martes, 18 de abril de 2017

Mis videojuegos retro favoritos



Después de una breve semblanza de cómo era la experiencia gamer en los 80 y 90, llegó la hora de hablar de mis videojuegos favoritos, aquéllos que permanecerán en mi kokoro para siempre, ya sea porque son geniales, más probablemente porque me encariñé con ellos en alguna etapa ingenua y vulnerable de mi vida.

Voy a decepcionarlos: aquí no hay videojuegos recientes. Vaya, ni siquiera hay algún título de los últimos 10 años. Hay puro juego retro vintage para chavorruco. Y sí: soy un filthy casual, y me gusta pura pendejada. Mátenme, gamers de verdad, pero no me juzguen muy duro, por favor.



Mención honorífica
DUKE NUKEM 3D
(1996)

Uno de los pocos shooters que me han gustado, y debe ser no más porque era el que estaba en la primera computadora que tuve. Sus niveles de violencia eran, en aquel entonces, in-pinches-creíbles. En síntesis, jugabas con un cuate mamalón al estilo Arnold, armado hasta los dientes, que andaba por las calles de Los Ángeles y otros escenarios apocalípticos durante una invasión extraterrestre. Lógicamente, el juego se trataba de matar todo lo que se te pusiera en frente.



Era en verdad entretenido. Los niveles estaba diseñados con mucha creatividad, llenos de retos y sorpresas. Al jugar, uno sentía verdadera tensión porque un malvado extraterrestre podía salir en cualquier momento de un rincón oscuro (y como ven, los bichos son bien feos). Pasé muchas horas de mi adolescencia frente a la computadora resolviéndolo una y otra vez, con y sin trucos, subiendo la dificultad y explorando nuevos rincones.

En ese entonces no existía Anita Sarkeesian y un juego así podía ser bien misógino y no había pedo. En este caso, el L.A. había sus strípers y señoritas urbanas. De hecho, eran los únicos personajes humanos que quedaban y sólo estaban ahí todas paradotas sin hacer nada. Si te acercabas a ellas y apretabas la barra espaciadora, Duke les entregaba un fajo de billetes y las chicas se levantaban el sostén para mostrar las bubis, aunque eso sí, con los pezones cubiertos. Y claro, las podías volar en pedazos, porque las mujeres sirven para dos cosas. Había un cheatcode para que cuando te les acercaras Duke les arrojara billetes inceremoniosamente a la cara y cuentan las malas lenguas que existía otro con el que podías hacer que se desnudaran por completo, pero nunca lo descubrí. 




Como pendejete de trece años eso me parecía súper guay, hoy en día, gracias a mis gafas violeta, ya lo veo feíto. Creo que hoy por hoy ya ni lo jugaría, pero en algún momento de mi vida fue importante o algo, y sentí que lo debía poner en la lista, aunque fuera no más por no dejar.

10
MARVEL SUPERHEROES
(1995)



Más que Street Fighter, más que Mortal Kombat o cualquier otro juego de peleas para maquinitas, mi favorito fue y será siempre este título. ¿Por qué? Porque soy un nerd de los cómics, por eso, y porque qué puede ser mejor que ver a algunos de mis personajes predilectos partirse la madre en pantalla sin razón aparente. Que además, eso es justo lo que mejor saben hacer los de Marvel.

El juego sigue la historia del Guantalete Infinito y de Onslaught... Bueno, en realidad es nada más de irse agarrando a madrazos con personajes de la casa de M. Y como todo en este tipo de juegos tiene que estar "equilibrado", puedes ver cosas como al Capitán América noqueando a Hulk a puño limpio.

Mi personaje favorito para luchar era y es el invencible Iron Man, porque sacaba su cañón de protones y partía madres. Smart Bombs! Aunque claro, siempre podías escoger personajes súper populares como... Suma Gorath... y Black Heart... ¿? Bueno, pero ahí estaba Psylocke, que era muy cool y daba para el taco de ojo... Si nuestros yos de los 90 vieran lo que han hecho con ella hoy en día...




Y sí, neta, era muy emocionante ir venciendo uno tras otro a los personajes "jugables" para terminar enfrentándote a villanazos de la talla del Dr. Doom, Thanos y Onslaught. Como dije, se suponía que había una historia para justificar todo esto, pero en realidad es lo de menos. Lo importante es que cuando acababas el juego te sentías como un puto dios.

Y sí, me gustaba más que Marvel vs Capcom, por la simple razón de que no estaba lleno de japos a los que ni conozco. Además, el de MvC no traía al Tony, sino a War Machine, que por alguna razón estaba muy de moda en los 90. Aunque es cierto que aquél tenía su encanto, En fin, cuando ustedes quieran armamos las retas.

9
STAR FOX 64
(1997)

La versión del Super NES


Oh, sí... Lo recuerdo ferpectamente... Era Día del Niño y mis padres nos compraron una consola Super NES, que traía el juego de Super Mario World, claro está, pero aparte nos compraron otro, el Star Fox. Desde entonces me encantó el jueguito aquel, todo angular y lleno de aristas puntiagudas que podrían sacarte los ojos, y especialmente con su banda sonora tan épica, y su historia toda fusilada de Star Wars

Por desgracia, a mi señora madre le daba por castigarnos escondiendo nuestros juegos de video. Luego olvidaba dónde los había guardado, lo que daba la oportunidad perfecta a sus empleados para que los robaran sin dejar rastro. Así perdimos casi todos nuestros juegos de NES y Super NES. Pero en fin, lucha de clases y así.

