jueves, 8 de marzo de 2018

Las grandes civilizaciones de África. Parte II


Pos como ya está lista mi reseña de la excelente Black Panther, sigamos con este recorrido por algunas de las civilizaciones africanas más impresionantes de la historia. Hoy nos tocará hablar de los reinos e imperios que tuvieron contacto con los europeos y fueron, cómo no, jodidos colosalmente por ellos.
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El Sultanato de Kilwa 
(siglos X-XVI)



El pueblo suajili es uno de los más importantes de África y su idioma de los más difundidos (hablado actualmente en nueve países). Ustedes lo recordarán como el idioma en el que están los nombres de los personajes de El Rey León: Simba = León, Mufasa = Rey... y así por el estilo. 

Durante lo que en Occidente se conoce como Edad Media, los suajili, nombre que significa "costeros", fundaron diversas ciudades-estado a lo largo de la llamada Costa Suajili (nombre que vendría a ser "costa costera", supongo), y que alcanzaron gran poder y prosperidad gracias a su papel como parte de las rutas comerciales que unían el mundo árabe y el corazón del continente. Para el siglo XV, una de estas ciudades, Kilwa o Quiloa, estableció un imperio que abarcaba prácticamente toda la Costa Suajili y dominaba a las otras potencias.



Kilwa se encuentra en una isla frente a las cosas de lo que hoy es Tanzania. Fundada en el siglo X por los persas, en su apogeo llegó a tener el control sobre otras ciudades como Mombasa, Zanzibar, Malindi e incluso la costa oriental de Madagascar. Kilwa vivía prácticamente del comercio, y su único cultivo importante era la palma de coco, de la que se aprovechaban no sólo el fruto, sino la madera y las fibras.

Las islas de Unguja y Pemb, más otras más pequeñas, forman el archipiélago de Zanzibar, que se convirtió en otra de las potencias importantes de la esa costa comercial. El contacto con árabes y persas le dio un impulso a la nativa cultura suajili, que desarrolló su propio sistema de escritura y un estilo arquitectónico único.



Mombasa es una ciudad costera que se construyó en una fecha indeterminada, pero que para el siglo XII ya se había convertido en un importante centro comercial. De ella salían y entraban especias, oro, marfil y esclavos, y su ubicación a orillas del Océano Índico le permitían acceder a los mercados de lugares tan lejanos como la India y China. Hoy en día es la segunda ciudad más importante de Kenya.

Dije esclavos. Sí, el tráfico de esclavos desde África hacia el mundo árabe y el Imperio Otomano fue mucho mayor y duró más siglos que el tráfico de esclavos africanos hacia América. Los esclavos eran capturados en el interior de África y vendidos en mercados controlados sobre todo por los árabes. De hecho, aunque la mayoría de la población nativa de esta zona era de habla suajili, y ellos servían de contacto entre el interior del continente y las ciudades costeras, las élites de las mismas hablaban árabe y practicaban el Islam.



Todas estas ciudades fueron siempre cosmopolitas, como corresponde a un pueblo de marinos y comerciantes. La Costa Suajili contaba entre sus habitantes a muchos de origen árabe, persa, indio e incluso de ascendencia china, pues algunos de los marineros del célebre almirante Zheng He se quedaron a vivir ahí en Mombasa.

Los primeros europeos en tener contacto con estas ciudades fueron los portugueses, quienes las saquearon en diferentes ocasiones a lo largo del siglo XVI y poco a poco se las fueron anexando. La Costa Suajili fue cambiando de manos a lo largo de los siglos: el Sultanato de Ajuran, el Imperio Portugués, el Sultanato de Omán, el Imperio Británico y el Imperio Alemán, hasta que Tanzania, Mozambique y Kenya alcanzaron su independencia en la segunda mitad del siglo XX.



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El Imperio del Kongo
(siglos XIV-XIX)



Junto con el de Malí y el de Etiopía, el imperio del Kongo fue uno de los más esplendorosos del África precolonial. Se extendía por los actuales países del Angola, Gabón y ambas repúblicas del Congo, y su esfera de influencia llegaba más allá de sus fronteras. 

