domingo, 28 de agosto de 2016

Las Verdaderas Cazafantasmas: sexismo y mame



El fin de semana pasado llevé a mi hijo mayor a ver la nueva versión de Cazafantasmas, después de haberlo dudado un poco. Miren ustedes, Los Cazafantasmas (1984, el año en que nací) es una película a la que le tengo mucho cariño, pero sobre todo soy fan from hell de la serie animada Los Verdaderos Cazafantasmas. Mi chiqui salió fan de ambas también, y él tenía muchas ganas de ver la película, así que fuimos a verla. En resumen, esto pienso...

Lo bueno:



El reparto es el elemento más fuerte de la película. Las cuatro protagonistas hicieron un trabajo estupendo; se ve que son todas comediantes de talento y que de verdad se comprometieron con el proyecto. Además, me gustó que no fueran simples versiones femeninas de Egon, Winston, Peter y Ray, sino personajes nuevos, atractivos en sí mismos y que evitan caer en los estereotipos. A ellas les doy un aplauso sin reservas y añado que Holtzmann es mi nuevo crush (ni pedo, me gustan locas).

Por cierto, añado que la peli se sostiene bastante bien por sí misma. Me gustó que presentara una historia nueva, y tratara de explorar nuevas situaciones (aunque es una lástima que el clímax tuviera que tener, una vez más, a un monstruo gigante aplastando Nueva York). Tiene sus cameos y referencias a la versión clásica, es cierto, y son todos muy lindos, pero la peli tampoco depende de ellos.

Las secuencias de sustos y de acción funcionan muy bien. Incluso las últimas superan a la original: vemos a las Cazafantasmas teniendo una verdadera batalla contra un ejército de espectros y usando una variedad de armas locochonas. Eso está padre, junto con todos los gadgets y la nerdosidad intensa que sólo puede darnos el mumbo jumbo pseudocientífico de una cosa que no es ni fantasía ni ciencia ficción sino algo que sólo existe en sí mismo.

Lo malo:



El humor. Y no es poca cosa, porque se supone que esto es una comedia. Es un revolitjo entre una mayoría de chascarrillos bobos pero inocuos, con algunas puntadas ingeniosas y otros chistes pendejísimos que dan ganas de ir a golpear a los guionistas. A veces no sólo cuentan un chiste malo, sino que agarran un chiste que había salido bien en un principio y lo explotan como a la Cándida Eréndira, hasta que no queda nada de su dignidad. Hay escenas que no contribuyen a la trama pero para nada, y sólo existen como pretexto de un chiste... de un chiste malo, además. Y tampoco es que la original sea una cosa en la que te carcajeas en el suelo hasta perder control de esfínteres, pero no llenaba los momentos muertos con chistes idiotas.

El aspecto visual. Oigan, Los Cazafantasmas tenían un diseño súper creativo y un aspecto sui generis. Algunas de las escenas bien podrían haber estado en Poultergeist o en Evil Dead. Algunos de la serie animada parecían cosas lovecraftianas; eran una verdadera chulada. Los fantasmas de la nueva versión están hechos sin ingenio. Peor: sus colores neón le dan una apariencia ridícula, como de Disneylandia. Es más, el aspecto de la película me recordó, en este orden, a las adaptaciones cinematográficas de Scooby-Doo, La Mansión Embrujada y Casper. Son referencias terribles, que nunca deberían venir a la mente de nadie. Mal, película, mal.

El villano. Es un sujeto cualquiera. Un tipín que aprendió a construir tecnología para atraer fantasmas leyendo un libro. Al parecer era un maldito genio, pero aún así era un weirdo. Porque, güey, hay que odiar a los weirdos y los losers, especialmente si son inteligentes, porque algo se traen entre manos. En fin, un villano sin chiste, que ni intimida, ni es gracioso, ni nada. Pésimo a la sombra de Gozer el Gozeriano, que sale pocos minutos, y sí parece Liza Minelli, pero caray, le hacen un build-up excepcional. Y digan lo que digan de Los Cazafantasmas II, Vigo el Cárpata es un personajazo. Y puedo pensar en como 10 villanos de las series animadas mucho mejores que el pendejo que pusieron aquí. 

Haciendo un balance:



Es una película regular, que se inclina ligeramente hacia el lado positivo. Divertida, mejor que el promedio de comedias gringas bobaliconas y bastante mejor que los muchos refritos nostálgicos con los que nos bombardea Hollywood todos los años, pero al fin y al cabo intrascendente. Creo que una secuela con un mejor guión, o un director's cut podría darnos algo mejor.

¡Ah! Pero ésta es la película intrascendente más importante de todos los tiempos, porque su importancia no está en la película en sí, sino en EL MAME. De eso se trata, ¿no? Eso es lo que todos quieren, eso es lo que vinieron a buscar: mame. ¡Mame por todos lados! ¡Todo mundo mamando! Pues buen, aquí lo vamos a abordar. Agárrense que hay mame.

El mame:



Cuando supe que iban a hacer un refrito de Los Cazafantasmas me molesté, porque por cuestión de principios de vida odio los refritos (aunque me gusta uno que otro). "Bueno", pensé "ojalá que pongan una chica en el equipo, como en Extreme Ghostbusters, porque estamos en el siglo XXI y la cosa no está ya para que los personajes femeninos sean sólo secretarias". Cuando supe que iban a hacer un equipo de sólo mujeres pensé "Hey, es buena idea", y cuando se rumoró que una de ellas sería mi amada Tina Fey, quedé encantado (y me decepcioné cuando no fue).

No pensé que fuera buena idea en sí, porque el hecho de que fueran mujeres haría que la película fuera buena ipso facto (ni lo opuesto), sino porque prometía plantear algo diferente, y por lo mismo interesante, que podría hasta justificar la existencia del refrito: no hacer exactamente lo mismo, sino explorar opciones distintas. Además, me gustan las historias protagonizadas por mujeres (debe ser por eso que cuando juego videojuegos, si es posible hago que mi personaje sea mujer).

Luego salieron los primeros avances y fue descorazonador. Los chistes eran malísimos. Pero para entonces el mame había alcanzado grandes proporciones, y por encima de todas las voces resonaban las de dos extremos: la de quienes odiaban la misma idea de esta película, y las de quienes la mamaban a huevo porque feminismo o algo.

Experimentar



La cosa va más allá de esta película y nos lleva a hablar de la experimentación con materiales clásicos. Últimamente hemos estado viendo un fenómeno en la cultura pop, en especial en los cómics de superhéroes una tendencia a experimentar como no se había visto desde principios de los 90 en que mataron a Superman. Como en aquellos años los nombres y mantos de héroes y villanos clásicos ha sido retomado por nuevos personajes, pero esta vez la diferencia es que se experimenta con género, raza y orientación sexual. Esto es natural, pues responde a las inquietudes de la época. A principios de los 90 la experimentación iba por otros rumbos, con nuevos personajes que eran más jóvenes, más imperfectos, con personalidades más atribuladas o con vidas más parecidas a las de los lectores promedio (piensen en Azrael como el nuevo Batman, o en Kyle Ryner como el nuevo Linterna Verde de esos años).

Estos experimentos pueden o no resultar bien. Puede ser que el nuevo personaje funcione, o puede que no. El simple hecho de cambiarle la edad, el género o la raza a un superhéroe no es garantía ni de éxito ni de fracaso; tiene que haber un buen trabajo creativo detrás. Sobre todo, el cambio tiene que justificarse. Creo que se nota cuándo sinceramente los creadores de cómics quieren explorar nuevos horizontes y cuándo sólo están metiendo cosas en apariencia novedosas no más para parecer cool con la chaviza, pero sin entender las implicaciones de los cambios que están haciendo. Es como cuando creadores chavorrucos quieren poner en onda a un personaje dándole un actitud juvenil y les sale ridículo, o cuando meten a un personaje negro no más pa' que no digan que son racistas, pero dicho personaje termina siendo un estereotipo. "¡Hay que mostrar que todavía somos relevantes maldita sea!"

Ahora bien, hay que aclarar un punto: en la nerdósfera hay muchos puristas. El cambio no cae bien. Les dice alguien que vivió el Superman eléctrico y que Ben Reilly fuera Spider-Man. La nerdiza se rasgas las vestiduras cuando le cambian mucho a sus personajes. Para ejemplos más recientes, acuérdense del Superior Spider-Man, cuando la mente de Otto Octavius (alias Dr. Octopus) ocupó el cuerpo de Peter Parker. Los fanboys pusieron el grito en el cielo, pero con el tiempo se dieron cuenta de que 1.- ¡Hey, en realidad no eran tan mala idea! 2.- De todos modos, todo volvió a la normalidad al poco tiempo, como suele pasar.

