miércoles, 26 de octubre de 2016

Los 10 villanos más geniales de "Los Verdaderos Cazafantasmas"



Antes de querer ser escritor, antes de soñar con ser súper héroe, quería ser un Cazafantasmas. Los Verdaderos Cazafantasmas es mi caricatura ochentera favorita y no puedo terminar de expresar mi amor por ella. Por supuesto que tenía mucha aventura, diversión y emociones, pero también podía ser de verdad aterradora, o en otras ocasiones podía conmover o dejarte pensando.

Como les dije en mi reseña de la nueva película de Cazafantasmas, lo que le falta (además de buenos chistes y un buen diseño de producción) es un buen villano, y de hecho declaré que podía fácil pensar en 10 villanos de la serie animada que habían sido mucho mejores. Pues aquí los tienen, una selección personal de los mejores antagonistas a los que Egon, Winston, Peter y Ray se enfrentaron a lo largo de las tres buenas temporadas que duró la serie (de la cuarta a la séptima, no existieron, no importa qué les digan).


10.- El señor Tummell (You Can't Take It With You, Temporada 2). Muestra de que los buenos villanos pueden ser también mortales que juegan con lo que no deberían. En este caso tenemos al señor Tummell, un viejo millonario, amargado y avaro (que recuerda, y no creo que sea casualidad, al señor Potter de It's a Wonderful Life). Tummell sabe que está por morir, pero no se resigna a dejar atrás su cuantiosa fortuna, tiene el plan de enviar sus riquezas a la otra vida para que lo acompañen por toda la eternidad. Para ello, recurre a la vieja ciencia de los egipcios, y con ayuda de una colosal máquina en forma de pirámide, como los faraones de antaño planea cruzar al Más Allá no sólo con sus pertenencias, sino hasta con sus aterrados sirvientes. La máquina, sin embargo, crea una fisura entre el velo que divide este mundo del otro y fantasmas invaden la ciudad, por lo que sólo la intervención de los Cazafantasmas podrá poner fin al caos.


9.- El Motociclista sin Cabeza (The Headless Motorcyclist, Temporada 2) Desde el corto animado de Disney hasta la película de Tim Burton, he sido fan de la leyenda del Jinete sin Cabeza, y una de mis encarnaciones favoritas es ésta. En este capítulo el Jinete se ha actualizado para la década de los 80 y ha cambiado su negro corcel por una motocicleta y su atuendo de rockero por el de un biker ruo y malote. Lleva siglos persiguiendo a la familia de Ichabod Crane, así como a sus amigos y conocidos, y ahora está tras la pista de su única descendiente, una guapa rubia llamada Kate de la que, la cual se convierte en interés romántico para Peter, desde luego. Como en la leyenda, el Motociclista no puede cruzar los puentes, así que ahí está su punto débil. Todo esto nos deja con el escenario perfecto para tener emocionantes persecuciones automovilísticas, mientras cascos de calabaza -leyeron bien- explotan por todas partes.

8.- Ké (Mrs. Roger's Neighborhood, Temporada 1). Éste era de mis capítulos favoritos cuando era niño, y ahora que lo volví a ver, confirmé mis pasiones. Inicia con una cámara subjetiva al estilo Evil Dead y continúa con guiños muy diversos, desde los cuentos de hadas al estilo Hansel y Grettel hasta películas de horror como Poultergeist, además de presentar una galería de fantasmas con diseños muy diversos. Ké es un espíritu maligno que comanda una legión de espectros para conquistar el mundo de los vivos, pero está disfrazada de una viejecilla que se parece a la abuelita de los Looney Tunes (con todo y canario). Lo que ocurre en casa de la señora Roger está bien locochón y divertido, mientras que las escenas en las que el monstruo se transformaba para mostrar su verdadera identidad, o cuando posee el cuerpo de Peter, me daban muchísimo miedo. 

7.- La Banshee (Banshee Bake a Cherry Pie? Temporada 2) Según la mitología celta, una banshee es un funesto espíritu femenino que se aparece dando gritos horribles como señal de que alguna desgracia está por caer sobre quien se la encuentra. Pero aquí el concepto se fusiona con el de la sirena para crear a una hermosa cantante de glam rock que utiliza su música y belleza para hipnotizar a su público al tiempo que libera fuerzas espirituales y desata el caos. Con el nombre de Shanna O'Callahan, esta perversa criatura emboba a Peter y lo convierte en su guiñapo. Shanna se gana un lugar en esta lista no sólo por ser muy cool y estar muy buena (y totalmente se le nota un pezón en un póster que sale más de una vez), sino porque ese capítulo es una de las cosas más ochenteras que le han pasado a la humanidad. Es decir, sólo miren ese look.

6.- La cosa en el ático (The Thing in Mrs. Faversham's Attic, Temporada 1). ¡Oh, por todos los cielos! En uno de los mejores episodios de la serie, escrito por Michael J. Straczynski, aparece esta abominación lovecraftiana. El señor Faversham quería invocar a un demonio, pero no pudo controlarlo y lo más que logró fue encerrarlo en el ático de su vieja casona. Setenta años después, su hija, una solitaria ancianita, aún padece las apariciones del monstruo. Durante todos estos años, la cosa ha construido su propia dimensión en el ático. Lo mejor: su forma real aparece sólo hacia el final del episodio y antes lo vemos únicamente armando su cuerpo con pedazos de objetos olvidados. Todas y cada una de sus encarnaciones son material de pesadilla. Nunca vi este capítulo de niño, sino muchos años después, y lo pude apreciar como uno de los más aterradores, emotivos y mejor escritos.