Su fundador fue el legendario rey Lukeni lua Nimi, quien a principios del siglo XIV conquistó el reino de Mwene Kabunga y fundó la ciudad de M'banza Kongo, que sería la capital de su imperio. Y la verdad ya sólo estoy poniendo todos estos nombres porque suena chido. Como sea, los Manikongo (reyes del Kongo), se dedicaron a aumentar las fronteras del imperio.



Con el tiempo la capital se convirtió en una metrópoli densamente poblada, con gran poder centralizado. Los manikongos fueron monarcas sumamente poderosos, que tenían a sus disposición una gran cantidad de recursos. El reino producía y comerciaba marfil, cobre, hierro, cerámica y textiles, y sus artesanos tenían fama mundial.

En el siglo XV llegaron los primeros portugueses, que trajeron el cristianismo. El entonces rey Nzinga a Nkuwu se hizo bautizar con el nombre de José. No sé quién teniendo un nombre tan badass como Nzinga se querría llamar José, pero bueno... Pocos años después la capital fue renombrada como San Salvador del Congo.



Con todo, el Reino del Kongo mantuvo su independencia y estableció una larga relación comercial con Portugal y otros países europeos, a los que vendía... ¡esclavos! Sí, los congoleses ya tenían esclavos desde antes que llegaran los europeos, y los obtenían como botín de sus guerras. Siguieron con el lucrativo negocio, vendiendo a sus propios compañeros africanos a los esclavistas blancos. No más para que no digan que el hombre occidental inventó todos los males del mundo y que antes todas las culturas estaban pasándola de lo lindo.

La historia del Imperio del Kongo está llena de intrigas, guerras internas y externas, luchas por el poder, oposición a los europeos o cooperación con los mismos, conflictos religiosos y demás movidas chungas. Se dieron varias guerras con Portugal, que no dejaba de chingar.




En el siglo XVI, el reino de Ndongo se independizó del Kongo y los portugueses no tardaron en zopilotearlo. Sin embargo, tuvieron que enfrentarse a la astucia de la reina Nzinga (sin relación con el otro manikongo), una brillante estadista y estratega, que pudo mantenerlos a raya durante su reinado. Nzinga gobernó los reinos de Ndongo y Matamba durante casi 40 años y hasta la fecha es recordada como una heroína nacional para la gente de Angola.

Pero al cabo los portugueses se hicieron de ése y otros reinos vecinos, con lo que fundaron la colonia de Angola (Ngola era el título de los reyes de la región), desde la que siguieron atacando al Reino del Kongo hasta que en el siglo XIX se repartió entre Portugal, Gran Bretaña y Bélgica. Este último país perpetró uno de los más grandes genocidios de la historia en la colonia conocida como el Congo Belga.


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Benin y Dahomey
(siglos XV-XIX)




Ok, pongan atención porque esto está medio confuso. El Reino de Benin, cuya capital era la ciudad del mismo nombre, se encontraba en lo que hoy es Nigeria. El actual país llamado Benin, vecino de aquél, en ese entonces era el Reino de Dahomey. Entonces, repasemos: Reino de Benin = actual Nigeria; Reino de Dahomey = actual Benin. ¿Queda claro? Como se trata de reinos vecinos y contemporáneos, hablemos de ambos en este apartado.

Junto con otros reinos, tales como Ashanti, Oyo y Yoburu, Benin y Dahomey se encontraban a orillas del Atlántico en África occidental, en lo que los europeos llamaban la Costa de los Esclavos, así que se pueden imaginar que sus habitantes no se dedicaban precisamente a trenzar melcocha. En efecto, desde que tuvieron contacto con los portugueses, el principal producto de exportación eran los esclavos, que capturaban de entre los pueblos "menos civilizados" de tierra adentro.




Benin existía desde el siglo XII, pero se convirtió en imperio en el siglo XV, con el rey Ewuare el Grande, quien después de una cruenta guerra civil por el trono reconstruyó la ciudad, reorganizó sus instituciones sociales, patrocinó las artes y expandió el territorio bajo su poder. La ciudad de Benin se convirtió en una metrópoli cosmopolita en la que vivían gentes de muchas etnias y se hablaban multitud de lenguas africanas (y más tarde, el portugués).