Volviendo a las Cazafantasmas, estoy seguro de que muchos fans están indignados porque les cambiaron un producto que amaban y que quisieran ver preservado en su estado prístino. Muchos odian la idea de un refrito en sí, y temen -absurdamente- que les arruine para siempre la versión original. El sexismo no está necesariamente detrás del rechazo a esta nueva versión (además, es una película bobalicona y no tiene por qué gustarle a todos). Es tonto e injusto acusar a todos quienes se nieguen a verla, o que le hayan dado una crítica negativa, de ser monstruos misóginos. 

Los machitrolls



Dicho esto, mucho del rechazo a la nueva versión sí ha sido misógino, y tampoco es muy inteligente negarlo. Pueden ver las evidencias aquí, aquí y aquí. De que existe sexismo en la nerdósfera, lo hay, y se puede ver cada vez que se hace una crítica feminista hacia algún producto de la cultura pop, o se hacen esfuerzos para hacerlo más incluyente: en seguida viene el acoso masivo, los insultos machistas, las amenazas de violación y muerte; en fin, las cosas que terminan convirtiendo la experiencia online en una pesadilla para la víctima. 

Incluso hay quien trata de disfrazar sus razones sexistas con otros argumentos. Me tocó alguien en mi fanpage que comentara "No me molesta que hagan un remake, peeero, ¿por qué tenían que hacerlas mujeres?" Le contesté que era para probar algo diferente, para que valiera la pena una nueva versión. Me respondió "Podrían haber hecho alguna otra cosa, no tenían que ser mujeres". O sea "aceptaré cualquier cosa menos que sean mujeres".

Hubo quien señaló que si se hubiera cambiado de género a un personaje clásico como Blanche DuBois o Scarlett O'Hara, la gente habría puesto el grito en el cielo y acusado de sexismo. Primero, bájale de huevos: Los Cazafantasmas no es ni Un tranvía llamado Deseo ni Lo que el viento se llevó, no mames; es una comedia de acción-horror muy original y propia de una década bien extraña, no una obra maestra del cine y la literatura. Dos, sí ha habido experimentos con clásicos de ese tamaño. Yo una vez vi en teatro una adaptación de Tranvía en la que el equivalente a Blanche era un hombre y seducía al machista y homófobo equivalente de Stanley. Y ahí tienen la versión homoerótica de El Lago de los Cisnes. Nada de esto arruina la versión original, sino que son experimentos artísticos que juegan con la intertextualidad y la deconstrucción de símbolos arraigados en la cultura.

Alguien incluso tuvo el tino de señalar "es LOS Cazafantasmas". No, pedazo de zoquete, es Ghostbusters y no hay nada en el concepto de atrapar espectros con rayos de protones que implique que para hacerlo haya que ser hombre. El único argumento que podría haber tenido algo de sentido decía que la original era una cinta guiada no tanto por el concepto, sino por los personajes. Que si no eran Egon, Winston, Peter y Ray interpretados por Harold, Ernie, Bill y Dan simplemente no podría funcionar. Era un temor bastante válido y con fundamentos, pero creo que al final resultó estar equivocado: Abby, Erin, Jillian y Patty, interpretadas por Melissa, Kristen, Kate y Leslie, supieron llevar adelante la película con mucha gracia y dignidad.

Muchos argumentaron que este tipo de cambios (como Thor mujer) son sólo corrección política, cosas que esas malditas feminazis y millennials hipsters arruinan al empujarnos que todo sea de viejas y negros. Una queja común va más o menos así: "está bien que quieran introducir más mujeres y negros, pero que mejor lo hagan en algo nuevo en vez de cambiar algo que ya existe." Creo que tienen un punto, no sólo porque es comprensible que a alguien no le guste que le cambien lo que conoce y ama, sino también porque nos convendría dejar de regodearnos en tanta pinche nostalgia y empezar a crear una cultura pop propia de esta década. Pero, por otro lado, es en estos espacios ya conocidos donde se puede llamar la atención del público e irlo acostumbrando a la idea de que no todos los héroes del pop mainstream tienen que ser hombres blancos heterosexuales.

¿Qué? ¿Una película protagonizada por viejas que no están ahí luciendo buenorras para mí?
¡Malditas feminazis, todo lo arruinan!


Además, hay una sección de la nerdiza a la que le molesta no el cambio, sino la inclusión. Por ejemplo, en la nueva película de Star Wars la protagonista es mujer, y dos de los personajes principales son un negro y un latino. Una queja común fue que esto se hace sólo por corrección política, sólo por cumplir cuotas. Pero aquí no se cambió nada: se trataba de nuevos personajes en una historia nueva. Para estas personas, ¿cuándo sería aceptable incluir a mujeres o gente de razas no blancas en la cultura pop? ¿Cuándo no lo desestimarían como simple corrección política? Sospecho que detrás de esta actitud muchas veces lo que se quiere decir es "está bien, pongan mujeres y negros si quieren, pero en un lugar donde yo no tenga que verlos".

Cuando salió The Force Awakens hubo grupos que gritaron que la inclusión del actor afroamericano John Boyega era racismo contra los blancos. Ahora se dice que Cazafantasmas es sexista contra los hombres. ¿Por qué? Porque en una sociedad tan racista y sexista como la actual basta con que un par de películas, entre decenas cada año, tengan protagonistas negros o mujeres para que los hombres blancos se sientan amenazados (en Latinoamérica, donde a una parte de la población le gusta sentirse aria y caucásica, la reacción racista me es todavía más chocante).

En fin, ésta es la banda que arguye un montón de motivos sin sentido para odiar de antemano una película, sin importarles la calidad de la misma en cuanto a guión, actuaciones y realización; y todo porque su verdadera motivación, de forma velada o explítica, es el sexismo.

Lxs Social Justice Warriors



Pero también hay mame del otro lado, no se crea. Hubo una bandita que nos presentaba esta película como el traje nuevo del emperador: quien no veía su grandeza, era misógino. No podía haber otras razones, como que a los fanboys no les gusta que le cambien la jugada o como que de hecho se trata de una película medio pendeja y no para el gusto de todo mundo: si no te gustó, eres un cerdo misógino y mereces toda la furia de los Social Justice Warriors. 

El ejemplo primordial lo encontré en el sitio io9, que otrora fuera más inteligente de lo que es en aquestos días, ya que degeneró en lo más chafa del politicorrectismo (tan gradualmente que no me di cuenta). Porque así como hay fanáticos que desestiman toda crítica contra la discriminación y todo intento a favor de la inclusión como simple corrección política, hay otros mamadores que dicen que la corrección política no existe y que toda acusación de malrollismo y toda medida tomada a favor de la inclusión son completamente válidas, legítimas racionales y, sobre todo, de vital importancia, y quien diga lo contrario es un engendro del mal.

io9 es el mismo sitio que hiciera un mame porque la página web de Hasbro se atrevió a decir que las velociraptor de Jurassic World eran machos cuando todos sabemos que son hembras (¡cerdos misóginos!). Bien, pues este sitio le ha estado echando porras a la nueva película de las Cazafantasmas, sin importar qué, incluso diciendo que el tráiler era graciosísimo, y por supuesto, acusando de sexista a cualquiera que pudiera no gustarle. Incluso llegó a decir que era sexista referirse al equipo como Female Ghostbusters. y que era mejor simplemente decir The new Ghostbusters

Ya es bastante confuso que a veces te digan que señalar que son chicas es sexista y que a veces te digan que no reparar en las diferencias de género lo es, pero además los argumentos para este asunto carecían de pies y cabeza, incluyendo que los que usaran esa frase creían que las mujeres no pueden ser comediantes. WTF?! Y ése es un problema con el puritanismo moral de los SJW Millennials: una expresión, el uso de una palabra, el vestir una prenda, el tener gusto por algo, bastan para categorizar a una persona como un monstruo discriminador; los contextos y los matices no importan, si dices esto es porque eres así, y eso es todo lo que se necesita saber de tu calidad como ser humano. 

