jueves, 24 de marzo de 2016

Cuando el pasado nos alcance



Si le hubiésemos preguntado a un europeo occidental de principios del siglo XX cómo va el mundo, muy probablemente nos habría dicho que de maravilla: no había habido grandes guerras desde la derrota de Napoleón en 1815, Europa llevaba la civilización a punta de cañones a todos las esquinas del globo, el capitalismo estaba bollante, la tecnología del transporte y la comunicación habían hecho un mundo más interconectado; la democracia se fortalecía al expandirse el padrón electoral; quedaban algunas autocracias en el viejo continente, pero era cosa del tiempo para que cayeran por su propio peso o fueran derribadas por alguna sana revolución burguesa...

Luego llegó 1914 y desde entonces hasta 1945 el mundo vio dos guerras de escalas inconcebibles, genocidios, conflictos civiles, revoluciones, destrucción de imperios, establecimiento de regímenes totalitarios, crisis económicas y, de remate, el horror de las armas nucleares.

Pero hoy estamos bastante bien. Todos los datos indican que vivimos la época más pacífica de la historia humana registrada: los conflictos interestatales están en vías de extinción, las guerras entre potencias han sido prácticamente erradicadas e incluso las civiles van en descenso; los crímenes violentos en promedio se han venido abajo; la democracia va en aumento, mientras que los derechos de las mujeres y las minorías son mejor reconocidos y respetados en cada vez más sociedades. Desde 1945, y sobre todo desde 1989, se pueden apreciar muchas tendencias positivas (aquí y aquí). Oh, pero nada asegura que esas tendencias vayan a seguir indefinidamente...

Sí, incluso en México, hasta antes de la narcoguerra, nos estaba yendo bien.


Parece que estamos viviendo el inicio de una de esas etapas de feroz reacción conservadora que de vez en cuando perturban la evolución de las sociedades y que muchas veces llevan a un retroceso histórico del que es difícil recuperarse. Europa experimenta el resurgimiento de ideologías autoritarias, nacionalistas y xenófobas, que bien recibir el nombre de neofascismos y que amenazan con destruir el proyecto de un continente unificado por los ideales de paz, cooperación y valores compartidos (aquí). Ahí está el creciente éxito del Frente Nacional en Francia, de Amanecer Dorado en Grecia, del Jobbik en Hungría, del Partido de la Libertad en Austria y de Alternativa para Alemania, todos los cuales han visto su porcentaje de votos crecer en elecciones recientes (aquí).

Retroceso histórico, porque uno pensaría que dos Guerras Mundiales y un Holocausto serían suficientes para vacunar a una civilización contra el nacionalismo fanático. Pero ya vemos que no. La pseudohistoria del revisionismo encuentra un escaparate en Internet, por supuesto, donde se comete la canallada de negar o minimizar el Holocausto; pero no se limita a las redes, donde cualquiera puede decir cualquier cosa, sino que salta al discurso público, donde ahora los envalentonados se atreven a decir lo que antes la decencia convertía declaraciones de ese tipo en motivo de vergüenza (aquí). No es un fenómeno exclusivamente europeo: en Japón, el revisionismo histórico, que niega o minimiza los crímenes contra la humanidad cometidos por el imperialismo nipón hasta 1945, es ahora política de Estado (aquí).




En 2012 ocurrió en retroceso histórico en México que seis años atrás no habría parecido posible: el PRI recuperaba la presidencia del país, amenazando la transición democrática que a principios de este siglo nos ofrecía tantas esperanzas. No solamente este partido dictatorial retomaba el control del ejecutivo federal, sino que volvía con todas sus prácticas deleznables más características, con sus corruptelas descaradas, su autoritarismo homicida, su clientelismo, demagogia y corporativismo. Y las alternativas partidistas al priismo apenas se ven menos jurásicas.

En América Latina, tras poco más de una década de experimentos de izquierda, que termina en medio de escándalos de corrupción (Argentina, Brasil), de izquierdas que sólo lo son de nombre (Ecuador), o de proyectos que fracasaron desastrosamente (Venezuela), la derecha más reaccionaria recupera el poder. En el caso de Brasil el descaro es más evidente cuanto que los diputados que han votado por la impugnación de Dilma Rousseff declararon que lo hacían ya en nombre de Dios o de los ilustres mandos de la dictadura militar (aquí).

