domingo, 16 de diciembre de 2007

Santa Claus contra.... ¡Todo el mundo!

[Antes de leer esto, remítase al artículo anterior]

Habiendo dejado en claro que Santa ni fue creado por la Coca-Cola, ni por los gringos, ni su nacimiento responde a fines del imperialismo cultural, pasamos a la siguiente cuestión. ¿Ha sido Santa utilizado como arma del imperialismo?


Me inclino por responder que, por lo menos en parte, se ha intentado. Santa Claus (como San Nicolás, Pere Nöel, Babo Natale, Sinterklaus, y otros) tenía diferentes variaciones regionales en Europa. Después de la Segunda Guerra Mundial, la versión gringa de Santa llegó junto con el Plan Marshal y se impuso, generando la resistencia de algunos nacionalistas. Pero la imagen gringa de Santa Claus introducía muy poco más que el traje rojo y otros detalles: las versiones europeas compartían casi todo con la norteamericana en cuanto a la personalidad y función del santo. Lo cierto es que en ese momento, Santa Claus fue utilizado por los gringos como parte de su presentación como los salvadores de Europa: junto con la dependencia económica, venía el repartidor de regalos para hacer felices a todos los niños de las naciones que, como dijeron una vez en Los Simpson, "pelearon muy poco y se rindieron muy fácil".

También es cierto que el cine hollywoodense y la televisión ayudaron a difundir la imagen gringa de Santa Claus, que llegó a convertirse en el estándar. Pero también el cine y la TV difundieron imágenes estandarizadas de Drácula o Sherlock Holmes, por ejemplo, y nadie los considera armas del imperialismo.

En realidad no hay argumentos muy razonables para acusar a Santa de ser un malvado gringo imperialista, excepto que su presencia tiende a sustituir a los portadores de regalos regionales. Pero como vimos, en el caso de Europa, esa sustitución no significó gran cambio. En América Latina, Santa no ha llegado a sustituir a los Reyes Magos, sino que convive con ellos.

Santa Claus ha sido atacado por comunistas, capitalistas y fascistas; por feministas y conservadores; por homosexuales y homofóbicos; por católicos, protestantes, ateos y miembros de religiones minoritarias; por fundamentalistas freudianos y por nacionalistas a ultranza; por Hitler, por Stalin y por Franco. Se ha dicho de él que incita a la obesidad, al machismo, a la pérdida de hombría, a la mentira, al materialismo, al despilfarro, a la acaparación, a la segregación, al capitalismo, a ser hippie, e incluso al comunismo (!). Pero en ningún país ha sido objeto de tantos ataques como en el mismo Estados Unidos. ¿Cómo puede ser un personaje tan descalificado un arma eficiente de penetración cultural? Sus enemigos ni siquiera se ponen de acuerdo sobre qué está mal con él.




Que Santa haya sido y pueda ser utilizado como emblema de muchas cosas, no quiere decir que él sea per se representante de todas ellas. Pensemos, ¿quién es Santa Claus? Es un viejo bonachón con poderes mágicos que regala juguetes a los niños en Navidad. ¿Qué tiene eso de malo? Repasemos algunos argumentos que se han planteado en contra de Santa:


1.- Santa Claus hace a los cristianos que olviden el verdadero significado de la Navidad, esto es, el nacimiento del Hijo de Dios.


Me temo que, aunque eso sucede, no es culpa de Santa. La verdad es que a los primeros cristianos ni les interesaba celebrar el nacimiento de su profeta (en el jaleo de la crucifixón, nadie pensó en tomar nota sobre la fecha de cumpleaños de Jesús). Pero resulta que había ciertas fiestas romanas que se celebraban a final del año, como la famosa Saturnalia. Para poderlas seguir festejando bajo la nueva religión cristiana, los paganos idólatras y orates de Europa, tomaron de pretexto la Navidad y continuaron su jolgorio. Así que el significado cristiano de la Navidad se fue al diablo al mismo tiempo que empezó. No culpemos al buen viejo.

De hecho, en siglos posteriores, el mito de San Nicolás ayudó a que la Navidad se alejara de esas salvajes fiestas romanas (que incluían travestismo, embriaguez y orgías locas) para trasladarla al ambiente hogareño y familiar, pues obligaba a los padres a escoger juguetes para sus niños, para luego colocarlos furtivamente cuando los pequeños se iban a dormir, costumbre que data del siglo XII.

Lo curioso del asunto es que los protestantes han acusado a Santa de ser un arma de los papistas, y los católicos lo han acusado de ser agente de los protestantes. ¡Fanáticos, en vez de estar buscando enemigos de su fe por todas partes, dedíquense a difundir las enseñanzas de Jesús, las cuales, si mal no recuerdo, eran de amor y  fraternidad, y no de quema de brujas (para eso está el Antiguo Testamento)! Pero en fin, quemar brujas es más fácil que amar al prójimo.


2.- Santa Claus es un arma del imperialismo yankee.

