lunes, 14 de enero de 2008

Sobre fundamentalismos (Parte 3)

(ANTERIOR)

Lopezobradorismo y antilopezobradorismo


Ya ejemplificamos dos fundamentalismos políticos: el de los EUA, que hoy en día hace estragos en el mundo y mata a miles de inocentes, y el anti-gringo, en el que se puede caer si en nuestro justificado recelo contra el imperialismo yanqui cometemos sus mismos errores y adoptamos sus mismas actitudes. Ahora tenemos como ejemplo una situación política muy reciente. Quizá hablar aquí de fundamentalismos sea inexacto, pues el lopezobradorismo no es una ideología política concreta, sino la adhesión incondicional a un líder carismático. Pero podemos ver que entre sus detractores y en sus seguidores algunos se colocaron en posiciones que, por tener las características de un fundamentalismo, podrían llamárseles tales.

Voy a hablar de la polarización de (algunos sectores de) la sociedad mexicana a raíz de las elecciones presidenciales del 2006. Aquí se asentaron dos posiciones, caracterizadas por ser intolerantes, intransigentes y maniqueas, en las que permanecen muchas personas. O estabas a favor de Andrés Manuel López Obrador o estabas en su contra. Es decir, o apoyabas a AMLO y sus propuestas políticas, y con ello estabas por completo seguro (con fe ciega) de que hubo fraude electoral y estabas a favor de la ocupación del Zócalo y del recuento de voto por voto, o eras un maldito fascista-panista a favor del fraude y de todo lo demás. Esto pensaban (piensan) los lopezobradoristas fundamentalistas.

Del otro lado, el de los fundamentalistas antilopezobradoristas, o eras un honesto ciudadano trabajador que aprecia el valor de la tranquilidad social y reconoces la legitimidad de las instituciones en las que se asienta el Estado de Derecho, o eras un loco revoltoso que pretende desestablizar al país.

Para cada uno de estos grupos, el país quedó dividido en "ellos" y "nosotros", y cuando esto sucede, se legitima cualquier acción o dicho que provenga de "nosotros" y se deslegitima todo lo que provenga de "ellos". Y es que mucha gente se comportó como si tratara del albor de una guerra civil.

Tengamos el caso de la muy respetable (lo digo sin sarcasmo) revista Letras Libres. Esta revista acusó a los intelectuales lopezobradoristas de haberse dejado seducir por el líder carismático al punto de haber perdido el sentido común. Pero los articulistas de Letras Libres no cayeron en la cuenta de que ellos mismos, en la repulsión que les causaba López Obrador, estaban cegados. En tiempos pre y post electorales, en esta revista aparecieron los siguientes ejemplos. Alguien, en relación con la exigencia del recuento de votos, respondía a la frase de los seguidores de López Obrador de que "el que nada debe nada teme", diciendo que él sí teme que al cuestionar de esa forma a las instituciones se pueda generar un caos social; un argumento bastante débil que deja muy en claro que el verdadero temor de quien lo planteó era que en el recuento saliera ganando el Peje.

Otro asumía que López Obrador era el "líder de la izquierda", para con ello tachar a toda la izquierda de caudillista e irracional, sin tomar en cuenta de que había muchas personas y movimientos de izquierda que no siguen (seguimos) a López Obrador. Alguien más decía que los seguidores de AMLO tienen problemas psicológicos y que eso explica que simpaticen con un orate como él (me recuerda a Díaz Ordaz diciendo que todos los del movimiento estudiantil tenían "tendencias homosexuales"). El opinador no pensó que quizá son las condiciones sociales de injusticia, desigualdad, hartazgo y decepción de la clase política las que han llevado a que una gran parte de la sociedad siga a ese orate. Finalmente, alguien desacreditó al Peje basándose en su origen tropical que sin duda le daba una personalidad inestable y explosiva (¿qué clase de argumento racista es ése?). Doctos señores que perdieron la razón y utilizaron argumentos inverosímiles y absurdos para atacar a un político al que detestaban.