¿Cómo dejar de mencionar el surgimiento del Estado Islámico, con sus pretensiones de califato universal y apocalíptico, arrasando territorios y sembrando el terror de formas que no se habían visto desde la expansión islámica a inicios de la Edad Media (aquí)? Se puede mirar el conflicto armado en Siria y la invasión rusa contra Ucrania sin sentir que se está ante un nuevo capítulo de la Guerra Fría ¿No es el mismo Vladimir Putin una especie de atavismo soviético encarnado? (aquí).




Llegamos al caso más preocupante: Estados Unidos, donde los últimos años ha gobernado Barack Obama, no sólo el que es el primer presidente negro, sino el gobernante más progresista que ha tenido el país en décadas, probablemente desde Franklin D. Roosevelt (aquí). En este país se ha visto, en cuanto al interior, un movimiento cultural y social hacia la izquierda; muy relativo, claro, pero para un contexto yanqui no es poca cosa (aquí), con triunfos políticos como el aumento al salario mínimo, programas encaminados a lograr la cobertura de salud universal, la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo y la despenalización de la marihuana (aquí, aquí, aquí y aquí). Incluso a nivel exterior las políticas imperialistas e intervencionistas, que han caracterizado la historia estadounidense desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, se moderaron bajo la administración Obama, que ha llegado a acuerdos con viejos enemigos como Cuba e Irán; de nuevo, es relativo, pero no insignificante (aquí).

Pues ahora esto se ve amenazado por el sorpresivo ascenso de Donald Trump, un político abiertamente racista y misógino, cuyo discurso de odio lo ha catapultado al primer lugar en la carrera por la candidatura del Partido Republicano, que seguramente ganará. El probable triunfo de la demagogia derechista en EUA debería ser motivo de preocupación para liberales y progresistas en todo el mundo, pues la influencia política, económica y cultural de ese país es inconmesurable. Literalmente se han vertido ríos de tinta tratando de explicar cómo demonios llegamos a este punto. Comprender, para saber cómo actuar. Aquí les dejo una selección de artículos para que se los lean con calma. Dos de ellas en español:

Para comprender el ascenso de Trump
Dejados atrás: de las milicias a Trump

Las demás en inglés:


It might be tempting to view the political success of Republican presidential candidate Donald Trump as something uniquely American. But, argues Gary Younge, rightwing populism and scapegoating of society’s vulnerable is cropping up all across the west. This is what happens when big business has more power than governments
Posted by The Guardian on miércoles, 6 de enero de 2016


The Eight Causes of Trumpism
It's not just Trum. Authoritarian populism is rising across the West.
The rise of American authoritarianism
No one knows why Trump is winning. Here's what cognitive science says.
Beware America's Shocking Loss of Empathy.
The real story behind the conservative cracked-up and the creation of Donald Trump.
Revenge of the simple: How Bush gave rise to Donald Trump
Who Are Donald Trump's Supporters, Really?
Millions of ordinary Americans support Donald Trump. Here's why.
Donald Trump's surge is all about less-educated Americans
Trump Supporters Aren't Stupid
Trump Super Tuesday Voters Are Educated

En síntesis, y por que sé que la mayoría de nosotros está muy ocupada para chutarse tanta cosa, podemos identificar algunas líneas que pretenden explicar el ascenso de Trump:



+ Primero, que Trump no es un fenómeno aislado, sino que tiene sus contrapartes en varios países como ejemplos de un reciente ascenso del populismo de derechas. En cada país se expresa de diferentes maneras y no parece tener una causa única. En Estados Unidos tiene sus propias características peculiares, pero hay algunas otras que comparte con otras naciones de Occidente.

+ Parte de la culpa tienen las políticas económicas neoliberales. Si bien la pobreza en el mundo continúa su tendencia descendente, la desigualdad en cambio se ha agravado cada vez más y las clases medias se han empobrecido. Esta generación será la primera desde la posguerra cuyo poder adquisitivo será menor que el de sus padres y que en el futuro no tendrá la seguridad de una pensión estatal o de ahorros personales.

+ La gente de mentalidad autoritaria tiende a ser derechas, pero hasta las personas que por lo regular no lo son pueden ser tentadas por el autoritarismo en situaciones de peligro. Muchas personas perciben el mundo actual como un lugar muy peligroso, en el que se corre el riesgo de morir en un atentado terrorista, de ser asaltado por una pandilla de delincuentes o de perder el empleo y los ahorros. Culpar al diferente, al extranjero, al de otra raza, al de otra religión, siempre es muy fácil. En esta situación muchas personas prefieren confiar su seguridad en el "hombre fuerte" que hará todo lo necesario para mantener a los malvados lejos de casa. Los chivos expiatorios son, como siempre, los grupos minoritarios y los inmigrantes.



+ La clase trabajadora blanca en Estados Unidos (tanto rural como urbana) se encuentra humillada (como Alemania después de la Primera Guerra Mundial). No sólo se ha visto afectada por los tratados de libre comercio que exportan puestos laborales a otros países con mano de obra barata, sino que sienten que han perdido su dignidad. Muchos de ellos votan en contra de políticas de asistencia social que los ayudarían a resolver sus problemas financieros ¿por qué? Porque en su cultura está muy arraigado el orgullo de valerse por sí mismo y de ser un proveedor para los suyos. Ese orgullo se encuentra lacerado por la situación económica y no lo sanará la política socialista de Bernie Sanders.

+ Nadie quiere ser el de hasta abajo en la escala social; nadie quiere ser el paria. Los blancos trabajadores se encuentran ahí ahora. El blanco pobre quiere tener por lo menos el consuelo de saber que está por encima del negro pobre, del hispano pobre, del indígena pobre... Llega alguien a decirles que tienen la oportunidad de estar en un escalafón relativamente alto de nuevo; no de tener una mejor vida, pero de poder poner a todas esas minorías raciales en su lugar.

+ La clase trabajadora fue abandonada por la izquierda gringa, que se alejó más y más de la realidad social y se volvió más y más académica y clasemediera. Los liberales gringos dejaron la causa de la lucha de clases para abrazar otras como el multiculturalismo y la política identitaria. Los liberales gringos desprecian y se burlan de los rednecks y los white trash de formas que nunca lo harían con campesinos de cualquier otro grupo étnico. ¿Por qué? Porque son blancos, racistas y religiosos, todos rasgos que los liberales gringos consideran deficiencias morales personales. ¿Qué pueden esperar esos hillbillies de los universitarios comunistas, ateos y engreídos? Mientras la izquierda gringa se dedica a causas como quitar la palabra nigger de todas las ediciones de Huckleberry Finn, la derecha lleva décadas coqueteando con la clase trabajadora.



+ La generación millennial es la más progresista y liberal hasta la fecha. Ha encabezado una verdadera revolución moral que en cosa de una década ha logrado que todo gesto que pueda considerarse discriminatorio sea puesto bajo la lente acusadora. Aún más: las sociedades occidentales se han vuelto mucho más diversas, no sólo con la llegada de inmigrantes de culturas muy variadas, sino gracias a la cada vez mayor aceptación de orientaciones e identidades sexuales distintas. Pero esto podría ser demasiado por digerir para generaciones más viejas y para quienes fueron educados en valores más tradicionalistas. Después de una década de humillaciones, Trump viene con su papel de macho blanco dominante a decirles que no deben avergonzarse de todos esos horribles prejuicios que tienen y que pueden sentirse orgullosos de su chauvinismo.

+ Ha habido un ascenso del antiintelectualismo en la cultura estadounidense, que el Partido Republicano ha impulsado para sus propios fines. Han fomentado un desprecio hacia "los cerebritos" y "niños universitarios" y un culto al "tipo común y corriente"; han predicado que lo importante no es pensar sino actuar y que un buen líder se guía por lo que le dicen sus instintos. También han hecho del Bible Belt y el fundamentalismo cristiano sus valores electorales. El objetivo era tener un electorado seguro y fácil de halagar, pero el resultado les ha salido contraproducente, y ahora han creado un monstruo que ni el mismo Partido puede controlar, uno que encarna el antiintelectualismo de derechas más burdo, pero que no comparte la política económica neoliberal ortodoxa de la dirigencia republicana.



Por último, a título personal querría plantear una cuestión. No es siquiera una hipótesis, simplemente algo que me pregunto y que valdría la pena poner a prueba. ¿Qué tanto tendrá que ver la calidad de la educación en el mundo? ¿Una educación humanística, cosmopolita, racionalista, que se basara los valores de la Ilustración, que hiciera énfasis en el pensamiento crítico, que inculcara un verdadero aprecio al conocimiento, que fomentara el tomar lecciones de la historia universal, podría evitar esta debacle?

