martes, 3 de enero de 2017

Los mejores libros que leí en 2016



¡Feliz año, estimados habitantes de la Tierra! Siguiendo la tradición iniciamos un nuevo periodo de 365 días recapitulando los mejores libros que cayeron entre mis manos durante el periodo anterior, para proporcionarles unas bonitas recomendaciones, y a ver si se animan. 2016 fue, como todo mundo sabe, un año horrendo para todos, en el que pasé los últimos seis meses llorando con el corazón roto. Pero por lo menos las lecturas fueron buenas, muy buenas, de ésas que te edifican y te quitan un poco lo pendejo. Como es costumbre, divido este Top 10 en dos categorías, ficción narrativa y no ficción. Haciendo click sobre la imagen de cada libro pueden leer su respectiva reseña más amplia completa. Pásenle a lo barrido.

No ficción:


5.- Por qué no soy cristiano de Bertrand Russell: Se trata de una colección de textos escritos por uno de los intelectuales más importantes del siglo XX, el filósofo, matemático y activista político Bertrand Russell. El primer ensayo de la colección es el que da título al libro. En él Russell expone brevemente sus argumentos críticos hacia la religión cristiana. Opina, por supuesto, que todas las religiones (incluido el comunsmo soviético) son falsas, pero centra su análisis en el cristianismo. Sus argumentos se pueden dividir en dos clases: de tipo intelectual y de tipo moral. En una primera parte demuele los argumentos filosóficos tradicionales que pretenden demostrar la existencia de un dios creador; en la segunda demuestra cómo las religiones cristianas han hecho y continúan haciendo mal a la humanidad. Los otros ensayos siguen una línea similar. El libro cierra con una pormenorizada narración del proceso que se siguió en Nueva York para impedir que Russell enseñara en la Universidad. Fue escrito por Paul Edwards, el mismo compilador del volumen y constituye un ejemplo, de mucha actualidad y mucha relevancia, sobre cómo los fanatismos y la intolerancia de los dogmas se oponen a la libertad de pensamiento y son siempre una amenaza al progreso intelectual de las sociedades.

4.- El cerebro accidental de David Linden: Es una breve introducción a la neurociencia, a lo que sabemos sobre cómo funciona el cerebro. De forma amena pero rigurosa, Linden presenta al lector los conocimientos científicos que se tienen sobre el fascinante cerebro humano. Éste es, resulta, no una maravillosa pieza de ingeniería, sino al contrario, una maquinaria imperfecta y defectuosa, que a lo largo de la historia evolutiva se ha ido poniendo partes según la necesidad de la especie. Los temas incluyen la percepción, la memoria, el sexo, el amor, la identidad de género, la orientación sexual, el acto de dormir y el misterio de los sueños. Linden aporta algunas luces que sobre estos inquietantes temas han logrado encender las neurociencias. Después de mucha información valiosa y detalles curiosos, Linden termina el libro con una réplica al creacionismo (tan en boga en esos años de la Era Bush), y demostrando que no hay forma de que el cerebro humano, tan deficiente como es, pueda ser el resultado de ningún diseño inteligente.

3.- Evolution for Everyone de David Sloan Wilson: Se trata de un libro que pretende introducir al lector en los principios del pensamiento evolucionista. Así es, no de explicar cómo han evolucionado las especies, sino de enseñar al público a entender la realidad a través del prisma de la teoría evolutiva. Según Wilson, no se necesita tener conocimientos científicos muy avanzados para entender los fundamentos de la teoría evolutiva, pues es tan sencilla y de sentido común que cualquier estudiante, sin importar el perfil de su carrera, puede comprenderlos y aplicarlos en sus actividades de investigación. Los primeros 10 capítulos están dedicados a exponer esos fundamentos, desde cómo funciona la evolución hasta cómo sabemos que es verdad, para lo cual Wilson brinda una gran cantidad de ejemplos maravillosos que lo dejan a uno boquiabierto. En los restantes, de un total de 36, se dedica a explorar diversos aspectos de la vida que, bajo el lente del evolucionismo, toman nuevo significado. Podemos entender el significado de las estadísticas sobre infanticidio, las condiciones que generan mayor violencia o mayor cooperación en las sociedades, el origen de las religiones, de la moral o del arte. Muchas de esas revelaciones son contraintuitivas y chocan con principios ideológicos, tanto de la derecha como de la izquierda. El libro sienta las bases para iniciar una gran conversación que seguramente se volverá más relevante y central con el paso de los años.

