lunes, 19 de abril de 2010

Confesiones de un cinéfilo



Sí... lo recuerdo perfectamente. Era el verano de 1993. Yo estaba con mis hermanos en uno de aquellos cines que sólo tenían una sala. Frente a mis ojos se desplegaba un espectáculo como nunca antes había visto. Unos niños gritaban aterrorizados en la cabina de un automóvil. ¿Por qué gritaban? Porque la cabeza de un enorme tiranosaurio estaba tratando de abrise paso entre la carrocería.


Y la gente gritaba. La gente del cine. No gritaban tipo "ay", porque saliera de pronto un monstruo. Gritaba compartiendo el horror de los niños dentro del auto. Y la sala se rió cuando el braquiosaurio esturnudó. Y volvió gritar cuando los velocirraptores entraron en la cocina. Aunque no sé si compartieron el escalofrío de emoción que sentí cuando el tiranosaurio, tras haber despachado a los velocirraptores, rugía triunfante mientras un banner caía lentamente: "Cuando los dinosaurios gobernaban la tierra". Entonces supe que amaba el cine.


El ejemplo podría parecer baladí, pero lo cierto es que el tipo de películas como Jurassic Park (divertidas, emocionantes, originales, chidas) son perfectas para iniciar a los niños en la magia del cine, en esa maravillosa experiencia que puede ser ver una película que no sabías que podría ser tu favorita. Estoy seguro de que muchos cinéfilos de generaciones anteriores se iniciaron con Jasón y los Argonautas, King Kong o las cintas de acción de Douglas Fairbanks. El tiempo pasa, uno crece, y el hambre por el buen cine se hace más intensa, a la vez que más exigente.


Cuando eres niño te emocionas si tus papás te prometen llevarte un fin de semana (¿quién, que no tenga mucho más de 30 años, no se alucinó con El Rey León?). Como púber, organizabas idas al cine con tus amigos para ir al cine y ocupan juntos toda una fila de butacas. Más grande, invitas a esa chica y tratas de que se integre a tus extraños gustos cinéfilos... Cuando te das cuenta, ya estás llevando a tus propios sobrinos o hasta a tus hijos a ver la nueva joyita de Pixar.


Sí... ir al cine puede ser una experiencia mágica. El olor a palomitas, la sala oscura y fresca, el sonido, la pantalla, el compartir risas, emociones y sorpresas con un montón de desconocidos... Todo eso es maravilloso. Pero ahora es cada vez más difícil de lograr.


El cine está carísimo. Absurdamente caro. Si antes podía ir al cine varias veces cada semana, ahora debo escoger muy bien qué película quiero ver al mes porque sé que tendré que pagar un boleto de más de 60 pesos. Eso sin contar las golosinas. Luego está Cinepopólis, cadena con la que he tenido hartos problemas (aquí y aquí) porque su equipo falla muy seguido y los clientes se dejan pisotear por hueva.




No sé si la gente es ahora más pendeja o yo me he vuelto muy mamón, pero hoy en día el compartir una función con un público agradable se ha vuelto una experiencia cada vez más inusual. Se la pasan hablando por celular, enviando menajes y diciendo pendejadas; las luces de sus pantallitas no dejan ver la película, y no sólo hablo de los jóvenes.


No entienden las que ven, se ríen en momentos emotivos o se quedan de "qué pasó" apenas hay un giro argumental. No falta la chica boba que se la pasa pidiéndole al novio que le explique cada cosa que está pasando. Y no falta el novio idiota que está tan despistado como ella, pero que aún así le "explica". En voz alta. Dicen que los mexicanos no pueden ver un perro en la pantalla sin decir "¡mira, un perro!". Me consta que así es.


Antes me emocionaba mucho ver los avances de otras películas. Podían sorprenderme con que ya estaba próxima la nueva película de mi director o actor favorito. Cuatro o cinco cortos pasaban antes de cada película y a veces me clavaba tanto con ellos que olvidaba el filme que había ido a ver. Ahora hay puros comerciales, repetitivos hasta la madre, de Coca-Cola, de que si "del amor nace la vista" y chingaderas así. Pero para comerciales molestos, los de "Di no a la piratería". ¡Cómo me molestan! ¡Coño, ya pagué los putos 60 pesos, no me estén chingando con su moralina! Y ni me hagan empezar con los comerciales del Partido Verde, que a esos malditos sí los odio con la fuerza de diez mil soles.