¿Ah sí? ¿Y cómo funciona? ¿Hace que los niños se vuelvan neoliberales? ¿Los educa para que apoyen la guerra en Irak? Un niño despierta la mañana de Navidad y encuentra juguetes junto a su cama, sus padres le dicen que San Nicolás es el responsable y ¡tarán! en su adultez decide apoyar todas las propuestas del Fondo Monetario Internacional. Yo crecí con Santa Claus (y con Superman, dicho sea de paso) y no creo ser ningún alienado ni fanático pro-yankee... pero ustedes dirán.


3.- Santa Claus fomenta el consumismo y el materialismo.

Sí y no. Depende. En este asunto la forma en la que los padres traten con sus hijos el mito de Santa es lo que define su papel. Si los padres se apoyan por completo en Santa para controlar la conducta de sus hijos, reforzarán la idea de que a los buenos les va bien (económicamente), y eso es siempre muy peligroso de inculcar. Si los padres fomentan el deseo frenético de posesiones al darle a sus hijos regalos carísimos que sólo jugarán una vez, he ahí un problema.

Pero si los padres utilizan a Santa para fomentar la generosidad y para despertar la fantasía en los niños, no tiene nada de malo (digo yo, no sé ustedes). Si no tenemos ilusiones en la infancia ¿cuándo las tendremos? Y conste que yo soy un escéptico furibundo y que me gusta deshacerle las creencias irracionales a todo el mundo, pero ya sea por nostalgia o cursilería, Santa Claus me cae muy bien. De cualquier forma, esto tiene más que ver con el uso individual que cada padre le da al mito de Santa Claus que con la imagen pública del viejo barbón.


4.- Santa Claus sustituye a los Reyes Magos

El lugar común reza que los Reyes Magos son mejores porque ellos son mexicanos mientras Santa Claus es gringo. Bueno, ya vimos que Santa no es gringo, y eso de decir que los Reyes Magos son mexicanos es un disparate. Mexicanos el Santo, la diosa Tonantzin (alias Virgen de Guadalupe) y el Chavo del Ocho. Los Reyes Magos son de Medio Oriente, quizá babilonios o caldeos, (o más probablemente, inexistentes); todo, menos mexicanos.

Por otro lado, no hay mucha diferencia entre Santa Claus y los Reyes: son seres mágicos que llevan regalos a los niños. Son formas en las que los padres regalan juguetes a sus hijos por el puro placer de verlos felices e ilusionados. Todo lo demás es accesorio. Cierto que los Reyes son tradicionales de España y por ello llegaron a México mucho antes que Santa. Pero Santa es ya una parte tan enraizada en nuestra cultura, que una de las mejores películas del tema es mexicana: Santa Claus de 1959. Ya en la década de los 30's, el presidente Pascual Ortiz Rubio quiso cambiar a Santa por Quetzalcóatl para evitar "la penetración gringa".



Algunos izquierdosos fundamentalistas (de ésos que creen que la Unión Soviética era un paraíso con árboles de caramelo y ríos de chocolate), a pesar de practicar un riguroso ateísmo, enseñaron a sus hijos a creer en los Reyes Magos y a odiar a Santa Claus por ser un agente de los malvados gringos. Aquí el fomento de la creencia en Melchor, Gaspar y Baltazar obedece sólo a la oposición a San Nicolás: si no hubiera un gringo malvado intentando sustituir a los Santos Reyes, seguramente, como ateos, les tendría sin cuidado la defensa de esta tradición (o quién sabe, igual y les hubieran enseñado supersticiones indígenas u orientales, porque son "anti-sistema"...).

Pero el punto es que, como decía más arriba, en realidad Santa y los Sabios de Oriente son en esencia lo mismo y pueden ser acusados de lo mismo: de fomentar mentiras, de hacer que los niños se olviden de Jesús, de volverlos ávidos de juguetes y, si viviéramos en los Siglos de Oro, de ser un arma del imperialismo español. Atacar a Santa y defender a los Reyes con argumentos de este tipo es completamente absurdo.

En realidad, lo común es que Santa y los Reyes convivan, no que se eliminen. Los niños de México reciben juguetes el 25 de Diciembre y el 6 de Enero. ¡Salimos ganando!


5.- Santa Claus es dañino para los niños porque es una mentira, así que les perjudica en su capacidad de distinguir la realidad de la fantasía, y los sume en la depresión cuando se enteran de la verdad.

Nadie se ha traumado por creer en Santa Claus, a menos que tuviera otros problemas psicológicos. Aunque para muchos niños es duro enterarse sobre la verdadera identidad de Santa, la mayoría se sienten agradecidos con sus padres por haberlos hecho creer en la fantasía y emocionados por formar parte de la conspiración con sus hermanos menores, y con sus propios hijos cuando llegue el momento (por lo menos así ha sido en mi experiencia).

Para nadie ha sido perjudicial la creencia en esta fantasía. Es un mito hermoso. Creer en un mundo mejor durante la infancia nos hace desear un mundo mejor en la adultez. Hoy día no creo en lo sobrenatural, pero me siento contento de haber vivido la fantasía cuando mi mente de todos modos no estaba desarrollada para comprender cabalmente la realidad.




