jueves, 21 de junio de 2018

El pinche futbol





Así que hoy toca hablar del pinche futbol. Porque ustedes saben que me gusta subirme al tren del mame, y hacerlo de un solo salto, sin rodeos. Pues esto se trata de un mame, ¿eh? No voy a hablar del juego en sí, del “único deporte en el que podemos ver muchas patadas, pocas anotaciones y empate”, sino de tanta mala leche que hay alrededor.

Ok, pues va: no me gusta el futbol. Nunca me ha gustado. De hecho, aunque disfruto hacer ejercicio (como ir al gym o salir a correr), nunca he sentido particular interés por el deporte competitivo, ya sea por practicarlo o por verlo. La cultura alrededor de las actividades deportivas siempre me repelió: los entrenadores eran vulgares y autoritarios, los chavos que hacían deporte eran bien bravucones, los padres de familia se ponían bien pinches locos. Pero sé que ésa es sólo mi triste experiencia personal (aunque estoy seguro que otros las tuvieron similares).



Mis padres me metieron a clase de futbol en primero de primaria. Lo odié y no duré dos sesiones. En parte porque no tenía la habilidad para dar pie con bola y en parte porque no entendía nada (muchos años más tarde conocí el placer de jugar una cascarita sin compromisos ni presiones con los cuates). Como tenía que hacer algún deporte, aunque fuera por salud, el resto de mis años de primaria practiqué tennis y después de básquetbol en secundaria y prepa. Con mucho desgane, nomás por no dejar, y con cero interés en el mundo del deporte profesional.

Ser el único niño al que no le interesaba el futbol, no seguía los partidos y no se sabía los nombres de los jugadores, siempre me hizo sentir solo. Flotaba sobre mí la idea de que como no me gustaba ese deporte no era “un hombrecito como debía” (puta masculinidad tóxica). Así que naturalmente, para proteger mi frágil autoestima, me creé una coraza de superioridad intelectual absurda. Yo era más inteligente que esos a los que sí les gustaba el futbol, que era una actividad para tontitos y analfabetos.



Obviamente eso no podía sostenerse, ni entonces ni ahora. Los que alardean de ser muy listillos por negarse al fucho merecen las burlas que les hacen. Muchas personas brillantes y muy cultas han disfrutado del futbol, o de los deportes en general, con verdadera pasión. Eso incluye a escritores, artistas, filósofos, eruditos, etc. No hay, ahora lo sé, relación alguna entre ser un apasionado del fucho y ser listo, culto, buena gente o socialmente comprometido.

Por otro lado, mucho entretenimiento de nerds, como los cómics y los videojuegos, es disfrutado por zafios totales, ignorantes de casi cualquier otro tema, y completamente inconscientes de su realidad social. Muchos cultosos que alardean de los libros que leen, la música alternativa que oyen y el cine de arte que ven, tienen la cabeza bastante hueca, y cuando uno los oye hablar, queda clarísimo que nada más consumen cosas cultis para poder ponerlas en su lista y presumirlas.



Desde hace algún tiempo me he puesto a observar esto del deporte como espectáculo y creo haber entendido, como fan de la narrativa, por qué despierta tantas pasiones. Un partido de futbol tiene cuenta una historia muy básica, un conflicto entre dos fuerzas, con una de las cuales se identifica el espectador. Además, detrás de muchos jugadores hay verdaderas narraciones de lucha, tragedias superadas y esfuerzos para vencer obstáculos, que culminan en gloriosos triunfos, terribles derrotas o apacibles retiros. Es decir, verdadero drama, pero sin guión, así que no se puede saber a ciencia cierta qué es lo que va a pasar, y no le faltan sorpresas, suspenso ni emociones.

Además está bonito ver a la gente contenta (en especial a los niños), y comparto ese sentimiento de pertenencia cuando juega la Selección Mexicana. Es tribal, instintivo y básico, pero no tiene por qué ser negativo. Cómo no, sí me gustaban los videojuegos de soccer para Super Nintendo, alá cuando no ponían nombres de jugadores verdaderos (después ya se pusieron muy complicados esos juegos para mí). Pues tampoco voy a decir que todas las cosas que me gustan son súper sofisticadas e intelectualmente elevadas.



Tampoco creo que el futbol tenga la culpa de los problemas sociales de México y el tercer mundo en general. Ingleses y alemanes son igual muy aficionados al balompié y viven en condiciones que nosotros envidiamos. Así que querer arruinar la diversión a quienes la pasan bien con el espectáculo, diciéndoles que  “por su culpa México no avanza” es mamón, pretencioso y no sirve de nada para hacer avanzar a México.

Dicho lo anterior, sí hay mucha pendejez alrededor del futbol, desde el bullying que nos tocó a los niños a los que no nos interesaba, hasta el frenesí que lleva a los aficionados a comportarse como animales salvajes.



Es cierto que mucha gente le da una importancia absurda al futbol en sus vidas. Es cierto que esa misma gente luego tiene nulo interés en temas sociales y políticos, o en cultivarse y salir de su ignorancia, o siquiera en ser buenas personas con el prójimo. Que alrededor de este espectáculo hay mucha superstición y fanatismo casi religioso. O sea, cosas que sí están relacionadas directamente con nuestro subdesarrollo se encuentran ligadas a la cultura futbolera. Y como la cultura cívica mexicana está de la chingada, entre nosotros el fucho tiene mayor potencial de generar esas reacciones. No más vean la de cosas que mexicanos han armado en el mundial.

Pero no creo que ése sea el problema del futbol en sí: es que los humanos somos bien mierderos y estúpidos en general. Cualquier cosa puede despertar los instintos tribales más oscuros de la gente; cualquier entretenimiento puede apendejarnos y apartarnos de las cosas importantes; ninguna afición está exenta de estar llena de personas horribles. ¡Coño, vean lo tóxicos que han resultado ser los fans de Star Wars, con sus despotriques y acosos racistas y sexistas! ¡Y esto de un fandom lleno de geeks, que se supone somos más sofisticados que el hincha promedio! ¡Qué vergüenza!



Aún me siento como un alien cuando empieza la conversación sobre futbol y dura horas y horas (o lo que me parecen horas y horas), o cuando se espera que por ser hombre, por default me guste el fucho y sepa de él, o cuando conozco a algún extranjero y de lo primero que quiere hablarme es de jugadores mexicanos. Así que aprecio enormemente cuando encuentro a personas con las que puedo tener una conversación que no vaya por allá.

Los mames vienen y van por ciclos, y la gente se sube a ellos sin pensarlo mucho. A principios de esta década, lo que estaba bien visto era ser un hípster pretencioso con gustos alternativos que hace alarde de erudición y buen gusto. De un par de años acá venimos experimentando el backlash a esa tendencia y ahora lo que toca es denostar a esos mamadores y reivindicar el gusto populachero. Un día está bien burlarse de los palurdos, al otro ya no, y en cambio está bien burlarse de los cultosos.



Así, ahora vemos meme tras meme contra “los listillos a los que no les gusta el futbol” y terminamos con acusaciones de “si no te gusta eres clasista y elitista y te crees mucho”, lo cual puede ser cierto (como puede ser cierto que “los fans del futbol son machistas homófobos e ignaros”), pero no es justo andárselo aplicando a la gente por cualquier cosa y sin conocer. Además, sí se ve un cierto resquemor por parte de los fans del futbol, como si también estuvieran acomplejadillos. Y mientras la Policía del Mame sigue acusando de “elitismo” a los que no nos gusta el futbol, los hinchas más tradicionales siguen diciendo que somos putos por lo mismo.