Pero lo peor, peor, peor, es que el cine está muy malo. La oferta cinematográfica en cartelera es terrible. Refritos, secuelas, adaptaciones de cómics, videojuegos o caricaturas, y el resto películas trilladas que sólo repiten la vieja fórmula una y otra vez. Creo que la buena cultura pop se trasladó a la TV de paga y a los Internetz, mientras que el cine Hollywoodense está en franca decadencia. No es que quiera ver puro cine de arte, pero esperaría un poco de entretenimiento de calidad, alguna joyita palomera como aquéllas que vi cuando niño. ¿O será que ya no me gustaría igual?


Los que gustamos del buen cine tenemos que recurrir a espacios alternativos, que son muy buenos y tienen mucha oferta... pero por alguna razón no es lo mismo, no hay la misma magia. Y no tengo la paciencia para estar bajando películas de Taringa o verlas por YouTube. ¡Quiero buen cine en el cine! ¿Es mucho pedir?





9 comentarios:

Pereque dijo...

No es "ver buen cine en el cine", pero mi hermano aprovecha los martes de quince pesos del Blockbuster y renta una que otra película de arte y bastantes churros por los que no vale la pena pagar el boleto del cine. (Y está perfectamente consciente de que son churros.)

Saludos.

María Oceánica dijo...

Tampoco es lo mismo que ir al cine, pero a veces prefiero quedarme a ver películas con amigos en alguna casa, así se evitan los asaltos a mano armada de las taquillas. :(

Saline dijo...

Has ido al cine club El Cairo? Tienen un mini cine ahí que es genial. Si van muchas personas rentar la sala sale muy barato.

María Oceánica dijo...

También el rex es barato, pero sólo tiene dos o tres opciones de película :S

Pablo Cabañas dijo...

Apenas que ya tenemos un cine en Valladolid (después de casi 4 años), he tenido que checar las críticas de las películas que se están pasando, ya que de esta forma -por obvia$ razone$- me permiten saber si valdrá la pena pagar de más (me libre de "Alice", conste).

Y el último apartado es exactamente lo que opino de la cinematografía que ha sucedido desde la década pasada: puros refritos, secuelas, precuelas, adaptaciones, películas con más de tres partes, etcétera. Un desastre...

Sir David von Templo dijo...

Bien dice el dicho que todo tiempo pasado fue mejor. Y ahora soportamos malas películas, compartir la sala con gente pendeja, y un servicio pésimo. Me recordaste a un capítulo de la serie "The Boondocks", creo que el capitulo se llamaba "O moriré intentándolo". es más, te dejo los links del TuTubo:

1a Parte
http://www.youtube.com/watch?v=R_q3PiGqgTo&feature=related

2a Parte http://www.youtube.com/watch?v=Bk5VqId4HM0&feature=related

3a Parte
http://www.youtube.com/watch?v=v6tagNRNKL8&feature=related

P.D. ¿Has visto la caricatura Phineas y Ferb? De ahí surgen pequeños momentos que vale la pena señalar.

Sale, Hermano, cuidate.

Omega Rodo dijo...

Tu post me hizo recordar aquellos días de mi infancia en que iba a las matinés y todavía existían los intermedios o que el cine ponía dos películas y había cine permanencia voluntaria.

Morgana MECANICA dijo...

Me identifique TOTALMENTE con TODO lo que escribiste, y mi primera pelicula tambien fue Jurassic Park, lo malo es que tenia 2 años y me dio tanto miedo que me escondi bajo el brazo de mi madre todo el tiempo :( HAHAHAHAAHAHHA. Cine de calidad! POR FAVOR!

Kyuuketsuki dijo...

Por eso justamente tienen tanto éxito los "home theaters". El problema es que también hay que gastar un dineral.

No es sólo tu percepción. La cultura del consumo ha llevado al cine a este lamentable estado. O dicho de otro modo: pinches películas están jodidas.

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