domingo, 27 de mayo de 2018

La Guerra del Infinito: lo que nos dejó y lo que se llevó



Lo sé, ha pasado un mes desde que se estrenó Avengers: Infinity War, y ya hasta se agotó  el mame. Ya nadie habla de la peli y ni se comparten memes alusivos de los que inundaron las redes no mucho tiempo atrás. Ya no es momento de escribir al respecto, me dice el sentido común, es probable que a estas alturas ya nadie lo lea. Lo bueno es que sí publiqué a tiempo mi reseña sin spoilers.
Resulta que mayo es el mes más cruel, porque estoy en final de periodo escolar, con todo lo que ello implica, y casi no hay tiempo para nada más que no sea calificar exámenes y proyectos. De cualquier forma, no me quería quedar con las ganas de hablarles largo y tendido sobre el evento friki de nuestros tiempos. Así que, aunque haya pasado de moda, aquí tiene un análisis bien perrón y pretensioso. Spoilers assemble!

El mito cosmogónico

De un tiempo acá tengo ganas de hablar de la transformación que ha sufrido la figura del superhéroe a lo largo de las décadas. El superhéroe empieza como justiciero, un vigilante solitario que combate el crimen y otras formas de injusticia, un acto a la vez. Con el paso del tiempo, los héroes se convierten en guerreros, unen sus fuerzas con otros campeones y luchan auténticas batallas (no solamente duelos personales o escaramuzas) contra ejércitos enemigos. En los últimos años se nota en la cantidad de sagas que llevan war en el título (Civil War I y II, The Sinestro Corps War, Secret Wars, Trinity War, The Darkseid War, y DC tiene no una, sino dos, historias tituladas World War III)
Podemos verlo en la historia de los superhéroes desde su aparición en los cómics, pero también se nota cuando los personajes son adaptados a nuevos medios, específicamente en la diferencia que hay entre la aparición de cada héroe de Marvel en sus películas en solitario con lo que fue The Avengers. El Capitán América, claro, es una excepción, pues él nació como un soldado y su primera historia se ubica en el contexto de una guerra (y aún así la peli es más sobre su duelo personal con Red Skull que sobre la guerra en sí).
El siguiente paso es cuando el mito ya no se trata del héroe, sino del universo en el que vive. Es la diferencia que hay entre los mitos de las hazañas de Hércules, por decir algo, y el relato de la Cosmogonía. O que hay entre las historias de los profetas bíblicos y el relato del Apocalipsis. No se trata ya de un personaje en el camino hacia la grandeza o la santidad, sino del origen y destino del cosmos. En los cómics, se alcanza este punto cuando las maxisagas ya no se tratan de enfrentamientos entre los héroes y los villanos, sino de eventos que ponen en juego la estructura misma del universo, precisamente como Infinity Gauntlet, en la que se basa esta película, o la clásica de DC, Crisis on Infinite Earths.

Con Infinity War el Universo Cinemático Marvel alcanzó ese nivel cósmico. Nunca habíamos visto algo tan grande en la historia del cine. Nunca. No me refiero al costo de la producción, ni a la duración de la cinta, o siquiera a que estén todos los personajes juntos. The Avengers había hecho algo inédito mostrándonos a héroes provenientes de diferentes películas en un solo crossover, pero en los últimos seis años aprendimos que ese universo era mucho más grande de lo que pensábamos, y que sus mitos se extienden en el tiempo hacia la creación misma, en el espacio hasta los confines de la galaxia, y en escala hasta seres semidivinos, dimensiones infernales y reliquias ancestrales capaces de alterar la realidad.
Infinity War es la historia que conjuga todos esos elementos del MCU, toda la mitología y la creación de mundos que 18 películas anteriores habían estado presentándonos, y les da coherencia y sentido. Cada peli nos mostró un poco del panorama; ésta nos muestra al Universo Marvel como un todo interconectado, y en el conflicto entre los héroes y el villano es el universo mismo lo que está en juego.
En 2012 dije que después de The Avengers Marvel haría bien en retirarse con una nota ganadora, porque no había forma de superar el inmenso triunfo que habían logrado con un experimento tan riesgoso, y que entonces sólo les quedaba irse para abajo y empezar a repetirse o rebuscarse. En los años siguientes, con la Fase 2, pensé que tenía razón. Pero si aquella fue la más floja (la única realmente buena de esa racha es The Winter Soldier), la Fase 3 empezó a corregir el rumbo con mucho éxito. Y con Infinity War me demostraron que estaba totalmente equivocado.

