domingo, 17 de febrero de 2008

¡Ciencia! (Parte 2)

El conocimiento científico nos evita ser víctimas de fraudes: si la gente supiera cómo funciona el aparato digestivo, no se dejarían engañar con tantos productos “milagrosos” para adelgazar que “encapsulan la grasa”; si los adolescentes supieran qué son los rayos X, no serían embaucados por quienes prometen una forma de espiar la ropa interior de las muchachas con sólo mandar un mensaje de texto al número tal.

Pero si estos camelos sólo dejarán gordas a señoras perezosas y decepcionados a pubertos libidinosos, los hay que pueden afectar a toda una nación. Como les comenté en cierta entrada, en 2009 la SEDENA invirtió más de $17 millones de pesos en adquirir 300 “detectores moleculares”, llamados GT200, los cuales, supuestamente, deben servir para detectar armas, bombas y drogas, de acuerdo a lo que uno está buscando. Los aparatos, se dice, detectan la composición molecular del objetivo, además de que funcionan sin pilas porque adquieren su energía de la electricidad estática del usuario. Ahora, con conocimientos básicos de física y química, cualquiera podría saber que la existencia de tal aparato es imposible con la tecnología actual, que embaucaron al gobierno y que el gobierno nos embaucó a nosotros. Pero aparentemente, el gobierno calderonista no tenía ni a un solo científico a quien consultarle y sobra recordar que los políticos mexicanos no saben de ciencia (ni de nada, en realidad). Más información aquí.

Si los medios, los publicistas y los políticos tratan de engañarnos constantemente asuntos tan básicos, ¿con qué no lo harán? Los políticos hacen promesas que alguien con conocimientos de historia, economía o política puede identificar como fraudulentas. De la misma forma, la gente ignorante de biología, química o física puede ser víctima de fraudes de merolicos y charlatanes, así ofrezcan productos milagros para librarse de todos los males, o soluciones milagrosas para los males de la nación.


Ciencia y superstición:



Conozco mucha gente, brillante para las humanidades, pero completamente ignorante de ciencia, que ha caído en la superstición. Astrólogos, profetas de todo tipo, espiritistas, curanderos, lectores del Tarot, médicos "alternativos", etcétera, son consultados por estas doctas personas (y por muchísima gente más, que no tiene nada de docta).

Estas cultísimas personas tienden a pensar que todo tipo de conocimiento es igual de válido. Acostumbrados como están a luchar contra la discriminación, sostienen que nadie puede decir que el conocimiento científico tenga mayor validez que prácticas milenarias de muchos pueblos. Afirmar lo contrario sería racista, excluyente y políticamente incorrecto.

Cierto es que las culturas de todos los pueblos y de todos los tiempos deben ser respetadas (mientras no atenten contra los derechos de las personas; uno de estos días me explayaré con mi opinión al respecto), pero así como se habla de relativismo moral o cultural, hablar de relativismo científico o epistémico sería necedad. Claro, no faltará el intelectual postmoderno que diga que cada quien tiene su propia visión del mundo y que nadie puede decir que la suya sea la verdadera. Creo que eso es posiblemente aplicable a religión, normas sociales, estética y un largo etcétera. Pero ese relativismo no se puede aplicar a la materia, a la energía, a la cantidad, a la forma, a los organismos vivos... en fin, a las ciencias naturales y exactas, y a sus objetos de estudio.

Los estudiosos de las humanidades y las ciencias sociales estamos acostumbrados a tener la facultad de elegir posturas. Uno puede acercarse a la literatura desde un enfoque estructuralista o desde el análisis del discurso. Un estudiante de psicología puede elegir entre el constructivismo o humanismo. Un sociólogo puede ser marxista o funcionalista. Pero en cuanto a física no podemos escoger entre si el mundo está hecho de átomos o de los "cuatro elementos", y en medicina no podemos elegir entre explicar las enfermedades con la presencia de microorganismos o con mal de ojo. Bueno, de que podemos, podemos, pero sería una tontería mayúscula.



