jueves, 31 de mayo de 2018

Arruinando infancias: Secuelas horrendas y excelentes refritos



Hola, nenes. Con el mame de la nueva caricatura de Thundercats me dio por retomar un tema del que había estado queriendo escribir desde hace algún tiempo: el de esos extraños, y en ocasiones horribles, spin-offs de series animadas clásicas. 

Cuando un producto cultural tiene éxito, no tardan en aparecer imitadores. Pero también la compañía encargada de su creación quiere seguir exprimiendo dinero mientras sea posible. El problema es que a menudo el equipo creativo responsable del éxito ya no está por ahí, y entonces el proyecto queda en manos de ejecutivos que no entienden de qué se trata la cosa. O a veces los mismos creadores son sólo burritos que tocaron la flauta y se muestra incapaces de repetir la buena nota. 

Así, desde que existe la televisión y las series animadas para niños ha habido secuelas, refritos, spin-offs y demás, que muchas veces se desvían del sentido de la obra original, y en el afán de al mismo tiempo buscar nuevos caminos y preservar lo que se ha demostrado que funciona, acaban dándonos cosas bien pinches extrañas. No sé si alguien que hubiera sido un niño en los 60 hubiera visto un refrito de Los Picapiedra en los 80 y hubiera pensado "¡Están arruinando mi infancia!". A lo mejor ese mame es sólo de Genxers y Millennials.

Por el contrario, ha habido nuevas interpretaciones de series clásicas que han sido añadidos muy honrosos a la tradición, o que incluso han superado las versiones originales. En esta entrada veremos un poco de todo ello, para mostrar que el mame de "¡ay, mi infancia!" es bien estúpido.

Hablaba de Los Picapiedra y no es casualidad. Hoy en día recordamos sobre todo la serie original, quizá la de Los pequeños Picapiedra en los 80, y a lo mejor la película de acción en vivo con John Goodman y Rick Moranis en los 90 (con Rose O'Donnell como Betty, en uno de las peores decisión de casting en la historia de Occidente). Pero eso no fue lo único que existió. Oh, no.

Con Pebbles y Bam Bam como Daphne y Fred

Hannah-Barbera tienen un largo historial como plagiarios. Los Picapiedra era un plagio de The Honeymooners, y los refritos siguientes también echarían mano de otras ideas para reciclar. Ya en los 70 hubo una serie con Pebbles y Bam Bam como adolescentes resuelvemisterios, con todo y su banda de rock y mascota. Un fusil de Scooby-Doo y Josie y las Gatimelódicas, para acabar pronto. Subsecuentes reencarnaciones incluyeron sobre todo retransmisiones de viejas caricaturas y nuevos cortos cómicos.

Pero lo más locochón que han hecho con Los Picapiedra debe ser The Flintstones Comedy Show, que conocimos en Cartoon Network como De regreso a Piedradura, y que se transmitió entre 1980 y 1984. El show tenía un formato de sketches, y normalmente se componía de seis segmentos de unos 10 minutos cada uno. 



Éstos incluían uno para las desventuras tradicionales de la familia Picapiedra; aventuras scoobydoonescas con Pebbles, Bam Bam y Dino; hazañas del Capitán Cavernícola, en las que Vilma y Betty eran reporteras del periódico local (???); historias en las que Pedro y Pablo eran policías y resolvían delitos acompañados por su mascota Shmoo, un bicho de goma capaz de cambiar de forma; un fusil de Tom y Jerry con Dino persiguiendo a un ratón cavernícola, y las correrías de los Frankenstone, un fusil de los Munsters, que eran los vecinos y rivales de los Picapiedra. En fin, era una puta locura, muy lejos de la comedia de situaciones que parodiaba la vida suburbana moderna.

Un paréntesis para hablar del Capitán Cavernícola. A lo mejor ustedes lo conocen sobre todo por el segmento que tenía en el show de Los pequeños Picapiedra. Pero de hecho, su primero aparición fue en El Capitán Cavernícola y las Ángeles Adolescentes, que era, cómo no, un fusil de Los Ángeles de Charlie, más la dinámica de Scooby-Doo. Las Ángeles encuentran al incompetente superhéroe, congelado desde la prehistoria, y lo reviven para que, obvio, resuelva misterios con ellas en la década de los 70. La aparición del Capitán en Bienvenidos a Piedradura sería, entonces, un spin-off.



