viernes, 29 de febrero de 2008

¡Ciencia! (Conclusión)

Ciencia para humanistas


Los que se dicen humanistas porque practican las artes y las humanidades, pero desdeñan los conocimientos científicos no son diferentes a otros profesionistas, empresarios o políticos que desdeñan a las artes y las humanidades: son especialistas que creen que sus conocimientos son los únicos que tienen valor.

Antaño era más común toparme con "artistas" e "intelectuales" que no tenían ninguna consciencia ecológica, pero se sentían muy comprometidos con las causas sociales. Desconocían que la defensa del medio ambiente es tan vital e importante como la defensa de los derechos humanos. Hoy, quizá por tendencias como el veganismo, el ciclismo y demás modas hipsteriles, más individuos de este estilo dicen apoyar causas ambientales. El problema es que muchas veces se basan en conocimientos pseudocientíficos y tienen un entendimiento muy básico de los problemas, además de que apoyan soluciones descabelledas o poco viables.

Recuerdo el caso de unos activistas ecológicos que liberaron a un grupo de armiños que tenía capturada una industria peletera. ¡Enhorabuena! El problema es que los liberaron en una zona en la que nunca había habido armiños y estos animales causaron un desastre ecológico mucho mayor que si sólo hubieran sido despellejados y puestos a adornar los hombros de una estrella de cine. He ahí el porqué se necesitan conocimientos científicos y no nada más hacer las cosas por el puro impulso, aunque se tengan las mejores intenciones.




También es gracioso y un poco indignante que artistas (escritores sobre todo) incluyan algunos elementos que denotan su ignorancia sobre temas científicos. No conocen aquella sabia frase: "Es mejor quedarse callado y aparentar ser tonto, que abrir la boca y demostrarlo" o aquella otra, "Si no sabes, no digas". Si alguien en la comunidad de jóvenes "intelectuales" y "bohemios" ignora que Cervantes dijo tal o cual cosa, se vuelve un escándalo y motivo de escarnio. Pero si anda por ahí escribiendo disparates sobre el espacio o la velocidad de la luz, para todos pasa desapercibido.




Recuerdo una película muy buena: Mi vida sin mí. Hay un momento en que una enfermera está contando como dejó morir a unos siameses, porque de todos modos no tenían posibilidad de vivir. Es un momento muy emotivo y desgarrador hasta que la enfermera nos dice que los siameses eran un niño y una niña. Entonces, la emotividad se pierde y la escena se va al demonio cuando sabes que los siameses son monocigóticos (producto de la unión de un solo espermatozoide con un solo óvulo) y por lo tanto no pueden ser de diferente sexo. Para mí, ese momento rompió la ilusión cinematográfica de la misma forma como si hubiera visto la escenografía tambalearse y caer. La película habría sido perfecta si sus realizadores se hubieran tomado la molestia de consultar a un médico. Y éste es el caso de una cinta mundialmente reconocida, aclamada y premiada. Imagínense las cosas que escriben nuestros modestos literatos locales.


¿Dónde me instruyo?

Hay que leer. Recomiendo las revistas National Geographic y, en especial para chicos y adolescentes Muy Interesante. Ambas abordan las ciencias naturales y las humanas. La última también aborda temas de física, química, mecánica y tecnología. La NatGeo profundiza más en sus temas, mientras que la Muy ofrece gran variedad de artículos sobre muy diversos tópicos, aunque analizados sólo de forma introductoria.

A menos que seas un adolescente calenturiento, evita revistas como Quo y Conozca Más, que son nada más para exhibir tipas y tipos, (eso sí, muy buenotes todas y todos), e insistir en que hay que experimentar con todas las parafilias posibles (de acuerdo con eso, pero tampoco es ciencia).

Recomiendo enérgicamente que vean la serie Cosmos de Carl Sagan. Les va a cambiar la vida, y no estoy exagerando. La venden en DVD y no es muy cara. (NOTA de 2014: tampoco se pierdan la serie actual con Neil deGrasse Tyson)





No confíen en el Discovery Channel y afiliados, que hace mucho que dejaron de lado la divulgación científica para vender sensacionalismo y cuando no se dedican a patrañas esotéricas, sus programas tratan sobre gente que repara camiones y motocicletas [¿Existieron los dragones?]. Sin embargo, todavía tiene algunos programas destacables, como Cazadores de Mitos, que pone a prueba las creencias de gente con poca capacidad de raciocinio y los errores de películas hollywoodenses. Penn and Teller: Bullshit es bueno cuando trata de temas pseudocientíficos, pero tiene un sesgo libertariano muy notorio tratándose de temas sociales y políticos.

