viernes, 22 de julio de 2016

El amor es una cosa horrible



Amor. Para los griegos, un dios tan poderoso que los mismos Olímpicos no podían evitar someterse a su voluntad. Sentimiento idealizado y reinterpretado de forma distinta en diversas sociedades a través de las edades, desde el eros griego, pasando por el amor cortesano de finales de la Edad Media, la fuerza fatídica de la naturaleza según los románticos, y hasta las nuevas formas de concebirlo en relaciones poliamorosas y anárquicas contemporáneas.

Relaciones, he ahí el meollo. El amor es algo abstracto, que quizá cada ser humano concibe y experimenta de diferente manera. Pero las relaciones amorosas están ahí, podemos observarlas, podemos vivirlas. El ideal quiere que el amor sea puro, generoso, abnegado. La realidad nos da relaciones amorosas que incluyen el dolor, la traición, el abuso y la destrucción mutua. "Quien bien te quiere, te hará llorar", "Amar es sufrir, querer es gozar" y otras frases hechas legitiman como inevitable la relación amor=dolor. No es muy sano para una sociedad pensar así.

Pero no podemos negar que las relaciones humanas son intrínsicamente complejas, puesto que enfrentan necesariamente los sentimientos, voluntades y deseos de dos o más seres que existen en sí mismos y de los que no se puede esperar, ni de los más generosos, una absoluta abnegación y renuncia para satisfacer los del otro. El conflicto es inherente en la interacción humana y no hay forma de interacción más compleja que la de la relación amorosa.

A veces sucede que los humanos que se encuentran en una relación son seres rotos, heridos. A veces sucede que hieren y se rompen poco a poco hasta la destrucción final. Algunas relaciones amorosas son como adicciones a drogas muy dañinas; otras están mediadas por drogas literales. Algunas veces la lujuria hacia alguien fuera de la pareja lleva a la traición y el deterioro. Otras veces la lujuria hacia la propia pareja hacen que la relación se vuelva más y más tóxica. El mundo está lleno de historias así, y también el cine.

La siguiente selección de películas explora el lado oscuro del amor. Aquí no hay historias conmovedoras de amantes que no pueden estar juntos porque sus familias se odian, o uno de ellos tiene una enfermedad incurable o una condición anormal que le hace dar saltos por el tiempo (¿?). Lo que verán aquí son ejemplos del daño que los amantes se hacen unos a otros: celos incontrolables, inseguridades, infidelidad, traición, maltrato emocional, manipulación, violencia, adicciones, desilusión, crueldad, deseos de venganza... Todo aquello que nos hace ver que el amor puede llegar a ser una cosa horrible.

Procuré armar una selección que abarcara casi todas las etapas de la historia del cine, de diferentes países, y que abordaran los asuntos del amor desde diferentes puntos de vista. Encontrarán retratos de la realidad contemporánea, dramas históricos y hasta ciencia ficción; y si bien la visión de todas estas cintas es en conjunto pesimista, el tono varía entre lo sórdido y lo cómico. Sin duda hay algunas obras maestras que faltan aquí, pero traté de no repetir temas y quise limitarme a sólo una por director. Cualquier sugerencia es bienvenida.

Anímate. Quién sabe, si decides aventarte a ver todas estas películas y al final no quieres cortarte las veas con galletas de animalitos mientras escuchas canciones rancheras, quizá descubras que tu decepción amorosa en realidad no fue tan mala...