Star Fox 64, uno de los primeros que mi hermano y yo adquirimos cuando por fin pudimos comprarnos una consola. No fue un simple premio de consolación; de hecho, constituye una considerable mejora respecto al original. Lo único que siempre extrañé de aquel era su banda sonora, y no porque la nueva no fuera genial, sino porque le faltaba el tema principal, ya saben, el pam, pam, pam, paaaaaam (8). Afortunadamente, quedó inmortalizado en el Orchestral Game Concert.


La versión del 64

Seguía fusilándose a Star Wars, con todo y un emperador malvado que tenía poderes psíquicos, pero guarever. El juego era extremadamente divertido y emocionante, con niveles creativos y visuales increíbles (especialmente cuando saltabas al hiperespacio y todo se ponía bien pachecote, incluso la música). Y cómo olvidar los niveles en los que ibas en tanque y el otro en submarino. No sé qué sentido tenía eso, pero estaba chingón. Y pos claro, el modo multiplayer en el que podías hacer unas buenas batallas. No, de hecho eso estaba bien chafa, porque la pantalla siempre quedaba dividida en cuatro.

Además, éste fue uno de los últimos juegos en los que no podías guardar. Así es, como en los viejos tiempos, tenías que sentarte a jugar sin parar hasta terminarlo. Y dependiendo de tus decisiones podías irte por el camino fácil o el difícil. En el difícil estaba el final verdadero de la historia, en el que te encontrabas con el Force Ghost de James McCloud, el padre de Fox. Porque les digo que esto es un fusil de Star Wars con furries. Hmmm, furries...

La versión del GameCube, con material para Yiff

8
MEGA MAN X
(1994)

Todos los juegos de Mega Man son bastante chidos, y recuerdo que jugué y disfruté varios de ellos en NES, pero el X de Super NES fue y será siempre el mejor. Desde el primer nivel ya se puede apreciar el soundtrack con un riff de guitarra eléctrica de lo más chido del power metal ochentero. ¡Uno escucha esa música y se siente listo para el combate!

  

Sigue la tradición de los otros juegos, en los que nuestro héroe puede absorber los poderes de sus enemigos derrotados, y en esta ocasión tiene definitivamente a los mejores. ¡No había nada más emocionante que probar un nuevo poder, cargar el booster y disparar con todas tus fuerzas! Cada nivel era único y tenía características especiales (la selva, el mar, el hielo), que se correspondían con las del jefe local y sus respectivos poderes. Mis poderes favoritos eran los del Pingüino (rayo de hielo y deslizador de hielo) y los del Halcón (remolino y remolino más cabrón). Creo que el único chafa era el bumerán del Vikingo... Un momento, ¿por qué había un vikingo si todos los demás eran animales?

El modo de juego estaba perfectamente bien diseñado para que fueras aprendiendo a vencer los retos a la vez que aumentaba la dificultad. No requerías de muchas instrucciones, sino que podías saltar directo al ruedo y empezar a repartir disparos de rasho láser. Además, tenía una bonita historia de camaradería y sacrificio en el personaje de Zero, algo así como un hermano mayor para X, todo lo cual inspiró series animadas y cómics.




Es curioso, pero a pesar de que es uno de nuestros juegos favoritos, mi hermano y yo nunca tuvimos uno de nuestra propiedad. Cuando queríamos jugarlo (y era seguido), no teníamos más remedio que ir a rentarlo a Blockbuster. Lo bueno es que no se guardaba el juego en el cartucho como la mayoría de los de aquella época. Cada vez que pasabas un nivel aparecía un código en pantalla. Ese mismo código podías ingresarlo en cualquier cartucho y de así de fácil iniciarías el juego justo en donde te quedaste.

Y lo confieso: nunca logré terminarlo por completo. Hubo jefes que me fue imposible derrotar. Pude con el Pingüino, el Mandril, el Halcón, el Vikingo el Pulpo y algún otro, pero nunca pude ir más allá. Mi hermano, que siempre fue más ducho para los videojuegos que yo, sí pudo acabarlo. Es uno de mis grandes pendientes. A ver si ahora que está en iOS lo termino por fin...


Mención honorífica
DONKEY KONG COUNTRY
(1994)

No le estaría haciendo justicia a este juego clásico si no le dedico tan siquiera unas líneas. Hablando de plataformas para el Super NES esta aventura de nuestro gorila bobalicón favorito es una de las mejores y más memorables. Recorramos un mundo salvaje junto a él y su fiel patiño Diddy (que no sabemos por qué tiene el mismo apellido, si ni siquiera es de la misma especie, pero bueno...).




Desde las selvas tropicales hasta las montañas nevadas y los lagos pantanosos, con la ayuda de rinocerontes, peces espada, ranas saltarinas y avestruces que pueden volar, disparándonos los unos a otros de un barril a otro, vayamos a rescatar la pila de bananas que el rey K. Rool le ha robado a nuestro amigo. Oigan, pero qué mamada...