El que uno pudiera usar la frase Female Ghostbusters porque, coño, eso era lo que principalmente distinguía a esta película de la original, que hasta podías usarla para expresar cosas positivas de la película, era inconcebible para los hinchas de io9. En la sección de comentarios una chica incluso se atrevió a señalar que estaban mamando, y fue atacada por los trolls que la acusaron de tener esa opinión sólo para parecer cool con los machirrines. ¡Ah, chinga! Pues si algo me parece sexista es decir que el único motivo de una mujer para pensar como piensa es darle gusto a los hombres.

Estas actitudes sólo lo hacen todo peor. Alienan a quien pudiera tener una opinión distinta con ataques a priori a su persona, y le quitan todas las ganas de querer entender el otro punto de vista. Le dan causa a los machistas para acusar a todo el feminismo de ser cosas de ñoños de primer mundo que pontifican dogmáticamente hasta por tonterías. Por eso no podemos tener nada bonito, pinches internetz.

En conclusión




A pesar de su calidad mediana como película, la tormenta de arena alrededor de Cazafantasmas, la hace un fenómeno cultural de cierta relevancia. O sea, la discusión sobre la cinta es más importante que la cinta misma. No es que sea radicalmente feminista, ni que quiera meter un discurso feminazi a huevo por las orejas. Como dice mi camarada Felipe Oliva, es más bien una película post-feminista. 

En efecto, aquí tenemos por extraordinario algo que debería ser común a estas alturas de la vida: una película protagonizada por mujeres en un género que no es tradicionalmente el de mujeres (no es un drama de amor o una comedia romántica), y ni siquiera se trata de "mujeres que triunfan en un mundo de hombres". Sólo cuatro mujeres chistosísimas, que no están ahí haciendo de taco de ojo, sino teniendo aventuras y hablando de cosas ñoñas por dos horas.

¡Además, hay niñas encantadas con la idea! Que mi sobrinitas quieran ser Cazafantasmas como yo quería serlo cuando tenía su edad me parece maravilloso. Qué bueno que tengan modelos a seguir diferentes de princesas y niñas mimadas: científicas y heroínas de acción.

En lo personal me gustaría ver más de esto, y ya espero que vengan otros ejemplos en otros subgéneros que se atrevan a dar ese paso, le duela cuanto le duela a los haters, hasta que llegue el momento en que no cause revuelo, y podamos valorar una película de zombis o superhéroes, de espías o detectives, de científicos o de aventureros, no por si sus protagonistas son hombres o mujeres, sino por su calidad.




Excepto si es de ninjas, porque ésos son putos ¬¬

viernes, 19 de agosto de 2016

Si un árbol cae en medio del bosque...



Inicia otro nuevo curso de Filosofía en segundo de prepa. Eso significa que tengo desde la primera clase que plantear algo que les llame la atención y al mismo tiempo les dé una probadita de lo que será una materia que tiene fama de aburrida e inútil. El truco que utilizo es recurrir al viejo y choteado experimento mental "Si un árbol cae en medio de un bosque y no hay nadie ahí para escucharlo, ¿hace ruido?".

No se me alebresten, mis queridos contertulios. Ustedes saben que no estoy aquí para hacer reflexiones magufas de libro de autoayuda y que me huixo solemnemente en el posmodernismo relativista de "nuestra percepción crea la realidad, maese". Pensar en el árbol en medio del bosque solitario NO es filosofía, ustedes lo saben y yo también. Pero escojo este mame con un motivo, y es que puede ser el desencadenador de la serie de reflexiones que acercarán a mis educandos a la filosofía.

El proceso suele ir más o menos así: algunos chicos responden "no", otros responden "sí", y lo que les preguntó es por qué. Ahí empieza el meollo del asunto, porque pasan a preguntarse si existe sonido sin que haya un oído que lo detecte. Pero tiene que existir algo aunque nadie lo perciba, ¿no? Si los chicos son sensatos, no tardarán en llegar a una respuesta: la caída del árbol produce ondas sonoras, pero sin un ser con un sistema auditivo que las detecte y las interprete como ruido, no se puede hablar de tal.

Hasta aquí todo muy bien, ya hicieron un ejercicio de pensamiento que los llevó más allá de la respuesta fácil y automática. Pero aquí les planteo una nueva cuestión: ¿cómo saben que la caída del árbol producirá esas ondas sonoras? Tardarán un poco en formular sus pensamientos coherentemente, pero al cabo los presentan de la siguiente manera: que cuando un cuerpo choca con otro se producen siempre esas ondas sonoras. 

Muy bien, chicos, pero ¿cómo lo saben? Me encanta ver su cara de estupefacción en este punto, y su reacción de que "¡güey, es obvio!" Pero, ¿lo es? Es aquí donde pasan a apelar al conocimiento científico: lo saben porque lo dice la ciencia. Pero, ¿cómo lo sabe la ciencia? Porque se ha comprobado mediante observación, experimentación, etcétera. Entonces les planteo el problema de la inducción (del cual ya les había hablado en el breve curso de lógica práctica que les puse por acá).



Yo golpeo la puerta, y se produce ruido; la golpeo otra vez y se produce ruido; la golpeo una vez más y también hace ruido. Luego concluyo que todas las veces que golpee la puerta ésta hará ruido. De la misma manera, todas las veces que hemos observado a dos cuerpos chocar constatamos que se producen ondas sonoras, y podemos predecir confiados en que siempre que dos cuerpos choquen se producirán ondas sonoras. Todo esto es muy sensato, pero ¿cómo sabemos que simplemente no nos ha tocado uno de los pocos casos en los que dos cuerpos que chocan NO hacen ruido? ¿Cómo sabemos que ya hemos observado suficientes veces el mismo fenómeno para establecer que siempre va a ser así? Así es como empieza dolerles la cabeza.

Si no se rinden antes de tiempo, la respuesta puede llegar a ser: no lo sabemos, chingados, pero lo más sensato y seguro es confiar que sí. Pues bien, he ahí una revelación importante. Porque, verán, el punto de plantear la pregunta mamona del árbol no es encontrar una respuesta definitiva, sino hacer que los estudiantes se cuestionen las respuestas que ya tienen de antemano. Que se pregunten por qué creen en lo que creen y si pueden confiar en el conocimiento que les ha sido dado, ya sea por sus padres, sus maestros o los medios. 

Sobre todo, es un punto de partida para una de las lecciones más importantes sobre la ciencia: que, a diferencia de otras formas de conocimiento, no debemos admitir la que se nos presenta como científica sólo porque alguien nos dice que así son las cosas, sino que podemos cuestionarla y siempre preguntarnos cómo y por qué. Y nos dará respuestas, aunque sean parciales y tentativas. Así empezamos a damos cuenta de que la ciencia, si bien imperfecta y limitada porque los seres humanos somos imperfectos y limitados, es la mejor forma de conocimiento de la que disponemos. 




Como yo lo veo, la materia de Filosofía cumple dos finalidades primordiales. La primera es ésta: enseñar a pensar. Partimos de las respuestas que algunas de las grandes mentes de la humanidad le han dado a las mismas grandes preguntas que nos seguimos haciendo, para que cada uno de nosotros haga sus propios razonamientos y llegue a sus propias conclusiones. Estamos llenos de respuestas prefabricadas, y estudiar filosofía nos obliga a preguntarnos ¿por qué creemos esto? Nos obliga a cuestionarnos nuestros criterios de lo que es bueno, verdadero, justo o bello: nos saca de nuestra zona de confort intelectual.

Preguntarse sobre si los árboles hacen ruido no tiene mucha utilidad en la vida real, pero sí lo será preguntarse cuándo una acción es éticamente correcta, cómo podemos alcanzar la felicidad o en qué tipo de sociedad queremos vivir. Quizá no sean preguntas que nos vayamos a hacer todos los días, pero sí son preguntas importantes que nos haremos en momentos importantes. La filosofía no nos da respuestas definitivas (ni pretende, ni es justo exigírselas), pero nos enseña a plantearnos las preguntas. Puede ser que al final los chicos se queden con sus mismas respuestas pero ahora tendrán las bases para decir por qué. 

La otra finalidad es la de dotar a los estudiantes de los elementos para entender el mundo en el que viven. ¿De dónde vienen las ideas que todo mundo sostiene? ¿Por qué algunas formas de pensar triunfan y otras fracasan? ¿Cómo es que algunas que hace siglos eran compartidas por un puñado de personas al final terminan convirtiéndose en doctrinas casi universales? ¿Por qué tenemos el sistema político que tenemos y por qué estamos convencidos de que (en teoría) es el mejor?