La caja de Pandora (Die Büchse der Pandora, Alemania, 1928) 
Dir: G.W. Pabst. 
Con: Louise Brooks, Fritz Kotner, Francis Lederer, Carl Goetz y Alice Roberts

En este clásico del cine silente, la legendaria femme fatale Louise Brooks (una de las mujeres más hermosas que han existido) interpreta a Lulú, una joven flapper que disfruta de recibir la atención de los hombres. Resuelta a casarse con el rico y viejo Schön, se las arregla para seducirlo y que su prometida los encuentre juntos. El compromiso se rompe, naturalmente, y Lulú se casa con Shcön, pero los celos de este hombre no toleran la personalidad desenvuelta de Lulú y la tragedia acude pronto a visitar a la pareja. Lulú no es mala, pero tiene el talento involuntario de hacer que hombres -y una que otra mujer- se obsesionen con ella. Por supuesto, los celos, a menudo violentos, son parte de esa obsesión, esa necesidad de poseer por completo al objeto deseado. Sin quererlo ni merecerlo, la vida de Lulú y de quienes la rodean desciende en una espiral de crimen, violencia, persecución, pobreza y prostitución forzada.

El Ángel Azul (Der blaue Engel, Alemania, 1930)
Dir: Josef von Sternberg

Con: Emil Jannings, Marlene Dietrich y Kurt Gerron

Conozcan la historia del profesor Immanuel Rath, respetado educador de la juventud local, hombre recto y severo, del tipo que no tolera tonterías. Es buscando atrapar a sus estudiantes en actos inmorales que Rath se escabulle en el cabaret "El Ángel Azul", donde conoce a la bailarina estrella Lola, de quien queda prendado de inmediato. Un romance entre el adusto profesor y la joven beldad inicia a su segunda visita al cabaret. Consumido por el deseo y la obsesión, Rath abandona toda su vida para seguir a Lola. Con el paso de los años, Rath se deja caer en una posición cada vez más humillante, hasta que, desprovisto de toda su antigua dignidad y enloquecido por los celos que le produce la popularidad de Lola, se convierte en un hombre violento. En esta imperdible película, la primera del cine sonoro alemán, las actuaciones de Jannings y Dietrich siguen siendo objeto de admiración.

Las reglas del juego (La Régle du jeu, Francia, 1939)
Dir: Jean Renoir
Con: Nora Gregor, Paulette Dubost, Marcel Dalio, André Jureiux y Jean Renoir

El juego es, por su puesto, el del amor, y la regla principal es mantener las apariencias. Todo es válido siempre y cuando se aparente seguir las convenciones sociales que se esperan sobre las relaciones monógamas. Los jugadores son los esposos Christine y Robert, sus respectivos amantes André y Geneviève; los novios Lissette y Schumaccher, y el pretendiente de ella, Marceu. La partida tiene lugar en la casa de campo de Robert durante un fin de semana en el que todos se encuentran reunidos. Las tentaciones y las tensiones son demasiado fuertes, las confusiones son caóticas. ¿Quién ama a quién? ¿Quién quiere realmente estar con quién? Mientras vemos a los amantes infieles exigir fidelidad a sus parejas, los celos y la furia escalan a cada momento, y el asesinato entra en la mente de más de uno. Este clásico sobre la hipocresía de la moral aristócrata nos pone a pensar qué tanto de nuestras concepciones sobre lo que deben o pueden ser las relaciones amorosas se basan en simples mentiras.

Lo que el viento se llevó (Gone With the Wind, Estados Unidos, 1939)
Dir: Victor Fleming
Con: Vivien Leigh, Clark Gable, Leslie Howard y Olivia de Havilland

Si existe una gran épica de la cultura norteamericana, es ésta película. Situada en el sur en el contexto de la Guerra Civil, nos cuenta la historia de Scarlett O'Hara, una caprichosa joven de la aristocracia sureña, quien desprovista de su lujoso estilo de vida trata de sobrevivir mientras todo su mundo se desmorona a su alrededor. Además del interés que tiene como retrato de una civilización a la que el viento se llevó (el sur esclavista), esta obra maestra también se centra en la relación de amor/odio entre Scarlett y Rhett Butler, un juego de atracción y desdén que se da durante años y que trasciende los dos matrimonios de ella y la guerra misma. Cuando dos individuos de personalidades fortísimas se atraen y a la vez chocan, la tragedia y la devastación no se da sólo en los combates bélicos o el incendio de Atlanta. El conflicto destructivo se da entonces a dos escalas, la de las relaciones personales y la de sociedades enteras. Una trabajo de proporciones magníficas, epítome de la grandilocuencia del cine de la Edad Dorada de Hollywood.