El Reino de Benin contaba con un ejército profesional bien preparado, con 20 mil hombres listos a la orden del rey, cifra que podía ascender a 180 mil en caso de que así se requiriera. Usaban lanzas, arcos y espadas, y con la llegada de la pólvora, incluso empezaron a tener sus propios mosquetes.



Benin se hizo rico no sólo con el tráfico de esclavos, sino con la exportación de textiles, marfil y, sobre todo, aceite de palma. La capital tenía un suntuoso palacio decorado con bajorrelieves de bronce que, junto al tallado en marfil, eran la forma de arte característica de este pueblo. Los famosos Bronces de Benin, están ahora en su mayoría en museos de Europa.

¿Por qué? Bueno, porque en 1897 los británicos atacaron la ciudad de Benin y la redujeron a cenizas, destruyeron el palacio real y saquearon prácticamente todos los tesoros artísticos de la ciudad. Porque los europeos eran unos chingados salvajes, por eso. Y aún quieren darles lecciones de civismo al resto del mundo...



Por su parte, el Reino de Dahomey fue vasallo del Reino de Oyo hasta el siglo XVII, cuando alcanzaron su independencia. Con capital en Abomey Sus guerreros eran tan feroces y bien disciplinados que los europeos conocían a este reino como "la Esparta Negra". Los niños comenzaban a entrenar en el uso de las armas a temprana edad y servían como escuderos de los soldados hasta que llegaban a la adultez. Se trataba de un ejército profesional que estaba siempre listo a disposición del rey. Junto con Benin, fue de los últimos reinos africanos en rendirse ante los blancos.

Quizá este reino es más conocido por las Mino, mujeres guerreras conocidas en Occidente como "las amazonas de Dahomey". Famosas por su ferocidad, eran temidas por todos los reinos vecinos, incluso por los europeos. Entrenaban desde muy temprana edad y ocupaban un lugar de honor en el reino. Vivían en el palacio del rey, tenían sus propios esclavos y estaba prohibido para los hombres tocarlas sin su consentimiento, bajo pena de muerte. Sí, ellas son la inspiración para las Dora Milaje, las mujeres guerreras que vimos en Black Panther.




El último monarca del Dahomey independiente fue Béhanzin, el Rey Tiburón, que ofreció una heroica resistencia contra los franceses, determinados a conquistar el reino africano con el usual pretexto de civilizarlo. Los franceses sobornaron a miembros de la nobleza de Dahomey y desmoralizaron a las tropas incendiando y destruyendo sitios sagrados. Béhanzin se rindió en 1894 y fue llevado como prisionero a Martinica. Un nuevo rey, títere de los franceses, fue colocado en el trono, y tras él, el reino fue absorbido totalmente por Francia en 1900.

Ah, pero las Mino no se retiraron tranquilas. Cuentan los franceses que, tras la caída del reino, ellas sedujeron a muchos de los soldados invasores, se acostaron con ellos y, en la mitad de la noche, los degollaron para después huir al monte. Dahomey fue vengada.



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El Imperio Rozwi
(siglos XVII-XIX)



En la entrada anterior les hablé de los reinos kalanga, de los cuales el más grande fue el de Zimbabwe, en el actual país así llamado. Pero en el siglo XVII surgió un verdadero imperio kalanga. Fundado por el rey Changamire Dombo, ocupó el territorio de los reinos kalanga anteriores y mucho más.

Desde un inicio, el imperio recibió la visita indeseada de, adivinaron, los portugueses, que anhelaban hacerse con el mercado de oro cuya ruta pasaba por el Imperio Rozwi. Changamire y su hijo Kambgun lograron repeler a los portugueses y expulsarlos del altiplano de Zimbabwe. Mantuvieron así su independencia y control sobre la región hasta su colapso en el siglo XIX. 




Bajo el nuevo imperio, los kalanga retomaron el arte de la construcción en piedra, y construyeron y restauraron varias ciudades. También desarrollaron la cerámica polícroma. Practicaron la agricultura, la ganadería y la minería del oro, y el comercio de marfil y cobre. 