Una de las mejores cosas de este videojuego era la banda sonora. El tema principal, el de la selva, suena casi como un mambo o un jazz de big band, mientras que el tema acuático es dulce como una sinfonía. Digno de Hollywood, vaya. No es de extrañar que sea uno de los temas mejor logrados del Orchestral Game Concert




La secuela es casi tan buena como la original. Inicia donde se quedó la anterior y esta vez hay que rescatar a Donkey, secuestrado por un malvado cocodrilo pirata. En esta ocasión Diddy una fuerzas con Dixie, una típica niña de los 90 con todo y ponytail rubia que usa para volar como helicóptero y colgarse de los ganchos como si fuera una cola prensil, porque los videojuegos no tienen sentido. Lo diferente es que aquí en vez de montarte en tus amigos animales te conviertes en ellos. Eso está raro, pero en fin...

7
POKÉMON BLUE
(1998)


Jugué varios títulos de Pokémon, incluyendo el YellowSilver y Sapphire, y a todos ellos les dediqué una cantidad de horas tal que mis ancestros deben avergonzarse de mí por toda la eternidad. Cada juego tenía lo suyo, pero si he de escoger a mi favorito, éste tendrá que ser la versión Blue. ¿Por qué? Bueno, porque es el que jugué primero, sólo por eso. Por lo mismo, fue el que jugué por más tiempo y en el que llevé a mis monstruitos más lejos.

Los juegos de Pokémon son altamente adictivos. Apela a varios rasgos psicológicos típicos de los obsesivos como su seguro servidor: puedes coleccionar cositas, vas desactivando logros, te dan recompensas y trofeos, etcétera.




Cuando jugué Blue el trauma de Pokémon estaba en su apogeo como ya les había contado alguna vez. Estaba la serie animada, por supuesto, y tengo que decir que ahora que la he vuelto a ver en Netflix es bastante divertida. También las tarjetas, los muñequitos, los tazos y mucha más parafernalia. Mi hermano y yo hasta adquirimos un manual para saber a qué nivel evolucionaban los Pokémon o aprendían nuevos ataques.

¡Ah, qué recuerdos! Recorrer toda la región Kanto de cabo a rabo. Emocionarte cuando tu Pokémon evolucionaba. Caminar tranquilamente por un bulevar para que perfectos desconocidos te retaran a combates y luego les robaras su dinero. O, al contrario, cuando vencían a tus Pokémon y por alguna razón tú te desmayabas. Caminar y caminar horas en el pasto para que te pareciera algo. No poder dar dos pasos dentro de una cueva sin que te atacara un Zubat... Ahora que lo pienso, era medio fastidioso ese juego. 



Tengo que confesar algo: nunca tuve este juego en realidad. Lo tenía solamente en un emulador de Gameboy Color para PC. Eda pidata. Lo siento. No por robarle a Nintendo, que en este blog estamos a favor de la piratería porque anarkos y así. Lo siento porque nunca pude llevar mis animalitos entrenados con mucho trabajo y amors a competir contra otros en Pokémon Stadium. Por otro lado, Silver y Sapphire sí los tuvimos originales, y ahora mi chiqui tiene Zafiro Alfa y Pokémon Luna para el Nintendo DS. Por mi parte, ahora juego Pokémon Go en mi cel, y ése lo pago dándole a Niantic toda mi información de mi paradero, así que creo que ya lo compensé. Y como hice aquella vez cuando inicié mi aventura Pokémon en Blue, esta vez escogí como compañero a Squirtle. Parece que seguiremos juntos por un largo tiempo.

6
THE LEGEND OF ZELDA:
OCARINA OF TIME
(1998)

¡No podía faltar en esta lista! Miren ustedes, como simplón amante de las plataformas, los juegos de la serie de Zelda siempre me parecieron innecesariamente largos y complicados. ¡Éste no fue la excepción! Así es: jugué Ocarina del Tiempo muy poco. Prácticamente nada. ¡Esperen, no se vayan ofendidos!



Lo que pasa es que éste es un título muy especial para mí, porque descubrí que aunque lo jugué muy poco, tiene un lugar único en mi kokoro, y eso se debe a que vi que mi hermano lo jugara completo por días y horas y meses. Me sentaba a ver que mi hermano lo jugara o me ponía a hacer alguna otra cosa en el cuarto, pero no podía evitar estar pendiente del juego. Entonces quizá no jugué Ocarina del Tiempo, pero sí viví Ocarina del Tiempo tanto como otros de mi generación.

Sucede que éste es un juego que se vive. Nunca antes había jugado ni visto jugar algo con una historia tan completa, con mundos tan grandes y escenarios tan diversos, con aventuras tan extraordinarias y personajes tan entrañables. ¡Qué visuales! ¡Qué aventuras! ¡Y sobre todo, qué música! La calidad cinematográfica de Ocarina del Tiempo, junto con su poder emotivo y su feeling mitológico, fue algo parecido a sentarse a ver una serie de películas épicas tipo El Señor de los Anillos




Así que sí: me lo sé de pi a pa, desde la aldea de Kokiri, pasando por el Castillo Hyrule, el Valle de las Gerudo, las gallinas ésas que te pueden matar, la gente de agua de la extrañamente atractiva Zora, la Caverna de Dodongo, los Goron, la vocecita chillona de Nabi que no se callaba ni un momento (admítelo, también intentaste matarla con la espada), hasta la batalla final con Ganondorf. De modo que éste es mi videojuego favorito que nunca jugué, podríamos decir. Uno de estos días sí me lo echo, lo prometo.