Un tranvía llamado Deseo (A Streetcar Named Desire, Estados Unidos, 1951)
Dir: Elia Kazan
Con: Vivien Leigh, Marlon Brando y Kim Hunter

En circunstancias misteriosas, Blanche DuBois deja su trabajo y su hogar y viaja hasta Nueva Orléans para hospedarse en casa de su hermana Stella. Desde un principio el abusivo esposo de Stella, Stanley, se muestra receloso hacia Blanche, una boca más que alimentar, alguien ocupando espacio en un hogar de por sí reducido a la pobreza. Stella de todo corazón quiere ayudar a su hermana, y hasta pretende emparejarla con Mitch, el cortés amigo de Stanley. Por su parte, Blanche no deja de advertir a Stella de la brutalidad de Stanley y la necesidad de terminar su relación, pero ella presta oídos sordos a estos consejos. Las cosas se complican más y más cuando se da a conocer la historia de Blanche, llena de promiscuidad e inestabilidad emocional -era maestra y se había metido con uno de sus estudiantes. Mientras Stella está dando a luz al bebé de Stanley, él viola a Blanche. El infierno y la locura caen sobre este pequeño grupo de personas en este desgarrador clásico basado en la obra de Tennesse Williams.

Un verano con Monika (Sommaren med Monika, Suecia, 1953)
Dir: Ingmar Bergman
Con: Harriet Andersson y Lars Ekborg

El amor es idealizado sobre todo en la primera juventud. El enamoramiento adolescente, se nos dice, está marcado por la inocencia, la ingenuidad y por la creencia auténtica de haber encontrado a "esa persona especial" más bien temprano en la vida. Así, Harry y Monika viven una fantasía romántica al escaparse en un bote por el río. En su idilio no importa el futuro, no importan las reglas de la sociedad, sólo importa estar el uno con el otro en perfecta alegría navegando como si el verano fuera a durar por siempre. Pero no es así y la realidad regresa para golpearlos. Monika queda embarazada y de pronto ella y Harry tienen que aceptar una vida de adultos, con responsabilidades, problemas y crisis. Esta no es la vida que Monika imaginaba y desea; en busca de un ideal romántico destruirá a su joven y frágil familia. Del inmortal Bergman nos llega este desencanto de los sueños de juventud.

La calle (La Strada, Italia, 1954)
Dir: Federico Fellini
Con: Anthony Quinn, Giuletta Masina, Richard Basehart 

Zampanò prácticamente compra a la pobre Gelsomina, una joven con ligero retraso mental, inocente y crédula, pero de gran corazón. Ella parece entender esta relación como una especie de matrimonio, pero en realidad Zampanò la posee como poco menos que a una esclava, pues en su espectáculo de hombre fuerte Gelsomina es la payasita que recoge las propinas. Esto no excluye que existan celos también, en este caso contra el equilibrista 'Il Matto', quien a diferencia de Zampanò trata a la joven con dulzura. En busca de un significado para su vida, Gelsomina intenta una y otra vez ver romance donde sólo hay brutalidad. Pero Zampanò será incapaz de mantener su dominio sobre ella -o sobre sí mismo- por demasiado tiempo. Quizá de forma menos evidente y menos hiperbólica, ¿cuántas relaciones habremos conocido que sean justo eso, una ilusión de amor donde sólo hay egoísmo y explotación?

