sábado, 19 de noviembre de 2016

El invierno se acerca

Tess Asplund se le plantó por delante a un contingente de neonazis que marchaba por las calles de Borlänge, Suecia. El racismo en el país, en especial contra las personas de raza negra, ha estado creciendo en los últimos años, mientras que grupos xenofóbicos y de extrema derecha ganan popularidad.

Sus discursos excitan las pasiones de las masas en contra de una clase política de siempre, a la que culpan de los problemas actuales de la sociedad. Se plantean a sí mismos como ajenos al establishment político, dispuestos a derrocar a las élites del poder para gobernar según la voluntad del pueblo. Prometen resolver esos problemas con soluciones sencillas que dependen de la fuerza de voluntad del gobernante.

Son ferozmente nacionalistas y xenófobos: están en contra de la inmigración y temen que la cultura de sus naciones esté en peligro por las influencias extranjeras. Están en contra de la integración global y a favor de un aislacionismo que permita a cada estado-nación regirse a sí misma libre de instituciones trasnacionales como la ONU, la Unión Europea o la OTAN. En Occidente predican el miedo a los musulmanes y advierten que Europa y América se están islamizando. En ocasiones son abiertamente racistas y predican la supremacía blanca.

En general son tradicionalistas y están en contra del feminismo, el multiculturalismo y los movimientos LGTBQ. Alimentan fantasías conspiratorias acerca de que la ideología de género, el marxismo cultural y la corrección política amenazan con destruir el estilo de vida de Occidente (aunque sus definiciones de esos tres conceptos suelen ser ambiguas y ad hoc). En ocasiones esas posturas tienen sus raíces en el fundamentalismo religioso.

Tienen una fuertemente vena autoritaria y consideran que los problemas de seguridad pueden resolverse mediante el uso de la fuerza irrestricta, sin consideración a los derechos humanos. Contra el crimen y el terrorismo, dicen, los gobiernos liberales han sido demasiado suaves, demasiado débiles. Por ello favorecen la vigilancia masiva, el uso de la tortura en interrogaciones y la facultad de las autoridades para actuar sin restricciones.

También predican el antiintelectualismo y el pseudointelectualismo; denuestan a los intelectuales y a los universitarios y desprecian todo conocimiento científico que no sea compatible con sus ideologías. A menudo niegan el cambio climática e incluso la evolución. Desconfían de los medios de comunicación mainstream y en cambio se apoyan de medios fringe de dudosa reputación (por decir lo menos). En realidad, se apoyan en la desinformación y las teorías conspiratorias, muchas veces difundidas desde medios como Russia Today y Sputnik.

De hecho, algunos de ellos tienen vínculos con la Rusia de Vladimir Putin y se ayudan los unos a lo otros en una suerte de alianza internacional. A través del océano, se felicitan mutuamente por sus victorias, toman inspiración los unos de los otros, se visitan los unos a los otros en sus eventos políticos, expresan su admiración hacia Putin, usan los medios rusos como plataforma y reciben dinero de los bancos rusos. Pero ésta no es la Rusia soviética, y ninguna ideología utópica, y menos los valores de  las izquierdas, socialistas o de cualquier otro tipo, guían al gobierno de Putin; es sólo el autoritarismo autócrata y la competencia con los Estados Unidos y la Unión Europea por la hegemonía geopolítica.

La recesión económica que se vive desde 2008 ayudó a crear el ambiente de resentimiento contra las élites dominantes, ajenas a los problemas e intereses de la gente común, que ha permitido el ascenso de estos demagogos. Pero sobre todo, se debe al clima de miedo e inseguridad que he provocado la crisis de los refugiados árabes en Europa, producto de la guerra civil en Siria y otros conflictos en Medio Oriente y el Norte de África (que a su vez son las reacciones de los gobiernos totalitarios y de grupos musulmanes fundamentalistas a la Primavera Árabe) y el ascenso del Estado Islámico con sus ataques terroristas en el Viejo Continente.

