lunes, 7 de abril de 2008

Movimientos sociales en Mérida (Parte IV)

(Anterior)

En una de las marchas en contra de la visita de Bush (anterior al martes 13), un grupo de jóvenes se separó del contingente principal y se abalanzó sobre las puertas de un McDonald's. Golpearon los vidrios e insultaron a los que estaban ahí dentro. El gerente se vio obligado a cerrar el establecimiento con candado.

Después, esa misma tarde, de nueva cuenta un grupo se separó del contingente para lanzar imprecaciones contra la Catedral. Minutos más adelante, cuando el contingente marchaba sobre Paseo de Montejo, un joven exclamó "¡Vamos a saquear el Walmart!" y tomó un carrito de súper, que ya se estaba llevando. Por suerte, fue detenido por gente sensata que le dio una buena reprimenda y seguimos la marcha.

Las tres acciones descritas anteriormente son ejemplo de insensatez. De acuerdo con que McDonald's, Walmart y la Iglesia Católica son entidades muy criticables, pero vamos, ése no era el momento para explotar contra ellos. En primer lugar, porque el objetivo de la marcha era otro, y en segundo, porque nada se puede hacer contra esas instituciones en esa situación y lugar. De estas acciones sólo viene una consecuencia: a los ojos del público se desprestigia el movimiento.

Hay que ser sensatos y pragmáticos. Teniendo claro el objetivo, se debe pensar en cuáles acciones ayudarían a la consecución del mismo, cuáles acciones perjudicarían y cuáles serían solamente una pérdida de tiempo. No debemos dejarnos llevar por el furor de unos instantes.

Por otro lado, el uso de violencia sólo desprestigia el movimiento y sirve de pretexto para que entre la fuerza pública y reparta macanazos. La violencia no debe ser usada jamás por dos razones: la primera es que si nos ponemos con Sansón a las patadas, vamos a perder. La segunda es que la violencia es el arma del PODER, del sistema mismo contra el que se pelea; es el recurso con el cual legitima su gobierno. Si los activistas creen en la posibilidad de nuevas formas de organizarnos como sociedades, no deberían utilizar las mismas herramientas del orden que se busca cambiar. No vale la pena el triunfo si para alcanzarlo hay que convertirse en el enemigo.

Un poco de historia: es un hecho comprobado que como parte de una estrategia de los movimientos estudiantiles de los 60, tanto aquí como allende los mares, algunos jóvenes creían que se debía provocar a la fuerza pública de tal forma que no les quedara más opción que reprimir brutalmente a los que participan en el movimiento. Dicha represión generaría una reacción en el público en general, que sería incapaz de tolerar esos abusos y se levantaría contra el gobierno.

Desde luego, aquellos jóvenes eran una minoría egoísta e insensata que estaba dispuesta a sacrificar a otros jóvenes que ni estaban enterados de su plan y que salían todos los días a luchar contra un sistema injusto y represivo. Por otro lado, dicha estrategia nunca dio resultado, porque los movimientos sí fueron reprimidos, pero la mayoría de la población siguió impasiva. Espero que entre nuestros activistas locales no haya alguno que tengan en mente poner a prueba esa estrategia. El general George Patton decía "Las guerras no se ganan muriendo por la patria, sino haciendo que el otro desgraciado muera por su patria". En resumidas cuentas, los mártires no sirven de nada.

Y aquí llegamos a un punto delicado sobre los movimientos sociales. Es verdad que éstos atraen a muchas personas con un profundo descontento que no saben liberar su frustración de forma constructiva; ellas son las que muchas veces incurren en actos de violencia. Pero también atraen a algunas personas con problemas psicológicos, personas desesperadas por formar parte de algo trascendente para dar sentido a sus vidas. El problema con algunas de estas personas es que no se puede confiar en su estabilidad emocional y así de pronto pueden ser sobrecogidas por furor violento como pueden ser presas de melancolía autodestructiva, todo lo cual puede ser dañino para el movimiento. Por si fuera poco, estas mismas personas muchas veces buscan protagonismo dentro del movimiento, o convertirse en mártires. Estoy seguro de que ustedes conocen ejemplos de lo anterior.

No digo que deba impedírseles a estas personas participar en los movimientos, pero sugiero que estén siempre acompañadas de sus amigos o de personas que puedan en servirle de guía y apoyo en sus momentos difíciles, en los cuales ellas mismas deberían hacerse a un lado reconociendo que sus conflictos personales pueden perjudicar a los demás.


De aquí entonces, sacamos otros cuatro principios:

7.- Todas las acciones que se efectúen deben ser con miras a lograr cumplir los objetivos del movimiento, y nada más.

8.- Nunca se debe recurrir a la violencia.

9.- Los mártires no sirven para nada. No hay que tratar de ser mártires.

10.- Las personas con problemas emocionales deben estar siempre bajo cuidado de las demás para que no afecten con sus acciones al movimiento.


Cuando estuve en el Social Forum Europeo en Florencia, desde días antes los dueños de negocios pusieron sus cortinas de hierro y algunos hasta tapiaron sus puertas y ventanas para evitar que esos "malditos globalifóbicos" los vandalearan. Cuando inició el Social Forum, una mujer en su discurso llamó a todos los activistas a demostrar que el miedo de los locatarios era infundado, que era sólo parte de la campaña de desprestigio que medios y gobierno hacían contra el foro. Para demostrar que todos ahí formaban parte de un movimiento pacífico, había que evitar caer en provocaciones. Y así fue, los días que duró el foro, no se registró ni un solo acto de violencia. Ojalá pudiera ser igual en las manifestaciones de por acá.

2 comentarios:

Balam Mandos dijo...

Muy buenos artículos, te gustara saber que los estamos tomando en cuenta.

Balam Mandos dijo...

Por cierto, ya actualize el blog.

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