Lo que nos hace pensar, Vilma y Betty trabajaban con Chester, el alterego del Capitán Cavernícola, en un periódico, de adultas. Pero ellas de niñas veían el show del Capitán con su hijo Cavernicolín. O ¿a lo mejor Cavernicolín creció para convertirse en el nuevo Capitán? Si no, ¿qué pasó con él mientras su padre estuvo congelado por cientos de miles de años? ¿Creció, envejeció y murió pensando que su padre se había perdido en un glaciar? ¿Y por qué era el Capitán en único cavernícola que era una bola de pelos? ¿Cómo es que Vilma y Betty no notaban que Chester era la única otra bola de pelos en la ciudad? Demasiadas preguntas...

Para hablar de todas las veces que Hannah-Barbera intentó replicar la fórmula de Scooby-Doo necesitaríamos una entrada completa. De todos esos intentos, el más memorable es la serie animada de Josie and the Pussycats, conocida en España como Josefa y las Coñogatitas (tal vez), aunque, claro, este trío de felinas surgió de entre las páginas de Archie (por favor, no empecemos a discutir sobre Riverdale).



Después de una temporada a principios de los 70, en que las gatitas y sus insufribles acompañantes detuvieron delincuentes o algo así, a Hanna-Barbera se les ocurrió mandarlas ¡al espacio! Así tenemos Josie y las Gatimelódicas en el espacio. Por alguna burrada sin sentido, las gatas cayeron en un cohete y sin querer salieron disparadas al espacio exterior, donde tuvieron una serie de locas aventuras en mundos extraños mientras intentaban regresar a casa... Incluyendo, pero no limitándose a, un planeta de amazonas feminazis que cocowashean a nuestras heroínas para odiar a los onvres (¡ah, los setenta!).

Es que Hanna-Barbera se estaba fusilando a Perdidos en el espacio y no fueron los únicos. ¿Se acuerdan de La isla de Gilligan? Era algo así como Lost pero más realista y tenía mejor coherencia interna. Pues a mediados de los 70 Filmation produjo una adaptación animada de la serie original, que era básicamente lo mismo, pero con dibujitos. Los estudios no tardaron en darse cuenta que la cosa era bien sosa, y decidieron darle toque sabroso mandando a nuestros náufragos ¡al espacio! Vamos, que eso de hacer secuelas ¡en el espacio! es tan cliché que TV Tropes tiene una entrada al respecto.



La historia de El planeta perdido de Gilligan iba así: el Profesor construyó un cohete para que los náufragos pudieran escapar de la isla. Pudo haber hecho un bote de moto, pero ¡meh! El cohete salió de la isla, pero también del espacio y de sistema solar, y cayó en un planeta deshabitado. Ahora nuestros amigos están en una posición más desesperada que nunca, pero en el planeta pueden tener locochonas aventuras de ciencia ficción, con extraterrestres, poderes extraños y así. Claro, seguía siendo inexplicable por qué simplemente no mataban y se comían a Gilligan.

Tengo que decirles algo: ni Josie ni Gilligan perdidos en el espacio me parecían divertidos; me estresaban sobremanera. Seguía viendo esas caricaturas porque esperaba que un día regresaran a su casa y me frustraba que todos sus intentos fracasaran. Realmente vivía mortificado ¿qué tiene de divertido que la gente no pueda volver a sus hogares?


Uno de los spin-offs más raros y menos memorables es una serie de He-Man que salió a principios de los 90. Llamada simplemente The New Adventures of He-Man tenía una apariencia y estilo completamente distintos de la serie clásica de Filmation. Lo más notable era que He-Man usaba unos pantalones en vez de su clásica trucita, y una coleta en su rubia cabellera. Y bueno, Skeletor tenía ojos. Nomás véanlo.

La historia iba así: por alguna extraña razón, He-Man se ve transportado al planeta Primus, un mundo futurista genérico. Allí se une a los Guardianes Galácticos, una línea de juguetes de acción genéricos que sostienen una larga guerra milenaria genérica contra sus enemigos genéricos, los Mutantes Malvados. Pero Skeletor se une a los Mutantes y el resto es generalidad pura.

