jueves, 14 de febrero de 2019

Ámame por fifí, dijo un godínez




Pues una amiga me mostró el meme que sus compañeros de oficina compartieron, ése mismo que encabeza este texto. Y pos, facepalm, chavo, porque, para empezar, tú no eres el fifí. El fifí es el jefe, ése que evade impuestos y no sólo no te da las prestaciones que marca la ley, sino que no te paga lo suficiente y tienes que recurrir a Uber, Rappi o Airbnb sólo para que puedas juntar para tus gastos.

Tú eres un vato igual de jodido que todos nosotros, pero como pensar que estar jodido es ser un perdedor, entonces quieres verte a ti mismo como un chingón que le está chingando duro, que si tienes que chambear tanto hasta quedar exhausto es porque eres un triunfador en ciernes construyendo un prometedor futuro. Que estás más cerca de ser tu jefe explotador que de ser el otro vato jodido que se sienta a tu lado, y que por lo tanto los intereses de tu jefe explotador son los mismos que los tuyos. Eso es incluso más ridículo que el PyMempresario que cree que sus intereses son los mismos que los de los monopolistas multimillonarios.

Pasa que te han convencido que el cambio está en ti mismo. Pues no importa qué tanto nos digan las ciencias sociales y la economía que es un mito todo aquello de que los pobres son pobres porque quieren, que los ricos se han ganado lo que tienen y que todo es cuestión de juntar esfuerzo y talento. Tú igual te lo crees, porque asusta menos un mundo fundamentalmente justo en el que sólo tienes que encargarte de tus propios asuntos, que un mundo caótico en el que nuestras vidas dependen en gran parte de fuerzas sobre las que no tenemos ningún control.

Muestra que te queda mucho sin entender, morro. Porque hay un chingo que se le puede criticar al Peje y a su Cuarta Transformación. Por ejemplo, eso de motejar de “mafia” o “fifís” a todos los que lo critican, porque al hacerlo no sólo descalifica a una crítica cuya existencia es fundamental para la democracia, sino que hace difícil identificar a las oligarquías clasistas que de hecho se han beneficiado de la corrupción sistémica y la desigualdad social. Y próximamente voy a sacar un texto hablando de cómo está jodiendo a la ciencia en este país.

Pero a ti lo único que se te ocurren son dos cosas: 1) Que los que votan por Amlo son unos vagos muertos de hambre que querían que les regalaran dinero y 2) Venezuela!!!1 En lo último demuestras que no sabes de política internacional, porque te caiga bien o mal el bolivarismo, no se necesitan más que dos dedos de frente para entender que no tiene nada que ver con el Peje. Pero lo primero es lo más infame, porque además de estúpido es canallesco, asumiendo que los que tienen menos que tú, los pobres, los “muertos de hambre”, son inferiores a ti en todo sentido.



Es lo que yo llamo la estrategia “odiar a los jodidos”: hacer que la gente dirija su inconformidad y resentimientos no contra las clases privilegiadas, sino contra los de abajo: los pobres, los inmigrantes, las mujeres, las minorías raciales. El discurso siempre es el mismo, hacerles pensar que (de alguna forma que supera a la lógica) estos grupos jodidos en realidad tienen más privilegios que uno, que son pobres y huevones, pero que el gobierno los mantiene y les da de todo, mientras uno se esfuerza por ganar cada centavo con el sudor de su frente.

Pues no, güey. ¿A quién crees que le ha regalado dinero el gobierno por décadas? A empresarios cuates que reciben concesiones con las que ganan millonadas. A políticos cuates a los que les toca hueso en alguna institución de gobierno a cambio de votos y acarreados. A las corporaciones a las que exenta de impuestos por alguna caridad intrascendente o porque “generan empleos” (no “se aprovechan de la mano de obra barata”).

Las medidas asistencialistas que han llevado a cabo los gobiernos, los programas de “apoyos” que no son sino limosnas, no son para que los pobres puedan seguir de vagos echados en sus hamacas mientras esperan el siguiente subsidio, sino apenas para paliar la situación, para sobornar temporalmente su descontento, ante el verdadero problema: que a pesar de que igual se parten la madre trabajando todos los días, siguen siendo pobres, incapaces de acceder a servicios básicos de calidad.

Y sí, ese dinero viene de ti y de mí, clasemedieros profesionales que no están viviendo el sueño capitalista que nos prometieron en la prepa. ¿Y qué crees? muchos de nosotros votamos por Amlo. Y muchos profesionistas, científicos, intelectuales, votamos por Amlo. Y ninguno de nosotros está esperando que nos mantengas tú, con tus impuestos. Queremos sí, que haya un sistema de impuestos progresivos que le cobren lo justo a ojetes con tu pinche jefe explotador, para que se financien sistemas de salud, seguridad y educación de calidad, obras públicas y programas de verdadero desarrollo social que ayuden a las personas más vulnerables a superarse, de forma que las condiciones del país mejoren para que nos beneficien a todos, y que no tengamos que hacer esfuerzos sobrehumanos para poder vivir humanamente. Porque, a lo mejor no lo habías pensado, pero no te conviene vivir en un país lleno de inseguridad y pobreza extrema.




¿Quién que conoces que haya votado por el Peje lo hizo esperando dinero regalado? ¿A quién de nosotros, chairos que votamos por Amlo, crees que nos estás manteniendo con tus impuestos? Como tú, como mucho, cada quien votó pensando que su candidato gobernaría de tal forma que nos beneficiaría como país. Puedes, si tienes datos y argumentos, plantear que esa confianza era ingenua, o acusar el fanatismo de quienes se aferran a ella a pesar de las evidencias de que las cosas están saliendo mal.