2.- Darwin's Cathedral de David Sloan Wilson: Si ya terminaron el libro anterior, éste es el paso que les recomiendo. Aquí Wilson plantea una teoría muy coherente de las religiones, que tiene que ver con la selección a multiniveles y con la novísima disciplina de la evolución cultural. Sucede que la selección natural no opera solamente sobre los individuos, sino sobre los grupos completos. Los grupos con indivuos que cooperan y se ayudan mutuamente tienen más posibilidades de sobrevivir y crecer que los grupos divididos por la competencia interna. Los seres humanos tenemos mentes muy complejas y somos capaces de crear culturas. Las culturas serían respuestas adaptativas a las condiciones naturales y sociales en las que los grupos humanos se han encontrado a lo largo de la historia. Las religiones, en concreto, son fenómenos culturales que evolucionan para resolver el problema de la cooperación al interior de los grupos para adaptarlos mejor a su entorno. Por mi parte, me quedé con una reflexión: ¿cómo podemos construir un sistema de valores capaz de hermanar a toda la humanidad, o por lo menos a la mayoría, de la misma forma en la que las religiones hermanan comunidades, pero sin desviarse de la realidad factual de la que nos informa la ciencia? 

1.- Trilogía del siglo XIX de Eric Hobsbawm: La magna obra de uno de los grandes intelectuales del siglo pasado es una historia del “siglo XIX largo”, el periodo de tiempo que va desde la Revolución Francesa en 1789 al inicio de la Primera Guerra Mundial en 1914. Hobsbawm divide su siglo XIX largo en tres eras: la Era de la Revolución, laEra del Capital, y la Era del Imperio. Cada tomo se escribió con casi una década de diferencia respecto al anterior, y se nota pues cada entrega está mejor escrita y estructurada por un lado, y más balanceada y menos sesgada por el otro. El libro está escrito pensando en un lector informado que ya conoce los sucesos históricos acaecidos en este periodo. Hobsbawm asume que sus lectores saben quién fue Robespierre, qué decía Jeremy Bentham y qué sucedió en Waterloo. De modo que como texto introductorio a estos temas no serviría de mucho. En cambio, el historiador se concentra en explicar las causas, las consecuencias, el significado de los sucesos históricos. Con el detalle y el rigor que lo acaracterizan, Hobsbawm aborda múltiples temas, pero siempre centrado en cómo se dio el cambio: social, cultural, político y económico. Más que presentarnos una narración de hechos históricos, su esfuerzo está en hacernos comprenden cómo esos hechos cambiaron el mundo y forjaron lo que llamamos "Historia contemporánea". Empezar a comprender los procesos de cambio social, político y cultural a lo largo de este periodo puede resultar fascinante. En especial me llamó la atención el capítulo sobre la conexión del mundo a través de las nuevas tecnologías (¡un mensaje podía ser enviado en sólo 5 minutos de Londres a Bombay a través del telégrafo!); las corrientes ideológicas en pugna y la influencia del pensamiento evolucionista en el desarrollo de las ideologías racistas y colonialistas; o el cambio del papel y el valor de las artes en la nueva sociedad burguesa, por mencionar algunos tópicos. Los últimos capítulos son muy útiles para comprender cómo Europa se precipitó hacia la guerra después de casi un siglo de paz y prosperidad. He ahí lecciones que se pueden aprender para el mundo contemporáneo. Curiosamente, de lo que más se me grabó fue que en el tiempo en que el autor escribe (la década de 1980) ya se hacían paralelismos entre esos días y los anteriores a 1914. Digo que es curioso porque esas mismas analogías se quieren trazar para estudiar la situación actual.