Un relato bien narrado

Lo anterior nos da una idea de la tarea titánica que los hermanos Russo y los guionistas tenían en sus manos. Era muy fácil echarlo a perder y ellos salieron avante. ¿Cómo le hicieron? Habría que empezar por lo que sucedió desde antes de que iniciara la película.
El Universo Marvel, el de los cómics, hizo historia por el compromiso que sus creadores hicieron con la continuidad. Lo que sucedía en un cómic no era nada más una anécdota, sino que tenía consecuencias en los cómics posteriores, incluso en los de otros personajes. El MCU ha seguido, con mucho tino, el mismo modelo, así que todas las películas anteriores prepararon el camino para ésta, y no sólo presentándonos a los protagonistas y a las Gemas del Infinito (los MacGuffin de esta saga), sino creando el escenario en el que esta confrontación sería posible.
Al inicio de Infinity War la Tierra no tiene ni a SHIELD ni a los Vengadores ni a su Hechicera Suprema; Asgard ha sido destruida junto con casi todos sus guerreros; Ego, el último de los seres antiguos y ultrapoderosos conocidos como los Celestiales, ha muerto también. El universo nunca había sido tan vulnerable a la amenaza de Thanos. El trabajo de preparar este escenario tomó 18 películas.
A continuación tenemos el problema de cómo manejar una historia que tiene a tantos personajes. La solución fue sencilla, pero ingeniosa: dividirlos en subequipos, cada uno con sus propias misiones. En una línea argumental la mayor parte de los Vengadores tiene que proteger la Gema de la Mente que le da vida a Vision, lo cual culmina en la Batalla de Wakanda. En otra tenemos el intento fallido de los Guardianes de la Galaxia por evitar que Thanos se apodere de la Gema de la Realidad y rapte a Gamora. Esta línea argumental confluye con la de Iron Man, Dr. Strange y Spider-Man, a quienes los Guardianes se unen en un intento por detener a Thanos en Titán. Y claro, Thor, junto Groot y Rocket, parten en la búsqueda de un arma para detener a Thanos, línea que sólo al final confluye con la primera.

Lo anterior también tiene la consecuencia de que nuestros héroes están atomizados y tienen que enfrentarse al villano en situaciones desventajosas (el equipo de Iron Man y Dr. Strange es el que mejor sale parado). Desde un principio de la película, algunos de los héroes más poderosos quedan neutralizados: Thor pasa la mayor parte separado del resto; a Hulk le ponen tal madriza que ya no quiere volver a salir; los poderes de Vision se ven gravemente disminuidos por el ataque sorpresa de la Black Order; Scarlet Witch tiene que quedarse en la retaguardia para proteger a su amado.
Más aún, los seis Vengadores originales nunca están todos juntos. Clint ni sale en la peli; Tony y Thor están cada quien por su lado; Bruce tiene que arreglárselas sin ponerse verde, y Steve y Natasha no pueden hacer mucho ante esta crisis cósmica. Esto no puede ser casualidad, y sospecho que se nos está preparando un glorioso reencuentro para la entrega final, en la que veremos más del Cap, que apenas y salió en esta película.
Por lo anterior cada personaje tiene muy poco tiempo relativo en pantalla. De hecho, un fan se dio a la tarea de contar los minutos exactos y resulta que nadie aparece más de media hora. Quien  está más tiempo es Thanos, pues es el titán loco el verdadero protagonista, y bien podríamos ver Infinity War como la odisea del villano, el cual, en un típico viaje mitológico, enfrenta y supera diferentes desafíos, hace grandes sacrificios, se ve a sí mismo a punto de ser derrotado, obtiene las reliquias que buscaba y al final triunfa. Entonces Thanos es el personaje principal, cuya línea argumental va cruzando por las de todos los demás. Una decisión narrativa brillante.
Para que todo ello funcione, se necesita un buen montaje. No puedes tener un montón de líneas argumentales distintas sin que cada una tenga algo que llame la atención. La película corta de una a otra en el momento justo para mantener la tensión emocional a cada momento. Es cierto que no es perfecta; hay momentos en los que el tono y el ritmo son irregulares. Pero es tan buena como podía esperarse, teniendo en cuenta el enorme trabajo que tenía que llevarse a cabo. Éste es el tipo de historias que, en los cómics, normalmente se meten en una serie de 12 números, sin contar todos los tie-ins.

Thanos

El MCU no se ha caractierizado por sus grandes villanos; fuera de Loki, Vulture y Killmonger, casi todos han sido olvidables, con personalidades blandengues y motivaciones ridículas. Thanos tenía que ser la excepción o esta película no habría funcionado.
Mucho se ha hablado de la filosofía malthusiana de Thanos. El filósofo de la Ilustración Thomas Robert Malthus observó que la población humana crece geométricamente, mientras que la producción de alimentos crece sólo aritméticamente. O sea, mientras nuestra comida crece así: 2+2+2…, nosotros nos reproducimos así: 2x2x2… Así, llega un momento en que habrá más gente que recursos.
Las ideas de Malthus tuvieron un gran impacto en la historia del pensamiento occidental (en Darwin, por ejemplo, que halló en la teoría de la selección natural una respuesta a por qué no ocurre un escenario malthusiano a cada rato en la naturaleza), pero sus predicciones no se cumplieron (o quizá sólo se postergaron), con la Revolución Verde a mediados del siglo XX, una serie de desarrollos científicos que permitieron producir mucho más alimento que nunca, y así que pudiéramos llegar a ser 7 mil millones de changos pelones en este planeta.
A Thanos no se le ocurrió nada de eso. Teme que, como su planeta natal, la galaxia sufra por sobrepoblación y decaiga, y no le cruza por la mente que, por ejemplo, se podrían colonizar y terraformar planetas deshabitados. Con todo, Thanos es menos culero que Malthus, quien creía que la clase de gente cuya proliferación había que controlar eran los pobres. Thanos quiere eliminar a la población de la galaxia al azar (menos a sí mismo, qué pinches conveniente).

Sí, el plan de Thanos es una locura absoluta y no tiene sentido. Pero él está tan convencido de ello y lo discute de una forma tan desapasionada, que hasta hay tontitos en el mundo real que dicen con toda seriedad “numa, Thanos tenía razón”. Pero Thanos es un lunático. No es el típico villano que se ríe de su propia malignidad mientras se retuerce los bigotes. Aunque es despiadado y elimina sin miramientos a quienes se le oponen o lo traicionan, no se ve como alguien que disfrute de su propia crueldad. Está seguro de que sus acciones son buenas y eso es lo que lo hace aterrador.
Hay un análisis muy chévere sobre cómo Thanos pretende ser una figura paterna para todo el universo. Es un padre abusivo que literalmente torturó y mutiló a sus dos hijas, Gamora y Nebula, pero siempre con la idea de que les estaba haciendo algún bien. El retorcido “amor” paterno que siente por Gamora es sincero, así como el dolor que le causa el tener que sacrificarla. Pero eso no lo hace menos monstruoso.
Thanos quiere extender esa patria potestad a todos los seres vivos. Noten cómo llama “boy” o “my child” a casi todos los personajes a los que encuentra. Él quiere verse a sí mismo como un padre bondadoso, pero firme, que actúa por el bien de sus propios hijos, aunque ellos no lo entiendan. Eso es lo que lo hace un villano. Sus ideales pueden parecer muy nobles en lo abstracto (como los de Magneto o Ra’s al Ghul), pero sus acciones son abominables, porque va por ahí decidiendo quién vive y quién muere, privando a las personas de su libertad y sembrando dolor por donde pasa.

Los héroes

Otro personaje que pasa por un arco es Thor, cuya historia, paralela a la de Thanos, es otro típico viaje del héroe. Inicia desprovisto de su arma proverbial, habiendo perdido no sólo su mundo hogar, sino a la mitad de los que habían logrado escapar del Ragnarok, incluyendo a los últimos grandes guerreros de Asgard, su hermano Loki, y su amigo Heimdall. Ningún otro de los héroes ha perdido tanto como Thor al inicio de Infinity War.
Como en un clásico relato mitológico, Thor une fuerzas con otros seres que se encuentra en el camino y viaja a un lugar sagrado para obtener el arma que necesita. Pero para ello es necesario que esté dispuesto a sacrificar su propia vida, como lo vemos cuando tiene que recibir sobre sí mismo todo el poder de una estrella. Al final, lo consigue y regresa a la Tierra más poderoso que nunca, el Dios del Trueno en toda su gloria, arrancando vítores del público y de nuestro querido Bruce Banner.
Mientras tanto, mantiene esa actitud entre ruda y bobalicona por la que lo conocemos desde un inicio (pero sobre todo desde Ragnarok), en especial en momentos como “nunca ha peleado conmigo dos veces” y “sólo me matará si me muero”. Pero, como nos revela Mantis, tiene por dentro mucho dolor y arrepentimiento, y él mismo lo deja escapar con su “¿qué más podría perder?”
Al igual que Thor, el buenazo de Bruce está desprovisto de su poder, y como buen héroe mitológico tiene que probar su valía sin él. ¡Y vaya que Bruce demuestra tener grandes agallas! Sin contar con la ayuda de Hulk, se mete a la batalla como uno más e incluso es quien derrota a Cull Obsidian, de la Black Order.