Skeletor. Tenía. Ojos.
Es una seria tan genérica y distinta a la original (que, digan lo que digan era bien alocada y tenía una identidad propia), que de chiquillo se me hacía imposible creer que estuviera relacionada con el He-Man que yo conocía. Sin embargo, no recuerdo a mis congéneres mayores diciendo "¡Pinche caricatura nueva de He-Man, ha arruinado mi infancia!"

Por otro lado, miren la serie de He-Man and the Masters of the Universe de 2002: era mucho mejor que la original. El diseño de personajes y la animación eran mejores; las líneas argumentales se extendían más allá de cada episodio y se nos contaba mucho más acerca del pasado y las motivaciones de los personajes; Teela era mucho más una guerrera que una damisela en peligro, y por último, Adam de hecho se veía como un jovencito enclenque, por lo que se justificaba que nadie se diera cuenta de que él y He-Man eran la misma persona.


Sin embargo, como le sucedió a la serie de Thundercats de 2011, pasó sin pena ni gloria. ¿Por qué será? Bueno, quizá es que la misma locochonería de la serie original es parte de su encanto. Es medio placer culpable, medio pena ajena, pero el caso es que no hay nada igual (excepto, claro, She-Ra). El refrito era una serie de acción/aventuras bastante decente, pero que tampoco te cambiaba la vida. Creo que lo mismo pasó con la de los Truenogatos.

Las Tortugas Ninja han tenido también tantas encarnaciones en la TV que sería titánico enumerarlas todas. Si recordamos la serie animada de los 80 y 90 es porque es con la que crecimos. Mis hijos han visto más bien la 3D que pasan en Nickelodeon, y otros niños crecerán con la nueva versión que se está cocinando. Quizá, con todo, la mejor ha sido la versión la que se transmitió entre 2003 y 2009, más fiel a los cómics, menos chistosona, con un Shredder que sí daba miedo y una April más competente.

Pero hasta ésa brincó el tiburón con un spin-off fallido, Fast Forward, que incluía rediseño de los personajes y mandar a las Tortugas ¡al espacio! No, más bien al futuro, en una época en la que hay aliens, gente dinosaurio y weas bien raras por el estilo. Además, era menos seria y más chistosona. El cambio se revirtió al año siguiente y la serie cerró con un broche de oro: un crossover entre sus Tortugas y las de la serie original.



Spider-Man es otro personaje que ha tenido más series de las que puedo contar. Pero si son niños de los 90, probablemente recuerden mejor la versión de aquellos años. Curioso: le pasó algo similar que a las Tortugas: en 1999 mandaron a Spidey ¡al espacio! En Spider-Man Unlimited.

En realidad, lo mandan a una tierra paralela futurista, donde hay una banda de rebeldes que resiste contra la tiranía de gente bestia, o una chingadera así, porque la compañía que hacía estas caricaturas ya no podía adaptar historias clásicas del Hombre Araña (ya se iba a producir la primera peli de Sony) y tenían que sacarse cosas del culo. Debe ser la adaptación más extraña del Trepamuros que se haya visto jamás y, como era de esperarse, fue un completo fracaso con sólo 13 episodios.



Volviendo a los 80, ustedes sabrán que mi serie favorita de aquellos años es Los Verdaderos Cazafantasmas. A lo mejor están esperando que hable de Extreme Ghostbusters, la secuela de los 90 que era más darksss y ¡EXTREMA! porque en los 90 todo era ¡EXTREMO! Pero no tengo mucho que decir de esa serie. No estaba nada mal; en cuanto a historias continuaba lo mejor de la tradición de la serie original, pero por otro lado no me gustaba el diseño de los personajes, le faltaba encanto y tampoco innovó mucho. Creo que lo único relevante que salió de allí fue el personaje de Kylie (💜💜💜).




No, vengo a hablarles de Pegajoso y los Verdaderos Cazafantasmas. ¡Oh, por Gozer! Si algo hubiera podido arruinarme la infancia habría sido ver cómo mi serie favorita se convertía gradualmente en esa cosa. Los ejecutivos, que como todos sabemos, son idiotas con traje, decidieron que el tono de la serie estaba muy darksss, y que Pegajoso (en España conocido como Moquete... no es broma), como era popular con los niños (los niños estúpidos, supongo), debía tener más relevancia.

ARGH!!!