Como creo con firmeza en ambas finalidades de la Filosofía, lamento profundamente el embate que sufre la asignatura en los nuevos planes educativos. Éste es el último año en que daré la materia completa; a partir del siguiente quedará reducida a sólo la mitad, y todo para satisfacer a un sistema educativo obsesionado con lo inmediato, lo cotidiano y lo laboral; un sistema que no quiere individuos pensantes, sino empleados útiles.

En fin, sólo me queda educar a esta última generación lo mejor posible, hacer mi mejor trabajo a partir del próximo año a pesar de las limitaciones y tratar de crear otros espacios para la reflexión que hará falta en las escuelas, por lo menos hasta que lleguen tiempos menos insensatos.

miércoles, 10 de agosto de 2016

¿Es Star Wars ciencia ficción?



Como ustedes saben, quien esto escribe ama Star Wars como a la madre que le dio la vida. Pueden comprobarlo en algunas de las entradas que le he dedicado a mi franquicia cinematográfica favorita: aquí, aquí, aquí y más recientemente aquí. Entre tanta plática al respecto, surge siempre una duda, una pequeña polémica: ¿es Star Wars ciencia ficción? 

La respuesta rápida dice "Obvio sí, duh. ¿No ves las naves espaciales, los robots, los rayos de energía, los extraterrestres y todo eso. Baboso." Una respuesta un poco mejor pensada dice "No. Es una historia de magia y fantasía, al estilo de El Señor de los Anillos, pero en un escenario de ciencia ficción. La Fuerza es prácticamente magia, y la historia está llena de profecías, destinos y elegidos, mientras que los elementos tecnológicos sólo son accesorios, adornos, pero ésta es una historia clásica de fantasía heroica."

La discusión va más allá, porque nos obliga a plantearnos el problema de la clasificación en géneros, que no es nada sencillo: ¿cómo diferenciamos la ciencia ficción de lo que no lo es? Una respuesta típica nos dice que, a diferencia de otros géneros especulativos, como la fantasía o el horror, la ciencia ficción está cimentada en, pues, la ciencia, o por lo menos lo que se consideraban posibilidades científicas en el momento en el que fue escrita.

Pero este criterio es engañoso, como podemos ver. Por ejemplo, muchos autores considerados cienficcioneros sin ambigüedades han hecho caso omiso de los conocimientos científicos de la época, incluso abrazando lo que saben es científicamente imposible, porque lo que les interesa es explorar diversos temas, como la sociedad, la psique humana o los dilemas morales. Así lo hicieron desde H.G. Wells hasta Ray Bradbury, y nadie los quiere sacar del Olimpo de los maestros del género.

Quizá lo más útil ahora sería recordar la diferencia entre la ciencia ficción dura y la ciencia ficción blanda. La primera es la que busca rigor científico como cimientos para la creación. La segunda es la que sólo toma conceptos científicos pero juega con ellos libremente, dándole mayor importancia a otros aspectos.



En los terrenos de la soft science fiction encontramos el subgénero de la space opera, la clásica historia de aventuras y guerras espaciales, con héroes asombrosos, extraterrestres malvados y cosas así. O sea, la tradición en la que se inserta Star Wars. La cosa sería preguntarnos: si clásicos de la space opera como A Skylark of Space o Northwest Jim o Flash Gordon han sido considerados sin lugar a dudas ciencia ficción ¿por qué Star Wars no?

Veámoslo desde otro punto de vista. Podría ser que en efecto Star Wars sólo fuera una historia de fantasía con algunos elementos de ciencia ficción. Si esto fuera así, podríamos sustituir todos esos elementos con otros más típicos de los géneros fantásticos, en particular de la fantasía medievalista tipo El Señor de los Anillos. En vez de naves espaciales podríamos tener barcos; en vez de planetas, islas; en vez de sables de luz, espadas mágicas; en vez de monstruos extraterrestres, dragones, ogros, trasgos y cosas por el estilo.

Pero, ¿podríamos hacer una sustitución total? Se me ocurren varias dificultades, pues creo que hay en Star Wars conceptos de ciencia ficción que son mucho más que adornos o ambientación. Por ejemplo, la Estrella de la Muerte. ¿Cómo la "traducimos" a una historia de fantasía? Podría ser un artefacto mágico, o una fortaleza maldita, pero no sería igual. El punto de la Estrella es que es un "terror tecnológico", como dice Darth Vader, una estación espacial del tamaño de una luna, capaz de viajar entre sistemas estelares y destruir planetas enteros. Cambiarla por algún concepto proveniente de la fantasía haría que Star Wars perdiera mucho de su identidad. Además, no veo cómo se podría hacer el asalto final a la Estrella con barcos o caballos sin que fuera algo totalmente distinto.

La primera cinta, Una nueva esperanza, tiene como parte medular un arco argumental que sigue el típico modelo cienciaficcionero: una nueva tecnología causa una disrupción en el statu quo, y queda ver qué hacen los personajes al respecto, ya sea para restaurar la realidad antes de ese invento o para adaptarse a una nueva realidad. 

Otros conceptos serían igualmente difíciles de traducir. Tenemos ejércitos de droides y de clones. Podríamos sustituirlos con golems, esqueletos reanimados o cosas así. Darth Vader es mitad máquina. Supongo que en una obra de fantasía podríamos decir que tiene una armadura mágica que lo mantiene vivo mediante alquimia a pesar de sus heridas, pero creo que se perdería algo importante de la esencia de esta saga:

Verán, la tecnología que amenaza con sustituir a la vida es un tema fundamental de Star Wars. Se ve en la oposición del tecnológico Imperio y los precarios Rebeldes. Se acentúa todavía más con la imagen de la segunda Estrella de la Muerte flotando como una calavera gris metálico sobre el verdor de Endor, donde viven los primitivos Ewoks. 



Sin embargo, éste no es un tema exclusivo de la sci-fi: en El Señor de los Anillos, Saruman cumple esa misma función con su "mente de engranes y ruedas", que devasta el bosque de Fangorn para crear armas para su ejército de Uruk-Hai. Por otro lado, la evolución tecnológica en Star Wars es prácticamente estática. Las dos Estrellas de la Muerte son destruidas antes de que tengan la oportunidad de incidir en la vida de la Galaxia (¿no les saca de onda la poca importancia que le dan a la destrucción de Alderaan?). Los ejércitos de droides y de clones en las precuelas eran más grandes de cuantos se hubieran creado en la historia reciente de la Galaxia, pero en sí no eran cosas que jamás se hubieran visto. Es decir, mientras la tecnología existente tiene un papel importante en Star Wars, el avance tecnológico es casi nulo.

Entonces, ¿qué concluimos? En lo personal, creo que nos hemos dejado engañar por un falso dilema: la pregunta de si Star Wars es ciencia ficción o es fantasía. La respuesta es que Star Wars es ciencia ficción Y fantasía. No es simplemente un cuento de hadas en el espacio, sino que tiene elementos de sci-fi que son parte vital de su esencia, además de que entra en una categoría considerada tradicionalmente como parte legítima del género, la space opera. Pero sí, en efecto, mucho de su trama, elementos y personajes podría funcionar bien en un escenario típico de fantasía, y las especulaciones tecnológicas tienen muy poca importancia.

Si definitivamente Star Wars no es ciencia ficción pura, tampoco es fantasía pura. Al final, eso es lo que la hace tan genial: esa conjunción de tradiciones disímbolas, de diferentes territorios de la imaginación humana que se encuentran en un producto a la vez nuevo y familiar, es lo que le da la energía mítica que emana de ella. Como dijera George Lucas en su momento: "he creado un mito para una generación sin mitos".

Que la Fuerza esté con ustedes.

Crossing over / Encuentros extraños V: Neostalgia



Parte I: Alienígenas y depredadores
Parte II: Tormentas salvajes
Parte III: La bruja, la daga y la oscuridad
Parte IV: Diosas y monstruos

Las caricaturas que pasaban en los 80 y a principios de los 90 tienen un je ne sais quoi que las hace diferentes las de cualquier otra época. O quizá es sólo que son las de mi generación y por eso están íntimamente vinculadas con la infancia de muchos Millennials. Pensemos en Thundercats, He-Man, Los Verdaderos Cazafantasmas, Transformers o Las Tortugas Ninja y de sólo acordarnos habremos hallado ese lugar caluroso en nuestro acogedor, de una etapa de nuestras vidas en la que todo era más sencillo y creíamos en el poder del Bien.

