martes, 1 de abril de 2008

Movimientos sociales en Mérida (Parte II)

Una situación que he notado en las marchas y protestas locales en las que he tenido la fortuna de participar es que hay una falta de claridad en cuanto a objetivo de la marcha. O más bien, que algunos parecen asumir que el objetivo en cuestión incluye toda una serie de objetivos e ideales anexos. Me explicaré:

En la marcha contra la visita de Bush no faltó aquél que se dedicara a pregonar sus proclamas anarquistas, o zapatistas, o comunistas u alguna cosa que no venía al caso. En la marcha en contra de la brutalidad policiaca del 13 de Marzo, no se hizo esperar el discurso en contra de la ley de ISSSTE, la privatización de Pemex y a favor de la abolición del sistema capitalista. ¡Coño, que eso está bien y estoy de acuerdo con que se alcen voces para decir ello! Pero la marcha era por lo del 13 de Marzo, y NADA MÁS.

Existe el prejuicio de que para participar en una marcha (por lo que sea), uno debe pertenecer a cierta ideología con todo lo que eso conlleva. Si te manifiestas a favor o en contra de algo, sin duda estarás a favor y en contra de los algos que vienen con el paquete. Así, si uno participa en una marcha, los demás asumen que aparte de compartir la idea principal que expresa la marcha, comparte además todas las ideas anexas o emparentadas. En poca palabras, la gente tiende a creer que si uno se manifiesta en contra de la visita de George Bush se es comunista, anarquista, zapatista, lopezobradorista, y toda una sarta de "istas" que los más incautos no reparan en ver que en ocasiones son mutuamente excluyentes.

Este mismo prejuicio lo comparten los que organizan las manifestaciones (Dios los bendiga), y presuponen de antemano que los que estén de acuerdo en manifestarse por motivo en cuestión, compartirán TODAS las demás ideas que ellos mismos tienen. De ahí el no ponerse a pensar que alguien que repudia a Bush no es necesariamente comunista, ni anarquista, ni zapatista, ni nada por el estilo.

Vamos, para repudiar a Bush no hace falta ni siquiera ser de izquierda. Carajo, que mi madre es una señora muy digna y conservadora, pero detesta a Bush porque sabe que eso de matar gente por petróleo no está bien.

Desde siempre las ideologías, religiones, partidos y organizaciones han buscado apropiarse de todas las virtudes y adjudicar todos los defectos al enemigo. Nosotros amamos la paz y la justicia; nuestros enemigos (políticos, religiosos, ideológicos), todo lo contrario. Si alguien pide justicia, debe ser un izquierdista, porque sólo los izquierditas aman la justicia, mientras que los derechistas la aborrecen. Por lo tanto, un movimiento que pide justicia sólo puede ser de izquierda, y todos sus participantes deben de compartir esta ideología.

De igual manera, las fuerzas políticas siempre han tratado de adueñarse de los movimientos sociales y utilizarlos para su beneficio. Así, cuando un grupo se manifiesta exigiendo justicia, de inmediato llegan estas fuerzas (entiéndase PRD, el Peje o cualquier grupo de viejos hippiosos) y se proclaman guías o protectores de dichos movimientos. De esta forma, la intención original del movimiento se desvirtúa y cae en manos de quienes quieren aprovecharlo para obtener levar agua a su molino.

No se debe caer en estos errores. Es de mentes estrechas considerar que el respeto a los derechos humanos, el deseo de paz o la capacidad de indignarse ante las injusticias corresponden sólo a los que comparten cierta ideología política, en este caso, las ideologías de izquierda. Pensar de esta forma perjudica a un movimiento, porque excluye a muchas personas, que podrían ser valiosas.

Por ejemplo, como ya dije antes, no se necesita ser de izquierda para considerar que Bush es un maldito y sentir la necesidad de expresar que no queremos que venga a nuestra tierra. Tampoco es necesario compartir una serie de preceptos que no vienen al caso. Por tanto, una marcha o manifestación debe tener UN SOLO OBJETIVO EN EL QUE TODOS SUS PARTICIPANTES ESTÉN DE ACUERDO. Podrán no estar de acuerdo en otras cosas, y para esas otras cosas ya se manifestarán los que quieran, pero por ahora, teniendo en común un objetivo, los individuos se unen para tratar de conseguirlo. Si se presupone que para estar en contra de la brutalidad policíaca, hay que estar a favor de la derogación de la ley de ISSSTE o reconocer a AMLO como presidente legítimo, entonces se excluirá a mucha gente de este movimiento. Y recuerden que de lo que se trata es de convocar a la mayor cantidad de ciudadanos posible, porque si no, la percepción es de que se trata sólo del montoncito de revoltosos de siempre.

Tampoco hay que dejar que fuerzas políticas se apropien de los movimientos. Y menos los partidos políticos que, digan lo que digan, ya no representan a la ciudadanía, sino a sus propios intereses. Además, hay que tener en cuenta que el alinear un movimiento hacia un partido político o un candidato determinados, ahuyentarán a mucha gente que piensa "Bueno, yo estoy en contra de la injusticia, pero esos que hacen la marcha son puros perredistas, y el PRD quiere robarse mi tele para dársela a los niños pobres, así que no iré". (Ver La Izquierda según la Derecha)

Entonces de aquí sacamos otros dos principios:

3.- Que el objetivo de una manifestación no sólo sea claro, sino que sea uno solo y en el que todos estén de acuerdo.

4.- Mantener los movimientos alejados de los partidos políticos y otras agrupaciones oportunistas.

Recuerdo las manifestaciones en Roma contra la invasión a Irak (ah, pobres ingenuos, realmente creímos que íbamos a detener esa matanza). A la marcha fueron niños, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, frikis y anodinos, gays y heteros, y familias enteras: nadie fue excluído. Desde luego, el Partido Comunista Italiano (lo hay), trató de apropiarse del movimiento, pero nadie le hizo caso (excepto, claro, los comunistas) y unos metros más adelante, en la misma marcha en la que participamos un millón de personas, había organizaciones religiosas que pedían oraciones por la paz.

Y es que para reconocer la injusticia y tener anhelo de paz no hace falta pertenecer a ninguna ideología, ni a ningún partido (ni menos ser un estereotipo), sólo se necesita ser humano.


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