Se trata de la nueva ultraderecha, que está creciendo peligrosamente a lo largo y ancho del mundo occidental, pero también en otros lugares del globo. No todos estos grupos comparten todas las características que acabo de enlistar, y en realidad en algunos puntos pueden diferir bastante (en lo económico, por ejemplo, varían entre el libertarianismo y el proteccionismo). Y el calificativo de "fascista" puede parecer exagerado en muchos de los casos, aunque en otros encaja casi a la perfección. Pero el caso es que si esta década inició con una Primavera Democrática, amenaza con terminar con un Invierno Fascista. Ésta es una muestra del panorama global, sólo algunos puntos a los que todo ciudadano del mundo debe prestar atención en los próximos meses.

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FRANCIA




El Frente Nacional lleva las riendas de la ultraderecha en Francia. Bajo el liderazgo de Marine Le Pen (desde 2011) ha tenido unos años de gran éxito, especialmente tras las elecciones de 2014 y 2015. Con la pérdida de popularidad del Partido Socialista del ahora presidente Francois Holande, Le Pen se perfila para ser la próxima gobernante. En el menos peor de los casos, el partido conservador de Nicolás Sarkozy (que junto al FN parece hasta moderno), podría vencer a Le Pen.

En materia de seguridad, el FN está a favor de una política de cero tolerancia a la delincuencia, sentencias más duras, un sistema penitenciario más amplio para poder encarcelar a más personas y el reestablecimiento de la pena de muerte. Culpa a la inmigración, en especial a la proveniente de países musulmanes, de ser la causa de los problemas de seguridad en el país galo, por lo que aboga por cerrar las fronteras.

En su nacionalismo, Le Pen quiere sacar a Francia de la Unión Europea y reestablecer las auduanas fronterizas para limitar el tráfico de bienes y personas entre países. También está en contra de que ciudadanos franceses tengan doble nacionalidad.

El fundador del FN, y padre de la actual presidenta, Jean-Marie Le Pen (después expulsado del partido) declaró abiertamente que la ocupación nazi de Francia "no fue tan mala" y puso en duda el Holocausto. El Frente Nacional declaró su simpatía hacia Rusia en el reciente conflicto con Ucrania y la consecuente ocupación de Crimea. Le Pen ha llamado a Putin "el gran defensor de la civilización europea cristiana". Por cierto, el Frente Nacional ha recibido financiamiento de bancos rusos.

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REINO UNIDO





El Brexit triunfó en el Reino Unido tras una campaña de desinformación encabezada por Nigel Farage (por ejemplo, prometiendo un influjo imposible de dinero para todos), uno de los miembros fundadores del UK Independence Party. A pocos días del referéndum, iniciaron ataques racistas y xenofóbicos contra inmigrantes y personas de raza no blanca, pues muchos ingleses creían que el propósito del Brexit era expulsar a los extranjeros.

La ideología del UKIP se basa en el nacionalismo identitario; argumenta que la identidad británica se encuentra en peligro por causa de la inmigración y las influencias extranjeras. Está en contra de la Unión Europea, la cual, según su retórica, es la que obliga al Reino Unido a recibir inmigrantes y terroristas en sus tierras. Aunque se declaran unionistas, el corazón del partido es completamente inglés, y deja de lado a los celtas irlandeses, escoceses y galeses. Sus miembros sueñan con restaurar la gloria del Imperio Británico.

En cuanto a economía, están a favor del libertarianismo, que plantea una casi absoluta libertad de los mercados y las actividades económicas. Una de las razones para dejar la EU, sería que ésta impone demasiadas regulaciones a la economía británica. Según el UKIP no deberían existir regulaciones ni siquiera para proteger el medio ambiente o los derechos laborales.

De hecho, el partido niega la existencia del cambio climático antropogénico, y no apoya el desarrollo de fuentes de energía sustentables; incluso se ha opuesto al establecimiento de granjas de energía eólica porque "afean el paisaje". En cambio, está a favor del uso continuo de combustibles fósiles y del fracking.

Se opone al matrimonio entre personas del mismo sexo y está a favor de la reintroducción de la pena de muerte. Pretende sacar a Gran Bretaña de la Convención Europea de los Derechos Humanos y de la Convención Europea para los Refugiados. También apoya que la Iglesia Anglicana siga siendo la oficial en el Reino Unido, mantenida por el Estado.

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Selfie contra el odio. Una joven musulmana se toma una selfie ante manifestantes islamófobos en Amberes, Bélgica. Mayo de 2016.

ALEMANIA



Irónicamente, ante la victoria de Trump y del Brexit, y del muy probable ascenso del Frente Nacional al poder, la Alemania de Angela Merkel permanece como el último bastión del liberalismo en Europa. De ahí el apoyo de Rusia al ultraerechista partido Alternativa por Alemania (AfD).

Aunque Alternativa por Alemania aprueba la permanencia del país en la Unión Europea, está favor de eliminar el euro, y en contra de una mayor integración paneuropea y de mantener a países subdesarrollados como Grecia.

Su postura en cuanto a la inmigración es de línea dura, y esto es lo que le ha dado al partido cierta popularidad a raíz de la crisis de refugiados, en especial desde que el gobierno de Merkel decidió acoger a miles de sirios.

También se opone al matrimonio entre personas del mismo sexo, apoya los roles de género tradicionales, niega que el cambio climático sea producido por la actividad humana, se opone al desarrollo de energías sustentables y favorece el reestablecimiento de la conscripción militar

Aún más a la derecha se encuentra el Partido Nacional Democrático de Alemania (NPD), que es más o menos abiertamente neonazi, promueve el racismo, el antisemitismo y la islamofobia y llama a la abolición de la decadente democracia parlamentaria, para restaurar a Alemania con las fronteras anteriores al inicio de la Segunda Guerra Mundial.

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OTROS PAÍSES DE EUROPA




Polonia se encuentra actualmente gobernada por el Partido por la Ley y la Justicia (PiS en polaco). En su política económica y exterior no es muy diferente a otros partidos conservadores europeos, ya que no propone salirse de UE, sino limitar su injerencia en asuntos nacionales, así como reducir las regulaciones económicas y los programas de asistencia social. Es en lo social donde se muestra más abiertamente reaccionario: se opone al matrimonio igualitario, a la eutanasia, a la educación sexual, a la fertilización in vitro y un reciente intento de prohibir el aborto sólo fue detenido por protestas masivas de mujeres por todo el país.

En Austria, Norbert Hofer perdió las elecciones presidenciales por un pelo, pero luego éstas fueron anuladas por la Corte Constitucional debido a sospechas de fraude y se volverán a celebrar en un futuro próximo. Hofer es miembro del Partido por la Libertad de Austria (FPÖ en alemán), que cuenta entre sus fundadores tanto a antiguos nazis. Este partido pregona una extraña combinación de políticas económicas libertarianas de mínima participación del Estado, con una ideología nacionalista y pangermánica. Se opone a la integración europea, a la inmigración y al Islam por considerarlos amenazas a la identidad austriaca.

La crisis económica y política en Grecia llevó al apogeo de dos partidos políticos antisistémicos. El izquierdista Syriza, que actualmente gobierna, y el ultranacionalista Amanecer Dorado. Este último ha sido señalado como neonazi y sus miembros y seguidores se han visto envueltos en casos de violencia y pandillerismo. Además de usar el saludo romano, miembros prominentes de Amanecer Dorado han hecho cosas como: 1) declarar su admiración por el dictador nacionalista Ioannis Metaxas (1871-1941), 2) citar el innumerables veces refutado libelo Los protocolos de los sabios Sión, 3) lamentar la derrota del nazismo, que según ellos habría regenerado la ahora decadente cultura europea, y 4) negado el Holocausto, entre otras muestras públicas de su afecto por el nazismo.

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Miles de mujeres protestaron en Polonia contra los intentos del gobierno conservador para prohibir el derecho a interrumpir el embarazo. Otoño de 2016.


TURQUÍA




El ultraconservador de Recep Tayyip Erdogan ha acumulado más y más poder alrededor de su persona. Musulmán muy estricto, se le ha acusado de violar la laicidad de la República Turca, que ha sido un principio fundamental desde su creación. De ahí su conservadurismo social, que lo ha llevado a criminalizar las comunidades LGTBQ y a declarar abiertamente que el papel de las mujeres es ser madres y esposas. También es conocido por su política de mano dura contra sus opositores y contra manifestantes y activistas (como durante la Primavera Turca en 2013), lo que le ha llevado a constantes violaciones contra los derechos humanos.

Tras el fallido golpe de Estado en julio de 2016, ha llevado al extremo su política autoritaria, declarando un estado de emergencia permanente que le ha servido como excusa para encarcelar a más de cien mil ciudadanos turcos (entre servidores públicos, militares, intelectuales y académicos) opuestos a su régimen.