Subrayo la última parte, sobre aprender de la historia. ¿Saben? una de las cosas frustrantes de conocer la historia es que mirar el mundo y sentir "ah, chin... esta película ya la vi... y no acaba bien". Por el lado amable, estos movimientos de retroceso histórico siempre son temporales; tarde o temprano saldremos del atolladero. Por el lado pesimista, podrían costarnos mucho en tiempo, libertades, vidas y tranquilidad. Si no estamos atentos, podríamos encontrarnos ante una de esas catástrofes que hacen que el reloj empiece a marchar hacia atrás. 

4 comentarios:

Mariana dijo...

a mi ya me está empezando a asustar la popularidad de Trump, otro ejemplo más del pendejo con poder que consigue llegar a la cima (y más que asustarme el, me asustan sus adeptos más radicales, los que quieren fuera del país a todos los que no son blancos y cristianos)

<> es una frase curiosa, ¿a que se refieren con eso? ¿a cuando les quitaron sus tierras a los indígenas y los forzaron a asimilarse y olvidarse de sus raíces -cuando no los mataban directamente-? ¿cuando linchaban a los afroamericanos en público y los obligaban a usar escuelas y baños exclusivos para negros? ¿cuando usaban a minorías y gente cualquiera para experimentar con ellos (fuera con enfermedades, programas como el MK ultra o con el crack y otras drogas)?

viendo esos antecedentes tan poco favorables pareciera que la "América" que Trump y sus seguidores quieren de vuelta es la que más daños causó a la gente (y a los que les toca peor es a aquellos que están hasta el fondo del barril, incluyendo a los que se oponen)

otra cosa que me disgusta de Trump es cuando se cuelga de sucesos terribles para decir <<¿ven como nosotros tenemos la razón?>> (como lo sucedido en Bélgica el otro día), y exaltar así su patriotismo y sus pendejas excusas del porque deberían seguir invadiendo otros países...es una reacción en cadena...

y el último punto que mencionas es tan acertado que duele...durante los últimos años han recortado el presupuesto escolar para aumentar el de las guerras, causando que la educación (tanto en su calidad como en su cantidad) sufra, y los programas que más han sufrido recortes son los de Artes y Música, y lo hacen a propósito...dale a la gente lo que quiere y los tendrás contentos sin armar barullo (como con Trump)

que ironía que ahora en el siglo 21, cuando más disponemos de la información, la gente se esfuerza menos para pensar...el mundo se está volviendo un lugar muy aterrador, y los supuestos protectores no cumplen con sus labores, al contrario...tal pareciera que en vez de avanzar, hemos ido retrocediendo de las peores formas...

y ya que mencionaste brevemente a Vladimir Putin, Mike, te recomendaré un documental muy interesante sobre las experiencias de un grupo de personas que crecieron en la URSS y que llegaron a su juventud justo cuando la URSS estaba derrumbándose, acá puedes verlo (subtitulado en inglés, mencionan a Putin en algunos momentos):

http://www.imdb.com/title/tt1557720/?ref_=fn_al_tt_1

http://putlockerr.ac/tt1557720-watch-My-Perestroika-online-putlocker.html

otra fuente interesante sobre como gasta el gobierno estadounidense en la guerra mientras disminuyen los presupuestos para todos los demás es el cómic Adictos a la Guerra, de Joel Andreas (quien escribió la primera edición durante la guerra del Golfo y no lo volvió a publicar sino hasta 10 años después, luego de los atentados del 11 de septiembre y la guerra en Irak):

https://www.bigfile.to/file/UecGgMGT3Qek/Sfrd41544ad.rar

(eso si, vas a necesitar descomprimirlo primero y luego descargar CDisplay para leerlo)

excelente comentario como todos viejo, algo aterrador, pero muy bueno...

Saludos :D

Mariana dijo...

con lo de <> me refería al eslogan de Trump Make America Great Again, el cual tiene muchas implicaciones siniestras como lo mencioné antes...

Jorge Alex Laris Pardo dijo...

Y aun sí sobrevivimos a los autoritarismos de derecha y de la izquierda neo-comunista (que también podría agarrar fuerza en el futuro cercano), tendríamos que enfrentarnos a la catástrofe ecológica que se nos asoma.