Hace alarde superfluo y absurdo de superioridad intelectual quien cree parecer listo por el puro hecho de denostar aquello que las masas disfrutan. Hace alarde superfluo y absurdo de superioridad moral quien acusa de clasismo y elitismo a los que no disfrutan lo mismo que el pueblobueno, anunciando a todo mundo que su propia alma está pura de tales pecados. Por eso no podemos tener nada bonito.




Y, pues, que viva México, o algo.

viernes, 15 de junio de 2018

El Peje




Llegó el momento de hablar del Peje, alias Andrés Manuel López Obrador, alias Amlo, alias Rayito de Esperanza, alisa el Mesías Tropical, alias Mi Viejito, alias Peligro para México. No es que tenga muchas ganas, pero creo que es importante dejar en claro mi postura ante el presente proceso electoral, que, sobre todas las cosas, me causa hastío y desilusión.

En las elecciones del 2006 voté por Patricia Mercado. Ojalá hubiera ganado Amlo; seguro no viviríamos en una utopía socialista, pero por lo menos no nos habríamos hundido en la guerra civil en las que nos metió esa bestia que fue Calderón.

En las del 2012 voté por Amlo, y defendí que lo haría por varios motivos, los cuales expuse por acá. La principal era evitar el retorno del PRI, pero no se pudo. El sexenio de Peña Nieto fue peor de lo que imaginaba en temas como la inseguridad y la corrupción: año tras año se rompieron los récords de violencia (y éste ha sido el proceso electoral más violento de la historia), y el gobierno quedó desprestigiado ante el mundo.

No me clavaré con esto ahora, pues en un futuro quiero escribir una síntesis del desastre que ha sido el gobierno peñista. Lo único bueno es que ante tanta incompetencia el PRI se ha vuelto a joder solito (los creía más listos y diabólicos), y de nuevo retrocede hasta el tercer lugar en esta competencia y seguro que el siguiente mandatario no provendrá del Tricolor.

Este 2018 yo habría votado por Marichuy, aunque no tuviera posibilidades de ganar. Es una vergüenza que el pinche Bronco (el verdadero Trump mexicano), vaya a estar en las boletas y ella no. Habla muy mal de nuestro país.



No simpatizo con el Peje. No representa, en su persona ni en su organización, a la izquierda que yo quiero. Peor: con su insistencia en ser el líder único e indiscutible por tres elecciones presidenciales, ha impedido que surja otra opción de izquierda, más moderna e ilustrada. Este caudillismo ha sido un lastre para la evolución de la izquierda en nuestro país: desde 1988, en treinta años, hemos tenido sólo a dos candidatos presidenciales. Lamentable.

Sí creo que en 2012 era el “peor es nada”. De hecho, significaba, a pesar a de sus defectos, una opción por mucho preferible. Ahora, no estoy tan seguro. Se ha vuelto más pragmático, al parecer, y preferido hacer alianzas que le hagan más fácil el camino al poder que aferrarse a la pureza ideológica. Eso sería bastante aceptable, de no ser porque entre sus aliados se encuentran impresentables con tremendos historiales de corrupción, oportunistas que están ahí porque su propio partido no les dio hueso y, para colmo de males, los talibanes cristianos del Partido Encuentro Social (y no olvidemos al yunquista Manuel Espino).

Amlo me exaspera. Quiero que ya gane o pierda, pero que se vaya. Mas no me asusta. Como dije en mi despotrique contra los zombis antipeje, el miedo contra Amlo es totalmente infundado. Se basa muchas veces en la ignorancia (no saben qué es el socialismo, ni entienden que el Peje no es, pero ni de chiste, socialista) o de plano en el clasismo contra “los nacos, pobres e ignorantes que votan por Morena”. Nacos y pobres, a lo mejor sí somos, señora, pero ignorantes no, no me chingue, que usted no sabe ni dónde está Venezuela.



Los zombis antipeje no saben ni a qué le tienen miedo. La aversión hacia Amlo puede ser comprensible. Vaya, hasta puedo entender que encuentre en Anaya un candidato más cercano a su forma de pensar. Lo que me parece ridículo es ese miedo al Peje, ese terror a lo que pueda hacer con México. ¿Qué va a hacer?

Este texto de Antonio Salgado me parece de lo mejor y más sensato en estos días en los que tan poquita gente quiere detenerse a pensar con serenidad. Todo lo que podamos a criticar al Peje lo tienen los demás candidatos. ¿Corruptos y oportunistas en su partidos? Check. ¿Alianzas aberrantes con partidos de ideología contraria o parásitos del sistema electoral? Check. ¿Zafios y magufos en el gabinete? Check. ¿Postura ambigua respecto a temas de equidad y justicia social? Check. ¿Conservadurismo disfrazado de progresismo? Check. ¿Propuestas trasnochadas desapegadas de la realidad mexicana? Check.

Muchos temores carecen completamente de sustento. Aunque ha insistido mucho en fortalecer el mercado interno, Amlo se ha manifestado a favor del TLCAN y de una economía abierta; ni proteccionismo ni expropiaciones ni nada de eso han estado jamás entre sus proyectos declarados, ni en su historial como mandatario.

Tampoco es más autoritario que el cacique partidista promedio, aunque quizá es más pagado de sí mismo, más seguro de su propia grandeza y de su destino como salvador que otros políticos. Pero es insensato pensar en dictaduras y tonterías similares. El gobierno encabezado por Amlo no será más corrupto, ni más autoritario ni más incompetente de lo que hemos visto, ni de lo que serían sin duda los gobiernos encabezados por Anaya o Meade.

Ojo, que no pretendo hacer un Tu quoque. Estoy señalando esto para mostrar que no hay por qué temer más al Paje que a cualquier político. De hecho, en ese sentido, Amlo es dolorosamente ordinario. Ni mesías ni anticristo. Ni Chávez, ni Trump, ni siquiera Echeverría. Pero, por lo mismo, tampoco su proyecto tiene mucho que decir a su favor. ¿Qué tiene Amlo que presumir para ser “la esperanza de México”? ¿Se acabará la corrupción? Poco probable, con tanto corrupto en su coalición y dado su historial de resultados en el tema. ¿Promoverá políticas socialmente progresistas? Lo dudo mucho, con el PES entre sus filas, y con el mochismo propio de Andrés Manuel.



Como dice un cuate, en realidad existen varios Morenas. Está el de los izquierdistas comprometidos, desde radicales a los que no les parecería mal que de verdad Amlo nos convirtiera en Cuba o Venezuela (con todo el poder de su autoridad si es necesario), hasta progres moderados de café orgánico. Está también la bola de oportunistas y corruptos en espera de su hueso. Los izquierdosos convencidos quieren pensar que los aliados incómodos (especialmente el PES) tendrán poca influencia en las decisiones de gobierno; que de verdad, sólo están ahí para sumar votos y que sea posible, ahora sí, que Andrés Manuel llegue al poder para hacer lo que se necesita y regenerar la nación. Que la alianza no sólo es aceptable, sino que es una estrategia brillante.