Además, ha implementado una política de segregación contra los kurdos de Turquía, los chivos expiatorios favoritos del gobierno de Erdogan. Esto ha llevado al despido de 12 mil profesores kurdos y la destitución de 24 alcaldes electos de etnia kurda.

Esto último tiene connotaciones muy onerosas, sobre todo teniendo en cuenta que el gobierno de Erdogan niega que haya ocurrido el Genocidio Armenio, perpetrado por el Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial. Aquél fue uno de los primeros grandes genocidios del siglo XX, ejecutado por el gobierno otomano cuando los armenios fueron tomados como chivos expiatorios por las derrotas sufridas por el ejército en el Cáucaso. Un millón y medio de armenios murieron como parte de este acto genocida, el cual es aún punto de discusión en la política interior y exterior de Turquía.

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ASIA ORIENTAL




El giro hacia formas de gobierno autoritarias, nacionalistas y demagógicas no es exclusivo de Europa o de Occidente en general. Actualmente podemos atestiguar el auge de organizaciones políticas que predican estos principios.

"Hitler mató a tres millones de judíos. Ahora hay tres millones de drogadictos y narcotraficantes en nuestro país a los que quiero exterminar" dijo públicamente Rodrigo Duterte, el nuevo presidente de Filipinas (su mandato inició este 2016). Evocar a Hitler no es un suicidio político en un país en el que la historia de Occidente no es bien conocida. Por el contrario, muchas veces se ve a Hitler como un líder efectivo que hace lo que tiene hacerse con mano dura. No es de extrañar que Duterte haya iniciado una guerra sin cuartel contra el narcotráfico, con una política de "dispara primero, averigua después", que ya ha arrojado un saldo de miles de muertos y cientos de violaciones a los derechos humanos, en la que ni siquiera se puede saber si los caídos eran en realidad culpables de lo que se les acusaba.

En Indonesia apenas en 2014 el general Pabrowo Subianto estuvo a punto de ganar las elecciones presidenciales con una plataforma abiertamente autoritaria, que incluso utilizó simbología nazi como parte de su campaña. En la India, Tailandia y Pakistán también existe cierta idea de que Hitler era alguien capaz de poner orden al caos, aunque parece ser más producto de la ignorancia que de una sincera admiración por el nazismo, y por el momento parece lejana del poder. Para relajarse y divertirse un rato, miren este video:




Por otro lado, en Japón el gobierno del primer ministro Shinzo Abe coquetea con un peligroso revisionismo histórico que minimiza los crímenes de guerra cometidos por el militarismo nipón antes y después Segunda Guerra Mundial. El discurso oficial es moderado si se compara con el de revisionistas más radicales que niegan o justifican los crímenes de guerra y el feroz expansionismo japonés, al que miran como una valiente cruzada contra el imperialismo occidental.

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AMÉRICA LATINA




En América Latina no hemos visto un auge de grupos neofascistas, si bien las agrupaciones políticas de derecha en el continente tienden a ser bastante oscurantistas. Sin embargo, sí hemos presenciado un giro hacia la derecha, especialmente después del agotamiento de varios experimentos de izquierda, que en la Venezuela de Chávez y Maduro acabó en desastre, mientras que en Argentina y Brasil terminó en escándalos de corrupción, y en Nicaragua el gobierno posrevolucionario se va transformando en la dinastía familiar del clan Ortega. Es a la sombra de esa reacción conservadora que los movimientos de corte fascistoide pueden florecer.

No se puede negar la corrupción que infectaba el gobierno de Dilma Rousseff en Brasil, pero el proceso de impeachment en su contra tenía poco que ver con la justicia y mucho con el revanchismo político. Que los políticos que lo encabezaron tuvieran historiales de corrupción iguales o peores es de preocuparse, pero lo es más que declararan abiertamente que lo hacían en nombre de Dios y del glorioso recuerdo de la dictadura militar. El nuevo presidente Michel Temer, quien asumió el cargo en agosto de 2016, no tardó en mostrar sus verdaderos colores y formar un gabinete compuesto por puros hombres blancos, sin mujeres, indígenas o negros, además de revertir políticas sociales progresistas al suavizar la definición de esclavitud (para que no incluyera referencias a "condiciones degradantes y turnos agotadores"), reducir las tierras protegidas de los pueblos indígenas y recortar la construcción de vivienda pública.