Pero, si lo único que tienes que decir es “pinches gatos muertos de hambre”, pues realmente no tienes nada que decir. Sólo expresa roña clasista de parte alguien que cree estar en un escalafón más alto del que en realidad ocupa.

Hace años escribí un texto sobre cómo los chairos despotricaban contra el gobierno de Peña Nieto sin siquiera entender en qué consistían sus políticas o por qué estaban mal, o hasta basándose en información falsa. Pos ahí estás tú, haciendo lo mismo, pero con el Peje.

¿Quieres formar parte de una ciudadanía crítica que vigile al gobierno para que cumpla con su trabajo? Déjate de memes pendejos y prejuicios imbéciles, ponte a leer libros y artículos de análisis en fuentes serias, ejercita el pensamiento crítico y el escepticismo y, sobre todo, saca la cabeza de tu culo. En otras palabras, ya ponte a trabajar.

sábado, 26 de enero de 2019

Por qué odias a Marie Kondo




Marie Kondo, con su reality show sobre ayudar a personas a que ordenen sus cuchitriles, se ha convertido en una sensación en el primer mes del 2019. Pero mi novia la conocía antes de que estuviera de moda… Como una semana antes. Literal. Porque yo le regalé de Navidad el nuevo libro de G.R.R. Martin, pero ella me pidió que le consiguiera el de Marie Kondo y lo hice, porque soy un buen novio y me gusta regalar libros.

Así que, antes de tener un reality show, Marie Kondo tenía un librito. Y antes de tener un librito, tenía una agencia de consultoría para ayudar a las empresas y personas a ordenar sus espacios. Y antes de eso, era una jovencita obsesionada con el orden. De modo que, después de haber visto el programa y de haber escuchado a mi novia contarme del libro, vengo a traerles las siguientes impresiones…

Por lo que me dice ella, el libro tiene mucha magufería, incluyendo esa onda de saludar a una casa antes de limpiarla, y aquello de despedirse de las cosas si ya cumplieron su función, y todo sobre la energía positiva que emanan los objetos y qué sé yo. Peeero que, fuera de eso, los consejos que ofrece son en realidad muy prácticos. Mi novia sospecha que le incluyen la magufería porque la gente de por sí es pendeja y si le dices “ordena las cosas de esta manera, porque es práctico y conveniente” no te van a hacer caso, en cambio si les dices “ordena las cosas de esta manera porque ¡magia!” van a decir “¡oh, sí a huevo, soy un puto ser de luz!”



Lo mismo podríamos decir de su programa. Tiene, como todo reality, un chingo de cursilería, de gente llorando “espontáneamente” y parejas peleándose por sus trebejos (parejas bien diversas, por cierto, las hay gais, lesbis, interraciales… Netflix está bien comprometido con hacer rabiar a los derechairos y eso me da mucho gusto). Pero los consejos que da la señorita Kondo son prácticos y útiles, especialmente para quien ya está harto de la acumulación consumista. Porque estamos hundidos en una cultura de las chingaderas.

Llamo cultura de las chingaderas a esa costumbre nuestra de tener un montón de pendejaditas que realmente no nos sirven, no las usamos, nos ocupan espacio y se acumulan de forma desordenada. Esto se nota especialmente cuando uno tiene hijos. Por ejemplo, en las fiestas infantiles te dan un chingo de dulces (los de la piñata y los de las bolsitas que te dan al final), y recuerditos que formaron parte de la decoración… Y si tú hiciste la fiesta, te quedas con los dulces que sobraron y con la decoración por siempre, porque al cabo quedó rebonita y salió cara. Mis hijos casi ni comen dulces (somos más de galletas), y cuando hay cumpleaños, jalogüin o navidá, nos llenamos de bolsitas de caramelos, paletas y Totis (¡putos Totis!) que se quedan asentados en la barra de la cocina hasta que se llenan de hormigas, se me acaba la paciencia y los termino tirando todos alv.

¿Y por qué nos pasa esto? Por lo menos en las fiestas, porque mamás y papás (pero, sospecho, sobre todo mamás), quieren verse muy espléndidos y magníficos con los salones súper decorados con manualidades de Paw Patrol y mostrar que tienen la solvencia para subirse a un dirigible y lanzar dulces desde a las masas impresionables. O sea, el punto de las chingaderas no es su uso, ni su valor, sino que sirven únicamente para que las personas que las dan se vean bien por el acto de darlas. Y la presión social está cabrona: nadie quiere ser la familia que no repartió centros de mesa de Peppa la Cerdita en foami.

Y eso es sólo un ejemplo de los que más me emputan. En la vida nos llenamos con recuerditos de bodas, viajes y xv años; juguetitos promocionales de comida chatarra; manualidades de jardín de niños que no hicieron tus hijos; adornos que vas a poner un día “cuando saques espacio”; ropa que te vas a poner otra vez “cuando te vuelva a quedar”; juegos de fotocopias de la carrera de la que te graduaste hace una década que “podrían serte útiles algún día”; notas y recibos que ya ni sirven, pólizas de garantías expiradas y manuales de productos que ya ni tienes; discos y películas que ya se deterioraron tanto que ya no hacen nada; cerámicas que hizo tu tía jubilada en su taller de tías jubiladas; chingaderas, chingadera, chingaderas…



Entonces llega Marie Kondo con un mensaje sencillísimo, obvio, pero que necesitábamos que nos recordaran: si no te está dando alegría, tíralo. Si es algo que ya no usas, que no has usado en mil años, que está generando desorden, acumulando polvo y te impide mirar tu espacio personal con orgullo, ¿pa’ qué lo tienes? Quédate con las cosas que realmente te gusten, que realmente te sirvan. Porque si no, los objetos se van comiendo tu espacio; nuestras casas se convierten ya no en lugares para vivir sino para guardar objetos. Y, personalmente, le agradezco por ello, pues aunque no soy el peor acumulador en casa, me he dado cuenta de que sí tengo cachivaches que no cumplen con eso de irradiar felicidad y que sería más feliz sin ellos. Órale, a ordenar.