¿Siquiera conocen al gabinete de Andrés Manuel? También quisiera creer que son los profesionales preparados y de ideas progresistas en su equipo (gente que me merece respeto y en la que deposito esperanzas tímidas), y no los corruptos, los magufos y los pseudointelectuales, los que tendrán peso. Pero me temo que esas esperanzas al final serán wishful thinking. Esas alianzas no son gratuitas, y si Amlo gana algo tendrá que pagar a todos los que lo apoyaron.

Ahora, no digo que la opción de Amlo sea exactamente igual a las otras dos. Sí hay algunos puntos que me inquietan de verdad y otros que me esperanzan. Entre los que me esperanzan, están el hecho de que Amlo siempre ha tenido un compromiso real con la justicia económica. Vuelvo al texto de Antonio Salgado sobre lo que realistamente podemos esperar: redistribución de la riqueza a través de programas sociales, mejora de servicios básicos como salud y educación, que contribuya a una reducción de las desigualdades económicas tan monstruosas que estamos viviendo.

Por supuesto, como izquierdista, esto me parece muy bien. A los derechistas esto les parecerá distópico; ahí tienen una razón, no diré válida, sino comprensible, para oponerse a Amlo. Una discusión sobre la política de distribución de la riqueza y el Estado de bienestar requeriría un espacio que aquí no tenemos, pero un día de estos la abordaré.

Peeero, por otro lado, Amlo no ha prometido cobrar más impuestos a los que más tienen, en especial a esos grandes empresarios beneficiados por los regímenes panistas y priistas. Él dice que el dinero para esos programas sociales vendrá de lo que nos ahorraremos combatiendo a la corrupción. Todo bien, pues somos uno de los países más corruptos del mundo y mucha riqueza se pierde en corruptelas. Pero no sé cómo le va a hacer para acabar con ella, con tanto corrupto en su equipo. No sé si de verdad es tan ingenuo que piensa que poniendo el ejemplo él mismo todos dejarán de ser corruptos. No sé si es que tiene un plan real, pero lo mantiene en términos generales y abstractos para no asustar a alguien…



La razón que más me entusiasma para votar por el Peje son aquellos que le temen al Peje. Pienso que lo más ilustre que tiene Andrés Manuel son sus enemigos: Priistas, panistas, empresarios corruptos, derechairos en general… El maldito statu quo. La clase pudiente cegada por sus privilegios y carcomida por sus prejuicios a la que Anaya representa. La tecnocracia indiferente a la vida real de los mexicanos reales a la que Meade representa. La élite extractiva que se hace rica con la miseria de millones de mexicanos. Están temblando de miedo, y merecen temblar de miedo. Porque, como lo veo, esta elección es entre un statu quo podrido que ya no da más de sí, y una alternativa que puede salir bien o mal, pero que no hemos probado.

Peeero… Luego veo que Amlo anda muy tibio con Peña Nieto y hasta lo defiende, que Televisa ahora dirige sus cañones contra Anaya, no contra el tabasqueño. Pues aunque no haya una alianza tal cual, y puede ser que el Peje simplemente no quiere abrir guerra en todos los frentes, sí me da mala espina. Estoy seguro de que muchos consideramos votar por Amlo porque queremos mandar al statu quo al demonio. Pero, ¿y si no lo hace?

De hecho, lo que temo no es que el Peje vaya a ser otro Chávez (si alguien lo cree, permítanme que lo señale con el dedo y me ría), sino otro Fox: alguien elegido para destruir al statu quo, pero que resultará que el statu quo se perpetuará a través de él. Que baste con que vayan a pedirle perdón y un lugar a su lado para que la misma clase política de siempre termine en el poder, mientras el pueblo se queda esperando el cambio.


Así que no me hago ilusiones. Creo que la oportunidad del cambio en México está en la organización de la ciudadanía, no en la redención que prometan los gobernantes. Pero claro, hay que juzgar bajo qué gobiernos una organización ciudadana fuerte puede ser más factible. Me gusta pensar que una victoria de Amlo desajustaría la estructura partidocrática, con los poderes y niveles de gobierno divididos entre los diferentes partidos. Sin un poder monolítico, esta situación podrían aprovecharla las organizaciones de la sociedad civil, los candidatos independientes, los grupos activistas, que tendrían una mayor oportunidad de crecer y tener influencia en el rumbo del país.

Peeero… Estas elecciones, tan polarizantes, han hecho que la gente saque sus mejores cherry picking y dobles estándares y malabares del sesgo cognitivo. Lo que en su candidato es pasable, en el otro es imperdonable. Temo que este clima vaya a seguir así durante los siguientes años. Que los zombis antipeje hagan imposible cualquier reforma positiva, bloqueándola nomás por el resentimiento que le tendrán al nuevo gobierno. Temo que los pejezombis sean incapaces de reconocer cuando Amlo cometa errores o sus allegados sean cachados en actos de corrupción, y lo nieguen todo diciendo que es un compló contra su líder.

Así que, como ven, estoy confundido y contrariado con estas elecciones. Si se tratara de atenerme a mis principios, anularía mi voto y los mandaría a todos a la verga. Pero eso de mantenerse ideológicamente puro es un privilegio que no podemos darnos en estos tiempos. Así que, por pragmatismo, lo más probable es que termine votando por el Peje, a regañadientes, para luego ser tan crítico con él como lo fui con el idiota de Calderón y el imbécil de Peña. Porque, obvio, ni de putas podría votar por el PRI o el PAN.

La pasión que despierta Amlo tendrá que explicárnosla la sociología. Él no merece ni nuestros miedos ni nuestras esperanzas. A menos que nuestros miedos sean muy mezquinos y nuestras esperanzas sean muy mediocres. En ese caso, nos merecemos a Amlo.


miércoles, 6 de junio de 2018

Han Solo es el chico bueno



Hola, ñoños. Vamos a un comentario con lujo de SPOILERS sobre Han Solo, la última entrega en la franquicia de Star Wars. Si quieren leer mi versión sin spoilers, hagan click aquí. Para decirlo pronto: está chida. Es una película muy entretenida, con una buena mezcla de acción, aventuras, humor y heroísmo. Palomerona, sí, pero vale la pena ir a verla en el cine. Si fuera cualquier película, pasaría sin mucha pena ni gloria por las pantallas. Pero no es cualquier cosa: es un capítulo de Star Wars, y es ahí donde se queda corta.

Ésta es una cinta que nadie pidió y los problemas alrededor de su producción, como el cambio de director a medio camino, fueron de conocimiento público, lo cual hizo que no hubiera mucho entusiasmo ni esperanzas respecto a la cinta. Eso, y la percepción de que Disney se está pasando de ambicioso, que parece pensar que con ponerle el sello de SW a cualquier cosa, los fans iremos corriendo a verla sin importar lo buena o mala que sea.  Nos confunde, señor Mause: ésos son los fans de Marvel.

Uno de los aspectos que más desanimaron a la ñoñiza fue la elección de Alden Ehrenreich como Han: el muchacho no se parece ni un poquito a Harrison Ford. Peor todavía: existe un actor que sí se parece un montón, que hasta habla igualito, y al que la fanaticada estaba pidiendo a gritos: Anthony Ingruber, quien, para colmo, había interpretado a un joven Harrison Ford en The Age of Adaline.