5.- El Señor Oscuro (Ragnarok and Roll, Temporada 2) Otro de los grandes capítulos escritos por Straczynski, nos narra la historia de un joven llamado Jeremy, a quien su novia dejó para perseguir sus ambiciones profesionales. Y bueno, como #MasculinitySoFragile, decide que está harto del mundo y de todo lo que hay en él, por lo que viaja hasta una montaña tenebrosa e invoca al Señor Oscuro, quien le da el poder para desencadenar el Ragnarok. Ahora, Jeremy usa la Lengua Negra de Mordor para invocar al Señor Oscuro (sí, reconozco la Lengua Negra cuando la escucho) por lo que esta deidad maligna bien podría ser Sauron, o incluso Morgoth. Si no son lo suficientemente ñoños para que esto los emocione, tengan presente que el capítulo está lleno de imaginería apocalíptica, una animación estupenda, momentos muy emotivos y algunos de los mejores diálogos de toda la serie. No descubrí este capítulo sino hasta hace unas pocas semanas y me quedé impresionado de lo bueno que es.

4.- Cthulhu (The Collecting Call of Cthulhu, Temporada 2) ¡Sí, el mismísimo Cthulhu se enfrentó a los rayos de protones de los Cazafantasmas! En este capítulo el Necronomicón es robado de la biblioteca pública por parte de una secta de chiflados adoradores del dios primigenio. El capítulo incluye una visita a la Universidad de Miskatonic en Arkham, un hato de lunáticos que quieren sacrificar a nuestros héroes, invocaciones tipo Ïa ïa, Cthulhu fhtagn y los versos Que no está muerto lo que yace eternamente... y mostrencos tentaculares a los que los rayos de protones no les hacen mucho daño, además de súplicas desesperadas a Nodens. El Gran Cthulhu no aparece en toda su gloria sino hasta las últimas escenas y ¡vaya que es majestuoso! Con su apariencia de monstruo salido de un hentai de terror (vamos, estoy seguro de que han visto cosas así, no se hagan), compensa que la forma en la que nuestros héroes lo regresan a dormir esté un poco boba. Este capítulo, escrito por otro de los grandes de la serie, Michael Reaves, es un deleite para cualquier fan de Lovecraft.

3.- Samhain (When Halloween Was Eternal, Temporada 1) Otro de Straczynski. En esta ocasión Egon, Winston, Peter y Ray se enfrentan a la encarnación misma de la Noche de Brujas (con todo y cabeza de calabaza). Samhain es una deidad pagana cuyo objetivo es muy claro: establecer una noche eterna. Mientras las criaturas del Más Allá se apoderan del mundo de los vivos, el reloj se detiene a la media noche del 31 de octubre. Literalmente, en todo el mundo es envuelto por las tinieblas nocturnas.. Éste es uno de aquellos capítulos (como los dos anteriores) en los que los Cazafantasmas tienen que enfrentarse al jodido Apocalipsis, y no es para menos. Aquí los vemos combatir contra ejércitos de espectros y demonios, abriéndose paso a disparos para alcanzar la cima de la torre de Samhain. Además, como muestra de que este villano no es para darle por su lado, tengan en cuenta de que es uno de los poquísimos que apareció en más de un episodio.

2.- El Grundel (The Grundel, Temporada 3) De nuevo el gran Straczynski nos trae un monstruo capaz de quitarnos el sueño. No sólo el capítulo empieza con el cuarteto peleando contra el Jabberwock y citando el poema de Lewis Carroll, sino que nos presenta a un villano inolvidable. El Grundel tiene un aspecto horrendo y se aparece por las noches junto a las ventanas de los niños, a los que les pide "déjame entrar". Figura mefistofélica, es un tentador que alienta a los niños hacia el mal, por caminos cada vez más perversos hasta que ellos mismos se convierten en Grundels que vagan por la noche en busca de otros niños a los que tentar. Así que ¡no mames! El niño que aparece en este capítulo sigue por ese mismo camino y lo único que me daba más miedo que toparme a un Grundel observándome a través de la ventana, era ver que un niño al que yo conociera empezara de pronto a transformarse en monstruo. Ahora no sé si es una metáfora del abuso infantil, Changos. Por cierto, este villano es tan memorable que apareció en Extreme Ghostbusters.