5
MARIO KART 64 / SUPER SMASH BROS.
(1996 / 1999)



No pude decidir cuál de los dos juegos me gusta más, así que los puse juntos en esta posición. Estos son definitivamente los juegos más divertidos para reuniones de cuates echando retas, comiendo pizza, fumando porros y metiéndose ácidos. Son juegos en los que te puedes clavar durante horas, o de los que puedes nomás echar una partida. Son los juegos casuales por definición, los que existen no más para pasarla bien. Y por eso me encantan.

Claro que con Mario Kart tengo una historia de más años, puesto que llegó a mi vida desde tiempos del Super NES. Lo tenían mis primos campechanos, así que ir de visita a su casa significaba de ley echarnos unas carreritas de Kart. La versión del 64 constituyó una considerable mejora, con nuevos personajes y pistas loquísimas, de las cuales sin duda recuerdan todos la Rainbow Road.




Cuando llegó el Smash Bros. parecía un chiste. Un juego en el que algunos de los personajes más famosos de Nintendo se agarraban a wamazos, pero no al estilo seriesón de Street Fighter, sino más bien al estilo de caricaturas como los Looney Tunes. Por supuesto, el juego era divertidísimo.

Mi personaje favorito en ambos juegos es, sin lugar a dudas, Mario. Tiene el equilibrio perfecto entre fuerza, poder, velocidad y habilidades especiales tanto para las carreras como para los trancazos. Mi segunda opción es casi siempre Yoshi, en especial para caerles con un "roinjá" en la cabeza a mis enemigos de Smash. En Kart me gusta mucho usar a Koopa Troopa, que estaba disponible en el de SNES, desapareció en el de 64 y fue reintroducido para GameCube y Wii.




Todas las versiones de estos dos juegos me han gustado mucho, y hasta la fecha las que más juego son las de Wii. Pero si he de escoger mis favoritas, creo que serían las del 64. Hoy en día los juegos de Smash están atiborrados de personajes que ya ni siquiera sé quiénes son (aunque estuvo bien chido que hayan metido a Sonic y a Mega Man), y ya no sé qué falta para que los Mario Kart sean Smash Bros Racing. Además, al Mario Kart de Wii le falta la pista de Choco Mountain y la versión del 64 te da los powerups más aleatoriamente (la de Wii practica la discriminación positiva, ya los vi ¬¬). Así que por neostalgia y purismo de chavorruco que ya no entiende el mundo en el que vive, me quedo con las versiones del 64.


Mención honorífica
DIDDY KONG RACING
(1997)

Hablar de Mario Kart sin mencionar este otro juego sería una gran injusticia. Le tengo un apego especial porque fue uno de los dos cartuchos que mi hermano y yo compramos aquellas vacaciones en las que adquirimos el Nintendo 64 (el otro fue Star Fox). Realmente lo escogimos sólo porque el Kart era demasiado caro y éste costaba sólo la mitad, pues parecía una de tantas imitaciones destinadas al fracaso (como ésa otra de los Looney Tunes que hicieron por aquellos años).




Pero no, fue mucho más. De hecho, creo que es mejor -sí, leyeron bien, mejor- que el Mario Kart 64. El modo de juego es muy similar (no más hay que acostumbrarse a los frenos y derrapes, que son ligeramente distintos), y aunque por un lado se extrañan a los personajes, los powerups y las pistas clásicas, por otro tiene muchas ventajas respecto al original de Mario y sus amigos. 

Por ejemplo, aquí puedes competir con avionetas y lanchitas además de los carros. De hecho, en algunas pistas es posible elegir entre los tres vehículos para gusto del cliente. Las copas eran por "tema", es decir, en cada una había cuatro pistas, todas ubicadas en un mundo: el de los dinosaurios, el de la nieve, el de la playa, el medieval y el futurista. Había dos pistas para el modo batalla, y otras dos con minijuegos completamente nuevos y originales.



Lo mejor: el modo aventura. Para ir desbloqueando las pistas que pudieras correr en modo casual, había que salvar al mundo de un cerdo gigante malvado brujo extraterrestres (y que no era Ganondorf). ¿Cómo? Ganándole en carreras, por supuesto. Y no sólo a él, sino a una morsa, un pulpo, un triceratops y un dragón (que además hacen trampa). Por todas esas emociones (y frustraciones) que me brindó en la adolescencia, y porque hasta la fecha es tradición de Navidad que mi hermano y yo corramos unas carreras en el mundo de nieve, este juego merece un lugar alto en mi conteo.

4
TINY TOONS ADVENTURES
(1991)

No sé si alguien más se acuerda de este juego, pero no mamen, ¡era magnífico! Clásico olvidado, merece un lugar más alto en los anales de las plataformas para el original NES. Claro, seguía la vieja fórmula iniciada por los juegos de Mario: había que avanzar por mundos poblados de enemigos a los que se eliminaba cayéndoles encima, y había que agarrar 100 zanahorias para tener una vida extra.



Hoy en día, las adaptaciones de caricaturas y películas a videojuego casi nunca dan por resultado algo digno, pero en ese entonces aparecieron muchos títulos fascinantes: Chip N' Dale: Rescue Rangers, DuckTales, The Little Mermaid, y uno genial de los Picapiedra en el que viajabas al futuro de los Supersónicos. Todos ellos merecerían menciones honoríficas, pero este jueguito inocente de los Tiny Toons superó todos los otros juegos de plataforma de aquella consola, pródiga en aventuras de este tipo.

