martes, 8 de mayo de 2018

Imaginerías sexis - 2012 y 2013

Desde hace algunos años pongo una "Imagen sexi del mes" hasta el final del blog, para gusto y deleite de mis lectores. Un par de años más tarde se me ocurrió empezar a compilarlas en este álbum de Facebook, donde pueden verlas todas. Ahora que ya me he formado de una colección bastante respetable, quiero compartirlas en este espacio. Así podemos aprovechar para conocer un poco más de historia del arte y pasar un buen rato. Empezaré con los años 2012 y 2013, en los que no fui tan constante y por eso tengo menos imágenes de cada uno.

Antes de iniciar debo aclarar algunas cosas. Sí, el criterio de selección es evidentemente androcéntrico. No puedo sino admitir honestamente que seleccioné estas pinturas en función de lo que a mí, personalmente, me parece sexi, y que las comparto para gusto de quienes pueden tener gustos afines. Lo cual, dicho sea de paso, no me parece que tenga nada de malo. Como siempre he dicho, a todos los seres humanos nos gusta ver imágenes de personas que nos parecen atractivas.

Segundo, muy al principio la selección se fue por un enfoque muy clasicista y canónico. Todos los artistas aquí compilados son hombres, y en su mayoría europeos y decimonónicos. No se apuren, conforme avanzaba el tiempo empecé a elegir obras más variadas.

Una cosa más: lo "sexi" y lo "erótico" a menudo se cruzan, pero no siempre son lo mismo. En estas pinturas quise explorar los diversos aspectos que pueden entenderse por lo uno o lo otro. Incluso escogí obras de arte que por lo general no se calificarían de buenas a primeras con esos adjetivos, o que de plano trasgreden ciertos límites de lo aceptable. Esto es con el propósito de expandir nuestro criterio a través de la reflexión y la discusión sobre la tradición pictórica y nuestra apreciación del arte.

La Libertad guiando al pueblo de Eugéne Delacroix (1798-1863). Esta pintura normalmente se relaciona con la Revolución Francesa, y esto no es del todo equivocado, pero no se refiere a la de 1789, sino a la de 1830, cuando una revuelta se levantó en París contra el rey Carlos X, el último monarca absolutista. Me gusta de vez en cuando escoger imágenes que no son sexis o eróticas en el sentido tradicional. Es decir, no se trata aquí de sólo admirar el generoso pecho desnudo de la Dama Libertad, sino de considerar el atractivo de la lucha heroica y del ideal revolucionario de la libertad. La publiqué en junio de 2012.



Ulises y las sirenas de Herbert James Draper (1864-1920). La obra representa el famoso episodio de La Odisea en el que Ulises se acerca a las aguas habitadas por sirenas. Nuestro héroe tiene curiosidad por conocer el canto de estas criaturas, pero sabiendo que esto enloquece a los hombres, ordena a su tripulación que se cubran los oídos con cera y que a él lo aten al mástil. Mientras las sirenas de la mitología griega eran mujeres-pájaro, en esta pintura de Draper tenemos a las más conocidas mujeres con cola de pescado, que además la cambian por piernas y glúteos muy bien torneados al salir del agua.




El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli (1445-1510). Una de las más famosas pinturas del Renacimiento representa el mito de Venus, la diosa del amor y la belleza. Nacida de una concha que se formó entre la espuma del mar, a su voz producto de la sangre (o semen) de Urano, el cielo. Esta pintura representa todo lo que hizo grandioso y revolucionario el arte del Renacimiento, no sólo por la calidad de la obra, sino por el tema y la forma de retratarlo: la belleza sensual de la diosa, el gusto por la vida terrena y la celebración de la imaginería grecorromana, rompían con la austeridad del mundo medieval y anunciaban el inicio del Humanismo, de una era en la que el ser humano viviría para sí mismo. Ésta fue la imagen para agosto de 2012.



Desnuda con alcatraces de Diego Rivera (1886-1857). Era septiembre y quería poner una obra de arte mexicano, y nadie mejor que uno de los pintores que contribuyó a conformar la identidad cultural del México posrevolucionario. En esta pintura, Rivera nos muestra un ejemplo de "belleza mexicana", una mujer de piel morena y cabello negro. Las flores son, en su obra, un símbolo que conecta su obra con la iconografía de las culturas prehispánicas, que Rivera siempre estaba tratando de reivindicar. La modelo fue Nieves Orozco Soberanes, a la que, obviamente, Rivera acabó ligándose. ¿Qué tenía ese gordo horrible, neta?



La maja desuda de Francisco de Goya (1746-1828) es una de las pinturas más célebres del autor. Representa a una hermosa mujer que reposa plácidamente sobre un diván, mientras dirige una mirada sugestiva al espectador. Se encuentra a medio camino entre el Neoclasicismo y el Romanticismo. De la primera corriente toma las proporciones y la mesura; pero si en tiempos neoclásicos los desnudos se justificaban por el tema mitológico, aquí tenemos a una muchacha común y corriente con un toque de coquetería. Hasta la fecha es un misterio la identidad de la modelo.



Las tentaciones de San Antonio de Lovis Corinth (1858-1925). Como ya les había platicado alguna vez, uno de mis temas favoritos en la historia del arte es la leyenda de San Antonio, un ermitaño que se retiró al desierto para encontrar la santidad y que fue visitado por demonios que lo tentaban a pecar. En este caso, los demonios se presentan en la forma de hermosas y voluptuosas mujeres desnudas que le ofrecen su cuerpo y otros manjares. Acechando un poco más lejos, en las sombras están los demonios en sus verdaderas formas, grotescas y aterradoras. Con esta imagen cerramos el año en diciembre de 2012.