1.- El Espantaniños (The Boogieman Cometh, Temporada 1) Y llegamos al maldito monstruo que me traumatizó de niño; el coco, el monstruo del armario, el rey de las pesadillas, la encarnación de todos nuestros temores infantiles, el miedo en sí. El Espantaniños, una versión más demoniaca y retorcida del Guasón (si es que eso es posible) vive en una dimensión paralela de pesadilla surreal y entra al mundo de los vivos a través de los armarios y roperos para alimentarse del miedo en los corazones de los niños. Cuanto más le temen, más poderoso es. Otro de los pocos villanos que aparece en una segunda ocasión, y ambos capítulos son igualmente aterradores (escritos por Michael Reaves), además de que muestran algunas de las secuencias más psicodélicas de toda la serie. Además, este es un monstruo con una conexión personal con uno de los Cazafantasmas: cuando Egon era niño, el Espantaniños lo visitaba para asustarlo, y eso inició su interés en el mundo sobrenatural. Su aspecto infernal y el miedo de que pudiera salir una noche de mi clóset, convirtieron a este monstruo en uno de los primeros que aparecían en mis pesadillas a muy tierna edad, y por eso le doy el primer puesto.

Aquí termina mi pequeño homenaje a una de las cosas más queridas de mi infancia. ¿Qué dicen ustedes? ¿Recuerdan a algún otro monstruo que les haya quitado el sueño? Mientras lo piensan, los dejo con un poco de fanart de T-Rex Jones:








jueves, 20 de octubre de 2016

PENNY DREADFUL o las más hermosas pesadillas victorianas



Se dice que vivimos una “Edad Dorada de la Televisión”, en que las series de TV se han destacado por la inteligencia de sus argumentos, lo novedoso de sus propuestas y la calidad de su producción. Pues quiero hablar de una en particular que se ha ganado mi corazón: Penny Dreadful, creada por John Logan, producida por Showtime y que se transmitió en nuestro país por HBO.

¿De qué va? Penny Dreadful toma su nombre de las publicaciones baratas y sensacionalistas que se editaban en Inglaterra en el siglo XIX, llamadas así porque costaban un penique y contenían relatos de horror con grandes dosis de violencia. Los penny dreadfuls fueron los antecesores de la literatura pulp y estaban dirigidos a las clases trabajadoras, un mercado nuevo surgido a raíz de la expansión de la educación pública y la consecuente alfabetización. Eran considerados lo más ínfimo de la literatura de su época, pero tuvieron una gran influencia en los géneros fantásticos que se desarrollarían notoriamente hacia finales de la Era Victoriana. El penny dreadful más famoso sería tal vez Varney the Vampire or the Feast of Blood de James Malcolm Rymer (serializado entre 1845 y 47), que antecedió por medio siglo a Drácula.




Bien, la serie reúne a un reparto de personajes tomados de o inspirados en la literatura de horror y fantasía de la época (con varios guiños al cine de terror clásico también) y los enfrenta a las fuerzas del mal que acechan en el Londres victoriano. Nuestros protagonistas son Vanessa Ives (Eva Green), una bruja con serios problemas de demonios internos; Ethan Chander (Josh Harnett), un vaquero americano con un oscuro secreto; Sir Malcolm Murray (Timothy Dalton), el gran cazador blanco colonialista; Victor Frankenstein (Harry Treadaway) un joven científico obsesionado con encontrar el secreto de la vida; Caliban (Rory Kinnear), el monstruo de alma sensible creado por Frankenstein; Brona Croft (Billie Piper), una prostituta que ha sufrido toda clase de humillaciones y tragedias; y Dorian Grey (Reeve Carney), un apuesto y encantador dandy que es inmortal. Conforme avanza la serie, nuevos antagonistas y personajes secundarios, casi todos muy interesantes, se van sumando al reparto.

Penny Dreadful no se limita a homenajear al género de horror, sino que aborda las obsesiones sociales de la Inglaterra victoriana y su hipocresía moralina. Podemos ver algo de las diversiones poco sofisticadas de la época, como las sesiones espiritistas, los teatros del Grand Gignol y las grotesqueries. En Dorian Gray queda retratado el estilo de vida decadente de los dandis de aquel tiempo. Las contradicciones del colonialismo están presentes tanto en el África de Sir Malcolm como en la América de Ethan Chandler. Los tabúes de la prostitución, la esclavitud sexual, las orgías, homosexualidad, la bisexualidad (masculina y femenina) y la transexualidad son tratados sin tapujos en varios capítulos.

Nuestros héroes son individuos rotos, seres inadaptados que no encuentran su lugar en el mundo y en la vida, atormentados por su pasado que buscan consuelo y pertenencia el uno en el otro. El tono de la serie es siniestro, pero también sumamente trágico y se enfoca temas universales del alma humana.

La lucha de Vanessa contra sus demonios se presenta como una metáfora de la depresión y los problemas psicológicos, la culpa y el autodesprecio. Sir Malcolm es la epítome de la figura masculina, no sólo de su época, sino de cualquiera, pero tras su apariencia fuerte y vigorosa se encuentra un espíritu profundamente herido que no sabe cómo lidiar con su propia fragilidad. Ethan, a pesar de su naturaleza gentil, es obligado por su perverso padre biológico, y luego manipulado por su padre adoptivo, para ser “un hombre de verdad” que ejerza su poder viril sin que le tiemble la mano, lo cual lo destruye por dentro. Victor es el eterno nerd que se refugia en un mundo puramente intelectual, el único que entiende, para proteger su enorme sensibilidad, sabiéndose inepto para los asuntos del corazón y el contacto humano.