Ficción narrativa:

5.- Lo mejor de la ciencia ficción rusa de varios autores: Es fascinante echar un vistazo a la ciencia ficción soviética. ¿Es diferente a la tradición anglosajona? Sí, sí lo es, y de forma bastante notoria. Las diferencias se notan desde el primer relato de esta colección. La mayoría están inmersos en la cultura soviética: los científicos forman parte de instituciones de gobierno y su trabajo es siempre colaborativo (nada de genios que crean maravillas en el sótano de su casa gracias a su fortuna privada). Todos son aquí son "camaradas", sin importar cuán lejos en el tiempo nos encontremos. Pero sobre todo, los temas abordados me resultaron auténticamente novedosos. Nada de invasiones extraterrestres, robots con sentimientos o aventuras interplanetarias de las que hay ejemplos por centenas en la literatura anglosajona. Más importante aún, hay un verdadero deseo de especulación científica más o menos rigurosa: en cada relato se plantea un problema científico verosímil y se examina como experimento mental hasta sus últimas consecuencias.

4.- El barón rampante de Italo Calvino: Cosimo, hijo del barón de Rondò, no quiere un día comer el estofado de babosas que ha preparado su hermana. Escapa de casa y se sube a un árbol; jura jamás volver a bajar de él y cumple su palabra. Así empieza esta multifacética novela de Calvino, una historia no propiamente fantástica, pero sí con algo de realismo mágico, llena de peripecias fascinantes y personajes entrañables: la amistad con el bandido Gian dei Brughi, que se enamora de los libros al final de su vida; la correspondencia con los filósofos de la Ilustración, que forman poco a poco sus ideas; su romance con Viola, una mujer de extremada belleza, cuya crueldad emocional es sólo equiparable a la sinceridad de su amor. Desde su individualidad, Cosimo se acerca a la colectividad. A pesar de su condición de aristócrata y a pesar de vivir sobre los árboles, participa en la vida comunal de su pueblo; ayuda a apagar los incendios, colabora en la recolección de las cosechas y, finalmente, forma parte de una insurrección cuando la ola revolucionaria llega a tierras italianas. Es una novela muy hermosa, de ésas que me habría gustado leer más joven, de ésas cuyos sentimientos se quedan con uno durante días después de terminarla.

3.- El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad: Esta novela breve de Joseph Conrad trata del viaje de un hombre joven al Congo belga cuando acepta un trabajo como piloto de un vapor para navegar río arriba. Para él los sueños de aventura se convertirán en una odisea hacia el corazón de las tinieblas. Con una prosa increíble, evocadora de atmósferas y sentimientos sobrecogedores, Conrad hace un crudo retrato de los horrores del imperialismo europeo en África, y del ideal que lo justifica: grandiosas palabras, bonitos sentimientos y causas nobles, pero que en realidad, se trata de algo corrupto y decadente, una fuerza a favor de una barbarie incluso más brutal e inhumana de a que alega redimir a los pueblos del mundo. Pero no quiero hablar sólo de la novela, sino de la edición crítica de Norton, que es una maravilla. Para que tengan una idea, el texto de Conrad en sí consta de menos de 80 páginas. El resto de las más de 500 incluye una plétora de documentos fascinantes, entre textos contemporáneos para entender la cultura de la época, pasando por un compendio de cartas y ensayos del mismo Conrad, para finalizar con una colección de ensayos críticos y analíticos de la novela.