Antes de iniciar cada nivel podías escoger entre cuatro personajes, cada uno de los cuales tenía algún poder especial. Buster podía correr muy rápido; Dizzy podía girar en remolino destructor; Plucky podía volar por breves periodos y Peluso podía trepar por las paredes. Los niveles estaban loquísimos: había desde los clásicos de bosque, playa y cueva hasta otros completamente extraordinarios como Wackyland y los inspirados en aquella parodia de Star Wars que hicieron en la caricatura de los Tiny Toons.




Ése era otro plus del juego: realmente se inspiraba en la serie animada, y tanto los niveles como los jefes de cada uno eran personajes que alguna vez le habían causado problemas a nuestros amiguitos. El jefe final era, claro está, Montana Max, a quien debías derrotar en su tren de millonario. Era un juego fantástico y nunca lo olvidaré, aunque hace muchos años que se perdió o lo robaron. :'(


3
KNIGHTS OF THE OLD REPUBLIC
(2003)

Eran tiempos de las precuelas de Star Wars y, como ustedes saben, yo soy fan from hell de esta saga cinematográfica. No parecía poder saciarme con ello, así que naturalmente este videojuego se ganó mi corazón desde el primer momento en que los discos pirateados lo instalaron en la vieja PC de mi casa paterna.



Este juego era in-pinches-creíble. Ambientado miles de años antes de la Guerra de los Clones, en una Galaxia en la que los Jedi y los Sith se contaban por miles, ofrecía una aventura épica cien por ciento original. El personaje principal es diseñado al gusto del jugador (me gusta usar mujeres en los RPGs siempre que se puede; mi personaje era una joven llamada Eowyn Solo) y se puede elegir lo que dice y las decisiones que toma, todo lo cual lo puede llevar al Lado Oscuro o al Luminoso de la Fuerza.

Como tu personaje desde un principio sufre de amnesia, une sus fuerzas con una panda de inadaptados (es Star Wars, al fin), que son reclutados para una misión secreta con el objetivo de descubrir qué es lo que trama Darth Malak, quien a su vez está en busca de su antiguo maestro, el Lord Sith Darth Revan. Nuestros héroes resolverán muchas misiones en diversos mundos fantásticos (incluyendo Tattooine y Kashyyyk, pero muchos otros nuevos también) antes de enfrentarse al ejército de Jedi oscuros y descubrir que Darh Revan es... ¡prepárense para un plot twist del tamaño de "Yo soy tu padre"! ¡En serio, les volará la mente hasta otro planeta!




No por nada está considerado uno de los mejores juegos de la historia. Es simplemente fantástico, uno de esos juegos que se viven más que sólo verse o jugarse, y que me atrapó por completo durante meses, con sesiones maratónicas en las que no comía ni dormía ni podía pensar en otra cosa (estaba ya en la Uni, pero pregúntenme si me acuerdo de algo de aquellos días que no fuera este juego y contar el tiempo que faltaba para Episodio III). Es el último juego que me apasionó de esa manera y por ello siempre tendrá un lugar especial entre mis favoritos. Hmm... veo que aún lo venden en línea... Baia, baia...

Mención honorífica
WORLD EMPIRE III
(1994)



Antes de pasar a mis dos primeros lugares quiero hacer mencionar un juego que, si bien no es particularmente grandioso, me dio muchas horas de diversión en algún tiempo de mi vida. Este juego era básicamente como un Risk electrónico. Había que ir conquistando países de uno en uno, atacándolos rápidamente y procurando unificar continentes para que te dieran más ejércitos en cada turno. La diferencia era que tenía la división política del mundo real, actualizado para principios de los 90. Así aprendí mucho de geografía, aunque usted no lo crea. Había un modo de juego llamado "mundo real" en el que los recursos y población reales de cada país estaban proporcionalmente representados en el juego.




Algo interesante que tenía este juego y que le falta al Risk es aquello de las revoluciones. Cada jugador escogía un color que representaba su ideología (militarismo, populismo, realismo, feminismo, pacifismo, etc.) y aunque al inicio de la partido todos los países menos el inicial de cada quien era neutral, tenía un color que indicaba cierta predisposición ideológica de su población. Si conquistabas un país con inclinaciones diferentes a las tuyas, tenías que dejar cierto número de tropas para evitar que se rebelaran. Eso significa que un enemigo tuyo podía atacar a tus tropas y reducirlas sólo lo suficiente para facilitar una revolución en ese país. Una de las mejores estrategias era entrar a un continente enemigo y provocar una docena de revoluciones en sus territorios.

El juego vino de pura casualidad con la primera computadora que tuvimos, en un CD llamado House of Games que eran para MS DOS (¡figúrense!). Rápido le agarré el gusto y pronto me aficioné a armar largas y épicas partidas con mi hermano, primos y amigos. Nunca olvidaré al General Chip Silicon (todos tenían nombres así de mamones). Y es por eso que le dedico estas líneas a aquel juego olvidado.