¿Por qué? ¿Quién dice que el mundo no es como lo imaginaban los antiguos hindúes: un domo de cristal sostenido por cuatro elefantes a su vez parados sobre una tortuga? ¿Quién dice que las limpias de los hmen no son tan válidas como el paracetamol?

Lo dice la ciencia.

Bueno, pero ¿quién es la ciencia? La ciencia dirá una cosa, un rabino dirá otra y un brahamán dirá otra, ¿cómo sabremos quién dice la verdad? Pues la ciencia, al igual que las religiones, es un conjunto de dogmas y principios arbitrarios que tratan de imponerse desde una posición de poder, ¿no?

No. Es un error poner al mismo nivel los conocimientos científicos que los conocimientos que brinda la religión, la intuición o la tradición.

Veamos cuál es la diferencia entre el conocimiento científico y otros tipos de conocimientos. La ciencia se define como el conjunto de conocimientos racionales, ciertos o probables que, obtenidos de manera metódica y verificados por medio de la contrastación con la realidad, se sistematizan orgánicamente con referencia a objetos de una misma naturaleza, y cuyos contenidos son susceptibles de ser transmitidos.



Vamos por partes. En primera, la ciencia es un conjunto de conocimientos racionales. No se obtienen por medio de la fe, ni de la intuición, ni de los sentimientos. El agua bulle a una temperatura de cien grados centígrados creamos en quien creamos y nos guste o no. Pero, ¿quién dice que es mejor la razón que la fe y los sentimientos? Ciertamente no los románticos. La respuesta es bastante simple: la razón, por lo general, tiene razón (!). Cuando un pensamiento en apariencia razonable se equivoca, es que o no se razonó bien (o sea, no fue en realidad razonable) o no tomó en cuenta todos los elementos a considerarse (la información de la que se partió era errónea o incompleta). El raciocinio funciona. Un silogismo funciona, una ecuación matemática también. Una corazonada puede "atinar", pero no siempre. La religión puede sobrevivir mientras la razón no demuestre lo contrario de lo que predica, y entonces se demostrará que la fe no tenía razón. ¿Me explico? (Pueden aprender más al respecto con este breve curso de lógica).

Los conocimientos de la ciencia son ciertos o probables. Ciertos porque ya han quedado comprobados más allá de toda duda razonable. La Tierra es redonda. Los microorganismos causan enfermedades. No se trata de dos principios repetidos una y otra vez desde un púlpito o tribuna. Son verdades que han sido comprobadas y que pueden volver a ser comprobadas en cualquier momento. Sólo alguien que se niegue a ver las evidencias es capaz de cuestionar los hechos. Como algunos "naturistas" que la enfermedad sea causada por microorganismos y ciertos cristianos fundamentalistas que siguen diciendo que la Tierra es plana.

Probables, no en el sentido de "puede que", sino porque son susceptibles de ser probados, si es que no lo han sido ya. Por ejemplo. No se ha podido comprobar la evolución de manera empírica (por la experiencia) porque no hemos visto a una especie transformarse en otra. Pero tenemos el registro fósil y la datación por diversas técnicas; tenemos la diversidad de las especies, tenemos el ADN y los estudios en el campo de la genética que demuestran el parentesco entre las especies, y tenemos gran cantidad de pruebas de la selección natural. No podemos, mediante un experimento, reproducir que un simio se convierta en hombre, pero tenemos todas la pruebas y, al juntarlas (aquí es donde entra nuestra razón) nos daremos cuenta de que la teoría de la evolución (o para ser más precisos, la síntesis evolutiva moderna) explica perfectamente los fenómenos biológicos observados.

Dos son los problemas. Uno, se le llama "teoría" de la evolución. Tendemos a pensar que "teoría" significa "explicación probable" o "suposición". Por ejemplo, si alguien me pregunta "¿Por qué tu amigo Pepito no tiene novia?" y yo le repondo "Mi teoría es que es gay", en realidad por "teoría" quiero decir "suposición", que puede o no tener fundamento. Pero hablando de una teoría científica, como la de la evolución, o la de la relatividad, nos referimos a un sistema lógico compuesto de observaciones, axiomas y postulados con coherencia y congruencia internas. No se podrá comprobar empíricamente la evolución por las causas ya explicadas, ni se podrán comprobar todos los aspectos de la teoría de la relatividad porque no podemos viajar a velocidad luz. Pero con base en a mejor información de la que disponemos, podemos decir que todo indica que tanto Darwin, como Einstein, tenían razón, .





