sábado, 9 de febrero de 2008

¡CIENCIA!

"Hemos construido una civilización en la que los elementos más cruciales dependen profundamente de la ciencia y la tecnología. También hemos ordenado las cosas de tal forma que nadie entiende de ciencia y tecnología. Ésta es una receta para el desastre. Quizá podamos seguir así un tiempo, pero tarde o temprano esta volátil combinación de poder e ignorancia va a explotarnos en la cara" 

 Carl Sagan






Carl Sagan, astrónomo y uno de los más tenaces divulgadores de la ciencia del siglo XX, dijo estas líneas. Creo que tenía razón.

Con la siguiente serie de entradas me dirijo a toda clase de personas: mis colegas profesores, las amas de casa, los interesados en la política, los artistas, los padres de familia, los estudiantes, los profesionistas de cualquier tipo, los retirados, los servidores públicos, los ciudadanos responsables, los que aspiran a ser cultos, los hípsters, los emos... en fin, a todo el mundo, incluso a los mismos científicos, quienes ya se saben todo lo que voy a escribir.


Pero en especial va dirigida a los que practican las humanidades y las ciencias sociales: literatos, artistas, comunicólogos, sociólogos, antropólogos, etcétera. Está claro que nosotros nos pronunciamos en contra de la superespecialización del saber humano: de que un individuo se especialice en un área de conocimiento e ignore todo lo demás. El peligro de la especialización es que lleva a los individuos (especialistas) no sólo a estar inconscientes de la íntima relación que existe entre todas las áreas del conocimiento humano, sino a despreciar todos los conocimientos que no posee.

Como humanistas, nos ofendemos mucho por el desdén con el que aquellos que no practican las humanidades denuestan nuestras áreas de conocimiento. Está claro que muchos administradores, empresarios, profesionistas y muchos, pero muchísimos políticos (y sobre todo en México), desdeñan a las humanidades y a las disciplinas sociales tachándolas de inútiles. Y desde, luego, esta actitud refleja su ignorancia y falta de conciencia. Nos indignan aún más los bajos índices de lectura que hay en nuestro país. Si somos literatos, queremos que todo el mundo lea, porque estamos conscientes de la relación que hay entre el hábito de la lectura y la capacidad de reflexión, crítica y análisis de las personas. Leer hace a las personas pensar y sabemos que un país de lectores sería ya por ese sólo hecho un país de gente más consciente, crítica y comprometida, o sea, con un electorado más educado, y por lo tanto, un país en camino de ser más democrático.


Porcentaje del PIB invertido en investigación científica


Nos molesta la superespecialización porque creemos que toda persona, independientemente de su profesión, carrera y empleo, debería acercarse a la literatura y lo que se suele entender por "cultura". Leer un libro casi nunca proporcionará a nadie ganancias económicas, pero el sólo hecho de convivir con la belleza y la grandeza de las obras maestras nos enriquece como personas y mejora nuestra calidad de vida. Quizá suene cursi, pero cuando pienso en la gente que no lee y que no se acerca a las artes creo que es como si se perdieran de una parte del universo que hace bella la vida. En serio, cuando leo un buen libro o veo una buena película, compadezco a aquellos que se pierden de ellos, que voluntariamente declinaran vivir una hermosa experiencia. Claro, esto es muy difícil de explicar a alguien que haya pasado su vida alejada de las artes y de lo que se llama "la cultura", mientras que muchos políticos, empresarios y profesionistas en general desprecian cualquier actividad que no retribuya directamente con dinero.

Pero, ¿qué tan especialistas somos nosotros, los humanólogos? Un estudiante de literatura puede saber mucho de su disciplina, así como casi sin duda sabrá de música, de cine, y casi siempre de historia, porque son intereses afines a los suyos. Pero, ¿qué tanto sabe de ciencias? Aquí la respuesta de algunos que se creen humanistas sólo por el hecho de dedicarse a las humanidades, podría ser que el conocimiento científico es "oficialista", por ser parte del sistema; que no le interesa por ser "inhumano" o "deshumanizante"; que la ciencia es sólo otro sistema arbitrario de creencias; que todo el conocimiento es igual de válido y que nadie puede decir que la ciencia sea más correcta que la tradición oral de los indígenas bantas; que la ciencia sólo le ha hecho daño a la humanidad y, finalmente, que no necesita el conocimiento científico para su profesión y su vida o que simplemente no le interesa.


Einstein tocando el violín


Claro, aquí hablo de "algunos que se creen humanistas", conozco a mucha gente realmente inteligente que se dedica a las humanidades y que tiene conocimientos de ciencia. Varios profesores en la carrera (estudié Letras Hispánicas) me impresionaban por sus conocimientos en muchos temas, incluyendo ciencias. Uno de ellos encontraba poesía en la astrofísica. Dos de mis compañeros de clases habían estudiado carreras relacionadas con las matemáticas antes de entrar a Letras.

Y es que un verdadero humanista, como los humanistas del Renacimiento, sabe que el ser humano tiene capacidades intelectuales muy amplias, poco exploradas y a menudo desaprovechadas, y que por lo tanto tiene la responsabilidad de desarrollarlas en la medida de lo posible. Eso incluye tanto las artes como las ciencias sociales, naturales y exactas.