2
AGE OF EMPIRES II
(1999)



Pero si de desatar mis impulsos megalómanos se trata, ningún juego me ha dado tantas horas de fantasías de conquista global como la saga de Age of Empires... Sí, lo recuerdo perfectamente... Mauricio, uno de mis mejores amigos, llegó un día con un set de CDs pirata (de la misma manera me roló el KOTOR) y me dijo "¡Tienes que jugar esto!". En la tarde, después del almuerzo, lo instalé. Jugué la campaña de aprendizaje de William Wallace, inicié una partida propia, exploré las diferentes civilizaciones que tenía, jugué otra partida, otra más... Cuando me di cuenta ya había amanecido, los pajaritos cantaba y yo seguía ahí sentado frente a mi compu. Así inicio una relación de amor y adicción que ha durado hasta la fecha.




Me encantan todos los juegos de la saga; tanto, que me los he comprado todos originales apenas he podido, incluso si primero los jugué en pirata. Empecé por la edición Gold que traía los dos primeros con sus respectivas expansiones y luego me fui tras el Mythology y finalmente el III con sus dos expansiones. Es tanto mi amor por estos juegos que realmente me da felicidad tener todavía los CDs originales (aunque ahora ya juego las versiones de Steam). Y claro los libritos complementarios, que de ellos aprendí un chingo sobre historia y civilizaciones antiguas. Porque hasta de las inexactitudes históricas y las mamadas (como que los aztecas tengan catapultas) uno aprende cosas nuevas.


Age of Empires: The Rise of Rome

Creo que el primer juego es mi menos favorito, aunque de vez en cuando lo revisito, sobre todo por razones de neostalgia. Es medio aburrido y difícil, pero sigue siendo el único con las civilizaciones antiguas. El Mythology tiene mucho encanto propio. Fíjense que ése me lo compré cuando vivía en Italia porque extrañaba mucho mis juegos de Age. Todo para que la laptop que tenía en ese entonces no lo pudiera correr. El juego es uno que sobresale entre toda la serie porque en él cada civilización es realmente diferente a las otras (claro que sólo son cuatro... cinco con la nueva expansión que trae chinos... debería haber mayas también, yo no más digo), y eso de los poderes divinos y los monstruos está súper wow.

Age of Mythology: The Titans

El tercero en la serie fue menos popular, pero también tiene mucho atractivo. Ver a tus líneas de mosqueteros acribillando a tus enemigos mientras una locomotora pasa a mitad de Tenochtitlán no tiene precio. Eso y ver pelear a Napoleón contra Isabel la Católica. Bueno, pero los mapas están bien padres, así como las civilizaciones de indígenas americanos. Digo, ¿en qué otro juego puedes pelear con zapotecos? Creo que lo que le falla a este tercer título es que entre 1500 y 1900 el mundo cambia un rechingo más que entre 1000 y 1500, y la neta sí se ve raro que tus españoles sigan usando espadas cuando están atacando carabineros rusos del siglo XIX.


Age of Empires III: The War Chiefs

Pero mi favorito es y siempre será el Age of Kings con sus múltiples expansiones. No sólo porque la Edad Media rockea, sino porque tiene el modo de juego perfectamente equilibrado entre dificultad, creatividad y diversión. La primera expansión The Conquerors trajo cosas muy chidas, como las nuevas civilizaciones, unidades y sobre todo, los mapas nevados. Pero la neta: eso de los aztecas con catapultas es una estupidez (mejoraron bastante estos detalles en el III) y nunca me gustaron los Petardos (esos gorditos con barriles que se hacían explotar frente a los castillos).


Age of Kings

No hace mucho Microsoft descubrió que había una fanbase muy fuerte y leal que seguía armando partidas en línea. De hecho, muchos fans hacían sus propias modificaciones y expansiones, incluyendo la popular Forgotten Empires. Ésta estaba tan bien hecha que Microsoft decidió comprarla y hacerla oficial, justo a tiempo para lanzar una versión HD del juego, que es la que ahora se consigue en Steam. Dos expansiones más aparecieron pronto: The African Kingdoms y Rise of the Rajas.


The Conquerors

En mis años mozos solía también diseñar mis propias campañas y escenarios. Hice un escenario bien complejo y con muchas posibilidades inspirado en el Rey Lear, pero lo tenía en otra compu y se perdió. También hice una campaña completa sobre Vlad el Empalador, que también se perdió. Luego hasta hicieron una versión oficial. Chale, se las pude haber vendido yo. En 2014, para celebrar el centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial hice un escenario basado en este conflicto épico, el cual todavía tengo por ahí, pero que por desgracia no se puede jugar en la versión HD.


The African Kingdoms

Para mí, el Age es un juego tremendamente adictivo. Tengo que autodisciplinarme para no jugarlo, porque si empiezo, podría dar inicio a una racha de varias semanas en la que no haga otra cosa. Es sin duda una de las cosas, ya sea juegos, películas, libros, experiencias, viajes, amantes o guarever, que más ha marcado mi vida y mi formación cultural. Sí, soy un ñoño, pero no me avergüenzo de nada.


1
SUPER MARIO WORLD
(1991)



Ésta fue la decisión más difícil de todas: establecer de una vez cuál de los juegos de Mario es mi favorito. Porque era incuestionable para mí que mis juegos favoritos ever son todos los del heroico plomero (bueno, casi todos, que también existe Mario Sunshine), y que si fuera hacer un Top, por lo menos cuatro o cinco de los primeros lugares serían ocupados por los de Mario. De modo que tenía que escoger uno solo para representarlos a todos, ¿pero cuál?