Poco a poco se fue convirtiendo en algo más infantilón y chistorete hasta que llegó el punto en el que los diseños eran totalmente de caricatura, y las historias trataban de Pegajoso haciendo sus pendejadas mientras un científico loco y malo trataba de atraparlo. Es tan doloroso ver eso que hasta la película de las señoras Cazafantasmas parece una buena opción.

Uno de los intentos más descarados por colgarse de una moda pasajera y mezclarla con algo ya existente fue Yo Yogi! Ay, deos. Aquí se ve realmente lo que pasa cuando un montón de viejos se sientan a decir "¿bueno y qué le gusta a los mocosos?". Pues rap, referencias a la cultura pop y moda noventera tipo Salvados por la campana, y cosas cool, dude.



Sucedió Hannah-Barbera agarra al oso Yogi y a otros de sus personajes surgidos de cortos animados de los 60, los hace chavos en onda que montan patineta y usan la gorra para atrás, los meten en un súper centro comercial en vez de un bosque y los mandan a... ¡resolver misterios! Cómo chingados no. Para que tengan una idea: ¿se acuerdan de Magila Gorila? No, nadie se acuerda. Pues aquí aparece como el rapero Magila Ice... ¿captan?

Eso me recuerda a Loonatics Unleashed. Era una serie de atsión, por ahí del 2005, como que quería ser Batman del Futuro, pero con los Looney Tunes, o quizá queriendo capitalizar en el efecto Tortugas Ninja, pero una década demasiado tarde. Ajá, yo tampoco sé en qué bergas estaba pensando la Warner. En un futuro posapocalíptico, los descendientes de los Looney Tunes, adolescentes furros dotados de poderes especiales, unen sus fuerzas para combatir al mal... No lo sé, no es chistoso y tampoco es muy buena serie de atsión, con todo y que también trataron de hacerla darksss. Entonces, ¿de qué nos vamos a quejar? ¿De que todo lo hacen muy darksss o de que todo lo hace muy lait?

Esa misma cara puse yo.

Podríamos seguir aquí, hablando de secuelas horrendas. No olvides que hubo unas caricaturas en las que la Pantera Rosa hablaba, que también a Tom y a Jerry los hicieron hablar en un largometraje que a todas luces quería ser una película musical de Disney, que hubo una secuela en la que el Inspector Gadget tenía robotitos patiños, que Silvestre y Piolín fueron detectives, que hubo una racha en la que todo mundo tuvo su versión kids, y que Pinky y Cerebro vivieron en casa de Elmyra. ¡Vaya, hasta hace unos días no recordaba que hubo un Chicas Superpoderosas Z!




Así que, como ves, las compañías siempre han tratado de exprimir todo lo que puedan de un producto, siguiendo toda clase de modas estúpidas y traicionando el espíritu de la obra original. Y siempre lo harán, porque lo que quieren, lo que siempre han querido, es vender juguetes y espacios de publicidad, no compensar por el hecho de que somos una generación sin propósitos en la vida y llevando una existencia sin sentido.

La buena noticia es que siguen ahí las cosas que sí te gustaron y en las que te puedes refugiar cada vez que quieras hacer de cuenta que el mundo no gira a tu alrededor y no ha cambiado en los últimos 20 años. La otra buena noticia es que siempre habrá creatividad e innovación. De entre tanto refrito surgirán algunos que son buenos. Imagínense si en 1992 alguien hubiera dicho "¿para qué necesitamos otra serie animada de Batman si ya tenemos la de los 70?". No tendríamos BTAS ni el DCAU. Mejor aún, surgirán cosas nuevas y originales que ni te imaginas que te pueden gustar. En fin, ya supéralo.

1 comentario:

Alejandro Jurado dijo...

A mí tampoco me gustaba Josie and the Pussycats ¡Pero! Debo admitir que todos los tuvimos una banda babeábamos por tener una baterista como Melody, jejeje (la primera Chick with sticks que conocimos antes de oír buena música).
Hablando de Riverdale, no la he visto, mi sobrina la ve, pero confieso que su versión de Josie and the Pussycats no me latió. Ok, no pretendo que sean idénticas (en cuanto a concepto) a las originales, pero hubiera estado chido que el casting buscara a chavas parecidas físicamente. No sé, ahí sí me traicionó la ruquez.

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