Pero, si son tan buenrolleros estos consejos ¿por qué Marie ha generado tanto descontento? La han acusado de ser una tipita aburrida y sin chiste, alguien que se cree mejor que los demás, una antiintelectual que quiere quitarme mis libros, y hasta una persona comparable a los nazis (ley de Godwin, búsquenlo). Y cuando empecé a ver estas reacciones me sorprendí. “Ah, chinga. ¿vimos el mismo programa?”

Kondo-chan nunca dice que ser ordenado te haga mejor persona, se cuida mucho de no juzgar a los demás y advierte sobre todas las cosas que su método es para quienes se sientan listos para ordenar su casa. No quiere imponerle nada a nadie. Lo de tener pocos libros, por ejemplo (algo que sí me triguereó en un principio): dice que las personas que por su profesión necesitan tener muchos libros a la mano (como su seguro servidor), pues no tienen que seguir su consejo. La cosa es para personas que compran un libro, lo leen una vez y luego lo dejan ahí amontonado en vez de permitir que llegue a otras manos que los disfruten.



Puedo entender que alguien diga “pfff, esto no es para mí, me gusta mi desorden, no toques mi basura”, pero ¿por qué tanta animadversión? ¿Por qué esa paranoia de que les quieren “imponer” cosas? ¿Por qué compararla con los nazis en una época en la que hay nazis literales marchando las calles? Pues se me hace algo parecido a lo que sucede con el odio a los veganos. Lo que causa escozor es la sospecha de que esa otra persona cree que su estilo de vida es mejor que el nuestro… Y que, si acaso tiene razón, entonces nuestro estilo de vida no es bueno, y eso amenaza nuestra identidad, pues nos hace pensar que esto que nos parece normal y adecuado a lo mejor está mal. Ojo: no la odiamos por decirnos que estamos mal, pues ella nunca lo hace (a diferencia de los veganos jodones, o los sochal yustis guarrios), sino porque hizo concebible la idea de que tal vez lo estamos. Entonces viene la reacción violenta: “¿Acaso te crees mejor que yo?”

Dice mi novia que a eso se suma cierta misoginia, porque la Kondo es una mujercita de buenos modales que no se ve como súper modelo ni actúa como señor gritón y agresivo, que son las únicas dos cosas que los onvres aceptan en su entretenimiento. Y está eso de hacer de la suciedad y el desorden parte de la identidad masculina, como vimos con el mame de los hombres que no se limpian la cola. Y ya ni voy a hablar del comercial de Gillette, porque sólo puedo con un mame a la semana.

Guarever, nomás hay que decir que le bajen al pedo. Vive y deja vivir. Que los quieran arreglar sus casas a la manera de Marie Kondo, lo hagan, que a ti nadie te obliga. Ojalá no sea nomás pura moda y la gente que hoy está tirando sus chucherías y sobresaturando a las caridades en realidad vaya más allá y cambie sus hábitos de consumo. Ojalá esto nos ayude a eliminar la cultura de las chingaderas, porque el capitalismo ecocida se alimenta de ellas.



Miren qué chairo acabó este texto. Que tengan buen fin de semana, y compartan mucho este enlace en Facebook, porque Zuckerberg me anda bloqueando, el muy culero. Debe ser que mi blog no le irradia alegría. Abur.

jueves, 10 de enero de 2019

Arte erótico hecho por mujeres: Imaginerías 2015

Saludos, amantes de lo hermoso. Continuamos con el recuento de obras de arte con tintes eróticos que ha aparecido en este blog a lo largo de los años. Las siguientes pinturas adornaron estas páginas durante el año 2015, uno en el que me propuse el proyecto de sólo incluir arte hecho por mujeres. 

A menudo se ha planteado el problema de que a través de la historia del arte se ha privilegiado sólo la perspectiva masculina (el infame male gaze), y creo que hay mucho de razón en ese reclamo. Esta colección tiene entre sus propósitos el de ampliar un poco nuestros horizontes. 

Al prepararla me di cuenta de algo curioso: estas mujeres artistas también se centran sobre todo en la belleza del cuerpo femenino. De hecho, encontré poquísimo arte hecho por mujeres que erotizara el cuerpo masculino, algo que hacen sobre todo artistas gays. ¿A qué creen ustedes que se deba este fenómeno? ¿Hay alguna diferencia en cómo los hombres miran el cuerpo femenino y cómo lo hacen las mujeres? ¿Se puede apreciar una perspectiva distinta a la que expresan las obras hechas por hombres? Empecemos el recorrido:


Adán y Eva


Tamara de Lempicka (1898-1980) fue una artista polaca que hizo la mayor parte de su carrera en los Estados Unidos. Es famosa por su estilo art decó. De Lempicka nos trae una reinterpretación del tema eterno de Adán y Eva en el paraíso, pero en esta ocasión en un contexto del siglo XX urbano. Como se ve, esta rubia Eva ya tiene la manzana dorada en la mano, algo de lo que su musculoso Adán no parece percatarse, ocupado como está en el cuerpo de la mujer. El paraíso está a punto de perderse.