Días de vino y rosas (Days of Wine and Roses, Estados Unidos, 1962)
Dir: Blake Edwards
Con: Jack Lemon, Lee Remick y Charles Bickford

En esta ocasión tenemos una historia diferente, pues lo que vuelve tormentosa la relación entre Joe y Kristen es el alcoholismo de ambos. Jóvenes con un futuro por delante, se conocen, se enamoran y se casan. Les gusta divertirse y beber socialmente. Pero conforme pasa el tiempo la bebida se va apoderando de sus vidas, y pasan de tomar una copa en el almuerzo a emborracharse durante el día. Como es de esperarse, su forma de actuar no tarda en empezar pasarles factura: él pierde empleo tras empleo y ella provoca un accidente que casi le cuesta la vida a su pequeña hija. Las cosas a partir de entonces sólo van empeorando, con algunos momento esporádicoss en los que parece que se podrán recuperar. Y quizá lo hagan, pero el precio que habrán pagado no será bajo. Es que a veces aquello con lo que las parejas se divierten juntas es lo mismo que termina destruyéndolas.

Lolita (Estados Unidos, 1962)
Dir: Stanley Kubrick
Con: James Mason, Shelley Winters, Sue Lyon y Peter Sellers

Ah, Lolita. Novela, filme, concepto que aún causa escozor en las buenas conciencias (quizá hoy más que ayer). Es la arquetípica historia del profesor Humbert, un hombre maduro que se obsesiona con la precoz adolescente Lolita, hija de su casera Charlotte. Para estar cerca del objeto de su deseo Humbert inicia una falsa e insatisfactoria relación Charlotte. Humbert desea con locura a Lolita y a ella no le es indiferente la atención de este hombre mayor. La historia plantea muchos dilemas morales. ¿Estaba Humbert abusando de la infantil Lolita? ¿O era ella, sexualmente activa desde antes de conocerlo, tan culpable como él? Sea cual fuere el caso, la relación es enfermiza y la diferencia de edades y la intensa sexualidad de Lolita poco a poco deterioran las vidas de ambos. Si esto no es suficiente, tengan en cuenta de Peter Sellers es asombroso.

El último tango en París (Ultimo tango a Parigi, Francia/Italia, 1970)
Dir: Bernardo Bertolucci
Con: Marlon Brando, Maria Schneider y Jean-Piérre Leaud.

Intensamente erótico, este filme nos relata el encuentro casual entre Paul, un hombre de mediana edad, y Jeanne, una joven próxima a casarse. Inician una relación basada enteramente en el arrebato de sus deseos, en la que se prometen nunca decirse nada el uno del otro, ni siquiera sus nombres. Pero pronto Paul necesita más que eso, se enamora -a su manera, posesiva, dominante-, le revela su identidad de Jeanne y le cuenta que aún sufre por el suicidio de su esposa. La ilusión de esta aventura, que le permitía a Jeanne escapar de su realidad, se rompe al instante. Ellos no podrían estar juntos nunca, y Jeanne hará hasta lo impensable para poner fin a la relación. Una de las películas más cachondas de la vida, con un par de las actuaciones más memorables de la historia del cine.

El imperio de los sentidos (Ai no korīda, Japón, 1976)
Dir: Nagisa Oshima
Con: Aiko Matsuda y Tatsuya Fuji

Inspirada en una historia real que ocurrió en la década de 1930, esta escandalosa cinta -que presenta coito real en pantalla- nos relata la tormentosa relación entre Sada Abe y Kichizo Ishida, una antigua prostituta y el dueño de un hotel. Su relación es salvajemente erótica, pues ellos dos van escalando en la intensidad de sus experiencias sexuales, cada vez más fuera de lo ordinario, sin importarles cuánto se lastiman o dañan a las personas que les rodean. Entregados a una interacción enfermiza, son capaces de soportar violencia, infidelidad y humillaciones con tal de poseerse el uno al otro. Porque es verdad que a veces la atracción sexual que sientes por esa otra persona es tan intensa que puedes saber que te está destruyendo pero que necesitas estar con ella teniendo el sexo más rico que podrías imaginar. Claro, ese idilio no puede durar por siempre, pues nadie puede aguantar todo lo que la lujuria impone.

Manhattan (Estados Unidos, 1979)
Dir: Woody Allen
Con: Woody Allen, Diane Keaton, Michael Murphy, Meryl Streep y Mariel Hemingway

No podía faltar un experto en las relaciones humanas con todas sus vicisitudes como lo es Woody Allen. En ésta, mi película favorita del director, Davis (Allen en su papel de siempre), es un hombre de mediana edad, dos veces divorciado y con un trabajo insatisfactorio, que sostiene una relación romántica con Tracy, una chica de 17 años. La cosa empieza mal, como ven. Pero se pone peor cuando conoce a Mary, la amante de su amigo Yale (quien, por cierto, está casado), y se enamora de ella. Davis trata de encontrar sentido a su vida y a las relaciones que ha tenido con las distintas mujeres -incluyendo su ex esposa, que ahora vive con su pareja lesbiana y no oculta el profundo desdén que ambas sienten por él. Abrumado por la complejidad de la vida, Davis podría descubrir que quizá, después de tanto intento de alcanzar el amor, cada uno de nosotros está solo en el mundo.

Las relaciones peligrosas (Dangerous Liaisons, Estados Unidos, 1988)
Dir: Stephen Fears
Con: Glenn Close, John Malkovich, Michelle Pfeiffer, Uma Thurman y Keanu Reeves

Finales del siglo XVIII en Francia, una época memorable por los excesos de una clase aristocrática decadente, hastiada por el aburrimiento y ansiosa por experiencias extremas. La marquesa de Merteuil y el vizconde de Valmont, expertos manipuladores, tiburones de la alta sociedad, maquinan un plan para destruir la relación entre el conde de Bastide y su joven prometida, la virginal Cécile. Mientras para esta pareja de cínicos todo es un juego, otras personas sufren de corazones rotos y ven sus vidas destruidas. Esto deja en evidencia lo débiles que somos los humanos y lo frágiles que son nuestras relaciones: basta que alguien astuto y taimado sepa qué decir y qué hacer, para que la fidelidad jurada se apague tan fácilmente como se sopla una vela. Pero los efectos de tan perverso complot no tardarán en alcanzar a Merteuil y Valmont, pues éste es un juego que en realidad nadie puede ganar.

Luna amarga (Bitter Moon, Estados Unidos/Reino Unido/Francia, 1992)
Dir: Roman Polanski
Con: Peter Coyote, Emmanuelle Seigner, Hugh Grant y Kristin Scott Thomas

Ésta es una de mis películas favoritas de la lista. Aquí tenemos a una pareja de esposos, Nigel y Fiona, en un crucero que se dirige hacia la India. Su relación es armoniosa pero aburrida y él ve la oportunidad de tener la aventura de su vida con la hermosa y sensual Mimi. La única condición para que esto suceda es que él escuche el relato que su esposo Oscar -un hombre mayor, en silla de ruedas y muy amargado- tiene que contarle. Así, noche tras noche Nigel escucha la historia de la relación entre Oscar y Mimi, que inicia con toda normalidad, una atracción entre una joven hermosa y un hombre maduro a quien ella admira. Pero conforme va pasando el tiempo, en busca de emociones cada vez más intensas, los experimentos sexuales de ellos se tornan cada vez más enfermizos. Él la violenta y la humilla; ella deja de ser inocente y aprende el arte de manipulación para obtener de Oscar lo que quiere. Nigel escucha sin aprender la lección de esta historia y, pensando solamente en cómo le hará para escabullirse de Fiona y pasar la noche con Mimi, ignora que durante todo este tiempo alguien más ha estado seduciendo a su esposa...

Batman regresa (Batman Returns, Estados Unidos, 1992)
Dir: Tim Burton
Con: Michael Keaton, Michelle Pfeiffer, Danny DeVitto y Christopher Walken

Bruce y Selina son dos seres marcados por la tragedia y consumidos por la ira; él contra el crimen que le arrebató a sus padres; ella contra la sociedad que la ha rebajado y humillado por años y a la que Bruce ha jurado defender. Ambos usan máscaras, las que portan durante el día a día ante todos los demás; los que muestran en la noche son sus verdaderos rostros. Colocados de forma fatídica en lados opuestos de la ley, estas criaturas rotas se encuentran en la noche y descubren que tienen mucho más en común de lo que los separa, y que su amor salvaje -literalmente animal- puede ser más fuerte que su ira. Pero ése es precisamente el problema: ¿cómo pueden dos almas igualmente quebradas estas juntas sin seguirse desbaratando? No puede haber un final de cuento de hadas. Tal como le dice Selina "no podría vivir conmigo misma". Porque el muérdago puede ser mortal si te lo comes, pero es más mortal un beso que viene del corazón.

