sábado, 1 de diciembre de 2007

Democracia por Feng Shui (Conclusión)

[Primera, segunda y tercera partes]

Imaginemos un escenario en el que, sin lugar a dudas, China estuviera tratando de conquistar el mundo. Ya expresé que en lo cultural, los chinos no traerán el Budismo ni el Ying-Yang; vamos, en el mejor de los casos, seducirán a algunos con Feng Shui y otras mamadas de ésas. En cambio, sí podrían intentar difundir algunos rasgos culturales como la subordinación absoluta a la autoridad y la supresión de la libertad individual, y el desprecio por algunos conceptos claves en la cultura occidental, como son los Derechos Humanos.


Ya dije que en lo económico el modelo de China no ofrece ninguna ventaja para los mexicanos de a pie, y que hoy por hoy, la calidad de vida en México es mejor que en China (en promedio, claro está).


Ahora, quisiera regresar a algo que mencioné de pasada en la primera entrega de este despotrique: hoy, todos tienen muy metido en la cabeza que China será el próximo dueño del mundo, como ahora lo son los EUA, y a todos les parece muy natural. Algunos están contentos y esperanzados, pues creen que China nos salvará de la maldita opresión en la que nos tienen los gringos.


Sí, claro, como los tlaxcaltecas esperaban que los españoles los libraran de los aztecas, como los cubanos esperaban que los gringos los libraran de los españoles y como los europeos del este estaban muy emocionados de que los soviéticos los libraran de los alemanes. ¡Si no se trata de cambiar una tiranía por otra!


En su odio hacia los gringos (no del todo injustificado, por cierto) algunos parecen ignorar que los Chinos no son precisamente peritas en dulce. Sé que a muchos parece difícil concebir a alguien peor que a los gringos, pero por lo menos con éstos compartimos muchos más rasgos culturales que con los chinos.


Por otro lado ¿por qué esa maldita aceptación pasiva del dominio global por parte de China? ¿Acaso tenemos tan metido en la cabeza que debe haber una superpotencia que nos chingue a todos los demás? ¿No sería mejor pensar en una democracia internacional en la que cada país fuera potencia de sí mismo? ¿Uno en el que todos participen en el concierto de las naciones como iguales? Parece utópico, pero el primer paso hacia la utopía es concebirla, y me parece mejor que aceptar una servil subordinación a una potencia u otra, sea occidental u oriental, sea capitalista o se diga comunista de dientes para afuera.


¡Pensad! Los romanos fueron hijoeputas, los españoles fueron hijoeputas, los ingleses fueron hijoeputas, los gringos son hijueputas y los chinos serán, sin duda alguna, muy hijoeputas. ¿Acaso olvidan la "revolucón" cultural, la invasión al Tíbet, las políticas de control natal y la matanza de la plaza Tiananmen? (Ya para qué sigo, si a algunos kamarradas estas cosas les parecen requetebién, como los del otro bando siguen justificando los bombardeos atómicos sobre Japón, o los excesos terroristas de EUA en su "guerra contra el terrorismo").


Así que invito a todos a no dejarse seducir. En lo cultural, China tiene muchísimo que ofrecer y muchísimo de lo que podemos aprender. Después de todo, es la única civilización que ha seguido sin colapsar desde la Antigüedad: Mesopotamia, Egipto, Roma... Todas cayeron, pero China sigue en pie y eso no es poca cosa. Pero no que debemos permitir que se pierdan esos rasgos culturales positivos de este hemisferio, porque son muy valiosos y le costó a nuestra civilización muchos siglos para lograrlos.


No cambiemos Democracia por Feng Shui.

FIN

1 comentario:

Raúl H. Pérez dijo...

Democracia por Feng shui: Genial.

La corporación: Genial.

Me encantó, muy bien Miguel Ángel.

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