sábado, 16 de julio de 2016

Crossing over / Encuentros extraños IV: Diosas y monstruos



Parte I: Alienígenas y depredadores
Parte II: Tormentas salvajes
Parte III: La bruja, la daga y la oscuridad

Vampiros, demonios, zombis, asesinos en serie, monstruos extraterrestres, dioses antiguos... El terror, la fantasía oscura y la comedia de horror tienen también su lugar en el vasto universo de los cómics, que desde luego no se limita al género de superhéroes. Si antes habíamos estado hablando de de los encapotados, en esta entrada nos concentraremos en esas cosas que dan miedo... o más o menos. Y miren que éstas joyitas son especiales, pues aunque algunos de sus personajes provienen del cómic, la mayoría tiene su origen en el cine, la televisión o la literatura.

¿Recuerdan que en la primera entrada les hablé de la histórica Frankenstein contra el Hombre Lobo? Y seguro que tendrán muy fresco aquel mítico crossover que parecía imposible por lo absurdo de su premisa: Freddy vs. Jason. Bien, pues prepárense para reencontrarse con más de un ícono del horror, especialmente del cine ochentero, que tan alto podía elevarse y tan bajo podía caer. Pero hay más y dos son nuestros personajes estrella: Vampirella, quien debutara en las revistas pulp de los 60 y alcanzara cierta popularidad en los 90; y Ash Williams, de la saga de Evil Dead. Otros personajes más les sorprenderán con encuentros que seguramente ustedes nunca creyeron que podrían existir.



Ahora, tengo que confesarles algo. The Evil Dead me parece una de las mejores películas de terror de la historia. A la segunda parte le tengo mucho menos respeto. Aprecio la creatividad en la imaginería grotesca y en los efectos especiales, pero a fin de cuentas se me hace una película fea y estridente, más molesta que otra cosa. Pero Army of Darkness es para mi un churro hecho y derecho. Entiendo por qué a alguien le puede encantar, pero yo la considero una película muy estúpida. Los cómics de Army of Darkness que publicó Dynamite son pendejísimos. Ash, personaje de cómic, es un cretino insoportable, pero además sin el carisma y la actuación exagerada de Bruce Campbell pierde todo encanto.

La mayor parte de las tramas en los encuentros que van a ver reseñados hoy siguen una misma fórmula: una fuerza del mal ataca y desata el caos, pero necesita el Necronomicon para ganar definitivamente; Ash es un imbécil, pero por alguna razón es el Elegido y otros personajes muchos más heroicos unen sus fuerzas con él para detener al mal. Sin embargo, estos cómics pueden ser de los placeres culpables más placenteros y más culposos cuando los argumentistas deciden darle vuelo a la hilacha y escribir las pendejadas más locas que se les ocurra.

En verdad, fuera de una que otra joya olvidada, no encontrarán aquí muchas recomendaciones, sino que ésta será una expedición arqueológica hacia los niveles inferiores de la cultura pop. Déjenme guiarlos, como lo hacía Vampirella en su propia revista, por estas alocadas historias, muestra de lo gloriosamente malo y lo encantadoramente grotesco, pero también de las agradables sorpresas que uno puede encontrar cuando bucea en las aguas más extrañas.

Hellraiser/Nightbreed: Jihad de D.G. Chichester y Paul Johnson (1991): Tienen ante ustedes el esperado encuentro entre los cenobitas de Hellraiser y los fenómenos de Nightbreed... Un momento, ¿qué es Nightbreed...? *...busca en Wikipedia...* Ah, pos aparentemente es la otra película que hizo Clive Barker. En fin, ¿qué tal está el cómic? Es realmente bueno; la mejor obra de la que hablaremos hoy. Estamos en la época en la que los crossovers todavía no se convertían en lugar común y por lo tanto los creadores todavía pensaban que eran grandes eventos y le echaban ganas. Y miren que no soy fan ni conocedor de los universos creados por Barker, pero esta novela gráfica me gustó de verdad. Todo en ella me pareció muy bueno: la historia, los diálogos y por supuesto, el arte, que es fantástico. Los cenobitas han declarado una guerra santa contra la raza de los fenómenos, pues consideran que su estilo de vida es caótico y blasfemo. Es fascinante adentrarse en la mitología, la historia y la filosofía del universo creado por Barker y expandido por los autores de este cómic. Claro está, Pinhead es un personaje muy muy cool y siempre es un deleite leerlo decir sus mamadas pretenciosas.

Jason vs. Leatherface de Nancy Collins y Jeff Butler (1995):  Pos quién iba a decir que este cómic resultaría algo así como que bueno. O no sé, quizá es que ya estoy bajando mis estándares porque para hacer estas entradas me he tenido que chutar cosas espantosas. Y es que no creo que ni una sola de las películas de Viernes 13 sea buena (no, ni la primera), mientras que La masacre de Texas es una pequeña maravilla. Pero este cómic me tomó por sorpresa en cuanto a lo bien armada que está una historia que daba para churro. Lo cierto es que Leatherface no tenía oportunidad: por más grandote y malvado que fuera, es un simple mortal, mientras que Jason es un engendro del mal indestructible. La autora inteligentemente hace que este cómic se centre en la simplísima psique de Jason, quien encuentra en Leatherface a un alma gemela. Es hasta conmovedor, coño. Aunque sea no más por ser una cosa bien extraña vale la pena checarlo.

Catwoman/Vampirella: The Furies de Chuck Dixon y Jim Balent (1997): Oigan, no les voy a decir que este cómic es una obra de arte, pero es bueno y muy divertido. Básicamente, es un pretexto para poner a dos de las femmes fatales más chenchuales en las mismas viñetas. Y miren que en ese entonces no se usaba poner girl on girl action para todo y a cada rato, pero poco le falta. En fin, es sobre todo fan service, pero no por eso deja de ser una aventura súper entretenida. Vampirella está en Ciudad Gótica para investigar unos crímenes que ella sospecha fueron cometidas por una entidad sobrenatural, mitad mujer mitad gato. Gatúbela es la sospechosa de tales fechorías y, deseosa por limpiar su "buen nombre" une fuerzas a la vampira semidesnuda favorita de todos. El resto, una divertida odisea llena de garras, colmillos y tetas del tamaño de cabezas humanas.


Vampirella vs. Lady Death de David Conway y Dorina Cleavenger (2000): Existen cuatro crossovers entre estas dos bellezas de la noche. Todos, por supuesto, son basura, cuyo único mérito es que están bien cachondos y que su arte bien podría adornar las paredes de los juegos mecánicos de la feria local. En serio, ¿esta gente nunca ha visto una vulva? Digo, porque no es creíble que tanguitas tan delgadas pudieran cubrir unos labios sin que se note por lo menos el cammeltoe, a no ser que fueran tan sutiles que diera igual si no existieran. Pero divago... Si he de escoger uno para que puedan disfrutar de la ínfima calidad de estos cómics, les recomendaría el último. Se dio entre los números 23 y 26 de la revista mensual de Vampirella y forman el último arco argumental de esta publicación. La loca historia va de un científico loco nazi con una mano biónica y su sobrina en minifalda, tirante y coletas (but of course!), quienes hacen un trato con Lady Death para matar a todas las razas no arias, y es claro que sólo Vampirella puede detenerla. Además de estos dos fan services con patas, aparecen Pantha y Dixie, en ese entonces la novia de Vampi. Llena de gore y comentarios sexuales súper cutres, tiene además un estilo de arte gloriosamente kitsch (sólo miren la portada, caray): la epítome del mal gusto.