A principios de los dosmiles, cuando esa generación estaba en la tardía adolescencia o primera veinteañerez, es decir, con un poco más de poder adquisitivo y decisión de compra, muchas de esas caricaturas fueron revividas en forma de series de cómic. Por supuesto, como ahora estaban dirigidas a un público mayor había que hacerlas un poco más violentas, cachondas y sórdidas. Algunas tuvieron cierto éxito, otras no tanto. Pero conforme fue avanzando el nuevo milenio, las editoriales no pudieron resistir a la tentación de hacer con ellos lo que han hecho con todos los demás habitantes del mundo del cómic: ponerlos en crossovers. Así que prepárense para ver a los personajes que poblaron sus infancias cruzarse unos con otros y con algunos más que pensaríamos que ni vienen al caso.


Superman and the Masters of the Universe: From Eternia With Death! de Paul Kupperberg y Curt Swan (1982): Estamos en la prehistoria de los crossovers. Aquí He-Man se enfrenta a un Superman controlado por la magia de Skeletor. Este cómic salió cuando la serie animada de He-Man ni siquiera había visto la luz (eso sería hasta el año siguiente), y lo único que existía de nuestro héroe hipermasculino semidesnudo era una línea de figuras de acción, de la cual DC tenía la licencia para producir historietas. Les debo la reseña de este cómic; no lo pude conseguir por ningún lado. Pero dice Javi Olivares, el mayor experto en Superman en la blogósfera de habla hispana, que está malosón: "Obviamente nos encontramos con una historia muy floja, llena de tópicos del suelo al techo y dirigida a un público infantil. No hay ningún desarrollo de historia ni personajes, todo ocurre porque debe ocurrir y punto. Si te has criado en los ochenta, disfrutarás de la simplicidad de este cómic y de la oportunidad de ver juntos por primera y única vez a estos dos héroes tan diferentes y tan parecidos. Pero si pretendes valorarlo por algo más que un ejercicio de nostalgia ochentera y una curiosidad... te equivocas de cómic."

G.I. Joe and the Transformers de Michael Higgins, Al Milgrom y Herb Trimpe (1987): Primigenio crossover entre personajes de caricatura, se dio cuando las seres de TV de estos personajes estaban en el pico de su popularidad, así que el cómic no es nostálgico, sino auténticamente ochentero. Publicado por Marvel, esta miniserie marca el primero de los que serían muchísimos encuentros entre los robots en disfraz y los auténticos héroes americanos. ¿Qué les puedo decir? G.I. Joe me caga y Tampoco soy muy fan de los Transformers que digamos. El cómic está bien, supongo. Tiene mucha acción, una trama decente, uno que otro giro argumental, y, claro, el gusto de ver a los Decepticons enfrentarse a Cobra. Imagino que los fans de ambas series le encontrarán mucho atractivo. Otros muchos crossovers vendrían con los años.

Teenage Mutant Ninja Turtles meet Archie de Dean Clarrain, Ken Mitchroney y Stan Goldberg (1990): Era el momento de mayor popularidad de nuestras Tortugas. Aquí podemos verlas interactuar con Archie y sus amigos, tal como los recuerdan de las historietas de siempre. Éstas son las Tortugas de la serie animada, y el tono del cómic corresponde naturalmente con el desenfado y candidez que caracteriza las tiras de Archie. Es decir, está bien ñoño y bobalicón, pero chistoso. Las Tortugas llegan al Riverdale ayudadas por Cudley, su amiga cabeza de vaca cósmica (no me pregunten, ya estaba así cuando llegué). Archie y Betty estaban a punto de fajar (o darse quicos inocentes; esto, después de todo, es Archie) cuando ven a las Tortugas y piensan que los aliens están invadiendo la tierra. Para no hacerles largo el cuento, Archie y las tortugas unen fuerzas para rescatar a Verónica de unos secuestradores y terminan comiendo pizzas en Pop's junto con Jossie y las Gatimelódicas.

Savage Dragon/Teenage Mutant Ninja Turtles de Erik Larsen y Michael Dooney (1993): Es una historia que inicia en el número 2 de Savage Dragon (o sea, bastante pronto) y continúa en un volumen especial. Un segundo encuentro se dio en 1995, con una historia que inició en un volumen especial y concluyó en el número 22 de Savage Dragon. Ambos son totalmente meh y sólo los menciono por no dejar. Me remito al primero, en el que Dragon y las Tortugas unen sus fuerzas (después de un combate por malos entendidos, como es protocolo) para pelear contra una villana que tiene el poder de dar vida a las estatuas y esculturas. Ahora, lo interesante aquí es que éstas son las Tortugas de los cómics, como eran antes de que la serie animada y las películas cambiaran a los personajes. Es decir, cuando las Tortugas tenían todas cintas del mismo color (rojo), personalidades casi indistinguibles y una actitud más violenta. Lo digo porque todos los demás crossovers de esta lista nos presentan a las Tortugas de la serie animada o con características inspiradas por ésta. En este cómic incluso se burlan de la ñoñez de la caricatura, lo cual pos está cagado.

Archie meets The Punisher de Batton Lash, John Buscema y Stan Goldberg (1994): Éste es uno de los crossovers más legendarios de la historia, y también uno de los más extraños, de ésos que rompieron una barrera y abrieron las posibilidades como nunca antes ¿Y saben qué? Es realmente bueno. Es todo un logro del escritor Lash que consiguiera construir una historia coherente que fuera fiel tanto a la esencia de Archie como a la de Punisher, cuanto más que uno pensaría que éste no es el personaje más adecuado para encontrarse con nuestro pelirrojo favorito (es más fácil pensar en Spidey visitando Riverdale, por ejemplo). En fin, Frank Castle llega al pueblo de Archie en busca de un criminal que guarda un notorio parecido con este típico joven americano. Aquí, el viejo Frank encuentra un oasis de inocencia en un mundo corrupto y hace de su misión no sólo atrapar al tipo malo sino proteger Riverdale de la violencia y oscuridad. Divertido y entrañable, éste es un cómic básico para cualquier fan del noveno arte.

Sonic Super Special: Parallel Paradigm de Kim Penders y Jim Valentino (1998): Esta aventura, publicada en el número 7 de la serie de números especiales de Sonic, nos relata el encuentro entre los adorables personajes del videojuego clásico de Sega (incluyendo a ese combustible de sueños mojados furry que es Sally) con algunos de los héroes más populares entonces publicados por Image, entre ellos Savage Dragon, Spawn, The Maxx y Shadowhawk; por si fuera poco, la historia se desarrolla por las investigaciones de dos reconocibles agentes del FBI (el número está dedicado a Chris Carter, creador de The X-Files). Así que si alguna vez habían querido ver a Sonic responderle bravuconamente a Spawn, éste es el cómic que estaban buscando. A mí me pareció divertido, pero sobre todo, muy bizarro. Tengo entendido que el proyecto surgió a raíz de que Valentino, creador de Shadowhawk y uno de los principales artistas de Image, descubrió que sus hijos eran súper fans de Sonic y quiso hacer algo para ellos. Qué ternura. Como dato curioso, en el número 10 de la serie, Sonic se encuentra con Sabrina, la bruja adolescente (versión Archie, no Melissa Joan Hart).

Superman and Bugs Bunny de Mark Evanier y Joe Staton (2000): And shit got real! Algo que bien podría haber sucedido en uno de los shows de Warner de los 90, se volvió realidad en los cómics al despuntar el nuevo milenio. Yo tenía esperanzas en este cómic, porque fue escrito por Evanier, hilarante argumentista de dibujos animados y colaborador de Sergio Aragonés. Pero el cómic es terriblemente malo. Demasiado serio para una caricatura de los Looney Tunes, demasiado bobo para una aventura de la Liga de la Justicia. Aburridos, Mxyzptlk y Do-Do deciden unir fuerzas para sembrar el caos haciendo chocar los universos de Superman y Bugs Bunny. Tiene dos que tres puntadas, y me gustó que apareciera Do-Do, antagonista de uno de los grandes cortos animados de la historia, Porky in Wackyland (y sus interacciones con Mxy son adorables). Pero por lo demás estaba tan mamón que me dieron ganas de darle un zopapo a Evanier.

