sábado, 15 de julio de 2017

Iron Man 7: Spider-Man regresa a casa



¡Hola, ñoños! Les traigo la reseña de la última película de la saga del invencible Iron Man, que vi hace casi una semana, pero que no había tenido tiempo de platicar con ustedes. Este nuevo capítulo, Iron Man 7: Spider-Man's Homecoming se centra en el pupilo y patiño de Tony, el jovensísimo y simpático Peter Parker -a quien ya conocíamos desde Iron Man 6: Civil War-, en su lucha por demostrar que es un digno heredero del manto del Hombre de Hierro.

Peter cuenta con una versión personalizada del traje de Iron Man, hecho para que pueda sacar provecho de sus superpoderes arácnidos, pero con las innumerables ventajas que le ofrece toda la tecnología de Industrias Stark, incluyendo su propia inteligencia artificial para guiarlo y un dron arácnido multiusos.

El villano, por enésima ocasión, es alguien resentido con Tony Stark porque, admitámoslo, él es un chingado cretino de mierda. Y por enémisa ocasión, este villano se crea un traje de combate para repartir madrazos. Birdman (así se llama, ¿no?) utiliza tecnología alienígena que ha ido recogiendo de las diferentes batallas de los Vengadores para fabricar armas, tanto para uso propio como para vender al mejor postor.

Peter, por su parte, deberá balancear su vida personal, en especial su interés en la guapa Liz y su lealtad hacia sus amigos y compañeros de clase, con su fuerte vocación de ser el siguiente Iron Man. Pero como todo le sale mal siempre, decepciona a medio mundo al intentarlo, hasta que descubre el verdadero significado de ser un héroe... o algo así. Y... pues ya, eso es todo.



Hablando (un poco más) en serio, no hay gran cosa que decir de esta película. Es muy, muy divertida. Tom Holland tiene un gran carisma como el adolescente Parker y la película tiene una gracia natural que supera por mucho todas las otras de Marvel, incluyendo Ant-Man y Guardians of the Galaxy. Me reí muchísimo, la verdad, y me encantaron momentos como "Spidey trata de atravesar un suburbio". Hilarante. Es una cinta de superhéroes muy ligera, pero efectiva para entretener, bien narrada y bien actuada.

Lo mejor es sin lugar a dudas Michael Keaton como Adrian Toomes, el mejor villano del MCU desde Loki (o sea, el único otro siquiera memorable). Es un personaje ambivalente cuyas motivaciones son comprensibles y que puede ser muy empático, pero cuyas acciones violentas y ciertos aspectos de su personalidad lo hacen escalofriante.

Keaton con y sin el traje de Vulture

La película desecha mucho del cómic original. No hay Mary Jane (¿Michelle? ¿Quién es Michelle?), no hay Harry Osborne (¿Ned? ¿Quién es Ned?), no hay Gwen Stacy (¿Liz? ¿Quién es Liz?), Flash (¿siquiera es Thompson?) es un chingaquedito en vez de un bravucón, no hay Daily Bugle y la tía May está bien rica. Estos cambios están bien, puesto que se pretende que el Spider-Man del MCU tenga una identidad única y diferente a las encarnaciones anteriores. Y bueno, Peter sigue siendo el ñoño de buen corazón al que casi nada le sale bien y a quien todos amamos.

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¿Qué no me gustó? Bueno, que es una película muy superflua, tanto si la comparamos con el material original como con las dos adaptaciones anteriores. Peter Parker es un personaje atribulado y marcado por la tragedia. Decide convertirse en superhéroe atosigado por la culpa y por un recién descubierto sentido de la responsabilidad. Es alguien que ha perdido a seres queridos por causa del eterno dilema entre ser un héroe o una persona normal y feliz.

En Iron Man 7, sin embargo, la motivación de Peter nunca se discute. Intuimos que la muerte del tío Ben tuvo algo que ver, pero nunca se menciona. Parece que más bien le entusiasma la idea de ser el próximo Iron Man, que esto de ser superhéroe le parece divertido. Pero parafraseando a Yoda "¡Aventura! ¡Emociones! Un héroe no busca esas cosas!" Por decirlo de otra manera: Peter Parker no es alguien que ande buscando entre los callejones a ver cuándo le sale una pelea interesante. Peter Parker es alguien que tiene que llegar a la chamba a tiempo porque tiene que pagar el alquiler y las medicinas geriátricas de la tía May y piensa "¡rayos, ahora no!", porque ve que además de todas sus broncas tiene que detener un asalto.

Aunque el villano me cayó muy bien, sus villanías me eran más o menos indiferentes. Déjenme les explico. En Iron Man 7, el villano no iba a destruir la ciudad, a matar a un montón de personas o a amenazar directamente a Peter y a sus seres queridos. Lo que iba a hacer era robarle algunas cosas a Tony Stark. Había muy poco en riesgo si tenía éxito. Es más, yo quería verlo ganar, dar un último golpe y retirarse. 

Iron-Bird-Man

De hecho, fuera de salvar a sus amiguitos de un desastre que él mismo ocasionó, lo único que hace Spidey en esta peli es proteger la propiedad privada de los ricos: Tony Stark y un banco. La neta, ¿qué me importa a mí, pobre asalariado, si se roban un cajero automático sin lastimar a nadie? Salió peor con la intervención de Pete, porque acabó volando en pedazos la lonchería de su cuate.

Ahora, voy a sonar como un viejo cascarrabias, pero repetiré lo que he estado diciendo desde hace 10 años: Spider-Man 3 no estaba mal. Por lo menos, no es significativamente peor que las otras dos. Y aún si así fuera, no era necesario un maldito reboot (de hecho, fue más taquillera que las dos con Andrew Garfield), sólo le tenían que echar más ganas a la siguiente entrega. Pero decidieron tirar a la basura una saga que iba bien y de paso dejaron una historia inconclusa.

Pero bueeeno... Tampoco The Amazing Spider-Man 2 estuvo taaan mala como para mandar todo a la mierda ¡otra vez! Y dejar otra historia inconclusa, de paso. Y si iban a hacerlo, ¿por qué no ir de una vez con Miles Morales? Ya estamos un poco hasta el huevo de Peter Parker, ¿no?

La película se llama Homecoming, que es un baile escolar que tradicionalmente se celebra en las prepas gringas a principio de año. En español le pusieron De regreso a casa, una traducción muy literal, porque nadie regresa a casa... Pero luego me puse a pensar y me cayó el veinte ¡Spidey regresa a casa, a Marvel! Y si algo bueno saldrá de esta peli será el verlo convivir con los héroes y villanos de este grandioso universo siempre en expansión. Y sí, quiero ver que hará Spidey durante las Infinity Wars.

Ahora, una idea millonaria, ejecutivos de Marvel Studios que seguro leen mi blog: ¡SPIDER-VERSE! Imagínenlo: traer de vuelta a Tobey McGuire como un Spider-Man cuarentón retirado, casado con Mary Jane y padre de una adolescente que en secreto es Spider-Girl. Traigan a Andrew Garfield como el Spider-Man más darks y amargadón por la muerte de Gwen Stacy. ¡Traigan de vuelta a Emma Stone como Spider-Gwen! ¿Cómo reaccionaría Spider-Andrew al verla? Casteen a un Miles Morales. Pónganlos junto en el universo de Tom Holland y ¡voilá! Algo como lo que hicieron con X-Men: Days of the Future Past, que antes habría parecido imposible. Venga, Marvel, inténtalo, ni siquiera tendrías que pagarme por la idea.


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