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Encabezado por el premio Nobel de la paz, Juan Manuel Santos, el gobierno de Colombia lleva ya varios años negociando la paz con el grupo guerrillero de las FARC, para poner fin a un conflicto armado de alrededor de medio siglo. Santos llamó a un referéndum para darle legitimidad democrática al proceso, y para sorpresa suya y de casi todos los analistas políticos alrededor del mundo, ganó el NO (por fortuna, desde entonces se han llegado a nuevos acuerdos de paz). Lo preocupantes que, al igual que con el Brexit en el Reino Unido, la campaña a favor del No estuvo sustentada en mentiras y desinformación. Encabezada por el expresidente derechista Álvaro Uribe, la campaña por el No se basó en el resentimiento y el revanchismo, pero también en falsos rumores sobre que la victoria del Sí implantaría la tan mentada "ideología de género" en el país, y con eso embaucaron a las personas más religiosas.

De hecho, se ha registrado un empoderamiento de las iglesias evangélicas protestantes en América Latina, las cuales pregonan entre sus valores religiosos la homofobia, los roles tradicionales de género y el creacionismo. En México, aliados a la Iglesia Católica, estos grupos religiosos son la principal fuerza que compone el Frente Nacional por la Familia, surgido este año para combatir la iniciativa del gobierno federal a favor del matrimonio igualitario. Entre las mentiras difundidas por el FNF estaban que nuevas leyes permitirían que los niños se cambien de sexo ante el registro civil sin permiso de sus padres.

Ahora bien, el FNF es ciertamente retrógrado, pero no cae en la categoría de fascista y sería injusto llamarlo así. Sin embargo, bajo su cobijo grupos de inspiración neonazi hicieron su aparición. En América Latina, estos grupos se presentan con un nacionalismo hispanista (que exalta las raíces españolas del continente y minimiza la importancia de las culturas indígenas, si es que no las desprecia abiertamente), por lo general católico, igualmente homofóbico y misógino. Estos grupos celebran la conquista española, idealizan la época colonial y a los dictadores militares latinoamericanos. Por otra parte, se oponen a la influencia de los Estados Unidos y a la globalización. Una de las principales páginas hispanistas en México apoyó abiertamente a Donald Trump.

Leer más: aquí y aquí.

Dos mujeres jóvenes se dan un beso en el Besatón de Mérida, México, organizado para contrarrestar la homofobia promovida por el Frente Nacional por la Familia. Septiembre de 2016.


WINTER IS COMING





De los Estados Unidos hablé en la entrada anterior, y le dedicaré otro texto próximamente, cuando quede más claro el panorama postelectoral y se defina el equipo de transición de Donald Trump (que no pinta para nada bien). La victoria del Hombre Naranja ha envalentonado a los grupos racistas y xenofóbicos en nuestros vecino del norte, y ocasionado la peor ola de crímenes de odio desde el 9/11. Además, le ha dado bríos a los grupos de ultraderecha en Europa y, suponemos, del mundo.

Si hace un par de años nos parecía inverosímil que fantoches como Trump pudieran llegar a la presidencia, hoy en día debemos estar alerta. Esos grupúsculos que hoy en día ocupan un lugar marginal en el ambiente político podrían sorprendernos y dar un salto a puestos de poder importantes. Probablemente lo hagan desde el interior de agrupaciones conservadoras moderadas (como el PAN en México) y vayan ascendiendo en ellas y redirigiendo su plataforma cada vez más hacia la reacción radical, justo como le sucedió al Partido Republicano.

El ascenso de estas ideologías significa una amenaza para la democracia, los derechos humanos, el Estado laico, el combate al cambio climático y los avances sociales conseguidos en materia de equidad de género, y en la lucha contra el racismo y la homofobia. Debemos mantener los ojos abiertos. El invierno se acerca y los lobos están hambrientos.

Pero también por eso puse algunas fotos de mujeres que luchan contra esta ola reaccionaria (precisamente teniendo en cuenta que estos grupos son sexistas), para que nos demos cuenta que, incluso en este ambiente tan frío, hay valor, integridad y esperanza. Es tiempo de organizarnos y resistir.