¿Podría ser el original, Super Mario Bros.? Ese juego lo inició todo, y tiene cierto je-ne-sais-quoi que ninguna otra versión logró capturar (ni siquiera las de Mario All Stars). Los gráficos, la música, los sonidos, los niveles... Todo ello crea la experiencia de videojuego vintage por excelencia. Pero es también un juego muy sencillo y fácil de terminar, además de que le falta el saborcito de las siguientes entrega.



Definitivamente no sería Super Mario Bros. 2. El juego me gusta (sobre todo su versión para Advance), y no le tengo el odio de muchos otros fans. Ciertamente tiene lo suyo, con todo y que no es realmente un juego de Mario, sino una adaptación de otro juego para el mercado americano. Pero precisamente por eso no se siente mucho como una aventura de nuestro plomero: no hay los clásicos powerups, ni los mismos enemigos, ni les puedes caer encima para matarlos. En cambio, está eso de lanzar cebollitas. Pero bueno, está chido jugar con Peach.




Tampoco sería el Mario 64. Tiene cierto valor neostálgico para mí, aunque no lo jugué completo sino hasta muchos años después de que saliera, cuando incluso ya había aparecido el Wii. Sobre todo, se quedan en mi corazón la música de los niveles de Bower y la sensación que me invadió cuando vi a Mario por primera vez en 3D -¡en especial cuando entra al agua!-, en aquella lejana tarde en la feria de Xmatkuil.




Quizá el mejor juego de todos sea el Mario Galaxy. De verdad que ahí se lleva la aventura del fontanero de Brooklyn a niveles absolutamente épicos. Los escenarios son literalmente fuera de este mundo, el modo de juego es una exquisitez, la banda sonora es una maravilla y hasta la historia de Rosalina te hará sacar una lágrima de emoción. La segunda parte es básicamente lo mismo, pero con diferentes niveles y nuevos powerups, y cambiando a la guapa Rosalina por una estrella gorda y gay, Claro, estos dos juegos en realidad trabajan con lo que ya se había logrado en la versión del 64, pero lo hacen mucho mejor. De todos modos, estos títulos tienen relativamente poco tiempo en mi vida, y no es como si hubiera crecido con ellos.



El único contendiente real para el puesto sería Super Mario Bros. 3 ¡Vaya! Ese juego en su momento llevó a Mario a otro nivel. Para muchos fue el mejor juego del italioamericano en 2D y no es difícil argumentar por qué. Los mundos eran muy variados y de una creatividad sin precedentes, llenos de auténticos retos y secretos sorprendentes; los powerups son legendarios, especialmente el traje de rana y el de tanuki. El juego era larguísimo (incluso si usabas las flautas mágicas), y en tiempos del NES, cuando no se podía guardar la partida, eso significaba que había que sentarse a jugar durante horas hasta terminarlo.



Definitivamente Super Mario World trabaja sobre lo que Mario 3 había construido. Tenemos los powerups locochones (aunque mucho menos variados y creativos), el mapita de cada nivel, los mundos fantásticos diversos, los hijos de Bowser y demás. Durante muchos pensé que Mario 3 era entonces mi juego favorito y que Mario World siempre estaría en segundo lugar... Pero he aquí la cosa:

En realidad, Mario 3 desapareció de casa después de tenerlo sólo unos años (se perdió, nos lo robaron, mi madre lo escondió, quién sabe). Pasé literalmente años de mi vida tratando de recuperarlo, hasta que ya como adulto con chamba y familia lo pude conseguir en el Chetumalito. Pero mi Mario World siempre estuvo conmigo. Mientras suspiraba por el Mario 3 perdido y añoraba sus niveles y sus botargas de furry, crecí con Mario World, recorriendo sus niveles una y otra vez. 




Ahora, para hacer este top, me di cuenta de que de todos los juegos de Mario, el World es el que más jugué, el que mejor conozco, el que más tardes de mi infancia y adolescencia ocupó. ¡Rayos!, cuando era niño hasta redacté un tratado sobre el juego (en mi vieja máquina de escribir), en el que clasificaba sus niveles y enemigos. Entonces, sí: Mario World es como un viejo amigo confiable que ha estado a mi lado por décadas, que ha estimulado mi imaginación y me ha inspirado para escribir poemas. Por todo eso, Super Mario World es definitivamente mi videojuego favorito de toda la vida. Y si eso no les basta, añadiré una sola palabra: Yoshi. 




Aquí termina el conteo. Me tomó más tiempo del que pensaba, pero ha sido un bonito viaje a los cajones de la neostalgia. ¿Qué hay de ustedes, mis queridos contertulios? ¿Qué videojuegos han marcado sus vidas y llevarán por siempre en sus corazones? Espero sus comentarios y les deseo un muy feliz Mes del Niño.

FIN

7 comentarios:

Ce Acatl dijo...

Maik, que recuerdos con tu entrada... Sin duda estoy de acuerdo con tu lista, sobre todo Mario Kart, Donkey Kong, Zelda y claro... ¡Age! Todos esos juegos formaron parte de mi infancia y sigo recordandolos con mucho cariño.

