jueves, 11 de octubre de 2018

Cuando el gobierno yucateco confundió a Guadalupe Victoria con Santa Anna



Hace casi un mes, el domingo 16 de septiembre, me encontraba paseando con mi familia por el centro histórico de Mérida. Admiraba la arquitectura del primer cuadro de la ciudad y los ornamentos que se habían colocado para celebrar las Fiestas Patrias, cuando de pronto algo llamó mi atención. En la fachada del Palacio de Gobierno se habían colocado vistosos pendones con las imágenes y los nombres de los héroes de la Independencia de México: Miguel Hidalgo, Josefa Ortiz, José María Morelos... Y entonces, sobre el nombre del prócer Guadalupe Victoria, aparecía la inconfundible efigie de su alteza serenísima, Antonio López de Santa Anna.

Para los que no son mexicanos, Guadalupe Victoria no sólo fue uno de los líderes más badass del movimiento independentista, sino el primer presidente de la República Mexicana. Santa Anna, por el contrario, es uno de los peores villanos de la historia nacional, un dictadorzuelo de pacotilla y militar chaférrimo, famoso por perder sendas guerras contra Texas, Francia y Estados Unidos, lo cual le costó al recién independizado país la mitad de su territorio.

Éste sí es Guadalupe Victoria

Le tomé una foto al adornito y la subí a Facebook. No tardó en volverse viral. No sé cuáles habrán sido las reacciones entre los miembros del saliente gobierno priista, pero el caso es que a la semana siguiente, cuando visité de nuevo el Palacio de Gobierno, ya habían quitado el pendón.

¿Cómo había pasado esto? Lo que me parece preocupante es que nadie, entre toda la gente que trabaja en el Palacio de Gobierno, entre los burócratas que le dieron el visto bueno a este proyecto, entre los viandantes del centro histórico, notara que sus espacios públicos estaban celebrando al pinche cojo, hasta que este profesor de historia pasó por el lugar. No me sorprende (después de todo, nos gobiernan los subnormales), pero me preocupa, y no porque ea mamón (ok, no sólo porque soy mamón), sino por lo que dice de la calidad de la educación en este país y del nivel del cultura del mexicano común y corriente.

Puedo imaginar que el diseñadorcete mal pagado (probablemente un becario haciendo su servicio social), a quien encargaron el proyecto no tenía idea de lo que estaba haciendo. Puedo imaginar que esta persona era de ésas que en clases de historia (o de cualquier otra materia) en la prepa decía con fastidio: "Goe, ¿y esto de qué me va a servir si yo voy a estudiar diseño?" Lo cual no me extrañaría en lo más mínimo. Ya les conté de aquel monosabio que decía que la ortografía le valía madres porque él era diseñador. En otra reunión, me lamentaba de que mis alumnos de prepa no tuvieran ni noción de cuándo habían ocurrido las guerras mundiales, y una chava, diseñadora ella, intervino "fue por allá de los 70, ¿no?"

Pero esto no es un despotrique contra el gremio de los diseñadores, ¿eh? Que así como hay estos ejemplos, también conozco a otros que son todos unos eruditos. Esa misma actitud pioja es general en cualquier profesión y está arraigada en la cultura mexicana. No se olviden del tontito que, al escuchar que yo era maestro historia, dijo con desdén: "Pues mira, eso es cultura. Ese conocimiento no lo tengo y nunca lo he necesitado". Todo esto se ve ya desde la escuela.

Alguien me llamó la atención sobre el hecho de que si pones "Guadalupe Victoria" en Google imágenes, aparece el retrato de Santa Anna. Parece ser que también buscar Anastasio Bustamante  (otro personaje histórico de aquellos años, también fue presidente), arroja como resultado el retrato de Toñito. No ayuda que sitios para ignaros que quieren pasar por cultosos, tengan la misma imagen diciendo que es Guadalupe Victoria. Pues eso debió haber hecho el chaval (o chavala) que hizo estos diseños: quedarse con la primera imagen que vio cuando buscó el nombre en Google.




Ahora, les quiero contar dos casos recientes en tareas que marqué en mis clases. En un ejercicio, debían resumir en pocas palabras las acciones importantes de ciertos personajes históricos. Cuando me encontré con este resultado sobre Cleopatra VII (ya saben, LA Cleopatra), pensé "¡vaya fanfic que se aventó esta niña!". Pero luego apareció la misma respuesta en otros salones:




El otro caso fue al mandarlos a hacer una línea del tiempo: varios tenían una fecha mal... por como 400 años, pasando algo que ocurrió después del Yisus, al antes del Yisus. Cuando les interrogué por estas barrabasadas, todos los chicuelos respondieron igual: "es que eso me salió". Facepalm. 

Y ése es el problema principal: adolescentes preparatorianos y jóvenes profesionistas por igual, creen que su única responsabilidad al "investigar" es escribir un nombre en un buscador. Si luego repiten la información más falsa y absurda, no es su culpa porque "así me salió". No les nace la necesidad, no digamos ya de corroborar la información de diferentes fuentes, sino de usar tantito sentido común. Pobrecillos, tampoco ayuda que maestros obtusos y apenas menos zafios que ellos les hayan dicho toda la vida "Wikipidia no es una fuente confiable", pero sin decirles cuál sí lo es, y lanzándolos a las fauces del primer pasquín de marras que se encuentren en Google.

Antes de estas tareas, ya les había dado la clase y contado la historia completa, la habíamos leído conjuntamente en el libro de texto, les había puesto diapositivas con imágenes y tablas del tiempo, y hasta les había puesto videos. Por lo menos tenían que saber que Alejandro Magno no pudo haber sido contemporáneo de Cleopatra, o que la última gran persecución de los cristianos no podía haber pasado 200 años antes de que naciera Cristo, chingados. Pero no, "así me salió", como al creador de Guadalupe López de Santa Victoria. 

Para los que no lo sepan, Victoriano Huerta fue un traidor, golpista y dictador sanguinario.
Ojo, no me consta que este tuit sea real.


Hace unos años, al principio de mi carrera como profesor, cuando tomaba cursos de docencia y pedagogía, me topé con que el discurso dominante era el de entusiastas integrados (en el sentido que Umberto Eco les da), que profetizaban con triunfo "el fin del conocimiento". En el futuro ya ni siquiera sería necesario aprender información, porque todo el conocimiento estaría disponible en la red y sólo habría que aprender a encontrarlo y procesarlo. 

Bueno, jenios, es ese conocimiento disponible en Internet el que está formando toda una generación de tierraplanistas y nenonazis. Si un mexicano promedio es incapaz de reconocer a un personaje básico para su propia historia, de poner en práctica un conocimiento sencillo adquirido en sus años de bachillerato, ¿cómo podemos esperar que pueda identificar noticias falsas, argumentos falaces o narrativas absurdas?

Entonces no: no podemos prescindir de tener conocimiento en nuestras cabezas. La educación debe ser comprensión, análisis y desarrollo del criterio, no memorización automática, es cierto. Pero para poder realizar análisis, para poder tener opiniones de valor, para poder distinguir entre fuentes confiables y patrañas, tiene que haber unos conocimientos que sirvan de base para poder ejercer todas esas habilidades intelectuales.

En conclusión, dos moralejas:
  1. No importa cuál vaya a ser tu profesión o carrera, la podrás ejercer mejor si tienes cultura general y conocimientos que vayan más allá de lo estrictamente relacionado con ella.
  2. No podemos dejar el conocimiento en manos de Internet; para procesar esa información es imprescindible que cada quien tenga un acervo personal que le permita navegar este mundo.
Y ya, es todo lo que voy a decir al respecto.


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