Sobre el tema de la educación, no tengo ni idea de cómo resolver el problema en el corto plazo. Las generaciones más grandes, que son hoy las más conservadoras, dejaron la escuela hace tiempo y no veo que vayamos a poder reeducarlas. La mejor apuesta a largo plazo, creo, es tratar de que las nuevas generaciones sigan siendo progresistas y esperar a que las viejas vayan perdiendo influencia en la sociedad.

Tu entrada me recordó a una entrevista en el Rationallyspeaking Podcast que te recomiendo

http://rationallyspeakingpodcast.org/show/rs138-ian-morris-on-why-the-west-rules-for-now.html

Sombrerudo dijo...

"Los liberales gringos desprecian y se burlan de los rednecks y los white trash de formas que nunca lo harían con campesinos de cualquier otro grupo étnico." GRACIAS. En ese párrafo sintetizas mi más grande decepción con la izquierda vriyante, la de los trendings topics, la del meme chistosón. La burla y la egolatría no son signos de VvVvVRriiiyantez, sino evidencias de una inseguridad profunda que busca grandeza en el pozo moral ajeno; un bullying intelectual, si se me permite el anglicismo.

Tengo poco que añadir a esta gran entrada, y si acaso lo que añada tal vez ya se menciona en los links que has puesto, pero igual aquí va:

-La tormenta trump es, como bien señalas, un fenómeno global y hasta previsible. Si tomó a todos por sorpresa fue por la rapidez sin precedentes en la democracia moderna más vieja del mundo, la democracia que se jactaba de haber derrotado a hitler. No apareció de la nada: siempre estuvo ahí.
La izquierda se distanció, sí, pero lo hizo más la derecha. Con sus políticas racistas, bien al estilo jim crow, que buscaban afectar a las minorías. Mientras que antes impedían que votara el ciudadano analfabeto, ahora están en contra de los seguros de desempleo y la educación universitaria, dos medidas que beneficiarían a las minorías. Pero, claro, no pueden decir eso en voz alta. Lo que dicen es "recortar el déficit". Recortar el déficit de ayuda a los jóvenes (que casualmente son más diversos, menos conservadores), pero sin recortar el medicaid, ayuda a los ancianos (conservadores y blancos). Repitieron tanto su mentira de "economía libre, bajar impuestos para ayudar a la clase media", que se lo creyeron. Pero sólo ellos. A los granjeros en el deep south les importa muy poco el déficit fiscal.

-No sólo fue el separarse de la causa, sino también el impedir que se hablara de "el problema". Tensión racial. Ellos, la chusma. En la mente de todos pero en la boca de nadie. ¿Cómo se supone que se iba a erradicar el radicalismo si no podían hablar de ello? De repente decir "nigger", "spik", "beaner", "chink", "faggot", "slut"... todo se volvió ilegal. Así que ya nadie lo dijo. Y, siguiendo un razonamiento de psicología conductual, si nadie dice las "palabras problemáticas", entonces el problema se solucionó. Digo, para qué hablar de ello, basta con que nadie las diga, y si las dice es "white trash" (término que básicamente dice "nosotros somos blancos pero buenos, ricos, college-educated")

(muy parecida a la gente de aquí, a los que hacen movimientos antireguetón, que bien podrían llamarse antichusma, o "cómo nosotros también somos mexicanos pero de los buenos, college-educated, no esa chusma asquerosa"... me parece una tendencia internacional, un culto a la educación como institución de papelito-habla, no como formadora de ciudadanos... pero ese es un tema muy escurridizo)


-Ya por último, el cómo los medios abordaron a Trump, primero como chiste, después como peste. Y lamento informarles: Trump representa a millones de personas que MERECEN ser representadas. Es una democracia, y la pluralidad implica encontrarnos con este tipo de situaciones. Situaciones que debimos (como sociedad en todos los rincones) preveer y abordar, no a pie de guerra ideológica, sino con mutua comprensión. A fin de cuentas, los problemas de la gente blanca pobre en eeuu son reales.
http://www.nationalreview.com/article/426611/working-class-white-deaths-are-cultural-problem-david-french

(medio de derechas donde los haya, pero la chart está bien cool, goeeeey)

Los problemas son reales, ¿la soluciones? no tanto. Pero ¿cómo se van a enterar ellos, los rednecks? Dudo que las burlas e insultos de los que se ha llenado el internet, hayan servido para calmar sus temores. Muy al contrario: como los bombardeos sobre Dresde, solo sirven pare recordarle a la población "en guerra" que el enemigo, el feroz enemigo está haya afuera, y más vale defendernos.

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