Vampirella/Witchblade: Union of the Damned de Justin Grey y Jimmy Palmiotti (2004): Existe una trilogía de crossovers entre estas dos bellezas semidesnudas. El primero es bastante equis y el tercero no está mal, pero el bueno es el segundo. En serio, es divertidísimo, lleno de gore, humor negro, imaginería locochona, muy buen arte, diálogos ingeniosos y muchas sorpresas. Cuando la policía encuentra a una niña siniestra que anda por la ciudad cargando una cabeza humana, Sara Pezzani llega a investigar, sólo para toparse con que todo era una trampa de Demian, el hijo de Lucifer, para atraer a Vampirella al Infierno. Lo que sigue es un torrente de diversión, fan service, y un momento en que Vampirella comparte el poder de Witchblade para patear traseros infernales. Incluso tienen una conversación en la que cada una señala lo ridículo e inverosímil del atuendo de la otra. Cien por ciento recomendable.

Witchblade/Vampirella/The Magdalena/Tomb Raider de Gail Simone, Kevin McCarthy y Joyce Chin (2005): Además de cruzarse con Witchblade, Vampirella protagonizó un par de crossovers con The Magdalena (que no están mal, pero que ustedes pueden brincarse sin problemas), y otro con The Darkness (que es completamente olvidable). La cosa escaló bastante pronto hasta que tuvimos esta auténtica pieza de colección. Es un crossover bastante chido, por varias razones. Primero, para que no vayan a decepcionarse, sepan que Lara Croft no aparece junto a las otras tres. En realidad el cómic reúne dos historias breves y completamente inconexas: la primera, escrita por McCarthy, es protagonizada por Lara y vale la pena por sí misma; la segunda, de la pluma de Simone, ve a las otras tres hacer equipo para enfrentar a un vampiro muy antiguo y poderoso que tiene un circo de fenómenos monstruosos. Ambas historias cuentan con el genial arte de Joyce Chin en blanco y negro, lo que le da un aspecto visual fantástico. Chin dibuja a las cuatro con proporciones téticas y cúlicas exageradas, por cierto... Pero está bien porque ella es mujer, supongo... Al igual que Trina Robbins, la artista que creó a Vampirella... Y todos saben que Gail Simone es feminista... La neta ya ni sé cómo funciona esto del doble estándar en el mame del sexismo.


Monster War de Christopher Golden, Tom Sniegoski, Joyce Chin y Vitor Ishimura (2005): Este cómic, de forma agradablemente sorpresiva, resultó que está bastante chido. Es la lucha entre cuatro de los personajes estrella de Top Cow (Witchblade, The Darkness, Lara Croft y The Magdalena) contra los cuatro monstruos clásicos de la literatura de horror (Drácula, el Monstruo de Frankenstein, los hombres lobo y el Señor Hyde), los cuales aparecen en los cómics de Dynamite. Parece una premisa ridícula, tipo El Santo contra los monstruos, pero de hecho está muy bien manejada, con un guión que respeta a los personajes, y con muchas sorpresas y emociones. El Sr. Hyde anda por el mundo resucitando a los monstruos clásicos con el objetivo de traer el reinado de los Antiguos lovecraftianos. En su camino se interpondrán nuestros héroes, pero la lucha no será fácil. Por el gusto de ver a estos personajes interactuar, y por el arte de Chin y Ishimura, éste es un crossover que vale la pena, especialmente si son fans del terror.


Army of Darkness vs. Re-Animator de James Kuhoric y Sanford Greene (2005): Presenciamos el encuentro entre dos íconos del terror ochentero, que más que terror eran comedias de horror, lo cual se traslada a esta joya del placer culpable en cuanto a cómic, aunque tengo entendido que los fans de Re-Animator lo odiaron. Después de una masacre en el supermercado donde trabaja, Ash es llevado al Asilo Arkham... pero no el de Batman, sino un manicomio en el poblado de Arkham, Massachussets, donde trabaja ni más ni menos que el científico loco Herbert West, el re-animador. Aquí se revela que el Necronomicon de la serie The Evil Dead es el mismo que el de Lovecraft (buuu), y West quiere usar el libro y a Ash para traer a Yog-Sothoth a este mundo. Con situaciones cagadísimas y alucinantes, un arte genial y ad hoc al tono de la historia, y mucho, muchísimo gore y humor negro, este crossover entre Ash Williams y Herbert West me divirtió como pocos.