Del otro lado está la no menos respetable (de nuevo, sin sarcasmo) Proceso. En ella se reconoce de antemano que López Obrador es el presidente legítimo. En esa misma publicación se llegó a decir que el Partido Alternativa y su candidata Patricia Mercado eran parte de un complot de la derecha para desviar hacia allí votos de izquierdistas que de otra forma habrían votado por López Obrador. La teoría de la conspiración es característica de los fundamentalistas, pues victimiza a su postura y sataniza a sus enemigos. Para los nazis era el sionismo, para los gringos era el comunismo internacional y ahora el terrorismo islámico, para Chávez y su gente es el imperialismo y para los lopezobradoristas es... bueno, todo lo que no sea lopezobradorista. Para los seguidores de AMLO, si eres de izquierda, debes estar con él, o de lo contrario eres un fascista neoliberal malnacido. Así, los lopezobradoristas caen en la misma trampa que los antilopezobradoristas.

¿Qué pienso del fraude electoral? Opino que los panistas estaban lo suficientemente enloquecidos de poder como para hacer lo que sea con tal de quedarse con él. No obstante, creo que no era necesario cometer el fraude. Si Nueva Alianza consiguió "uno de tres" haciendo que un gordito bailara en la tele, ¿por qué es tan difícil pensar que el PAN haya conseguido convencer a la tercera parte del electorado con sus comerciales de "el Peje te va a robar la tele"?

Recordemos que la derecha se encargó de difundir rumores acerca de que AMLO iba a romper relaciones con EUA, a colocar familias pobres en las casas de los clasemedieros y a expropiar un automóvil a quien tuviera dos para dárselo a los pobres. Mucha gente que conozco pensaba "AMLO está a favor de los pobres, entonces va a hacernos pobres. Pero Calderón está a favor de los empresarios, entonces va a hacernos a todos empresarios." ¡De verdad! Pregunten a la gente qué recuerda más, si ese comercial en el que sale AMLO explicando sus estrategias económicas para aumentar la producción y los salarios, o ese en el que sale con eco y toda la cosa (y la voz del que dobla a Píccoro Daimakú) diciendo "Cállate, chachalaca". Con una mentalidad así en nuestro ignorante y timorato electorado no es inimaginable que el PAN haya de hecho ganado las elecciones, con una campaña deshonesta, sí, pero (alas!) legal. También opino que si hubo fraude, éste no se puede comprobar, ni se podría comprobar jamás.

¿De dónde viene la seguridad de los lopezobradoristas en el fraude electoral? Viene, por supuesto, del fundamentalismo. AMLO lo expresó de forma bastante elocuente: "El triunfo de la derecha es moralmente imposible". No dijo "el triunfo de la derecha es imposible porque somos la mayoría", ni "el triunfo de la derecha sería una derrota moral para México". No, se trata de una cuestión de moral. Aunque la derecha gane numéricamente, la victoria debe ser necesariamente "nuestra", porque "nosotros" estamos del lado correcto de la moral. Es un pensamiento confuso que no puede ser congruente, pero los fundamentalistas no piensan de forma congruente ni sensata. Y para elegir un movimiento o un líder político se requiere de mucha sensatez y responsabilidad. De lo contrario, sólo hay fanáticos gritándole (o abucheando) al caudillo.

(CONCLUIRÁ)

2 comentarios:

TORK dijo...

Chale. Y yo que no leí esta entrada antes. En algunas cosas sí me pegó, pero ni pex, así es esto del pensamiento crítico.

Y el que dobla a Piccolo se llama Carlos Segundo. Se hizo despreciable por poner la voz a los anuncios foxistas que justificaban el gravamen del IVA a alimentos y medicinas y famoso por ser también la voz de Woody en Toy Story

godme dijo...

Le diste al clavo con mi opinión de los Peje-zombies y los anti-peje zombies. Y estamos hablando de que esto fue escrito en 2008. Increíble que siga aplicando de la misma manera.

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