jueves, 10 de mayo de 2018

Imaginerías sexis - 2014

Muy buenos días, o cualquiera que sea la hora a la que nos estemos leyendo. Como les conté en la entrada anterior, tengo el propósito de compilar y compartir las imágenes de mi álbum Imaginerías Sexis, para aprender sobre la historia del arte y darnos un gusto con algunas obras que se enfocan en la belleza del cuerpo humano, en especial el femenino.

En 2014 ya fui más constante y escogí una obra para cada mes, pero en ese entonces todavía andaba muy clasicista y androcéntrico, así que si quieren ver perspectivas un poco diferentes, no se pierdan la próxima entrega. Lo que sí hice fue tomar algunas obras que fueran un poquitín polémicas, para que podamos abrir la discusión sobre la mirada masculina en el arte y de lo que puede o no ser considerado "sexi". Con todo, no podrán negar la belleza y la calidad de estas pinturas.

Frío de Cesare Bacchi (1881-1971). Enero de 2014 y hace algo de heladez, incluso en mi natal Mérida. En esta imagen se puede sentir el frío que sufre la joven modelo; se sienten las agujas de hielo con las que el aire pincha su piel desnuda. Los colores se van volviendo más fríos conforme se alejan de la estufa, única fuente de calor en ese cuarto, que por lo visto se trata del estudio del artista. ¿Qué opinan de esta imagen? ¿Es un estudio del cuerpo humano en condiciones incómodas? ¿Un acto de crueldad someter a una modelo a estos suplicios? ¿Es sexi? ¿Qué dicen ustedes?




Cupido y Psique de William-Adolphe Bouguereau (1825-1905). Este pintor academicista francés tiene algunas de las obras que me parecen las más hermosas del arte decimonónico. Sus temas mitológicos eran una excusa perfecta para estudiar y exponer la belleza del cuerpo desnudo, como en esta pintura sobre Cupido y su amada Psique. Ella era una princesa mortal de la cual el mismo dios del amor se enamoró, provocando los celos de su madre, Venus. Después de superar múltiples pruebas, Psique se ganó un lugar entre los dioses del Olimpo y aquí la vemos siendo elevada hacia los cielos por su joven amante. Si él tiene alas de ave, ella recibió unas de mariposa. Pero además, la pintura es una bella representación del amor adolescente.




Un bacanal de Aimé Gabriel Adolphe Burgoin (1824-1902). Este pintor francés nos trae una fiesta muy particular. Los bacanales eran celebraciones en honor al dios Baco, o Dionisio, deidad del vino, las fiestas y el teatro. A estas fiestas asistían los sátiros, las ninfas, los cupiditos y alguno que otro pastor o pastorcilla afortunados. Se trataba de bailar, cantar, beber y follar como si no hubiera un mañana. Todo bien bonito, porque ello conectaba a los seres humanos con sus instintos naturales más básicos y, por lo mismo, con la divinidad. Los griegos eran gente muy sabia, oigan.




Las hijas del Cid de Ignacio Pinazo (1849-1916). Aquí tenemos una de las piezas más polémicas de la colección. Dos hermosas mujeres están desnudas y atadas a un árbol. Si les dijera que se trata de una escena sadomaso, parecería indudablemente un momento muy erótico. De hecho, creo que la intención del artista es precisamente tomar un momento de la leyenda medieval para presentarnos una escena erótica. Porque lo que se supone que retrata es el momento en el que las hijas de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, fueron apaleadas por sus maridos, los Infantes de Carrión, y abandonadas en el bosque. La violencia de género no es graciosa ni es sexi. Pero, ¿puede una obra de arte que la retrata ser leída como un objeto erótico? Lo dejo a juicio de mis lectores.



Bañistas de Aurelio Arteta (1879-1940). Se acercaba el verano y, como soy un chico del trópico, me gusta poner cosas playeras. Arteta fue un pintor vasco que, con la llegada de los fascistas al poder en España, huyó hacia México, donde pasó sus últimos años. Su obra, cargada de cierta melancolía por la tierra que le vio nacer, retrató el paso del mundo decimonónico, todavía rural y tradicionalista, a la estruendosa modernidad del siglo XX. En esta pintura podemos ver a algunas bañistas disfrutando tranquilamente en las playas de su natal Vizcaya. 




El pescador y la sirena de Frederic Leighton (1830-1896). Hay muchas cosas que me gustan de esta pintura, que elegí para decorar aquel verano de 2014. Está la belleza de su arte, por supuesto, y el encanto del tema de cuento de hadas. Pero lo que más me gusta es el contraste entre la pasividad de la figura masculina y el arrojo de la figura femenina, cuando a lo largo de la historia del arte ha sido casi siempre al revés. Es el joven pescador quien se "deja querer" por la apasionada sirenita, quien con fuerza lo atrapa entre sus brazos y hasta con la cola. Una cosa más: la pose del pescador recuerda bastantito a un Cristo. ¿Qué querrá decir esto?




Disputa entre Oberón y Titania de Joseph Noel Paton (1821-1901). Este pintor escocés nos regala una escena shakespereana, directo de la comedia más encantadora del Gran Bardo, Sueño de una noche de verano. Como recordarán, todo lo que sucede en esa obra es resultado de las maquinaciones de los reyes de las hadas, Oberón y Titania, que siempre andan peleando. La pintura muestra a estos personajes divinos rodeados de un séquito de seres mágicos, digna representación de la atmósfera ensoñadora y fantástica que Shakespeare crea en su obra. Titania, por supuesto, en el centro del cuadro, domina la escena con su hermosura y sensualidad.



Los creadores de dioses de Frank Frazetta (1928-2010). Cuando empecé este proyecto de las "Imaginerías Sexis", antes de pasar al arte clásico, incluí muchas imágenes de temas y calidades muy variadas. Muchos dibujos sensuales que nomás encontraba en Internet, ilustraciones tipo cómic e incluso un poco de Regla 34. Ya luego me fui poniendo más serio, pero no quise dejar del todo mi amor por el arte pop. Por eso, las dos últimas imágenes de esta colección son de artistas que están fuera de todo canon y academia, que son admirados por frikis, comiqueros y gente rara en todo el mundo, más que por adustos críticos de arte. Ya les había presentado a Frazetta como uno de mis artistas fantásticos favoritos. Lo que ven aquí es la imagen que pintó para portada de un libro titulado The Godmakers, de Frank Herre (el también autor de Dune). La imagen me parece tremendamente erótica por el torbellino de cuerpos femeninos y masculinos desnudos que se frotan, abrazan, tocan y besan. ¿A quién no le gustaría estar allí?



La robot de Hajime Sorayama (nacido en 1947). El otro artista fuera del canon, el primero de esta colección que sigue vivo, y el primero que no procede del mundo occidental (es japonés). Sorayama es famoso por sus ilustraciones eróticas, que han aparecido en publicaciones como Heavy Metal. Sus obras más célebres son las que retratan Fembots, o robots femeninas, altamente erotizadas. En los últimos años se ha cuestionado el retrato de las Fembots en la cultura pop, como el non plus ultra de la objetificación de las mujeres por parte de los hombres. ¿Qué mejor que una mujer sea literalmente un objeto fabricado para el placer y servicio de los hombres? Es por eso que ésta viene a ser la tercera imagen polémica de esta colección. ¿Ustedes cómo la ven?



Con esto terminamos por ahora. Al año siguiente decidí hacer cambios importantes y experimentos en la selección de imágenes para romper con las tendencias que había cultivado. ¿En qué consisten? No se lo pierdan la próxima vez.

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