Sus guerreros tenían fama de feroces y astutos estrategas. De hecho, el nombre "rozwi" les fue puesto por sus enemigos, pues la palabra significa "destructores". Los mismos portugueses les tenían miedo, y fueron obligados a quedarse al margen de este poderoso imperio cuando otros estados de África ya estaban cayendo en sus manos.



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El Reino Zulu
(Siglo XIX)



Aunque su reino duró muy poco tiempo, es recordado por la ferocidad de sus guerreros, que pusieron en alto momentáneo al Imperio Británico en Sudáfrica durante el siglo XIX. La Guerra Zulu fue uno de los conflictos coloniales más famosos de aquellos tiempos.

Shaka era el hijo ilegítimo del jefe Senzangakona, y él su madre fueron exiliados de la tribu. El joven se convirtió en un guerrero bajo las órdenes de otro jefe, Dingiswayo. Shaka demostró grandes habilidades en combate y rápidamente ascendió en la escala militar, llegando a convertirse en el protegido del jefe. Dingiswayo fue una figura paterna para Shaka y cuando Senzangakona murió, él ayudó a su joven protegido a convertirse en el jefe de su tribu.




Pero cuando Dingiswayo murió a manos de Zwide, otro jefe tribal, Shaka enfureció y encabezó una alianza de tribus contra el nuevo enemigo. Brillante estratega, desarrolló la táctica de "cuerno de vaca", con la que rodeaba a sus enemigos y les asestaba golpes fulminantes por los flancos. Además, cambió las tradicionales lanzas zulu por unas espadas cortas que eran mucho más mortíferas. 

Resulta que hasta entonces las batallas entre los zulu eran relativamente poco sangrientas y eran más bien rituales, y los ejércitos buscaban sobre todo intimidar a sus oponentes hasta que uno de los dos bandos se retiraba del campo. Pero Shaka pensó "hey, sería más efectivo si en vez de intimidarlos, los matamos a todos alv". Fue así como Shaka logró vencer a Zwide y, por primera vez en la historia, unificar a todas las tribus zulu en un solo reino, que duró entre 1816 y 1897.




Fueron los bóers, de ascendencia holandesa, los primeros en tener contacto con los zulu, pero aunque hubo algunos conflictos, no fueron demasiado graves. Los del mitote fueron los británicos, especialmente cuando se descubrieron minas de diamantes en la región, y quisieron expandir la Colonia del Cabo hacia el norte. En 1878 las fuerzas británicas cruzaron hacia terrirtorio zulu, donde fueron masacradas alegremente en la Batalla de Isandlwana.

Pero la superioridad de las armas europeas finalmente se impuso, y a pesar de las iniciales victorias zulu, los británicos pusieron asedio a la capital de Ulundi y posteriormente capturaron al último rey, Cetshwayo. El Reino Zulu fue dividido en múltiples territorios, cada uno con su propio reyezuelo títere de los británicos, que no tardaron en empezar a darse de putazos entre sí.  Cuando supieron que uno de ellos, el rey Dinuzulu, estaba haciendo tratos con los bóers para conquistar los otros reinos, los británicos intervinieron y se anexaron de una vez todo el territorio zulu, terminando para siempre con la independencia de este pueblo.




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El Imperio de Etiopía
(siglos XII-XX)



Y llegamos al final, al imperio más exitoso de la historia de África, que se extendió a lo largo de más de 700 años; continuador de Aksum, hogar de una forma muy particular de cristianismo, la única nación africana que nunca fue colonia europea, salvo durante una invasión por parte de la Italia fascista (entre 1935 y 1941), contra la que opuso una heroica resistencia en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. 

Decíamos la clase anterior que en el siglo X la reina Gudit llegó del sur para destruir el Imperio de Aksum. Después de esto, hubo una "edad oscura" para el país, que ya desde hacía varios siglos se llamaba a sí mismo Aethiopia, que en griego quiere decir "Tierra de los que tienen la cara quemada". Qué lindo racismo casual. El caso es que de esos años oscuros no sabemos gran cosa porque además de que Gudit se puso a quemar libros, su pueblo, los sidama, al parecer no tenían escritura.