Gatitas


Audrey Kawasaki (nacida en 1982) es una pintora japo-americana radicada en Los Ángeles. Ella pinta al óleo directamente sobre páneles de madera, lo que le da a sus pinturas sus colores característicos. Su estilo artístico ha sido descrito como una fusión entre el art nouveau y el manga japonés. En esta pintura vemos un momento altamente erótico entre dos mujeres jóvenes, justo antes de un beso que se ve que va a estar muy rico.

Guantes


Lisa Yuskavage (nacida en 1962) es una pintura estadounidense radicada en Nueva York, a quien se le atribuye un papel importante en el resurgimiento del arte figurativo tras décadas de dominio del arte abstracto. Yuskavage toma influencias del arte clásico y juega con ellas para representar diversos asuntos de la vida. En esta pintura podemos ver otra vez el tema del homoerotismo entre mujeres, completamente desnudas, excepto por las manos enguantadas con las que se tocan.

Caballos al galope


Erica Chappuis es una artista estadounidense, cuyo estilo se caracteriza por sus colores terrosos y una imaginería que relaciona la naturaleza salvaje con la sexualidad humana, además de representaciones del cuerpo femenino que desafían los cánones de belleza. En esta pintura el acto del coito se relaciona con el galopar de unos caballos silvestres y el torrente de un río. Ternura y sensualidad se funden en este abrazo horizontal.

Pareja persa


Hayv Kahraman (nacida en 1981) es irakí, pero vive en San Francisco desde hace muchos años. Su estilo fusiona elementos del arte islámico tradicional con temas y motivos del arte contemporáneo. Esta imagen nos muestra a una pareja en la cama. ¿Qué ven ustedes aquí? Yo siento sus miradas algo melancólicas (que es, por cierto, una constante en el arte de Hayv). El cabello de ella, que según la ortodoxia musulmana debería estar cubierto, aparece aquí libre, envolviendo los hombros del amado. En cambio, él tiene puesto su turbante. Estas sutilezas son las que le dan su potencia erótica.

Nevermind


Stella Im Huttberg es pintora, ilustradora y escultora nacida en Seúl, Corea del Sur, pero radicada en Estados Unidos. En esta pintura vemos a una joven de rasgos orientales dirigiendo a quien la observa una mirada sugestiva mientras se levanta la blusa y deja ver un poco de la curva de sus senos. El hecho de estar tendida sugiere vulnerabilidad, pero es sólo un truco: la fuerza de su mirada demuestra que es ella quien está en control de la situación.

La noche


Vera Donskaya es una artista rusa nacida en Leningrado en 1964. Su estilo, ligeramente kitsch, está influido por el arte tradicional de su tierra, y en su obra abunda la representación de un pasado ruso idealizado. El homoerotismo entre mujeres reaparece en esta imagen, en la que dos jovencitas desnudas se relajan juntas a la orilla de un lago y bajo la luz de la luna. ¿Es una escena romántica, o un inocente día de campo entre dos amigas? La ambigüedad es exquisita.

Naturaleza muerta


Fatima Azimova (nacida en Uzbekistán en 1974) nos trae hoy esta hermosa ilustración en blanco y negro, en la que el estatismo de la naturaleza muerta se funde de forma contradictoria con el dinamismo del cuerpo una mujer desnuda, en evidente disfrute erótico de sí misma. El cuerpo femenino no puede ser objetificado, parece decirnos la artista; por más que se intente, no se le puede convertir en una naturaleza muerta.

Berenice


Ahora nos trasladamos a España para disfrutar la obra de Arantza Sestayo (nacida en 1964), una pintora e ilustradora que ha colaborado con revistas de la talla de Heavy Metal y hecho ilustraciones para las novelas de George R.R. Martin. Su obra tiene influencias de los prerrafaelistas, así como del cómic. Escogí esta imagen como ejemplo de algo diferente, una forma de erotismo que no requiriera de los desnudos, sino de la fuerza de una expresión, en la que se confunden la inocencia y una seductora malicia.

La puerta


La ilustradora estadounidense Rowena Morril (nacida en 1944) es famosa por las imágenes de portada que ha hecho para diversos libros fantásticos y revistas pulp, como la obra de Tolkien o la legendaria Weird Tales. Su obra mezcla el erotismo con escenarios fantásticos o surrealistas. Aquí podemos ver a una pareja, hombre y mujer, desnudos, tocándose y abrazándose a través de las rejas de una prisión. La pose de ambos indica que están a segundos de la penetración, y la imagen es de  una fuerza tal que uno puede casi experimentar lo que ellos dos están por sentir.

Venus durmiente


Artemisia Gentilleschi (1593-1654) fue una pintura italiana del periodo barroco, una de las más importantes de su tiempo. Caída en la oscuridad relativa durante muchos siglos, ha sido rescatada en décadas recientes como parte del esfuerzo feminista por revalorar a las mujeres de la historia. Por tanto, no podía faltar en esta colección. Aquí aparece la mismísima Venus, la diosa del amor y de la belleza, durmiendo plácidamente.