2.- El Conde de Monte-Cristo de Alejandro Dumas: Aquí tenemos un libro extraordinario en todos los sentidos. Es tanto una novela de aventuras que rayan en lo fantástico como una reconstrucción de los hechos históricos que marcaron el siglo XIX (en particular las Guerras Napoleónicas) y un retrato de la sociedad francesa en medio de la Revolución Industrial y transformándose hacia el capitalismo pleno. Es un relato personal que apela a los sentimientos más básicos de todo ser humano, pero también una novela profundamente política. Es por momentos una obra maestra e intemporal, y por otros una pieza cursi anclada en el más rancio de los romanticismos. Es un libro en el que aparecen duelos de honor, batallas en la lejana Grecia otomana y escenas sacadas de “Las mil y una noches”, pero en el que también juegan un papel importante los ferrocarriles, los telégrafos y las bolsas de valores; que por igual hace referencias al vampiro lord Ruthven como al banquero Rotschild. Apasionante, llena de suspenso, drama y sorpresas, es de esos libros que capturan al lector. Por momentos uno no sabe para dónde va la historia, hasta que después de cientos de páginas empieza a ver cómo todo va cayendo en su lugar, como si apareciera una hermosa pintura pieza por pieza frente a uno. Es uno de los mejores libros que he leído en años.

1.- El nombre de la rosa de Umberto Eco: Vuelvo a uno de los libros que marcaron mi vida, y a uno de mis autores favoritos, fallecidos en ese horrible 2016. Nadie lee dos veces el mismo libro, y más si han pasado casi 20 años. Ahora, después de haber aprendido un poco más de historia, de filosofía, de literatura, después de haber leído las otras obras de Eco y, sobre todo, después de haber leído a Borges, el libro se presentó ante mí como el increíble mosaico de filosofía, teología, teoría política, lógica y epistemología que es. Fray William de Baskerville, franciscano que es medio Sherlock Holmes medio William de Ockham, investiga una serie de crímenes inexplicables en una abadía del norte de Italia en el siglo XIV. Estos crímenes están de alguna forma conectados con un secreto que guarda la biblioteca de la abadía, una de las más grandes y ricas de la cristiandad. Al mismo tiempo, la abadía será la sede de un acalorado debate sobre la pobreza de Cristo, defendida por los franciscanos y repudiada por la Iglesia, que en realidad es sólo parte de la lucha de poder entre el papa de Aviñón y el emperador del Sacro Imperio Germánico. Exquisitas intertextualidades (desde el bestiario medieval hasta Conan Doyle; desde Santo Tomás hasta Borges), estimulantes diálogos sobre cuestiones filosóficas y políticas, y un fascinante retrato de la vida en la Edad Media, quedan envueltos en la trama de un relato policiaco extraordinario. El nombre de la rosa es un libro tan rico, con tantas aristas y niveles de lectura e interpretación, que puede ser leído muchas veces sin agotarse, y que mueve a reflexiones muy pertinentes para la vida actual. Por todas sus cualidades y porque no tiene desperdicio, le doy el primer lugar al que seguirá siendo uno de mis libros favoritos de toda la vida.


Para finalizar esta entrada, e iniciar bien un año que se plantea difícil y requiere de mucha reflexión y esfuerzo, les dejo estas palabras de Eric Hobsbawm, extraídas de su gran historia del siglo XIX:


4 comentarios:

Jorge Alex Laris Pardo dijo...

Ego, ¿Has leído algún libro de Joseph Stiglitz? Estoy leyendo "El precio de la desigualdad" y te lo recomiendo. Máxime porque es próximo al tema que trataste en tu anterior entrada.

Anónimo dijo...

Stiglitz es probablemente el economista mas prolífico desde Kenneth Arrow. Hay un antes y un después en la economía con el.

Anónimo dijo...

Ego, por cierto, si te gusta la ciencia ficción soviética te recomiendo cualquier obra de los hermanos Strugatski. Para mi gusto, son los mejores autores de toda la ciencia ficción soviética.

Maik Civeira dijo...

Jorge Alex: Fíjate que hace tiempo que le traigo ganas a ese libro. He leído entrevistas con Stiglitz y artículos breves suyos, y me ha llamado mucho la atención. Qué bueno que lo leíste, gracias por la recomendación.

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