No soy muy fan de Tony Stark y me dio mucho gusto que Steve le partiera la madre en Civil War, pero es cierto que de todos los héroes de Marvel, es el que tiene un arco de personaje más completo. Todo lo que ha vivido desde el final de The Avengers lo lleva hasta este momento. Como él dice, ha tenido a Thanos en la cabeza por seis años. Su fracaso en derrotar al titán hace que sus peores temores se hagan realidad. Cuando volvamos a ver sus visiones de pesadilla en Age of Ultron, tendrán un significado distinto, así como cuando le dijo a Peter Parker “no puedo tener tu muerte en mi consciencia”. Al final, Tony se encuentra derrotado y solo, en un planeta lejos de casa y sin tener los medios para volver. Ha perdido la batalla para la que había estado preparándose por años. Su fracaso es total.
Steve Rogers, el Capitán América, es el corazón de los Vengadores, pero aparece muy poco en esta película. Supongo que están guardando su mejor actuación para el capítulo final. De todas formas, como bien dice este análisis, es la brújula moral de Steve la que puede salvar al universo. Thanos piensa que está bien sacrificar millones de vidas para salvar millones más. Algunos de los Vengadores piensan que es correcto sacrificar una vida para evitar que Thanos triunfe. El Cap es el único que planta el pie y dice “no negociamos con vidas”. Para el Cap cada vida es valiosa y vale la pena defenderla.
Una cosa es que alguien elija pelear y arriesgarse a morir para salvar a alguien más (como el mismo Cap, todos los superhéroes y ejército de Wakanda). Otra muy distinta es que alguien decida quitarle la vida a un ser consciente, como lo hace Thanos, en nombre de una causa mayor. El autosacrificio puede ser heroico, el sacrificio de alguien más (alguien que no quiere ser sacrificado) es un acto de maldad y Steve no está dispuesto a dejar que se cometa. Es manteniéndose firmes a ese principio moral que los Vengadores pueden triunfar al final.

Más cosas chidas

Por supuesto, gran parte del encanto de la cinta es ver interactuar, por fin, a algunos personajes que hasta ahora no se habían encontrado. Ya teníamos muchas ganas de ver a Tony Stark y Stephen Stranger (¡los dos Sherlocks!) tratar de llevarse bien a pesar de sus enormes egos, y definitivamente la mancuerna que se ven obligado a hacer es de lo mejor de la película.
Pero hay otras interacciones que no nos esperábamos y que también resultaron encantadoras. Mi favorita, para sorpresa de mí mismo, fue le relación entre Thor y Rocket. Mientras todo el mundo había pendejeado al pobre mapache por dos películas, Thor es el primero que trata a Rocket con respeto (a pesar de que lo confunde con una liebre), y como un compañero de armas digno. A cambio, Rocket demuestra una generosidad y empatía cuyo usual cinismo le había impedido expresar hacia sus otros compañeros. Simplemente los adoré juntos. Aunque, claro, Rocket sí tiene mucho cariño por su familia disfuncional, los Guardianes, como reconoce cuando dice “pues yo, personalmente, sí tengo mucho que perder”. Trágicamente, es lo que sucede al final.

Creo que la mayor sorpresa de la película fue la aparición de Red Skull. Algunos fans ya sospechaban que la Gema del Espacio no lo mató sino que lo transportó a otro lugar, pero creo que nadie se esperaba encontrarlo justo allí, guardando la Gema del Alma. Fue sólo un detalle (realmente el personaje no tenía que ser Red Skull), pero a todos nos dio gusto saber qué había sido de ese villano.
Tampoco estábamos preparados para ver Peter Dinklage como Eitri, el enano herrero que forja a Stormbraker en Nidavellir. Fue una gran idea hacer que los enanos fueran gigantes. (¡Oh, mi gigante de Lannister!) Además, está esa emocionante escena en la que Groot, que había estado de adolescente respondón toda la película, da su brazo para completar la creación de la nueva arma de Thor. Eso lleva a preguntarnos, ¿es Groot digno? Sí, evidentemente sí lo es.
La batalla de Wakanda me recordó mucho a la de Naboo en Episodio I. Los buenos con sus escudos de energía, el campo de fuerza, los vehículos de combate y, una vez más, un ejército enemigo compuesto por seres desechables y sin mente. La batalla podría haber sido genérica, de no ser por varios puntos a su favor, entre ellos: A) Los wakandianos, por supuesto, quienes se ganaron nuestro corazón en Black Panther, y en especial M’Baku, a quien creo que todos estuvimos contentos de ver (y de que no desapareciera al final); B) La Black Order, villanos auténticamente peligrosos a quien uno odia más que a Thanos (éstos sí se muestran crueles y arrogantes), y a quienes deseamos desesperadamente ver derrotados; C) Okoye, que es simplemente genial, a pesar de que sale muy poco, pero en especial ese momento girl power! que tuvo con Natasha y Wanda al momento de enfrentar a Proxima Midnight (mi novia vitoreó en esa escena).