5 comentarios:

Cory Matthews dijo...

Winter is coming, si, y el otoño esta ya en su ocaso

Mariana dijo...

¿que más se puede esperar uno de bestias como los de mitófago? bah, bien que les caga ser mexicanos y vivir en México pero aquí siguen, refunfuñando por no ser bancos y arios xDD

es irónico pensar que los rusos están retrocediendo a los viejos (y peores) tiempos de la URSS con Putin al frente (específicamente con los asesinatos de opositores y periodistas y la censura y manipulación rampante en los medios), y la mayoría de la gente lo acepta sin más (alguna vez supe que no es que todos los rusos adoren a Putin, es solo que se quedan callados por el miedo)

pues ahora solo queda anhelar que suceda algo bueno, o ya de perdis que no se ponga todo más de la chingada de lo que ya está Ego...solo eso queda...

(o si no que ya se mueran los vejestorios como Le Pen y los que son como el)

Saludos :)

Diego dijo...

Del artículo no estoy de acuerdo en lo que se dice respecto a quienes votaron por el No en el referéndum de Colombia. Parece que se está metiendo en el mismo saco a políticos impresentables de extrema derecha como Trump o Le Pen y a los partidarios del No al acuerdo de paz. Me parece una tontería la comparación. Tampoco parece muy verosimil que la única causa de la postura que tomaron sea la propaganda a la que fueron sometidos. Yo estoy a favor del esfuerzo por la paz del presidente Santos, pero al menos puedo tratar de entender la postura de los que rechazaron el acuerdo.

Parece que un de las razones principales del rechazo del acuerdo fue el largo historial de atrocidades y crimenes de guerra de las FARC. El acuerdo de paz al parecer incluía castigos a los criminales, pero castigos muy clementes y muchos colombianos interpretaron tal cosa como que se les estuviera ofreciendo impunidad por los crimenes de los que son responsables.

Puedo mencionar ejemplos de lo que digo. En 2002 las FARC fueron responsables de la masacre de Bojayá, en la que murieron 119 civiles en ataques con cilindros de gas.

https://en.wikipedia.org/wiki/Bojay%C3%A1_massacre

Otro ejemplo, las masacres de Nariño, en las que fueron asesinados 27 indigenas Awás por las FARC, acusados de colaborar con el ejercito.

https://en.wikipedia.org/wiki/Nari%C3%B1o_massacres

Y como esos ejemplos se podrían mencionar muchos más. Se han recopilado listas muy largas (con cientos de casos) de atrocidades diversas cometidas por las FARC en Colombia, incluyendo atentados, asesinatos y masacres. Por ejemplo, en este link

http://www.latinamericanstudies.org/farc/557_Reasons.pdf

Maik Civeira dijo...

Disculpa, Diego. Quizá hubo una confusión en la redacción. No quise decir que todos los que votaron NO lo hicieran engañados por las iglesias evangélicas, sólo señalé que un buen número de personas así parece hacerlo. Como entre los que votaron por Trump o por el Brexit, no todos son racistas y xenófobos, sino que tenían preocupaciones económicas, por ejemplo.

Tampoco meto los meto en el mismo saco que a Trump o a Le Pen. Como dije al principio de esa sección, lo que me preocupa es que los grupos fascistoides puedan aprovechar estas situaciones para colarse en la política y florecer. Mira:

http://blog-sin-dioses.blogspot.mx/2016/11/la-teocracia-que-se-gesta-en-colombia.html

Alvaro Murga dijo...

Un oscuro panorama el que pintas Maik. Tengo un hermano casado con una francesa y me preocupa lo que le pueda pasar en una década más si la cosa sigue así.
Aca en Chile se observa una ausencia de lideres y poca renovación de estadistas. En la ultima eleccion las iglesias evangelicas se organizaron para meter a candidatos de su sector abiertamente (total lo que dijo Jesus sobre lo que es del Cesar,al cesar y lo que es de Dios, a Dios no tiene que ser tan importante), violando el laicismo. Estan dadas todas las condiciones para que movimientos horrendos puedan nacer. Ojala que esto solo sea una etapa breve y no un ""No se preocupen por Hitler, ya pasara":

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