Futurama/Simpsons: Infinitely Secret Crossover Crisis de Ian Boothby y James Lloyd (2002): Oh, dos de las mejores series de la historia tuvieron su muy esperado encuentro a principios de este siglo, justo cuando ambas estaban en sus mejores momentos. El cómic es bastante bueno y muy divertido, como un buen capítulo de cualquiera de las dos series (aunque en realidad los protagonistas son los de Futurama). De veras, me hizo soltar varias carcajadas, pues el humor y los diálogos corresponden al espíritu de ambos programas. Los héroes de Planet Express se ven aprisionados en un cómic de Los Simpson por un ataque de los malignos cerebros extraterrestres (los mismos que hicieron pendejos a todos, menos a Fry en un episodio clásico, ¿recuerdan?). Lo que sigue es comedia pura y mucha acción. Bender bebe con Homero y se folla a la Rocola de Flanders; Marge adopta a Mordelón porque piensa que es un bebé abandonado; Lisa encuentra un modelo de mujer fuerte en Leela y Bart pendejea en grande al pobre de Fry. Hay un segundo crossover, de 2005, que está todavía más locochón y grandilocuente, en el que la población de Springfield es transportada a Nueva Nueva York, pero no es ni de lejos tan gracioso.

Battle of the Planets/Thundercats de Kaare Andrews y UDON (2003): Uno de los primeros crossovers entre personajes de caricaturas ochenteras de la gran oleada de principios del siglo XXI. Bueno, Gatchaman es más setentera que Travolta, pero en gringolandia la vieron en los ochenta y nosotros acá a principios de los 90. El cómic está muy chido. La trama sigue la dinámica clásica de universos paralelos. Mumm-Ra y Zoltar forman una alianza para destruir a la Fuerza G y a los Thudercats, y en el proceso los hacen pelearse entre sí. Nada extraordinario. Lo bonito es que la narración de marco nos muestra a dos chicuelos viendo las caricaturas un sábado por la mañana, y para ubicarnos más en el contexto, hay un par de referencias muy obvias a G.I. Joe y He-Man. Es un paseo neostáligo muy entrañable que seguro los chavorrucos disfrutarán. Además, portada de Alex Ross.

Battle of the Planets/Witchblade de Munier Sharrieff, Christina Chen y Jo Chen (2003): Baia, baia, éste es un crossover de aquéllos que a uno no se le ocurrirían de buenas a primeras. Quizá por eso fue mayor mi sorpresa cuando me encontré con que de hecho es bastante bueno. De entrada, el estilo amerimanga del arte, e incluso los colores, imitan de forma fantástica la apariencia de la serie animada que veíamos de chamacos y eso ya va directo al kokoro. Y con portada de Alex Ross, no mamen. La historia también es muy buena: se ubica en un futuro en el que las fuerzas de Zoltar ya han ocupado algunas regiones de la Tierra y esclavizado a su gente. La chica que yo conocí como Ágata Junio (del doblaje mexicano de Fuerza G) y que en los cómics es llamada Princess (del doblaje gringo original de Battle of the Planets) se infiltra en un campo de esclavos donde por azares del destino encuentra con la Witchblade, la cual le da el poder suficiente para enfrentar prácticamente sola a todos los ejércitos de Spectra, pero también amenaza con corromper su alma. Lo recomiendo de verdad.

G.I. Joe vs The Transformers de Josh Blaylock y Mike Miller (2003): El segundo encuentro entre dos de las caricaturas más populares de nuestra infancia, y el primero de esta nueva oleada. Está bien, supongo otra vez. Lo interesante es que es una historia de origen. Cobra encuentra la nave de los Transformers, escondida durante millones de años en Tierra; captura a Autobots y Decepticons por igual y los convierte en sus armas. Para responder a esta amenaza, se forma G.I. Joe, un equipo de soldados de élite. Y pos así, está padre imaginar que los G.I. Joe y los Transformers se originaron el uno gracias al otro. Y está muy cool ver a Snake Eyes madréandose él solito a Starscream de la forma más inverosímil. Pero es un cómic de la era Bush; tanto, que hasta sale George W. Bush autorizando un ataque nuclear sobre una isla del Caribe. Una de las primeras escenas tiene lugar en una cumbre de la ONU, en la que manifestantes y políticos exhortan a los Estados Unidos a dejar sus políticas hostiles con el mundo, porque violencia genera más violencia. De pronto, ¡pum! Cobra ataca a la ONU y a todo mundo, haciéndolos callar a esos ilusos pacifistas y demostrando que se necesita que los yunaites sean la policía del mundo porque si no a todos nos carga la chingada. Después de éste, los crossovers entre Transformers y G.I. Joe se volverían rutinarios, primero con Image Comics, y después con IDW.

Superman/Thundercats de Judd Winick y Alé Garza (2004): ¿Qué les puedo decir de este crossover? No mucho, pues la verdad no es extraordinario, pero bastante chido a su manera, del lado disfrutable de la balanza de lo regular. De una duración muy breve, sigue la vieja fórmula de poner a los héroes a pelear porque no se han dado cuenta de que son héroes y luego unen sus fuerzas contra el villano. En esta historia Mumm-Ra envía a los Mutantes a la dimensión de Superman para recuperar una versión paralela del Ojo de Thundera, y los Felinos Cósmicos se ven obligados a ir tras ellos. Nada que nos vaya a mover el tapete, pero a lo mejor sí derramar una solitaria lagrimita de emoción, porque ver a Superman interactuar con Leon-O, Cheetara y los demás, y agarrarse a golpes con Mumm-Ra el Inmortal, es un sueño de niño ochentero hecho realidad, y eso hace que valga la pena desde la primera viñeta.

New Avengers/Transformers de Stuart Moore y Tyler Kirkhman (2007): Este cómic no es una obra maestra, pero está muy chingón, porque logra armar una historia con el escenario y los personajes de tal forma que nos plantea situaciones emocionantes y con todo lo que queremos ver. Para empezar, en esta alineación de los Avengers encontramos no sólo al Capitán América, Iron Man y Miss Marvel, sino a Spider-Man y Wolverine, y de pilón el villano de Marvel es el Dr. Doom, por lo que aquí podrán ver a los personajes más populares y chingones de ese universo. Del otro lado, nuestros queridos Autobots y nuestros malvados Decepticons; estos últimos con un plan macabro para iniciar una guerra nuclear y eliminar la vida orgánica en la Tierra. Sólo una alianza entre Avengers y Autobots podrá detener la catástrofe, pero no antes de que intercambien algunas pataditas, sólo porque sí. El cómic nos regala momentos de ensueño, como a Iron Man en un traje Mecha gigante peleando contra los Decepticons, o a Megatron agarrando de su pendejo al mismísimo Doom. La verdad sea dicha, lo disfruté mucho.

Mars Attacks the Real Ghostbusters de Erik Burnham y Jose Holder (2013): Los extraterrestres de Mars Attacks! se convierten en una amenaza para los Verdaderos Cazafantasmas que, por si no lo saben, era mi caricatura favorita de chamaco. Esto es lo más padre del cómic: si la mayoría de las publicaciones de IDW se basan en las películas, éste se inspira directamente en la serie animada y sigue el mismo diseño de los personajes. Una nave marciana había caído en algún lugar de Nueva Jersey en 1938, engañados por la transmisión de Orson Welles, y ahora los fantasmas de los extraterrestres ahora están aterrorizando una inocente granjita. Así que... ¿a quién vamos a llamar? Y pues ya saben cómo es eso. No es genial, pero está divertido y breve, como un capítulo no muy brillante de la serie, y sin nada de la violencia y humor negro que caracteriza el universo de los marcianos psicóticos.

Mars Attacks the Transformers de Shane McCarthy y Matt Frank (2013): Otro one-shot de los publicados por IDW y estelarizados por los marcianos genocidas cabezones favoritos de Tim Burton. En esta ocasión, los Autobots por fin han ganado la guerra contra los Decepticons cuando literalmente segundos más tarde, los marcianos invaden la Tierra, y obligan a ambos bandos de robots de Cybertron a unir fuerzas. Es bastante malo. Ni siquiera es muy chistoso que digamos, ni emocionante ni nada, y si acaso tiene algo bueno es que conservan el diseño de los personajes según la serie de los ochenta, y no según alguno de los cómics que han existido desde entonces o de las películas. Así, es como si los marcianos atacaran un capítulo de la caricatura original, con humor negro y violencia innecesaria. Es una especie de sacrilegio y no está chido hacer eso.