En resumen, aunque Santa puede ser y ha sido usado para muchos fines, lo importante es el uso que cada familia le dé al santo. Así como la Navidad puede ser una celebración neurótica, un festejo del consumo y de la hipocresía, también puede ser una bonita y sencilla fiesta familiar de amor y generosidad. Así como Santa Claus puede volver a los niños cínicos y materialistas, puede hacerlos creer en fantasía y alentar el deseo de dar alegría.

Digan lo que digan, este año y los que le siguen, continuaré siendo terrorista de la felicidad de mis hijos.

9 comentarios:

TORK dijo...

Si no tenemos ilusiones en la infancia ¿cuándo las tendremos?

Respuesta

Daniel Ferráez dijo...

Amigo, hipocresía es con S. Aprende a escribir con buen ortografía, será provechoso para ti.

Alvaro Murga dijo...

Ok, me has convencido. Tus argumentos me han hecho repensar mi postura frente al panzón, (que en Chile conocemos como "Viejito Pascuero") y no ser tan severo en su figura y el papel que representa para la infancia. Es cierto que en el fondo la interpretación que le den los niños a su imagen será la que labren sus padres, como todas las cosas.

Beto Vélez dijo...

hahahaha segun yo; una tradicion, k jotezco se leyó.. hahahahah

Moises dijo...

"pelearon muy poco y se rindieron muy fácil".

¿Si?

Since the end of the Civil War, the United States has never been a massive land power. The ninety-two divisions raised in World War II never came close to matching either the almost four hundred of the Wehrmacht or the truly enormous field forces of the Soviets. But because the United States had Allies, such as Russians and Chinese, to keep the enemy heavily engaged on the ground, it was able to keep its commitment on land to a minimum.
[...]
But because after the Civil War America's Allies again and again took the terrible losses required to bleed the enemy, Americans gradually developed a belief in cheap victory.
[...]
In World War II, Russia lost more than 20,000,000 both military and civilian. Even agonized, stumbling France, in six weeks of 1940, lost more combat dead upon the field of battle—almost 500,000—than did America during the entire war.
[...]
Without this sacrifice of our Allies all over the world, World War II could not have ended as it did, with the United States relatively unscathed.


T.R. Fehrenbach

This Kind of War: The Classic Korean War History

Maik Civeira dijo...

Ay, Moi, no entendiste la referencia simpsoniana. Es sarcasmo, mi chavo :/

Moises dijo...

Si le entendí pero la quise rebatir de todas formas para futuras referencias.

entertothematrix dijo...

Uy, Ego! Por lo general estoy de acuerdo contigo en casi todo, y te leo como el hombre culto que eres, me encantan las historias de Maik Civeira y me mojo con ellas, pero aquí sí estoy en total desacuerdo:

Porque al final se trata de una mentira injustificada, como padre corres el riesgo de dañar tu credibilidad, Y finalmente muchos padres dice que el mito "fomenta la imaginación e inocencia" de los niños cuando en realidad, un verdadero ejercicio de imaginación fomenta el pensamiento crítico, no el "creer por creer" Es una credulidad mal vestida de "inocencia". Por otro lado, permite el chantaje de "si te portas mal no te va a traer nada santa claus"... No es este un fomento al chantaje?

Porque entonces el niño no se porta bien por el hecho de portarse bien, sino porque es amenazado, y aprenden a hacerlo también.

Quizá encuentres interesante esta nota: http://www.permondo.eu/es/adios-a-la-mentira-de-santa-claus/

Zer0MX dijo...

Hmmm no se entertothematrix, yo la verdad tampoco le veo problema, como dice ego, depende de cómo lo manejes como padre, si, es verdad que muchos padres lo usan como.chantaje con los niños, pero hay muchos que no, además aunque le digas eso al niño eso no quiere decir que el se volverá en un chantajista cuando crezca y que criticará la credibilidad de sus padres por.eso, en mi caso, yo recibía juguetes el 24 y el 6 de enero y la verdad cuando me enteré de quien era en realidad quien me los llevaba, no me decepcione de mi madre ni la cuestione y mucho menos recurro al.chantaje como apuntaste, al contrario, me senti muy agradecido con ella por darme la oportunidad de tener esa fantasía, ahora, no por eso digo que todos los que tengan niños tendrán el mismo resultado o son malos por no hacerlo, pero pues asegurar cosas de forma tan tajante puede generar malos.entendidos y en cuanto a lo del epnaamiento critico y demás, los niños pequeños por más que les quieras inculcar eso no sabrán ejercerlo y eso ocurre porque los niños casi casi están predispuestos a creerle lo que sea a los adultos, lo que menos analizan son argumentos, ya cuando crecen y se desarrollan más cognitivamente puedes enseñarles lo que quieras, mientras tanto, no hay problema en dejarles ser lo que son, osea niños, por lo menos esa es mi opinión al respecto

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails