jueves, 17 de abril de 2008

Naufragio



(Primera parte)


Llegamos a Puebla hacia las 9 de la mañana del día siguiente (miércoles) y cada quien partió para su lado. Unos fueron a los hoteles que ya habían reservado, pero mis cuates de la Modelo y yo decidimos encaminarnos directo a los edificios de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Mi condiscípula Soraya (pregúntenle cómo perdió su dinero) llegó a la mesa de inscripciones con cara de desahuciada y medio explicó la historia. Al escuchar nuestra situación, los compañeros de la BUAP se pusieron en movimiento para asistirnos en todo lo que necesitáramos. Nos ofrecieron alojamiento, nos dieron tres comidas diarias e hicieron una colecta entre ellos para juntar dinero y solventar así los gastos de nuestra estadía en Puebla. ¡Se van a ir al cielo con todo y ropa interior!

El problema fue con los de Mérida. Hubo yucatequitos que, asustados por ese leve contacto con el mundo real no veían la hora de volver a la seguridad de la Ciudad Plana y tomaron un avión apenas se bajaron del autobús en Puebla. Pretextaron que ya no tenían dinero para pasar los tres días programados en la ciudad de los ángeles, pero si papi podía mandarles los más de 1,000 pesos para el boleto de avión, podía mandarles para vivir en Puebla mientras llegaba el momento programado para que volviera el autobús (que ya estaba pagado), es decir el viernes.

Hubo muchos que se quejaron de haber pasado hambre y carencias en Puebla ¡¡MIS HUEVOS!! La BUAP nos dio tres comidas diarias, sólo a nosotros, por haber sufrido aquel desafortunado incidente. También nos ofreció alojamiento en las instalaciones de la Universidad y de hecho, muchos alumnos de Puebla ofrecieron cada uno alojar a dos o tres personas en sus propias casas. Por suerte, no me vi en la necesidad de aceptar esa oferta, porque me hospedé con una amiga mía y mis cinco cuates de la Modelo también encontraron dónde quedarse. Así que esos lloricones no tenían nada de qué quejarse.

Por si fuera poco, hubo algunos de la UADY que sólo se presentaban al congreso para la hora de la comida y no asistían a las ponencias ni las conferencias. Unos gandallas se volaron unas botellas de refresco que había en el comedor de la BUAP con la intención expresada, así sin tantita pena, de mezclar las bebidas con tequila. Por si fuera poco, un grupillo se tomó el día libre e hizo uso del camión en el que habíamos viajado para irse a AFRICAM SAFARI ¿No que no había dinero? ¿No que apretaba el hambre? ¡Que no me jodan! Ni avisaron los canijos.

Esa misma gente no se presentaba para las juntas que armaba la BUAP con la intención de organizarnos a los desamparados. En una de esta reuniones se armó la gorda. Unos querían regresarse el viernes, como estaba planeado; otros querían hacerlo el sábado. Como nosotros los de la Modelo ya teníamos planeado quedarnos un día más hiciera lo que hiciera la UADY, nos daba igual, pero entre los demás se puso la discusión bastante fea. Entre dimes y diretes que no llevaban a ningún lado alguien sugirió que los que quisieran regresarse el viernes que lo hicieran, mientras los demás usarían el dinero de la colecta para regresarse por su cuenta.

Ahí estaba un chavo de la BUAP que era el que se hacía cargo de nosotros, e hizo notar que ese dinero no se había juntado para el beneficio personal de unos cuantos, a lo que fue revelada la información de que en Mérida se había hecho otra colecta, cuyos frutos serían pronto enviados a Puebla. El chavo de la BUAP estaba boquiabierto e incrédulo del descaro de mis compatriotas, quienes recibían dinero de ambas partes, muy cómodamente. Estaba explicando su indignación, cuando una chava dijo algo así como "Pues a ver a quién le dan ese dinero porque luego se pierde".

Uno pensaría que después de haber vivido algo así uno aprende humildad, gratitud y solidaridad, pero los yucatequitos demostraron todo lo contrario. El pleito empezó a ponerse feo, así que me salí de sala de juntas.

Fuera de esto, la estancia en Puebla estuvo muy bien. Algunos ponencias fueron muy interesantes, aunque en general hubo de todo. Los de la UADY se regresaron el viernes y los de la Modelo volvimos el domingo.

Y así acabó esa aventura. ¿Cómo la ven?

4 comentarios:

Balam Mandos dijo...

pueden dormir esos cuates en la noche?

m.Isaac.V.R. dijo...

Noticia de último momento:
Después de tu reflexión sobre la piratería en las carreteras de nuestra América, me quedé pensando un rato en las implicaciones del término piratería. Descubrí que ninguno de los asaltantes se parecían a Jack Sparrow, ni tenían el talento de Geofrey Rush, pero sí que olían como a Davy Jones.
Peor todavía.
Estuve en la plática de Yolanda Wood, en la cátedra extraordinaria nuestra América, y dijo que según varios estudiosos VERACRUZ TAMBIÉN ES CARIBE (o sea, parte de esas islitas)!!!
Turiruri turiruri turiruri.
Ese tipo de cosas sólo suceden en la dimensión desconocida de la América nuestra.
Saludos, que tengas bonita semana.
M.

P.D. Yo fui el de los chescos. Pero yo no fui al Africam Safari.

Ego sum qui sum dijo...

¿¿Cómo va ser Caribe si es el Golfo?? ¡Estos estudiosos! ¿Será considerado culturalmente caribe por la influencia africana que hay en el estado?

¿Tu fuiste el de los chescos? Juraría que vi a un ceñudo, gordito, morenito y de pelo largo llevándose las toronjas

¿Cómo pueden dormir quiénes? ¿Los asaltantes o los gandallas?

Balam Mandos dijo...

Pues yo pensaba que el caribe era el mar, la región caribe eran las áreas colindantes con ese mar... en fin... bueno, me pregunto como pueden dormir los gandallas que abusan de la amabilidad de los chicos de puebla.

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