jueves, 21 de junio de 2018

El pinche futbol





Así que hoy toca hablar del pinche futbol. Porque ustedes saben que me gusta subirme al tren del mame, y hacerlo de un solo salto, sin rodeos. Pues esto se trata de un mame, ¿eh? No voy a hablar del juego en sí, del “único deporte en el que podemos ver muchas patadas, pocas anotaciones y empate”, sino de tanta mala leche que hay alrededor.

Ok, pues va: no me gusta el futbol. Nunca me ha gustado. De hecho, aunque disfruto hacer ejercicio (como ir al gym o salir a correr), nunca he sentido particular interés por el deporte competitivo, ya sea por practicarlo o por verlo. La cultura alrededor de las actividades deportivas siempre me repelió: los entrenadores eran vulgares y autoritarios, los chavos que hacían deporte eran bien bravucones, los padres de familia se ponían bien pinches locos. Pero sé que ésa es sólo mi triste experiencia personal (aunque estoy seguro que otros las tuvieron similares).



Mis padres me metieron a clase de futbol en primero de primaria. Lo odié y no duré dos sesiones. En parte porque no tenía la habilidad para dar pie con bola y en parte porque no entendía nada (muchos años más tarde conocí el placer de jugar una cascarita sin compromisos ni presiones con los cuates). Como tenía que hacer algún deporte, aunque fuera por salud, el resto de mis años de primaria practiqué tennis y después de básquetbol en secundaria y prepa. Con mucho desgane, nomás por no dejar, y con cero interés en el mundo del deporte profesional.

Ser el único niño al que no le interesaba el futbol, no seguía los partidos y no se sabía los nombres de los jugadores, siempre me hizo sentir solo. Flotaba sobre mí la idea de que como no me gustaba ese deporte no era “un hombrecito como debía” (puta masculinidad tóxica). Así que naturalmente, para proteger mi frágil autoestima, me creé una coraza de superioridad intelectual absurda. Yo era más inteligente que esos a los que sí les gustaba el futbol, que era una actividad para tontitos y analfabetos.



Obviamente eso no podía sostenerse, ni entonces ni ahora. Los que alardean de ser muy listillos por negarse al fucho merecen las burlas que les hacen. Muchas personas brillantes y muy cultas han disfrutado del futbol, o de los deportes en general, con verdadera pasión. Eso incluye a escritores, artistas, filósofos, eruditos, etc. No hay, ahora lo sé, relación alguna entre ser un apasionado del fucho y ser listo, culto, buena gente o socialmente comprometido.

Por otro lado, mucho entretenimiento de nerds, como los cómics y los videojuegos, es disfrutado por zafios totales, ignorantes de casi cualquier otro tema, y completamente inconscientes de su realidad social. Muchos cultosos que alardean de los libros que leen, la música alternativa que oyen y el cine de arte que ven, tienen la cabeza bastante hueca, y cuando uno los oye hablar, queda clarísimo que nada más consumen cosas cultis para poder ponerlas en su lista y presumirlas.



Desde hace algún tiempo me he puesto a observar esto del deporte como espectáculo y creo haber entendido, como fan de la narrativa, por qué despierta tantas pasiones. Un partido de futbol tiene cuenta una historia muy básica, un conflicto entre dos fuerzas, con una de las cuales se identifica el espectador. Además, detrás de muchos jugadores hay verdaderas narraciones de lucha, tragedias superadas y esfuerzos para vencer obstáculos, que culminan en gloriosos triunfos, terribles derrotas o apacibles retiros. Es decir, verdadero drama, pero sin guión, así que no se puede saber a ciencia cierta qué es lo que va a pasar, y no le faltan sorpresas, suspenso ni emociones.

Además está bonito ver a la gente contenta (en especial a los niños), y comparto ese sentimiento de pertenencia cuando juega la Selección Mexicana. Es tribal, instintivo y básico, pero no tiene por qué ser negativo. Cómo no, sí me gustaban los videojuegos de soccer para Super Nintendo, alá cuando no ponían nombres de jugadores verdaderos (después ya se pusieron muy complicados esos juegos para mí). Pues tampoco voy a decir que todas las cosas que me gustan son súper sofisticadas e intelectualmente elevadas.



Tampoco creo que el futbol tenga la culpa de los problemas sociales de México y el tercer mundo en general. Ingleses y alemanes son igual muy aficionados al balompié y viven en condiciones que nosotros envidiamos. Así que querer arruinar la diversión a quienes la pasan bien con el espectáculo, diciéndoles que  “por su culpa México no avanza” es mamón, pretencioso y no sirve de nada para hacer avanzar a México.