DC Universe vs. Masters of the Universe de Keith Giffen y Dexter Soy (2013): He-Man y sus amigos conocen a Superman y sus amigos en este crossover con el que hemos soñado desde hace años y que no puedo decir que decepcione hasta romperme el corazón, pero que tampoco me encantó. Está regular, haciendo el balance entre lo bueno y lo malo; lo malo siendo que los diálogos son terribles y los personajes (especialmente Teela) son estereotipos, y lo bueno siendo que la neta sí está chingón ver a Superman blandir la Espada de Greyskull o a Skeletor putearse a toda la la Liga de la Justicia (menos a Batman, obveeeo). El evento pretendía a todas luces ser grandioso, pues salen un rechingo de personajes, desde la Justice League Dark hasta la Justice League of America, aunque la verdad es que los de DC están ahí sobre todo como secundarios y ésta es más bien una historia de He-Man. Por cierto, éste no es el de la serie ochentera, sino el de los nuevos cómics, basada en la caricatura de los dosmiles que nadie vio. Pero, anda la osa, quiero ver su reacción cuando sepan quién es el villano de esta historia [es Orco].

Sonic/Mega Man: Worlds Collide de Ian Flynn, Jamal Peppers y Ryan Jampole (2014): ¡El sueño de muchos niños gamers se hacer realidad en este épico encuentro! A decir verdad jugué muy poco los de Sonic (neta, ¿quién tenía Sega?), pero Mega Man X es uno de mis videojuegos favoritos de toda la vida. Por otro lado, los cómics de Sonic llevan ya más de 20 años publicándose con mucho éxito (y son la principal fuente de inspiración de las parodias porno de Palcomix), y cuando Archie adquirió la licencia de Mega Man, este encuentro era el paso lógico y el deseo cumplido del escritor Ian Flynn. ¿Cómo está? Bastante bueno y padrísimo. Claro que estos cómics están dirigidos a un público joven, de preadolescentes o antes. Pero eso no le quita que tenga una gran historia y un arte fabuloso. Y como les dije, es verdaderamente épico: la aventura se da a lo largo de 12 números de las publicaciones de Sonic y Mega Man, llenos de acción, aventura, suspenso y cataclismos cósmicos que amenazan la existencia misma de dos universos cuando el Dr. Willy hace alianza con el Dr. Eggman (¡y su interacción es divertidísima!). Si jugaste los videojuegos de nuestros héroes azules favoritos, este es un cómic que no te querrás perder.

Robotech/Voltron de Tommy Yune y Digital Arts Chefs Team (2014): ¡Miren no más! ¡Pero si es el encuentro entre dos de los ánimes nostálgicos más populares de nuestra infancia! ¡Qué emoción! ...Para los fans, quier decir, porque la verdad es que a mí ne me gustaban las series de robots. Nope, ni estas dos, ni Transformers, ni Mazinger Z, ni Iron Man 28. Listo, lo dije. Ahora pueden lincharme. Pero antes, teniendo en cuenta lo anterior, debo decir que el cómic me pareció bastante bueno, con todo y que mis conocimientos de esos universos van de pocos a nulos. De hecho, me gustó tanto que me dejó con ganas de conocerlos más a fondo. Un cometa con propiedades cósmicas envía a los cinco pilotos de Voltron al mundo de Robotech, mientras la nave SDF-1 con toda su tripulación son dejadas a la deriva en la galaxia de Voltron. Si para mí momentos como Rick Hunter pilotando un León fueron emocionantes, imagino que para los fans de hueso colorado lo serán aún más.

Teenage Mutant Ninja Turtles/Ghostbusters de Erik Burnham, Tom Waltz y Dan Schoening (2014): Oh, rayos. Ésta es una de las cosas más geniales que habría podido imaginar como prepúber a finales de los 80: ¡los Cazafantasmas conocen a las Tortugas Ninja! ¿Qué tal está? Bastante bueno y muy cool. Las Tortugas sufren un accidente de teletransportación y llegan sin quererlo al Nueva York donde viven los Cazafantasmas. Ah, pero eso no es todo, un antiguo dios guerrero, Chi You, también se ve en el universo de los Cazafantasmas, donde la energía sobrenatural, y por lo mismo sus poderes, se ven aumentados. El cómic está lleno de momentos grandiosos, como ver a Donatello teniendo conversaciones súper nerdosas con Egon y Ray, o usando un acelerador de protones. Los escritores además idearon un argumento que diera a nuestros héroes un enemigo al que sólo pudieran vencer uniendo sus fuerzas y combinando sus habilidades. Ultra divertido y alucinante, es un cómic que recomiendo de todo corazón.

The X-Files: Conspiracy de Paul Crilley, John Stanisci, Erik Burnham, Salvador Navarro, Ed Brisson, Michael Walsh, Dheeraj Verma y Denton J. Tipton (2014): Ok, pongan atención. La premisa es ésta. Nuestros amigos de The X-Files se dedican a investigar la existencia y actividades de los personajes de tres de las caricaturas más queridas de nuestra infancia: los Cazafantasmas, las Tortugas Ninja y los Transformers. Además, por una elección muy extraña, también investigan la veracidad de la leyenda del Cuervo, tal como se presenta en la película The Crow, basada en el cómic del mismo nombre. Sí, es una mezcolanza muy extraña de personajes, pero fíjense que de hecho está muy chida. O más bien, fluctúa un poco entre lo chido y lo chafa, aunque se inclina más por lo primero. Lo malo es el dibujo de Stanisci en los primer y último números de esta miniserie: el tipo no puede hacer que la cara de Mulder se vea igual en dos páneles seguidos. Eso y el encuentro con los Cazafantasmas es bastante blandengue. Como compensación, los números dedicados a las Tortugas Ninja y los Transformers son asombrosos. Además, la trama que conecta a todos estos personajes está sorprendentemente bien pensada, con mucho mumbo-jumbo pseudocientífico, claro está, pero con coherencia interna. Claro, nuestros héroes no son Mulder y Scully (aunque tienen un papel secundario), sino los tres Pistoleros Solitarios, los amigos conspiranoicos de Mulder, quienes naturalmente están más aptos para ponerse a platicar con Leonardo o con Optimus Prime. Esos momentos no tienen precio.

Ghostbusters: Get Real de Erik Burnham y Dan Schoening (2015): Amé este cómic de principio a fin. Es maravilloso y no puedo darle una calificación menor a bastante bueno y súper genial. La premisa: los Cazafantasmas (los de las películas) conocen a los Verdaderos Cazafantasmas (los de la serie animada), por causa de un viaje interdimensional fallido. El dios Proteo quiere atrapar a nuestros amigos Egon, Winston, Peter y Ray para evitar que ellos lo atrapen a él, pero sin querer los envía a la dimensión donde viven Egon, Winston, Peter y Ray. El diseño de unos es i-dén-ti-co al de la serie animada, tanto que estaba oyendo las voces del doblaje mexicano mientras lo leía, aunque estuviera en inglés. Lo raro es que los personajes de los cómics de IDW ya están bastante estilizados con respecto a sus contrapartes de las películas y se ven hasta más caricaturescos que los otros, pero bueno, se supone que debemos entender que son Harold, Ernie, Bill y Dan. El cómic es súper divertido y está lleno de todo lo que nos hace amar a los Cazafantasmas en cualquiera de sus versiones, incluyendo largos diálogos nerdosísimos. Hasta los Extreme Ghostbusters hacen una breve aparición. Es una maldita joya de la nostalgia y como toque final, la portada del TPB imita la cuja de un viejo VHS. Chulada.

Archie vs. Predator de Alex de Campi y Fernando Ruiz (2015): No sé si han estado al tanto, pero en los últimos años parece que Archie Comics ha sido tomado por un montón de gente que odia a Archie. Entonces se han dedicado a tratar con total cinismo a estos queridos personajes: Archie murió salvando a un amigo suyo de un atentado; Sabrina fue entregada como ofrenda a Cthulhu; una serie paralela nos muestra al pelirrojo y sus amigos sobreviviendo en el apocalipsis zombi... Y así por el estilo hasta llegar a esta pelea con Depredador. A diferencia del encuentro con Punisher, que honraba al cómic de Archie, éste es francamente una parodia de humor negro en la que los creadores se complacen de ver a nuestros personajes de la infancia ser masacrados inmisericordemente por el mejor cazador del universo. Además del gore horrible, tiene algunas otras cosas que jamás habríamos visto en un cómic de Archie, como insinuaciones sexuales, chistes sobre temas adultos, y Betty y Vero en ropa interior / poca ropa / ropa desgarrada. Sí, es muy divertido y retorcido pero terminas de leer y sientes que mataron esa partecita inocente que aún te quedaba. Hay también un crossover entre Archie y Sharknado, pero no. no más no.

