largo como los cuatro insufribles números de los que consta esta miniserie. Empezando por que no se entiende si se supone que es una farsa de humor negro (no es graciosa) o una épica patriótica de superhéroes (es demasiado ridícula). Sí, salen los personajes estrella de Image: Spawn, Witchblade, WildC.A.T.s, Gen 13 y Savage Dragon, pero apenas. El cómic se centra en un montón de personajes ridículos y olvidables con nombres como Rapture, KillCat, Super Patriot y U.S. Male, testimonio de lo patético que era el universo Image en sus inicios, cuando quería constituirse en uno a la semejanza de DC o Marvel. El cómic es nefasto en todo, la narrativa, el dibujo y hasta la ideología. Está colmado con todos los clichés más abominables de los noventa (su único valor está en ser testimonio de todo ello). Con decirles que una heroína, Liberty, es violada (y preñada) multitudinariamente por los marcianos. Y como por alguna razón a Image le pareció buena idea que este cómic quedara dentro la continuidad, después ella dio a luz a un híbrido humano-marciano. Ugh.

Mars Attacks The Savage Dragon de Dwight Jon Zimmerman y Claude St. Aubin (1997): Esta miniserie es paralela y complementaria de la anterior y fue publicada al mismo tiempo. Cuenta las aventuras de Savage Dragon durante la invasión marciana, en especial su viaje al Planeta Rojo para aplastar cerebros extraterrestes. Es un cómic muy divertido, bastante mejorcito que el otro en cuanto a la historia y muchísimo mejor en cuanto al dibujo. Se va de plano por la comedia de humor negro y nos entrega una ventura llena violencia, momentos absurdos y carcajadas, lo cual va muy bien con el tono desenfadado y casi de caricatura de Savage Dragon. Es un cómic locochón que vale la pena checar y, a menos que nos guíe el morbo, sin necesidad de referirnos a la otra miniserie. 

JLA/WildC.A.T.s de Grant Morrison y Val Semeiks (1997): Este cómic es bastante bueno. Como se podrán imaginar, con un guión de Morrison, la historia está llena de viajes en el tiempo, dimensiones paralelas, fallas en el continuo cronotópico y otras ondas cósmicas que ni tienen sentido, pero que él sabe escribir como si lo tuvieran; o sea, el cómic está loquísimo, en el buen sentido. Un villano llamado Epoch es capaz de viajar por el tiempo como quien camina por el parque y, en su afán de detenerlo, la Liga de la Justicia (dirigida ni más ni menos que por el Superman de energía; sí es de esos años en que Superman fue un ser eléctrico azul) se queda atrapada en el universo de los WildC.A.T.s. Tras un reglamentario intercambio de karatazos para probar quién manda (la JLA, obvio), los equipos unen sus fuerzas contra Epoch, que ha establecido una tiranía durante la ausencia de los héroes. Dato curioso, aparece una escena de un futurista 2016. Ternuritas.

WildC.A.T.s/X-Men de Scott Lodbell, James Robinson, Warren Ellis, Travis Charest, Jim Lee, Adam Hughes y Mat Broom (1997-98): ¡Wow! Éste es uno de los mejores crossovers que van a leer en la vida, realmente bueno. Y muy esperado, este encuentro entre los dos equipos superheroicos que más estaban dando de qué hablar durante los 90. Para gusto de los fans no se trató de un solo cómic, sino de una miniserie en cuatro volúmenes con ediciones de lujo. Cada tomo se ambienta en una de las cuatro eras del cómic americano, Dorada, Plateada, Moderna y Oscura (el futuro), y narra un momento en la milenaria guerra entre los Kheram y los Daemonitas, mientras estos últimos hacen sucesivas alianzas con los enemigos de los X-Men. Así, en el primer número (con un hermoso arte estilo pulp de los 40), Wolverine se une a Zealot para combatir nazis. En el segundo, el equipo original de los 60 tiene que detener a Mr. Sinister, mientras que Jean tiene un fugaz romance con Grifter. En el tercero, un número lleno de sepso, los X-Men en su encarnación ochentera se alían con los WildC.A.T.s, ahora sí formados como equipo, para detener los planes malvados del Hellfire Club. En el último, inspirado en Días del Futuro Pasado, los Daemonitas se han fusionado con los Centinelas y ahora controlan los Estados Unidos en un escenario posapocalíptico. Si bien cada historia por separado no es extraordinaria en sí misma, el conjunto, el concepto mismo, la reunión de tantos personajes (aparecen y son mencionados otros de los universos Marvel e Image) y de tantos talentos creativos, hacen de esta serie todo un evento, algo de lo que ningún fan querría perderse.

WildC.A.T.s/Aliens de Warren Ellis y Chris Sprouse (1998): Tenía que pasar. Ningún personaje de cómic puede ganar suficiente fama sin atraer la atención de los xenomorfos. Bien, pues éste es un crossover realmente bueno, una aventura llena de horror y rescates de último momento, y un ejemplo de cómo se revitaliza una serie sin timidez. Skywatch, el satélite del equipo de superhéroes conocido como Stormwatch, ha sido invadido por aliens, y los WildC.A.T.s son enviados al rescate, sólo para encontrar ahí un escenario de pesadilla. Lo más interesante de este cómic es que, a diferencia de la mayoría de los crossovers, forma parte de la continuidad del universo WildStorm. Si bien los xenomorfos no vuelven a ser nombrados, el ataque sí es mencionado y tiene repercusiones. La mayoría de los metahumanos en Skywatch había muero incluso antes de que llegaran los C.A.T.s y el equipo de Stormwatch dejó en efecto de existir. Estos eventos dieron paso a una de las series más aclamadas de principios del nuevo sligo: The Authority. Para que tengan una idea, esto es como si los aliens se hubieran metido al Helicarrier de S.H.I.E.L.D. y matado a medio mundo, y ello hubiese formado parte de la continuidad de Marvel. Fue algo grande, les digo.

Superman/Savage Dragon: Metropolis de Karl Kessel y y Jon Bogdanove (1999): Es el encuentro reglamentario entre un personaje clásico y otro de popularidad creciente. Está divertido, sobre todo por la interacción entre el siempre recto Superman y el irreverente Dragon. Pero en realidad es otro de esos cómics que te puedes ojear sin leer realmente y entender a la perfección de qué va. Si se lo topan, échenle un ojo, si no, no se desesperen por encontrarlo. Hay un segundo crossover, que en realidad es el primero, pero se publicó después, hasta 2002 (razón por la cual cuando éste comienza Supes y Dragon ya se conocen y son amiguis), con guión y arte de Erik Larsen (y portada de Alex Ross) y que esté ligeramente mejor y más chistosón, pero tampoco es muy memorable que digamos.

Batman/Hellboy/Starman de James Robinson y Mike Mignola (1999): Cuenta la historia que Mignola y Robinson admiraban mutuamente sus respectivos trabajos con Hellboy y Starman, así que un día decidieron armar un crossover. Pero DC les dijo que metieran a Batman, porque es el personaje que más vende (¡hey, es lo mismo que le dijo Warner a Zack Snyder!). El resultado es un cómic bastante bueno, cuyo único aspecto negativo es que es muy breve y que hubiéramos querido más. Unos hechieros neonazis raptan a Ted Knight, el original Starman, en Ciudad Gótica. Batman y Hellboy investigan, y una pista los guía hacia Sudamérica. Batman no puede dejar su ciudad porque el Joker anda suelto, pero, Jack Knight, el joven Starman se une a Hellboy para viajar a la selva del Amazonas y rescatar al viejo científico. Si les gusta cualquiera de estos héroes, el cómic será muy de su agrado.

Gen 13/Fantastic Four de Kevin Maguire y Karl Story (2001): Breve y muy divertido. Sí, los Gen 13 siguen siendo medio insoportables y tan anclados en los 90 que se me hace difícil digerirlos, pero aquí están como en casa, en esta aventura humorística llena de excentricidades de la ficción superheroica más pura y menos pretenciosa, con incluso algunos chascarrillos en tono de sátira social. Nuestros adolescentes genéticamente alterados causan problemas en Nueva York con ayuda de su mascota interdimensional, y los Cuatro Fantásticos tendrán que arreglar la situación. Una buena manera de reunir la tradición de la Edad Plateada con la "modernidad" noventera que planteaba Gen 13. Como plus, nuestro amigable vecino Spider-Man hace una aparición nada despreciable para alguien que ni sale en la portada.

Superman/Gen 13 de Adam Hughes y Lee Bermejo (2001): A estas alturas habrán notado que los escuincles de Gen 13 no me simpatizan. Es que son tan cretinos y estereotipados que me pregunto si su escritores de verdad estaban tratando de hacerlos ver "cool" ante la chaviza, o es que en secreto estaban expresando sus opiniones poco halagüeñas sobre la generación MTV. Pero creo que este cómic, una divertida historia en la que Fairchild pierde la memoria y se cree Superchica, es bastante bueno, sobre todo porque aquí Superman pone a esos mocosos en su lugar. Los adolescentitos de Gen 13 están con su cara de fuchi todo el tiempo, en quejumbre constante sobre lo poco hip que es Superman, pero al final aprenden que eso de la moda no aplica al Hombre de Acero, él mismo un arquetipo intemporal. Es que en realidad Superman sigue aquí, sigue vivo. En cambio, ¿qué aportó este mal velado fusil de los X-Men a la historia del cómic? Vamos, díganme algo memorable de ese cómic aparte de que sus tres protagonistas estaban bien buenas.

Savage Dragon/Hellboy de Erik Larsen (2002): No es una sorpresa, pero estos dos personajes y sus respectivos mundos compaginan bastante bien y el resultado es un cómic muy divertido lleno de rarezas. Vampiros, zombis, momias, monstruos acuáticos y piratas esqueletos pululan por estas extravagantes viñetas en una aventura con mucho humor y sorpresas. Lo más extraño es que este crossover se dio en los números regulares de Savage Dragon y no en alguna edición especial como suele ser. Además, Larsen juega con la mitología de ambos héroes, pues aquí se revela que un villano de Dragon había sido secretamente un personaje al que Hellboy creía haber matado muchos años antes. La portada, obra de Mike Mignola, es una joya.

Planetary/JLA: Terra Occulta de Warren Ellis y Jerry Ordway (2002): Uno de los mejores crossovers y de los mejores Elseworlds, este cómic es realmente bueno. Ellis construye una realidad alterna mezclando elementos clásicos de Planetary y del Universo DC. Aquí, Clark Kent, Bruce Wayne y Diana Prince viven en un mundo distópico controlado por la organización Planetary (que ocupa el lugar que Los Cuatro tienen normalmente en el cómic). Estos tres personajes, sin sus identidades heroicas, sin sus trajes coloridos y tras una vida de ocultamiento, surgen de las sombras para enfrentarse al dominio de Elijah Snow y sus secuaces. Breve y hermoso, no hay mucho que les pueda decir sin arruinar las sorpresas, pero créanme cuando les digo que es una pequeña maravilla.

Planetary/Batman: Night on Earth de Warren Ellis y John Cassaday (2003): Otro cómic realmente bueno a pesar de su brevedad. Planetary es uno de mis títulos favoritos de toda la vida (les debo una entrada al respecto), y en esta excelente historia (¡canónica para el universo WildStorm!) hace un recuento de algunas de las versiones más populares de Batman. Nuestros héroes de la organización Planetary están tras la pista de un pobre diablo llamado John Black, cuyos padres fueron víctimas de los experimentos humanos en Ciudad Cero, y que ahora tiene el poder incontrolable de saltar entre universos y hacer que cosas y personas salten con él. Así, el equipo de Planetary se topa con varias versiones de Batman, quien también está tras la pista de este sujeto. Lo que sigue es hermoso. No puedo decirles con mucho detalle, pero sepan una cosa: Ellis es un gran escritor y comprende muy bien a Batman. No cualquiera.

Majestic: Strange New Visitor de Andy Lanning, Dan Abnett, Karl Kerschl y Renato Guedes (2005):  En una aventura bastante buena que de hecho abarca tres números de Superman, aparte de una miniserie. Tiene como protagonista a Majestros (alias Mr. Majestic, uno de los principales WildC.A.T.s) quien se traslada a Metropolis durante una de esas crisis del tiempo y espacio que ocurren a cada rato. Como Supes se ha perdido perdido en el espaciotiempo o algo así, Majestic se encarga de proteger Metropolis y la Tierra. Su aparición no sólo se dio dentro de la continuidad de DC, sino que tuvo una consecuencia importante para Metropolis. El arco argumental completo me gustó bastante, pues nos muestra una evolución del personaje, desde su contraste entre el guerrero kherubim y el mundo de Superman "demasiado blando y liberal" en palabras de Majestic, hasta su adaptación al nuevo universo. Aunque se siente un poco como que DC domestica a Majestic, lo cual no es muy chido... En fin, es un cómic melancólico pero esperanzador, que tiene el plus de mostrar en flashback a otros personajes de WildStorm y el pasado de Majestros.

En 1999 el sello WildStorm pasó a ser propiedad de DC Comics, con lo que ese universo se separó de Image. Durante los eventos de la saga 52, se estableció que WildStorm formaba parte del Multiverso DC, pero en un universo paralelo al de Superman y sus amigos. Eso permitió que los crossovers se convirtieran en algo cotidiano. Para cuando Majestic cruzó al universo DC, los WildC.A.T.s hace mucho ya no existían como equipo, excepto en revitalizaciones efímeras. A partir de Flashpoint los personajes de WildStorm pasaron a formar parte de Tierra-0, el universo de los superhéroes de DC, pero apenas han aparecido en los cómics. Para efectos prácticos el universo WildStorm, como lo conocimos en los 90, había dejado de existir a principios del siglo XXI. Pero aquél no fue el único mundo surgido del proyecto de Image. Aún nos faltan muchos encuentros por reseñar. Nos veremos en la próxima entrada.


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