Dicho lo anterior, sí hay mucha pendejez alrededor del futbol, desde el bullying que nos tocó a los niños a los que no nos interesaba, hasta el frenesí que lleva a los aficionados a comportarse como animales salvajes.



Es cierto que mucha gente le da una importancia absurda al futbol en sus vidas. Es cierto que esa misma gente luego tiene nulo interés en temas sociales y políticos, o en cultivarse y salir de su ignorancia, o siquiera en ser buenas personas con el prójimo. Que alrededor de este espectáculo hay mucha superstición y fanatismo casi religioso. O sea, cosas que sí están relacionadas directamente con nuestro subdesarrollo se encuentran ligadas a la cultura futbolera. Y como la cultura cívica mexicana está de la chingada, entre nosotros el fucho tiene mayor potencial de generar esas reacciones. No más vean la de cosas que mexicanos han armado en el mundial.

Pero no creo que ése sea el problema del futbol en sí: es que los humanos somos bien mierderos y estúpidos en general. Cualquier cosa puede despertar los instintos tribales más oscuros de la gente; cualquier entretenimiento puede apendejarnos y apartarnos de las cosas importantes; ninguna afición está exenta de estar llena de personas horribles. ¡Coño, vean lo tóxicos que han resultado ser los fans de Star Wars, con sus despotriques y acosos racistas y sexistas! ¡Y esto de un fandom lleno de geeks, que se supone somos más sofisticados que el hincha promedio! ¡Qué vergüenza!



Aún me siento como un alien cuando empieza la conversación sobre futbol y dura horas y horas (o lo que me parecen horas y horas), o cuando se espera que por ser hombre, por default me guste el fucho y sepa de él, o cuando conozco a algún extranjero y de lo primero que quiere hablarme es de jugadores mexicanos. Así que aprecio enormemente cuando encuentro a personas con las que puedo tener una conversación que no vaya por allá.

Los mames vienen y van por ciclos, y la gente se sube a ellos sin pensarlo mucho. A principios de esta década, lo que estaba bien visto era ser un hípster pretencioso con gustos alternativos que hace alarde de erudición y buen gusto. De un par de años acá venimos experimentando el backlash a esa tendencia y ahora lo que toca es denostar a esos mamadores y reivindicar el gusto populachero. Un día está bien burlarse de los palurdos, al otro ya no, y en cambio está bien burlarse de los cultosos.



Así, ahora vemos meme tras meme contra “los listillos a los que no les gusta el futbol” y terminamos con acusaciones de “si no te gusta eres clasista y elitista y te crees mucho”, lo cual puede ser cierto (como puede ser cierto que “los fans del futbol son machistas homófobos e ignaros”), pero no es justo andárselo aplicando a la gente por cualquier cosa y sin conocer. Además, sí se ve un cierto resquemor por parte de los fans del futbol, como si también estuvieran acomplejadillos. Y mientras la Policía del Mame sigue acusando de “elitismo” a los que no nos gusta el futbol, los hinchas más tradicionales siguen diciendo que somos putos por lo mismo.

Hace alarde superfluo y absurdo de superioridad intelectual quien cree parecer listo por el puro hecho de denostar aquello que las masas disfrutan. Hace alarde superfluo y absurdo de superioridad moral quien acusa de clasismo y elitismo a los que no disfrutan lo mismo que el pueblobueno, anunciando a todo mundo que su propia alma está pura de tales pecados. Por eso no podemos tener nada bonito.




Y, pues, que viva México, o algo.

4 comentarios:

Daniel Méndez Cárdenas dijo...

Creo adivinar que a lo mejor te pasó como a mí y te hartó leer a tanto intelectualoide con su "Mientras México le ganaba a Alemania, nos privatizaron el agua.

Anónimo dijo...

Mira Ego

¿Por qué tantos aman el futbol?
https://youtube.com/watch?v=ZXxywmhbe6s

Anónimo dijo...

Los gifs que pusiste se refieren al mundial pasado no a el que esta ahorita :/

Anónimo dijo...

Cuando era chico estaban de moda los supercampeones y La liga el dragón, que eran animes basados en el fútbol, esas me gustaban, pero nada me resultaba más aburrido que interrumpieran la programación normal de un canal por poner un partido de fútbol, también era divertido jugar fútbol con los compañeros de la escuela durante el recreo, pero en otro tipo de entornos no me gustaba porque nunca fuí muy hábil, y si pareceira los deportes competitivos le sacan a relucir lo peor del carácter a muchos, de forma similar cuando juega la selección nacional aveces veo algunos minutos del partido, es bonito ver a la gente alegrarse cuando juega y cuando gana su equipo.

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