Darkman vs. Army of Darkness de Kurt Busiek, Roger Sterne y James Fry III (2007): ¡Pues quién no se estaba muriendo de ganas por ver un encuentro entre las dos creaciones más famosas del director Sam Raimi! Yo no, por cierto. Este cómic es regular. Darkman es un personaje muy cool, lo que contrarresta un poco la cretinidad de Ash. Cuando el Necronomicon es leído en voz alta sin querer (ay, qué original), un ejército de deadites toma la ciudad y se desata el caos. Lo interesante del cómic no es verlos interactuar, sino presenciar cómo un vigilante como Darkman se enfrenta al Ejército de las Tinieblas. Pero por lo demás, sigue la típica fórmula de un cómic de Army of Darkness y uno ya puede adivinar qué pasará en cada entrega de esta miniserie de cuatro números medianamente entretenidos.


Army of Darkness: Ash vs. the Monsters de James Kuhoric y Kevin Sharpe (2007): Ash se enfrenta a los monstruos clásicos en esta historia que es secuela tanto de Monster War como de Army of Darkness vs. Re-Animator. Es malo y aburrido. La fórmula es, una vez más, la misma de siempre, pero además, la dinámica entre los monstruos es idéntica a la de Monster War: Drácula quiere traer la noche eterna con el Necronomicon, el Monstruo de Frankenstein descubre al final que él no es malo y traiciona al vampiro frustrando sus planes, etcétera. Y sí, ver a Ash y al Monstruo de Frankenstein peleando juntos contra vampiros, momias y hombres lobo está padre, pero no compensa el tener que chutarse cuatro números con un personaje tan insoportable haciendo lo mismito de siempre y siendo incapaz de evolucionar ni un poquito.


Marvel Zombies vs. Army of Darkness de John Layman y Fabiano Neves (2007): Éste es un crossover que no se querrán perder, porque es tremendamente divertido y bastante bueno. Sucede que los cómics de Army of Darkness pendejizan a los personajes con los que hacen crossover (vean lo que pasa con Xena y Vampirella más adelante), pero aquí sucede lo contrario: Marvel Zombies presta su ingenio a este estupendo encuentro, que termina siendo, a mi gusto, el mejor cómic de ambas series.  En sus saltos aleatorios por dimensiones y realidades, Ash Williams llega al universo Marvel justo a tiempo para presenciar el inicio de la plaga zombi. Este cómic forma parte de la continuidad del zombiverso Marvel y de hecho es paralelo a Dead Days, junto con el cual narra el origen de la plaga. Ash trata de advertir a los Avengers que un Sentry zombificado está a punto de infectar al universo, pero nadie lo escucha. Aquí vemos cómo los más grandes héroes de Marvel se convierten en monstruos antropófagos. Para sobrevivir, Ash deberá hacer mancuerna con Dazzler, Scarlett Witch y el Dr. Doom.


Freddy vs. Jason vs. Ash de James Kuhoric y Jason Craig (2007-2009): En realidad se trata de dos miniseries de 6 números cada una (la segunda subtitulada The Nightmare Warriors, en referencia la tercera película de la saga de Freddy), pero el equipo creativo es el mismo en ambas y la segunda empieza literalmente donde acaba la primera, así que se puede leer como una sola historia. En breve, es malísima, pero pasa como placer culpable por absurda y delirante. Es secuela de la película Freddy vs. Jason y toma como canónicas todas y cada una de las mil ochomil entregas de sus respectivas series fílmicas. La primera parte es un slasher bastante rutinario, pero la segunda se pone loquísima, cuando Freddy, con los poderes del Necronomicon, lidera a un ejército de deadites para tomar Washington, mientras que Ash se une a un equipo de supervivientes de las películas de Viernes 13 y Pesadilla en la calle Elm para combatir a los monstruos. Muchísima violencia innecesaria, subtramas incongruentes, misantropía, incesto y un amor honesto por las obras más ínfimas de la infracultura marcan este cómic. Lo interesante es que se revela cómo es que un conserje de escuela y un niño subnormal adquirieron sus poderes demoniacos en primer lugar: gracias al Necronomicon, por supuesto.