Desde luego, es imposible saberlo todo. Si uno quiere dedicarse a algo, no tendrá más opción que emplear el grueso su tiempo y esfuerzo para adquirir conocimientos relacionados a aquello a lo que quiere dedicarse. No todos podemos ser literatos, ni todos podemos ser científicos. Pero el hecho de que no todos podamos ser atletas no significa que no debamos estar saludables y en forma, por el bien de nuestra salud física, ni el hecho de que no todos vayamos a ser políticos significa que no debamos estar enterados de lo que sucede en nuestro país y en el mundo.

Carl Sagan era un científico con una vasta cultura humanística que estudió siguiendo el plan de Robert Hutchins, un educador humanista con amplios conocimientos científicos. Einstein tocaba el violín y leía mucho. El escritor Isaac Asimov redactó tanto textos de divulgación científica como estudios sobre Shakespeare, el cual por cierto, estaba al corriente de los asuntos científicos de su tiempo, lo cual refleja en algunas de sus obras. Homero demuestra en sus textos saber mucho de anatomía humana y procedimientos de medicina de combate. Julio Verne sabía muchísimo de geografía, geología, ingeniería, astronomía, zoología, química, aereonáutica y un largo etcétera. Y ni mencionar a Aristóteles que escribió tratados de medicina y zoología junto a su Poética, y a Da Vinci, que aplicó sus conocimientos de matemáticas y anatomía humana a la creación de sus hermosas pinturas.





Así, queda demostrado que las artes y las humanidades no están peleadas con las ciencias. Claro, en aquellos ejemplos mencioné genios, pero creo que todos nosotros tenemos la capacidad de aprender mucho si nos lo proponemos (no creo que la mente pueda ser llenada en el transcurso de una vida), y la responsabilidad de aprender todo lo que podamos.

Sin embargo, sucede que cada uno desprecia los conocimientos de los demás. Los que se dedican a las ciencias exactas denuestan las ciencias naturales y sociales. Los que se dedican a las ciencias naturales desprecian las ciencias sociales. Algunos de los que se dedican a las ciencias sociales (algunos estudiantes de antropología que me he topado) demuestran ignorancia y desdén hacia las ciencias naturales y exactas. Muchísimos empresarios y políticos desprecian cualquier tipo de conocimiento que no sirva para hacer dinero. Conozco muchos bohemios con aspiraciones a artistas que no saben nada de nada, ni siquiera de ciencias sociales.





Pero ¿por qué es importante aprender todo lo que nos sea posible? Bueno, Sagan y Hutchins sostienen que en una sociedad democrática, en la que la responsabilidad de la nación recae no ya en los hombros de un rey, dictador u oligarquía, sino en cada uno de los miembros que conforman la democracia, la responsabilidad de saber recae también en cada uno de ellos. No podemos confiar en que otros tomen decisiones de vital importancia, (desde decisiones económicas y programas sociales hasta el cuidado del medio ambiente) sino que debemos vigilar a nuestros representantes y asegurarnos de que hagan lo correcto, y para ello necesitamos saber.

El saber es poder; la democracia es el poder del pueblo; luego, para que la democracia funcione, el pueblo tiene que saber. Para construir una democracia funcional, debemos dejar de ser una sociedad de consumo y convertirnos en una sociedad de conocimiento.

Pero la importancia de saber sobre ciencia para cada individuo no termina allí. En los próximos días defenderé la importancia del conocimiento científico en la vida de las personas que no se dedican a la labor científica y rebatiré algunos argumentos (muy poco racionales) que oigo que las personas que se dedican a las humanidades usan en contra de la ciencia.




Mientras tanto, los dejo con este pequeño test para que comprueben sus conocimientos generales:

  1. ¿Cuántas estrellas hay en el sistema solar?

  2. ¿Qué dinosaurio era el principal depredador del hombre de las cavernas?

  3. ¿Qué ríos desembocan en el Mar de la Tranquilidad?

  4. ¿Cuál es la fórmula para sacar la hipotenusa de un círculo?

  5. ¿En qué se diferencian los insectos de los animales?

Continuará...

3 comentarios:

Balam Mandos dijo...

Me conmovió tu articulo. Ahora solo hay que poder explicarle a la gente, que consigan una responsabilidad del conocimiento. En fin, aun nos falta mucho. Aplausos, que manera de tocar el punto. Ah, me complace salir bien parado de tu capcioso test. Que ganas de hechar unas cervezas con la gente que escribe luego por aquí, Saludos.

Fausto Antropófago dijo...

Una falta muy grande es no reconocer el carácter interdisciplinario de las ciencias.
Respecto a las preguntas, debo admitir que me hicieron pensar unos minutos y luego comprobar googleando un poco...
Mis respuestas:
1 - Una, el Sol.
2 - Ya estaban extintos los dinosaurios cuando surgió el hombre cavernario.
3 - Ninguno.
4 - Según mis conocimientos básicos de geometría, los círculos carecen de hipotenusa.
5 - Los insectos pertenecen a los animales.

beto velez dijo...

me llevaaaaa l agran putiissisisisisisisisisisisimamadree, preguntas capciosas de ciencia me jodiste ora si, me siento un vil orco...

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