La edad de la inocencia (The Age of Innocence, Estados Unidos, 1993)
Dir: Martin Scorsese
Con: Danel Day-Lewis, Michelle Pfeiffer y Winona Ryder

Todo está listo para la boda entre Newland y la inocente May cuando él conoce a la prima de su prometida, Ellen. Ella es una mujer moderna, inteligente y audaz que a lo largo de su vida a escandalizado a la sociedad victoriana y recientemente ha abandonado a su esposo, un aristócrata europeo que la maltrataba. Newland no tarda en quedar prendido de la personalidad de Ellen, a la par que se desilusiona de la "demasiado perfecta" May. Dividido entre su amor por Ellen y su sentido de responsabilidad, trata de apresurar su compromiso para escapar de las tentaciones. Realmente dispuesto a cumplir con el deber, le es difícil darse cuenta de que debe renunciar al amor de su vida para seguir el camino del honor y la respetabilidad. Pero más difícil será reconocer que la inocente May, junto con su familia y toda la sociedad neoyorkina, son menos incautos y más hábiles en el juego de manipulación de lo que él se imagina.

Othello (Estados Unidos/Reino Unido, 1995)
Dir: Oliver Parker
Con: Laurence Fishburne, Kenneth Brannagh, Irène Jacob y Nathaniel Parker

El moro Othello tiene todo Venecia, su patria adoptiva: honor, posición, riquezas y el amor de la bella Desdémona. Pero hay una serpiente en el paraíso, su falso amigo Iago. Él sospecha que en algún momento Othello se acostó con su esposa, y además envidia a este moro advenedizo que ha conquistado el éxito. Iago urde un plan: convencer a Othello de que Desdémona le ha sido infiel con Cassio. Con perfidia, el traidor manipula a todos cuantos le rodean con el propósito de destruir la vida de los felices amantes. Othello tiene dos grandes debilidades: es propenso a la cólera, y se sabe feo mientras Desdémona es de una belleza extraordinaria y a demás vive rodeada de hombres más jóvenes y apuestos que el moro, precisamente como Cassio. Una vez que el virus de la sospecha es sembrado en su mente por Iago, el descenso de Othello hacia la violencia es inevitable. Una excelente adaptación del clásico de Shakespeare, con una actuación soberbia por parte de Brannagh.

Amores perros (México, 2000)
Dir: Alejandro González Iñárritu
Con: Gael García Bernal, Vanessa Bauche, Álvaro Guerrero, Goya Toledo y Emilio Echevarría

En esta película ya clásica, primer largometraje del ahora celebérrimo González Iñárritu, tres historias se entrelazan a partir de un hecho fortuito, un accidente de auto. Primero están Octavio y Susana, dos adolescentes de clase baja que sienten atracción y cariño el uno por el otro. Pero ella es madre del bebé de Ramiro, el hermano mayor de Octavio, un bravucón abusivo e infiel, dedicado al crimen. Luego están Daniel y Valeria; ella una guapa modelo española, él un adinerado hombre mayor que ha abandonado a su esposa e hijos para vivir con ella. Pero tras el accidente Valeria ve su carrera truncada y, con la pierna rota, no puede abandonar el departamento que Octavio le ha puesto; poco a poco la soledad y la depresión la invaden. Finalmente está El Chivo, vago y matón a sueldo. Alguna vez fue un brillante profesor universitario, pero abandonó su vida y su familia para unirse a la guerrilla. Décadas después, con la única compañía de sus perros, vive de la fantasía retroactiva de haber sido un padre para su hija Maru. Hay muchas formas de amar, hay muchas formas de construir relaciones unos con otros. Y hay muchas formas en las que todo ello puede irse al diablo.

El último suspiro (Lost and Delirious, Canadá, 2001)
Dir: Léa Pool
Con: Piper Perabo, Jessica Paré y Mischa Barton

El amor, como bien sabemos, no es sólo cosa de hombres y mujeres. Puede ser entre dos hombres, o entre dos mujeres (o más). El desamor también. Después de que la melancólica Mary es dejada por su padre y su madrastra en un internado para señoritas, descubre que sus compañeras de cuarto, Paulie y Tori, mantienen una relación romántica y sexual. Mary no tiene problemas con ello, y ve en las dos chicas un amor apasionado y muy sincero. Pero la sociedad sí que tiene un problema, y cuando un grupito de niñas descubre a las amantes durmiendo juntas, el escándalo se desata en el colegio. Esto no es lo peor, pues Paulie está lista para gritar al mundo su amor por Tori. Lo peor es que ella no está en el mismo lugar y, temiendo por su reputación y conexiones sociales, rompe la relación y la niega por completo, llegando hasta acusar a Paulie de ser una acosadora. Lo que sigue es la estrepitosa caída de Paulie hacia la desesperación. Traicionada por el amor de su vida, se hunde más y más, hasta llegar a medidas extremas. A veces no le importamos tanto a esa persona como ella nos importa a nosotros, y basta una dificultad para revelarlo.

Llevados por el deseo (Closer, Estados Unidos/Reino Unido 2004)
Dir: Mike Nichols
Con: Natalie Portman, Julia Roberts, Jude Law y Clive Owen

Chico conoce chica por casualidad. Chico y chica se enamoran. Todo muy lindo, pero ¿qué sucede con el tiempo? Un año después de que Alice y Dan se conocieran, él ya está comenzando a desviarse del camino y hacerle avances a Anna. Alice se entera y sufre en silencio, mientras Dan va tras Anna, incluso después de arreglar una relación entre ella y Larry. La situación se complica entre los cuatro, cuando cada quien comienza a serle infiel a su pareja con la del otro. Las relaciones se rompen, y surgen otras nuevas, pero éstas no son más armoniosas, pues siempre están marcadas por la infidelidad, la traición, los celos y la voluntad de dominar sobre la persona deseada. Todos son infieles, todos mienten, pero exigen fidelidad y honestidad de los demás, y nadie está dispuesto a renunciar a lo que desea, así traiga sólo dolor para los demás. Así es la vida, ¿no?

Competencia de neuronas (Rocket Science, Estados Unidos, 2007)
Dir: Jeffrey Blitz
Con: Reece Thompson, Anna Kendrick y Nicholas D'Agosto

Con el primer amor viene la primera desilusión, y lo que se vive apenas despuntando la adolescencia puede rompernos el corazón tanto como lo que nos pasa conforme crecemos. Quizá más, porque entonces somos inocentes y no sabemos como escudarnos del desencanto. Esa persona a la que conocemos en tal momento crucial de nuestras vidas puede hacernos soñar con un romance idílico para luego dejarnos caer el suelo sin saber ni siquiera qué nos pasó. Eso es lo que le ocurre a Hal con la linda Ginny, una chica inteligente, fuerte y ambiciosa, por la que se mete al concurso de debate de secundaria. ¿Es real lo que ella le hace sentir o sólo lo está manipulando? ¿Siente ella algo por él, aunque sea sólo atracción? ¿Será sincera con sus sentimientos o se dejará llevar por sus ambiciones?



Sólo un sueño (Revolutionary Road, Estados Unidos/Reino Unido, 2008)
Dir: Sam Mendes
Con: Leonardo DiCaprio, Kate Winslet y Michael Shannon.