Batman/Teenage Mutant Ninja Turtles de James Tynion y Freddie E. Williams (2016): Otro encuentro que nunca pensé que se haría realidad y que al final resultó ser bastante bueno y muy chingón. De nuevo tenemos una historia de universos paralelos. Krang envía a las Tortugas Ninja junto con Splinter, Shredder y como 40 ninjas del Foot Clan a Ciudad Gótica sólo para quitárselos de encima. Las Tortugas se hacen de un refugio en las alcantarillas de la ciudad (lo que los lleva a una pelea con Killer Croc), mientras el Clan roba tecnología para construir un portal dimensional que los regrese a su propio universo. Esto no tarda en llamar la atención de Batman y... bueno, tiene todo lo que podrían esperar de este crossover, incluyendo ver a Batman pelear contra Shredder y a las Tortugas enfrentarse a R'as Al Ghul. Quizá la parte en la que el Clan utiliza mutágeno para convertir a los internos de Arkham en furries un poco excesiva, pero creánme cuando les digo que todo lo demás es fantástico y les va a traer felicidad.


En verdad disfruté leer y releer los títulos que aparecen en este conteo. Es claro que muchos de ellos, los mejores, está escritos por personas que aman los materiales originales y que pusieron todo su amor en su trabajo creativo. Hay algunos que todavía no hemos visto hechos realidad. Me encantaría ver algo con los Halcones Galácticos, los Thundercats y los Tigersharks. Y una pelea entre Leoón-O y He-Man. Pero quizá el futuro nos depare sorpresas de ese estilo.

Todavía no hemos terminado con esta maxisaga sobre encuentros extraños, ¡aún hay más! Pero mientras tanto, pueden checar mis entradas sobre caricaturas ochenteras. Hasta la próxima.

martes, 2 de agosto de 2016

There is no try



Como profesor de filosofía, intelectual de Internet y ser humano que intenta no ser un completo imbécil siempre recurro a dos textos fundamentales de la cultura occidental en busca de guía ética: Superman y Star Wars. 

Creo que podemos estar de acuerdo en que la substancia del sistema ético contenido en Star Wars se expone principalmente en El Imperio contraataca, durante el entrenamiento de Luke con el maestro Yoda. Uno de los momentos más memorables es cuando Luke debe usar la Fuerza para sacar su X-Wing, atorada en el fango del pantano de Dagobah. Luke le dice a Yoda que lo intentará, a lo que el milenario maestro Jedi responde:

"Do, or do not. There is no try".

Hazlo o no lo hagas. No hay intentos. Un aforismo bastante absolutista para un maestro Jedi, sobre todo teniendo en cuenta que Obi-Wan nos dice otras cosas como "Sólo los Sith piensan en absolutos" y "La mayoría de las verdades a las que nos aferramos dependen de nuestros puntos de vista". Además de eso, desde un inicio la sentencia de Yoda ha causado bastante desconcierto entre los exégetas de la filosofía Jedi. ¿Qué significa realmente? ¿Acaso tiene ahí una enseñanza importante? ¿Es sólo otra de esas frases que suenan profundas pero en realidad no significan nada?




Quizá puedo arrojar una luz al respecto, partiendo de una reciente crisis que tuve en mi vida personal, un suceso doloroso que me ha permitido entender mejor (o adaptar a mi situación) la frase de Yoda. No sé si esto que voy a exponer sea lo que Lucas tenía en mente al escribir estas escenas, pero por lo menos da para una buena reflexión. No digo que sea la interpretación correcta, pero ustedes síganme la corriente un rato. Para entender mi punto hay que recordar que la Fuerza no tiene solamente un componente físico y uno mental, sino también uno moral.

Para usar la Fuerza, Luke debe no solamente tener control sobre su cuerpo, su pensamiento y sus emociones, sino que debe abrazar los principios morales del Lado Luminoso, del Bien, y ejercerlos plenamente. Ésta es una decisión de tipo ético y quizá la parte más difícil, la parte en la que no hay intentos.

Obviamente, para poder hacer algo primero hay que intentarlo. Intentar correr diez vueltas seguidas a la manzana. Intentar resolver este complicado problema de matemáticas. Esos son esfuerzos físicos y mentales que pueden o no tener resultado. Pero no puedes intentar hacer lo correcto. Puedes no saber qué es lo correcto y equivocarte, hacer algo indebido pensando que estaba bien (como cuando intentas ayudar, pero perjudicas). O puede ser para llevar a cabo la acción debida tengas que hacer un esfuerzo físico o mental que al final no dé resultado (como un médico intentando salvar una vida). 

Pero cuando sabes qué es lo que debes hacer no puedes intentar elegir la acción debida. Si te gana la tentación de hacer algo que sabes que es inmoral, algo que te da algún placer o beneficio cuando sabes que va a lastimar a alguien más, no puedes decir que lo intentaste. Por ejemplo, no puedes decir "intenté no golpear a mi esposa", "intenté decir la verdad", "intenté serle fiel a mi pareja", "intenté no espiar por le rendija", "intenté no enredarme con una persona casada", "intenté ser honesto", "intenté no robar el dinero que me fue confiado", "intenté perdonar a quien me lastimó". Lo haces o no lo haces. No hay intentos.

Si partimos de la noción de "intentar hacer lo correcto", estamos adelantando la posibilidad de que al final no lo hagamos, y justificando nuestra falta de antemano. Lo cierto es que Luke no creía que podría mover la nave, como muchas veces nosotros no creemos que haremos lo correcto y nos ponemos una excusa diciendo que lo intentaremos. Pero recuerden el intercambio entre Luke y Yoda cuando el maestro finalmente le muestra cómo mover la X-Wing:

-¡No puedo creerlo!
-Por eso fracasas.



Tratemos la teoría ética del filósofo Immanuel Kant -y así es como meto a Kant y a Yoda en la misma entrada, ¿no es genial?-, la cual establece la diferencia entre una moral utilitaria y una moral autónoma. Una moral utilitaria nos dice que hay que hacer el bien porque eso nos traerá algún beneficio: "debo ser honesto, porque una reputación de persona honesta es buena para mi negocio", "ayudo a los necesitados porque así me ganaré el cielo", "soy un nice guy con las chicas porque así me darán sus favores". Una moral autónoma es una que nos dicta hacer lo correcto sin importar las consecuencias para nosotros: "Debo ser honesto, debo ayudar a los necesitados, debo ser un nice guy porque eso es lo correcto. Punto." No importa si eso me va a reportar beneficios, o por el contrario, si me va a perjudicar. Debo hacer lo que es correcto.

¿Cómo sabemos qué es lo correcto? Kant tiene una fórmula: "actúa de tal forma que tu conducta pudiera ser una ley universal". Es decir, actúa como quisieras que toda persona que se encontrara en la misma situación que tú lo hiciera. Así sabes que algunas acciones, por más benéficas que pueden ser para ti, no pueden ser correctas: engañar, robar, matar. No podríamos vivir en un mundo en el que se considerara universalmente válido hacer todo ello; de hecho, cada persona que lo hace quiere ser la única y por lo general mantenerlo en secreto. En cambio ayudar, ser generoso, respetar a los demás, decir la verdad, mantener las promesas, ser fiel, perdonar y dar segundas oportunidades son principios que todos quisiéramos que todos los demás observaran. He ahí nuestras leyes universales. Fernando Savater lo explica mejor:



Entonces, cuando Luke está frente a la nave y empieza a moverla con la Fuerza para sacarla del fango, no sólo tiene que hacer un esfuerzo mental y físico: tiene que escoger el camino correcto, el Lado Luminoso. Es en esto último, en elegir el Bien sobre la Oscuridad, en donde no hay intentos. Hazlo o no lo hagas. Y si no lo hiciste, ten por lo menos la responsabilidad y la integridad de decir "no lo hice" o "no lo he hecho", porque no es atenuante ni pretexto decir "lo intenté".

O no sé, igual y sólo estoy mamando bien duro. En fin, buen día y que la Fuerza les acompañe, ñoños. xD



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