Esfinge



Tampoco podíamos irnos sin incluir a una artista latinoamericana, Leonor Fini (1908-1996), quien además de pintora, fue diseñadora de vestuario, productos y escenografía, y novelista. En fin, una mujer extraordinaria. Su arte pictórico destacó dentro del movimiento surrealista. En esta pintura vemos una reinterpretación del mito de la Esfinge, en la que tanto la mítica criatura como el muchacho son muy jóvenes. La pintura irradia una gran ternura, que se aprecia en la sutil expresión que la Esfinge dirige al mancebo en sus brazos.


Espero que hayan disfrutado este breve recorrido, y que les inspire a aprender más sobre mujeres en la historia del arte y en el mundo contemporáneo. Me gustaría leer sus comentarios: ¿cuál le gustó más y por qué? ¿Piensan que hay una sensibilidad erótica propiamente femenina que se pueda ver en estas pinturas? ¿O más bien esto es tan diverso como la individualidad de cada quien? Nos estamos leyendo.

viernes, 4 de enero de 2019

Los mejores libros que leí en 2018




Saludos, terrícolas, y feliz año nuevo. Es enero y, como suelo hacerlo, les traigo la lista de los mejores libros que leí durante el año anterior. Pero antes, algunas presentaciones porque en esta ocasión quiero experimentar haciéndolo de una forma distinta

Por lo regular he puesto una selección de 10 libros, separados en dos grupos de 5, para los libros de no ficción y para los de ficción narrativa, respectivamente. Pero esta vez voy a enlistar los libros en pares. Sin importar si se trata de dos ficciones, dos no ficciones o una y una, cada pareja está formada por libros que tienen algún tema en común, y los he seleccionado para leerlos juntos.

Resulta que 2018 fue un año de muchos aniversarios, y varias de mis lecturas correspondieron con ello, como están a punto de ver. De hecho, antes de compartirles mi top 10 de libros, les invito a revisar estas entradas conmemorativas que escribí a lo largo del año.

1818: LA PUBLICACIÓN DE FRANKENSTEIN



Dioses y Monstruos: Una serie en cinco partes en las que hablo de la vida de Mary Shelley, los significados ocultos de su creación más famosa, las películas más importantes que se han hecho inspiradas por el libro, y en general su impacto en la cultura pop mundial.

1918: FIN DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL


Conrad von Hötzendorff: Vida y milagros de un pendejo con iniciativa: Considerado el arquitecto de la Primera Guerra Mundial, este oficial austriaco era un completo idiota, no creerán a qué nivel, por cuya culpa murieron millones de personas.

La violación de Bélgica: La Gran Guerra estuvo marcada por muchas atrocidades. Entre ellas se encuentran las cometidas por el ejército alemán en Bélgica, el país cuya invasión marcó un oscuro ciclo para Europa que culminó en el Holocausto.

La increíble odisea de la Legión Checoslovaca: Un ejército sin patria que se vio envuelto en una guerra mundial, una revolución comunista y una guerra civil, y que tuvo que atravesar un continente entero para volver a su hogar.

Historias de la Gran Guerra: Una colección de anécdotas curiosas sobre el conflicto ocurrido entre 1914 y 1918. Desde la tregua de Navidad que se dio entre soldados enemigos hasta el heroísmo de los soldados africanos que lucharon en el ejército del Káiser.

1938: APARICIÓN DE SUPERMAN


Superman: 80 años del Hombre de Acero: Aquí hago una entrañable reflexión sobre quién es Superman, cómo ha impactado su mito en nuestra cultural y cuál es el significado de su historia a lo largo de sus ocho décadas de existencia.

Lois y Clark: Lois Lane es una de las mujeres más importantes en la historia del cómic. Aquí hablo de cómo ha evolucionado su personaje y qué representa en la cultura contemporánea, además del ideal romántico en su relación con Superman.

Superman contra el racismo: Recientemente se ha hablado de la politización de los cómics, pero ya en la década de los 70 hubo historias en las que se abordaba el tema del racismo, con críticas sociales bastante atrevidas para la época.

Umberto Eco y el mito de Superman: Hace más de 50 años, el gran intelectual italiano hizo un brillante y ya clásico análisis del mito superheroico. ¿En qué consiste ese análisis y qué tanta actualidad tiene aún? Este es el análisis del análisis.

1968: UN AÑO REVOLUCIONARIO


El año que conmocionó al mundo: Mil novecientos sesenta y ocho fue el año de la Primavera de Praga, de la Revolución de Mayo de París, del Movimiento Estudiantil de México y la Matanza de Tlatelolco. Fue el año en el que el movimiento hippie y la contracultura impactaron más que nunca. Éste es un resumen de aquel año, inspirado por la lectura de un libro de Mark Kurlanksy.

Lucy en el Cielo con Diamantes: Escrito en 2008 para conmemorar los cuarenta años del 68, y publicado por primera vez ahora, es la crónica de un primer viaje en LSD, tal como me la contó el amigo de un amigo…

A 50 años del Kool-Aid psicodélico: En 2018 murió el gran escritor y periodista norteamericano Tom Wolfe, justo cuando se cumplían cinco décadas de la publicación de su libro más famoso: una crónica de las andanzas de Ken Kesey y los Merry Pranksters, íconos de la contracultura hippie.

Ni perdón ni olvido: Un mosaico narrativo: El Movimiento Estudiantil de México es uno de los episodios más relevantes de la historia contemporánea de nuestro país. En esta entrada, tomé fragmentos selectos de algunos de los mejores libros al respecto para construir un mosaico narrativo que permita entender qué sucedió y qué significó.

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¡Ahora sí, con los libros! Vienen ordenados de la mejor pareja hasta la muy más mejor. Para reseñas más detalladas, hagan click en las portadas de los libros:


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El 68


1968: El año que conmocionó al mundo de Mark Kurlansky: Este libro recorre cada una de las estaciones del 68, relatando los acontecimientos importantes que marcaron la historia. Para comprender cada suceso y fenómeno, nos cuenta los antecedentes que llevaron al fatídico año, y las consecuencias que tendría a corto y mediano plazo.

El libro fue una gran fuente de información sobre muchos asuntos de los que no sabía casi nada. Por ejemplo, ignoraba que el movimiento estudiantil polaco había sido tan grande e importante, y desconocía los detalles de lo ocurrido en lugares como Alemania, Inglaterra, Italia o Canadá.

Otros aspectos importantes de la geopolítica de los 60 son abordados, como la situación de Israel, la guerra en Biafra, el gobierno de Pierre Trudeau en Canadá y la consolidación del régimen castrista en Cuba. Tampoco podría dejar de lado la parte cultural, con la música, los libros y el cine que hicieron historia, la forma en la que la TV estaba cambiando la manera en que la gente se informaba, o cómo las drogas recreativas constituían el corazón de un auténtico movimiento cultural.

El libro cierra con reflexiones sobre lo que ha significado el 68 para la posteridad y contiene lecciones valiosas para las generaciones que quieran hacer el intento de cambiar el mundo. Qué estrategias resultaron efectivas, qué errores se cometieron, qué abusos por parte del poder no se pueden permitir otra vez, en qué promesas ya no se puede confiar más; pero, sobre todo, cómo la fuerza de la juventud, impulsada por ideales, es capaz de poner de cabeza el orden social y sembrar las semillas de cambios venideros.


Ponche de ácido lisérgico de Tom Wolfe: Ni más ni menos que la historia de Ken Kesey, figura icónica de la contracultura sesentera, quien popularizó el uso del LSD y definió el estilo de vida de los que llegarían a ser llamados hippies.

Kesey y su pandilla adoptaron el nombre de Merry Pranksters, los alegres bromistas, y vivían de forma comunal en su casa, rodeada de bosques que pronto fueron cubiertos por obras de arte improvisadas, equipos de luz y sonido, y decoración estrambótica. Fue con ellos que nació el estilo de vida hippie, los accesorios que se volvieron una moda, el arte psicodélico y, sobre todo, la reverencia a las drogas alucinógenas, en especial la marihuana y el LSD.

Kesey proyectaba y realizaba “fantasías”, eventos cuyo propósito era experimentar con vivencias que rompieran los límites de la experiencia. Una de las fantasías más famosas de los Merry Pranksters fue un recorrido de Estados Unidos, de costa a costa, en el famoso autobús escolar Furthur, pintado y tuneado para cubrir las necesidades psicodélicas de los viajeros. Atravesando el país en 1964, los Pranksters sembraron tendencias que llegarían a abarcar todo el país e iniciaron a muchas personas en el uso de los alucinógenos.

La obra es espectacular, alucinante. No sólo me permitió conocer más a fondo la contracultura sesentera, sino que de hecho planteó en mí numerosas reflexiones e inquietudes. Se gana puntos extra en mi corazón por las constantes referencias de Wolfe a los cómics, en especial los del Dr. Strange.


4
Inicio y final de la Gran Guerra


Los cañones de agosto de Barbara Tuchman: Es el clásico relato del estallido y el primer mes de la Gran Guerra, un influyente libro que ha merecido elogios a lo largo de las décadas. Tuchman tiene un gran talento como narradora. Uno casi siente que le están contando una novela con sus protagonistas y antagonistas, con sus giros argumentales y diálogos memorables. Llegamos a conocer, como si estuviéramos allí, a individuos como Helmut von Moltke, Joseph Joffre, sir Douglas Haig y otros.

Es un relato sobre la estulticia humana, sobre orgullo, ceguera y obstinación absurdas: la falta de preparación del ejército ruso, la cerrazón de los alemanes para cambiar sus planes, la poca voluntad de los ingleses para cooperar con sus aliados. Y, siempre presente, la doctrina de atacar por atacar, ofensiva a ultranza, la creencia de que un espíritu guerrero era lo que hacía falta para ganar.

Lo importante del primer mes de la guerra, de esa “fase de movimientos” en las que los ejércitos aun se enfrentaban a la antigua y no se habían metido a las trincheras, es que marcó lo que serían los cuatro años siguientes. Las decisiones estúpidas, los actos atroces, la falta de preparación de las primeras acciones militares sellaron el destino de una guerra.


Adiós a las armas de Ernest Hemingway: Me pareció adecuado parear con un ensayo sobre el inicio de la Gran Guerra, una novela sobre su final. En parte es autobiográfica, pues Hemingway, al igual que su protagonista Frederick Henry, fue voluntario para conducir una ambulancia militar en el frente italiano, y al igual que su personaje, fue herido en aquel campo. Jovencísimo, pues si consideramos que Henry tendría la misma que edad que Hemingway, habría contado con tan sólo 18 años cuando se fue a servir con el ejército italiano.

En el frente, Fred Henry conoce a una hermosa enfermera británica, llamada Catherine, con la que inicia un apasionado romance. Tras ser herido durante un bombardeo, y con el sorpresivo avance de las fuerzas alemanas que derrotaron a los italianos en la batalla de Caporetto (1917), Fred y Cat emprenden la huída, con la esperanza de encontrar un reducto lejos de la guerra. El problema es que la muerte los sigue a donde quiera que vayan.

Los pasajes que tratan sobre la guerra en sí me parecieron dotados de una gran potencia para transmitir no sólo el horror del conflicto bélico moderno, sino el sentido trágico de la existencia humana misma. Excelentes diálogos entre nuestro protagonista y otros personajes, como el cura o el viejo conde, muestran la profundidad de las ideas del autor más allá del fiel reflejo de un acontecimiento catastrófico que dio luz al siglo XX.


3
El mito de Frankenstein


Romantic Outlaws de Charlotte Gordon: Este libro narra las extraordinarias vidas de Mary Shelley y su madre Mary Wollstonecraft. Fue la mejor elección que pude haber hecho. Gordon construye una biografía paralela de madre e hija, en la que los capítulos sobre cada una se van alternando. Ambas sufrieron muchas tribulaciones, rechazo social, abandono, soledad; vieron que sus obras, hoy canónicas, fueron despreciadas por sus contemporáneos.

Por supuesto, buena parte del libro consiste en mostrarnos las dificultades que enfrentaron por el sexismo de sus tiempos. Nos señala cuán revolucionarias eran las ideas de estas dos mujeres, incluso para los estándares de los círculos más progresistas de aquellos años. Ambas Marys usaron sus plumas para denunciar las injusticias de su época. Pero fueron incluso más allá y se atrevieron a vivir de acuerdo a sus ideales, desafiando los convencionalismos de lo que se consideraba “respetable”.

Aprendí mucho leyendo este libro. De la vida de Mary Wollstonecraft, aprendí que ella no fue únicamente una lúcida pensadora de la Ilustración, no sólo alguien cuyo agudo intelecto se enfrentó al de gigantes de la talla de Edmund Burke (uno de los más notorios intelectuales conservadores), sino una mujer apasionada que hablaba desde su experiencia de vida y que vivía según sus ideales (y pagaba el precio por ello).

De Mary Shelley aprendí que "Frankenstein" es una obra mucho más personal de lo que yo había entendido las primeras veces que la leí, pues ella vivió lo que significa ser una marginada social, rechazada hasta por su propio padre. Siempre he considerado Frankenstein como una obra brillante, pero por primera vez entendí lo importante del hecho de que su autora sea una mujer.


Frankenstein de Mary Shelley: Uno de los libros que más marcaron mi juventud; es la tercera vez que lo leo, pero la primera lo hice en su idioma original. Mi propósito era celebrar su 200 aniversario y estoy muy contento de haberlo hecho. Mucho más que un relato de espantos, Frankenstein es una novela en la que chocan las visiones del mundo de la Ilustración y el Romanticismo. Es una ventana al mundo de los debates científicos y tecnológicos de principios de la Revolución Industrial.

Es el testimonio de una joven casi adolescente (y ya dos veces madre) que había sufrido demasiado a muy corta edad. Es el lamento de una humanidad abandonada a su suerte por un creador distante e indiferente. Es una obra fundacional para los géneros de la ciencia ficción y el horror. Es todo eso y mucho más.

Nunca se lee un mismo libro más de una vez. Como lectores nos vamos llenado de experiencias que transforman nuestras miradas. En esta ocasión, pude ver en "Frankenstein" mucho más de lo que había captado en mi adolescencia y a mis ventitantos (las primeras dos veces que lo leí).


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La mente humana


Cómo funciona la mente de Steven Pinker: Esta pareja de libros no celebra ningún aniversario, sólo mi interés por comprender uno de los fenómenos más complejos y fascinantes del universo. Ambos me rompieron el cerebro y me dejaron con más aprendizaje y cambios en la forma de ver la realidad que cualquier otro que haya leído este año.

El libro de Pinker trata precisamente de lo que dice el título, cómo funciona la mente, basándose en los dos paradigmas más avanzados en las ciencias cognitivas: la teoría computacional de la mente y la psicología evolutiva. A la vez erudito, claro y ameno, Pinker nos guía por temas complejísimos mientras nos provee del conocimiento de ramas tan diversas como la neurociencia, la antropología y la filosofía de la mente, aderezando todo con ejemplos divertidos e interesantes del arte, la historia y la cultura pop.

Los primeros cinco capítulos son un “mindblow” monumental. En ellos, Pinker nos hace pensar en las acciones más sencillas que realizamos en la vida cotidiana, como mover los dedos de la mano, y nos obliga a verlos bajo la luz de la ciencia, como los hechos maravillosos y extraordinarios que son en realidad. Cómo procesamos la información, clasificamos conceptos, ponemos límites a nuestras definiciones, extraemos conclusiones nuevas a partir de ciertos conocimientos dados. Pinker aborda estos temas de tal forma que se siente como un viaje de autodescubrimiento, que nos hace apreciar e impresionarnos de nuestras propias capacidades mentales y nos impulsa e ejercitar el pensamiento crítico. Un capítulo enteramente dedicado a la percepción visual, algo que damos tan por sentado, es uno de los más fascinantes.

Otro más explica con una gran claridad los procesos de selección natural que dieron origen a la diversidad de la vida en la tierra y, también, a nuestra mente. Los últimos tres están dedicados a temas delicados: los sentimientos, las relaciones humanas, la familia, la amistad, las diferencias entre los sexos, la creación artística, las creencias religiosas y el impulso que nos lleva a hacernos las más profundas y complicadas preguntas filosóficas. El libro abarca tanto y cada párrafo contiene tanta información y reflexiones sin desperdicio, que es difícil hacer un resumen que le haga justicia. Además, es uno que habría que leer muchas veces, porque cada cosa te impresiona tanto que corres el riesgo de olvidar la anterior que te impresionó.