Es la década de 1950, una edad de oro para la clase media americana. Frank y April son dos jóvenes talentosos e inteligentes, con sueños y ambiciones que van más allá de las metas que establecen las convenciones de su tiempo. Pero la realidad se ríe de sus planes y en cambio se convierten en un matrimonio ordinario, en un barrio ordinario con una vida laboral y familiar ordinaria. La cotidianidad es la tragedia en esta historia de amor, pues la anodina existencia suburbana y clasemediera va amargando su relación. Cada quien tiene resentimiento hacia el otro por sus sueños perdidos, lo que los empuja a infidelidades y malos tratos. Cuando por fin toman la radical decisión de salir de la zona de confort y lanzarse a la aventura en busca de los sueños de juventud, la vida les juega, una vez más, un truco sucio. Si alguna vez se preguntaron qué habría sido de Jack y Rose si se hubiesen bajado del Titanic, ésta es la respuesta: que el sueño americano es sólo eso, un sueño.

Ella (Her, Estados Unidos, 2013)
Dir: Spike Jonze
Con: Joaquin Phoenix, Scarlett Johansson y Amy Adams

Llegamos al final de nuestro recorrido para dar vistazo al futuro. Theodore es un hombre solitario, introvertido y melancólico, prácticamente sin relaciones personales, que llena su vida con gadgets de última generación. Por eso adquiere un nuevo sistema operativo avanzadísimo, una voz femenina que se da a sí misma el nombre de Samantha. Conforme pasa el tiempo, Theodore y Samantha descubren que ella es mucho más que una voz de ordenador, y que tiene inteligencia y personalidad propias; no tardan en quedar enamorados el uno del otro. Pero nada es para siempre; mil problemas hacen pronto su aparición, pues una mente sin límites como Samantha no puede reducir su capacidad de amar hacia un solo individuo. Además de ser una triste fábula de nuestro mundo moderno, en el que el contacto humano está progresivamente mediado por la tecnología, este filme nos plantea un interesante punto de vista sobre los celos. Éstos suelen manifestarse como un deseo de exclusividad física, pero ¿qué sucede cuando lo físico no es importante -de hecho inexistente? Nos damos cuenta de que la posibilidad de no tener todo el pensamiento y todos los sentimientos de una persona puede ser todavía más doloroso que no tener su cuerpo.

Con eso terminamos, mis queridos contertulios. Ahí tienen un ciclo de cine para ver solos, con sus parejas, para discutir fríamente con sus amigos intelectuales o para hallar en ellos paralelismos con lo que les ha sucedido en la vida. Si se avientan todas estas películas seguidas no dejen de responder, ¿qué piensan del amor después de todo esto? ¿Acaso no es una cosa horrible?

5 comentarios:

Miriam Castro dijo...

Hola Ego, solo agregaría la trilogía de Antes del Amanecer, Atardecer, Anochecer. Desde mi punto de vista, se manejan muy bien, las etapas del enamoramiento y del amor, desde el amor adolescente, pasional, hasta el amor maduro, pero también con cierto aburrimiento... Además, los diálogos me encantan. Otra, la de un amor no convencional, el de los vampiros (Solo los amantes sobreviven), pero bueno. La lista se haría interminable, buena la selección.

Maik Civeira dijo...

Gracias, Miriam. Fíjate que esa trilogía la tengo reservada para una lista de "Comedias románticas que sí me gustan"

Miriam Castro dijo...

Si, tienes razón, aunque en la tercera película, los protagonistas tienen sus problemillas, la trilogía es más bien linda. Esperaré esa lista. Saludos

Anónimo dijo...

Oye Ego

De donde sacas todas esas péliculas, a veces cuando publicas listas, busco algunas que me llaman la atención, trato de buscarlas por internet y no más no las encuentro y buscarlas en servicios como netflix no funciona porque ahí dejan usualmente películas recientes y populares que tienen más público.

Un saludo
Joako

Maik Civeira dijo...

Joako: Pos no sé, las he visto a lo largo de los años. Algunas las renté en videoclubes, otras las vi en clase (he tomado varios cursos sobre cine), otras las pesqué en Netflix...

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