Como saben, soy fan from hell de la literatura fantástica decimonónica, y podrán imaginarse lo mucho que llegué a amar esta serie. Cada capítulo me hacía sentir “¡parece que la hicieron para mí!” y ahí me tenían, disfrutando los guiños y referencias (que a menudo le tenía que explicar a mi novia), la reconstrucción de la cultura victoriana y los personajes con los que me sentía identificado (obvio, con Victor más que con cualquier otro).

La tercera y última temporada es, a mi gusto, la mejor de todas, entre otras razones por los grandes personajes femeninos que introduce. En las primeras dos la protagonista es Vanessa, mientras que hay algunos otros secundarios (y en la segunda temporada las antagonistas son todas mujeres). Pero en la tercera no sólo vemos desarrollarse a Vanessa, sino que tenemos a la brillante Doctora Seward (Patti LuPone), a la sensual y misteriosa Catriona (Perdita Weeks), a Brona y Justine (Jessica Barden) planeando una revolución contra los hombres, y a Hécate (Sarah Greene) revelando su trágica historia mientras trata de seducir a Ethan. Me gustan mucho las historias protagonizadas por mujeres fuertes, así que esto fue un agasajo.

Por supuesto, no podemos dejar de mencionar al elefante en la habitación: The League of Extraordinary Gentlemen, la serie de novelas gráficas de Alan Moore (y la infame adaptación cinematográfica de 2003) que tiene varios puntos en común con este programa de TV, principalmente que también se trata de un pastiche con personajes de literatura fantástica decimonónica. Incluso podríamos decir que en Penny Dreadful Vanessa y Sir Malcolm tienen respectivamente casi los mismos roles que Mina y Allan Quatermain en The League of Extraordinary Gentlemen.




Pero las diferencias son aún más importantes; empezando por el tono. Si la obra de Moore es más bien de aventura, tiene un tono cínico y en ocasiones trata a sus personajes con muy poca dignidad (con frecuencia parece más una parodia de humor negro), Penny Dreadful está de lleno en el género de horror y trata con respeto a sus personajes, por los que se nota el cariño que John Logan, su creador, les tiene. Todo esto hace a la serie más emotiva y entrañable que el cómic de Moore.

Además, mientras que The League of Extaordinary Gentlemen toma los libros originales como canon y parte de ahí para armar una historia que reúna a todos sus protagonistas, Penny Dreadful se toma muchas libertades y hace con ellos una reinterpretación total. Cuando los personajes aparecen en la novela gráfica, las historias narradas en sus libros originales ya ocurrieron; en Penny Dredaful, las cosas ocurren de manera familiar pero completamente distintas a como se narran en sus fuentes de origen. Personalmente, amé lo que hicieron con Drácula, uno de mis personajes favoritos de toda la vida.

Con un reparto de antología y actuaciones excelentes (Eva Green se merece ovaciones de pie), un guión fantástico y una producción de calidad cinematográfica, Penny Dreadful es una delicia de serie, un clásico moderno que disfrutarán no sólo los fans del género, sino los amantes del entretenimiento inteligente y de altos vuelos. Pero eso no significa que sea perfecta, y como lo que a mí más me gusta es mentas madres, con ustedes…

¡Cosas que me cagan de Penny Dreadful!
(con spoilers)

Esta sección es sólo para quienes ya terminaron de ver las tres temporadas de la serie, porque contiene spoilers grandes y pesados. Quedan advertidos.




Penny Dreadful tiene algunos problemitas. Uno de ellos es que por momentos le falta ritmo. Esto es común en las series actuales, en que se quiere llegar a un número determinado de capítulos y por eso la historia se extiende artificialmente. Por ello, hacia mediados de las primeras dos temporadas, el ritmo se caía y se volvía un poco tedioso. El problema es especialmente notorio en la segunda temporada, que invierte mucho tiempo en retrospectivas. Afortunadamente, esto no sucede en la tercera, que mantiene el ritmo a lo largo de todos sus episodios.

Pero esta última temporada es la que más evidencia otro de los grandes problemas: la incapacidad para tener un gran final. Tanto la batalla contra la vampiros y la otra contra las brujas en las dos primeras temporadas pecan de ser anticlimáticas. Durante varios capítulos se va creando una tensión enorme, se presentan antagonistas terribles y poderosos… y luego todo acaba demasiado fácil, con pocas emociones. Eso es muy decepcionante, pero el final de la tercera temporada (que es el final de la serie), lo pudo haber compensado todo con lo que parecía que sería el enfrentamiento definitivo entre Drácula y el Hombre Lobo. En vez de eso, hay cursilería y se rompe la promesa de que Vanessa encontraría la paz en este mundo.

Lo que nos deja con la cosa que más me cagó de Penny Dreadful: las líneas argumentales que no llevaban a ningún lado. La temporada tres incluye a un personaje genial: Catriona Hartdegen, pero literalmente sale de la nada y vuelve hacia la nada (¡tantas oportunidades de yuri desperdiciadas!). La historia de Henry Jekyll (Shazad Latif) se estaba poniendo muy interesante y de repente sólo se acaba. Lo mismo con la trama de Brona y Justine. Las prematuras muertes de Van Helsing y Zembene impidieron que se pudiera profundizar en ellos. El señor Lyle había anunciado que en su viaje a Egipto visitaría la tumba de Imhotep, quien, como sabrán, es la momia. ¡Y no hubo nada más al respecto!