Beso en la cama de Henri De Toulouse-Lautrec (1864-1901). Iniciamos el mes del amor de 2013 con esta pintura del legendario bohemio francés. Toulouse-Lautrec, a quien ustedes seguramente recuerdan como John Languizamo en Moulin Rouge, se caracterizó por retratar la vida nocturna de París de la Belle Époque, en especial los cabarets, bares y prostíbulos. El amor prohibido era una constante en su obra, pionera del modernismo y del art nouveau. En esta pintura podemos ver a una pareja, desnuda bajo las sábanas, dándose un beso. El momento de la pasión queda sugerido, así como la naturaleza de la relación, que seguramente ocurre fuera del lecho matrimonial.



El regreso de Perséfone de Alfred Kingsley Lawrence (1893-1975). El pintor británico no regala una visión del mito clásico. Perséfone, hija de la diosa Deméter, había sido raptada por Hades, dios del inframundo, quien se había obsesionado con la joven diosa. Hades era hermano de Deméter, lo que lo hace tío de Perséfone. Zeus, padre de Perséfone (y hermano también de Deméter, así que igual es tío de su propia hija y suegro de su propio hermano) intervino y arregló que Perséfone pasaría la mitad del año en el inframundo con nuevo esposo y la otra mitad en la tierra con su madre. Eso explica la llegada de la primavera a la tierra. Esta pintura, con todo, tiene algo de erótica, y de no ser porque sabemos que se supone que son madre e hija, tiene hasta un subtexto lésbico, pues de hecho el tema mitológico era sólo un pretexto para poner cosas cachondas.



La primavera de Frédéric Soulacroix (1858-1933). Pues si en la anterior imagen veíamos en el inicio de la primavera, en esta la vemos ya en todo su esplendor. Este pintor italofrancés retrata a un conjunto de ninfas alegres danzando en el bosque, rodeadas de flores y verdor. La alegría y espontaneidad con la que estas bellas jóvenes bailan invitan a hacer lo mismo. Quizá sea hora de armar una pequeña fiesta campestre. Ésta fue la imagen para abril de 2013.



Abulia e ideal de Carlos Schwabe (1866-1926). Este pintor simbolista suizo-alemán nos da una de las pinturas más extrañas de la colección. Vemos aquí a dos figuras en un mar embravecido: una que surge de las aguas y que sujeta con furiosos tentáculos (y cabellos tentaculares) a una criatura alada que trata de escapar de su abrazo. Lo que Schwabe quiere representar aquí es la lucha eterna en el alma de los seres humanos, entre los ideales que tratan de elevar el alma hacia las alturas, y el spleen, o abulia, o sea la apatía e inacción propias de quien se encuentra decepcionado o deprimido por la vida.



Las hijas de Rán de Hans Dahl (1849-1937). Era verano, época en la que a todos se nos antoja ir a la playa, y por eso escogí esta pintura del sueco Dahl. En ella podemos ver a unas jóvenes bañándose alegremente entre las olas. Éstas son las hijas de la diosa Rán, que en la mitología nórdica es la encarnación del mar. Sus nueve hijas son ondinas, es decir, espíritus de las olas. Cada una de ellas representa un aspecto diferente de las ondas marinas. Habíamos visto ya varias obras inspiradas en la mitología griega, y era tiempo de pasar a ver algo de los nórdicos, aunque por tanta alegría y sol uno no creería que ese mar es el de Escandinavia.



Terraza con vista al Mar de China de Adrien-Jean Le Mayour (1880-1858). Seguimos veraneando, cómo no, y en este caso traemos una vista del lejano oriente, visto a través de los ojos de este pintor belga que pasó una buena parte de su vida en Bali, Indonesia. Allí vivió con su esposa, la bailarina y pintora balinesa Ni Pollock, quien fue su colega y colaboradora y frecuentemente su modelo. Juntos les tocó vivir la ocupación japonesa de Indonesia y la independencia del país. Sus obras están fuertemente inspiradas por el arte y la cultura de Bali.



Florinda y sus damas en el bosque de Franz Xaver Winterhalter (1805-1873). Llegó noviembre y se me antojó poner algo otoñal, justo como este bosque. En esta pintura podemos ver a un grupo de bellas jóvenes departiendo en la naturaleza, no muy lejos de un castillo. Ya está empezando a quitarse la ropa y mirarse con mucha buena onda pues en toda buena pijamada no tardan las chicas en ponerse lésbicas. Pero la fiesta no acabaría bien, pues el rey Rodrigo el Godo poco después raptaría a Florinda, la doncella en el centro, lo cual desencadenaría una serie de eventos que culminaría con la conquista árabe de España.



Lady Godiva de John Collier (1850-1934). Cerramos en diciembre de 2013 con esta pintura del prerrafaelista Collier, uno de los más célebres por sus temas de la mitología medieval. En este caso retrata la leyenda de la esposa de Leofric, conde de Mercia en el siglo XI. Según la tradición, Leofric subió los impuestos a sus vasallos más allá de lo razonable. Godiva intercedió por el pueblo, pero Leofric no cedió. Entonces ella encabezó la primera protesta nudista de la historia. Salió montada en su caballo, sin más abrigo que sus largos y hermosos cabellos, a pasear por las calles de Conventry. Los aldeanos, por respeto, no la voltearon a ver excepto un mirón llamado Tom (y de ahí el nombre "Peeping Tom"), quien como castigo fue fulminado por un rayo. Es una hermosa historia, pero por desgracia nunca ocurrió.



En una entrada futura les compartiré más obras de arte sexi. Mientras tanto, me encantaría leer sus comentarios y opiniones al respecto. ¡Hasta la próxima!

2 comentarios:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Maik Civeira dijo...

Ay no, quería contestar a ese comentario y apreté "borrar" sin querer y no sé cómo cambiarlo D:

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