Hack/Slash vs. Chucky de Tim Seeley y Matt Merhoff (2007): La premisa de Hack/Slash es muy divertida: Cassandra Hack es la final girl de una historia de terror y ahora, convertida en chica darketa con minifalda y mallones, se dedica a viajar por los Estados Unidos deteniendo la amenaza de los slashers, asesinos en serie enmascarados, algunos de los cuales son personajes originales, mientras otros son referencias obvias a tipos como Jason y Freddy. Éstos debían estar ocupados batallando con Ash, pues lo mejor que Cass y su protector, el gentil gigante Vlad, pudieron conseguir fue a Chucky, el muñeco diabólico en carne y plástico. Como las películas de Chucky, este cómic es un churro, pero tan bueno como podría ser teniendo en cuenta los materiales con los que se trabaja. Además el tono de la serie, de acción sumada a horror y humor negro, la hacen un buen placer culpable. Por último, es breve, así que se acaba antes de ponerse demasiado estúpido.


Hack/Slash: Cass and Vlad meet the Re-Animator de Tim Seeley y Emily Stone (2008): Revisando cómics y más cómics para hacer estas entradas descubrí los de Hack/Slash y fíjense que me han gustado. Son ingeniosas y entretenidas en su deconstrucción del género slasher. Esta historia sucedió en la publicación regular, entre los números 15 y 17, por lo que no es solamente un encuentro casual, sino un arco argumental que tiene consecuencias importantes para la serie: aquí se sabe lo que sucedió con los padres de Cass. Por otro lado, la trama es interesante en sí misma: el señor Hack, que era un científico que estudiaba el fenómeno de los slashers, une sus fuerzas con Herbert West para desarrollar una mejor suero capaz de devolver la vida a los muertos, sin que sean zombis re-animados sin alma, ni asesinos seriales guiados sólo por el odio. Si como yo son fans del horror, les recomiendo que le echen un ojo a este cómic.


Army of Darkness/Xena de Brandon Jerwa y Miguel Montenegro (2008): Una vez más tenemos dos miniseries, de cuatro números cada una, pero que se pueden leer como una sola historia. Es un cómic loquísimo, nada bueno, pero que pasa como placer culpable, cuanto más placentero y más culpable conforme el escritor va brincando más y más tiburones. Ash viaja al pasado con ayuda del Necronomicon y se topa con Xena y Gabrielle... y lo más divertido, Autolycus, quien como recordarán era interpretado con Bruce Campbell en la serie de televisión. Este carnaval de sinsentidos incluye a un demoniaco mini-Ash liderando a un ejército de hadas satánicas genocidas, hechiceros deadites cavernícolas con tiranousarios a su servicio, una distopía tipo Mad Max surgida a raíz de un supermercado que Ash construye en la antigüedad, una visita a la dimensión de El Mago de Oz, una Xena zombi y muchas pendejadas más que no tienen sentido y que serán el deleite para los fans de lo extravagante y del mal gusto.