En el siglo XII el reino de Zegwe se apoderó de Etiopía y restauró el orden en el país, aunque Aksum ya nunca volvió a ser la capital. De esta época son las impresionantes iglesias monolíticas, templos cristianos tallados en una sola pieza de piedra. Sí, en una pinche piedrotota. La más famosa es la Iglesia de San Jorge, el patrono del país, en Lalibela.




Cien años más tarde, una nueva facción autóctona, que decía descender del rey Salomón, expulsó a los zegwe y fundó una dinastía que permanecería en el trono hasta el siglo XX: la famosa Dinastía Salomónica. Obviamente no descendían de Salomón ni ná, pero estaba chido su cotorreo.

En el siglo XVI, el país fue escenario de una guerra que duró 13 años y en la que intervinieron el Imperio Portugués en apoyo de Etiopía, y el Imperio Turco Otomano, ayudando al Sultanato de Adal. El siglo XVII conoció el reinado de uno de sus más famosos emperadores, Fasilides, gran gobernante y constructor de maravillas como el Castillo de Gondar y la Catedral de Santa María de Sion en Aksum.



Entre los siglos XVIII y XIX Etiopía vivió una época de caos provocada por la pérdida del poder central y las rivalidades entre los diferentes feudos que componían el Imperio. Fue el emperador Teodoro II quien restableció el orden y el control quedó de nuevo en manos de la corona.

A lo largo de los siglos, Etiopía sufrió ataques e invasiones por parte del Imperio Turco Otomano, Egipto y las potencias europeas. Una expedición británica en la década de 1860 llegó a tomar la capital y la vergüenza hizo que Teodoro II se suicidara. Con todo, el país logró mantener su independencia mientras todos los demás territorios africanos se repartían con gusto entre los piratas europeos.



El emperador Menelik II extendió el Imperio y fundó la nueva capital de Adis Abeba, que a la fecha sigue siendo una de las grandes urbes de África, llena de palacios y monumentos. Además, Menelik enfrentó el primer intento de conquista por parte de los italianos, entre 1895 y 1896. Menelik venció a los italianos en la Batalla de Adwa. Esta muestra de poderío hizo que los europeos empezaran a tomarse en serio esta potencia del Cuerno de África y enviaran delegaciones a la capital de Etiopía.




En 1935 los putos fachos de mierda invadieron Etiopía y masacraron a más de 150 mil de sus habitantes usando armas químicas. Durante su ocupación también cometieron muchos más crímenes de lesa humanidad como los putos fachos que eran. La resistencia etíope continuó luchando heroicamente con una guerra de guerrillas, mientras el emperador Haile Selassie tuvo que huir a Gran Bretaña. Regresaría en 1940 como parte de los esfuerzos de los Aliados para derrotar a los putos fachos, que finalmente se rindieron en 1941.

El emperador Haile Selassie fue el último monarca de Etiopía. Una rebelión marxista-leninista en 1974 lo derrocó y envió al exilio, para después establecer allí un gobierno comunista. Esto desencadenó una guerra entre locos armados apoyados por Estados Unidos contra locos armados apoyados por la Unión Soviética, como parte del juego de Risk mundial entre esos dos imperios megalómanos. El conflicto duraría hasta 1991, claro está, porque fue cuando se acabó la Guerra Fría.




Esto ha sido sólo una muestra de lo rica que es la historia de África, un continente del que conocemos muy poco, excepto por documentales de National Geographic sobre leones y cebras. Muchos reinos y culturas se me quedaron en el tintero. Sucede que nos enseñan la historia desde un punto de vista muy eurocéntrico, y aunque en gran parte eso puede tener mucho sentido (digo, sí nos afecta más lo que pasó en Francia e Inglaterra que lo que pasó en Zimbabwe), perdemos la oportunidad de conocer las aportaciones de muchas otras culturas alrededor del mundo. Espero que este breve paseo nos permita ampliar un poco más nuestros horizontes y despierte en nosotros el interés por aprender más sobre este increíble continente.



FIN 

Fuentes:

2 comentarios:

Anónimo dijo...

It remains a shithole and it will.

Anónimo dijo...

Que buenas entradas. Es cierto, tal vez no veamos acá mucha influencia de tales civilizaciones, pero es jodidamene interesante leer sobre ellas

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