Lean blogs. En la blogósfera de habla hispana hay una excelente red de blogs de divulgación científica y escepticismo. Empezamos por Xataka Ciencia y Naukas, quizá los más importantes en español. Seguimos con La Corte de los Milagros, Ahuramazda, El Retorno de los Charlatanes, La Ciencia por Gusto, Sin Dragones en el Garage, De razones y sinrazones, Scientia, Los expedientes Occam, El escéptico de Jalisco, Mitos y Timos, El efecto Rayleigh, Los productos naturales ¡vaya timo!, Papá escéptico y Solos no sabemos nada, juntos lo sabemos todo son algunos de los mejores.

Si leen en inglés, no dejen de visitar los sitios Science, Scientific American, The Skeptic Magazine, Skeptical Inquirer, The Richard Dawkins Foundation, I Fucking Love Science, Rational Wiki, The Skeptic's Dictionary y los blogs de los científicos-divulgadores Phil Plait, PZ Myers y Massimo Pigliucci.

Sobre todas las cosas, recomiendo libros. Entre los rockstars de la divulgación científica podemos encontrar a autores como Carl Sagan, Isaac Asimov, Stephen Jay Gould y Richard Dawkins. Aquí hay algunos títulos:




  • El más importante y por el que habría que empezar es El mundo y sus demonios, de Carl Sagan; es uno de esos libros que te abren los ojos. Realmente pienso que si todos leyeran ese libro, la humanidad sería menos estúpida. Trata del valor de la ciencia para la sociedad y aborda muchos temas de pseudociencia interesantes, como la ufología.
  • El Universo de Isaac Asimov narra la historia de nuestro conocimiento sobre el Cosmos. No sólo nos lo describe, sino que nos cuenta cómo fuimos aprendiendo cada cosa sobre él. En la escuela nos enseñan física de una forma muy árida, y llegamos a soslayar que saber de esta ciencia puede ser fascinante. Además, es un excelente relato de cómo progresa el conocimiento científico. Del mismo autor recomiendo Cien preguntas para la ciencia.
  • El universo en una cáscara de nuez es una maravilla de Stephen Hawking; verás el cosmos de otra manera. Es un viaje alucinante y un libro en verdad hermoso. Del mismo autor recomiendo Breve historia del tiempo y Agujeros negros y pequeños universos.
  • El mono desnudo, de Desmond Morris es un libro que deberían leer todos los antropólogos, psicólogos y sociólogos. Trata del ser humano en cuanto a animal: su evolución, sus características biológicas, etcétera. Si bien algunos de sus planteamientos están superados y otros son muy controvertidos, sirve para recordarnos que el ser humano es, primero que nada, un animal.
  • Ciencia o vudú, de Robert L Park, nos ayuda a distinguir entre las ciencias verdaderas y las pseudociencias. Para ejemplificar las diferencias, aborda los temas del movimiento perpetuo, la homeopatía y otras linduras.
  • Denying Evolution, de Massimo Pigliucci, rebate el creacionismo de los fundamentalistas religiosos y al mismo tiempo el anticientismo posmodernista que ha invadido las ciencias sociales.
  • Hay un libro de Pierre Rousseau que en español recibió el desafortunado título de La vida extraterrestre, pero que en francés se llama L’universe et ses fortiers, o sea “El universo y sus fronteras”. Es un hermoso libro que describe el sistema solar y cuenta la historia de su formación. También explica el origen y la evolución de la vida en la Tierra y concluye demostrando que no puede haber vida en los planetas cercanos al nuestro.



Sean escépticos [visiten mi sección El Skepticón]. Creer en OVNIS, fantasmas y el monstruo del Lago Ness puede ser pintoresco, pero algunos conocimientos científicos básicos son suficientes para darnos cuenta de que todo ello son falsedades, incluso si creemos haber visto a alguno de esos ilustres personajes deambulando por ahí. Se los digo por experiencia: me clavé toda la adolescencia con esas ondas esotéricas, criptozoológicas y conspiranoicas, y me gustaría evitar que pierdan su tiempo.

Creo que eso es todo lo que puedo decir por ahora. Sólo me queda recordar que un verdadero humanista aprecia el conocimiento, no lo desdeña. Y que el ignorante no es aquel que no sabe, sino quien cree que lo sabe es lo que único que importa y que lo demás carece de valor.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que la revista muy interesante no es en si una muy buena recomendacion ya que han sacado patrañas anticientificas al igual que el discovery como el titulo de el caballito de mar el unico macho que pone huevos cuando claramente el caballito es hermafrodita.

Kuruni dijo...

Yo también le pensaría con la revista MUY. Dicen muchas cosas que no están del todo comprobadas o no son del todo ciertas.

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