Pero el encono contra Han Solo me parece un poco injusto. Es una película completamente innecesaria (vaya, como todas las que ha hecho Disney), pero para serlo, el director Ron Howard y los escritores Jonathan y Lawrence Kasdan hicieron un muy buen trabajo. Se pueden decir muchas cosas positivas sobre esta película, empezando por un reparto con personajes muy carismáticos.

Ehrenreich nos da un Han Solo diez años más joven de lo que lo conocimos en Una nueva esperanza. No encontramos, pues, al adorable granuja que cautivó los corazones de chicos y chicas por igual en aquel lejano 1977. Este joven Han ya es temerario y altanero, pero aun no ha sido endurecido por la experiencia. Es todavía algo ingenuote y romántico, con un “corazón de pollo” que en ocasiones lo lleva a tomar a dejar de lado lo conveniente para hacer lo moralmente correcto. De hecho, esta cinta va sobre cómo lo peligros, las decepciones y la rudeza del mundo llevan a Han a construirse esa coraza de cinismo con la que lo conocimos en el Episodio IV, y que luego le vemos desarmar a lo largo de la Trilogía Original. Como dice Qi’ra, en realidad Han es sólo un chico bueno. Eso me gustó mucho.



Woody Harrelson hace de sí mismo con el nombre de Tobias Beckett (nitpick: los nombres en esta peli suenan demasiado terrenos, ¿no?) una vez más, pero el tipo nos cae muy bien y siempre es un gusto verlo. Emilia Clarke es  Qi’ra, una joven inocente convertida en femme fatale de la mafia; su personaje está algo trillado, pero ella lo hace bien. Lo que no entiendo es cómo si ella y Han crecieron juntos, él habla como gringo y ella como inglesa.

Los personajes tienen muy buena química en pantalla, pero quien se roba la película es sin duda Donald Glover como Lando Calrissian. Su excelente interpretación te hace creer por momentos que de verdad estás viendo a un joven Billy Dee Williams. Estrafalario y encantador metrosexual, Lando es la clase de persona que la mitad de los hombres quieren ser y la mitad de las mujeres quieren tener. Además, su insinuada pansexualidad se me hizo un detallazo. Ésta es una de las mejores decisiones de reparto en las SW de Disney, y si no se repitiera sería un desperdicio.



Se ha dicho que la droide L3 es el nuevo personaje más odiado de Star Wars, superando a Rose y a Jar-Jar (eso me dice que hay una parte de los fans que se han convertido en un montón de haters tóxicos). Lo cierto es que L3, con voz de Phoebe Waller-Bridge y un discurso contestatario metido con calzador, me resultó molesta en sus primeras escenas, pero en la parte de la revuelta en Kessel me cayó muy bien porque estaba en su mero mole y yo también la quería ver dirigiendo revoluciones. Además, estuvo poco tiempo en pantalla y su muerte sirvió para mostrar que Lando también tenía su coranzocito.

Por cierto, esos que se quejan de que “goe, pinche Disney, mete sus mamadas progres en estar guars”, neta que se ve que no han puesto atención en los últimos 40 años. Esta saga siempre ha sido progre en relación a sus tiempos. ¿O se les pasó por encima que la Batalla de Endor es una alegoría de la Guerra de Vietnam?

Si algo lamento fue la muerte prematura de Val, interpretada por Thandie Newton. Es que su personaje se perfilaba como alguien bien chido, mujer de acción de mediana edad, en una relación romántica con su compañero de crimen (algo así como Bonnie y Clyde). Pero la desechan demasiado pronto, y además su sacrificio no tiene mucho sentido. Podría entenderlo si se dejara matar para salvar a su amado Beckett, pero no solamente para cumplir con la misión. Fue una mala decisión, y creo que sólo se deshicieron de ella para que al final Beckett pudiera morir también.



Me gustó que la peli mostrara un aspecto del Universo de Star Wars poco explorado en los Episodios: el bajo mundo del crimen organizado en la Galaxia. Si otras películas nos muestran a lo mejor una cantina en un puerto pirata, la mansión de un gángster o los callejones sórdidos de una ciudad atestada, Han Solo transcurre casi por completo en ese submundo. No verán aquí Jedi ni Sith, ni una heroica Alianza Rebelde, ni arrogantes oficiales del Imperio. Aquí hay mafiosos, bandoleros, saboteadores y mercenarios, un montón de personajes con una moral gris.

La película tiene unas buenas secuencias de acción y algunas sorpresas verdaderas. El asalto al tren está padre, pero la escapada en la nebulosa es un momento majestuoso, con las nubes, los rayos, las naves imperiales, un pozo de gravedad y hasta Cthulhu, a quien Han tuvo el desatino de despertar.

En cuanto a sorpresas, me encantó cuando se reveló que Enfys Nest, que parecía un villano genérico, resultó no sólo ser una joven, sino la líder de una especie de guerrilla de autodefensas, que se oponen a los grupos criminales y las atrocidades que cometen contra civiles inocentes. Es una de las células que luego compondrían la Alianza Rebelde (por ahí sale uno de los seguidores de Saw Gerrera), y ahora quiero saber qué será de ella.



Algunas cosas de las que sólo hemos tenido referencias en otras cintas quedan aquí retratadas a todo color, desde el juego de cartas en el que Han le ganó el Halcón a Lando, hasta la legendaria corrida de Kessel (lo de los daditos ha sido un lindo detalle). Además, están los cameos de Anthony Daniels y Warwick Davies, y también incluye sutiles homenajes a películas clásicas del oeste o de gángsters (como es la tradición del Star Wars de Lucas, algo que un veterano como Howard entiende bien). De hecho, hay una referencia hermosa a Once Upon a Time in the West, de Sergio Leone.

Si llevan desde 1997 discutiendo quién disparó primero, aquí los realizadores hacen una declaración definitiva: el duelo final entre Han y su mentor Beckett, que parece gritarnos “¡Han tiene que disparar primero! ¡Han tiene que ser el único que dispara, porque ésa es la única forma de sobrevivir y Han es un superviviente!”. Así que se jodan las Ediciones Especiales.

La revelación del origen del nombre no me encantó ni me molestó. Le pusieron Solo porque andaba solo. Ok, medio mamón, pero aceptable. Lo que me hace ruido es que más adelante en la película Han dice que sí había conocido a su padre, un obrero en los astilleros de Corellia. ¿Entonces por qué no tenia apellido?



Sobre su amistad con Chewbacca, creo que funcionó muy bien. Son dos tipos que se conocieron por casualidad, se llevaron bien y con el paso del tiempo trabaron amistad. Me agrada que le hayan quitado eso de la “deuda de vida” que se manejaba en el Universo Expandido, porque no me gustaba la idea de que Chewie fuera una especie de siervo de Han; es mejor que se hayan vuelto compinches por mutua elección. Aunque me quedo pensando cómo habría sido si Lucas hubiera metido a un jovencito Han en Kashyyyk en La vengana de los Sith, como tenía planeado.

Lo malo de Han Solo no es realmente malo. Es sólo mediocre; la estructura del relato que nos cuentan está lleno de lugares comunes: joven ingenuo con mentor cínico y endurecido; amor de la juventud convertida en muñeca del macho alfa criminal; un último gran golpe para que podamos retirarnos de esta vida tan dura; ese momento en el que los buenos están perdidos pero en realidad su plan iba un paso más allá que el del malo, etc.