Mucho se ha dicho que Star-Lord la regó cuando nuestros héroes tenían a Thanos atrapado y a punto de quitarle el Guantelete. También falló Thor al no apuntar a la cabeza del titán para matarlo de un golpe, o de perdido mocharle el brazo de una buena vez. Pero si me preguntan a mí (pregúntenme a mí), el error que lo inició todo fue cuando los Guardianes no quisieron acompañar a Thor a Nidavellir. Si hubieran ido todos juntos, Thanos nunca habría atrapado a Gamora ni hacerse con la Gema del Alma. Pero yo nomás digo.

El futuro

En The Avengers, Tony le hizo una promesa a Loki: “Si no podemos salvar a la Tierra, ten por seguro que la vengaremos”. Creo que de eso se va a tratar la siguiente película, de los Vengadores buscando a Thanos para hacer justicia por los muertos. Estoy seguro de que veremos a los seis originales haciendo equipo otra vez (y a Tony haciendo las paces con Steve en una escena conmovedora). Estarán ahí también War Machine y Rocket, y supongo que Nebula también. Me gustaría ver también a Okoye y a Shuri (ésta en el manto de Black Panther), uniéndose a los otros.
Las películas de Ant-Man and the Wasp y Captain Marvel servirán de puente entre Infinity War y la película final, y seguramente esos héroes aparecerán para la confrontación final. Dado que ellos tienen acceso al Reino Cuántico y que es casi seguro que habrá viajes en el tiempo, es muy posible que esa película sea incluso más cósmica que la anterior, pues agrega una dimensión más a la odisea que nuestros héroes están por vivir.

A estas alturas es obvio que el Dr. Strange, después de haber visto 14 millones de futuros posibles, tenía un plan al entregarle la Gema del Tiempo a Thanos. De alguna forma, sólo se puede derrotar al villano dejándolo ganar. Quizá revivan muchos de los que desaparecieron con el Chasquido, pero dudo mucho que todos aquellos que murieron por otras causas regresen (Loki, Gamora, Vision). Ya veremos cómo acaba eso.
Es una cinta que me tuvo con el corazón saliéndoseme del pecho desde que empezó. Está llena de emociones y sorpresas. Me vi, junto el público, gritando, aplaudiendo y llevándome las manos a la cara de incredulidad. Pase lo que pase, los Russo tienen una tarea aún más grande por delante, y es que han subido muy alto la barra de lo que se puede esperar de una cinta de superhéroes. Por lo pronto, el MCU ha hecho historia, de forma en la que sólo la original trilogía de Star Wars lo había hecho en su momento, cambiando para siempre la industria cinematográfica y la forma en la que consumimos cine de gran presupuesto. Sobre todo, el MCU nos ha dado a los geeks comiqueros del mundo una experiencia que sólo en nuestros sueños más guajiros habíamos pensado que se haría realidad. El MCU es una de las mejores cosas que me ha pasado en mi ñoña vida.

1 comentario:

jose loayza dijo...

Creo que va a ser la primera empresa en hacer un ''reboot'' de un universo en el cine y continuar, ya sabes no me refiero a solo lanzar otra pelicula, al contrario hacer algo tipo Spiderman#311 y luego lanzan New Spiderman #1 algo asi, pero en el cine, es algo muy raro ya se ve venir los ''viejos'' quedaron vivos y sin contrato ahora les toca ''hacer el vieje'' a lo nuevos heroes y eso es lo interesante.


Infinity War genera mucho dinero solo hace falta ver You Tube para ver la cantidad de canales que siguen con Infinity War y han de seguir hasta el trailer y el siguiente año. Pero pues la cantidad de dinero indirecto que genera es muy grande, ademas de ser un marketing genial. Estos en general solo se ha hablando de Marvel y Dc solo se ha hablado de poster de Aquaman son 1000 articulos de Marvel y 1 de Dc/Wr y ahora han Solo.

De hecho sigo Forbes y otro medio similares en durante Infinity War publicaban diario al menos dos artículos sobre el dinero que ha ganado, ahora con Han Solo hablan del a decepción de taquilla por ejemplo.

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