The X-Files/30 Days of Night de Adam Jones y Tom Mandrake (2010): En esta historia los agentes Mulder y Scully investigan una masacre en Alaska, en un poblado en el círculo polar ártico. Ellos lo ignoran, pero nosotros lo sabemos porque ya vimos la película: son vampiros. ¿Qué tal, eh? Bueno, pues es un cómic bastante bueno. El escritor da en el clavo al delinear las personalidades de nuestros agentes del FBI favoritos: se siente como si de verdad estuviéramos viendo un capítulo de la serie (aunque, eso sí, bastante menos sutil de lo que solían serlo). Pero además, te mete en el universo de los vampiros árticos, que para los que no conocemos el cómic (yo sólo había visto la peli), resulta una introducción muy atractiva. Con una buena atmósfera y mucho suspenso, éste es uno de esos crossovers que resultan ser mejores de lo que cabría esperar. Parecería que este cómic desentona en la lista, no sólo porque es mejor que la mayoría de los aquí reseñados, sino porque es la primera vez que hablamos de estos personajes. No se preocupen: no será la última.


Army of Darkness vs. Hack/Slash de Tim Seeley y Daniel Leister (2014): Volvemos con este estupendo título para un crossover bastante bueno, el segundo mejor de Army of Darkness, y eso sobre todo gracias a que el autor es el mismo creador de Hack/Slash y no alguno de los papanatas que escribían para los cómics de Ash. Es un cómic con una trama hecha y derecha: años después de la última aventura de Cassandra Hack, Ash se aparece para reclutarla y encontrar a quien está vendiendo páginas del Necronomicon al mejor postor. Así, en cada uno de los seis números, Cass y Ash se enfrentan a situaciones diversas, con mucha diversión y emociones. Por supuesto, Seeley respeta la esencia de su creación y esta historia se siente como un muy buen cierre para la saga, pero además le da algo de dimensión a Ash, haciéndolo un personaje más empático e interesante de lo ordinario. Lo disfruté y lo recomiendo; chéquenlo.


Vampirella/Army of Darkness de Mark Rahner y Jethro Morales (2015): Por fin hemos llegado a esto, el encuentro entre las dos estrellas del recuento de esta semana: Vampirella y Ash... y es decepcionantemente malo. Es decir, ni siquiera es divertido. Ash es demasiado imbécil, Vampirella no tiene personalidad alguna y la trama es demasiado confusa y simplona a la vez. En los días en que Ash está atrapado en la Edad Media, por alguna razón Vampirella es transportada hacia su castillo, y por alguna razón se chupa a un tipín, y por alguna razón se convierte en un monstruo vampiro gigante. Hay un juicio inquisitorial contra nuestra heroína, una orden monacal que está por invocar criaturas demoniacas y muchos comentarios sexistas por parte de Ash. Nada memorable, y se siente como una oportunidad despediciada, sobre todo viendo la clase de locuras que se habían hecho con Xena.


Aliens/Vampirella de Corinna Bechko y Javier García-Miranda (2015): Tenía que pasar: un crossover con los Aliens. Pues igual y no me creen, porque yo mismo no me lo creo, pero este cómic es bastante bueno. En el futuro, los humanos ya han establecido una pequeña base en Marte, pero descubren las ruinas de una civilización Nosferatu, por lo que recurren a Vampirella como consultora. Como es de esperarse, en las ruinas hay xenomorfos, que fueron los causantes de que la civilización vampírica se fuera al diablo. Entonces se desatan todos los infiernos. La trama es típica de un cómic de Aliens, pero bastante más interesante que la mayoría de los que salieron en el siglo XXI, porque mezcla muy bien los elementos de la mitología de vampiros extraterrestres con los de los xenomorfos. Lo más llamativo: Vampirella se pasa los seis números del cómic completamente vestida. Está claro que los creadores querían que sus lectores supieran que no tratarían de distraerlos con erotismo barato, sino que estaban por presentarles una historia que valdría la pena en sí misma. Aquí Vampirella es mucho más que tetas y culo, lo cual resulta refrescante.

Como ven, el cómic puede ser más que gente poderosa pateándose el culo mutuamente, sino que es el espacio idóneo para que se den los encuentros que nunca habríamos creído posibles. Esto no es todo: en la próxima entrada las cosas se pondrán todavía más raras. ¡Hasta entonces!


Parte V: Neostalgia

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