El villano Drydan Vos, interpretado por Paul Bettany no es memorable ni en cuanto a su aspecto ni su personalidad. Por supuesto, está el hecho de que Alden Ehrenreich, por mejor esfuerzo que haga, no es Harrison Ford, y sólo Harrison Ford puede ser Han Solo. Y bueno, traten de disfrutar la película pensando que ese joven heroico se convertirá en un viejo desilusionado y morirá a manos de su propio hijo.

Como dije, la peli no está nada mal, y sí la recomiendo, pero tampoco es extraordinaria. Ése es el problema: Star Wars solía ser una trilogía de películas extraordinarias, algo único e irrepetible en la historia de la cultura pop. Incluso la trilogía de precuelas, piensen lo que piensen de ellas, eran muy diferentes a cualquier cosa que se estuviera haciendo por esos años y definitivamente no eran películas del montón. Esta peli cuenta la clase de historias que antes eran relegadas al Universo Expandido, cuyas novelas y cómics podían estar buenos o malos, pero que dejaban lo más grandioso e importante para las películas. En su afán por vender y sobrevender Star Wars, don Ratón Miguelito la está convirtiendo en algo rutinario. #KetristeDeberas.



Ya voy, ya voy: el elefante en la habitación. Darth Fucking Maul. La sorpresa más grande de la película. Si nosotros, ñoños que hemos visto las series y leído los cómics, nos quedamos de WTF?! cuando vimos al viejo zabrak remover su capucha y revelar su identidad, no puedo imaginar el desconcierto total de quienes lo último que supieron del tipito colorado fue que Obi-Wan Kenobi lo partió en dos en el Episodio I. Para los que no estén enterados les cuento súper en corto (¡vienen spoilers!):

Maul sobrevivió a la putiza que le puso Obi-Wan y anduvo escondido por varios años. Hizo un regreso durante la Guerra de los Clones y causó caos como jefe de una unión de cárteles del crimen organizado, además de tomar control del planeta Mandalore, donde asesinó a la amiga de la infancia/amor platónico de Obi-Wan, Satine, frente a sus ojos. Obi-Wan apenas escapó con vida, pero Maul fue detenido y capturado por su mismísimo amo, Darth Sidious. Al cabo, Maul logró escapar de Sidious y de nuevo perdimos rastro de él, sino hasta muchos años más tarde, cuando el reparto de Rebels se lo topó en el planeta Malakor, donde había quedado varado tras un naufragio. De nuevo Maul escapó y viajó hasta Tatooine para tener un duelo final con Obi-Wan. Para conocer la historia con más detalles, chequen estos videos de Apolo1138: primero, segundo, tercero.



Nunca he sido muy fan de Darth Maul; se me hace, al igual que Boba Fett, uno de esos villanos de Star Wars que fueron sobrevalorados porque se veían chidos y malotes, pero que en realidad las películas no tenían grandes planes para ellos ni nada. Pero bueno, es popular con los fans, y si por algo se caracterizan las películas de Disney es porque hacen fanservice siempre que pueden. El problema es que parece que Howard y los Kasdan tampoco tenían planes para Maul; sólo querían poner un personaje conocido por el público y vieron que no había nada escrito sobre qué hacía él en la época de la película, y voilá.

He leído comentarios de fans, y esta vez estoy de acuerdo: ésta puede ser una gran oportunidad para Lucasfilm de hacer algo bueno con todas esas películas innecesarias de Star Wars, dándoles una dirección. Imaginen una serie de pelis sobre los bajos mundos de la Galaxia, cada una protagonizada por distintos personajes, como Boba Fett o Maz Kanata, en la que aparezcan personajes y actores de las otras cintas, y en las que se vaya cimentando a Maul como un boss por encima de todos los minibosses, uno al que hay que vencer uniendo fuerzas en el capítulo final. Sí, algo como lo que ha hecho Marvel. Eso valdría la pena, dejaría satisfechos a los fans y aprovecharía a los buenos actores que ya han casteado. Ojalá ahora Lucasfilm escuche a sus fans.

jueves, 31 de mayo de 2018

Arruinando infancias: Secuelas horrendas y excelentes refritos



Hola, nenes. Con el mame de la nueva caricatura de Thundercats me dio por retomar un tema del que había estado queriendo escribir desde hace algún tiempo: el de esos extraños, y en ocasiones horribles, spin-offs de series animadas clásicas. 

Cuando un producto cultural tiene éxito, no tardan en aparecer imitadores. Pero también la compañía encargada de su creación quiere seguir exprimiendo dinero mientras sea posible. El problema es que a menudo el equipo creativo responsable del éxito ya no está por ahí, y entonces el proyecto queda en manos de ejecutivos que no entienden de qué se trata la cosa. O a veces los mismos creadores son sólo burritos que tocaron la flauta y se muestra incapaces de repetir la buena nota. 

Así, desde que existe la televisión y las series animadas para niños ha habido secuelas, refritos, spin-offs y demás, que muchas veces se desvían del sentido de la obra original, y en el afán de al mismo tiempo buscar nuevos caminos y preservar lo que se ha demostrado que funciona, acaban dándonos cosas bien pinches extrañas. No sé si alguien que hubiera sido un niño en los 60 hubiera visto un refrito de Los Picapiedra en los 80 y hubiera pensado "¡Están arruinando mi infancia!". A lo mejor ese mame es sólo de Genxers y Millennials.

Por el contrario, ha habido nuevas interpretaciones de series clásicas que han sido añadidos muy honrosos a la tradición, o que incluso han superado las versiones originales. En esta entrada veremos un poco de todo ello, para mostrar que el mame de "¡ay, mi infancia!" es bien estúpido.

Hablaba de Los Picapiedra y no es casualidad. Hoy en día recordamos sobre todo la serie original, quizá la de Los pequeños Picapiedra en los 80, y a lo mejor la película de acción en vivo con John Goodman y Rick Moranis en los 90 (con Rose O'Donnell como Betty, en uno de las peores decisión de casting en la historia de Occidente). Pero eso no fue lo único que existió. Oh, no.

Con Pebbles y Bam Bam como Daphne y Fred

Hannah-Barbera tienen un largo historial como plagiarios. Los Picapiedra era un plagio de The Honeymooners, y los refritos siguientes también echarían mano de otras ideas para reciclar. Ya en los 70 hubo una serie con Pebbles y Bam Bam como adolescentes resuelvemisterios, con todo y su banda de rock y mascota. Un fusil de Scooby-Doo y Josie y las Gatimelódicas, para acabar pronto. Subsecuentes reencarnaciones incluyeron sobre todo retransmisiones de viejas caricaturas y nuevos cortos cómicos.

Pero lo más locochón que han hecho con Los Picapiedra debe ser The Flintstones Comedy Show, que conocimos en Cartoon Network como De regreso a Piedradura, y que se transmitió entre 1980 y 1984. El show tenía un formato de sketches, y normalmente se componía de seis segmentos de unos 10 minutos cada uno. 



Éstos incluían uno para las desventuras tradicionales de la familia Picapiedra; aventuras scoobydoonescas con Pebbles, Bam Bam y Dino; hazañas del Capitán Cavernícola, en las que Vilma y Betty eran reporteras del periódico local (???); historias en las que Pedro y Pablo eran policías y resolvían delitos acompañados por su mascota Shmoo, un bicho de goma capaz de cambiar de forma; un fusil de Tom y Jerry con Dino persiguiendo a un ratón cavernícola, y las correrías de los Frankenstone, un fusil de los Munsters, que eran los vecinos y rivales de los Picapiedra. En fin, era una puta locura, muy lejos de la comedia de situaciones que parodiaba la vida suburbana moderna.

Un paréntesis para hablar del Capitán Cavernícola. A lo mejor ustedes lo conocen sobre todo por el segmento que tenía en el show de Los pequeños Picapiedra. Pero de hecho, su primero aparición fue en El Capitán Cavernícola y las Ángeles Adolescentes, que era, cómo no, un fusil de Los Ángeles de Charlie, más la dinámica de Scooby-Doo. Las Ángeles encuentran al incompetente superhéroe, congelado desde la prehistoria, y lo reviven para que, obvio, resuelva misterios con ellas en la década de los 70. La aparición del Capitán en Bienvenidos a Piedradura sería, entonces, un spin-off.



Lo que nos hace pensar, Vilma y Betty trabajaban con Chester, el alterego del Capitán Cavernícola, en un periódico, de adultas. Pero ellas de niñas veían el show del Capitán con su hijo Cavernicolín. O ¿a lo mejor Cavernicolín creció para convertirse en el nuevo Capitán? Si no, ¿qué pasó con él mientras su padre estuvo congelado por cientos de miles de años? ¿Creció, envejeció y murió pensando que su padre se había perdido en un glaciar? ¿Y por qué era el Capitán en único cavernícola que era una bola de pelos? ¿Cómo es que Vilma y Betty no notaban que Chester era la única otra bola de pelos en la ciudad? Demasiadas preguntas...

Para hablar de todas las veces que Hannah-Barbera intentó replicar la fórmula de Scooby-Doo necesitaríamos una entrada completa. De todos esos intentos, el más memorable es la serie animada de Josie and the Pussycats, conocida en España como Josefa y las Coñogatitas (tal vez), aunque, claro, este trío de felinas surgió de entre las páginas de Archie (por favor, no empecemos a discutir sobre Riverdale).



Después de una temporada a principios de los 70, en que las gatitas y sus insufribles acompañantes detuvieron delincuentes o algo así, a Hanna-Barbera se les ocurrió mandarlas ¡al espacio! Así tenemos Josie y las Gatimelódicas en el espacio. Por alguna burrada sin sentido, las gatas cayeron en un cohete y sin querer salieron disparadas al espacio exterior, donde tuvieron una serie de locas aventuras en mundos extraños mientras intentaban regresar a casa... Incluyendo, pero no limitándose a, un planeta de amazonas feminazis que cocowashean a nuestras heroínas para odiar a los onvres (¡ah, los setenta!).

Es que Hanna-Barbera se estaba fusilando a Perdidos en el espacio y no fueron los únicos. ¿Se acuerdan de La isla de Gilligan? Era algo así como Lost pero más realista y tenía mejor coherencia interna. Pues a mediados de los 70 Filmation produjo una adaptación animada de la serie original, que era básicamente lo mismo, pero con dibujitos. Los estudios no tardaron en darse cuenta que la cosa era bien sosa, y decidieron darle toque sabroso mandando a nuestros náufragos ¡al espacio! Vamos, que eso de hacer secuelas ¡en el espacio! es tan cliché que TV Tropes tiene una entrada al respecto.



La historia de El planeta perdido de Gilligan iba así: el Profesor construyó un cohete para que los náufragos pudieran escapar de la isla. Pudo haber hecho un bote de moto, pero ¡meh! El cohete salió de la isla, pero también del espacio y de sistema solar, y cayó en un planeta deshabitado. Ahora nuestros amigos están en una posición más desesperada que nunca, pero en el planeta pueden tener locochonas aventuras de ciencia ficción, con extraterrestres, poderes extraños y así. Claro, seguía siendo inexplicable por qué simplemente no mataban y se comían a Gilligan.

Tengo que decirles algo: ni Josie ni Gilligan perdidos en el espacio me parecían divertidos; me estresaban sobremanera. Seguía viendo esas caricaturas porque esperaba que un día regresaran a su casa y me frustraba que todos sus intentos fracasaran. Realmente vivía mortificado ¿qué tiene de divertido que la gente no pueda volver a sus hogares?


Uno de los spin-offs más raros y menos memorables es una serie de He-Man que salió a principios de los 90. Llamada simplemente The New Adventures of He-Man tenía una apariencia y estilo completamente distintos de la serie clásica de Filmation. Lo más notable era que He-Man usaba unos pantalones en vez de su clásica trucita, y una coleta en su rubia cabellera. Y bueno, Skeletor tenía ojos. Nomás véanlo.

La historia iba así: por alguna extraña razón, He-Man se ve transportado al planeta Primus, un mundo futurista genérico. Allí se une a los Guardianes Galácticos, una línea de juguetes de acción genéricos que sostienen una larga guerra milenaria genérica contra sus enemigos genéricos, los Mutantes Malvados. Pero Skeletor se une a los Mutantes y el resto es generalidad pura.

Skeletor. Tenía. Ojos.
Es una seria tan genérica y distinta a la original (que, digan lo que digan era bien alocada y tenía una identidad propia), que de chiquillo se me hacía imposible creer que estuviera relacionada con el He-Man que yo conocía. Sin embargo, no recuerdo a mis congéneres mayores diciendo "¡Pinche caricatura nueva de He-Man, ha arruinado mi infancia!"

Por otro lado, miren la serie de He-Man and the Masters of the Universe de 2002: era mucho mejor que la original. El diseño de personajes y la animación eran mejores; las líneas argumentales se extendían más allá de cada episodio y se nos contaba mucho más acerca del pasado y las motivaciones de los personajes; Teela era mucho más una guerrera que una damisela en peligro, y por último, Adam de hecho se veía como un jovencito enclenque, por lo que se justificaba que nadie se diera cuenta de que él y He-Man eran la misma persona.


Sin embargo, como le sucedió a la serie de Thundercats de 2011, pasó sin pena ni gloria. ¿Por qué será? Bueno, quizá es que la misma locochonería de la serie original es parte de su encanto. Es medio placer culpable, medio pena ajena, pero el caso es que no hay nada igual (excepto, claro, She-Ra). El refrito era una serie de acción/aventuras bastante decente, pero que tampoco te cambiaba la vida. Creo que lo mismo pasó con la de los Truenogatos.

Las Tortugas Ninja han tenido también tantas encarnaciones en la TV que sería titánico enumerarlas todas. Si recordamos la serie animada de los 80 y 90 es porque es con la que crecimos. Mis hijos han visto más bien la 3D que pasan en Nickelodeon, y otros niños crecerán con la nueva versión que se está cocinando. Quizá, con todo, la mejor ha sido la versión la que se transmitió entre 2003 y 2009, más fiel a los cómics, menos chistosona, con un Shredder que sí daba miedo y una April más competente.

Pero hasta ésa brincó el tiburón con un spin-off fallido, Fast Forward, que incluía rediseño de los personajes y mandar a las Tortugas ¡al espacio! No, más bien al futuro, en una época en la que hay aliens, gente dinosaurio y weas bien raras por el estilo. Además, era menos seria y más chistosona. El cambio se revirtió al año siguiente y la serie cerró con un broche de oro: un crossover entre sus Tortugas y las de la serie original.



Spider-Man es otro personaje que ha tenido más series de las que puedo contar. Pero si son niños de los 90, probablemente recuerden mejor la versión de aquellos años. Curioso: le pasó algo similar que a las Tortugas: en 1999 mandaron a Spidey ¡al espacio! En Spider-Man Unlimited.

En realidad, lo mandan a una tierra paralela futurista, donde hay una banda de rebeldes que resiste contra la tiranía de gente bestia, o una chingadera así, porque la compañía que hacía estas caricaturas ya no podía adaptar historias clásicas del Hombre Araña (ya se iba a producir la primera peli de Sony) y tenían que sacarse cosas del culo. Debe ser la adaptación más extraña del Trepamuros que se haya visto jamás y, como era de esperarse, fue un completo fracaso con sólo 13 episodios.



Volviendo a los 80, ustedes sabrán que mi serie favorita de aquellos años es Los Verdaderos Cazafantasmas. A lo mejor están esperando que hable de Extreme Ghostbusters, la secuela de los 90 que era más darksss y ¡EXTREMA! porque en los 90 todo era ¡EXTREMO! Pero no tengo mucho que decir de esa serie. No estaba nada mal; en cuanto a historias continuaba lo mejor de la tradición de la serie original, pero por otro lado no me gustaba el diseño de los personajes, le faltaba encanto y tampoco innovó mucho. Creo que lo único relevante que salió de allí fue el personaje de Kylie (💜💜💜).




No, vengo a hablarles de Pegajoso y los Verdaderos Cazafantasmas. ¡Oh, por Gozer! Si algo hubiera podido arruinarme la infancia habría sido ver cómo mi serie favorita se convertía gradualmente en esa cosa. Los ejecutivos, que como todos sabemos, son idiotas con traje, decidieron que el tono de la serie estaba muy darksss, y que Pegajoso (en España conocido como Moquete... no es broma), como era popular con los niños (los niños estúpidos, supongo), debía tener más relevancia.

ARGH!!!

Poco a poco se fue convirtiendo en algo más infantilón y chistorete hasta que llegó el punto en el que los diseños eran totalmente de caricatura, y las historias trataban de Pegajoso haciendo sus pendejadas mientras un científico loco y malo trataba de atraparlo. Es tan doloroso ver eso que hasta la película de las señoras Cazafantasmas parece una buena opción.

Uno de los intentos más descarados por colgarse de una moda pasajera y mezclarla con algo ya existente fue Yo Yogi! Ay, deos. Aquí se ve realmente lo que pasa cuando un montón de viejos se sientan a decir "¿bueno y qué le gusta a los mocosos?". Pues rap, referencias a la cultura pop y moda noventera tipo Salvados por la campana, y cosas cool, dude.



Sucedió Hannah-Barbera agarra al oso Yogi y a otros de sus personajes surgidos de cortos animados de los 60, los hace chavos en onda que montan patineta y usan la gorra para atrás, los meten en un súper centro comercial en vez de un bosque y los mandan a... ¡resolver misterios! Cómo chingados no. Para que tengan una idea: ¿se acuerdan de Magila Gorila? No, nadie se acuerda. Pues aquí aparece como el rapero Magila Ice... ¿captan?

Eso me recuerda a Loonatics Unleashed. Era una serie de atsión, por ahí del 2005, como que quería ser Batman del Futuro, pero con los Looney Tunes, o quizá queriendo capitalizar en el efecto Tortugas Ninja, pero una década demasiado tarde. Ajá, yo tampoco sé en qué bergas estaba pensando la Warner. En un futuro posapocalíptico, los descendientes de los Looney Tunes, adolescentes furros dotados de poderes especiales, unen sus fuerzas para combatir al mal... No lo sé, no es chistoso y tampoco es muy buena serie de atsión, con todo y que también trataron de hacerla darksss. Entonces, ¿de qué nos vamos a quejar? ¿De que todo lo hacen muy darksss o de que todo lo hace muy lait?

Esa misma cara puse yo.

Podríamos seguir aquí, hablando de secuelas horrendas. No olvides que hubo unas caricaturas en las que la Pantera Rosa hablaba, que también a Tom y a Jerry los hicieron hablar en un largometraje que a todas luces quería ser una película musical de Disney, que hubo una secuela en la que el Inspector Gadget tenía robotitos patiños, que Silvestre y Piolín fueron detectives, que hubo una racha en la que todo mundo tuvo su versión kids, y que Pinky y Cerebro vivieron en casa de Elmyra. ¡Vaya, hasta hace unos días no recordaba que hubo un Chicas Superpoderosas Z!




Así que, como ves, las compañías siempre han tratado de exprimir todo lo que puedan de un producto, siguiendo toda clase de modas estúpidas y traicionando el espíritu de la obra original. Y siempre lo harán, porque lo que quieren, lo que siempre han querido, es vender juguetes y espacios de publicidad, no compensar por el hecho de que somos una generación sin propósitos en la vida y llevando una existencia sin sentido.

La buena noticia es que siguen ahí las cosas que sí te gustaron y en las que te puedes refugiar cada vez que quieras hacer de cuenta que el mundo no gira a tu alrededor y no ha cambiado en los últimos 20 años. La otra buena noticia es que siempre habrá creatividad e innovación. De entre tanto refrito surgirán algunos que son buenos. Imagínense si en 1992 alguien hubiera dicho "¿para qué necesitamos otra serie animada de Batman si ya tenemos la de los 70?". No tendríamos BTAS ni el DCAU. Mejor aún, surgirán cosas nuevas y originales que ni te imaginas que te pueden gustar. En fin, ya supéralo.

martes, 29 de mayo de 2018

Thundercats, nostalgia y mame.



Hola, rucos. Como ustedes ya sabrán, si tienen acceso a Internet -y realmente nada relevante qué hacer con sus vidas-, hay estos días un mame bastante chocante respecto a la nueva caricatura de los Thundercats. Si no lo saben, o necesitan que les recuerden, básicamente, la cosa se ve así:




Uff... En fin, el anuncio de esta caricatura causó reacciones furibundas de inmediato. En particular entre la bandita de chavorrucos que fueron niños en los 80 y crecieron con la serie original de los Felinos Cósmicos. Aquí se dividieron en dos grupos de mamadores. El primero fue el de los esperables "¡Están arruinando mi infancia!". A ellos me voy avocar primero diciendo:


Como si, digamos, viste a tus padres ser baleados en un callejón. Eso sí arruina tu infancia. Supongo que algunas cosas pueden manchar tus recuerdos de la infancia, como, no sé, descubrir un día que tu abuelito a quien tanto querías era un oficial nazi buscado por el Mossad por haber sido el encargado de abrir las llaves de gas en Auschwitz.

Tus recuerdos de Thundercats están a salvo. La serie original seguirá existiendo y si, como yo, tienes la colección, la puedes volver a ver cuando quieras. De todas formas, lo más probable es que extrañes menos Thundercats como añoras la experiencia de ser un niño sin problemas, sin deudas y sin dolores de espalda cuando veías Thundercats.



Debe ser que las de series animadas de los 80 tuvieron un impacto fuerte en la cultura pop, o que nuestra generación es desesperadamente neostálgica y se niega a crecer, pero el caso es que puedes esperar que cada época tenga sus propias versiones de las Tortugas Ninja o Transformers, así como durante todavía más décadas las ha tenido de Batman. Y no pasa nada: como sea te quedas con la que más te gustó... Que, no es casualidad, será con la que tú creciste, aunque haya otras mejores. 

Pero tampoco salgas con quejumbre de "es que las caricaturas de ahora no son como las de mis tiempos". Jódete. Hoy en día algunas series animadas que pasan en la tele han alcanzado niveles de complejidad y creatividad que nunca se habían visto. ¿Hay también basura y cosas genéricas? Sí, siempre las ha habido y siempre las habrá. En tu época también las hubo, pero no te acuerdas de ellas. Conclusión: para de mamar.



¿Pero saben quién me ha molestado más? Los mamadores anti-mame. Si los primeros se ven como los rucos amargados que odian todo lo nuevo y todo lo de los jóvenes, los segundos quedan como los chavorrucos que quieren ser cool poniéndose del lado de la chaviza y marcando diferencia con los otros rucos. Como si la forma de enfrentar su crisis de la mediana edad fuera adoptar el rol de defensores heroicos de los GenZ, o peor: actuar como GenZ hipersensibles. Y me exasperan, porque se ponen una postura de superioridad moral inmamable. Así que ahora me voy a cagar en ellos y lo voy a disfrutar.

Como ya vimos, los rucos amargados no tienen razones válidas para ponerse mamones, pero los chavorrucos-cool se la volaron olímpicamente en sus respuestas. Uno de sus argumentos es "De todos modos la pinche serie original estaba bien chafa". No, tú también jódete.

Como les dije, tengo Thundercats en mi casa y todavía la veo de vez en cuando. La sigo amando. No creo que sean sólo los googles de la nostalgia, porque no me pasa lo mismo con He-Man o Dinoplatívolos, que sí me dan un poco de pena ajena, y a las que he vuelto a ver como placer culposo. Sí me pasa con Los Verdaderos Cazafantasmas, otra que amo hasta la fecha.

Es cierto que en Thundercats la animación era poco dinámica y reciclada, y que los argumentos de cada episodio eran bastante simples la mayor parte del tiempo. Pero pónganla en su contexto: entre las series animadas (excluyendo las japonesas) ¿cuál tenía una animación así de espectacular, aunque fuera sólo en el intro y algunas secuencias de acción? ¿Cuál tenia un diseño de personajes y de mundos así de creativos? ¿Cuál tenía una banda sonora tan gloriosa basada en leitmotivs?




Los argumentos no podían ser muy complejos porque en esa época no se manejaba que una sola línea argumental abarcara toda una temporada, como ahora. Por regla, cada conflicto tenía que resolverse en un solo episodio, y aun así se echaron algunas historias muy imaginativas, incluso con tonos trágicos, creación de mitos, dilemas éticos y reflexiones sobre la vida. Entre un mar de lugares comunes y aventuras trilladas, es cierto, pero era lo que había. 

Entonces, si no te gustó o ya no te gusta Thundercats está bien, pero no creo que se pueda honestamente negar que fue algo innovador en su momento, que hizo escuela (vean Solverhawks y Tigersharks) y que si se está haciendo una nueva versión es precisamente porque no es cualquier cosa, sino algo que dejó huella.



De cualquier forma, aún si la original Thudercats hubiera sido tan mala, esto no hace automáticamente buena a la nueva. De hecho, más que defender el nuevo proyecto, los chavorrucos-cool se han dedicado a atacar a los rucos amargados y a la serie original. Por ejemplo, está eso de "es que no es para ti, goe". Y en parte tienen razón. Quien no se interese o se sienta repelido por esta nueva caricatura puede simplemente ignorarla. Los treintones y cuarentones no son el público meta, de seguro, así que si la mayoría de ellos la boicotea, a Cartoon Network le va a dar igual. Vaya, hasta los creadores son más jóvenes que yo. Se ve que está hecha para niños chiquitos y, como padre lo digo, los niños chiquitos ven casi cualquier cosa.

Sin embargo, tengo algo que decir. A mí me gustan mucho las caricaturas. Ya casi no tengo tiempo para verlas, pero entre mis favoritas  contemporáneas tengo a Phinneas y FerbGravity Falls, Hora de Aventura Steven Universe... Y ¿les confieso algo? Me divierte mucho Peppa la cerdita; me hace reír espontánea y sinceramente. Tampoco creo ser un ruco amargado que no tolera nada nuevo. Puedo decir sin temor que Mystery Inc. es la mejor encarnación de Scooby-Doo que ha existido y que Friendship is Magic supera por mucho cualquier cosa que haya habido de My Little Pony.

"A ver, intentémoslo hacer al revés"

En realidad, habemos varios rucos que disfrutamos mucho de las caricaturas infantiles, y como tales bien podemos decir cuándo algo nos parece chido y cuándo algo nos parece una porquería, aunque a nadie le importe nuestra opinión.

También tengan en cuenta que cuando los creadores se deciden a hacer refritos, secuelas o en general a trabajar con material ya existente y bienamado por muchos, no están creando en el vacío algo que fácilmente pueda ser valorado por sí mismo, sino que se están colocando dentro de una tradición y que su producto será, de forma inevitable, juzgado en relación a todo lo demás que forma parte de la misma.

Siempre se puede responder "pues si no te gusta, no lo veas y ya", pero lo mismo podríamos decir de cualquier cosa, negando validez al gusto de criticar y a la catarsis del despotrique. Los chavorrucos-cool se han dedicado a regañar a quienes no han tenido una reacción favorable a la nueva serie, como si fuera un asunto de virtud ética, arrogándose un aura de santidad que no merece menos que un zape virtual.

"Hola, mis compañeros infantes. ¿Listos para disfrutar la nueva serie de Thundercats que los viejos no quieren ver?"

Sinceramente, para mí el concepto y diseño de la nueva Thundercats se ve bien pinche feo y pendejo, pero quién quita y al final resulta estar divertida. Teen Titans Go! (cuya influencia en esta nueva serie es obvia) tampoco es mi máximo, pero mis hijos la ven y yo mismo me HE encontrado riéndome a carcajadas con sus tonterías.

Además, estamos en un momento de la cultura pop en la que lo que triunfa es lo irónico, paródico y autorreferencial. Lejos hemos quedado de la década anterior, en la que todo quería ser grimdarkserious. La serie de Thundercats de 2011 era una joyita (aunque me pareció por momentos demasiado oscura y melodramática) y fracasó. Estamos en la época en la que Young Justice fue cancelada pero Teen Titans Go! tendrá un largometraje en los cines. Llegará el momento en el que el ciclo vuelva a empezar.



No, la nueva Thundercats no me va arruinar la infancia y puedo simplemente no verla. Lo más probable es que ni siquiera tenga mucho tiempo para hacerlo, de todos modos. Pero, carajo, distingan entre tres cosas diferentes:

A.- Puedes amar, odiar o ser indiferente ante la original Thudercats y eso está bien.
B.- Puedes amar, odiar o ser indiferente ante la nueva Thundercats y eso está bien.
C.- Lo que pienses de una no tiene que afectar tu percepción de la otra, ni invalida tus opinones al respecto.

Finalmente, todo este mame es de lo más irrelevante posible. Decidí abordarlo porque tenía ganas de despotricar (es catarsis, recuerden) y porque soy un chavorruco amargado que quiere verse cool regañando a todos los demás. ¡Salud!

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