Pero la verdad es que si hay un género que hasta la fecha me sigue obsesionando es el City Builder... mi lista no estaría completa sin la saga de Sim City para PC. El 4 fue el mejor y de ahí decayó hasta llegar a aberraciones como Sim City 5 o el innombrable Sim City Societies.

El juego que vino a salvar al género y que acabo de cerrar de la PC por unas horas para descansar es Cities Skyline. A quién le guste gestionar el transito de la una ciudad, contruir lineas ferreas para mercancias y pasajeros, lidiar con terremotos, tornados, meteoritos, tsunamis, hacer atractiva tu ciudad para los turistas, etc... sin duda es su sueño humedo... como el mío

Anónimo dijo...

Se me ocurren muchas cosas que preguntarte pero lo primero sería, ¿has jugado injustice? Un juego de pelea de personajes de dc, hecho por los creadores de mortal kombat. Pronto va a salir el 2

tua dijo...

Tu lista es muy similar a la mía con Duke Nukem, Mega Man X, Zelda Ocarina of Time, Mario Kart 64 y Super Mario World.
De mi lista agregaría de SNES el Secret of Mana, que fue el previo a los Final Fantasy. Era como dices, para obsesivos. Con miles de cosas y poderes para coleccionar. Era larguísimo y nunca lo terminé a pesar de las horas que le invertí jugándolo.

Perfect Dark juego de los tiempos finales del 64. Fue una versión mejorada del GoldenEye 007 y aunque no tenía nada que ver con ese juego sí tenía su mismo estilo. Cualquier jugador empedernido del 64 reconocerá el Perfect Dark

franco goncalves dijo...

Bueno, en la tienda Android hay unos cuantos emuladores en los que puedes conectar por bluetooth y jugar multijugador a juegos antiguos y sin lag. Hasta la nintendo 64 hay.
Especificamente te recomiendo el MyBoy y MyOldboy,para GameboyAdvance y Gameboy, respectivamente. Pero no se si esten disponibles para Iphone.
Yo con mi hermano menor me juego alguna partida de algo, a veces.
Por cierto,a mí de chico (naci en el 2000, asi que nuestros conceptos de "chico" de seguro difieran) jugaba al Pokemon Rojo Fuego y a otros quince juegos de gba que vinieron en un pack con emulador que me puso en la pc mi papa. Tambien estaban el Super Mario 3 (el unico que di vuelta ademas del yoshi island... No soy muy bueno), la version Verde Hoja de pokemon, un Yu Gi Oh al que me costo horrores agarrarle la mano, el Digimon Racing, Megaman Zero, uno de nemo y... Barbie.
Todos en ingles, y sin que yo supiera que eran juegos de coconsola. Y te digo: no hay nada mas frustrante para un niño que buscar pokemones del 2010 en juegos del 2001.
Tambien tuve family, plastation 2 (aunque mucho mas tarde), el Age Of Empires 1, un par de snes en emulador (el que mas jugaba era uno de los super bomberman, en multijugador con mis hermanos o mi papa) y un pack de 1000 juegos de Sega al que no le preste tanta atencion como a los otros, pero en el que igual inverti muchas horas (que cosas, el Tiny Toon Adventures lo jugabamos con mi primo en el sega. Supongo que no era el mismo ¿Habia una cientifico/a que le ponia gorros controla-mentes a los bichitos?) y eso. Años despues aprendi a manejar emuladores yo solo, pero ese es otro tema.

franco goncalves dijo...

Plastation 2. Madre mia.

Mariana dijo...

eso fue hermoso Maik :3

una pregunta, ¿llegaste a jugar Duke Nukem 64? yo crecí jugando esa versión y la verdad es que, con todo y su censura, me encanta :B

(¿sabes si hay una versión para descarga el Duke Nukem 3D?)

mi lista de juegos es más o menos parecida, yo añadiría a esta Bomberman para la NES, Sonic The Hedgehog (el cual jugué en COmputadora), KOF, Crash Bandicoot, Jet Force Gemini, Mortal Kombat 4, Pokemon Stadium y Wario Land 4 para Game Boy Advance (mi juego preferido de todos *.*)

Danielov dijo...

Mi estimado, un placer comentarte en una entrada luego de mucho de no hacerlo (mi capacidad de atención se dispersa cada vez más).
Mi experiencia con Megaman X es muy parecida a la tuya, si bien yo lo jugué ya en la prepa, emulado para PC.
En el caso de Pokémon, yo tuve la versión Azul (¡en español!) en la que ya habían corregido el bug de Misingo, lo que evitaba que hicieras trampa. También tuve la Gold, pero creo que no la jugué ni dos horas. Mi sobrino heredó mi Gameboy Color y estos cartuchos, aunque parece que la batería para almacenamiento del Gold ahora no funciona, pues ya no guarda la partida. :(
Los juegos para N64 los jugaba en casa de mis primos, pero como consola prestada, nunca pude clavarme tanto en ellos.
Tiny Toons Adventures y Chip y Dale eran geniales, pero nunca pude pasar de 2 ó 3 niveles (lo mismo, mi capacidad de concentración).
El mundo se volvió muy complejo para mí desde el Gamecube, así que ya no puede decirse que sea gamer. Sigo jugando los clásicos de NES y SNES en emuladores, y eso cuando me llego a acordar.
Gracias por compartir. ¡Hasta pronto!

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