El segundo problema por el que la gente duda de la teoría de la evolución, y que se aplica a muchas otras verdades científicas, es que está mal enseñada. A un niño se le dice en la escuela "el hombre desciende del mono" y ya. Entonces no tiene motivos para pensar que esa explicación sea más válida que "Dios creó al hombre del barro y le sopló el alma por la nariz". Pero si se le explica porqué se sabe que el hombre proviene del mono (antes de que su razón sea embriagada por la sociedad en la que vive), el individuo sabrá reconocer dónde está el acierto (ver Catorce consejos para mejorar la educación científica).

Está bien cuestionarse. La ciencia no plantea dogmas: invita a cuestionarlos. No debemos aceptar nada como una verdad absoluta, debemos pedir explicaciones. Y los conocimientos científicos tienen esas explicaciones. ¿Se pueden cuestionar? ¡Por supuesto! He allí la clave del espíritu científico. Pero si a un científico se le pregunta por qué es así tal cosa, responderá "por esto, esto y esto" (y cada "esto" tendrá, a su vez otra explicación), y una persona razonable sabrá darse cuenta de que lo que dice tiene sentido. Mientras, un sacedote responderá "Porque así quiso Dios" o "Debes tener fe", mientras que un curandero o chamán dirá que "Así lo hacían nuestros ancestros". Y el creyente debe aceptar esas explicaciones como tales, haciendo la razón a un lado.

(Continuará...)

5 comentarios:

Raúl H. Pérez dijo...

Mi texto favorito hasta ahora.

Muy bien compañero.

Kuruni dijo...

Buen texto. Una de las cosas importantes es no decir "la ciencia lo dice" por las razones que das. Algo que me he topado constantemente en internet es gente repitiendo lo que otro científico dijo siendo que nadie leyó (y entendió) su trabajo. Si alguien repite como perico a Darwin sin leer -o entender las bases- del Origen de las Especies está cambiando un dogma por otro.

Lo padre de la ciencia es que constantemente se está mejorando el conocimiento. Todo puede ser comprobado... Todo debe someterse a análisis.

Pero existen dogmas de fe que no son contrarios como tal a la ciencia, por ejemplo la filosofía budista y los Bahá`is además de tener sus creencias, respetan los nuevos descubrimientos científicos (están abiertos a modificar los dogmas si se descubre una nueva verdad).

También hay artículos muy interesantes que tratan de explicar la razón por las que algunas de las prácticas ancestrales (he leído uno que habla sobre la acupuntura) funcionan en algunos padecimientos.

Creo que el problema actual es el ego, todos quieren tener la razón y hay pocos -muy pocos- que tienen la humildad y la visión de someter sus hipótesis a verdaderos análisis. (experimentales o no).

Saludos.

Anónimo dijo...

Ego, ya que hablas de evolución y desarrollo de los organismos y especies, para ti ¿Las razas humanas existen?

Maik Civeira dijo...

Wórale, ése es un tema muy controvertido, porque toca sensibilidades. Y es que independientemente del cariz político de la discusión, incluso en el marco de la biología, eso de "razas" es muy difícil de definir...

Anónimo dijo...

Asi es, es un tema controvertido ya que estudiar el tema de las razas tradicionalmente ha traido para muchos emparentarlo con el racismo y la discriminación, y la solución politicamente correcta a la que llegan los progres es decir que las razas no existen. Pero negar las diferencias que hay a nivel fisico entre un subsahariano, un islandes, un aborigen australiano, o un indigena bolivano, que curiosamente se corresponden a nivel genetico, bien vale plantearse la pena una discusión seria al respecto, sobre todo en el ambito biologico para la prevención de enfermedades. Asi como lo hace el Dr. Neil Risch

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