Logan nunca logró que las diferentes líneas argumentales confluyeran. A lo largo de las tres temporadas las respectivas historias de Calibán y Dorian Grey se mantienen paralelas al argumento central, apenas tocando tangecialmente a los personajes protagónicos. El equipo de Vanessa jamás se entera de que Victor había creado a Calibán y resucitado a Brona (quien, recordemos, fuera amante de Ethan). Calibán habría podido ser de gran ayuda contra las fuerzas oscuras a las que los demás combatían, pero en vez de eso se queda en su historia individual e intrascendente con sus propios rollos existenciales.

Sobre todo, Dorian Gray podría no haber existido y la serie podría haber sido prácticamente igual; como personaje sólo flota al margen de los demás y su historia nunca tiene una conclusión verdadera. Es un desperdicio, si tenemos en cuenta que, como sabemos por la novela, Dorian había vendido su alma al demonio a cambio de la inmortalidad. Por lo tanto, debía conocer a Lucifer y probablemente también a Drácula. Dorian habría podido hacer más en el argumento principal (quizá la batalla final podría haber ocurrido en su mansión… No lo sé, ¡algo!).


Con tantos cabos sueltos al momento de aparecer las letras THE END en la pantalla, no le creo a Logan que de verdad siempre hubiera pensado acabar la historia con sólo tres temporadas. ¡No le creo ni por un momento! Sospecho que los bajos ratings fueron los culpables, y espero que si más gente llega a conocer esta serie y convertirla en un fenómeno de culto, Showtime se anime a producir una temporada más que pueda tener un buen cierre. En fin, uno puede soñar, aunque sea con sus pesadillas favoritas.

miércoles, 12 de octubre de 2016

¡Contacto! ¿Quién visitó América antes de Colón?

"América" según la pintora rococó Rosalba Carriera

Es 12 de octubre, fecha de por sí polémica por todo el mame que se desata alrededor de la misma entre los mamadores que se creen descendientes directos de Cuauhtémoc y los otros mamadores que se sienten herederos de la dinastía de los Habsburgo. Pero además, es un puñado de días en los que en ciertos rincones siniestros de los Internetz son rescatados y sacados a la luz por personas bienintencionadas pero medio despistadas, que en seguida se ponen a compartir en sus redes sociales contenidos sobre una chulada de la pseudo-historia conocida como Contactos Transoceánicos Precolombinos.

Básicamente, la premisa es ésta: antes de que Colón y sus secuaces de esa organización criminal conocida como Monarquía Española llegaran a estas tierras a destruir, esclavizar y cometer genocidios, otros visitantes ya habían estado aquí y hasta habían dejado huellas. No nos referimos solamente a los vikingos, de los cuales hay amplísima y reconocida evidencia fehaciente de su estadía, desde fuentes historiográficas hasta vestigios de sus asentamientos en este hemisferio. Tampoco nos referimos a la más que sugerente colección de pistas que indican la probabilísima llegada de marineros provenientes de la Polinesia hasta las costas de Sudamérica (que poblaron la Isla de Pascua, y ya de ahí no quedaba tan lejos el continente). 

Aquí se trata de querer que chinos, fenicios, egipcios, romanos, judíos, celtas y hasta africanos subsaharianos visitaron el continente que se ha tenido en bien llamar América, años o siglos antes de que a los españoles y portugueses les diera por creer que podían reclamar en nombre de su dios y su rey cualquier tierra que avistaran. Todas estas hipótesis (por llamarlas de forma respetuosa) pueden resultar muy intrigantes. ¿A poco no está padre pensar que los malíes visitaron América? El problema es que las evidencias son, en el mejor de los casos, endebles. Y no, señor Lionel Hutz, un montón de supuestos y conjeturas no son una clase de evidencia.

"Quetzalcóatl" según el artista kitsch Boris Vallejo


El otro problema es que eso les importa muy poco a los promotores de tales ideas, que suelen ser los mismos que creen en la Atlántida y en los alienígenas ancestrales (un par de temas que dan muuucho de qué hablar y que no vamos a abordar aquí ahora). Por ejemplo, hace algunos años tuve una discusión vía Facebook (antes de aprender que no tiene caso hacer eso) con un estudiante de historia, mamertísimo él, que sostenía que los chinos habían llegado a América. Le pedí sus evidencia y me contestó con un rollo posmoderno acerca de que es el pensamiento cientificista y positivista el que pide evidencias de las cosas y que él no tenía que proporcionar ninguna. Básicamente su argumento se redujo a que hay que creer que fueron los sabios orientales y no los perversos occidentales los que descubrieron América, porque si no estaríamos siendo etnocentristas e imperialistas. Incluso afirmó que las historias de los vikingos que llegaron por allá de Canadá son un invento para justificar el imperialismo de los anglosajones (porque entre escandinavos y anglosajones no hay diferencias, ¿eh?). Un. Jodido. Estudiante. De. Historia.

Así que voy a hacer algo que por lo general es inútil cuando se trata con conversos convencidos, pero que puede resultar provechoso para personas que sólo no están bien enteradas de cómo va la cosa: apelar a su razón y sentido común. En especial porque una rápida visita a Google me demostró que hacen falta refutaciones en español a estos sinsentidos. Antes de explorar una por una las afirmaciones de contacto trasatlántico precolombino, tengan en cuenta algunos puntos:

La navaja de Ockham: que nos dice que la explicación más sencilla es la más probable. Por sencilla no debe entenderse la más simplona, sino la que requiere de menos supuestos no comprobados para armar la explicación. Por ejemplo, si tenemos que "dios" se dice "théos" en griego y "téotl" en náhuatl, quizá podamos sentirnos tentados a pensar que los griegos y los nahuas tuvieron contacto y hasta intercambio lingüístico en algún punto desconocido. El problema es que ello implicaría un viaje tan grandioso que el adjetivo "épico" se quedaría corto, con tecnología de navegación primitiva, no sólo a través del Atlántico, sino del Mediterráneo (o el continente europeo, suponiendo que hicieran la primera parte por tierra) y por media Mesoamérica para llegar hasta el Altiplano Central, de lo cual no hubiera quedado más que una puta palabra. Entre eso y pensar que sólo se trata de una curiosa coincidencia, lo más sensato es lo segundo. Apliquen este principio, porque muchas de las "evidencias" que aquí se presentan son solamente uno o muy pocos artefactos o rasgos culturales que parecen fuera de lugar.

¡Es un complot! Las hipótesis de contacto trasatlántico precolombino no son avaladas por historiadores, arqueólogos, genetistas o lingüistas serios, sino por amateurs, individuos de reputación dudosa y loquitos de Internet. Eso no es lo importante, porque no se trata de hacer una apelación a la autoridad o un ad hominem. Lo problemático es que para explicar por qué profesionistas e investigadores de todo el mundo rechazan esas ideas y por qué sólo un puñado de sórdidos las sostienen tendríamos que recurrir a una conspiración global, con intenciones desconocidas (pero sin duda malignas), capaz de establecer una "historia oficial" y controlar todo lo que sale en nuestros libros y se enseña en nuestras instituciones (pero no censurar blogs y canales de Youtube). Es decir, requerimos de una hipótesis aún más fantasiosa e improbable para justificar por qué esas hipótesis fantasiosas e improbables no tienen pruebas ni son reconocidas. Y esto aplica a cualquier afirmación que provenga de la "historia alternativa" o "revisionismo histórico", como le gusta llamarse a la pseudohistoria.

Dicho lo anterior, empecemos...

Egipto



Los egipcios hacían pirámides. Los mesoamericanos hacían pirámidas. Listo, ésa es una prueba, ¿no? No, no lo es. Las similitudes entre las pirámides de diversos pueblos (no sólo egipcios y mesoamericanos, sino alrededor del mundo), no se explica a través de una especie de hiperdifusionismo, sino de que simplemente los seres humanos encontramos soluciones similares para problemas similares. En este caso el problema es construir edificios monumentales que puedan ser vistos a grandes distancias y apabullen a quienes los contemplen. Ahora, esto puede ser una torre, pero una pirámide tiene mucha mayor integridad estructural y más probabilidad de permanecer a lo largo de los siglos. Además, su forma recuerda a la de las montañas, que solían ser el hogar de los dioses en el imaginario antiguo. Así que ahí lo tienen, no es necesario buscar explicaciones en los atlantes, los aliens o algún contacto precolombino inexplicable.

Muchos de los rasgos culturales que parecen similares entre los pueblos de la antigüedad se explican así. Es decir, no se necesita darle muchas vueltas para entender por qué tantos deificaron a animales poderosos o peligrosos como los grandes felinos o las serpientes. Muchas veces las similitudes entre estos rasgos son puramente superficiales, y quienes las señalan no son los expertos que han estudiado el arte, arquitectura y simbología de las antiguas civilizaciones por años, sino de completos ignorantes para quienes todo lo que no sea occidental se ve parecido.

Se ha dicho que restos de tabaco y cocaína han sido encontrados en momias egipcias. Dado que estas plantas son nativas de América, sólo un contacto entre los antiguos egipcios y los mesoamericanos podría explicar su presencia, ¿no? Que no. Lo de la coca fue señalado una sola vez, y nunca se pudieron replicar los hallazgos. Lo más probable es que haya habido un error en el primer análisis. El tabaco fue hallado en momias que ya llevaban varios años siendo manipuladas por gente moderna. Lo más probable es que en su descuido los primeros descubridores hayan dejado rastros de tabaco. Recuerden: navaja de Ockham.

Fenicios

Es decir, no mamen ¬¬


¿Los más grandes navegantes de la Antigüedad, los que circunnavegaron el continente africano, habrían podido llegar hasta América? Es muy improbable, dado que la tecnología de navegación que poseían no les habría permitido cruzar el Atlántico, o siquiera alejarse demasiado de las costas. Esto sólo sería posible hasta la aparición de las carabelas en el siglo XV. Los nórdicos pudieron llegar en sus embarcaciones porque las distancias eran más cortas por el norte: de Escandinavia a Islandia, y de allí a Groenlandia y luego a las islas al norte de Canadá. Pero pensar que los fenicios pudieran haber partido de Cádiz, o incluso las Canarias, y llegar hasta América es demasiado jalado de los pelos.

Pero sobre todo, no existen pruebas. Hay por ahí una inscripción precolombina que se parece a la escritura cuneiforme y algunos nombres de lugares que parecen de origen semítico, pero nada más. Vestigios fenicios supuestamente hallados en el Nuevo Mundo (como monedas) resultaron ser falsificaciones. Se ha querido interpretar un grabado al reverso de una moneda fenicia como un mapa del mundo que representa a América, pero eso es pura pareidolia, como buscarle formas a las nubes.

Británicos

Nope, he didn't


Diversas leyendas de Irlanda, Gales y Escocia hablan de personajes que navegaron al oeste y encontraron tierras paradisiacas. Esto es de lo más común: todas las culturas tienen historias acerca de lugares fabulosos más allá del mar. Dada la ubicación de las Islas Británicas, sus leyendas localizarían tales tierras fantásticas hacia el oeste (al este estaba Europa, que ya conocían). Después de la llegada de Colón, los británicos usaron esas leyendas en vanos intentos de reclamar las tierras descubiertas para sí mismos, con el pretexto de que ya habían sido descubiertas por sus ancestros (porque los derechos de sus habitantes nativos a reclamar sus propias tierras importaban un comino). 

Algunos de los primeros exploradores británicos incluso reportaron la existencia de "indios galeses", tribus indígenas de Norteamérica que descendían de los primeros exploradores provenientes de Gales y dirigidos por Madoc, un personaje cuya existencia histórica es, por decir lo menos, dudosa. Claro está, nunca se hallaron pruebas de que los pueblos nativos a los que estos europeos se referían tuvieran una gota de sangre galesa o estuvieran influidos por la cultura de Gales. Básicamente, sólo se les ocurrió decirlo y ya.

Como de costumbre, hay una que otra aparente anomalía hallada a uno u otro lado del océano. Por ejemplo, muestras de escritura galesa en piedras de Virginia (con seguridad falsa) y relieves de una iglesia en Escocia que parecen plantas de maíz (más probablemente, espigas de trigo).

Hebreos

El Libro del Mormón viene con ilustraciones bien padres si les gusta el arte fantástico

Cuando a Joseph Smith le dio por convertirse en profeta y fundar una religión sacándose cosas del culo, estableció que los nativos de América eran descendientes de una de las Doce Tribus de Israel que había cruzado el océano huyendo de Tierra Santa (y que se habían vuelto morenos como castigo por sus pecados, porque ser moreno es una verdadera tragedia). 

La hipótesis de los pobladores semitas ya había sido planteada desde tiempos de la llegada de Colón, para tratar de explicarse la presencia de una tierra habitada por personas de las cuales la Biblia no decía nada. Es natural que se propusieran esas explicaciones, cuando no se sabía nada acerca del paso por Beringia y las Islas Aleutianas. Hoy en día, carecen completamente de sentido, y sólo los mormones más fundamentalistas siguen tratando de buscar evidencias arqueológicas de los delirios de Smith. Se ha hablado de evidencia de aquella travesía, como de piedras con inscripciones hebreas, pero han resultado ser falsas.

Chinos



Y llegamos a la cereza del pastel, la muy popular teoría de que los chinos descubrieron América en 1421. La hipótesis del contacto chino-americano no es completamente nueva, pero saltó a la fama a principios de este siglo gracias al bestseller de Gavin Menzies 1421: El año en que China descubrió América.

Empecemos por el principio. La historia del almirante chino Zheng He (1371-1433) es fascinante. Este hombre de gran valor y visión, eunuco que llegó a comandar la Flota del Tesoro, se embarcó en un viaje extraordinario y se convirtió en uno de los más grandes exploradores de la historia humana. Navegó por el Océano Índico, visitó la India, Indonesia, Sri Lanka, Arabia y el África Oriental. Sus viajes fueron inéditos en la historia china, posterior o anterior. Tras su última expedición, se acabó el afán chino por explorar, y este viejo imperio se cerró una vez más al contacto con el mundo exterior.

Pues resulta que Gavin Menzies piensa que Zheng He pudo haber llegado hasta América. ¿Sus evidencias? Ninguna. No hay registros en China de tal viaje (y los chinos tienen registros históricos prácticamente ininterrumpidos desde hace 5,000 años), no hay vestigios materiales (objetos chinos en América u objetos americanos en China). Claro, Menzies dice que los registros de ese viaje pudieron perderse durante los turbulentos años del cambio de dinastías que siguieron a los viajes de Zheng He, lo cual es una falacia ad ignorantiam: no sabemos lo que pudo haber habido ahí, así que bien pudo ser lo que a mí me dé la gana. 

Menzies toma como indicios ciertas coincidencias lingüísticas superfluas entre el chino y algunos idiomas americanos (por ejemplo, que Chan es un apellido tanto en maya como en chino). Todo ello ha sido rechazados amplia y detalladamente por verdaderos lingüistas, historiadoes y arqueólogos profesionales.

Ah, pero está el famoso mapa chino que muestra completo al continente americano:




Hay varios problemas con este mapa. El primero es que no existe el original (o el que supuestamente fue el original), sino solamente copias del siglo XVII o posteriores, mucho después de que América ya hubiera sido explorada por los europeos. El otro elefante en la habitación es que para cartografiar con tal exactitud el Nuevo Mundo se necesitaron décadas -más de un siglo- de exploración. Si los chinos, antes o después de Zheng He, hubieran llevado a cabo una empresa de ese tamaño ¿cómo habría podido pasar desapercibida? Por último, el mapa guarda un sospechoso parecido con aquellos que se estaban produciendo en Europa en aquel tiempo, incluyendo la representación de California como una isla (si los chinos exploraron el continente, habrían empezado por el Pacífico y es poco probable que hubieran cometido ese error).

Finalmente, unas palabras sobre Gavin Menzies. El tipo no es historiador profesional, sino sólo un amateur con mucho tiempo libre. Esto le encanta a los antiintelectualistas: la historia de alguien sin estudios formales que desmonta a los pedantes universitarios (como que así reivindica a los iletrados). Menzies no lee chino ni consultó fuentes chinas originales, sino relatos y especulaciones de segunda, tercera y cuarta mano. Es decir, compiló un montón de suposiciones sin fundamento, se sacó un montón de cosas de la manga y lo presentó como una evidencia histórica. 


Y así por el estilo...

Bueh, ¿por qué chingados no?

¿Algunas vasijas mesoamericanas parecen cerámica romana? No, es sólo que hay gente que no sabe de lo que habla. ¿Se encontró la estatuilla de un hombre barbado en un sitio arqueológico cercano a Toluca? Sí, pero es casi seguro que alguien la dejó allí de broma. ¿Los relieves mayas muestras cabezas de elefantes? No, son tapires estilizados. ¿Las cabezas olmecas tienen rasgos africanoides? Sí porque como todo el arte prehispánico, que era estilizado y no realista, exagera ciertos rasgos faciales. ¿Hay esculturas en la India que representan mazorcas de maíz? No, son Maktuphala, una fruta mítica salpicada de perlas. ¿Hay leyendas de árabes que viajaron al oeste o de chinos que viajaron al este y encontraron tierras paradisíacas? Como ya dije, esas leyendas existen en todas las culturas y son una expresión de lo mucho que nos fascina a los seres humanos lo desconocido, lo que yace más allá del horizonte.

Aunque estaría muy padre pensar que los romanos podrían haberse peleado a catorrazos contra los aztecas o algo así, tengan en cuenta que si civilizaciones tan desarrolladas como los fenicios, los chinos, los árabes, los indios o los romanos hubieran tenido contacto con civilizaciones tan desarrolladas como los mesoamericanos o los andinos, los vestigios serían mucho más que unas cuantas monedas, vasijas o inscripciones desperdigadas por aquí y por allá. Habría narraciones, historias, crónicas, mapas, bitácoras. Los mesoamericanos habrían conocido la tecnología de allende los mares, por lo menos el trabajo de los metales (cuando llegaron los españoles, aquí seguían con tecnología del neolítico) y quizá la rueda, que aunque no hubiera animales de tiro, es mejor empujar una carretilla que cargar con un costal. El contacto probablemente habría causado epidemias, como sucedió a partir del siglo XV, pues los habitantes de este continente no tenían defensas contra las enfermedades europeas.

Otra cosa: algunos hallazgos de artefactos europeos o asiáticos en suelo americano resultaron ser simplemente restos de expediciones y asentamientos europeos que fueron abandonados y redescubiertos siglos más tarde. En un principio sacaba de onda a los descubridores hallar vasijas para aceite de oliva o monedas de cobre, y empezaban a especular sobre viajes precolombinos. Pero la verdad terminaba siendo mucho más pedestre: fueron los mismos visitantes posteriores a Colón quienes las dejaron ahí. Los demás han sido casos de simple y llano fraude.

Por último, no olvidemos que detrás de muchas de estas historias está una agenda abierta o veladamente racista: probar que las civilizaciones del Nuevo Mundo no habrían podido desarrollarse por sí mismas sin ayuda de pueblos más antiguos. Que su impresionante arquitectura, sus matemáticas, su astronomía, su herbolaria, su ingeniería o su industria textil no habrían podido ser creadas por pueblos "primitivos" y que requerían de la intervención de los europeos para existir. Es por eso que, fuera de atarantados de Internet, chairos posmodernos o gente despistada que quiere sentirse muy lista diciendo a los demás "lo que tú sabes es falso, yo sé la mera verdad", las personas que siguen impulsando estas teorías locas son fundamentalistas religiosos, negacionistas históricos, supremacistas blancos y demás individuos con intenciones maliciosas.

La verdadera historia del mundo es fascinante en sí misma, y no requiere de fantasías y conspiraciones, que por otro lado resultan más simplonas y maravillosas que la realidad. Aprendamos historia para no dejarnos engañar por los traficantes de misterios.

Para conocer más:

How many groups reached the Americas before Columbus?
Does this map prove that China discovered America?
1421: a Rebuttal
RationalWiki: Pre-Columbian contact
RationalWiki: 1421 theory
Civilizations Lost and Found: Fabricating History, Part I and Part II
Discovery could rewrite history of Vikings in the New World
Epic pre-Columbian voyage suggested by genes
China's Great Armada: Zheng He
Wikipedia: Pre-Columbian trans-oceanic contact theories

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