La conciencia explicada de Daniel C. Dennett: Como su nombre lo indica, trata de explicar cómo surge el fenómeno que llamamos “consciencia” en un cerebro humano. Para ello echa mano de diversas disciplinas, como las neurociencias, las ciencias cognitivas, la psicología evolutiva, la inteligencia artificial y la filosofía de la mente. El resultado es un libro de ésos que se dedican a romperte la cabeza.

La mayor parte está dedicada a derrumbar nuestras nociones comunes sobre la consciencia. Estamos acostumbrados a pensar que existe un “yo” indivisible, un actor central que recibe información de los sentidos y toma decisiones sobre las acciones voluntarias del cuerpo. Pero no hay forma de aceptar esta premisa sin caer en el viejo dualismo cuerpo-alma, el “fantasma en la máquina” de Descartes.

Incluso quienes no creen en un alma espiritual tienen problemas para concebir la mente en términos distintos; son algo así como “materialistas cartesianos”. Debe haber un centro de control, una neurona de oro, un homúnculo dentro de nosotros que percibe lo que los sentidos le presentan en un “teatro cartesiano”. Pero esas creencias sólo aplazan enfrentarse al problema: ¿Cómo piensa este homúnculo? ¿Cómo ve este homúnculo? ¿Hay una mente dentro de la mente? ¿Hay sentidos para percibir lo que perciben los sentidos?

Si algo me quedó claro al leer este libro, es que un montón de cosas que damos por sentadas sobre el funcionamiento de la mente humana en realidad son desconcertantes. Nuestro sentido común al respecto carece, valga la paradoja, de sentido. No puede existir un teatro cartesiano, no puede existir un yo central. También aprendí sobre cómo se hace buena filosofía en la actualidad, no con chaquetas mentales construidas sobre el vacío, sino con una rigurosa interacción con la ciencia. Estoy decidido a aprender más al respecto.


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La Revolución Francesa



Revolución e Imperio de National Geographic: Ok, voy a hacer trampa con mi propio esquema y es que el primer lugar de esta lista no está formado por una pareja de libros, sino por una novela y una edición especial de una de las mejores revistas del mundo. Esto es así simplemente porque la novela en cuestión es el mejor libro que leí en todo el maldito año, y ya que no le encontré pareja entre todos los otros libros, y ya que fue el primero que leí en enero, decidí terminar diciembre chutándome este volumen.

Cuenta de forma muy detallada y comprensiva los sucesos de la Revolución Francesa y las Guerras Napoleónicas, un ciclo entre 1789 y 1815 de acontecimientos que cambiaron para siempre la historia del mundo, hasta tal punto que se consideran el inicio de la Edad Contemporánea. La lectura me fue muy útil para comprender algunos episodios que hasta entonces me eran algo confusos, en especial todo lo que pasa entre la ejecución de Robespierre y el ascenso de Napoleón al poder.

Además de un texto narrativo esclarecedor, la edición de la NatGeo destaca por sus imágenes, entre fotografías, mapas, cuadros conceptuales y demás. Es una obra breve (150 páginas), pero ideal para tener una visión general de una época tan importante de la historia.


Historia de dos ciudades de Charles Dickes: ¡El mejor libro del año! ¡El mejor libro en los últimos dos años! Es un libro grandioso, que me ha dejado con muchas ganas de leer más de su autor. Dickens es un genio: un maravilloso narrador y un prosista prodigioso. Su manejo del lenguaje para referirse a escenario y acciones de formas completamente nuevas e inusitadas es de un nivel que sólo le había visto a Shakespeare. El pasaje de la toma de la Bastilla es una de las muestras de narración más poderosas que haya leído en lengua inglesa.

Su manejo de la intriga y las emociones son ejemplares para lo que debe ser un gran cuentacuentos. Está llena de sorpresas y giros argumentales. Sin embargo, Dickens nunca se saca nada de la manga; todo lo que habría de suceder y de revelarse, queda establecido de antemano, pero sólo te das cuenta después de que sucede. Cada personaje, cada suceso, tiene una razón de ser.

La novela transcurre en las últimas décadas del siglo XVIII, en tiempos de la Revolución Francesa. Las dos ciudades en las que se desarrolla la acción son París y Londres. Dickens nos transporta a “la mejor de las épocas, la peor de las épocas”. Los temas más sobresalientes de la novela son la duplicidad y los paralelismos. Londres y París. La opresión de los aristócratas y la de los jacobinos.

La Revolución es tan salvaje que como ya la conocemos, con sus decapitaciones por cientos y su paranoia persecutoria contra los “enemigos del pueblo”. Pero la brutalidad opresiva del Ancien régime, en que los aristócratas explotaban y mataban de hambre a los campesinos y aldeanos, queda expuesta también. La violencia revolucionaria es mostrada como el resultado de siglos y siglos de opresión. No deja de ser una advertencia de cómo la búsqueda de la justicia puede convertirse en algo monstruoso, y que la destrucción de un régimen opresivo engendre una nueva generación de opresores. De cómo el dogmatismo intransigente y el pensamiento “ellos vs nosotros” puede llevar a ciclos interminables de violencia.


¿Y ustedes qué me dicen? ¿Cuáles fueron sus mejores libros del año anterior? ¿Han leído alguno de esta lista? Espero sus comentarios y les deseo un feliz inicio de año.

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